Siempre eres tú

Es muy temprano y Kanda está practicando con la espada en el patio trasero. Kazuki está sentada en el pasillo que conecta el patio de la casa observando a Kanda, teniendo una gran sonrisa adornando su rostro. Al peli-azul no le molesta, sirve que practica y la tiene vigilada, además la conoce, siempre hace eso, no entiende en que le haya divertido de verlo practicar.

- Extrañaba esto. –comenta sonriendo de oreja a oreja. –y me gusta que no hayas cambiado, siempre entrenando… eso debe molestar a tu novia, porque segur tienes una en la orden. –ella intenta mantener la sonrisa, aunque flaqueo un poco.

- Boberías. –comenta indiferente sin dejar de practicar.

- ¿No tienes novia Yuu-kun? –pregunta curiosa.

- Hn.

- ¡Tomare eso como un no! –sonó mas emocionada de lo que quería pero no pudo evitarlo. –no está bien eso Yuu-kun, no todo en la vida es entrenar y estamos en esa edad… ¿acaso no hay una chica que te guste y con la que quieras tener citas? –pregunta realmente curiosa, una cosa es que tenga novia otra que no tenga pero le guste una chica.

- Kazuki vete a dormir, estás diciendo puras estupideces. –le dice con fastidio dejando de practicar y mirándola de reojo.

- ¡Sigues siendo un patán! –exclama indignada.

- Y tú sigues tan infantil. –Kanda roda los ojos y toma la toalla para secarse el sudor mientras se sienta a su lado.

- ¡Mou! –Kazuki hace un infantil puchero, mirándolo indignada. –seré boba, soy la única tonta que te aguanta… ¡no me ignores! –exclama molesta, dándole un golpe en el brazo y Kanda la mira con fastidio. –eres un desconsiderado que no sabe tratar a las chicas, quizás para ti sea más importante el entrenar y hacerte más fuerte…

- No, también lo es despellejar idiotas y disfrutar el cómo sufren. –Kanda se mantuvo para él mismo sus pensamientos, o sino seguro jamás le callara los regaños que empezaran.

- … pero para las chicas es importante estas cosas. –Kazuki mira el suelo algo tímida. – ¿sabes? En cierta forma el ser guardián de la llave se me hace algo romántico. –Kazumi no alza la mirada y lleva una mano a su pecho, al lado izquierdo.

- Las mujeres y sus cursilerías. –Kanda la mira como la loca que es, eso que dice no tiene nada de romántico.

- Esta llave solo se la puedo entregar a la persona que ame, porque eso significa confiarle mi alma… es realmente romántico. –Kazumi sonríe levemente. –yo… yo siempre he sabido el nombre de la persona que a la que le confiaría esta llave… esa persona… —Kazuki se sonrojo y alza la mirada viendo a Kanda ya de pie y dándole la espalda. –… al único quien le confiaría mi alma y esta llave…

- Debe ser a una persona que te amé como quieres ser amada, y que lo merezca. –le dice cortante, sin voltear a verla.

Kazuki se quedó con la palabra en la boca, un nudo en la garganta y con su pecho oprimiéndose, lagrimas se amontonaron en sus ojos, ella siempre ha tenido esperanza porque él siempre ha sido diferente con ella que con las demás, pero ahora la acaba de rechazar sin siquiera oír su declaración completa.

- Que idiota, me creí especial pero seguro solo es lastima como los demás. –Kazuki se pone de pie y se va corriendo.

Kanda ya no oyó sus pasos y golpea con fuerza el tronco del árbol, su rostro muestra una expresión de furia. Pero como golpeo tan fuerte el árbol este retumbo y cayo Eiren de cabeza, golpeándose con la cabeza de él, sacándoles a ambos lágrimas de dolor.

- ¿Qué mierda? –Kanda la ve caer como tabla a un costado, sorprendiéndolo.

- ¡Eso dolió! –exclama sentándose y sobándose la cabeza, saliéndole más lágrimas de los ojos.

- ¿Qué hacías ahí? –pregunta sombrío. – ¿me estabas espiando? –Kanda la toma de las solapas y la alza a la altura de su rostro.

- ¡Solo me quede dormida ahí y tú me despertaste con ese golpe en mi cabecita! –exclama berrinchuda, enojando más a Kanda, siempre es así con ella, nada se toma enserio, siempre sale con sus idioteces, siempre tan egoísta, nunca la entiende y le enoja.

- ¡Todo es tu maldita culpa! –le grita enojado, desquitándose con ella. – ¡siempre lo es!

- ¡¿De qué me hechas la culpa ahora?! –pregunta molesta, ella tampoco está de humor después de lo que presencio. – ¡si querías aceptar sus estúpidos sentimientos la hubieras dejado acabar y aceptarlos, yo no te hice rechazarla!

- ¡Es tu jodida culpa! ¡Si no te hubieras escapado de tus responsabilidades como siempre! ¡Tú deberías estarla protegiendo no yo!

- ¡Tú me dijiste que si me zafaba de mis responsabilidades tú harías el trabajo ¿no?! –Eiren le sostiene su fría mirada. – ¡te morías por protegerla, por verla y regresar con ella! ¡Anda, ve a buscarla y toma su asquerosa alma!

- ¡Si hablamos de asquerosas almas la tuya lo es aún más! –Kanda la mira con rencor, y le pareció ver dolor en la mirada pero seguro lo imagino, esta tan enojado con ella, con él. – ¡de todas las mujeres tenías que ser tu; la más insoportable, mezquina, egoísta y promiscua! ¡Si iba a sentir estos estúpidos sentimientos debería haberlos sentido por ella y no por ti! –Eiren ensancha los ojos, mostrando sorpresa. – ¡ella se merece que le corresponda, tu…!—Kanda aprieta con fuerza el agarre en la ropa, viéndose frustrado, esta tan enojado que hablo de más, pero ya es tarde para arrepentirse.

