La verdadera misión

Kanda esta en la parte trasera de la mansión, entrenando con su espada, sin importarle que sea de noche, se siente aun furioso y esa es la única forma en la que desquita su coraje… bueno, podría hacerlo matando a quien le causo dicha furia o a Allen, pero es menos problemático entrenar.

El peli-azul detuvo sus movimientos al oír un vidrio quebrarse, así que volteo alerta hacia donde provino el sonido, y por la oscuridad solo pudo ver una sombra saltar desde la ventana de una de las habitaciones.

- ¡OYE! –grita comenzando a correr hacia donde cayo la persona de pie, y esta solo volteo sobre su hombro, para después regresar rápidamente su mirada al frente y comenzar a correr. – ¡DETENTE! –ordena acelerando su paso, más la persona hace lo mismo.

Ambos siguieron corriendo, Kanda intentando darle alcance y el otro huyendo, pero el perseguido choco de lleno contra la barda de la mansión, como si no la hubiera visto, y Kanda detuvo su paso mirando incrédulo a la persona que choco de forma tan idiota, él pensaba que iba a saltar la barda, pero para su sorpresa no lo hizo.

- ¡Maldita ceguera nocturna! –exclama el perseguido, mientras que se pone de pie de un salto y se soba la frente.

- ¡¿Ei-Eiren? –exclama sorprendido, al reconocer la voz.

Eiren voltea mirando a unos metros de ella a Kanda que tiene los ojos muy abiertos, así que mejor dejo de sobarse su cara y regreso su mirada al frente saltando la barda, más Kanda ante la incredulidad no la siguió, esta en una especie de shock.

- (¿Qué no se supone que no podía ni sentarse en la cama? ¿De donde saco tanta energía para correr así? Y mas importante; ¿por qué huía?) –Kanda frunció el entrecejo y volteo para ver de que ventana fue de la que salto Eiren, y su entrecejo se frunció más al ver que fue de la ventana de la habitación de Piere.


Al oír la ventana quebrarse, Allen se despertó de golpe y salió de su habitación, corrió por los pasillos para ir hacia donde le pareció haber escuchado el sonido, hasta llegar al pasillo donde están las habitaciones de los dueños de la casa, viendo al matrimonio Harcourt saliendo de su habitación, mostrando preocupación.

- ¿Están bien? –pregunta al llegar a ellos.

- Si, pero el sonido vino de la habitación de mi hijo. –dice preocupada la mujer.

Allen asintió, y camino hacia la habitación de Piere siendo seguido por el matrimonio. El albino abrió la puerta permitiéndole ver la ventana quebrada. Busco a Piere con la mirada viéndolo acostado en la cama. Pensando que esta bien y solo esta dormido camino hacia la ventana para ver si aun veía quien quebró la ventana, y alza una ceja al ver a Kanda mirando hacia él.

- ¡PIERE!

Allen se sobresalto ante el grito horrorizado de la mujer, y volteo viendo a la señora Harcourt, sentada en la cama, sosteniendo a su hijo y zarandeándolo un poco, como si quisiera hacerlo reaccionar, y a su lado su esposo mirando también asustado a su hijo.

Allen se acerco a ellos corriendo, y se sorprendió al ver la palidez del pelinegro.

- Esta frio. –dice la mujer, teniendo sus ojos llorosos y mirando a su esposo asustada.

- Pero aun respira, es leve pero lo hace. –dice Allen con seriedad, quitando la mano que había puesto frente la nariz del chico para verificar eso.

- Si su alma no es regresada a su cuerpo en un día, morirá completamente. –dice con seriedad el señor Harcourt, y Allen alzo ambas cejas mostrando que no entendía nada, pero podía ver que el matrimonio Harcourt si sabían lo que le ha pasado a Piere.

- Quiero explicaciones, y las quiero ya. –dice con firmeza Kanda, que esta parado en la entrada de la habitación mirándolos con frialdad.


Sentados en los sillones esta el matrimonio de los Harcourt junto con Kanda y Allen, los últimos dos esperando la explicación, mostrando seriedad en su rostro.

- ¿Saben quien es el Conde Milenario? –pregunta con seriedad el señor Harcourt.

- No/Si. –responden a la vez Allen y Kanda.

- Moyashi, eso te lo explican en el primer año en la orden. –dice con fastidio, mirándolo con ojos entrecerrados.

- Recuerda que yo llevo meses en la orden, me brinque las clases básicas, y sensei no me enseño nada de eso. –se defiende, mirando con molestia a su compañero.

- Aun así, ese es un cuento de terror infantil. Cualquiera sabe quien es el Conde Milenario por eso. –dice con fastidio, suspirando exasperado.

- Oh discúlpeme por no recordar mi infancia antes de conocer al bastardo que tuve como sensei, el cual nunca tuvo la consideración de contarme un cuento, ni siquiera de terror. –dice irónico, y fulminándolo con la mirada, y Kanda hace lo mismo, pero ambos dejan de fulminarse con la mirada al oír un exagerado carraspeo del señor Harcourt, notando como este los mira molesto al igual que su esposa por ellos andar discutiendo pendejadas en un momento así.

- Resumiré la historia, para que entienda mejor el joven Walker. –dice con seriedad el señor Harcourt y Kanda bufa con fastidio al saber que tendrá que oír nuevamente esa ridícula historia, mientras que Allen mira agradecido al hombre por ser el primero en contarle un cuento. –Hace quinientos años existió una mago muy poderos, pero era muy cruel, despiadado y solo quería someter a toda la humanidad.

- (Me esta describiendo a sensei ¿o que?) –Allen entrecerró los ojos y su frente se sombreo de negro.

- …y lo estaba consiguiendo. En ese tiempo el mundo se lleno de caos, tanto para los magos como para los humanos normales.

El conde Milenario hacia su voluntad, y junto sus seguidores mataba sin piedad a todo aquel que se negara a su voluntad o le estorbara.

Lógicamente hubo muchos magos que se negaron a él, que incluso intentaron matarlo, pero no lo conseguían, hasta que varios magos se unieron para pelear contra el Conde, y aunque no lo pudieron matar, mediante una trampa pudieron sellarlo en una especie de cámara.

