Así es como seriamos

Kailan está sentada bajo la sombra de un árbol, leyendo un libro que le ayudara a invocar. Está concentrada y metida en su lectura, poniendo absoluta atención para comprender, pero un grito femenino de lo más mariconado la sobresalta, haciéndola alzar la mirada justo cuando se siente el suelo temblar como si una estampida de elefantes se acercara. Minutos después frente a ella pasa Lavi-mujer con cara de completo terror y asco, corriendo como si su vida dependiera de ello y atrás de ella la persigue una jauría de hombres con cara de pervertidos y ojos en forma de corazón.

- ¡Aléjense, asquerosos! –grita Lavi.

- ¡Eres tan hermosa! –gritan a coro todos, en un tono como si estuvieran hipnotizados, que de hecho lo están, según ellos ante la belleza de esa hermosa pelirroja.

- ¡Que no me van los tíos, jodidos enfermos!

- ¡Eso te hace aún más sexy! –exclaman pervertidos y con derrame nasal.

Kailan sigue con la mirada como esa manada de locos pervertidos siguen a Lavi, incluso los vio babear ante la versión femenina de Lavi.

- Toma esa idiota… ahora ya no te parece tan genial ser chica. –Kailan sonríe tétrica, sabía que al fin ese maldito pervertido pagaría, de solo recordar como usando a su favor el ser mujer entraba a los cambiadores femeninos y hacía de más cosas que como hombre no podía, lo que está recibiendo se le hace poco, quiere verlo sufrir más.


Como siempre en sus ratos libres Kanda está entrenando, entonces uno de sus agiles movimientos le sale mal y casi lo hace caer ante tremendo grito de marica de un hombre. Kanda está por buscar a ese jodido maricón por osar a hacerle fallar un movimiento, pero es detenido al sentir el suelo temblar como si una estampida se acercara. Mira por donde viene viendo a Eiren-hombre correr con cara de asco, enojo y horror, atrás de él va una jauría de mujeres con ojos en forma de corazón y baba saliéndoles de la boca.

- ¡Eres tan sexy, dinos tu nombre! –chillan orgásmicas.

- ¡Joder, que no me van las tías, jodidas asquerosas! –exclama furiosa Eiren.

- ¡Kyaa…! ¡Eso te hace tan sensual, seguro eres el seme, los seme son tan sexy! ¡Dinos quien es tu uke!

- ¡Muéranse putas!

Kanda la sigue con la mirada hasta que la pierde de vista, teniendo una gran gota de sudor resbalando por su nuca, no por lo que le pasa a Eiren, sino por lo que dijeron la nueva clase de fans que se ha ganado la versión masculina de la pelinegra.

- Confirmado: las mujeres son unas enfermas. –la incredulidad paso de su ser, dándole lugar a una mueca tétrica. – ¿a que ya no te parece tan divertido ser hombre, Eiren? –Kanda comienza a reír como villano, se le hace poco, pero de alguna forma esa desgraciada pervertida está pagando por aprovecharse de la situación, haciendo guarradas como entrar a las duchas masculinas.


Allen y Lenalee están en su escondite secreto dándose de arrumacos. Les costó mucho, pero al fin encontraron un lugar donde están seguros que Komui no los encontrara, deben aprovechar que a causa de que el loco anda encerrado en su laboratorio, trabajando como esclavo con la solución para Eiren y Lavi—si, el dúo demoniaco lo obligo a que trabaje en la formula, incluso lo encerraron en el laboratorio, no lo sacaran hasta que tenga la cura, pero no son tan crueles, hacen que algún mago le pase pan y agua para que no se muera de hambre—,gracias a ese problemilla Komui no ha oído rumores, es que se pasaron de melosos los primeros días de su relación que ya todos ahí saben lo que son, claro menos Komui por la situación actual, que ni chismes puede oír en su celda-laboratorio, saben que cuando se libre de esta y se entere ardera Troya.

En fin, se encuentran estos dos en su escondite secreto que desde que fue encontrado es donde se dan arrumacos, lo oscurito del lugar hace más emocionante la situación.

- Lavi, estoy tan orgullosa, nuestro niño ya sabe besar.

- Yo también Eiren, ya sabe hasta meter mano.

Allen y Lenalee rompen el beso y gritan asustados viendo en cuclillas a Eiren y Lavi, limpiándose lagrimas conmovidos. Y no los culpen, se supone solo ellos sabían de ese lugar, era su escondite secreto, no esperaban ver a nadie ahí, además que influye mucho su susto que esos dos se alumbren la cara con una linterna haciéndolos ver tétricos.

