No puedo creerlo. Mi propio hermano... No, no puedo pensar en eso ahora. Tengo que llegar al Paraíso como sea.

Caigo sobre las rodillas y lanzo un gruñido. Mierda, la herida duele. Es un corte desde el hombro derecho hasta la cadera de ese lado. Me la hizo él con el mismo arma que mató a mi padre.

Siento la atractiva oscuridad de la insconsciencia acercarse y lo último que siento antes de rendirme ella es el sonido de unas campanas de cristal.

Me despierto en una habitación blanca con detalles azul. Estoy en una cama muy cómoda y la luz es suave, pero no sé de dónde viene. El dolor ha desaparecido por completo y puedo sentarme, dejando caer la manta de color blanco en la cintura. Llevo mis manos al pecho cubierto por una venda apretada.

Justo en ese momento la puerta se abre y entran dos personas. Trago saliva al verles. El primero tiene el pelo castaño claro, ojos verdes y unas enormes alas doradas. Es un arcangel.

El segundo es el que me sorprende. Tiene el pelo negro azulado y los ojos cobalto en gran contraste con su piel pálida y sus alas blancas. Es un ángel, pero no uno cualquiera. Los otros tiene el pelo y los ojos de colores claros. Es como yo.

-Por fin despiertas, príncipe Zarainur-dice el arcángel-. Soy Rafael.

-¿Qué es este sitio?

-Estás en una de las salas privadas de la enfermería del Paraíso. Te trajimos aquí hace cinco días cuando te encontramos. ¿Cómo te sientes?

Se acerca a mi lado y comprueba las vendas con la mirada.

-Bastante bien. No me duele.

-Esperaba eso. Lo que siento es no poder haber evitado que quedara cicatriz, pero ya sabes cómo son vuestras armas. Temperamentales como vosotros.

Ese comentario me recuerda mi propia espada.

-¿Y Wyrda?

-¿Wyrda?

-Mi espada. Mi marca como demonio wargos. Tardé tres meses en forjarla.

Rafael le hace un gesto al otro ángel para que se acerce. En sus manos, ahora me fijo, está Wyrda. Me la entrega y yo respiro tranquilo.

-Gracias, por todo.

-Tu pueblo nos ha ayudado en muchas ocasiones, es justo que hagamos lo mismo. Tendré que comprobar la herida para comprobar que sanará bien.

Asiento y dejo Wyrda a un lado para que pudiera quitarme la venda. Prefiero no mirar todavía.

Cuando vuelve a ponerme otra venda abro los ojos.

-Asha, mi ayudante, cuidará de tí mientras estés aquí. Si necesitas algo solo tienes que hablar con él.

-Bien.

Rafael sale de la habitación, dejándome a solas con el otro ángel ahora conocido como Asha. Él me mira con curiosidad.

-¿Qué edad tienes?-le pregunto.

-Acabo de cumplir cien.

Le sonrío tranquilizador.

-Puedes sentarte si quires. Al fin y al cabo parece que vamos a estar juntos bastante tiempo.

Asha se sienta en una silla junto a mi cama.

-¿Y tu edad?

-Trescientos noventa y dos.

Parpadea sorprendido y río ligeramente. Podemos acabar siendo amigos.

-Nunca había visto a un demonio y menos a uno blanco.

-Soy el único demonio blanco que existe. Supongo que igual que tú eres el único ángel negro.

Su mirada limpia y pura se oscurece con tristeza.

-Entonces también te sientes como un extraño entre los tuyos.

Y entonces comprendo. Él no tuvo a nadie que le trató como a un igual. Solo los arcángeles hablan con él.

-Escucháme, Asha. Ni tú ni yo somos extraños. Simplemente diferentes a nuestro propio estilo. Destacamos sobre el resto por ser quienes somos. Puede que nuestras coloraciones sean completamente opuestas a la del resto de los nuestros, pero nuestro interior es el mismo. ¿Comprendes?

Asha y yo nos miramos unos minutos hasta que él asiente y una pequeña sonrisa tira de sus labios. Yo le respondo con mi propia sonrisa.

Por fin nos bajamos en la salida subterránea y Timcampy sale volando enseguida. Yo sonrío y corro para no perderle.

