Observo el edificio desde las sombras en las que me oculto. (Según los informantes en el sótano hay vario demonios y diablesas capturados y que están siendo sometidos a experimentos. Espero que no sean verdad.)

-Zarai...

Me giro para ver a mi ángel. Sus alas oscuras le ocultan en la noche, pero las plumas de plata en los extremos le delatan. Sus ojos cobalto me miran fijamente e incluso en este entorno sé que lo hacen con amor.

-Yuu..

-Pase lo que pase regresa. No podría soportar estar otra vez sin ti.

Le sonrío sin poder evitarlo. (Es tan dulce.) Me acerco a él y le acaricio la mejilla. (Su olor a loto es tan maravilloso como de costumbre.)

-Lo prometo. Tú espérame en el estudio, llegaré a tiempo para la entrevista.

-Te quiero.

-Tanto como yo a ti.

Le beso con cariño y le sonrío.

-Cuídate.

Me acerco de nuevo al borde y le guiño un ojo antes de saltar. (Desde hace un par de años, cuando salté desde la cima de un rascacielos para infiltrarme en una mafia que traficaba con personas, adoro el riesgo. Yuu no tiene ni idea de aquel salto.)

Doy un giro en el aire y aterrizo flexionando las piernas. Frente a mí está la puerta del almacén. Observo mi entorno y camino lentamente hacia ella, evitando que Wyrda y Mugen resuenen en mi cadera.

Intento abrir la puerta. (Cerrada, como no.) Me agacho y saco un juego de ganzúas desde uno de los bolsillos del pantalón. Tras un par de intentos consigo abrir la cerradura y me cuelo en el edificio.

El olor hace que tenga que taparme la nariz y sienta ganas de vomitar. (Desechos humanos, sudor, sangre y lágrimas.) Consigo pronunciar las palabras para un hechizo que proteja mi nariz sensible y camino en silencio absoluto hacia el interior. Se escucha un goteo repetitivo al otro lado del largo pasillo y el corretear de unas ratas. Nada más.

(Espero que la información sea mentira. Por favor, que lo sea.)

Cerca del final empiezo a escuchar algo más. Respiraciones agitadas, sollozos ahogados, oraciones para que les salven. Abro la puerta y el chirrido resuena en todo el almacén. (Mierda.)

-¿Qué ha sido eso?

(Parece que los guardias están tras la puerta de mi lado. Por los latidos de sus corazones son unos siete.)

Sin pensar abro completamente la puerta y me escondo detrás de ella. Respiro hondo.

-¡Hey! ¡La puerta al sótano está abierta!

-¿Quién fue el último que bajó?

-Yo vi cómo Jonathan cerraba.

-Sí, me tocaba turno para dar de comer a las bestias.

-Que alguien vaya-hay un momento de silencio-. Te toca.

Escucho a alguien tragar saliva y luego unos pasos. Hay un único guardia que se acerca y entra completamente por la puerta. Sonrío. (Idiota. ¿Y se hace llamar guardia de la mafia?)

En cuanto le tengo en el punto adecuado le inmovilizo y evito el grito que suelta.

-Quédate en silencio si quieres vivir. Asiente si lo has entendido-noto su movimiento y sonrío ligeramente-. Ahora repite todo lo que te diga. Parece que ha sido un gato. Iré a buscarle y ahora salgo.

-¡Parece que ha sido un gato! ¡Iré a buscarle y ahora salgo!

Escucho las voces de asentimiento de los otros guardias y sus pasos de nuevo a la sala.

-Bien, ahora llévame donde tenéis a los secuestrados.

Sigue mis instrucciones sin un segundo pensamiento. (Y ni siquiera he tenido que utilizar la daga de la manga.)

Me lleva hasta el sótano y veo con horror las jaulas. Unos barrotes de hierro puro desde el suelo al techo con puertas cerradas con grandes candados. En el interior hay veinte o veinticinco demonios y diablesas, todos en muy malas condiciones de salud. (Malditos bastardos.)

Dejo inconsciente al guardia y me acerco a las rejas.

-¿Es realmente usted, alteza?

(Reconozco esa voz.) Miro hacia la jaula de mi derecha.