- Cállense o nos encontraran. –los reprimen ambos en un susurro, poniéndose un dedo sobre los labios.

- ¿Qué hacen aquí? –pregunta Allen, recuperando la compostura.

- Escondiéndonos obviamente. –Eiren roda los ojos.

- ¿Ya no es tan divertido el cambio de sexos? –pregunta con mofa el albino.

- Le ha quitado lo divertido cuando hombres me persiguen, me miran así y me manosean. –Lavi se abraza a sí mismo, meciéndose, dando imagen de virgen recién violada.

- No, por favor, ya no me babeen, les apesta la boca. –dice traumada Eiren, con la mirada perdida al frente.

Allen y Lenalee los mirarían con lastima, pero esos dos se lo merecen, desde que cambiaron de sexo—hace cinco horas—se la han pasado aprovechándose de la situación como siempre, es bueno que algo ya les haya quitado la diversión, así que no se merecen más que estarlos viendo con burla como lo están haciendo en este momento.

- Lo que me extraña es que siendo ustedes ya los hubieran carbonizado o cualquier cosa que los mande a la enfermería, antes de esconderse. –Allen se soba la barbilla pensativo.

- ¿Qué nunca has peleado contra una jauría de mujeres? –Eiren lo mira indignada. –no, seguramente no… eres lindo, pero no del tipo me persigue una jauría de chicas por ser sexy. –el pelinegro agita una mano restándole importancia y Lavi asintió dándole la razón.

- ¡Oye! –exclama indignado.

- Puede que no tenga cuerpo de tentación como el tuyo masculino Eiren, pero tiene linda cara. –le dice indignada Lenalee.

- Déjalo Lenalee, así está bien. –Allen le palmea el hombro, viéndose derrotado y Lenalee sonríe nerviosa mientras los otros dos sonríen nerviosos.

- A lo que iba. –continua Eiren con el tema. –apenas estas por atacarlas para matarlas, pero es como si adquirieran una súper velocidad cuando ven a un Dios griego como lo soy ahora, y antes de que termines tu ataque ya todas se te echaron encima, te meten mano en lugares donde nadie jamás lo ha hecho, te besuquean, y ya cuando te das cuenta tienes la lengua de una metida en la boca, estas desnudo y rasguñado. –Eiren de nuevo tiene la mirada perdida. –una mentita no les haría daño, menos si acaban de comer pescado encebollado con salsa de ajo. –Eiren suena más traumada y Lavi le palmea el hombro en son de consuelo, él sabe bien lo que se siente, cuando era hombre le pasaba frecuentemente.

- Y no saben lo mano largas que pueden ser los hombres, cuando intente atacarlos me sentí ultrajado… ¡papis, ya no podre casarme de blanco! Esos bastardos me han manoseado todo! –exclama dramático, mirando el techo con dolor y lágrimas saliendo de su ojo.

Una gran gota de sudor resbala por la nuca de sus dos espectadores.

- Ya… eso explica lo que hacen aquí, pero no explica el cómo encontraron nuestro escondite secreto. –comenta Allen indignado.

- ¿Escondite secreto? –Lavi deja su drama y lo mira burlón. –no sabía que lo fuera.

- Si, ¿qué tiene de secreto la alacena de limpieza de la enfermería? –Eiren y Lavi sueltan la carcajada haciendo sonrojar de vergüenza y furia a los otros dos. –todo el mundo sabe que es el lugar perfecto para esconderte…

- ¡Oh-oh! –Eiren y Lavi dejaron de reír y se miran asustado entre sí.

Al siguiente segundo la puerta se abre dejando ver a una jauría de mujeres y hombres con ojos en forma de corazón, sangre saliéndoles de la nariz, baba de la boca y con expresión de pervertidos.

- ¡Los encontramos!

Lavi y Eiren se abrazan mirándolos asustados. Lenalee y Allen les sonríen burlones, pero su sonrisa se borró cuando vieron como todos esos magos y magas se metieron ahí, joder, que son más de cien tipos y tipas, y ese es un cuarto muy pequeño.

- ¡Me ahogan! –grita Allen, intentando salir de esa jauría de hormonales.

- ¡Allen-kun! –grita Lenalee intentando sacar su mano de entre todos ahí y llegar a la de Allen.