- ¿Y todo eso que tiene que ver con lo que esta pasando? –dice con fastidio Kanda, sintiéndose impaciente por saber de una vez que es lo que en verdad pasa.

- A eso voy. –dice exasperado el hombre. –Cada uno de esos magos se quedo con una de las llaves con las que se sello al Conde, llaves que sirven también para liberarlos.

- Que idiotas. ¿Por qué simplemente no las destruyeron? Así no habría forma de liberarlo nunca. –dice Allen con obviedad, ganándose una mirada fulminante por parte de los Harcourt, por lo que el albino sonrío nervioso.

- Si las llaves se hubieran podido destruir, créeme que lo hubieran echo. Lo que menos querían es que el Conde tuviera alguna forma de salir. –dice con seriedad la mujer.

- Pero el usar esa cámara de sellado tiene su pago, ese es que las llaves automáticamente se esconderán en el alma de quienes las usaron. Y esa llave cambia de alma cada que nace el primogénito del mago de quien la tiene, y así va de generación tras generación. Convirtiendo a cada descendiente en un guardián de ellas. –Kanda y Allen ensancharon los ojos, entendiendo más o menos de que va la cosa. –Tanto nosotros como los Preminger somos descendientes de dos de esos magos, lo que significa que Ángela y Piere son ahora los guardianes de dos de las llaves. –dice con seriedad.

- Y estoy segura que esa maldita de Cross se robo la llave que mi hijo protegía. –dice furiosa la mujer. –por algo no confiaba en ella.

- Esa es una acusación muy grave señora. –dice con seriedad Allen, mientras que Kanda se mantuvo callado, él vio a Eiren huir y salir de la ventana de Piere, así que también piensa que es culpable, y su cabeza esta mas ocupada buscándole la razón por la que ella se interesaría en robarla. –Conozco a Eiren desde hace… hace unos quince días. –su expresión cambio de firme y decidida a una insegura. –Bueno, tal vez no tenga mucho tiempo conociéndola. –dice recobrando su seguridad. –Pero se que sería incapaz de hacer algo así. Puede que sea algo loca, maldita, desalmada, egoísta… okey, su carácter la hace sospechosa. –dice nuevamente inseguro, y poniéndose nervioso ante la mirada acusadora del matrimonio. – ¡Pero Eiren no podría! Ella sigue en su habitación, recuerden que esta herida y sus heridas no cierran.

- Eiren no esta en su habitación. –dice Kanda de forma cortante, y Allen lo mira acusador.

- Sino vas ayudar no hables, te recuerdo que están acusando a una de nuestras amigas. –le susurra con firmeza, pero después cae en cuenta de algo. – ¿Cómo que no esta en su habitación? Se supone que esta herida e inconsciente. –dice sorprendido.

- ¡Lo sabia! ¡Fue esa maldita zorra! Ya decía yo que una Cross no traería nada bueno –dice acusadora la mujer.

- Estoy seguro que tiene que ver una buena explicación para eso. Por muy bastardos que sean los Cross no harían algo así. Ellos ni locos liberarían magos que fueran más fuertes que ellos, eso rebajaría mucho su orgullo. –dice con seguridad Allen, el mejor que nadie conoce a uno de los peores de los Cross.

- Todo la acusa. –dice con seriedad el señor Harcourt. –Solo hay dos formas de tomar el alma que protege la llave. Una es cuando nace el siguiente guardián de ella, que automáticamente la llave pasa a él en el momento que nace, y la segunda es… la segunda es que el mismo guardián entregue su alma a la persona que ama. –Allen ensancho los ojos y Kanda frunció el entrecejo. –Ni matando al guardián se puede obtener la llave, porque esta simplemente regresara a quien fue su antiguo guardián u otro miembro de la familia que lleve la misma sangre.

- Aun así, pienso que es imposible que Piere se enamorara de Eiren, si apenas la conoce. Yo pienso que solo gustaba y tenía una obsesión con ella. –dice con seriedad Allen.

- La amaba. –dice con seguridad la señora Harcourt. –sino lo hubiera hecho, por mas que mi hijo le hubiera dicho que tomara su alma, ella no la hubiera podido sacar.

Kanda apretó sus puños con fuerza, y Allen hizo lo mismo, ambos sintiéndose frustrados por no haber podido haber hecho nada.

- Así que esta era la verdadera misión. –dice con seriedad Kanda.

- Hace unos días descubrimos que un grupo de magos anda tras las llaves, y por eso solicitamos la ayuda de Lee-san, pero él nos aconsejo que mintiéramos sobre la misión para no alertar a quienes andan tras de ellas por si nos están espiando, dijo que incluso quienes debían proteger a nuestros hijos no debían saber nada, porque estando con ellos en todo momento los protegerían ante todo, pero eso no sirvió. –dice con seriedad el señor Harcourt.

- Tal vez hubiéramos podido protegerlos, si nos hubieran dicho desde el principio lo que querían que hiciéramos, de esa forma hubiéramos estado mas alertas. –dice Allen con seriedad.

- Pero Lee-san di…

- Ese loco dirá misa, pero solo unos idiotas le hacen caso a alguien como él en algo tan serio, y aquí tienen las consecuencias. –dice cortante Kanda, y el matrimonio Harcourt baja la cabeza sabiendo que tiene razón.

- Eiren es mi amiga. –dice con firmeza Allen a la vez que se pone de pie. –Estoy seguro que hay una explicación lógica para que hiciera lo que hizo…

Kanda frunció el entrecejo, recordó sobre las heridas sin cerrar de Eiren, y lo que le dijo de solucionarlo sola, entonces se sintió molesto consigo mismo al ver que Allen sin saber eso sabia que hubo una razón para todo, y él solo se dio cuenta hasta que lo dijo el albino.

- Así que me encargare de todo, y antes de que terminen las veinticuatro horas lograre traerles el alma de su hijo y recuperare la llave, cumpliendo con la verdadera misión. –dice con seriedad, y el matrimonio Harcourt sin saber porque sintiendo que podían confiar en el albino.