-¿Joel? ¿Qué haces ahí?

-Tenía que proteger a Teresa, está con nuestro primer hijo. Me interpuse en el camino de esos tontos y me capturaron, dándole tiempo para escapar.

(Desde la muerte de mi hermano las concepciones son muchas, pero los embarazos que llegan a su fin son pocos y la mitad nacen muertos. Por eso los demonios protegemos cuidadosamente a nuestros compañeros, sobre todo si llevan a nuestros hijos.)

-Hiciste bien. Enseguida os saco de ahí. Mientras ve contándome qué os han hecho.

Cojo de nuevo las ganzúas y empiezo a trabajar en las cerraduras. Son bastante antiguas.

-Lo normal. Un par de preguntas, luego una descarga eléctrica de baja intensidad y vuelta a empezar. No tienen imaginación. Pero...

Su voz se apaga lentamente.

-¿Pero? No dejes la frase a medio terminar, Joel, sabes que lo odio.

-Hicieron que Lilyanne perdiera a sus gemelos.

Miro rápidamente a la diablesa acurrucada en un rincón. Solloza suavemente y en silencio. (Esto me lo pagarán con intereses.)

Termino de abrir las jaulas y reúno a todos en el centro.

-Iré a encargarme de los guardias, vosotros esperad diez minutos y seguid a Joel. Una vez fuera no me esperéis. Avisaré a los ángeles para que os ayuden y me marcharé, tengo más cosas que hacer.

Sin esperar respuesta salgo por donde he venido y me dirijo a donde están los guardias. (¿Qué debería hacerles para que pagen sus deudas?)

Les encuentro jugando al póker. (Eso me da una idea.) Con un hechizo susurrado me transformo en el hombre que he dejado inconsciente y entro.

-Ya he sacado al maldito gato.

Me siento en la única silla libre y espero a que repartan las cartas.

-¿Has vuelto a comprobar a las bestias?

-Todas en sus jaulas.

Miro mis cartas y las que hay sobre la mesa. Arqueo una ceja y mis cartas cambian para conseguir la máxima puntuación. (Primero les desplumaré y luego les mataré. La venganza es tan dulce...)

Un par de jugadas después ya les tengo. Me reclino hacia atrás en la silla antes de mostrar mis cartas.

-Escalera real. Otra vez.

Uno de los guardias (creo que es Jonathan) se levanta tirando la silla al suelo.

-Esto ya es demasiada suerte, Mario. Estás haciendo trampas.

Sonrío sin humor.

-Vaya. ¿Cómo lo has adivinado con ese pequeño cerebro?

-¿Qué significa eso?

-Que ninguno se ha dado cuenta de que hace quince minutos los prisioneros salieron por la puerta.

Eso les sorprende. Uno de ellos intenta ir a comprobarlo, pero le detengo con el filo de Wyrda en el cuello. Con un destello revelo mi forma real humana.

-¿Quién eres? ¿Dónde está Mario?

-Inconsciente en el sótano. Su suerte es mejor que la vuestra. Nos veremos en el infierno.

En menos de un minuto todos están en el suelo, pero sin una sola gota de sangre en mis ropas. (He ido mejorando con los años.) Envaino Wyrda y salgo del edificio mirando la hora en el rolex que me regaló Yuu por mi cumpleaños número 1760, en el año 1999.

(Si me doy prisa llegaré a tiempo.)

Acelero y llego a la ciudad en poco tiempo. Cuando llego a la calle del estudio freno y camino hasta la puerta.

Nada más entrar mi pequeño Ashai salta a mis brazos. Tiene el pelo negro azulado de Yuu y mis ojos grises. (Y su sonrisa es la de mi hermano en sus buenos tiempos.)

-¡Papi!

-Hola de nuevo, Ashai. ¿Te has portado bien con la tía Hev?

El niño de ocho años asiente.

-Tío Alma me ha prometido ir al parque de atracciones este fin de semana si me porto bien.

-¿De verdad?

Miro a Alma, que está sentado junto al ordenador. (Parece que el coma inducido al que le sometieron le dio una vida bastante larga y luego me pidió que le concediera su mayor deseo: vivir junto a Hevlaska, a quien su Inocencia otorgó la inmortalidad cuando la eligió.)

