No hagas a futuro algo que lamentaras

Allen está de pie frente a la puerta de la habitación de Lavi y Eiren. Como gesto de nerviosismo se estira el cuello de la playera.

Viste unos jeans color celeste, unos botines negros de casquillo, una playera levemente holgada de color blanca y mangas cortas, encima un saco negro que lleva abierto.

- Es la primer cita que tengo… estoy tan nervioso que me sudan las manos. No sé cómo debería comportarme. –el albino se aclara la garganta, y armándose de valor toca la puerta.

Unos segundos después esta se abrió dejando ver a una sonriente Eiren y el albino al verla se sonrojo.

Eiren viste una falda de piel, es de corte recto y de color negra, llegándole unos quince centímetros arriba de las rodillas y le queda ceñida. La blusa que trae puesta es de color blanca, también le queda ceñida, tiene forma de corsé, pero en vez de unirse con listones tiene broches "hembra y macho". Lleva unas botas que le llegan unos pocos centímetros debajo de las rodillas. Su cabello lo trae suelto, dejando que caiga en cascada en sus hombros y espalda.

- Estás muy guapa. –halaga apenado.

- Gracias. –Eiren le sonríe amigable, haciéndolo sonrojar más.

- Cuando sonríe así me doy cuenta porque tiene muchos pretendientes.

- ¡Vamos! –Eiren se coloca alado de él y enreda uno de sus brazos con el brazo del albino que se tensó.


En la entrada de la orden esta Lenalee, recargada en el tronco de un árbol. Viste un sencillo, pero hermoso vestido color rosa, es tipo batita y de tirantes, se le ciñe de los senos y es suelto hacia abajo. Las sandalias que usa son blancas y de tacón de aguja. Su cabello lo trae suelto y solo una delgada diadema blanca lo adorna.

- Lamento la demora. –anuncia Lavi, llegando corriendo hacia donde esta ella.

La peli-verde al verlo se sonrojo al notar lo apuesto que se ve. Viste unos jeans negros, unos botines de casquillo color negros, la playera que usa es roja y se le ciñe al cuerpo como una segunda piel, al no tener mangas deja ver sus brazos musculosos. La bandana que usa es de color roja también.

- No demoraste nada, de hecho tengo un par de minutos que llegue. –le responde apenada a la vez que se endereza. –saber que vamos a tener una cita me ha puesto nerviosa… y al verlo sonreír de esa forma tan amigable me hace darme cuenta porque tiene muchas pretendientes.

- Te vez muy guapa. No cabe duda que seré la envidia al ir en tu compañía. –le dice amigable, haciéndola sonrojar más.

- Y sabe ser encantador cuando no anda de pervertido. –gracias… tú también te vez muy apuesto. –Lavi amplía su sonrisa en respuesta y eso le agrado más a Lenalee, a que haya salido con uno de sus comentarios ególatras.

- Vamos. –Lavi le extiende una mano para que la tome y la peli-verde avergonzada la tomo.


En la entrada del parque de diversiones se ve a Kailan escondida atrás de una escultura de un oso que está ahí, mirando hacia la entrada del parque, analizando a todo el que entra.

La peli-azul viste un pantalón de varón que le queda holgado, playera color negra que también le queda holgada, botas de casquillo color cafés y una gorra negra tapa su cabello, al igual que unos lentes negros cubren sus hermosos ojos.

- No sé que estoy haciendo aquí. –la frente de Kailan se sombrea de negro. –Solo me estoy rebajando… Lavi-baka. –la peli-azul aprieta un puño en su pecho.

Entonces ensancha los ojos al ver entrar al parque de diversiones a su hermana tomada del brazo de un sonrojado Allen.

- ¿Qué hacen nee-san y Allen aquí? –Kailan parpadea sorprendida.

Pero entrecierra los ojos al ver escondido en la estatua de conejo que está enfrente a alguien vestido igual que ella, teniendo un aura sombría y mirando hacia la entrada del parque.

- Ahí está otro desafortunado en el amor, siguiendo a la chica que le gusta que seguro sale con otro. –Kailan aprieta un puño a la altura de su barbilla mientras lagrimas salen de sus ojos. – ¡ahí van!

Kailan ve que ya llegaron Lavi y Lenalee que se dirigen a la entrada del parque. La peli-azul intenta ignorar la opresión que siente en el pecho al verlos tomados de la mano y ver a su amiga sonrojada.

Siendo lo más sigilosa y sin dejar de mirar por donde esos dos van, sale de su escondite y comienza a seguirlos para no ser vista sin darse cuenta que el otro espía hacia lo mismo manteniendo su mirada en la entrada del parque.

Los dos caminan hacia la entrada sin perder de vista a sus objetivos por lo que chocan haciéndolos balancearse hacia atrás, y provocando que su gorra y lentes se ladee un poco dejando al descubierto su rostro.

Ambos molestos porque chocaran con ellos están por reclamarles pero ensanchan los ojos al ver al otro.

- ¡Bakanda/baka-chibi!

- ¿Qué haces aquí? –Kailan mira con sospecha a Kanda, si Eiren está ahí en una cita con Allen ya se sospecha que hace ahí Kanda quien maldijo mentalmente.

- Lo mismo te pregunto. –Kanda también entrecierra la mirada hacia ella, si ahí también están en una cita Lavi y Lenalee ya sospecha que hace ahí Kailan que se tensó ante la pregunta.

- Hace un lindo día que me escape de la orden para venir al parque de diversiones. –dice rápidamente Kailan, desviando la mirada nerviosa.

- Aja… al mismo parque de diversiones en el que el conejo idiota y la chonguitos tienen su cita, justamente el mismo día. –Kanda entrecierra más sus ojos, notando como Kailan comienza a sudar frio.

- Y es una coincidencia que tu estes aquí siendo que te gustan los parques de diversiones tanto como te gusta estar con Allen. –Kailan recupera la compostura y lo mira con sospecha, notándolo tensarse. –Es aún más grande la coincidencia que estés aquí el día que nee-san viene junto con Allen, los acabo de ver entrar. –Kailan entrecierra más sus ojos.

- Hagamos esto: yo hago como que no te vi y tú haces lo mismo. –Kanda la mira de forma penetrante.

- ¡Hecho! –Kailan extiende su mano hacia él para sellar el trato. –Como ninguno de los dos estuvo aquí, no mencionara esto jamás.

