Black order

En una de las salas del aeropuerto de Francia se encuentra un hombre que llamaba algo la atención por sostener en alto un cartelón luminoso que tiene los nombres de Eiren y Lavi brillando con luces fosforescentes.

El hombre lleva puesto una larga gabardina de mangas largas que le llega a la pantorrilla de color blanca, con algunas franjas negras y el sello de la escuela Black order en el pecho del lado derecho. La lleva abierta dejando ver la playera blanca con cuello alto que lleva puesta, un pantalón del mismo color en corte recto con una correa delgada amarrada a la cintura del pantalón. Sus zapatos son negros, y una boina blanca que lleva en la cabeza dejando ver un rebelde mechón de su cabellera negra que le cae en la parte derecha de la cara, sobre el ojo. Usa lentes de armazón delgado y pequeños permitiendo ver sus pequeños y rasgados ojos color negro.

Todo aquel que se encuentra en la misma sala que el pelinegro lo miran raro, algunos mas disimulados que otros, incluso hay quienes lo miran de reojo mientras cuchichean con el de al lado.


Lavi y Eiren ya habiendo desbordado el avión, entran a una de las salas del aeropuerto para luego ir por su equipaje, pero nada más ponen un pie en la sala de espera y se detienen con la frente sombreada de negro.

- ¿No me digas qué ese es el que nos recogerá? –pregunta Lavi mirando de reojo a su amiga.

- ¿Qué no vez el letrerote que trae? –responde con obviedad haciendo que el pelirrojo suelte un largo suspiro. –Además ve el sello que trae bordado en su chaqueta. –dice resignada.

- Tenía la esperanza que no fuera él y sólo venia a recoger a otras personas que tienen el honor de llamarse como nosotros, pero sé que es imposible eso. –dice resignado suspirando con pesadez nuevamente al igual que Eiren. –sabiendo que haríamos el ridículo siendo recogidos por un idiota así… —apunta al pelinegro que sigue con el letrero de focos en alto mirando a todos lados buscándolos. –hubiera preferido que el abuelo nos trajera o ya de perdido tu padre ¡Pero no! Eiren Cross tuvo la genial idea de querer viajar sin adultos mostrando nuestra independencia que me convenciste de aceptar la proposición que nos hizo la escuela para que alguien nos recoja. –Lavi mira a su amiga con ojos entrecerrados y una gota de sudor resbalando por su frente.

- ¿Cómo iba a saber yo qué quién nos vendría a recoger sería un rarito? –dice despreocupada a la vez que agita sus hombros y Lavi suspiró rendido sabiendo que tenía razón.

- Al mal paso darle prisa. Vamos con el chiflado antes que llame más la atención y arruine completamente nuestra llegada triunfal a Francia. –resignado comienza a caminar arrastrando su maleta con carrito y Eiren camina a la par arrastrando también su maleta.


El pelinegro del letrero "algo" llamativo busca con la mirada al par de pequeños. Por si ellos no saben leer presta mucha atención por si ve a un par niños caminar sin la compañía de un adulto acercarse. En eso vio a un par de pequeños vistiendo como exploradores caminar a él.

- (¡Kya…! Son tan monos, aunque claro, no lo son tantos como mi linda Lenalee) –el hombre asiente un par de veces con la cabeza dándose la razón a sí mismo. –ustedes deben ser Eiren Cross y Lavi Bookman. –dice amigable sonriéndoles de oreja a oreja cuando los pequeños se pararon a un par de pasos frente a él.

- Si no lo fuéramos no nos pararíamos frente a ti. –dice con fastidio Eiren.

- Es verdad. Da vergüenza el que vean a uno frente a alguien como tú. — Lavi está igual de fastidiado.

- Que tiernos. –dice con ironía mientras un tic nervioso se instala en su ceja derecha.

- Lo sabemos. Desprendemos ternura por los poros. –dicen con arrogancia Eiren y Lavi asintió dándole la razón, ambos haciendo muecas de galán de telenovelas.

- (He cambiado de opinión, este par de monos no tienen nada) –los ojos del pelinegro se entrecerraron a la vez que su tic se marca más. – (¿Pero qué esperaba? Después de todo la mocosa es una Cross y el mocoso es su mejor amigo) –un largo suspiro sale de los labios del hombre. –me llamo Komui Lee y soy el director de la escuela Black order.

- (¡Este loco es el director de la escuela!) –ambos pequeños ensanchan los ojos sorprendidos y Komui al notar su reacción sonrío de forma torcida – (Para ser el director de esa escuela tiene que ser un mago muy poderoso, pero no lo parece) –lo miran con ojos entrecerrados analizándolo y Komui amplía su sonrisa.

- ¡Vamos! Los llevaré a la escuela para explicarles algunas cosas y enseñarles los edificios del plantel. –dice dando media vuelta comenzando a caminar con ambos pequeños siguiéndolo.

- Oye Eiren ¿crees qué este bien irnos con este loco que no conocemos así porque así? ¿Qué nos asegura que sea quién dice ser? ¿Qué tal si es un secuestrador de niños lindos como nosotros y nos usará para prostituirnos? –susurra mientras camina mirando de reojo a su amiga que se sobo la barbilla pensativa.

- Puede ser. Pero si es así que lo intente. Lo chamuscaré antes que termine la palabra prostituir. –dice tétrica sonriendo mostrando sus dientes que tomaron forma de serrucho.

- Y yo lo aplasto con mi martillo. –dice igual de tétrico sonriendo de la misma forma que su amiga.

Komui que camina unos cuantos pasos delante de ellos tiene su tic en la ceja más marcado, una vena hinchada en la cabeza y una expresión sombría.