-¿Qué querías que hiciera? Soy su padrino además de su tío. Y sabes que no puedo resistirme a él.

-Muy bien, basta de charla. Tú tienes una entrevista y una sesión de fotos pendientes.

Hevlaska se acerca sobre sus tacones de aguja que tanto adora llevar y coge a Ashai en sus brazos.

-¿Y Yuu?

-Rafael le llamó para consultar algo. Ahora vendrá. Mientras cámbiate, apestas a tabaco.

Sonrío y me dirijo al vestuario. Hev (no tengo ni idea de cómo, pero se autonombró mi estilista particular) ya ha preparado mi ropa. Unos pantalones oscuros, una camisa blanca y una chaqueta del mismo tono oscuro de los pantalones. Además tengo una corbata rojo sangre con mi símbolo (una rosa blanca y un pájaro alzando el vuelo), unos guantes blancos para cubrir mis manos de diferente color y unos gemelos de oro blanco con pequeños diamantes azules y zafiros.

Tras vestirme me miro en el espejo y me arreglo un poco el pelo. Me han preguntado varias veces por el extraño color y yo siempre respondo lo mismo. Me lo decoloro porque mi color original es peor. (Justo después siempre guiño un ojo y sonrío.)

Vuelvo a salir y saludo al fotógrafo y a la reportera de la revista New Talents.

-Es un placer conocerle, señor Walker.

-El placer es mío, señorita Chase.

Le indico uno de los sofás y me siento en el de enfrente.

-¿Podemos empezar?

-Por supuesto.

-Bien. Señor Walker, su carrera como director de orquestas ha sido elogiada por muchos y repudiada por otros. ¿Qué tiene que decir a eso?

-Esos que la repudian sienten envidia. A mis treinta y dos años he conseguido posicionarme como uno de los mejores directores del mundo, lo que para los otros grandes cuesta varios años más. Ellos no entienden la pasión que pusieron los grandes escritores como Mozart o Bethoveen en sus partituras. Cada movimiento que nosotros hacemos fue pensado por esos autores hace cientos de años. Nosotros como directores debemos saber interpretarlos y guiar a los músicos para reproducir esa pasión. Mi madre me enseñó desde pequeño a leer partituras, yo solo aprendí a leer la pasión.

(Una mentira a medias. Los propios compositores fueron quienes me enseñaron a leer la pasión en sus partituras.)

-Nunca había escuchado a nadie hablar de la música como usted. Es... apasionante. Da ganas de asistir a uno de sus conciertos.

-Estáis invitados.

La reportera y el fotógrafo ríen. En ese momento la puerta se abre y entra Yuu. Me saluda con una sonrisa y se acerca a Alma. (Con mi audición escucho perfectamente su conversación.)

-Rafael me llamó para decirme que hay una fiesta a finales de esta semana en los infiernos. Shina está embarazada.

Me sorprendo. (¿Mi madre embarazada? Sé que las diablesas son fértiles toda la vida, pero no me imaginaba que a su edad... Prefiero no pensarlo.)

-¿Está bien, señor Walker?

-Sí, perfectamente. Estaba pensando en una pequeña sorpresa para mi marido. Por nuestro aniversario.

-¿Puede decírnoslo?

Sonrío con diversión.

-No, prefiero que siga siendo sorpresa.

-Ya que estamos hablando de su matrimonio... ¿Considera que el estar casado con un hombre le ha rebajado en el mundo de la música?

-Pueden pensar lo que quieran. Amo a mi marido desde el primer momento en el que nos conocimos y no voy a dejar de hacerlo porque personas que ni siquiera son de nuestra familia piensen que es inmoral. El amor sigue siendo el mismo si es entre parejas heterosexuales que homosexuales.

-¿Puede su marido sentarse con nosotros?

Miro a Yuu y él asiente. Con sus pasos elegantes se acerca y se deja caer con gracia a mi lado. Le saludo con un beso en la mejilla (algo casto y dulce para la revista.)

-Señor Walker... esto...

Los dos reímos sin poder evitarlo. (Esto ha pasado muchas más veces de las que podemos recordar.)

-Solo Kanda. El señor Walker es mi marido.