- Hecho. –Kanda extiende su mano para tomar la de Kailan, sellando el trato. –Por cierto el conejo idiota se fue por la derecha.

- Vi a nee-san tomar la izquierda.

Ambos asintieron con firmeza y se acomodaron sus lentes y gorras para después cada uno tomar su camino.


El parque de diversiones es enorme, hasta ahora no se han topado ninguna de las parejas. Kailan y Kanda espían a sus respectivas parejas, siendo muy cautelosos y cuidadosos de no ser vistos, pero entre más pasan espiándolos, mas siente un fuerte dolor en el pecho y unos terribles retorcijones en el estómago, pero como viles masoquistas no pueden dejar de observar.

En cuanto Lenalee y Allen se están divirtiendo con sus respectivas parejas, cuando no son unos malditos, bastardos arrogantes son muy divertidos. Se han subido juego tras juego, jugueteando, carcajeándose y comiendo comida chatarra.

- Te vez encantadora… eres una linda ratoncita. –le dice divertido Lavi después de colocarle una diadema con orejas de ratón a Lenalee que se sonrojo toda.

- Gracias. –Lenalee desvía la mirada nerviosa. –Llevo tiempo de conocerlo, pero es la primera vez que me divierto así con Lavi y veo este lado divertido de él… tal vez no sería tan malo darle una oportunidad, me ha mostrado que cuando se toma las cosas enserio no es un pervertido y es encantador, él podría hacer que me olvide de Allen-kun. –Lenalee le sonríe a Lavi que le devuelve una sonrisa igual.

Escondida tras un puesto esta Kailan observando, al notar el ambiente que se va creando entre esos dos siente su pecho oprimirse más, y unas incontables ganas de llorar la han embargado.

- Tonta, mil veces tonta y masoquista… ¿Qué no es suficiente? Has visto como Lavi la está tratando como no ha tratado a ninguna otra de sus conquistas, es amable, caballeroso y divertido… la quiere y yo siempre seré una hermana menor para él. –Kailan se endereza y da media vuelta, dándole la espalda a esos dos. –es hora de darse por vencida y dejar de soñar…

Kailan sigue su camino, pero por ir mirando hacia abajo choco contra alguien haciendo que ella se tambalee hacia atrás, pero gracias a sus reflejos logro apoyar su pie derecho un paso hacia atrás evitando su caída, lástima que con quien choco no lo consiguió, ya que se oyó el golpe donde cayó.

Kailan alza la mirada viendo en el suelo a una anciana de piel muy arrugada, cabellos blancos recogidos en una especie de cebolla, viste una falda larga y un chal color morado encima de su camisa de botones blanca.

- ¡Lo siento tanto! –exclama avergonzada. –iba distraída y no la vi…. Déjeme le ayudo a levantarse. –Kailan rápidamente la ayuda a ponerse la piel. – ¿Se encuentra bien? ¿No la lastime? Le duele algo?...

- No te preocupes niña, estoy bien. –la anciana le sonríe de forma cálida. –Eres una jovencita muy hermosa y amable. –Kailan se sonroja, avergonzada. – Yo también fui torpe al no fijarme donde iba, como disculpa deja leo tu mano.

- ¿Sabe hacerlo? –pregunta sorprendida.

La anciana le sonríe y le toma una de sus manos para mirarla con concentración, haciendo que Kailan la mire curiosa.

- Oh vaya… tienes una vida llena de aventuras, muy movida y alocada.

- No sabe cuánto. –Kailan sonríe nerviosa.

- Puedo ver que estas rodeada de personas que amas y te aman…. Tienes suerte, nunca te separes de esas personas. –la anciana le sonríe con calidez y Kailan asintió, sonriéndole también. –Pero también el peligro y la aventura te rodea, se siempre precavida y no seas impulsiva, sobre todo vigila mucho a esas dos personas que los persiguen los problemas. –le dice con advertencia.

- Es fácil decirlo. Es difícil vigilar a esos dos. –Kailan suspira con pesadez al saber de quienes habla.

- ¡Oh! Veo también que estás enamorada. –la anciana la mira insinuante y Kailan se sonroja. –Hay pocos amores como el tuyo, sincero y nada egoísta. Amor verdadero como el que sientes es el que más dolor trae, pero también es el que dura para siempre y más felicidad te trae.

- Supongo… si fuera correspondido. –Kailan le sonríe con algo de tristeza.

- Puedo ver también que eres una persona que jamás se da por vencida, con lo que menos debes de darte por vencida es con el amor… ten fe. –La anciana alza su mirada, dejándole ver esa sonrisa cálida que le ha dedicado. –Ese chico es solo un idiota que al intentar proteger lo más valioso para él lo lastima más, cuando se dé cuenta de eso pónsela difícil. –la anciana le guiña un ojo divertida.

- ¿Ah?

Kailan deja de mirar curioso a la anciana cuando oye algo caerse atrás de ella, voltea viendo como un chico se tropezó con un botee de basura al ir muy rápido en sus patines. Cuando la peli-azul regresa su vista al frente ya no vio la anciana.

- ¿Dónde se fue? –Kailan se rasca la nuca extrañada, mirando a todos lados en busca de la anciana, se le hace imposible que se haya alejado tanto en tan poco tiempo siendo que se ve que apenas y puede caminar. –Al menos se hubiera despedido. –Kailan bufa ofendida.


Sentados en una banca están Eiren y Allen, comiéndose un helado. El albino mira de reojo a Eiren y suelta la carcajada haciendo que esta lo mire curiosa.

- ¿Qué es tan gracioso? –Eiren inclina su cabeza a un lado, mostrando lo curiosa que esta.

- Tu. –Allen con su dedo quita el helado que tenía la pelinegra en la nariz y le enseña su dedo. –Te veías graciosa.

- Bueno… ahora tú te vez gracioso. –le dice juguetona, tomando helado con su dedo y manchándole la nariz a Allen, tomándolo de sorpresa. –¡Graciosisimo! –exclama comenzando a reírse.

- ¡Esto es la guerra! –Allen travieso le agarra la cara con una mano y con la otra intenta mancharle el rostro con su helado, mientras Eiren intenta zafarse del agarre, sin dejar de reír.