- (Malditos mocosos, puedo escucharlos perfectamente) –el pelinegro aprieta más los puños siendo rodeado por un aura asesina intentando contenerse para no matarlos. – (Recuerda Komui son sólo unos niños de ocho años, cuenta hasta diez. No los puedes matar, en especial porque si lo haces Edrick Cross me torturará y luego me matará, después Bookman me revivirá y me rematará por haber matado al último descendiente de los Bookman) –Komui hace ejercicios de respiración para tranquilizarse y no dejarse llevar por el par de mocosos que seguían según ellos secreteando las formas de matarlo además que lo difaman poniéndolo como un padrote.


Kailan está sentada en una sillita de juguete, frente a ella está una mesa que encima tiene algunas tazas de té y alimentos, y enfrente está Edrick sentado en una sillita igual usando una peluca rubia con caireles, con joyas de juguete colgando de su cuello e incluso aretes, tiene los labios pintados de un rojo intenso.

El pelirrojo al ver tan deprimida a su hija menor por la partida de Lavi y Eirren había decidido jugar con ella para animarla, pero jamás se imaginó que terminaría así, razón por la que su frente está sombreada de azul… ¡Ah! Olvidaba decir que el señor Rodof, un pequeño oso de peluche y la señora Antonieta, un conejo algo grande de felpa los acompañan en el juego sentados en los costados de la mesa.

- (Si alguien me ve así sería la peor deshonra de mi vida, y no se diga si me llega a ver Marian, seguro me lo recordará hasta en la tumba… qué bueno que Eiren no está porque estoy seguro que me perderá el poquitito respeto que me tiene, si es que me lo tiene) –los ojos de Edrick están tan entrecerrados que forman dos franjas y su expresión deja ver lo avergonzado que se siente.

- ¿Quiere otra taza de té lady Tessa? –pregunta Kailan a la vez que toma la tetera dispuesta a servirle más del té imaginario a su padre, pero en eso sonó un celular desde uno de los bolsillos del saco de Edrick.

- Espera cariño. Sólo contesto la llamada y seguimos con el juego. –dice de forma amorosa mientras se pone de pie y saca su celular mientras que Kailan asintió levemente mirando como su padre sale de la habitación para contestar el teléfono.

Edrick está recargado en la pared del pasillo frente a la recámara de Kailan y se colocó el celular sobre la oreja.

- ¿Todo bien? –pregunta con seriedad.

- Así es señor. Tanto el señorito Lavi como la señorita Eiren llegaron al aeropuerto de Francia y ahí el señor Komui los recogió. –dice respetuosa la voz al otro lado del teléfono.

- Buen trabajo. Ya puedes regresarte a Londres.


Komui está sentado tras su escritorio apoyando sus codos en este y entrelazando sus manos, observa con seriedad al par de pequeños frente a él. En el piso al lado del escritorio están tirados varias carpetas, libros y papeles dejando ver que el pelinegro nada más llegó y los aventó ahí para despejar su escritorio.

- Como sabrán ambos desde ahora ya son miembros de esta escuela. –dice con seriedad tratando de ignorar como Lavi se mete uno de sus dedos a uno de los orificios de su nariz como si intentara sacarse el cerebro y Eiren se mira las uñas con aburrimiento dejando ver que no le importa lo que le fuera a decir. – (Nunca en mi vida había sentido tanta desesperación por estar con unos niños) –el pelinegro suelta un profundo suspiro. –en esta escuela se mide su nivel imponiéndoles un rango.

Lavi deja de picarse la nariz y Eiren deja de ver sus uñas, ambos miran con atención a Komui mostrándole que ha captado su atención sacándole una leve sonrisa torcida al pelinegro.

- Ahora ustedes no tienen ningún nivel, son simples estudiantes al igual que algunos magos de doce años que acaban de entrar. Los maestros junto a sus demás compañeros les enseñaran todo lo básico de la magia, desde teoría hasta práctica.

- Pero no todos los magos tenemos el mismo estilo de magia. ¿Cómo planean enseñarnos en grupo si no tenemos la mismas forma de usar nuestra magia? –pregunta Lavi con interés.

- Como dije se les enseña lo básico. Sé que algunos tienen magia curativa, otros de defensa y otros de ataque, sin contar que tanto defensiva como de ataque es diferente en casi todos los usuarios. Pero aquí los maestros les enseñaran la historia de la magia, como también magia de conjuros, ese estilo cualquier mago la tiene. También se les enseñara a hacer pociones. Por otro lado tenemos muchos maestros y hay maestros en particular que enseñan una especie de magia, por ejemplo hay maestros que su magia es controlar o crear el agua, si uno de ustedes tienen esa habilidad irán a la clase de ese maestro. Sé que hay familias que tienen un estilo de magia especial, como por ejemplo la tuya Eiren. Sólo los Cross pueden invocar almas de magos muertos usándolos como arma. Ahí no te podemos ayudar porque sólo tu padre y tío tienen ese poder y como sabrás ninguno es maestro aquí. En esa clase de magia si es que la heredaste estará en ti desarrollarla y mejorarla, nosotros sólo te daremos las armas para que puedas hacerlo. –ésta simplemente asintió sonriendo con arrogancia. -Cuando el maestro que les enseña a controlar su estilo de magia nota favorables avance en uno de sus alumnos solicita que se les haga un examen para que se le califique su nivel. Si pasan el examen calificando por lo menos el nivel más bajo se les empezará a asignar misiones con algunos equipos siendo liderado por un mago de clase alta. Dependiendo su nivel de mago es el nivel de la misión. De menor a mayor la clasificación del nivel de poder de un mago son: "D" y "C" es la más baja en magos para las misiones. De una forma militar serian simples cadetes. Luego sigue clase "B": es la categoría que tienen todos los maestros que enseñan en esta escuela. Cuando llegas a nivel "B" si hay vacante para maestro tú eliges si quieres enseñar, si quieres hacer misiones o ambas. Después esta la clase "A" y le sigue la clase "S" "ZX". Los últimos dos tienen muchos privilegios como por ejemplo pueden salir o entrar a la orden cuando se les antoje sin necesidad de pedir permisos como los magos de categorías más bajas. Ellos pueden seleccionar sus misiones e incluso el equipo que quieren. Pero deben de regresar a la orden cuando se les necesite de lo contrario son sancionados. Esta clase de magos son muy poderosos y controlan a la perfección sus poderes. Por último está la clase "RK". Son contados los magos que han llegado a este nivel. Esta clase de magos son extremadamente poderosos, y como nadie los puede controlar terminan haciendo lo que se les pega la gana, y no renuncian los malditos sólo porque quieren seguir recibiendo su paga aunque no hagan nada, y lo peor de todo es que no se les puede despedir porque el consejo de magia no nos deja, además que terminarían matando uno. –dice con pesar Komui, llorando y apretando un puño a la altura de su barbilla.