- ¡Lenalee! –el albino estira su mano también, ambos sintiendo como los apretujan, y se les acaba el oxígeno. –oye, no toques ahí… ¡hey!... ¡Eiren tenía razón, son unas enfermas!

- ¡Suelten a mi Allen! –grita furiosa Lenalee. – ¡Buaa…! ¡También me manosea, Allen-kun, si esto sigue así no me casare de blanco! –Lenalee comienza a llorar. – ¡sálvame Allen-k…!

Lenalee no termina su frase y un tic nervioso le aparece en la ceja derecha al ver a Allen llorando como mujer que está siendo violada, esta todo rasguñado, despeinado y desnudo.

- ¡Urgidas, hijas de su mandarina! –grita tétrica, comenzando a dar patadas, arañazos, mordidas y estirones de pelo para librarse de esa jauría de locas y locos pervertidos.

La puerta se cierra y al otro lado se deja ver a unos despeinados y con ropa desacomodada Lavi y Eiren, sacudiéndose las manos chocándolas entre si y saliendo de la enfermería, fue un trabajo duro y difícil, pero lo consiguieron.

- Su sacrificio no es en vano amigos míos, se han sacrificado por una buena causa. –dice con heroísmo la pelirroja.

- Si, nosotros. –dice igual de heroico el pelinegro.

- Solo espero que el puto de Komui haga el antídoto pronto, cinco horas y media siendo mujer son más que suficientes para mí. –un profundo suspiro sale de los labios de la pelirroja.

- Y más que suficientes para mí siendo hombre, ya quiero regresar a la normalidad… sino quiere bajar miles de kilos solo comiendo pan y agua, encerrado en ese oscuro y feo laboratorio seguro lo termina pronto.

- Si, seguramente, ese no vive sin su café, ya seguro se está apurando para conseguir el antídoto… no digo que lo hace porque debe dirigir la escuela y ahí encerrado no puede, eso le vale mierda.

Ambos asintieron dándose la razón a sí mismos, seguramente para mañana ya les tiene el antídoto.


- ¡Al fin, lo conseguí! –exclama triunfante Komui, limpiándose el sudor con un brazo, viéndose cansado y ojeroso, incluso la piel ya se le pega al cuerpo de lo flaco que se ha puesto a causa de comer solo pan y agua. –al fin lo termine, si seguía más tiempo comiendo solo pan y agua seguro muero desnutrido. –Komui se imaginó a si mismo todo flacucho, siendo solo piel y huesos, muerto en el suelo con moscas comiendo la poca carne que le queda. –sí, cinco horas y media solo comiendo pan y agua es muy duro, no creo soportar más. –dice dramático, llorando más dramáticamente. –pero lo conseguí al fin, nada puede contra el gran Komui Lee. –ahora mire el horizonte con heroísmo y sus lágrimas ya no son dramáticas sino de un héroe que ha salvado el mundo. – ¡contemplad mi obra maestra! –dice como todo artista exhibiendo su obra.

La escena se amplía dejando ver que frente a Komui hay un enorme castillo hecho de gelatina de fresa, es tan grande que apenas cabe en el laboratorio, incluso movió todo objeto del laboratorio a una esquina, arrumbándolo ahí para conseguir hacer su obra maestra.

- Siempre quise hacer esto, que bueno que aquí tenia kilos de gelatina y nadie lo sabía. –un aura brillante rodea a Komui, al fin tuvo tiempo para hacer su castillo de gelatina. – ¡ahora a comerla para hacer mi muralla China con mi gelatina de piña! –exclama emocionado, lanzándose hacia su castillo de gelatina para devorarlo, con esa gelatina recuperara los kilos que perdió en esas cinco horas y treinta y cinco minutos.


Es de noche y del baño de su habitación sale Eiren con cara de completa satisfacción. El pelinegro solo viste un bóxer y playera masculinos

En la cama se encuentra Lavi vistiendo solo una playera que es de él, pero al tener ahora cuerpo de mujer le queda holgada y apenas tapa lo necesario. La pelirroja esta despeinada y tiene expresión de completa satisfacción.

- ¡Joder! Al fin se lo que es tener un orgasmo femenino. –dice orgásmica la pelirroja.

- Y yo uno masculino, pero en especial lo que se siente jalártela. –el aura brillante del pelinegro se intensifica.

- ¡Qué experiencia! –exclaman ambos bobalicones.