Lavi abre la puerta de un viejo y abandonado edificio, y cierra la puerta atrás de si, viendo a Eiren sentada estilo indio, y dándole la espalda.

- ¿Me extrañaste cariño? –exclama meloso, y alzando sus manos a sus costados, como si quisiera abrazarla.

Eiren voltea su rostro por sobre su hombro, y Lavi alza una ceja extrañado al verle un enorme chichón en la frente y varias vendas mal acomodadas en su rostro.

- ¿Te piensas disfrazar de momia chipotuda? Te informo que aun falta para hallowen, como también te digo que no necesitas disfraz, el natural da más miedo que cualquier cosa que te pongas como disfraz. –dice burlón y Eiren frunce el entrecejo.

- ¡Jaja! Que gracioso. –dice con irónica. –Estoy intentando vendarme la cabeza.

- ¿Por qué? –dice curioso, caminando a ella.

- ¿Recuerdas mi ceguera nocturna? –dice con fastidio y Lavi sentándose estilo indio frente a ella asintió. –bueno, mientras huía no vi el muro y choque contra él golpeándome la frente.

Lavi parpadeo un par de veces, y después soltó la carcajada, pero dejo de reír y se toco las costillas haciendo una mueca de dolor.

- No me hagas reír, que me duele todo el cuerpo. –dice con reproche.

- Lo sé, por eso te lo conté, sabia que te reirías. –dice burlona y Lavi la fulmina con la mirada, pero al bajar su mirada al piso alza sus cejas extrañado al ver varios vidrios alado de su amiga.

- ¿Y esos vidrios? –dice apuntándolos.

- ¡Ah! Son los que se me pegaron en la ropa cuando atravesé la ventana con mi cuerpo. –dice despreocupada, regresando a su tarea de intentar vendarse la frente.

- Eso llama mucho la atención para alguien herida que intenta huir de un lugar lleno de magos… ¿Qué no podrías abrir la ventana? –pregunta extrañado, se le parece idiota que su amiga haya echo algo como eso, aun siendo ella.

- Podría, pero se me hizo una huida mas cool haciendo eso. –dice despreocupada, pero sonríe de forma forzada al ver que Lavi la mira con ojos entrecerrados, no creyéndole.

- No viste que la ventana estaba cerrada. –asegura resignado, y golpeándose la frente con su palma derecha.

- Es que estaba oscura la habitación y pensé que la ventana estaba abierta, después de todo hace calor. Gracias a Kami-sama que cubrí mi rostro con mis brazos por inercia, porque sino ahora traería el rostro como coladera. –dice con pesar, y apretando su puño derecho a la altura de su barbilla.

- ¿Qué se le va hacer? Sin mi a tu lado en las noches eres mas ciega que un topo, y en el día también, pero al menos de cerca si vez–dice resignado a la vez que suspira, no se quería reír aunque le pareciera gracioso y amara burlarse de la desgracia de su amiga porque si lo hacia se lastimaría nuevamente. En cuanto Eiren se rasco la nuca mientras sonríe apenada. – ¿Nadie te vio?

- Yuu-yuu, pero no me siguió. Se quedo congelado ante la sorpresa de verme estrellarme contra la barda. –dice pensativa.

- ¿Y quien no lo haría? –dice divertido. –me lo imagino y lamento no haberlo visto con mis propio ojo… mejor; que bueno que no estuve ahí… y deja de imaginártelo. –se reprime a si mismo, agitando su cabeza, la escena le hacia querer soltar la carcajada y ahora no esta para eso, se lastimara mas sus costillitas.

- No pensé que llegara el día en que deseara que te rieras de mis desgracias causadas por mi pésima vista. –dice divertida Eiren y Lavi la fulmina con la mirada.

- ¿Pusiste los sellos? –pregunta intentando cambiar el tema, y es que si siguen hablando de eso seguirá viendo a Eiren chocar contra la pared y terminar riéndose.

- Si. Solo falta que los activemos. –dice sacando un pequeño papel rectangular que tiene escrito unos extraños símbolos.

- Con los débiles y jodidos que estamos espero que no nos desmayemos. –dice Lavi al momento que de su chaqueta saca un sello igual que el de Eiren, ambos los sostienen con los dos dedos medios de su mano derecha.

- Solo nos queda tener fe en que seguimos contando con esa suerte que nos cargamos siempre que estamos en problemas. –dice resignada.

- ¡Amen!


Kanda esta en su habitación, terminando de colocarse su uniforme de mago, en eso se abre su habitación, y voltea por sobre su hombro viendo a Allen ya vistiendo su uniforme de mago.

- ¿Listo Bakanda?

- ¿Nadie te enseño a tocar la puerta, moyasgi? –pregunta con fastidio, mientras le pone mas interés a acomodarse su espada en el cintillo de su pantalón.

- No hay tiempo para eso. Tenemos una misión que cumplir. –dice de forma heroica. – ¡Y no me digas moyashi! –exclama molesto, apuntándolo acusador, y Kanda rodo los ojos.

- Antes de eso, llama a Lenalee y a Kailan. –dice cortante, volteando todo su cuerpo hacia él.

- -¿Qué pasa? ¿Te sientes inseguro y sabes que sin las chicas no puedes? –pregunta burlón. –No te preocupes Bakanda, que Allen Walker ira contigo y te protegerá sin importar que seas un maldito bastardo. –dice de forma heroica, mirando el horizonte con añoranza.

- No seas idiota moyashi. –dice entre dientes, mostrando fastidio en su expresión. –Solo piensa las cosas por un momento. –Allen lo mira sin entender y Kanda suspira exasperado. –la chica Preminger también tiene una llave, y misteriosamente esta enamorada del conejo idiota, quien sospechosamente se le declaro al mismo tiempo que Eiren al mimado. –explica con cansancio, y Allen ensancha los ojos cayendo en cuenta a donde quiere llegar.

- ¡Ángela también esta en peligro! –exclama alterado.

- Al fin. –dice resignado y mirando el cielo agradeciendo el milagro de que el albino lo captara.

- ¡Llamare a Lenalee para que verifique si Ángela esta bien! –dice alterado, sacando su celular con rapidez.