- (Ya encontré mi meta en la vida *o* ¡QUIERO LEGAR AL NIVEL "RK"!) –Lavi y Eiren tienen expresión de drogados y un aura brillante los rodea.

- Bueno, eso es todo sobre clasificaciones… ¿alguna pregunta? –al instante ambos levantan las manos y Komui le hace una seña a Eiren para que pregunte primero, después de todo al ser una dama le daba prioridad.

- ¿Qué rango es el suyo?

- "A". —dice con orgullo esperando sorprender al par de niños y ganarse su respeto.

- Pff… "A", que aburrido Komui. –Lavi lo mira como si fuera un pordiosero haciendo que una vena se le hinche en la frente.

- Ya me imaginaba yo que eras un debilucho. –dice con desagrado Eiren haciendo que la vena en la frente de Komui palpite mas.

- (Dos horas de conocerlos y ya los odio) –Komui los fulmina con la mirada sintiendo como su sangre hierve aguantándose las ganas por matarlos. –sigamos con las reglas. –dice para desviar el tema y así no terminar por matarlos, pero el ver como Lavi volvía a la tarea de intentar sacarse el cerebro por la nariz y Eiren el de mirarse las uñas dejándole ver que nuevamente había perdido su atención se le hizo difícil no sucumbir a sus instintos asesino. – (Que bueno que mi linda Lenalee no es como ellos… y pensar que estaba emocionado por saber que vendrían niños pequeños a la escuela pensando que mi linda hermanita ya no se sentiría tan sola al tener que vivir conmigo aquí, pero ni loco dejo que se junte con ellos o de lo contrario terminaran volviéndola como ellos) –Komui adquirió una expresión sombría ante sus pensamientos.


Por los pasillos del edificio de los dormitorios de la escuela van caminando Lavi y Eiren. Ambos llevan puesto el uniforme de la escuela, el que suelen llevar los estudiantes que consiste en las niñas en una falda con tablones que llega a mediación del muslo en color rosa, una camisa estilo marinero en color blanco con el cuello en color rosa, el símbolo de la escuela bordado en rosa en su pecho del lado derecho, calcetas blancas que llegan debajo de la rodilla y zapatos negros. El de los niños consiste en unos pantaloncillos cortos en color celeste, una camisa de marinero con el cuello siendo del mismo color que el short al igual que el sello bordado en la parte derecha de su camisa, calcetines blancos y zapatos negros.

- ¡Puag! Este uniforme es parecido que el que solíamos usar en esa fea escuela de humanos, sólo que los colores de éste son mas asquerosos. –dice con desagrado Lavi mirándose su propio uniforme con asco.

- Si. El que si esta genial son el de los magos que ya hacen misiones. –dice con lamento Eiren.

- Ambos me parecen feos, pero de este al otro prefiero el otro. –Lavi cruzo sus manos atrás de su nuca caminando despreocupado.

- Oye Lavi. –Eiren mira de reojo a su amigo notando como este la miraba de la misma forma dándole a entender que tiene su atención. – no se tu pero quiero llegar al nivel "RK", no sólo seriamos muy fuertes sino que también podríamos hacer lo que queramos y no tendríamos superiores que nos ordenen cosas. –dice soñadora con un aura brillante rodeándola.

- Que poca visión tienes Eiren. –dice decepcionado negando una y otra vez con la cabeza sacándola de su ensoñación. –enserio, eres mi amiga debes ir a lo más alto.

- Pues porque quiero ir a más alto quiero ser el rango más alto de mago. –dice mirándolo con ojos entrecerrados.

- Sólo porque nos hayan dicho que el nivel "RK" es el más alto no significa que nos debamos conformar con eso. No se tu pero yo quiero llegar más alto, ser aun más poderoso que un mago "RK". Crear un nuevo nivel. –dice soñador y hasta de forma poética mirando el horizonte con añoranza dándole un aire heroico.

- ¡Me gusta tu visión! –dice de forma halagadora aplaudiendo haciendo que Lavi marque más su pose heroica. –está dicho, desde ahora esa meta no será una visión sino una misión. Desde ahora trabajaremos juntos para ser los magos más poderosos que esta mugrienta escuela haya tenido… ¡¿Qué digo la escuela? Sino en todo el mundo. –dice de forma heroica y ahora fue el turno de Lavi de aplaudirle. –nuestro primer paso para llegar a nuestra meta es entrenar y estudiar mucho para dejar de ser unos mugrientos estudiantes.