- Oye nee-san, queri…

Kailan que ha abierto la puerta se congela al ver la expresión y condición de ambos, al recordar lo que esos dos querían hacer desde que cambiaron de cuerpo se les sombreo la frente de negro.

- Lo hicieron, ¿verdad? –pregunta incrédula y teniendo un tic nervioso en su ceja derecha.

- ¡Oh sí! –exclaman orgásmico ambos.

- Okey. –Kailan da media vuelta, saliendo de la habitación y estampando la puerta, haciendo reaccionar a Lavi.

- ¡Espera Kai-chan, no me metí nada, solo me toque el clítoris! –exclama rápidamente aterrado, sentándose de golpe, de solo pensar que Kailan se fue con la idea de que él se metió algo ahí como uno de los vibradores de Eiren, o siquiera un dedo hizo que quede en shock.

Eiren soltó la carcajada, apuntándolo de forma burlona.


Fuera de la habitación esta Kailan, dándose cabezazos contra la pared, intentando borrar la imagen de esos dos satisfechos, en especial la imagen de esos dos que vino a su cabeza al imaginarse masturbándose, esta tan asqueada que necesita urgentemente un derrame cerebral. Estrella tan fuerte su cabeza contra la pared que ya la agrieto e incluso le frente le está desangrando.


- Creo que comí mucha gelatina… demasiado dulce me dio mucha energía. –comenta Komui, sentado en su silla, teniendo la barriga muy inflamada, tanto que parece embarazado. –bueno… me pondré a analizar la formula, chance encuentre el antídoto. –Komui se deja caer y se va rodando por el suelo para llegar a donde dejo la formula y esta su microscopio, es que con esa panza no puede caminar, pero puede rodar, además es divertido ir rodando.


Al día siguiente, esta Eiren durmiendo desparramada en la cama, con un globo de moco desinflándose e inflándose en uno de los orificios de su nariz, conforme respira, baba le escurre de la comisura de su boca y tiene una mano sobre su desnudo vientre masculino.

Un grito femenino de lo más aterrorizado hace que el pelinegro se despierte sobresaltado a la vez que se sienta en la cama, aun viéndose adormilado.

- ¡Eiren!

Al oír el mismo grito viniendo del baño voltea a la vez que bosteza, sintiendo curiosidad porque alguna de las chicas de Lavi la esté llamando a ella desde el baño, aun esta adormilada, así que no recuerda que ella ahora es chico y Lavi es chica.

Cuando intento levantarse para callar a golpes a la gritona que no deja de llamarla como si se estuviera muriendo, sintió algo en su entrepierna que le evito ponerse de pie. Baja la mirada viendo una gran carpa alzar el bóxer en su entrepierna.

Primero se asustó y se bajó el bóxer pensando que algún animal se le metió y al ver ese pene alzado, duro y muy alegre se sorprendió, entonces recordó que ahora es chico, como también que la gritona es nada más que el mismo Lavi.

- ¡Woo! –exclama sorprendida al ver que tuvo su primer erección matutina. –genial. –una sonrisa divertida adorna su rostro.

- ¡Eiren!

- Ahorita te atiendo muchachote, veamos que quiere la gritona. –Eiren le guiña un ojo a su erección y se la cubre con el bóxer. –esto es difícil. –dice para sí misma extrañada al no poder caminar bien, incluso se ha encorvado a causa de esa erección.

Nunca se le ha hecho tan largo el camino hacia el baño, no pensó que estaría tan alejado de su cama… ¡espera! Si, ya hubieron otras veces en que la distancia se le hacía larguísima, ha sido cuando por algunas bromas de Lavi dándole laxante le ha dado diarrea, pero esas veces al menos puede correr, ahorita ni eso.

Eiren abre la puerta viendo a su pelirroja amiga sentada en el escusado con las bragas abajo, manchadas de sangre, bragas que su amigo mira aterrado.

Lavi alza su mirada aterrada hacia Eiren, dando la imagen de una chica que está a punto de morir.

- El haberme masturbado seguro me daño… no me metí nada, lo juro, pero mira me desangro por ahí, seguro moriré –le dice dramático, con lágrimas saliendo de sus ojos.

- De hecho, en una hora morirás. –le dice con simpleza.

- ¿Enserio? –Lavi marca más el terror en su expresión, no debería haber sido así, su muerte debe de ser en batalla, no desangrándose de ahí solo por haberse tocado el clítoris… vale, se lo toco mucho, de hecho se lo toco toda la noche, como también sus pechos, pero es que esto es nuevo para él y se siente muy bien.