- ¿Allen desperdiciando comida? ¡Es el fin del mundo! –exclama juguetona.

- ¡No la desperdiciare porque soy un caníbal y comeré Eiren a la helado! –Allen pone expresión de póker, para después reír como villano de telenovela.

- ¡Kya…! ¡Sé que soy sabrosa, pero no me comas o le quitaras al mundo esta belleza! –exclama siguiéndole el juego.

- ¡Jojojojo…! ¡Soy tan malo como la carne de puerco, que eso no me importa! –Allen ríe como villano con más ganas, aun intentando mancharla de helado. –Me he dado cuenta que es divertido salir con Eiren a solas… sería una buena novia si deja de lado su egoísmo y mamonez.

Escondido en las ramas de un árbol que está cerca se encuentra Kanda que tiene su rostro inclinado hacia abajo haciendo que su flequillo tape su mirada.

- ¿Qué pensabas? ¿Qué ella iba a terminar portándose como la bastarda desgraciada que es y hacer que moyashi sienta desagrado hacia ella?... ¡ja! Estúpido, paso todo lo contrario, él noto lo encantadora que puede ser ella… soy un completo idiota.

Kanda salta de la rama del árbol, pero cuando lo hizo asusto a la anciana que iba pasando por ahí, haciendo que se tambalee hacia atrás, por lo que el peli-azul la sostiene del brazo para que no caiga.

- Mira por donde caminas… vieja. –le dice despectivo, al momento que la suelta y está por seguir su camino, pero la anciana le jala una oreja haciéndole hacer una mueca de dolor y que se incline a la altura de ella.

- ¡Esa no es forma de hablarle a tus mayores! –lo regaña molesta.

- ¿¡Qué le pasa!? ¡Suélteme o la mato!

- ¡Discúlpate jovencito, fue tu culpa caer de pronto y asustarme!

- ¡Agradezca que impedí que cayera, con lo vieja que está seguro la caída le disloca la cadera!... ¡auch! –Kanda la fulmina con la mirada ya que la anciana le dio un golpe en la cabeza. –vieja brusca.

- ¡Jovencito mal educado!

Ambos se fulminan con la mirada, y la anciana le soltó la oreja y le tomo la mano para después mirarla.

- Veo tu futuro y veo que morirás…

- Claro que lo haré, pero seguro será después que usted… viéndola seguro le quedan minutos de vida, así que disfrútelos vieja. –Kanda la mira despectivo, intentando zafarse del agarre de la anciana pero esta le aprieta la mano fuerte.

- De hecho morirás antes que yo, porque una linda ancianita te matara. –le dice entre dientes.

- ¡Ja! Solo inténtelo, y vemos de a cuanto nos toca. –Kanda la mira con mofa y la anciana alza su rostro mostrándole su mirada asesina.

- No te respondo como se debe solo porque me das lastima. –Kanda roda los ojos, como si a él eso le importara. –amar a una mujer como ella es para sentir lastima por cualquiera. –Kanda ensancha los ojos, se supone la vieja es una charlatana. –Ella es complicada, muy complicada, y cuenta con la suerte de tener un físico hermoso y un buen apellido, eso hace que sea aún más inalcanzable… pobre desgraciado. –la anciana niega con burla y Kanda la fulmina con la mirada. –Tiene muchos defectos, pocas virtudes…

- Se supone es una charlatana, pero le esta atinando. –a Kanda se le sombreo la frente de negro.

- Puede ser tan encantadora como maldita, cuando deja sus boberías es tan linda, cuando hace sus berrinches es tan bonita, cuando hace sus pucheros quieres suspirar y besarla, cuando te abraza puede ser tan cálida, cuando se preocupa por quienes ama se vuelve hermosa y cuando pelea se ve tan salvaje que eso la hace más cautivadora… eso es lo que tu vez en ella.—la anciana alza la mirada sonriéndole divertida y Kanda tiene los ojos muy abiertos y está muy sonrojado, esa mujer parece como si le haya leído sus pensamientos sobre Eiren, eso no solo le aterro sino que avergonzó, él que pensó seguros esos pensamientos dentro d su cabeza. – y porque tu amas tanto sus virtudes como sus defectos es que tu amor es más fuerte que el que cualquiera puede sentir por ella, ten la seguridad de eso, nadie la va a amar como tú lo haces, así que no te des por vencido… niñato cobarde. –la anciana le sonríe burlona y Kanda frunce el ceño.

- ¿Quién es un cobar…?

Kanda no termina la frase ya que la anciana mira atrás de él asustada, haciendo que este mire hacia atrás no viendo a nadie, cuando regresa su vista al frente no ve a la anciana haciendo que frunza más su ceño.

- No sé qué me da más miedo, que ella vio lo que veo en Eiren o que haya desaparecido de pronto. –a Kanda se le sombreo la frente de negro.


Allen y Eiren que van caminando por el parque se detienen de pronto al ver venir por el lado contrario a Lavi y Lenalee que también se detienen, y se muestran sorprendidos como los otros.

La sorpresa paso de los ojos de Lavi y Eiren que ahora se fulminan con la mirada, se supone ambos habían planeado tomar diferentes rumbos para no toparse, así que le echan la culpa al otro por no atenerse al plan.

Lenalee al notar que Allen está en una cita con Eiren, inclina su cabeza hacia abajo, sintiendo su corazón oprimirse.

- Ya que nos topamos, ¿por qué no nos divertimos todos juntos? –sugiere Allen, sonriendo nervioso al no saber que más decir y sin saber porque ahora que se topó con Lenalee no quiere que ella se vaya a solas con Lavi.

- N…

- ¡Me parece bien! –exclama rápidamente Lenalee, no quiere dejar a Allen a solas con Eiren.

- Bien. –Eiren y Lavi suspiran resignados mientras que Allen le sonríe amigable a Lenalee, que desvía su mirada haciendo que el albino se le borre la sonrisa al ver que sigue enojada con él y sin saber porque.


Los cuatro van caminando por el parque. Lavi y Eire tienen las manos cruzadas atrás de su nuca y se les ve aburridos. Lenalee y Allen no sabe que paso con esos dos que de pronto dejaron de portarse tan encantadores como hace un momento, además que están algo tensos, el albino porque la peli-verde está enojada con él y Lenalee porque piensa que a Allen le gusta Eiren.