Lenalee esta en el quinto sueño, o pensadilla, como sea, el caso es que esta completamente dormida, pero el sonido de su celular la despierta, así que algo adormilada estira su mano al buro derecho de la cama para tomar su celular, y lo lleva a su oreja contestando la llamada.

- ¡Lenalee! ¡Ángela, llaves, Conde, Lavi!

Oye la voz alterada de Allen gritándole, por lo que aleja algo aturdida el teléfono de su oreja, y mostrándose ya mas despierta ante el grito alza una ceja sin entender.

- Haber Allen-kun, barájamela mas despacio que no te entendí nada. –dice con tranquilidad, mostrándose paciente.

- ¡Llaves, sello, Conde, alma, llave, amor, Ángela, peligro, Lavi!

- Allen-kun tranquilízate. No entendí nada, así que habla mas claro.

Oye como Allen suspira a través del teléfono como si intentara tranquilizarse.


Lenalee toda despeinada, aun con pijama y lagañosa va corriendo por los pasillos de la mansión, se le ve alterada, agitada y asustada. Allen le había contado todo, y ahora lo que mas desea es comprobar que Lavi y Ángela estén donde deberían estar.

Al llegar a la habitación de Lavi abre la puerta con brusquedad, y pasa su mirada por toda la habitación buscándolo, pero de ahí ni sus luces, lo único que hay es la prueba de que uso la cama el rato que estuvo inconsciente. Así que da media vuelta, y se va corriendo a su siguiente parada, y en sus ojos se reflejan más temor.

Finalmente llega a la habitación de Ángela, pasó con desesperación su mirada por toda la habitación, hasta toparse a Ángela acostada en la cama, tapada hasta el pecho, como si estuviera tranquilamente dormida.

Temerosa Lenalee se acerca a ella, y ensancha los ojos al verla toda pálida, casi siente que le da el babido de solo verla tal y como Allen le dijo que encontraron a Piere.


Los fuertes golpes en su puerta despertaron a Kailan, quien algo adormilada abre la puerta topándose con la imagen mas horrorosa que ha visto en su joven vida: una Lenalee despeinada, agitada, sudorosa, lagañosa y con expresión de psicópata, de esas que suele poner Komui.

- ¡¿Lenalee? –exclama sorprendida, y ya completamente despierta por el susto.

- ¡Despertarme, celular, Allen, Piere, Eiren, llaves, alma, checar, Ángela, Lavi, robar, almas, aprovechar, amor! –exclama toda alterada, marcando mas su expresión de psicópata.

- Lenalee, habla mas despacio y de una forma normal. Y usa más palabras en tus diálogos para poder entender. –dice con paciencia Kailan, comenzando a pensar que probablemente su amiga tuvo una pesadilla y aun piensa que esta en ella.

Lenalee toma aire, y lo suelta, intentando tranquilizarse, mientras que Kailan la mira tranquila esperando la explicación.


Por las oscuras calles de Paris se ve a Kailan y Lenalee corriendo. Ambas visten su uniforme de magos, y se les ve en sus ojos tanto como preocupación, como espanto.

- ¿Crees que estuvo bien irnos sin decirle nada a los señores Preminger?–pregunta Kailan, mirando de reojo a su amiga, sin dejar de correr. –Ya sabes, sobre lo que le paso a su hija. Si la encuentran así, y no estamos nosotras podrían pensar que fuimos cómplices del descerebrado.

- No tenemos mucho tiempo. Además no creo que se nos culpe, de igual forma haremos lo posible por recuperar el alma de Ángela y Piere antes del amanecer. –dice con seriedad, y Kailan asintió con su cabeza.

- ¿Dónde nos encontraremos con los chicos?

- Cuando le llame a Allen-kun, dijo que nos esperara junto con Kanda en el kiosco del parque central.

- ¿Ellos tienen alguna idea de donde puede haber ido esos dos?

- No sé, no le pregunte. Cuando lleguemos lo hacemos.

Kailan asintió, y regreso su mirada al frente, al momento que su entrecejo se frunció.

- ("Confía en mi Kai-chan, lo jure por mi hombría". Maldito bastardo sin palabra ni hombría, solo quería distraerme para poder hacer su puto movimiento… pero la pregunta aquí es: ¿esa llave esta relacionada con la cura de lo que les paso a nee-san y Lavi-kun?) –Kailan frunció mas su entrecejo, quería saber bien lo que esta pasando y sabe que para saber todo falta poco.


En la habitación de último piso de la vieja torre abandonada que se encuentra en las afueras de Paris, sigue Tyki sentado en una silla de madera, teniendo sus piernas cruzadas, y leyendo ese libro con extraño titulo. Sentada en el marco de la ventana, esta Road, quien tiene los pies colgando hacia afuera y su expresión se nota lo aburrida que esta.

- ¿Por qué tardan tanto? Ya pasaron dos horas desde que ellos obtuvieron las llaves. –dice con fastidio Road, mirando de reojo a su compañero, el cual alzo la mirada de su libro para verla.

- ¡Lero aburrido! –dice con voz chillona, la sombrilla que Road sostiene con su mano derecha.

- Eso significa que solo les quedan dos horas. –dice pensativo. –Tal vez se están arrastrando para llegar aquí, porque ya ni caminar pueden. –una sonrisa burlona adorno su rostro, en verdad desea verlos arrastrarse hacia él con esa expresión de suplica por la cura.

- O tal vez perdieron nuevamente la conciencia, y ya no la recuperaran hasta que sea demasiado tarde.

- Probablemente. –dice pensativo.

- ¿Y estás tan tranquilo? –pregunta con fastidio. –Te recuerdo que ellos tienen las llaves, sin esas dos llaves no podemos abrir esa puerta que encierra el cuerpo del Conde.

- Nuestro único impedimento para obtener las llaves es quitárselas a su guardián. Eso ya lo hicieron ellos. Estando las llaves libres será más fácil obtenerlas. –dice despreocupado, agitando una mano restándole importancia.

- Aun así, odio esperar. –dice de forma berrinchuda, haciendo un infantil puchero mientras cruza sus brazos a la altura de su pecho.