- Si. –Eiren se soba la barbilla pensativa y Lavi comenzó a llorar como magdalena. – ¡naa…! Solo es la regla, recuerda me viene cada veintiocho días. –le dice burlona.

- ¿Ah? –Lavi parpadea, dejando de llorar. –oh, es verdad, que tonta soy, me asuste por nada. –dice aliviada, sorbiendo la nariz en un intento de retener los mocos, sonrojándose toda y poniendo expresión de chica violable.

- ¿Ah? –Eiren se saca de onda, esa no es su reacción, de hecho se esperaba como mínimo que le aviente las manchadas bragas en la cara mientras la llena de insultos.

- ¡Que cojones! –exclama Lavi como si hubiera reaccionado y al siguiente segundo las bragas manchadas están en la cara de Eiren, que por haberse sacado de onda no alcanzo a esquivarlas.

- ¡Diu! –exclama asqueada, quitándose las bragas de la cara y corriendo hacia la ducha, abriéndola valiéndole madre que el agua este fría y ella aun este vestida. – ¡asco, asco, asco…! –exclama mientras se talla con fuerza la cara, le vale mierda quedarse sin rostro, de hecho es lo mejor, debería de cambiar de rostro, el suyo ha sido ensuciado de esa forma, es una lástima, el rostro que tiene es perfecto, pero prefiere cambiarlo, la ventaja de todo esto, es que con el agua fría se le ha bajado su erección matutina.

- ¡Deja de hacer eso, tenemos algo importante aquí! –le grita indignado, él tiene la regla y esa loca bañándose. –soy hombre, no se supone que tenga la regla.

- ¡Daaa…! Por si no lo recuerdas ahora tienes cuerpo de chica. –le responde sarcástica, pero luego hace mueca de asco, se le metió jabón en la boca, por lo que hizo gárgaras y se enjuago bien la cara.

- Puede que mi cuerpo siga siendo de mujer, pero mi espíritu es de hombre. –dice heroico.

- Si, pues la regla es algo del cuerpo no del espíritu. –le dice con obviedad. –yo soy mujer de espíritu y desperté con una erección. –el pelinegro se encoge de hombros restándole importancia.

Lavi iba a salir con un comentario burlón sobre eso, pero frunció el ceño, recordando ese leve lapsus que tuvo hace un momento.

- Eiren… empiezo a sospechar que entre más duremos como estamos habrán más consecuencias, ósea apenas tengo casi un día siendo mujer y ya me vino el periodo.

- Pienso lo mismo. –Eiren le cierra a la regadera. –solo te recuerdo tu reacción cuando te dije lo de tu sangrado. –le dice con mofa y Lavi le levanta el dedo medio de la mano derecha en una seña obscena. –creo que la posición no solo afectara nuestros cuerpos. –ambos fruncen el ceño. –vamos con Komui, tenemos que apurarlo a que termine el antídoto. –Eiren de lo más tranquila sale del baño y Lavi está por seguirla pero recordó algo lo que lo hizo volverse a sentar en el retrete.

- ¡Espera! ¡Recuerda que tengo un problema aquí, me estoy desangrando por el coño! –grita frustrado, oyendo como Eiren remueve los cajones en la habitación.

- ¡Báñate y en la gaveta hay toallas femeninas! ¡Yo no pienso perder más el tiempo, no me vaya a pasar una desgracia como a ti, ahí de rato me alcanzas!

- ¡Espera, Eiren! –le grita indignado, pero solo recibió como respuesta la puerta de la habitación ser cerrada.


- ¡Oh-oh! –exclama Komui viendo a través del microscopio. –esos dos deberían saber esto… aunque si lo saben me matan y me meterán más presión para el antídoto. –comenta pensativo, alzando su rostro del microscopio. –mejor que no se enteren… esa no es solución, se enteraran tarde o temprano y el dúo demoniaco me linchara. –de solo imaginarse a Kanda y Kailan linchándolo se estremeció. – ¡debo encontrar una cura antes de setenta y dos horas!—exclama alterado. –pero antes… a comer algo de gelatina que me sobro ayer! –con emoción se lanza hacia media pirámide egipcia que le quedo de ayer.