Eiren y Lavi se detienen de pronto y se miran de reojo. Los otros dos los imitan y los miran curiosos.

- ¿Qué pasa? –pregunta el albino, mirándolos.

- ¿No lo sientes? –Lavi frunce el ceño. –Hay una extraña energía cerca.

Lenalee y Allen fruncen el ceño, e intentan concentrarse para sentirla, al hacerlo fruncen más el ceño.

- ¿Será un noa? –pregunta Lenalee.

- No, no es oscura, pero lleva rato siguiéndonos. –responde Eiren.

- ¡El laberinto! –exclama Lavi al ubicar de donde viene y corre a la par que Eiren.

- ¡Esperen! –Allen y Lenalee corren también para darles alcance.

Nada más los cuatro entraron al laberinto se detuvieron cuando una fuerte ventisca de viento les dio de lleno haciendo que sus ropas y cabellos se ondeen, es tan fuerte que se tapan el rostro y entrecierra los ojos a la vez que varias hojas de los arbustos bailan al son del viento.

- Es malo jugar con los sentimientos de las personas… hay que darles una lección a los niños traviesos por lastimar a quienes los aman y manipular a terceros.

Se oye una voz femenina en un acento español, los cuatro miran a todos lados en busca de quien hablo, no dando con ella ya que la voz se oye por todos lados.

La ventisca de aire se hizo más intensa y los cuatro entrecierran más los ojos.


En una gran y elegante habitación se ve sentada a Lenalee sobre una gran cama matrimonial. La peli-verde solo viste una bata de seda color blanca, su cabello lo lleva suelo. Tiene sus piernas flexionadas, apoyando sus brazos entrelazadas en sus rodillas y su barbilla en sus brazos.

La cara de la mujer muestra completa desdicha y tristeza.

Las facciones de la peli-verde no son las mismas de la jovencita de diecisiete años, son más afiladas y maduras, aparenta tener arriba de veinte años.

- —Otra vez no llega a dormir… no sé si esta vez Lavi se fue con Eiren o con una más de sus amantes. Ya ni siquiera intenta ocultarlo, el muy descarado llega con chupetones, marcas de lápiz labial y olor a perfume de mujer…como me arrepiento de haberme casado con Lavi. Solo el primer mes fue felicidad, pero ahora… ahora es completa desdicha, creo que todo es mi culpa, no soy lo suficiente atractiva como para que mi esposo me desee, cuando llega a tocarme lo hace sin ser apasionado, es como si solo fuera un agujero donde meterla cuando trae ganas, ni siquiera le importa mi placer, solo le importa correrse. –lágrimas de desdicha comienzan a salir de los ojos de la mujer.Pensé que dándole hijos las cosas cambiarían, pero no es así. Tenemos dos y las cosas van peor… y ahora que viene este tercer bebé, dudo que haya cambio alguno. –la mujer lleva su mano a su apenas abultado vientre y llora con más lamento. Y lo peor de todo es que sigo amado a Allen-kun… la ironía de todo esto es que él está casado con la mejor amiga de mi esposo. Es tan doloroso cuando lo veo con ella, me duele aún más porque ella no lo hace feliz como él se merece serlo. —Lenalee cubre su rostro en un intento de ocultar su llanto mientras su cuerpo tiene espasmos a causa de este, y como todas las noches llora en silencio para no despertar a sus hijos, para que no vean lo infeliz que es su madre, la cual solo soporta este martirio por ellos.


- ¿A dónde vas? –pregunta molesto Allen que está de pie en la habitación que comparte con su esposa.

El albino viste un pantalón de pijama y no trae puesta la camisa. Sus facciones son más maduras y su cuerpo más fornido, sin verse exagerado, incluso su cabello es más largo y lo lleva amarrado en una coleta baja. Sus ojos no solo muestran enojo, sino también tristeza.

- A tomar unas copas con Lavi… seguro ya me está esperando. –dice apurada, terminando de recogerse el cabello en una coleta alta, dejando caer algunos mechones sobre su rostro.

Eiren al igual que Allen muestra facciones más afinadas y maduras. Viste unos jeans ceñidos color celeste, unos botines de casquillo y una blusa ceñida de mangas cortas color blanca, con algunas letras al frente.

- Eiren, quédate. –Allen intenta acercarse a ella pero se detiene al ver que esta lo voltea a ver con fastidio. –Es sábado… acabas de llegar de una misión con Lavi, una misión muy larga, ¿acaso no deseas estar conmigo? Soy tu esposo.

- Si, lo sé. Estuve en la boda, ¿recuerdas? –le dice con aburrimiento.

- ¿Por qué te casaste conmigo? –Allen frunce el ceño, viéndose más furioso. –No me amas, es obvio, ahora lo es, ni siquiera me quieres dar hijos…

- Y dale con eso, ya te dije que no arruinare mi carrera como mago por culpa de un mocoso. –Eire roda los ojos con fastidio.

- Si me amaras te importaría un bledo eso. –le dice con rencor. –No te importa nada más que tú, no te importa que yo quiera tener una familia, que quiera tener hijos, amarlos como no fui amado cuando niño…

- Cómprate un perro Allen, o si tanto quieres niños embaraza a alguna mujer… Lenalee es una opción, seguro que si le digo a Lavi te la presta una noche. –le dice con burla y Allen aprieta con fuerza los puños.

- Ojala me hubiera casado con Lenalee y no contigo…

- Ojala, a ella parece encantarle los niños, ya va por el tercero. –Eiren marca más su mueca burlona.

- ¡Deja de mencionarla! –le grita furioso. –Deja de hacerlo. –susurra inclinando su cabeza hacia abajo y apretando con fuerza los puños. –él no la merece, él no merece lo que ella le da…

- ¿Y tú si? –Eiren roda los ojos. –Deja de lamentarte, tu por estúpido que no estas con ella… escuche que Lavi ya no la soporta, podrías consolarla cuando la bote. –Eiren le guiña un ojo juguetona. –Pero te advierto que Lavi me ha dicho que es una tabla en la cama, chillona y fo…

Eiren no termina la frase ya que Allen le voltea el rostro de una bofetada. La pelinegra frunce el ceño mientras el albino mira sorprendido su mano.

- Eiren yo no quise…

El albino no termina su frase ya que Eiren lo toma del cuello, apretándoselo con fuerza mientras lo mira con frialdad.