- ¡Lero también odia esperar, Lero!

- Pues entreténganse con algo.

- ¡¿Jugamos a tomar el té? –pregunta emocionada.

- ¡Lero quiere té!

- ¡Ya llegaron! –exclama poniéndose de pie y mirando hacia la ventana.

Road hace lo mismo, viendo algo retirado las siluetas de dos personas que se apoyan a la otra para caminar a paso lento, la oscuridad no le permite ver sus rostros pero no se necesita para saber quienes son.

- (¡Llegaron a tiempo! ¿Quién diría que esos dos me salvaría de Road y sus infantiles juegos?) –Tyki suelta un profundo suspiro, sintiéndose agradecido con la suerte que siempre lo acompaña y espera que no lo deje.


Pasando uno de sus brazos por el hombro de del otro como apoyo, van caminando Eiren y Lavi, ambos se les nota cansado, y la sangre que brota de sus heridas traspasa nuevamente sus ropas. Su forma de caminar es lenta, como si le pidieran permiso a un pie para mover el otro.

- Siento que no puedo, siento que no llego. Si el sudor son las lágrimas del corazón, ya que quede sin riñón. –dice con cansancio y lamento el pelirrojo.

- Resiste Lavi. Casi llegamos. –dice de forma dramática, al momento de alzar su rostro y mirando hacia donde esta la torre con añoranza, pero la oscuridad mas su ceguera no le dejo ver nada. –Oye, ya casi llegamos ¿verdad?

- Si. Estamos como a diez metros frente la torre. –dice resignado, soltando un profundo suspiro. –Oye ese par de desconsiderados nos están viendo. Se les ve divertidos al ver que casi nos arrastramos para llegar a ellos. –dice ofendido, entrecerrando su mirada para enfocar mejor a esos dos.

- ¡Que bastardos! En vez de que se acerque a nosotros, solo nos miran burlándose. –dice molesta.

- Odio a todos esos bastardos. Me hacen sentirme del otro lado del espejo.

- ¿Con que así se sienten las personas de lo que nos burlamos, humillamos, vencemos y nos divertimos viéndolos sufrir? –dice sorprendida y Lavi asintió. – ¡No me gusta como se siente! Es mejor cuando estoy del otro lado. –lagrimas de cocodrilo resbalaron de sus ojos, sintiendo como el pecho se le oprimía ante tanto sufrimiento.

- ¡Desearía que no existieran los Noe! ¡Los odio! –mocos comienzan a escurrir de la nariz del pelirrojo, al igual que lagrimas de su ojo, dando una imagen de lo mas ridícula.

Entre lamentos y quejas, el par de magos llegaron a la torre, y ambos alzaron su vista hacia arriba, aunque Eiren solo lo hizo por inercia, ya que sigue en el mundo de oscuridad.

- ¡LLEGAMOS! –grita Lavi, por si ellos no lo han notado, y así bajen a ellos para hacer el canje, aunque sinceramente dudaba que no los hayan visto, y lo afirmo al verlos sonreír de forma macabra. En momentos así deseaba ser tan ciego como Eiren, de esa forma no se enojaría al ver como lo están mirando los Noa ahora. Curioso miro de reojo a su amiga notando que esta mira hacia arriba, moviendo su pupila a todo Angulo como si buscara algo, haciéndole sentir mas envidia, la ceguera de ella le ahorraba corajes momentáneos.

- ¡YA LOS VIMOS! ¡SUBAN! –grita Road, ampliando su sonrisa.

- ¡PUTA MADRE! ¡APENAS Y LLEGUE AQUÍ Y TODAVIA QUIEREN QUE SUBA QUIEN SABE CUANTAS ESCALERAS! –grita furioso, y Eiren se tapo sus oídos, al tenerlo cerca casi le rompe los tímpanos.

- ¡SI QUIERES EL ANTIDOTO, SUBE POR ÉL! –Tyki se inclina, recargando sus codos en el marco de la ventana, alado de Road, y mira de forma socarrona a ese par. – ¡SINO LO HACES POR MI NO HAY PROBLEMA! ¡SOLO ESPERO QUE PASEN LAS DOS HORAS Y MUERAN, DESPUÉS YO BAJO Y TOMO LAS LLAVES! –tanto Road como Tyki tienen una mirada traviesa y una sonrisa macabra adornando sus rostro, cosa que le colmaba mas los estribos a quien si los puede ver.

- ¿Lo están disfrutando verdad? –pregunta Eiren, mirando de reojo a Lavi, que lanzaba chispas con la mirada.

- No sabes cuanto. –dice entre dientes.

- No me digas: ¿Mirada llena de burla y sonrisa macabra? –a Eiren se le entrecerraron los ojos y una vena se hincho en la frente.

- Mirada traviesa. –una vena se hincho mucho en la frente del pelirrojo.

- Eso es peor. – la vena en la frente de Eiren palpito con mas fuerza. – ¿Crees que en verdad esperen hasta que muramos para tomar las llaves solamente porque nos quieren ver arrastrándonos por las escaleras? –pregunta temerosa.

- ¿Qué harías tú estando en su lugar? –dice mirándola de reojo, mostrando obviedad.

- Entiendo. Fue estúpida mi pregunta. –dice resignada, y suspirando con pesadez. – ¡EY! ¡TYKI!

- Te llama a ti. Entonces ¿por qué me mira a mí? –pregunta extrañada Road, mirando de reojo a Tyki.

- Ceguera nocturna. –dice burlón.

- Pobre idiota, no solo no ve de lejos, sino que en las noches esta más ciega que un topo. –dice burlona Road, comenzando a reír a carcajadas, y los otros dos no tenían que ser muy genios para suponer que causo la risa de Road.

- Mueve tu pupila un poco más a la derecha Eiren. Estas viendo a Road llamando a Tyki, y nos humillas más con eso. –dice Lavi entrecerrando mas su ojo y su frente adquiero un color negro.

Los ojos de Eiren se entrecerraron tanto que parecían dos franjas y su frente se sombreo de negro.