- Anoche con lo que paso, no pude pedirle a nee-san que me regresara mi computadora. –Kailan camina por los pasillos de los dormitorios, y suelta un profundo suspiro de cansancio al llegar a la habitación de su hermana, solo espera no toparse con algo desagradable como lo de ayer. – ¡nee-san! –la llama al abrir la puerta, suspirando aliviada al no ver nada que la vuelva a traumar.

Al no ver a nadie se encoge de hombros restándole importancia y se adentra a la habitación para ella misma buscar su computadora.

- ¡¿Cómo demonios se pone esto?!

Al oír ese llanto femenino venir del baño voltea y camina hacia el baño, está por tocar la puerta pero detiene su puño a unos milímetros de esta, cuando está en esa habitación teme quedar traumada de por vida ante las cosas que ve ahí, gracias a sus extravagantes dueños.

- ¡Esto no parece una toalla femenina!

- Solo espero no arrepentirme de esto. –Kailan suspira con pesadez, pero es que se oye tan desesperado. – ¡Lavi-kun! –lo llama al tocar la puerta.

- ¡Kai-chan! –exclama esperanzado. – ¡ayúdame!

- ¿Puedo pasar?

- ¡Pásale, pásale y sálvame!

Aunque su voz sea ahora de mujer, se oye tan desesperado y acongojado que le dio un vuelco en el corazón. Así que abrió la puerta viendo a Lavi empapado, solo cubriéndose el cuerpo con una pequeña toalla, sosteniendo en cada mano un tampón, los cuales mira acongojado.

- ¡Ayúdame Kai-chan! –Lavi la mira suplicante, teniendo una expresión de completo sufrimiento. –me vino la regla, y…

- ¡¿Te vino la regla?! –exclama sorprendida.

- Eso mismo he dicho. –responde más acongojado. –Eiren me dijo que tenía toallas en la gaveta pero solo encontré esto… yo… yo… no sé cómo se usan, mi mami murió antes de enseñármelo. –le dice acongojado.

- ¿Ah? –ahora más que sorprenderle que le haya venido la regla le sorprende lo que está diciendo y como lo está diciendo, se ve demasiado ¿femenino?... ósea, vale que tiene cuerpo de chica, pero ayer solo se veía mamarracho, pero ahora se ve más femenino, incluso mucho más de lo que alguna vez se vio Eiren. –calma, calma, seguro son las hormonas, yo mejor que nadie se cómo nos ponen a una y él al ser primerizo seguro le afectaran más. –Kailan suspira intentando calmarse, no hay porque entrar en pánico. –espera aquí, te traeré toallas femeninas, lo que tienes ahí es un tampón…

- ¿Tampón? ¿Qué es eso? ¿Cómo se pone? –pregunta curioso.

- Te lo metes ahí y expulsas el algodón para que absorba el flu… —Kailan se detiene explicarle eso al mayor de los pervertidos es el mayor error que ha cometido.

- Oh.

Kailan ensancha los ojos, solo un ¡oh!, no debería ser solo un ¡oh!, debería haber salido con alguna guarrada, y mucho menos se debió de haber sonrojado, no desviar la mirada con ¿vergüenza?... Kailan no entiende lo que le pasa, esa no es una reacción normal de Bookman Lavi.

- Hormonas, solo son hormonas. –Kailan da media vuelta, necesita salir de ahí o se volverá loca. –iré por tus toallas.

- Gracias Kai-chan eres una gran amiga. –Lavi le sonríe amigable.

- Gran amiga. –esas palabras retumban en la cabeza de Kailan que se ha aguadado más que un espagueti cocido.


Eiren va de lo más tranquila caminando por los pasillos de uno de los edificios del instituto, cuando se detiene de pronto y mira a todos lados.

- ¿A dónde iba? –pregunta para sí misma extrañada, frunciendo el ceño.

Restándole importancia, se encoge de hombros y mira a todos lados, entonces su mirada se topó con algo de su interés y al instante una sonrisa torcida adorna su rostro. Mete las manos a los bolsillos delanteros de su pantalón y camina hacia eso que tomo su interés.


Kanda de lo más indiferente se encuentra caminando, pero se detiene de golpe al ver a Eiren acorralar a una chica contra la pared, teniendo su cuerpo muy cerca del de ella, besándole el cuello y la chica le acaricia el cabello mientras no deja de gemir ante las caricias que Eiren le hace a la chica en los senos.

Kanda se pellizca, después se talla los ojos e incluso se da palmadas en las mejillas, aun así no deja de ver lo mismo, no está soñando, mucho menos alucinando, Eiren está fajando con… ¡UNA MUJER!