- No claro que no quisiste. –le dice furiosa.

- Adelante. Hazlo… ya me canse de ser la burla de todos en la orden al tener los cuernos más grandes que un toro, pero sobre todo ya no soporto ver y oír como Lavi trata a Lenalee, ya no soporto ver la desdicha en Lenalee, ya no soporto que la mujer que amo este con alguien que no la valora… no soporto saber que tú y Lavi se burlan de nosotros en nuestras propias caras.

- El divorcio es menos problemático que la muerte para deshacerse de un esposo. –le dice despectiva Eiren, soltando a Allen que la mira irse sobándose el cuello.

- ¿Cómo es que el cariño que les tenía desapareció?... jamás debí haberme casado con Eiren, debí haber luchado por Lenalee y no dejar que siga en los engaños de Lavi, entonces… entonces yo estaría con Lenalee haciéndola feliz como se merece, y ellos dos seguirían siendo mis amigos. –los ojos del albino se nublan, el dolor y resentimiento se ha hecho tan grande que es insoportable.


En un bar se ve a Eiren y Lavi. El pelirrojo como su amiga tiene facciones más maduras. Viste el uniforme de la orden, dejando ver que desde que llego de la misión no se pasó para su casa a cambiar.

- ¿Segura que no quieres ir a esta misión conmigo? –Lavi mira a la pelinegra curioso. –Suena emocionante… ¿o me dirás que extrañas dormir con tu esposito? –pregunta burlón.

- ¿Allen? –Eiren alza ambas cejas. –Sabes que desde hace mucho ya no lo soporto ni en la cama… de hecho planeo divorciarme de él, no deja de joder con los hijos, préstale a Lenalee para que le de unos cuantos.

- Que la tome. –Lavi se encoge d hombros con indiferencia. –Incluso que se la lleve con mocosos incluidos. –Lavi sonríe con mofa. –Enserio que ya no la soporto y evito verla lo menos posible, estar en casa con ella y su mirada de sufrida y con los mocosos chillando es un pesar. –Lavi muestra desagrado para después darle un trago a su cerveza.

- Tú te lo buscaste por dejarla preñada y tres veces. –le dice con burla.

- Pensé que si le daba hijos dejaría de estar fregando con que casi nunca estoy en casa, ocupada con mocosos no tendría ni tiempo de notarlo pero me equivoque. –el pelirrojo suspira con pesadez. –pero nos desviamos del tema, dime porque rechazas la misión que te ofrezco. Nos divertiremos como en todas las misiones que hacemos juntos.

- Kailan se casa y como su hermana es mi deber estar con ella. –comenta encogiéndose de hombros con indiferencia y Lavi ensancha los ojos para después inclinar su cabeza hacia abajo haciendo que su cabello tape su rostro.

- ¿Se casa con ese magucho de quinta? –pregunta con frialdad.

- Si. Él la ama, la hace sentir única, la respeta y valora… en resumen la hace feliz.

- Que ruda Eiren… pensé eras mi amiga. –le dice con tristeza mientras sonríe de forma seca.

- Tú lastimaste a Kailan al fijarte en Lenalee. Que Kailan haya encontrado la felicidad me alegra. Ese hombre la ama, y ella lo ama a él… podrás ser mi amigo, pero la felicidad de mi hermana es más importante que tú. –le dice cortante, poniéndose de pie y dejando unos billetes en la barra. –Si la amabas o amas no debiste hacerla sufrir solo porque no querías aceptar tus sentimientos… idiota. –sin más la pelinegra se va de ahí.

Lavi sonríe con tristeza, para después empinarse la cerveza.

- La he perdido… pero me merezco esto al ser tan estúpido. –susurra con profunda tristeza mientras una lagrima resbala por su mejilla izquierda.


Eiren va caminando por las oscuras calles de Francia y se detiene de pronto al ver a Kanda llevando sobre los hombros a un pequeño niño de siete años muy parecido a él. Yuu lo mira de reojo mientras le sonríe levemente, viéndose feliz y el infante ríe alegremente.

El peli-azul deja de mirar a su hijo al sentirse observado, al voltear ensancha los ojos al toparse con la mirada de Eiren, no puedo evitar sorprenderse, la última vez que la vio fue cuando se casó con Allen, aun recordaba lo que había sufrido ese día, pero eso ya está superado, la logro olvidar.

Eiren al verlo noto lo apuesto que se ha puesto y su corazón se oprimió al ver al infante, aun así le sonrío levemente, alzando una mano en son de saludo. Abrió su boca, queriéndole decir algo, desea confesarle que siempre lo amo, pero cerro la boca al ver salir de una de las casas a una hermosa mujer de cabello castaño, con un gran vientre de embarazo.

- ¡Yuu!

Kanda deja de mirar a Eiren y voltea hacia la mujer, dedicándole una sonrisa leve pero cálida.

- Estoy lista Yuu, vamos. –le dice amorosa y Kanda asintió.

Eiren simplemente dio media vuelta, teniendo su rostro inclinado hacia abajo, haciendo que su fleco le tape los ojos.

- —Soy una idiota… lo he perdido. –solitarias lagrimas resbalan por sus ojos.


Parado frente a una iglesia donde se celebra una boda se ve a Lavi de pie observando con tristeza a la hermosa novia.

Kailan que posee facciones más afinadas y maduras viste un hermoso vestido de novia y va del brazo de un apuesto hombre que se ve tan feliz como ella, sonriéndole a los invitados que no dejan de lanzarles arroz y felicitarlos por su unión.

Entre los invitados se ve a Edrick llorando a moco suelto y a su lado Eiren burlona, palmeándole la espalda en son de consuelo.

Lavi da media vuelta, alejándose de ahí mientras pasa un puño por su ojo, quitando las lágrimas que no pudo retener.


Tirando en el suelo del laberinto se ve a Allen, Lenalee, Lavi y Eiren. Los últimos dos comienzan a abrir los ojos, despertándose.

Se sientan en el suelo algo sacados de onda, con lágrimas en los ojos y una fuerte opresión en el pecho.

- No hagas ahora lo que a futuro te vas a lamentar.

Se oye retumbar por todos lados la misma voz de la mujer que hablo antes de que pierdan la conciencia haciendo que ambos frunzan el ceño, al no distinguir de donde viene.