- ¡AHH…! ¡COMO SEA! ¡ESTO VA PARA AMBOS! –grita furiosa Eiren. – ¡DE UNA VEZ LES DIGO QUE NO SUBIREMOS! –grita con firmeza y Lavi asintió apoyándola, ni loco se humilla más.

- ¡PUES ESPEREN AHÍ Y MUERAN RETORCIENDOSE DEL DOLOR! ¡YO CON GUSTO VERE ESO Y CREEANME SI LES DIGO QUE LO DISFRUTARE! –dice de forma aniñada y juguetona Road, y Tyki asintió dándole la razón, ampliando su sonrisa.

- ¿SEGUROS? –pregunta Lavi, sonriendo de forma enigmática.

- ¡SEGUROS! –responde con tranquilidad Tyki y Road asintió dándole la razón.

- O bueno Eiren, supongo que ese par de llaves se perderá, y jamás podrán liberar al gordinflón. –Eiren asintió mientras que el oído de los noa se hizo más grande, poniéndoles más atención a esas palabras.

- ¿Qué quieres decir Lavi? –pregunta con interés Road.

- Solo son unos fanfarrones Road. No les hagas caso. –dice despreocupado Tyki.

- ¿Nos crees idiotas Tyki? –Lavi mira con superioridad al mencionado, el cual alza una ceja.

- ¿En verdad tengo que responder eso? –responde burlón.

Nuevamente se les hincho una vena en la frente de los magos, mientras que los noe volvían a sonreír con burla.

- Hay deja de perder el tiempo Lavi. Mejor sentémonos a esperar nuestra muerte. –Eiren se sienta estilo indio en el piso, Lavi se encoge de hombros restándole importancia y la imita.

- ¿En verdad crees que habiendo llegado hasta donde llegaron para conseguir las lleves, y haber hecho todo el camino hasta aquí para tener el antídoto, ambos por no subir escaleras se resignen a morir ahí? –pregunta incrédula Road, mirando a Tyki.

- Solo quieren que nos dobleguemos y bajemos nosotros. –dice indiferente Tyki. –Ya vendrán. No los creo tan idiotas como para querer morir así estando tan cerca de obtener el antídoto. –Mikk agita una mano restándole importancia y Road muestra inseguridad en sus ojos.

- Tyki, estamos hablando de Eiren Cross y Lavi Bookman. Un par de idiotas socarrones. Los creo muy capas de preferir morir a perder el poco orgullo que les queda. –dice con seguridad.

- Buen punto. –dice pensativo. –Igual déjalos, a nosotros no nos afecta si mueren. –Tyki vuelve a agitar su mano restándole importancia.

- No sé tu, pero yo no los creo tan pendejos como para venir a nosotros con las llaves, sabiendo que aprovechando su debilidad tomándolas sin darles el antídoto.

- Lo sé, pero son un par de vanidosos que preferirían morir de cualquier forma, menos pudriéndose poco a poco, haciéndolos ver horribles. Así que ya subirán.

Road sopla hacia arriba haciendo que su flequillo se eleve un poco y mira con aburrimiento al par de cabezones.


Kanda esta recargado en uno de los soportes del kiosco. Tiene sus brazos cruzados a la altura de su pecho y sus ojos están cerrados, mostrándose tranquilo. Frente a él esta Allen, que mira a todos lados impaciente porque las chicas lleguen.

- ¡Allen-kun! ¡Kanda!

Kanda abre sus ojos y Allen mira hacia donde escucho el grito de Lenalee, viéndola acercase a ellos corriendo a la par de Kailan.

- ¡Al fin llegan! –dice con fastidio Kanda, cuando ellas estuvieron lo suficiente cerca de ellos.

- ¿Saben donde podemos dar con nee-san y Lavi-kun? –pregunta Kailan, mirando a Allen e ignorando el comentario de Kanda.

- Ni idea. Pensé que al conocerlos mejor, tu tendrías una idea de donde podríamos dar con ellos. –dice con seriedad el albino.

- Allen-kun, la mente de nee-san y Lavi-kun es tan retorcida que jamás sabré lo que piensan, mucho menos sé donde se esconderían. –dice resignada y Lenalee asintió dándole la razón.

- ¿A donde vas Kanda? –pregunta curiosa Lenalee, viendo como el mencionado comienza a caminar hacia el sur, los otros dos voltean también, sintiendo curiosidad.

- Por esos dos, para patearles el trasero por meterme en esta clase de asuntos. –dice indiferente, sin dejar de caminar.

- ¡Espera Bakanda! –grita Kailan, corriendo para darle alcance, siendo seguida por los otros dos. – ¿Acaso tienes una idea de donde pueden estar? –pregunta al llegar a su lado, y mirándola curiosa. – ¿Qué es eso? –Kailan alza una ceja al ver que Kanda sostiene en su mano una especie de radar del que el peli-azul no aparta su mirada.

- ¿Qué no es obvio? –pregunta cortante, mirándola de reojo.

- No, por eso te lo pregunto. –Kanda rodo los ojos mostrando fastidio, mientras que Lenalee y Allen que caminaban al otro lado de Kanda miran curiosos el aparato que sostiene.

- Una especie de radar mágico. –dice cortante.

- ¿Y eso nos ayudara en que, Bakanda? –pregunta Allen.—Esas cosas detectan magia, por lo que nos puede guiar a donde sea. En París hay muchos magos. –dice con obviedad y las chicas asintieron dándole la razón.

- ¿Crees que no lo sé moyashi? –pregunta con fastidio y Allen lo fulmina con la mirada por el apodo. –Pero este es diferente, solo detecta un poder en especial.

- ¿De que hablas? –pregunta curiosa y con interesa Lenalee.

- Komui me dio esto antes de salir. Dijo que sabría como usarlo en esta misión, y extrañamente esta cosa solo detecta dos puntos que están en el mismo lugar.

- ¿Por qué Komui te daría algo así a ti, y sin que nosotros lo supiéramos? –pregunta Allen, sintiéndose indignado porque no se lo dieran a él.

- Es obvio moyashi, por muy loco que este Komui sabe que yo si sabría darle un buen uso cuando se requiera. –dice con arrogancia, mirándolo con superioridad, haciendo que el albino afile su mirada hacia él.