Eiren es de todo pero las chicas no le van, está seguro de eso, ayer huía de ellas, ha notado el asco que le da que cualquier mujer se le acerque, exceptuando su hermana, de ahí no le gusta que las demás la toquen. Algo está pasando, está seguro de eso por lo que a paso largo se acerca a ella y la aleja de esa chica, estirándole los cabellos.

- ¿Eiren? –la llama serio y sombrío.

La desconocida que estaba disfrutando las caricias de ese sexy chico esta por reclamarle a quien los ha interrumpido, pero al ver quien se trata y al ver su expresión casi se zurra del miedo.

Kanda ensancha los ojos al igual que la chica, hace un momento él tenía a Eiren de los cabellos y ahora se encuentra acorralado contra la pared con Eiren tomándolo de las solapas, mirándolo amenazante.

- ¿Te has atrevido a tocarme? ¿A mí; Eiren Cross? –le pregunta amenazante y con expresión de asco. –tu, un hombre me has tocado, indigno. –las manos de Eiren las cuales toman de las solapas a Kanda fueron envueltas por fuego, quemando la ropa de Kanda que está demasiado sorprendido y la chica que los observa está teniendo un orgasmo, el pelinegro así se ve tan sexy. –ser tocado por un hombre es lo más asqueroso que existe, no me vuelvas a tocar o no vivirás para contarlo –Eiren lo suelta, saca de entre sus ropas un bote de anti-bácterial que se echa en las manos y se va de ahí sin dejar de desinfectarse las manos.

Kanda con los ojos muy abiertos la mira alejarse, esa no es Eiren, no la que él conoce, se ve más a Edrick cuando no anda de estúpido con sus hijas, mas ante ese asco de tocar o ser tocado por los hombres.

- Komui. –murmura tétrico, no sabe lo que pasa, pero sabe que tiene que ver con Komui y esa jodida fórmula que le dio a esos dos, así que tiene que encontrarlo, sino tiene el antídoto lo torturara hasta que lo tenga.


Lavi sale del baño teniendo un aura brillante rodeándolo y mueca de completa felicidad.

- Gracias Kai-chan, me siento mucho mejor. –le dice amigable.

- Me alegra. –le dice con algo de fastidio, teniendo sus ojos cerrados y sobándose el puente de la nariz, intentando darse paciencia.

Al sentir una presencia muy cerca abre los ojos y casi se le sale un pedo del susto al ver a Lavi muy cerca de ella mirándole los senos con absoluta atención.

- Oe, oe, pervertido. –un tic nervioso aparece en su ceja derecha y una vena se le hincha en la frente, y la vena se le hincha más al sentir como le estruja los senos, está por golpearlo hasta dejarlo en coma, pero se saca de onda al ver que no muestra perversión, más bien curiosidad.

- Tienes los senos del mismo tamaño que los míos y parece que somos de la misma talla en todo lo demás, eso es genial, podríamos prestarnos ropa. –le dice emocionado, sonriéndole amigable a la vez que le suelta los senos.

- ¿Ah?

- Podríamos ir a comprarnos ropa, he notado que no tengo ropa, solo uniformes y masculinos… no sé porque tengo uniformes masculinos, seguro ese estúpido de Eiren me hizo otra de sus bromas y cambio todos mis hermosos uniformes femeninos por feos uniformes masculinos. –comenta indignado.

- ¿Ah?

- Enserio Kai-chan no entiendo como alguien tan linda como tu puede estar emparentada con ese patán de Eiren. –el nombre de Eiren lo dice con desagrado.

- ¿Ah?

- Es un estúpido, no sé qué le ven las chicas, son unas huecas… puede que este como un tren pero su carácter arruina todo en él. –Lavi se cruza de brazos a la altura de su pecho y asintió dándose la razón a sí misma. – ¡dejemos de hablar de ese estúpido y vayamos a comprarnos ropa! –dice animada.

- ¡Komui! –grita tétrica Kailan, saliendo de ahí corriendo, no entiende lo que pasa, pero sabe que seguro que ese desgraciado que inicio todo tendrá la respuesta.

- Kai-chan. –Lavi mira extrañada por donde salió. –bueno… Kai-chan puede ser muy mona y muy linda, pero tiene sangre Cross, seguro lo loco viene en el paquete. –Lavi se encoge de hombros restándole importancia y sale de la habitación de lo más tranquila.


