Llevamos bastante tiempo luchando. Hay un buen número de personas apiñadas en la puerta para vernos. Nuestros movimientos son rápidos y ágiles, cambiando sin parar la estrategia para derrotar al otro. El sudor recorre nuestros cuerpos, hace ya tiempo que nos quedamos únicamente en pantalones. (Llevaba setecientos años sin encontrar a un oponente capaz de igualarme.)
Una sonrisa salvaje juega en mis labios y amago un ataque por la derecha. Kanda se lo cree y al instante está de rodillas con el cuello entre ambas espadas. Nuestras respiraciones pesadas son lo único que se escuchan por un momento antes de que ambos nos dejamos caer en el suelo entre risas. Cuando paramos simplemente miramos al techo.
-¿Dónde aprendiste eso?
-Mi madre me enseñó. Una mujer de carácter. Cada vez que fallaba en un entrenamiento me obligaba a dar cuarenta vueltas a la ciudad y era la única que se atrevía a contradecir a mi padre. Sus gritos se escuchaban por todos los infiernos.
(Sonrío recordando aquellos momentos.)
-Eres una caja de sorpresas.
(Si supieras, Kanda Yuu...)
Cierro los ojos, suspiro y me levanto con Mugen en la mano izquierda y Wyrda en la derecha. Guardo a Wyrda en su funda y extiendo la mano para ayudar a Kanda a levantarse. Él me mira por un momento y al final acepta. Escucho los murmullos confundidos de nuestros espectadores mientras tiro. Le devuelvo Mugen.
-Ichigen, Nigentou, Hakka Tourou, Shouka Iluminado Sublimado, Sangenshiki, Bakuhakuzan, Yon Maboroshi-shiki, Gogenshiki y Gogen Rassensou. (Primera Ilusión, Segunda Ilusión, Ocho Flores Mantis, Flores Ascendentes, Tercera Ilusión, Explosión Corte Espíritu, Cuarta Ilusión, Quinta Ilusión y Rasgadura de Garra Flash.) Ataques poderosos, pero que te consumen la vida. Y si mueres será una gran pérdida para el mundo.
(Y para mí.)
-¿Qué quieres que haga? Me crearon así.
Le sonrío y hablo en voz lo suficientemente baja como para que solo él me escuche.
-Cuando tengas tu deseo ven a verme, puedo sentir que estás muy confuso.
Me giro sobre los talones y me acerco al lugar donde dejé mi ropa. Me paso la mano por el pelo y cojo la camisa blanca, la chaqueta de Exorcista y el pergamino. Cuando me los quité me quedé con el cinturón con la funda de Wyrda.
Salgo de la sala sin mirar una sola vez a nadie, pero con la cabeza en alto. (Necesito un baño urgente.)
Timcampy revolotea a mi alrededor hasta posarse en mi hombro. Yo le miro con una pequeña sonrisa.
-Transmite un mensaje por mí, Tim-el pequeño golem dorado agita las alas y mueve la cola-. Dile a Rafael que venga a verme al tejado de la Sede esta noche a las dos. Necesito hablar con él.
Timcampy despega y desaparece en un pequeño estallido de luz. Yo continuo mi camino hacia mi habitación para coger ropa limpia y dirigirme a los baños.
Entro en la caferería de mal humor. Al salir de los baños me encontré con un robot hecho por Komui con un nombre muy imaginativo: Komlin II. Me persiguió por todo el edificio para "convertirme en un Exorcista más fuerte". Al final utilicé mi velocidad demoníaca para correr por la pared, saltar a su espalda y cortarle en la nuca. Inmediatamente después me dirigí de nuevo a los baños, pero habían sido destruidos por el estúpido robot.
Así que aquí estoy, con un humor horrible (de nuevo) y queriendo destruir algo. Me detengo y pienso en destruir la pared, pero decido no hacerlo. En su lugar me dirijo al mostrador y pido grandes cantidades de comida.
Elijo una mesa completmente vacía y como rápido. Cuando termino me quedo pensando en lo que le diré a Rafael. Pocos minutos después aparece Johnny con un tablero de ajedrez.
Le sonrío y elijo las negras.
En mitad del juego Kanda se sienta a mi lado con su cena. Johnny se sorprende, pero no dice nada.
Sonrío interiormente, sabiendo el resultado de la partida. Seis jugadas más y le tendré en jaque mate. Johnny está en una profunda meditación.
-Eso es un poco cruel, Moyashi.
-Es Allen, Bakanda. ¿Por qué dices que es cruel?
-La partida estaba ganada desde el mismo momento en el que sacrificaste a tu reina. Seis jugadas más, sean las que sean, y habrás ganado.
Le lanzo una sonrisa irónica. Kanda frunce el ceño. Johnny mira entre ambos y se rinde.
-Oh, vamos, Kanda, me estás quitando toda la diversión.
-No es justo que juegue contigo cuando tienes varios siglos de experiencia. Y pensaba que tu nombre era Zarainur.
Río divertido. Sabe qué decir en el momento exacto.
-Ese es mi nombre demoníaco. En el mundo humano soy Allen Walker, un Exorcista con más poderes de lo normal.
-Che.
Sonrío de nuevo y propongo a Johnny jugar de nuevo, esta vez sin trampas.
-Si haces trampas en el ajedrez, no quiero saber dónde más.