- Puedo soportar lo de entrenar, pero ¿lo de estudiar? –dice con horror mirándola de la misma forma.

- Lo sé amigo mío, eso de estudiar no nos gusta, pero se hay que hacer sacrificios para lograr nuestras metas. –dice con pesar palmeándole uno de los hombros en son de consuelo y Lavi suspiro resignado sabiendo que tenía razón. –pero velo por este lado amigo mío, sólo nos esforzaremos hasta volvernos los mejores, ya después podremos volver a nuestra vida de vagancia. –dice con añoranza mirando el horizonte.

- Oh como deseo ya ser el mejor para no tener que estudiar ni entrenar y solo pisotearle a los demás el orgullo mostrándoles mi gran poder. –dice de forma heroica mirando el horizonte con añoranza.

Ambos por ir leleando en su mundo de fantasías donde eran los más poderosos y conquistaban el mundo con Komui haciéndola de su esclavo personal no se dieron cuenta que alguien doblaba corriendo la esquina por la que van ellos y así que por consecuencia chocó con ambos haciendo caer a los tres al piso.

Ahí se ven a Eiren y Lavi tirados de nalgas en el piso con los ojos cerrados ante la caída. Frente a ellos está tirada de pompis una niña algo menor que ellos. Tiene facciones muy lindas y tiernas. Su cabello era largo de color verde azabache y lo lleva recogido en dos coletas altas. Su cuerpo es pequeño y delgado. Viste una blusa de tirantes de color blanca con adornos de flores rojas, un short de mezclilla que le llega a mediación del muslo y unos tenis blancos. Al igual que los otros dos tiene los ojos cerrados ante la caída y se soba la frente adolorida.

- No pensé que cometería mi primer asesinato a los ocho años, pero te lo has ganado a pulso por empujar a la gran Eiren Cross. –dice tétrica abriendo los ojos para ver a su víctima mientras en una de sus manos se creaba una pequeña esfera de fuego, pero dicha esfera desapareció y alzo ambas cejas al ver con quien choco y es que ¿a quien no extraña ver a alguien menor que ella en esa escuela cuando pensabas que ella y su amigo son los únicos menores de doce que estaban en esa escuela?

Lavi abrió los ojos rápidamente emocionado para ver como su amiga le daba la lección al tonto mortal que los había chocado, pero se topo con una niña muy tierna haciendo que sus ojos se tornen en forma de corazón poniendo expresión de drogado.

Mientras que la peli-verde abrió sus ojos algo asustada ante la amenaza dejando ver los grande y expresivos que eran con ese lindo color morado adornándolos.

- Yo… yo…yo lo siento. Enserio no fue mi intención chocarlos, pero es que estaba huyendo de nii-san porque quiere que me ponga a hacer robots con él. –dice algo nerviosa esperando que así esos niños la entiendan.

- No te preocupes muñeca. –dice galante Lavi poniéndose de pie y extendiéndole una mano para ayudarle a levantarse.

Tanto la peli-verde como Eiren alzaron una ceja mirándolo extrañadas.

- Te entiendo. No fue tu culpa, fue mía y de esta tarada por ir distraídos. –dice apuntando con su otra mano a Eiren que lo fulminó con la mirada mientras se ponía de pie. – ¡vamos! Te ayudaré a levantarte hermosa, que es malo para tus pompitas estar tanto tiempo en el frío suelo.

Lavi pone cara de galán de telenovela al ver el sonrojo que sus palabras causaron en la peli-verde, pero fue más que nada porque hablo de sus pompitas no porque le haya halagado, de igual forma aceptó la ayuda que el pelirrojo le ofrecía para levantarse.

- Mi nombre es Lavi Bookman. Es un gusto y privilegio para ti conocerme. –dice galante después de ayudarla a levantarse tomándole nuevamente la mano para dejar un leve beso ahí.

La peli-verde lo mira como si fuera un retrasado mientras una gota de sudor resbalaba por su nuca. En cuanto Eiren lo miraba con ojos entrecerrados y alzaba más su ceja derecha.

- Yo soy Lenalee Lee. Un gusto. —dice educada haciendo una leve inclinación de cabeza.

- ¿Lee? ¿Eres algo del loco director? –pregunta extrañada Eiren.

- Es mi hermano mayor. –dice resignada sonriendo de forma forzada, sorprendiendo tanto a Lavi como a Eiren por la información recién recibida.

- Vaya, no te vez tan rara como él. –dice pensativa Eiren provocando que Lenalee la mire con ojos entrecerrados.

- No la ofendas, que es mi futura primer novia de las mil que pienso tener. –dice a la vez que le da un zape a su amiga.

- ¿No… novia? –dice sorprendida Lenalee a la vez que sus mejillas se sonrojan un poco.

- ¡Y tú no me pegues! –exclama molesta sobándose la nuca a la vez que le da un fuerte pisotón al pelirrojo.

Lavi se aguantó las ganas de gritar, pero sus ojos lagrimearon mostrando el dolor que sentía a la vez que se inclinaba para sobarse su piecito. Lenalee al verlo hizo una mueca de dolor porque pudo notar la fuerza con la que la niña le dio el pisotón.

- En fin, mi nombre es Eiren Cross. Acabo de llegar a esta escuela junto con este tarado. –dice apuntando a Lavi que se retorcía del dolor pero intentaba no gritar para que su primer conquista no piense que no es machín. – así que a partir de ahora seremos compañeras. Es un golpe para mi orgullo saber que alguien menor que yo entró a esta escuela, pero me consuelo sabiendo que en menos de lo que canta un gallo te patearé el trasero. –dice despreocupada y agitando una de sus mano.