Moyashi! ¡Tienes que entregarle el informe a Komui!

-¡Iré enseguida! ¡No puedo volver a perder a Tim!

Voy persiguiendo al pequeño golem por todos lados. Desde la cafetería hasta el departamento científico. Me tropiezo con Johnny y acabamos los dos por el suelo con Tim revoloteando a nuestro alrededor. Nos miramos y acabamos riendo.

-Lo siento, Johnny. No quería golpearte.

Me levanto y le tiendo la mano para ayudarle. Él la acepta y tiro de él.

-No es nada. Puedes compensarme jugando al ajedrez.

Ladeo la cabeza y le miro sorprendido. Al final sonrío y atrapo a Tim cuando pasa a mi lado.

-Claro. Cuando quieras.

Al final acordamos vernos en la caferería después de comer. Me despido y me dirijo a la oficina de Komui para dar mi informe y explicarle mis poderes.

El jefe de la Orden está revisando unos papeles (extraño) y Kanda está sentado en el sofá. Supongo que han estado hablando. Solo espero que no le contara nuestro pequeño acuerdo.

Me siento y empiezo con el informe. Komui asiente repetidamente y luego llega la pregunta.

-¿Qué eres realmente?

Suspiro. (Sé que he dicho que no le diría la verdad, pero con Wyrda en mi cadera es más complicado.)

-Soy el príncipe demonio blanco Zarainur de la dinastía de los Obscurum. Mi hermano mayor es el actual rey tirano de los infiernos y mi deber es destruirle para salvar a los míos.

Komui me mira asombrado. Supongo que no esperaba esa respuesta.

-¿Un demonio? ¿Un verdadero demonio?-asiento-. ¿Y por qué te has unido a la Orden?

-Para empezar porque una Inocencia me eligió como su húesped. Y luego porque el Conde es un fuerte aliado de mi hermano. Si le destruimos podré recuperar lo que me corresponde por derecho.

-¿Tú lo sabías, Kanda?

-Che.

(Su típica respuesta.)

-¿Y esos poderes de los que me habló Kanda?

-Soy el único demonio capaz de utilizar las Siete Sinfonías del Infierno. Además mi espada, Wyrda, está forjada en el pozo más profundo y candente y entre sus golpes hay entrelazados hechizos muy poderosos. Solo yo puedo manejarla, para el resto pesa más de mil toneladas. (A no ser que sea mi compañero, pero eso no lo diré.) Y también tengo un Arco Divino que me regaló un amigo ángel.

-Pareces ser muy poderoso.

-No por nada soy el príncipe de los míos. Debo ser el más fuerte para defenderles.

Los tres nos quedamos en silencio un momento. Al final Komui se levanta y extiende su mano.

-Será un placer trabajar con usted, alteza. Me pongo a su servicio.

Le estrecho la mano con una sonrisa.

-Gracias, Komui. Pero que esto quede entre nosotros. No quiero que esta información llegue al Vaticano por ahora.

-Bien. ¿Hay algo que necesite?

Miro a Kanda un momento.

-Sí, tengo que viajar a la División de Asia. Hay un par de asuntos que tengo que hablar con Fou y seguramente perdamos el contacto por algún tiempo. Luego me dirigiré a Edo a buscar a Cross.

Komui entrecierra los ojos.

-¿Cross?

-Por su misión. Necesita mi ayuda. Seguramente ahora estará en China, pero le encontraremos en Edo.

-Bien, bien. ¿Algo más?

-De momento nada. Aunque yo enviaría a Daisya y Marie a proteger al General Tiedoll y a Lenalee y Lavi al General Yeegar. De ese modo creo que evitaremos que los Akuma ataquen Barcelona y los Noé destruyan varias Inocencias.

-¿Cómo puedes saber todo eso?

-Es otro de mis poderes. Premonición. Es común en los demonios que han visitado el Paraíso y han sido sanados por uno de los arcángeles.

Kanda habla en ese momento por primera vez.

-¿La cicatriz desde el hombro hasta la cadera?