- Se fue. –dice serio Lavi al ya no sentir su presencia.

- Maldita loca… me hizo tener una fea pesadilla. –Eiren frunce más el ceño mientras se pasa con brusquedad las manos por los ojos.

- Eiren. –Lavi tiene su mirada perdida y la pelinegra lo mira de reojo. –Tengo miedo. –dice serio y Eiren posa su vista al frente.

- Yo también. –responde también seria. –Y quiero ver a Yuu… y darme cuenta que he despertado de esa horrible pesadilla.

- Deseo ver a Kailan… y asegurarme que todo fue una pesadilla. –Lavi aprieta con fuerza los puños.—El juego ya me aburrió.

- A mí también. –ambos se voltean a ver sonriendo juguetones. – ¿Nos vamos?

- Si, que esos dos se las ingenien solos por arruinarnos la diversión. –Lavi se pone de pie de un brinco y le extiende una mano a su amiga para ayudarla a levantarse.


Allen y Lenalee comienzan a abrir los ojos, viéndose destanteado. Rápidamente se sientan, mirando a todos lados, dándose cuenta donde están.

- ¿Qué paso? –el albino mira curioso a Lenalee.

- Solo recuerdo que veníamos siguiendo esa presencia junto con… ¿Dónde están Lavi y Eiren? –Lenalee mira a todos lados en busca de esos dos.

- Esos desgraciados, seguro fue una de sus bromas. –Allen entrecierra los ojos al no verlos ahí.

- Es lo más seguro. –Lenalee suspira con pesadez. –sospecho que tuve un horrible sueño, pero no logro recordar lo que soñé. –la peli-verde frunce el ceño, pero parpadea y se sonroja cuando el albino pasa sus dedos bajo los ojos de ella.

- Seguro tuviste una pesadilla. –comenta mirándola preocupado haciéndola sonrojar más.

- Siento que así fue pero no logro recordarla.

- Tengo la misma sensación. –Allen mira el cielo con tranquilidad. –Además que tengo el sentimiento de pérdida y dolor. –Lenalee ensancha los ojos ya que se siente igual. –Pero es mejor no recordar una pesadilla que te provoca eso. –el albino voltea a verla, sonriéndole amigable y Lenalee le devuelve la sonrisa.

- Allen-kun… ¿a ti te gusta Eiren? –Lenalee desvía su mirada, necesita que se lo diga para así ella poder avanzar.

- ¿Por qué piensas eso? –pregunta sorprendido y apenado.

- Bueno… es que yo… los vi besándose y como tenían una cita… yo… —Lenalee comienza a murmurar sin saber que más decir.

- A bueno… —Allen desvía la mirada mientras nervioso se rasca una mejilla con uno de sus dedos. –Lo del beso fue un accidente. Entrenábamos, cuando de pronto nos caímos y ya sabes cómo le gusta a Eiren jugar bromas, así que me beso para mofarse de mí. –dice pensando que por eso lo beso Eiren, ya que no cree que ella guste de él y Lenalee lo mira incrédula. –Y lo de la cita fue más que nada porque ella tenía un boleto extra y yo acepte venir para vigilar que Lavi no se pase de listo contigo. –el albino apenado y con mejillas sonrojadas voltea a verla mientras se rasca la nuca.

Lenalee parpadea, para después sonrojarse más al ver que todo lo malinterpreto, sintiendo también un gran alivio.

- ¿Y a ti te gusta Lavi? –Allen desvía la mirada viéndose más nervioso, ni sabe porque lo pregunto.

- ¡No! –exclama rápidamente, negando de forma exagerada.

Allen sintió un profundo alivio, y volteo a verla sonriéndole amigable, teniendo las mejillas tan sonrojadas como ella.

- Ya que estamos aquí, ¿por qué no nos divertimos lo que queda del día en el parque de diversiones?

Lenalee asintió viéndose feliz y emocionada.


Por el parque de diversiones van caminando Eiren y Lavi teniendo las manos cruzadas atrás de la nuca, se les ve aburridos.

- De pasar de una cita con Lenalee paso a tener una cita con Eiren… aburrido. –Lavi para las trompas viéndose berrinchudo.

- Solo mira como me divierto yo en la cita contigo. –Eiren lo mira de reojo mostrándose irónica.

Lavi está contestarle pero ve a alguien a unos metros haciéndolo detenerse, para después mirar a Eiren y sonreírle amigable.

- Adelántate a la orden, tengo algo que hacer. –juguetón le guiña un ojo y comienza a correr.

Eiren parpadea, y mira hacia dónde va, entrecierra los ojos al ver borroso así que mira a todos lados y al ver que nadie la está viendo saca sus lentes y se los pone, a unos cinco metros a alguien muy conocida sentada en una banca, haciéndola sonreír divertida.

- Ese idiota. –Eiren niega divertida y da media vuelta para irse por el camino contrario.


Kailan está toda desparramada en una banca del parque de diversiones, mirando el cielo con aburrimiento.

- Por más que busque a la anciana no la encontré… quería preguntarle más cosas… en fin, lo mejor es que regrese a la orden, tal vez alucine lo de la anciana debido a dolor post corazón roto.

Un profundo suspiro sale de sus labios, pero al sentir que alguien se coloca frente a ella deja de mirar el cielo para ver al frente y lo primero que vio fue un esponjoso algodón de azúcar color rosa.

- Compre dos, y yo solo quiero uno… ¿me ayudas a comerme el otro? –Lavi sonriendo de oreja a oreja, tenía su cara escondida atrás del algodón de azúcar, así que se asoma a un lado, sorprendiendo a Kailan.

- ¿Qué haces aquí?

- Tenía una cita con Lenalee, pero la deje con Allen cuando me di cuenta que no me gustan las chicas con choguitos. –comenta divertido. –a moyashi parecen gustarle las peliverdes con chonguitos. –ahora sonríe de forma socarrona y Kailan entrecierra los ojos.

- Lenalee siempre ha usado dos coletas.

- Lo sé, ¿puedes creer que de niños eso se me hiciera lindo? –pregunta incrédulo.

- No te creo que solo por eso te haya dejado de gustar. –Kailan entrecierra más los ojos.