Ahora Lenalee vio a la pelinegra como si fuera una loca, que de hecho lo es, y otra gota de sudor resbalaba por su nuca.

- Yo aun no soy estudiante, ni siquiera mi magia ha despertado, así que no seremos compañeras. –dice tranquila sonriéndole de forma forzada y Eiren suspiro con pesadez.

- Ahora que me lo dices mi plan para matarte sin que el director me descubra ya no servirá. –dice despreocupada y Lenalee se alejo un par de pasos temerosa, esa niña le daba más miedo que el otro niño que le decía cosas raras. – Tú sigue huyendo de tu hermano, nosotros tenemos cosas que hacer. –dice indiferente tomando una de las orejas de Lavi llevándoselo a rastras de ahí, y el pelirrojo no podía ni quejarse porque aún seguía adolorido de su piecito. Lenalee los vio alejarse con un montón de gotas de sudor resbalando por su nuca.

- ¡Ya deja de arrastrarme que me quedare sin pompitas a este paso! –dice molesto Lavi zafándose con brusquedad del agarre de su amiga y ponerse a la par de ella para caminar solito mientras se soba su adolorida oreja. –por tu culpa no pude platicar mas con la linda Lenalee. –dice con pesar haciendo un tierno puchero.

- Tenemos que ir a clases, recuerda nuestra meta. Además ella ha de vivir aquí con su hermano, por eso está aquí sin ser estudiante, así que podrás verla cuando quieras. —dice despreocupada agitando su mano restándole importancia y a Lavi lo rodeo un aura brillante. –por cierto ¿desde cuándo las niñas dejaron de ser molestias que te acosan y no te dejan jugar a ser tu punto de atención? –pregunta extrañada mirándolo de reojo.

- Desde hoy. –dice con firmeza dándose golpes de orgullo en el pecho. –ya no soy un niño Eiren. Me di cuenta que soy un hombre cuando me levanté hoy, y esa capa que cubría mis ojos y me hacía ver a las niñas como molestias acosadoras se quito permitiéndome ver que en verdad son lindas niñas que solo caen ante mis encantos, y como todo un caballero tengo que hacerlas feliz dándoles un poco de mi. –dice con arrogancia haciendo poses cool.

- Se supone que deberías llegar a esa etapa a los doce o más grande. –dice pensativa recordando lo que había leído en un libro de sexología que se robo de la biblioteca. –además sigues siendo un niño, tienes ocho años. –dice mirándolos con ojos entrecerrados y el pelirrojo la mira ofendido.

- No. Ya no soy un niño, soy un hombre. –dice con seguridad.

- ¡Claro! –dice con ironía mirándolo burlona. –cuando te alcance en la etapa que te adelantaste por mucho tal vez te entienda hombrecito. –dice con burla.

- Si, sigues siendo una niña, por eso no me entiendes. –dice con pesar mirándola con lastima mientras le revuelve el cabello como si fuera un perro y Eiren suspiro resignada.


Ya han pasado tres años. Es veinticuatro de diciembre. Se ve un gran salón adornado hermosa y elegantemente con adornos navideños. La chimenea está prendida y es lo único que alumbra el enorme salón. Frente a la chimenea está un gran pino natural, hermoso luciendo sus adornos y es rodeado por muchas cajas de regalos envueltas con lindo papel navideño.

Hincada cerca del pino está Kailan, ya con nueve años de edad. Ha crecido un poco. Su cabello no lo llevaba recogido en dos coletas, sino en una y deja caer algunos mechones en su rostro. Sigue teniendo esas facciones lindas y angelicales. Sus ojos miran con tristeza el par de cajas envueltas frente a ella, cada una tiene un nombre, la de papel rojo dice Lavi y la de papel morado dice Eiren.

- (No sé porque sigo preparando regalos para ellos si desde que se fueron no han vuelto ni en vacaciones, y lo peor de todo es que me sigo desilusionando cada año) –los lindos ojos morados de la niña reflejaron más tristeza. – (Nee-san baka… Lavi baka)

Parado en una de las entradas del salón se encuentra Edrick vistiendo tan elegante como siempre. Tiene sus brazos cruzados y mira con algo de tristeza a su hija. Soltó un largo suspiro y camino hacia donde está su hija colocándose en cuclillas a su derecha haciendo que esta deje de ver los regalos y mire de reojo a su padre sin ocultar la tristeza que siente.

- Komui me dijo que esos dos no dejan de trabajar ni en vacaciones, incluso creo que se olvidan que están de vacaciones y pueden venir para acá… pero ya verás que el siguiente años si vienen. –dice de forma consoladora mientras le acaricia levemente la cabeza. –si no lo hacen yo mismo iré por ellos.

- Cada año intentas ir por ellos cuando llamas a Komui-san y él te dice que no pueden venir porque aceptaron una misión. Pero regresas sin ellos porque compruebas que es verdad que están de misión… mejor ya ni lo intentes papi, que ellos vengan solos. –dice con tristeza.

Los ojos de Edrick mostraron más tristeza, no sólo él también extrañaba a su hija mayor sino que le duele ver a su hija menor así de triste y desilusionada cada año.