-Esa. Me la hizo mi hermano después de matar a mi padre. Me desmayé por la pérdida de sangre y varios ángeles me llevaron al Paraíso. Fue Rafael el que me curó.

-¿Y les has conocido? A los arcángeles, me refiero.

Asiento a Komui.

-Miguel, Rafael y Gabriel. Eran los maestros de mi mejor amigo, Asha. Era un ángel negro, el que me regaló su arco.

-¿Y dónde está?

Me tenso inmediatamente. Trago saliva y miro rápidamente a Kanda. (Eso es lo unico que no pienso decir.)

-Muerto-mi voz sale como un gruñido y siento el escalofrío que recorre a los otros dos.

-Lo siento.

No respondo a Komui, en su lugar me disculpo y salgo de la sala. No tengo ni idea de a dónde me dirigo, solo sé que tengo que alejarme. Cada vez es más difícil ocultarlo. Mis instintos me gritan que me una a mi compañero. Pero no puedo. Antes tengo que dejar el pasado atrás, tengo que dejar de pensar en él como la reencarnación de Asha y verle como Kanda, solo Kanda. Será complicado. Pero debo empezar encontrando el porqué él es mi compañero y Asha no.

Antes de darme cuenta estoy en mi habitación, sentado al estilo indio contra la pared frente a la puerta.

(Piensa. ¿Qué hace diferente a Kanda de Asha? Para empezar su pasado. Eso siempre influye en el presente.

Asha acabó siendo dulce y amable porque yo estuve ahí en el momento adecuado para decirle las palabras exactas. Kanda casi mata a su mejor amigo y según él le asesinó.

Asha se unió a esta guerra por su propia voluntad y Kanda fue elegido por una Inocencia.

Asha... Kanda...)

La respuesta me golpea de repente y no puedo evitar que las grietas de mi corazón se hicieran mayores. Me levanto y empiezo a caminar de un lado a otro.

(Es mi compañero para probarme. Para saber si soy lo bastante fuerte como para dejar que la mitad de mi corazón fuera feliz sin mí. Para dejar de lado mi propia felicidad.)

-¡ESTÚPIDO DESTINO DE MIERDA!

Golpeo una pared y la destrozo por completo. No dejo una sola piedra entera. Necesito descargar esta frustración antes de matar a alguien. Y entonces encuentro una solución. Hevlaska me dijo que hablara con ella si lo necesitara.

Bajo las escaleras corriendo a toda velocidad y llego al nivel de Hevlaska. Prefiero no usar el ascensor.

-¿Qué te ocurre, joven Allen?

-Hevlaska... tengo que contárselo a alguien. No puedo seguir mintiendo.

Y lo suelto todo. Toda mi historia, desde mi primer recuerdo hasta que llegué aquí, pasando por mi tiempo con Asha. Y luego le hablo de que Kanda es mi compañero, pero que debo dejarle ser feliz sin mí, lo que podría matarme. Ella escucha con paciencia y me consuela cuando lágrimas de frustración corren por mis mejillas.

Al final estoy sentado en la barandilla con la cabeza gacha bajo su mirada.

-Es una carga muy pesada la que hay sobre tus hombros y todavía más dura cuando no puedes compartirla con el que es la mitad de tu corazón.

-¿Qué debo hacer?

-Sigue tus planes. Haz lo que ibas a hacer. Protégele en las sombras y muéstrale lo importante que es para tí dándole lo que le hará más feliz.

-Por muy duro que sea, lo haré. Será mi objetivo: conseguir que viva una vida tranquila junto a Alma.

Hevlaska asiente y baja su cabeza para mirarme de frente.

-Eres alguien extraordinario capaz de conseguir cualquier cosa que te propongas. Puede que ahora sientas que todo está contra tí, pero al final lo agradecerás.

(Decido algo. Primera Sinfonía.)

Vuelvo al suelo y miro a Hevlaska con seriedad. Desde mis pies se forma el sello circular con los símbolos de mi familia.

-Me has ayudado cuando lo necesitaba, Hevlaska, por eso mismo te concedo mi bendición-extiendo las manos hacia ella y el sello del suelo se ilumina-. ¡Concédele su mayor deseo! ¡Primera Sinfonía: Pure Happiness!