- ¿Te cuento un secreto? –pregunta de forma cómplice y Kailan asintió. –Siempre fingí que me gusta Lenalee para joder a Komui, pero no se lo digas a nadie que quiero seguirlo jodiendo con eso. –Lavi le guiña un ojo juguetón y Kailan ensancha más los ojos. – ¿Quieres oír otro secreto?... Este es de Eiren y mío. –Kailan asintió, mostrando más interés. –Esta cita la planeamos para darles un empujoncito a Allen y Lenalee… ya sabes lo sosos que son en eso.

- ¿Enserio? –Kailan sonríe emocionada, sintiendo que esa opresión en su pecho se fue.

- Enserio… pero no les digas nada que ya hicimos que avancen un poco. –Lavi le vuelve a guiñar un ojo y Kailan asintió.

- Si me lo hubieran dicho hasta pude haber ayudado. –le dice con reproche.

- ¿Me perdonas por no incluirte en nuestro plan si te doy este algodón de azúcar?

- Me lo pensare. –Kailan se soba la barbilla pensativa.

- ¡Mou! –Lavi hace un infantil puchero, divirtiendo a Kailan. – ¿Y si te invito todos los juegos a los que te quieras subir y te compro todo lo que quieras por este día?

- ¡Me has convencido! –exclama emocionada. –Pero nada de andar de pervertido.

- Por este día me portare bien, para compensare que no te incluimos en el plan de hacer que Lenalee y Allen avancen en su relación. –dice alzando una mano como si hiciera un juramento, y Kailan rio con diversión.

- Cuando no eres un petardo, eres tan divertido. –dice divertida, mientras se pone de pie y le arrebata su algodón de azúcar. –ese es el Lavi que tanto amo.

- ¡Hey peequeñaja! ¡Osas llamar a Lavi Bookman petardo, eso es pena de muerte! –dice divertido mientras se pone de pie.

- ¡Uy qué miedo! –Kailan le saca la lengua para después empezar a correr.

- ¡Deberías temer, soy muy malo wuajajajaja….! –Lavi sin borrar su sonrisa corre atrás de ella.


Eiren va caminando por las calles de Francia, entonces se detiene de pronto al recordar que esa zona la vio en su sueño.

- Aquí fue donde…

La pelinegra frunce el ceño, llevando su puño a su pecho.

- Los Cross no amamos a nadie más que a nosotros mismos. –se repetía una y otra vez cerrando los ojos, intentando ignorar esa sensación de dolor en el pecho.

- Eiren.

La pelinegra abre los ojos viendo sorprendida a Kanda caminar hacia ella a paso acelerado, se detiene frente a ella y la toma de los hombros con brusquedad.

- ¿Te hizo algo ese moyashi? –pregunta furioso.

Cuando vagaba por las calles intentando despejar su cabeza, al doblar la esquina vio a Eiren mostrando esa expresión de dolor que jamás le ha visto, de solo vérsela se enfureció y le dieron ganas de matar a quien sea que oso a hacerla reflejar eso.

Eiren parpadea, ese no es el Yuu de su pesadilla, es más joven, es el Yuu que ella conoce.

- ¡Responde! ¿Te hizo algo ese estúpido moyashi? –Kanda la agita algo impaciente porque le responda.

Eiren sonríe con sinceridad, haciendo que Kanda desvié la mirada.

- Estúpida loca, no me sonrías así.

- ¿Qué me va a hacer moyashi? –pregunta divertida. –Es más noble que un flan. –comenta con diversión.

- Hmn… ¿y donde esta moyashi? ¿Acaso vio a la chonguitos y te dejo botada? –pregunta con mofa.

- De hecho, eso hizo. –responde asintiendo con su cabeza.

- Estúpido moyashi lo matare por idiota. –Kanda frunce el ceño. –Por eso tenías esa expresión. –no lo pregunto, lo afirmo, viéndose sombrío.

- ¿Qué expresión? –Eiren parpadea confusa.

- Esa que tenías hace un momento. –le dice entre dientes.

- No sé de qué expresión hablas Yuu-yuu, pero antes de que me hablaras estaba pensando en lo doloroso que sería si se acaban los rollos de mango en el mundo. –dice con pesar. –de solo imaginármelo me quise suicidar. –lágrimas de cocodrilo comienzan a salir de sus ojos y Kanda casi cae estilo anime.

- Yo preocupándome por nada. –un tic nervioso apareció en la ceja derecha de Kanda.

- ¡Por cierto Yuu-yuu, gane la apuesta! –exclama emocionada y Kanda la mira como la loca que es.— ¡Conseguí que Allen y Lenalee avancen en su relación! –exclama haciendo el símbolo de amor y paz con las manos.

- ¿Ah?

- Veras, yo dije a Lavi que si fingía que me gustaba Allen haría que Lenalee se ponga celosa y lo de la cita fue el broche de oro, Lavi terco con que no funcionaria, disque porque ambos son bien sosos, pero le dije hasta el más soso reacciona ante los celos, y gane… ahora soy muchos euros más rica. –Eiren le guiña un ojo.

Kanda parpadea un par de veces, tiene ganas de ahorcar a esa loca que lo hizo sufrir por sus estúpidas apuestas con el conejo idiota que también quiere ahorcar. Pero esa opresión en el pecho que se fue y ese alivio que siente es aún más grande que las ganas de ahorcarla.

- ¡Oh! –Kanda acerca su rostro al de ella haciendo que esta lo mire curiosa. –Entonces como eres unos euros más rica deberías invitarme algo ¿no crees?

- ¡No seas aprovechado Yuu-yuu! –exclama berrinchuda.

- Y tú no seas una tacaña. –una sonrisa torcida adorna su rostro.

- Por muy Yuu-yuu que seas, yo no le invito nada a un hombre… ellos deben invitarme a mí. –dice firme, cruzando sus brazos a la altura de su pecho y ladeando su rostro a un lado, muy digna.

- Hnm. –Kanda se endereza, da media vuelta y comienza a caminar.

- ¿Yuu-yuu? –Eiren lo mira confusa.

- Vamos.

- ¿A dónde? –pregunta corriendo, al alcanzarlo deja de correr para caminar a su lado, mirándolo curiosa.

- A la cafetería que está en la otra cuadra.

- ¡Oh si, los rollos de mango de ahí saben deliciosos! –un aura brillante la rodea, pero de pronto detiene su paso. – ¡Te dije que no te invitare nada!

- Pagare yo.