-Solo en el póker, lo juro.
Volvemos a empezar otra partida. Esta vez gana él. Kanda, para sorpresa del resto, se queda con nosotros en silencio, a veces haciendo algún comentario.
Antes de darnos cuenta son las dos menos cinco y yo tengo que ir a la terraza para recibir a Rafael. Me despido y dejamos la partida actual para mañana. Salgo corriendo y subo las escaleras a toda velocidad. Al abrir la puerta veo un ligero resplandor dorado y sonrío mientras me acerco.
-Tú siempre puntual, Rafael.
El arcángel de pelo castaño claro y ojos verdes me mira. Tim vuela hasta mí.
-Querías verme.
-Necesito tu consejo.
Nos sentamos en la barandilla de piedra utilizando el la luz de sus alas como iluminación.
-Adelante.
-He encontrado a mi compañero, pero he entendido que debo dejarle que sea feliz sin mí.
-¿Estás seguro de eso?
-Ahora mismo sus deseos están confusos, pero el que tiene más fuerza es vivir una vida normal junto a Alma Karma. Y yo, como su compañero, debo otorgarle esa felicidad.
-Renunciarías a tu propia felicidad para hacerle feliz a él.
-Lo haría sin dudarlo. ¿Qué piensas?
Rafael se queda en silencio un buen rato, mirando el cielo oscuro, buscando la respuesta en las estrellas. Yo espero pacientemente (es por esto mismo por lo que le he llamado precisamente a él, es el arcángel del noviazgo.)
-Deberías dejarle elegir a él. Sus lágrimas decidirán con quién se quedará. Con Alma Karma o contigo.
-Estás diciendo que él será el que finalmente elija.
-Así es. Su decisión es la realmente importante-bajo la cabeza y me pone una mano en el hombro-. Tranquilo, él sabrá elegir bien y en ambos casos será feliz.
-Eso no es lo que me preocupa.
-¿Ah, no?
-Ni de lejos. Sé que será feliz con cualquiera de los dos. Lo que me preocupa es mi propia vida.
-¿Qué significa eso?
-No soy completamente un demonio, al igual que Asha no era completamente un ángel. Nuestro nacimiento estaba escrito en las estrellas. Hace poco descubrí unos antiguos escritos que decían: "El demonio blanco; el salvador del mundo, los infiernos y el Paraíso; el portador de la Rosa Blanca; morirá por amor si su verdadero compañero no le elige." Lo que temo es morir antes de poder salvar el mundo para él.
-Lo salvarás, Zarainur. Te conozco desde hace mucho tiempo. Eres estúpidamente terco en ese sentido.
Suelto una carcajada que espanta a un grupo de aves en el bosque.
-Gracias por los ánimos, Rafael. Siento haberte llamado para esta tontería.
-De tontería nada. Investigaré algo más y te mantendré informado.
-Gracias.
Rafael desaparece con un pequeño destello de luz y vuelvo a quedarme solo con la compañía de Tim. Le acaricio las alas pensativo.
-¿Tú que dices, Tim? ¿Debería hacer lo que dice Rafael?
El pequeño golem dorado asiente repetidamente y yo sonrío. Vuelvo la mirada a las estrellas prometiéndome a mí mismo salvar el mundo. (Para Kanda, mi compañero.)
-¡Allen!-me giro para ver a Lenalee y Hevlaska caminar hasta mí esquivando las mesas del comedor-. Tenemos órdenes directas del papa. Quiere que todos los Exorcistas se reunan en el Vaticano lo antes posible.
-Bien, iré a preparar mis cosas. Lo siento, Johnny.
El científico niega con la cabeza.
-No pasa nada, las órdenes son órdenes.
Me levanto y voy a mi habitación para coger mi maleta. Llego el último a la salida acuática subterránea y las barcas parten en cuanto me monto junto a Kanda. Están Kanda (por supuesto), Lenaleee, Hevlaska, Lavi (un futuro Bookman que confunde sus deberes y cuya inocencia es un pequeño martillo), Bookman (el abuelo de Lavi), Komui y varios Buscadores, entre ellos Toma.
-¿Komui? ¿Decía algo más el mensaje?
-Solo que llegarámos lo antes posible. Los otros Exorcistas ya estarán allí. Por eso he pensado que podrías llamar a unos wargos.
Asiento y me concentro. Todos en la Orden Negra ya saben quién soy realmente. (Bueno, que soy un demonio, no lo de que soy el príncipe de mi raza que busca destruir a mi propio hermano para ser el rey y salvar a los míos.) Llamo a doce wargos, entre ellos Laoming y Maela.
-Nos estarán esperando en la salida.
Komui asiente y estamos en silencio hasta la salida, cuando toda la manada se avalanza sobre mí. Laoming se acerca a Kanda y deja que le rasque tras las orejas.
-Parece que le gustas, Kanda-comenta Lenalee.
-Che. Como si me importara.
Pero sus acciones dicen todo lo contrario. Cuando consigo que los wargos se me quiten de encima reparto las monturas y nos ponemos en marcha. Yo voy al frente con Laoming y Kanda a mi derecha. El resto de la manada está en formación detrás nuestra.
(Esto es vida.)
Acelero, disfrutando del viento en mi pelo y ropas. Había dejado a Wyrda con Kanda para que no me molestara al correr.
(Sí, hechaba de menos esto.)