El viento inexistente se levanta a mi alrededor y envuelve a Hevlaska. Con un destello cegador ella desaparece y salto. Aterrizo en el otro pasillo con un golpe seco y una chica de piel pálida con el símbolo de la Orden Negra en la frente y cabello blanco como el mío en brazos. Lleva un vestido largo y vaporoso de color blanco con pequeñas joyas de color verde que sé que son las Inocencias. Abre lentamente sus ojos color azul hielo y me mira aturdida.

-¿Allen? ¿Qué...?

-Bienvenida a tu nuevo cuerpo, Hevlaska.

Ella levanta sus manos y las mira primero todavía aturdida y luego sorprendida. Se pone de pie y se mira a sí misma a toda velocidad. Inmediatamente después me abraza con fuerza dandome las gracias una y otra vez. Cuando me mira la felicidad pura está en sus ojos.

-Puedes ser un demonio, pero tu alma es como la de un ángel.

Le sonrío y me levanto, dejando que ella se sujetase a mi codo para subir las escaleras.

La primera persona que nos ve es el propio Komui. Se queda mirando a Hevlaska con la mandíbula en el suelo y no puedo evitar reir. Le guiño un ojo a la Exorcista y hablo a Komui.

-¿Conoces ya a mi hermana pequeña?

-¿Hermana? Pero...

Hevlaska sonríe.

-Hermana en todo menos en la sangre. Soy yo, Komui. Me ha concedido mi mayor deseo.

-Hevlaska...

Ese olor característico de loto llena mis fosas nasales y escucho los pasos de Kanda, rápidos y ágiles. Viene acompañado por Lenalee.

-Hemos sentido una fuerza en esta zona y pensamos...

La chica se interrumpe cuando ve a Hevlaska.

-Pure Happiness-murmura Kanda. Me alegra que pueda diferenciarlo.

-¿Qué ha pasado?

-Es la Primera Sinfonía, Komui. Pure Happiness es una bendición que otorga la felicidad a aquellos que me ayudan cuando lo necesito. En el caso de Hevlaska, la felicidad es recuperar su forma humana.

-Es un don impresionante. ¿Puedo preguntar en qué te ha ayudado Hev para que puedas concederle la Primera Sinfonía?

Sonrío ante la curiosidad humana.

-Me ha escuchado y me ha dado el consejo que necesitaba. Y eso me recuerda...-me froto la nuca con una mueca nerviosa y culpable-. Puede que haya destrido una pared de mi habitación sin querer.

-¡¿ALGUIEN PUEDE EXPLICARME LO QUE ESTÁ PASANDO?!

Todos miramos a Lenalee.

-Komui, ¿se lo explicas tú?

-Claro.

-Gracias.

Los dos hermanos se alejaron y Hevlaska se unió a ellos después de guiñarme un ojo. Kanda y yo nos quedamos a solas. Le miro brevemente.

-Creo que tú y yo tenemos un trato que cumplir.

Kanda frunce el ceño, pero luego recuerda lo que él mismo dijo en Mater. ("Me gustaría luchar contra tí alguna vez, sin tu magia ni trucos. Pura habilidad.")

Sonríe, una de sus extrañas sonrisas verdaderas, y nos dirigimos a la sala de entrenamiento 3.


Hola a todos! Para empezar deciros que estoy terminando la historia y serán unos 25-26 capítulos aproximadamente. Y estoy absolutamente segura que vais a desear mi muerte cuando leáis un par de cosas que tengo preparadas... ¬_¬

En segundo lugar muchísimas gracias por vuestro apoyo. Me anima mucho ver los mensajes que me dejáis.

En tercer lugar responderé a un par de reviews:

Vegara Allazen: Muchas gracias por revisar en cada capítulo y por ser la primera persona en hacerlo.

Pajaritoazul: Espero que la primera parte de este capítulo te haya gustado. Juro que lo tenía escrito antes de que enviaras el review.

Dama Ithil: Tienes razón, he leído Eragon y es una de mis libros favoritos. En cada historia que escribo tengo que poner algo relacionado, como alguna palabra en el Idioma Antiguo.

Hasta aquí la nota. Gracias!

Naraya