- ¿Enserio? –Eiren lo mira dudosa, mientras él sigue caminando.

- Si. –le dice sonando ya harto.

- ¿Lo mío también? –Eiren parpadea como niña buena y Kanda deja de caminar, para voltear a verla con fastidio por sobre su hombro.

- Si, tacaña.

- No soy tacaña, soy ahorradora. –dice con reproche.

- Camina antes de que me arrepienta.—Kanda reanuda su caminata.

- ¡Yuju! ¡Yuu-yuu invita! –Eiren salta, cayendo en la espalda de Kanda, rodeándole con sus piernas la cadera y apoyando sus manos en los hombros de él.

Como si Kanda se esperara eso no se tambaleo cuando ella cayó encima de él, ya que tenía sus pies bien afirmados.

- Bájate loca. –ordena con fastidio sin dejar de caminar o intentar quitársela de encima.

- ¡Rollo de mango ahí voy! –exclama emocionada y alzando su puño derecho.

- Bájate y camina floja.

Kanda la mira de reojo y una sonrisa torcida adorna su rostro.


En la oficina de Komui se encuentra este sentado tras su escritorio bebiendo una humeante taza de té.

Sentada al otro lado del escritorio se encuentra una mujer pasada de los cincuenta, a pesar de su edad es una mujer muy guapa, se ve que de joven fue muy hermosa. Tiene un porte elegante y distinguido. Su larga cabellera rubia la lleva amarrada en una coleta en forma de cebolla en la parte trasera de su nuca, sin ningún flequillo al frente. Viste un traje muy elegante de falda de corte recto que le llega hasta las rodillas, es de color gris al igual que el saco que usa, bajo este trae puesta una camisa blanca de botones, sus medias son negras y usa tacones negros de aguja.

Ella también bebe una humeante taza de té.

- Gracias por hacerme ese gran favor. Quería darles su merecido a ese par por engañarme, pero en especial a ese tuerto pervertido por llevarse a mi lenalee a una cita. –Komui muerde un pañuelo mientras lagrimas salen de sus ojos.

- No es nada. Simplemente les mostré la verdad de lo que pasaría si ellos eligen a la persona equivocada… después de todo no iba a permitir que una de ellas cometa semejante error. –el tono de voz de la mujer es serio y distinguido.

- Y dígame lady María, ¿qué le parecieron?

- Kailan es encantadora, me es difícil creer que sea una Cross.—dice con orgullo. –Tuvo suerte de no sacar el asqueroso carácter de los Cross. –el apellido lo dice con desprecio.

- Yo no estaría tan seguro. Después de todo lleva lo Cross en la sangre.

- No niego que tiene algo de los Cross, pero no es una bastarda como ellos, tiene buen corazón, es amable, no es egoísta, en fin, no heredo lo más peor de los Cross. –dice despectiva, agitando una mano restándole importancia.

- ¿Y Eiren? –Komui la mira divertido.

- Eiren… Eiren es una Cross en todo el sentido de la palabra. –la frente de la mujer se sombreo de negro. –Bueno, ya es mucho pedir que una de las hijas de Edrcik tuviera la suerte de no sacar lo peor de los Cross. –un profundo suspiro sale de sus labios y Komui sonríe divertido.— lo que más lamento es que mi linda Kailan se haya librad de sacar lo peor de los Cross, pero ahí va y se enamora de uno que parece ser un Cross perdido. –la mujer suspira con pesar. –Pobre, pobre de mi niña, carga una cruz con un padre Cross, con un tío como el peor de los Cross, una hermana Cross y un amado que parece Cross. –la mujer saca un pañuelo para limpiar sus dramáticas lágrimas y Komui ya siente lastima por Kailan.

- Eiren se deprimirá cuando sepa que tienes favoritismo hacia Kailan. –comenta para después darle un sorbo de té.

- Si Eiren es tan Cross como vi, le importara tanto como le importa una cucaracha. –la mujer suspira con pesadez y Komui asintió estando de acuerdo.

- ¿Y te quedaras a esperarlas para que te las presente?

- No. –la mujer se pone de pie con suma elegancia.

- ¿Por qué? Después de todo son tus nietas, tú ya las conoces, ¿no crees que tienen el derecho de conocerte? –Komui la mira curioso.

- No es el momento, además si Edrick se entera que estuve a menos de mil metros de ellas, incluso lo suficiente cerca para tocar una de ellas me querrá matar.

- Exageras. –Komui sonríe divertido, pensando que bromea. –Por muy sobreprotector que sea con sus hijas no creo que sea capaz de matar a su propia madre porque se acerca e ellas. –comenta divertido, pero al ver la seriedad de la mujer borra su sonrisa.

- Y yo que pensé que sabias como son los Cross… esos dos que nacieron de mis entrañas me desprecia y digamos que el sentimiento es mutuo. –la mujer agita una mano restándole importancia. –aun así por curiosidad cuando supe la existencia de mis nietas que fue cuando ellas tenían como tres y cinco años... –comenta pensativa para después encogerse de hombros restándole importancia. –…me dio curiosidad conocerlas al enterarme que son las primeras Cross mujeres en nacer, quería saber cómo son… entonces fui a casa de Edrick y claramente me dijo que si me acercaba a menos de mil metros a una de sus hijas me mataba.

- Seguro lo dijo por amenazar, ya sabes como es.

- Porque sé cómo es, sé que lo dijo enserio. –la mujer lo mira seria, dejándole ver que no miente y Komui frunce el ceño. –sabiendo esto espero no le digas a nadie que estuve aquí… aun no quiero morir, menos en manos de mi propio hijo.

- Lady María me ofendes. Jamás pondré en riesgo la vida de la mujer que fue la mejor amiga de mi madre. –le dice serio como muy pocas veces se le ve y la mujer asintió.

- Me retiro, ya estuve mucho tiempo aquí… fue un gusto volverte a ver Komui.

- Igualmente lady María. –Komui se pone de pie para despedirla. –espero la siguiente vez que nos volvamos a ver sea pronto y no pasen trece años como esta vez. –comenta divertido y la mujer asintió.

Continuará

spero ese par haya aprendido la leccion

enserio ke ame la escena kailan-lavi y yuu-eiren *o*

spero les haya gustado el kap

muchas graciias por sus reviews

cuidense

besos

kriss