- ¿Crees que ese radar solo detecte la magia de Eiren y Lavi? –pregunta Lenalee curiosa, intentando desviar el tema para que esos dos no empiecen a discutir.

- Puede ser, como también puede ser que detecte el poder de las llaves. –dice pensativa Kailan.

- Sea como sea, con esto es posible que nos lleve a donde queremos ir, así que de nada sirve buscarle una lógica. –dice Allen y las chicas asintieron estando de acuerdo.


- Han pasado media hora y no se han movido de ahí. –dice con fastidio Road, mirando hacia donde están el par de magos, que ahora esta acostado boca arriba en el piso. –No me gusta esperar.

- A mi lo que me sorprende es su resistencia. En este momento deberían estarse retorciéndose del dolor ante el ardor del veneno corriendo por sus venas. –dice pensativo y sobándose la barbilla.

- ¡Lero ya se harto! –exclama molesta la calabaza encima del paraguas que sostiene Road con su mano derecha haciendo que el par de noa lo miren.

- Si nos confiamos podríamos lamentarlo. –Road se soba la barbilla pensativa. –Ellos podrían estar planeando algo, y nosotros siguiéndoles el juego caeríamos en su trampa.

- Dudo que eso pase, pero la verdad yo también me he aburrido. Mejor acabemos con esto de una vez. –dice con aburrimiento Tyki.

- Es lo mejor, además estoy ansiosa por ver la cara que pondrán. –una sonrisa macabra adorno su rostro y su mirada mostro un brillo espeluznante.

- ¡Lero también quiere verlo, Lero! –dice enérgico, y Tyki solo sonríe de forma torcida.


Tanto a Eiren como Lavi se les ve la mirada cansada, como si apenas se pudieran mantener consientes, además que su respiración es agitada.

- Odio cuando la luna no alumbra, así mi visibilidad es nula. –dice Eiren "mirando" el cielo.

-Ya date por vencida. Por más que fuerces la vista no veras nada, ni harás que la luna se asome. Esta nublado por si no lo has notado. –dice con tranquilidad, también manteniendo su mirada en el cielo.

- Esta costando trabajo soportarlo, Lavi. –murmura, mirando de reojo a su amigo.

- Lo sé. –dice volteando hacia ella y sonriéndole levemente. –Somos masoquistas. Si hubiéramos subido las escaleras hubiéramos acabado con esto ya.

- Cuando esto acabe nos reiremos de esta tontería. –Eiren regresa su mirada al cielo y Lavi la imita.

- Y nos sentiremos satisfechos por haberlos echo bajar. –dice triunfante, viendo como flotando Road y Tyki bajan a ellos.

Eiren suspira aliviada al momento que se sienta en el piso a la par del pelirrojo, justo en el momento que los noa posaron sus pies en el piso, frente a ellos.

- Bien. Ganaron el juego. Ahora denos las llaves. –dice indiferente Road, extendiendo sus manos para que entreguen las llaves.

Lavi y Eiren sonríe de forma burlona, haciendo que los noa alcen ambas cejas mostrando extrañeza.

Continuara

Extra:

¿Qué
hubiera pasado si Eiren y Lavi hubieran subido las escaleras?

Eiren y Lavi están parados al pie de la escalera, mirando incrédulos las muchas escaleras y muchos pisos que tienen que subir para llegar al último.

- ¡De solo verlas ya me canse! –Eiren entrecierra sus ojos tanto hasta formar un par de franjas.

- Desde ahora mis enemigos número uno son las escaleras. –el ojo del pelirrojo también se entrecerraron hasta parecer franjas.


La pelinegra y el pelirrojo van subiendo las escaleras arrastrándose, se les ve agitados y muy cansados, pero por lo menos ya han llegado a la mitad del camino.

- ¡LAVI! –Eiren comienza a resbalar, así que se agarra del pie de su amigo para no caer.

- ¿Qué haces? –pregunta molesto, al momento que voltea su rostro por sobre su hombro para verla.

- ¡Ayúdame a subir!

- ¡Suéltame que me arrastraras contigo y no pienso volver a subir todo el camino! –dice molesto, usando su otro pie para comenzar a patearle la cabeza empujándola.

- ¡No seas bastardo y ayúdame! ¡No puedo ponerme de pie! –la pelinegra se abrazo mas al pie del pelirrojo, no dispuesta a soltarse y Lavi la patea con mas fuerza con su otro pie mientras con sus manos se sostiene del escalón.

- ¡Jodete!... ¡Ya suéltame de una vez antes de que ambos caigamos!

Ante el sudor de sus manos hace que suelte el escalón haciendo que ambos se resbalen, y caigan en bajada de pansa, bajando escalón por escalón de una forma ridícula.

- ¡Puta madre Eiren! ¡¿Vez lo que has hecho?

- ¡Si caigo yo, te llevo conmigo!

Ambos fueron resbalando y por la debilidad y cansancio no pudieron detener, y así ambos llegaron nuevamente al pie de las escaleras.


Sedientos, sudorosos, cansados, agitados y débiles; Lavi y Eiren están nuevamente a medio camino de su destino, ahora no se arrastran por las escaleras porque no se quieren arriesgar a resbalar de nuevo, ahora caminan encorvados, y cada escalón que suben se les hace mas pesado que el otro.

El pelirrojo poso su pie derecho en el siguiente escalón, para luego subir el izquierdo, pero cuando lo hizo ante lo viejo de la madera esta se rompió haciéndolo caer, pero logro sostenerse con algo de dificultad, dejando medio cuerpo colgando hacia abajo.

- ¡EIREN! ¡AYUDAME AMIGA DEL ALMA! –dice suplicante, ante su debilidad le es difícil sostenerse.

Eiren se ha detenido un escalón después, y voltea por sobre su hombro viendo como su amigo se le dificulta subir.

- ¡Jodete! –dice regresando su vista a frente, dispuesta a irse.

- ¡Ah no! ¡Me ayudas porque me ayudas! –dice firme estirando una de sus manos para tomarla de su tobillo derecho.