-Está bien. ¿Qué se siente al estar casado con el director más talentoso de los últimos tiempos, señor Kanda?

-En ese sentido es desesperante. Puede desaparecer en la sala de música durante horas, días si está realmente inspirado. Y una vez al año insiste en hacer un viaje a Viena para escuchar su sinfónica-me mira con una gran sonrisa-. Pero después es muy atento. Hace la cena todos los días que puede y siempre encuentra algún hueco en sus días de ensayo para estar un tiempo con Ashai. Me recuerda cada día al menos cinco veces que me quiere y me hace regalos por sorpresa y sin ningún motivo. La última vez fue una rosa en el hospital en el que trabajo junto a una de sus muchas frases: "te extraño por el simple hecho de que al irte te llevaste mi corazón."

Le acaricio el dorso de la mano con cuidado y le sonrío con amor. (Sinceramente, cada día pienso que no puedo enamorarme más de él, pero hace que sea posible.)

-¿Y qué podéis decirme de vuestro hijo? Se parece mucho a ambos, pero los dos sois hombres.

Respondemos sin dudarlo.

-Es gracias a mi hermana pequeña Hevlaska. Nosotros queríamos un hijo y ella nos ayudó a conseguirlo. Así tendría el ADN de ambos.

-Y por supuesto la nombramos su madrina.

-¿Y su nombre? Es la primera vez que escucho el nombre Ashai.

(También tenemos respuesta para esta pregunta. Es tan fácil mentir.)

-Significa "sol de la mañana". Le pusimos el nombre por dos razones. Una es porque su nacimiento significó una nueva etapa en nuestras vidas. Es nuestro pequeño sol.

-La otra razón es un homenaje a la persona que nos unió. Mi hermano gemelo Asha.

-¿Tienes un hermano gemelo?

-Tenía. Por desgracia murió en un accidente cuando teníamos dieciséis años. Un borracho le atropelló con su coche y se dio a la fuga.

-Asha y yo estábamos saliendo en ese momento y si no hubiéramos salido ese día...

(Solo tengo que pensar en su verdadera muerte a manos del Noé del Placer para entristecerme. No estábamos saliendo realmente, pero era como mi hermanito.)

-No puedes culparte por eso. No sabías lo que iba a pasar.

-Pero sí podía haberle acompañado a casa como cada noche.

La mano en mi hombro hace que todo parezca más realista. Puedo ver lágrimas en los ojos de la reportera. Sonrío a Yuu.

-Yuu y yo... nos apoyamos el uno al otro desde su muerte y acabamos admitiendo los sentimientos que teníamos por el otro. Nos casamos en cuanto pudimos y unos años después llegó Ashai.

-Es una historia preciosa. Tan... poética. Es como si fuerais almas gemelas.

Sonrío misteriosamente. (Ni siquiera Yuu sabe eso. Que realmente somos almas gemelas. Es algo que guardo en mis memorias como Bellium.)

-Y la historia de la familia no termina ahí. Alma, el padrino de Ashai y marido de Hevlaska, es mi exnovio.

-¿Habla en serio? ¿Su ex está casado con la hermana de su marido?

-Exactamente. Es uno de los motivos por los que Alma y yo no nos llevamos tan bien.

Él y yo cruzamos una mirada y me guiña un ojo. (Es mentira pero todas las familias tienen que tener alguna discordia.)

-Nunca había pensado que una familia pudiera ser como la vuestra. Es como una telenovela sudamericana.

No puedo evitar sonreír. (En realidad sacamos la historia de una de esas.)

-Aun así no cambiaría esta familia por nada en el mundo. Para mí es perfecta.

-No lo dudo. Gracias por su tiempo, señor Walker. A usted también señor Kanda.

-Ha sido un placer recibirla.

Nos levantamos para despedirla. Nada más cerrar la puerta me quito los guantes y me aflojo la corbata. (Realmente odio estas cosas, son como una soga.)

-¿De verdad no os molesta quedaros con Ashai esta noche, Hev?

-Claro que no. Es vuestro aniversario, necesitareis algo de espacio y tiempo.