- Sabes Kailan. –Edrick mira al frente a la vez que suelta un profundo suspiro. –yo en verdad no quería que Eiren entrara a esa escuela siendo tan pequeña, porque sabía que cuando entrara dejaría de lado su niñez concentrándose sólo en la magia. Sabía que la vería muy poco, si de por sí no las veo mucho por mi trabajo, pero no me imaginé que tendría que aguantar tres años sin verla. Si acepte que fuera es porque conozco a tu hermana y cuando se le mete algo en la cabeza mueve cielo, mar y tierra para conseguirlo. Aunque yo no la dejara ella se las ingeniaría para ir. Como padre lo mejor que puedo hacer es apoyarlas en su meta y sueños. Y eso hice con Eiren, y eso mismo hare contigo Kailan. Si tu quieres ir a esa escuela te apoyaré al igual que lo haré si no quieres esa vida para ti. –Edrick voltea hacia su hija sonriéndole cálidamente. –te amo Kailan, y amo a Eiren, ustedes dos son las mujeres más importantes de mi vida. Estoy seguro que Eiren también nos ama, a su manera pero lo hace. Ella es muy egoísta hija, no se da cuenta que con sus egoísmos lastima a los que quiere y a los que la quieren. Sólo tenle paciencia y trata de entenderla. Pronto volverás a verla y podrás jugar con ella todo lo que quieras, incluso recuperaran el tiempo perdido.

- ¿Con Lavi-kun también? –pregunta de forma inocente.

- Si, con el mocoso también. –dice de forma forzada con un tic nervioso en su ceja derecha, odia que su hija menor también vea como hermano mayor al mocoso… ¡bueno, eso piensa él! –el mocoso es muy parecido a Eiren así que también es egoísta. –dice con molestia y Kailan asintió sonriéndole con un poco de emoción marcándole más el tic nervioso a su padre.


En un consultorio sentada en una de las camillas se encuentra Eiren ya con once años. Es más alta, sus facciones siguen igual de angelicales y lindas, aún así seguía peinándose con esas dos coletas altas haciéndola ver infantil. El uniforme que lleva puesto parece más que nada harapos, está sucio y roto, tiene suerte de que cubra lo necesario, además que ella misma esta despeinada, con la piel manchada de sangre y tierra.

Frente a ella está Komui mirándole de forma analítica los ojos alumbrándolos con una pequeña linterna mientras con su otra mano le abre más los parpados.

- ¿Cómo está Lavi? –pregunta Eiren. Su voz no detona ninguna clase de sentimiento.

- No te preocupes por él ahora. Él está siendo atendido por los médicos de aquí. –dice con seriedad sin dejar de mirarle los ojos.

- ¡¿Cómo no quieres que me preocupe idiota? ¡Es mi mejor amigo y por mi culpa lo hirieron! ¡Pude notar cómo le sangraba mucho el ojo! –dice molesta.

- No te muevas y no parpadees. –dice ignorando el arranque de furia de la niña. –la herida de Lavi se pudo haber evitado si no fueran tan impulsivos y en especial si tú le hubieras avisado a alguien que tienes problemas con tu vista. –dice serio dejándole de ver la pupila y apagando la lámpara viendo como Eiren baja la cabeza. –las misiones no son un juego Eiren, tanto tú como Lavi deben tener bien presente eso. Si yo los mande a una misión clase "B" y se dan cuenta que la misión es más peligrosa, en vez de hacerse los valientes debieron avisarle a su capitán o a mí para mandarles refuerzos.

- Si hubiéramos hecho eso no nos hubieras dejado continuar con la misión y se la hubieras dado a otros. –dice molesta levantando el rostro mirándolo retadora y Komui suspira con pesadez.

- Así es. Porque no están a su nivel. Son magos poderosos, lo sé aún así siguen siendo magos clase "B"

Eiren aprieta los puños y Komui se voltea tomando los papeles que tenía en el buro de alado donde había apuntado las observaciones de los estudios que le hizo a Eiren.

- No sólo me haces tener que aguantar la furia de tu padre por haberte mandado a una misión en fechas de vacaciones, sino que pones en riesgo tu vida y la de los demás teniendo la vista como la tienes. Si no hubieras corrido con tanta suerte créeme que no sólo sería un ojo herido en Lavi, lo que hubiera pasado es algo mucho peor, como morir ambos. Y yo tendría aquí a Cross y Bookman queriéndome linchar. –dice molesto y forma de regaño, y Eiren aprieta mas los puños.

- No pensé que fuera un problema en la misión, hasta ahora no me ha causado problemas. Veo perfectamente de cerca.

- Tú lo has dicho Eiren, de cerca. De un metro de distancia en adelante no vez nada más si acaso figuras difusas, si sigues así incluso dejaras de ver hasta de cerca. En las misiones se tiene que estar al pendiente siempre y el ver a la perfección incluso de lejos.

Eiren gruñe molesta porque sabe que tiene razón, de hecho si hasta ahora no había tenido problemas es porque el único que sabía de su problema con la vista era Lavi y él la había estado ayudando en decirle lo que ella no alcanzaba a ver.

- No sé cómo tu vista es pésima… ¿desde cuantos tienes este problema? He notado como tu pupila se ha ido deteriorando poco a poco, por lo que has ido dejando de ver poco a poco.

- ¿Qué se yo? Creo que fue desde los cinco años, pero pensé que sólo era por jugar mucho videojuego. –dice con molestia.

- No es sólo por eso, si afectó un poco pero no fue del todo por eso. –dice indiferente mirando sus apuntes. –las pruebas que te he hecho me confirmaran algo que sospecho y es que lo de tu vista es de nacimiento y la verdad no sé si tenga cura, ya sea con magia o tecnología. De igual forma espera los resultados y ya teniéndolos te diré que haremos con tus ojos… ¿Por qué no le mencionaste antes a tu padre lo de tu vista? Tal vez antes no se hubiera batallado tanto para mejorártela.

- Porque no quería lentes de nerd. –dice molesta cruzándose de brazos.