- ¡Suéltame cucaracha! ¡Me harás caer contigo! –dice furiosa, y agitando su pie para que la suelte.

- ¡Yo te ayude antes, así que ayúdame tú a mí ahora! –el pelirrojo se las ingenia para con la otra mano también agarrarla, y abrazarse a su pie.

- ¡No me ayudaste inútil! ¡Además no es mi culpa que tengas sobrepeso y hayas roto la madera!

- ¡¿Qué te pasa descerebrada? ¡No tengo sobrepeso, si la madera se rompió es porque esta muy vieja!

- ¡Pretextos! ¡Ponte a dieta mejor!

Ambos dejan su absurda discusión, y Eiren deja de agitar para que Lavi se suelte cuando se oye la madera agrietarse, ambos miran hacia el escalón en el que esta parada Eiren viendo con miedo que es ahí donde se esta agrietando.

- ¡Oh-oh! –exclaman ambos al momento en que el escalón se rompe. – ¡AHH…! –gritan al momento de caer en picada, rompiendo en el proceso los pisos que han subido.

- ¡Hijo de puta te dije que me soltaras!

- ¡Si caigo yo te llevo conmigo!

- ¡Bastardo!

- ¡No es mi culpa! ¡Te dije que la madera estaba muy vieja!

Entre quejidos de dolor ante cada piso con el que se estrellan y rompen, ambos caen de pompas en el último piso.

- ¡Papi no quiero ir a la escuela! –Eiren tiene los ojos en espiral, y en su cabeza se ven girando chicos sexys.

- ¡Abuelito quiero dormir más! –Lavi también tiene el ojo en forma de espiral y sobre su cabeza se ven chicas sexys.

Ambos reaccionan cuando se oye algo agrietarse, haciendo que miren con miedo los pilares que sostienen la torre.


- ¿Qué es ese ruido? –dice curiosa Road, ambos miran hacia el suelo al oír que proviene de ahí, viéndolo agrietarse.

- ¡Leeroo!

Los noe junto con Lero caen de lleno junto con el piso, aunque rápidamente reaccionaron y levitaron en el aire, viendo sorprendidos como toda la torre se cae a pedazos, pero dejaron de mirar hacia abajo, para poder esquivar los pedazos del techo para que no caiga sobre ellos.

Cuando el caos termino y solo quedaron una que otra pared media levantada, ambos noe bajaron hasta colocarse en una torre de escombros, viendo como de otro montón de escombros salían Eiren y Lavi todos mallugados, sucios y con hilillos de sangre resbalando por su frente.

- (¡Sorprendente! Les cayo todo el edificio encima estando heridos y siguen vivos) –Road al igual que Tyki ensanchan los ojos, comenzando a pensar que esos dos son de la misma especia que las cucarachas: "ante cualquier ruina salen vivas".

- ¡LOGRAMOS QUE BAJARAN! ¡WUAJAJAJA…! –Lavi y Eiren comienzan a reír de forma psicópata mientras los apuntan con uno de sus dedos.

- (Tal vez se golpearon muy fuerte la cabeza y ya perdieron la poca razón que les quedaba)—Mikk alza una ceja al igual que Road mirándolos como los locos que son.

Eiren y Lavi siguen riendo como maniáticos, pero en eso la pared que se había salvado y que esta atrás de ellos cayó encima de ambos aplastándolo. Road y Tyki entrecerraron sus ojos haciendo una mueca de dolor.

- (Igual que las cucarachas murieron aplastados) –Tyki parpadea un par de veces mostrando incredulidad.

- Jamás pensé que el edificio y su idiotez terminara matándolos antes que el veneno. –dice incrédula Road, mirando a su compañero.

- Admito que siempre van mas haya de mis expectativas respecto a su idiotez. –dice igual de incrédulo Tyki, mirando también a su compañera. –Esto es aburrido, y yo que quería verlos sufrir mas tiempo los efectos del veneno. –tanto Tyki como Road suspiran con pesadez.

- ¡Lero, Lero, Lero!

Y así es como mueren dos de los protagonistas de esta historia.

En el purgatorio se ve el alma de Lavi y Eiren, esta ultima tomando al pelirrojo de las solapas. Ambos llevan puesto el uniforme de magos, solo que es blanco ahora.

- ¡Te dije que me soltaras maldito hijo de puta! ¡Por tu culpa morí!

- ¡Fue tu culpa por no ayudarme a subir retrasada! ¡Y ya deja de agitarme que me mareas!

- ¡¿Cómo puedes marearte descerebrado! ¡Estás muerto!

San Pedro y el ángel que esta a su lado miran incrédulos a esos dos, los cuales no han notado su presencia.

- Señor, ¿qué hacemos con ellos? –pregunta el ángel, mirando a San Pedro.

- A ver. –dice mirando unas hojas que tiene en sus manos. – ¡Son Lavi Bookman y Eiren Cross! –exclama los nombres con sorpresa y el ángel al oírlos ensancha los ojos al igual que San Pedro. – ¡este par son los siete pecados capitales encarnados! ¡van directo al infiero! –Dice firme, y apuntándolos acusador.

El ángel asintió y jalo una cadena que apareció sobre su cabeza de repente. Un agujero se abrió bajo los pies del pelirrojo y pelinegra haciéndolos caer.

- ¡¿OTRA VEZ ESTAMOS CAYENDO? –gritan ambos viendo como el agujero se volvía a cerrar.

Y así es como nuestros protagonistas llegan al infierno, donde seguramente serán castigados por todos sus pecados, o tal vez serán bienvenidos porque sencillamente se adaptan al lugar, con ellos no se sabe, pero lo que si es seguro es que cuando Marian y Edrick mueran irán al mismo lugar.

Fin

jajajaja, ke pedo con este par de protagonistas, la vdd stan bien lokos y no se porke tienen tantas fans, pero es dificil odiarlos

bueno, ya se sabe cual es la verdadera mision, espero ke los demas yeguen a tiempo, antes ke ese par d lokos le entreguen las yaves a los noe XD

MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW YUKISTAR, STE CAP COMPLATAMENTE DEDICADO A TI, TE MANDO UN BEZOTE