Komui está de lo más tranquilo jugando golf en su laboratorio, y cuando esta por golpear la bola se detiene a pocos centímetros de ella al oír sonar la alarma, por lo que mira la pantalla viendo que Kanda y Kailan se acercan al laboratorio teniendo una expresión de lo más sombría.

Como pedo de indio tapo lo que quedan de sus esculturas de gelatina con una sábana, escondió su equipo de golf y corrió hacia donde está el microscopio, y se puso a mirar a través de él.

Cuando la puerta se abrió alza la mirada de lo más serio.

- Justamente estaba pensando en ustedes chicos. –dice serio y en tono profesional. –qué bueno que han llegado. He descubierto algo…

- Más te vale que sea el antídoto. –dice sombría Kailan, tronándose los dedos de forma amenazante y Komui oculto muy bien que está muerto de miedo, debe parecer profesional y preocupado.

- En eso ando chicos, pero aún me falta descubrir más cosas para hacer un antídoto completamente efectivo, y mientras estaba en eso descubrí algo muy serio. –dice en tono de misterio y sonríe triunfante internamente al ver que tiene la completa atención de esos dos. –la poción no solo cambiara los cuerpos de Lavi y Eiren, sino también su espíritu y personalidad. –Kailan y Kanda fruncen el ceño, ya notaron eso.

- ¿Cómo puede ser eso posible? –Kanda se muestra serio. –aunque cambien deben tener recuerdos de lo que fueron…

- No, la poción es muy poderosa, no por nada la invente yo. –Komui se da cuenta que no debió decir eso, menos con arrogancia, la furia ha vuelto en esos dos y dan mucho miedo, por lo que se aclara la garganta intentando desviar su atención a algo que evite que lo maten. –como yo la invente solo yo puedo crear el antídoto. –no está de más aclarar eso para que se piensen más en matarlo y al verlos gruñir se alivió, dio resultado. –para ellos siempre fueron lo que son ahora y como son ahora, sus verdaderos recuerdos han sido remplazados por unos de ellos siendo lo que son en este momento. Eiren es como seria si en verdad hubiera sido hombre y Lavi es como debería de haber sido si fuera mujer. Lo único que se mantiene tal cual es su poder y habilidades… y si en setenta y dos horas después de tomarse la pasión siguen así ya no habrá marcha atrás, Lavi se quedara por siempre como mujer y Eiren como hombre, no solo jamás regresaran a la normalidad sino que jamás recordaran lo que en verdad fueron, su realidad siempre será esta: el cómo serían siendo del sexo contrario. –Kanda y Kailan tienen los ojos muy abiertos, asimilando la información. –ya han pasado veinte horas así que solo tenemos cincuenta y dos horas, yo seguiré trabajando con la formula, encontrando el antídoto, ustedes intenten no dejar que se metan tanto en lo que ellos piensan que son ahora, intenten hacerles recordar lo que fueron… tal vez eso ayude un poco a que ellos mismos luchen contra la poción.

- Más te vale terminar esa fórmula pronto o te despellejo vivo. –le dice Kanda amenazante, saliendo de ahí a paso marcado.

- Y yo con gusto quitare la carne de tus huesos. –Kailan le echa una última mirada amenazante y sale de ahí dejando a Komui encerrado.

- Enserio… esos dos dan mucho miedo, debieron ser hermanos o algo así. –Komui se abraza a sí mismo, frotando sus manos en sus brazos, sintiendo como la piel se le puso chinita, sabe que esos dos no amenazan en vano. –bueno… sigamos con mi juego de golf. –Komui emocionado corre hacia su juego de golf, sabe que trabaja contra reloj, sino tiene la formula en cincuenta y dos horas y esos dos se quedan así, vendrá el dúo demoniaco a cumplir sus amenazas, pero es el gran Komui Lee, seguro lo conseguirá a tiempo. –igual debo tener mi plan B… creo que ya es tiempo de que mi Lenalee tome el cargo de la escuela, está más que capacitada para ello y de que yo me tome unas vacaciones… Madagascar no suena nada mal para vacacionar. –Komui se emocionó ante la idea, para nada está planeando ese viaje para escapar del dúo demoniaco.

Continuará

:O veamos si el duo demoniaco consigue ayudar a esos dos problematicos, porque ya vimos que komui no esta ayudando mucho jajajajajajaja

a ver como les va a stos 4

spero les haya gustado el cap

muchas gracias por sus reviews

cuidense

besos

kriss