- Pues lo más seguro es que termines usándolos. –dice con burla y Eiren lo fulmina con la mirada. - Eso o no tener misiones nunca. –dice retador provocando que la pelinegra afile más su mirada sacándole una sonrisa arrogante por joderla. –en cuanto al castigo por impulsivos tanto tu como Lavi estarán suspendidos de misiones por dos meses. –Eiren ensancha los ojos horrorizada. –lástima que la temporada de vacaciones hayan terminado, se la tendrán que pasar encerrados aquí. –dice con burla y Eiren está segura que el muy cabrón está disfrutando castigarlos. –bueno tus resultados estarán en unas horas más. Ve con Lavi que es seguro que ya lo terminaron de atender, así ya dejas de preocuparte y le pides perdón por ser tan tarada

- Hmn. –Eiren se baja de la cama de un brinco ignorando la sonrisa burlona que Komui le dedica.

- Por cierto Eiren, ahora es el día en que entraran estudiantes nuevos, así que no quiero que ni tu ni Lavi si es que ya puede salir del hospital de la escuela molesten a los nuevos como todos los años. Ya me cansé de mandarlos a psicólogos para que les quiten el trauma a los nuevos por causa de ustedes. –dice con advertencia y Eiren que se detuvo en la entrada sonríe con burla, nunca le ha hecho caso, ahora no sería la excepción. –sé lo que piensas mocosa del demonio y créeme que si no haces caso a mi advertencia y no se la dices a Lavi no serán dos meses lo que estén suspendido sino que será el año completo sin misiones. –dice con burla sabiendo que les dio en su punto débil.

- Maldito. –gruñe molesta saliendo del consultorio dejando a un divertido Komui que mira por donde se fue, con estos años ha aprendido a controlarlos un poco, aunque eso no significa que no dejaran de darle problemas, seguían ingeniándoselas para eso los muy canijos.


Lavi está sentado en una camilla. Tiene puesta una bata celeste y su ojo derecho es cubierto por una gasa. Por su expresión se le nota aburrido y mira la cortina de la ventana ondearse por el viento. La puerta de su habitación se abre haciendo que voltee viendo a su amiga entrar con el mismo aspecto desastroso con el que la vio por última vez.

- Hasta que te dignas a venir a ver a tu mejor amigo, aquel que salió herido por salvarte el trasero. –dice con diversión mirando como su amiga se acerca a él para después sentarse en la silla que está a su costado derecho de la cama.

- Komui me tuvo todo este rato haciéndome estudios. El maldito de Alex le dijo lo que vio en la pelea, que notó sobre lo de mi vista. –dice enojada inflando los mofles y parando la trompa en un tierno puchero.

- ¡Ósea que usaras gafas de nerd a partir de ahora! –Lavi empezó a reírse a carcajadas al imaginársela y Eiren lo fulminó con la mirada.

- Idiota. –dice ofendida. – ¿Cómo estás? ¿Le pasó algo a tu ojo? –pregunta con seriedad y Lavi intento controlar la risa.

- Ya no tengo ojo derecho. La cuchilla de magia que se me clavó lo destrozó y tuvieron que quitármelo. –dice despreocupado y agitando su mano restándole importancia. – ¿Qué pasa? –dice extrañado al ver que su amiga agacha la cabeza.

- Gracias por salvarme. Y lo siento mucho Lavi.

Lavi casi se cae de la cama ante la impresión y es que no es para más, su amiga se está disculpando y dándole las gracias cuando ella no hace eso con nadie en todo lo que lleva conociéndolo, además que es la primera vez que le escucha ese tono lleno de culpabilidad.

- Yo y mi terquedad por no decirle a alguien sobre mi vista. Y eso me llevó a tener que tú me salvaras de un ataque a distancia y pierdas uno de tus ojos.

- No te pongas así que me das miedo. En mi vida te he visto arrepentirte de algo. –dice con desagrado mirándola como si fuera una bacteria y Eiren lo mira ofendida porque por primera vez se disculpa con alguien y el muy bastardo le sale con eso. –mira no tienes nada porque disculparte, yo en tu caso hubieras hecho lo mismo, y es que usar lentes de nerd le quitan sex-appeal hasta a un Dios griego como yo. –dice con horror. – y bueno para eso estamos los amigos ¿no? Para cubrirnos las espaldas. Sé que tu harías lo mismo por mi si las cosas hubieran sido al revés, además no esta tan mal perder un ojo. Desde ahora llevare un parche y eso me hará ver más misterioso y sexy haciéndome tener más chicas suspirando sólo con verme… aunque pensándolo mejor siento un poco de lastima por el sexo femenino, si antes que no tenia parche se desmayaban por mi belleza ahora teniendo uno que me hará ver más sexy seguro que se mueren, pero al menos tendrán como ultimo recuerdo mi bella imagen. –dice arrogante haciendo una pose de galán de telenovela.

- ¡Oh si! Tienes mucha razón. –dice tranquila Eiren comiéndose una manzana que la enfermera le dejó a Lavi en el buró por lo lindo que es, dejando notar que sólo le seguía la corriente. –otra de las cosas buenas de esto es que hay sobrepoblación de mujeres, que mueran unas cuantas por tu belleza ayudará a despoblar el mundo. –dice con diversión.

- Buen punto. –dice Lavi sobándose la barbilla. –siempre supe que mi belleza ayudaría al planeta y ahora sé cómo. –dice de forma heroica. –por cierto ya me aburrí de estar aquí. Me siento perfectamente bien. Hoy llegan los nuevos estudiantes así que escapémonos para ir a traumarlos. –dice mirándola emocionado sintiéndose impaciente provocando que Eiren suelte un profundo suspiro.

- El loco de Komui nos castigó por dos meses sin misiones, y dijo que si traumamos a los nuevos de este año aumentará el castigo a un año. –dice con pesar y Lavi la mira con horror, luego baja su cabeza resignado mientras suelta un largo suspiro.