La mirada que Alma envía a Yuu hace que él se sonroje y desvía la mirada. (Sí, todavía recuerdo la noche un mes antes de que supiéramos que Yuu estaba esperando a Ashai, cuando estábamos en uno de nuestros... retiros. Alma entró sin llamar y nos descubrió. Digamos que Yuu me desterró al salón cuatro semanas. La última noche vino a mí directamente desde el Paraíso llorando de felicidad y gritando a los cuatro vientos que íbamos a ser padres. Fue uno de los momentos más felices de mi vida.)

-Ya sabes, Allen, si le haces daño te castraré con una cuchara oxidada.

-Sí, Alma, lo que tú digas. He escuchado esa amenaza tantas veces que ha perdido su significado.

Yuu me golpea el hombro con fuerza mientras pasa a mi lado para coger su propia chaqueta.

-Iremos a recoger a Ashai para el almuerzo.

-No os retraséis.

Le saco la lengua a Hevlaska y ambos salimos del estudio. Nos cogemos de las manos y vamos hacia el ascensor. Una vez dentro no puedo evitar abrazarle contra mí y besarle la sien.

-Te quiero, mi ángel.

-Y yo a ti, mi demonio.

Las puertas se abren y nos dirigimos hacia nuestro coche favorito. Un elegante Lamborghini Huracán Spyder color azul eléctrico con techo plegable negro. Solo tiene dos plazas, por lo que no podemos utilizarlo si viene con nosotros Ashai. (Esta mañana le pedí a Alma que lo trajera para poder irnos nosotros a la cena. No vuelvo a dejarle el coche en su vida. ¡Ha tardado dos horas en llegar! Si ahora tengo que parar en una gasolinera evitaré que tenga hijos.)

Abro la puerta a Yuu, que me besa la mejilla al pasar a mi lado.

Doy la vuelta al coche y entro por el lado del conductor.

-¿Vas a decirme a dónde vamos?

-Nop. Quiero que sea sorpresa. Tú tranquilo, te gustará.

Salgo del aparcamiento y empiezo el camino a mi destino. (Llevo semanas planeando nuestro aniversario, aunque llevo mucho más tiempo componiendo la canción. Y he tenido que pedir unos cuantos favores, sobre todo a los de mi orquesta.)

Al pasar por las calles noto las miradas que dan al coche. Yuu no deja de sonreír ante esto. (Él fue quien eligió el modelo y el color. Y después de verlo terminado me encanta.)

Por fin llego a nuestro hotel, el Symphony. Cuando llegamos aquí decidimos comprar la empresa hotelera y vivir en las tres últimas plantas. Prácticamente construimos un pequeño gran loft con una enorme cocina completamente equipada, una zona de meditación, el comedor y el salón en la planta baja, la habitación de Ashai y dos habitaciones de invitados en la primera y la nuestra propia en la segunda. Por supuesto hay un baño en cada planta. (Fue divertido comprar los muebles para la decoración.)

-¿Qué hacemos aquí?

(¿Eso que noto en su voz es nerviosismo?)

-Mi sorpresa. Tenemos que ir a la azotea.

Suspira tranquilo. Yo niego con la cabeza y aparco en nuestra plaza. Bajo del coche. Rápidamente doy la vuelta y abro la puerta de Yuu. Él me mira con el ceño fruncido, pero acepta que le ayude a bajar.

-No soy una mujer.

-Pero eres mi ángel y como todo ángel mereces el mayor respeto.

Gira la cabeza hacia las puertas (los zafiros en los palillos de oro se mueven con el gesto) y puedo escuchar varios murmullos asombrados de las mujeres de nuestro alrededor y noto las miradas lujuriosas que un par de hombres le lanzan. Yuu camina despacio hacia el hotel, quizás exagerando la lentitud de sus movimientos. (Pequeño traidor.) Se gira para mirarme con unos ojos inocentes.

-¿No vas a venir?

Resoplo con diversión y voy detrás de él. El portero nos saluda al pasar.

-Buenas noches, señores Walker.

Me detengo para preguntarle algo.

-Buenas noches, Stephan. ¿Ya están todos arriba?

-Por supuesto, señor Allen.

-Gracias.

Deslizo la mano por la cintura de Yuu y le llevo al ascensor. En la recepción escucho a una señora preguntarle al gerente quiénes somos, bastante escandalizada.