- En fin. De igual forma me escaparé. Tengo hambre y no soporto los hospitales. –dice decidido poniéndose de pie en la cama de un brinco.

- Oye Lavi ¿sabías que esa bata está abierta de la espalda? –pregunta tranquila poniéndose un dedo en la barbilla y Lavi mirándola por sobre su hombro simplemente asintió. – ¿También sabias que no llevas ropa interior? –pregunta con burla.

- Con razón sentía frio en mis nalguitas. –dice con horror poniéndose sus manos sobre sus nalgas intentando taparlas haciendo reír divertida a la pelinegra. –qué más da. Dejaré que los simples mortales con quien me tope se deleiten con mi traserito. –dice arrogante corriendo hacia la ventana para saltar por ella.

Eiren sin borrar su sonrisa divertida lo sigue sin importarle que estén en el tercer piso, después de todo el entrenamiento que han tenido les permite saltar esa distancia.


Caminando por uno de los solitarios patios traseros de la escuela Black order va un jovencito de larga cabellera lacia de color azul que la lleva recogida en una coleta alta, dejando caer unos mechones en sus mejillas y un flequillo en su frente. Sus ojos son pequeños y rasgados de color azul, y tiene una mirada muy penetrante. Sus facciones son infantiles y delicadas pero apuestas. Su cuerpo es delgado y tiene la estatura perfecta para su edad. Aparenta tener cerca de once o doce años. Viste el uniforme celeste de los estudiantes de la escuela haciéndolo ver adorable. El joven mira a todos lados como si estuviera buscando algo.

- (¿Cuál es el maldito edificio trece? Tengo que llegar a la oficina del director y exigirle que cambie este mariconado uniforme) –ante sus pensamientos el chico frunció mas su entrecejo.

- Pero mira que tenemos aquí.

Kanda detuvo su paso cuando dos chicos que aparentan tener cerca de catorce o quince años se colocaron frente a él impidiéndole el paso. No había notado de donde habían salido por ir buscando el edificio trece.

Uno de los chicos tiene facciones apuestas y aspecto rebelde. Su cabello era rubio y sus ojos azul cielo. El otro tiene cabellera color castaña corta y alborotada dándole un aire travieso, sus ojos son marrones. Ambos llevan puestos el uniforme de magos.

- Sólo es un estudiante nuevo. –dice con burla el castaño y el peli-azul sólo los mira con indiferencia.

- Con ese pelo de nenita deberías llevar el uniforme de mujer. –dice con burla el otro y el peli-azul frunció su entrecejo.


Eiren y Lavi van caminando tranquilamente por uno de los patios. El pelirrojo ignora como la gente se le queda viendo por traer sus pompas al aire, aunque cuando una chica se sonrojaba al verlo le guiñaba un ojo haciéndola desmayarse.

Lavi estornudó, y sólo se paso un dedo por la nariz limpiándose los mocos que le salieron mientras caminaba. Y Eiren lo miró de reojo alzando una ceja.

- Eso de traer tus pompas al aire te provocará un resfriado.

- No lo creo soy muy sano. Y quiero que el mundo admire mis pompas así que no las cubriré. De hecho me gusto esta bata para el verano así que me quedaré con ella. –dice con emoción y Eiren se sobó la barbilla pensando si robarse una bata de esas también para el verano.

- Oye pero por lo menos te hubieras puesto unos zapatos.

- Me los pondré cuando comamos algo. Mi tripa gruñe, no he comido nada en todo el día y esa batalla con esos malditos me hizo gastar mucha energía. –dice con pesar sobándose la tripa.

- En eso te doy la razón. –dice llevando una de sus manos a su tripa oyéndolas crujir.

- Oye, mira. –dice deteniéndose de golpe y apuntando al frente.

Eiren lo imita mirando hacia donde apunta, luego una gota de sudor resbala por su nuca y voltea para fulminar con la mirada a Lavi.

- ¡ah! Olvide que a más de un metro de distancia no vez. –dice apenado rascándose la nuca. –enserio Eiren tu teniendo dos ojos no vez bien y yo con sólo uno sigo teniendo vista de águila. –dice arrogante y la pelinegra afila más su mirada fulminante. –en fin… un par de maguitos que por cierto ahora que me fijo bien fueron unos de los que traumamos hace dos años, pero ese no es el punto, esos dos chicos están molestando a uno nuevo. –dice con burla.

- Malditos copiones. –dice con burla Eiren y Lavi asintió dándole la razón.

- Por eso siempre yo digo: di no a la piratería. –dice haciendo una pose de presentador y hablando como conductor de programas.

- Espera. –los ojos de Eiren se ensancharon mostrando horror. –si ese novato queda traumado por esos copiones, Komui pensará que fuimos nosotros y por más que intentemos defender nuestra inocencia no nos creerá por los antecedentes que tenemos ¿lo que significa que…?

- Pasaremos un año sin misiones. –termina con horror la frase y poniéndose sus manos en las mejillas abriendo su boca formando una perfecta "O"

- Lavi, jamás pensé que diría eso pero tenemos que salvar a ese novato de esos brabucones. –dice con resignación a la vez que suelta un profundo suspiro.

- Qué más da. Todo por no ser castigados. –dice resignado suspirando igual que su amiga y así ambos se dispusieron a caminar.

Continuará

jajajaja lavi y Eiren siguen haciendo de las suyas, entre mas van avanzando los años se vuelven peores XD

bueno en ste kap ya salio lenalee, komui y kanda, en el sig saldran mas personajes O*O

spero les haya gustado

MUCHAS GRAXIAS POR SUS REVIEEWS

CUIDENSE

BESOS

KRISS