-Son los señores Walker, los dueños de la cadena de hoteles a la que pertenece el Symphony. Tienen su casa en la última planta.

-No voy a quedarme en un hotel dirigido por una pareja gay. Y usted, señor, no debería dejarse mandar por esos degenerados.

Yuu me mira con una ceja arqueada en una pregunta clara. (¿Vas a dejarla hablar así a nuestros empleados?)

Le guiño un ojo y me separo de él para acercarme a la recepción. Me inclino sobre el escritorio y miro rápidamente el último nombre en la lista. (Sophía Scott... La recuerdo. Es la esposa del presidente de una empresa informática de segunda categoría.)

-Jeremy, déjame la llave de la azotea, por favor.

-Aquí tiene, señor Allen. Espero que su velada sea agradable. Y permítame desearle, de parte de todos sus empleados, feliz aniversario.

-Gracias, se lo diré a Yuu-me alejo un par de pasos, pero me giro de nuevo-. Oh, señora Scott, debería olvidar sus prejuicios hacia las personas como yo, teniendo en cuenta las preferencias de su propio hijo.

La cara que pone es todo un cuadro. Me dirijo al ascensor y entro junto a Yuu. En cuanto se cierran las puertas estallamos en risas.

-Te has pasado un poco, Zarai. ¿Cómo lo has hecho?

-He recordado a su hijo de la fiesta a la que fuimos en junio. Era el acompañante de Julius, el famoso abogado.

Yuu ríe un poco más y me abraza con fuerza.

-La vida es muy divertida contigo, mi demonio.

-Yo no me imagino mi vida sin ti, mi ángel. No tengo ni idea de cómo sobreviví antes de conocerte. Pero ahora...

Me aparto y me quito la corbata. Con un suave gesto le tapo los ojos.

-¿Zarai? ¿Qué es esto?

-Ssh. Ya verás, es una sorpresa.

Por fin llegamos a la azotea. Le guío para salir del ascensor y abro la puerta al exterior. Observo rápidamente que todo esté como lo había imaginado. (Es mucho mejor de lo que esperaba.) Asiento hacia mi pequeña orquesta y ellos empiezan la canción que compuse para esta cena. La noche se llena de la melodía suave.

-¿Zarai?

Me acerco para susurrar a su oído.

-Feliz aniversario, mi ángel.

Me aparto para coger una sola rosa blanca. Yuu se quita la corbata de los ojos, mira primero a la orquesta con sorpresa y luego a mí para pedirme explicaciones. (Sus esferas cobalto se abren todavía más sorprendidos cuando me ven extender el brazo con la rosa.)

La coge con cuidado.

-¿Cómo has podido preparar todo esto?

-He tenido mucha ayuda. Quería darte una sorpresa.

-Es precioso. Gracias.

Le llevo hacia la mesa en el centro de todo. Sobre ella está mi verdadero regalo de aniversario, sobre un soporte para que no ruede. (Es una esfera de cristal, más o menos del tamaño de una pelota de baloncesto, medio llena de agua con un loto flotando en ella. Pero no es un loto cualquiera. Es su loto, el que marcaba su vida hace más de un siglo.)

Ambos nos sentamos. Un camarero contratado para esta cena se apresura a traernos una copa de vino rojo.

-El vino tinto va mejor con la carne.

Su comentario saca una sonrisa de mis labios.

-Sé que no te gusta mucho el pescado para la cena. Así que le pedí consejo a los chicos con el menú. Y me hubiera gustado hacerla yo mismo, pero ya sabes el problema que ha habido.

-Sí-estamos unos momentos en silencio hasta que la pieza termina y me despido de la orquesta con un gesto de la mano.

-Nos veremos pasado mañana en el ensayo, director.

-Disfrutad de la velada.

-Feliz aniversario.

Todos los chicos salen y el camarero pone un CD de música clásica que grabé con la orquesta para practicar.

-¿Cómo has conseguido que vengan?

-Es su regalo de aniversario para ambos. Son muy agradables, sabía que les había elegido por algo.

Nos quedamos en silencio de nuevo, observándonos el uno al otro. Cuando el camarero regresa con los entrantes volvemos a hablar.

-¿Foie?

-De diferentes tipos y con diferentes acompañamientos. Como entrante está bien. O al menos eso es lo que me dijo Rafael.

Yuu ríe.

-¿De verdad le pediste ayuda a los tres?

-A Miguel no, si le pido consejo su cerebro deja de funcionar.

-Es cierto, pero lo que preparó para Gabriel fue precioso. Simple, pero precioso. Una película y luego un paseo por la playa.

-¿Te digo un secreto? Le ayudé a elegir el final. Él pensaba en una cena, pero a través de Rafael, sé que Gabriel prefiere lo simple.

-Increíble. Por algo tú eres el más detallista entre nosotros.

Le sonrío.

-Alguno tenía que serlo.

Reímos juntos y continuamos la cena. Como primer plato hay un risotto de setas (uno de los favoritos de Yuu) y de segundo un bistec con patatas al horno (uno de mis favoritos.)

Por fin llegamos al postre. Unos pequeños dulces árabes de almendra y miel que Yuu adora desde nuestro viaje a Marruecos y té verde.

-Solo falta mi regalo.

Miro a Yuu. (Sus ojos cobalto brillan con luz propia, una luz especial que reconozco de verla casi cada noche desde hace más de un siglo.) Él se levanta y yo le imito. Ni siquiera nos rozamos, simplemente nos dirigimos al ascensor y le doy al botón de nuestro piso. Por supuesto llegamos pronto y él me coge de la mano para guiarme.

-¿Vas a ponerme la corbata?

-No soy tan infantil.

Entramos en nuestra casa y Yuu me lleva a nuestra habitación. Al abrir la puerta me quedo asombrado. La suave luz proviene de las velas encendidas alrededor de la estancia. Todo el suelo está cubierto de pétalos de rosa blancos y negros. Un agradable olor a loto flota en el ambiente.

-Hermoso. Aunque hay algo más bello en esta habitación.

Le atraigo hacia mí tirando de su brazo y le observo con adoración. (Sí, es absolutamente perfecto. No puedo pensar en mi vida sin él.)

Nos besamos despacio, con calma, mostrándonos el uno al otro el amor y la pasión que sentimos.

Poco a poco nos dirigimos a la cama y volvemos a unirnos como tantas otras veces. (Definitivamente no puedo enamorarme más de él.)


Me despierto en mitad de la noche cuando mi compañero se sienta en la cama y enciende la luz. (Las velas hace tiempo que se han consumido, pero el olor a loto continua en el aire.)

-¿Qué pasa?

-He tenido un sueño.

Me siento también y le beso el hombro desnudo.

-Siempre tienes sueños.

-No era uno cualquiera. Era... un Sueño del Destino.

(¿Un Sueño del Destino? Eso solo ocurre cuando... se acaba de concebir a un niño.)

Miro algo aturdido a Yuu.

-¿Estás...?

Su mirada cobalto brilla con emoción y la más hermosa sonrisa adorna sus labios.

-Vamos a tener una niña. Una niña ángel.

Río débilmente, todavía impactado con la noticia. (Una hija...)

Mi mente procesa la noticia y en menos de un segundo le estoy abrazando con fuerza. Su risa es contagiosa.

-¡Vamos a tener una hija! Tenemos que celebrarlo. Llamaremos a mis padres, los arcángeles, Hev, Alma y Ashai... Oh, dioses, Ashai. ¿Cómo vamos a decírselo?

-Zarai, cálmate. No ha pasado ni un día desde que ha sido concebida. Tenemos meses para prepararlo todo. Aunque el nombre ya lo tenemos.

-¿Ah, sí?

-Minami. Bueno, Ashai la llamaba Mina-chan.

-"Mar del sur"... Tengo curiosidad por saber el porqué.

-Yo también, pero supongo que ya lo averiguaremos.

Yuu me empuja para tumbarme y se abraza a mí como si yo fuera un peluche. (Cuando estaba esperando a Ashai se abrazaba a mí a cada momento.)

-¿No quieres contarme el Sueño del Destino?

En lugar de hablar me deja verlo. Se levanta ligeramente y junta nuestras frentes. Al instante me sumerjo en el Sueño del Destino de Minami.

Suspiro exasperado por lo que parece la enésima vez. Tengo la cámara en la mano y la otra en la cadera. Mi hijo mayor está en la etapa de adolescente a sus diecisiete años.

-Ashai, vamos, tienes que salir en la foto.

-¿Por qué? No quiero, papá.

-Incluso tu padre está preparado.

Miro a Zarainur y Minami. (Creo que ha sido un mal ejemplo.) Minami está prácticamente colgando del brazo de Zarai para que no se vaya.

-Creo que él tampoco quiere salir.

Respiro hondo.

-Muy bien, Ashai, me estoy cansando. Vas a ponerte junto a tu hermana o te dejaré en casa cuando vayamos a Macao.

-¡No! ¡Vale, me pondré en la foto!

En un par de pasos ayuda a su hermana a controlar a Zarai para que se quede quieto. Sonrío cuando él me lanza una mirada.

-Sé controlarles mejor que tú.

Hago un par de fotos con la Giralda de fondo.

-Papi, tengo hambre.

Sonrío a mi hija menor y le tiendo la mano.

-Entonces vamos a comer. Creo recordar que hay un buen restaurante por aquí cerca.

Ashai suspira cansado y empieza a caminar junto a Zarai.

-Mina-chan se parece cada vez más a papá.

-Son ángeles. No intentes comprenderles.

-Tú dejaste de intentarlo hace mucho, ¿no?

-En nuestras vidas como Yanin y Bellius. Y lo más irónico es que ellos nos entienden a nosotros los demonios.

Ashai suelta un par de palabras en árabe (uno de los pocos idiomas que yo no sé ni quiero aprender) y Zarai le golpea el brazo.

-¿Qué he dicho?

-Sabes exactamente lo que has dicho. No quiero volver a oírte decir eso.

Mi hijo mayor se frota el lugar golpeado y ambos nos esperan a Mina y a mí. Zarai me coge la mano derecha y besa la marca de compañeros de la muñeca. Le sonrío con cariño.

Observo a nuestros hijos caminando muy por delante. Minami con su vestido de flores, el pelo grisáceo en dos trenzas y los ojos azules brillando con diversión y Ashai con pantalones vaqueros y camisa, el pelo oscuro revuelto por el viento y los ojos grises aparentando estar aburridos.

Por último vuelvo la vista a mi compañero. Pantalones oscuros, camisa blanca y un chaleco gris con una corbata a cuadros blancos y negros y guantes blancos para ocultar sus manos de diferente color. Su pelo blanco está recogido en una cola corta y sus ojos grises que reflejan sabiduría y amor puro.

(Ha costado mucho tiempo, pero por fin tengo lo que más he deseado. Una familia propia a la que adoro y por la que daría todo para proteger.)

Abro mis ojos de nuevo y observo a Yuu. Su largo pelo azul oscuro cae hacia mí y me hace cosquillas en el cuello. Sus ojos cobalto parecen más oscuros de lo que son rodeados de la pureza clara de su piel. Su cuerpo delgado y fibroso con músculos ligeramente marcados y el tatuaje en el pecho. (Es la perfección a mis ojos.)

Le sonrío y le acaricio la mejilla con el dorso de la mano.

-Te quiero, Kanda Walker, Yuu, mi ángel negro. Eres lo mejor que me ha pasado en esta vida.

Sus labios se estiran en otra sonrisa para responderme.

-Yo también te quiero, Allen Walker, Zarainur, mi demonio blanco.

Coloca la cabeza en mi hombro y le abrazo con más fuerza contra mí, utilizando un poco de magia para coger la manta y las sábanas del suelo para taparnos.

(No quiero estar en ningún otro lugar.)


Bueno... Este ya es el final. Gracias a todos los que habéis leído mi historia hasta el final y me habéis animado con vuestros reviews.

Esta es la primera historia larga que termino y me ha alegrado mucho escribirla. Tengo unas 50 en el ordenador, a ver si me animo con alguna.

Gracias de nuevo a todos y especialmente a Vegara Allazen por ser la primera persona en leer mi historia (por lo menos que yo sepa.)

Espero que nos volvamos a ver pronto,

Naraya