- ¿Qué quieres hacer? –Eiren acerca su rostro rosándole la nariz con la de ella. –si tanto quieres corresponderle ve y búscale, toma lo que te ofrece, pero después no me odies si yo le mato por tomar lo que por derecho es mío… por más que he intentado ignorarlo ya me es imposible, se supone esta en mi sangre no amar, pero aquí me tienes muriéndome de los celos y miedo porque vayas atrás de ella y tomes lo que te ofrece. –Kanda frunce el ceño, desconfiado y a la vez odiando porque sienta esas raras y absurdas cosas en el pecho. –solo te quiero para mí, si antes no pensaba dejarte ir con otra ahora menos que sé que no me eres indiferente a lo que siento. –Eiren ha cerrado sus ojos, y rosa sus labios con los de él, provocándolo a que la bese y Kanda gruñe, odia que con facilidad él caiga ante ella, lo hace sentir débil, aunque que haya estado celosa explicaría su comportamiento hace un momento.

- Solo te has encaprichado conmigo. –le susurra sobre los labios, tratando de resistirse, la conoce, le resulta imposible que lo que acaba de oír haya salido de los labios de ella. –tu no sientes lo que yo siento y no dejare que juegues conmigo, antes te mato.

Eiren sonríe entre sus labios sin abrir los ojos y Kanda aleja su rostro enojado, lo sabía, está jugándose con él y ahora la desgraciada se burla, segura se mofara de él junto con Lavi porque es otro idiota más que ha caído en sus garras.

- Deberías estar orgulloso, has conseguido que un Cross te amé. –comenta en un tono jocoso y Kanda odio esas jodidas sensaciones en su pecho y estomago al oírla decir ese "te amé", se da asco a sí mismo. –aun así dudas, venga que incluso como hombre me hacías sentir marica porque según yo me daban asco los hombres menos tú. –a Kanda le da un tic nervioso en la ceja derecha.

- ¿Me estás diciendo que parezco vieja? –pregunta sombrío, tanto bullying con eso que ya lo han traumado.

- ¡Yuu cogí con mujeres pero no me van las tías! –exclama molesta y ella que había bloqueado ese trauma y él se lo recuerda. –no pareces vieja, solo tienes el cabello demasiado largo y más lindo que muchas, pero no por eso me enamore de ti… venga, estoy diciéndote muchas cursilerías asquerosas y mi corazón palpita como loco al saberme correspondida, mi estómago se sienten como si me cosquillara todo ahí, me doy asco a mí misma y tú sigues sin creerme. –le dice berrinchuda. –me costó aceptarlo porque quería ser un alma libre, pero ya no puedo… además se me hacía ridículo y estúpido sentir estas cosas por alguien más, pero…

Kanda la calla uniendo sus labios con los de ella en un beso brusco que le costó corresponder ante lo inesperado. Le cuesta creérselo, creerle, pero suena tan sincera, sabe que es la reina del engaño, pero no puede evitar sentirse feliz y esas asquerosidades cursis ante las palabras de ella, y ya no pudo resistir el deseo de besarla.

Entre el beso él la cargo tomándola de la cintura y la recargo en el tronco, sintiendo como ella enrueda las piernas en su cadera y le rodea el cuello con los brazos, revolviéndole el cabello. El beso se ha hecho más apasionado, él no tiene resistencia cuando se trata de ella y ha dejado de pensar con claridad.

- Veme la cara de idiota y te haré pagar. Engáñame y matare al bastardo con el que lo hagas y a ti te encerrare haciéndote lamentarlo. –le dice amenazante y agitado sobre los labios, haciéndola reír, pero la cayo dándole otro apasionado beso, odia que ella sea tan adictiva.


Atsushi va saliendo de su habitación, justo cuando Kazuki pasa alado de él corriendo, chocando su hombro con el de él, el chico la tomo del brazo no dejándola alejarse y la jalo hacia él.

- Kazu-chan, ¿qué pasa? –pregunta preocupado al verla llorar.

- Nada. –responde ladeando su rostro a un lado.

- Kazu-chan sabes que puedes confiar en mí. –le dice acunándole el rostro y mirándola con cariño.

- Él… él me rechazo sin dejar de terminar de confesarme. –Kazuki lo abraza, escondiendo su rostro en el pecho del azabache.

Atsushi la mira con ternura y responde el abrazo, acariciándole el cabello en son de consuelo.


Kailan se levantó temprano y se puso a ayudarle a Kazumi con el desayuno, a ella no le gusta ser una colada atenida. Así que ahora se encuentra ayudando a acomodar la mesa.

- Enserio Cross-sama no tenía por qué ayudarme… me da pena. Todavía que cuida de mi hija y usted haciendo esta clase de cosas. –comenta apenada.

- Es un placer ayudar, no me gusta sentirme inútil. –Kailan se rasca la nuca apenada, le da vergüenza como la idolatran ahí, como si fuera una clase de ser supremo y ellos simples mortales. –nee-san amaría esto. –una gran gota de sudor resbala por su nuca.

- ¡Que rico huele! –exclama Kotaro entrando al comedor y sobándose la tripa.

- ¡Oto-san la comida ya está lista! Siéntese. –Kazumi le sonríe amigable. –Cross-sama nos dio el honor de ayudarme a hacer la comida.

- ¡Sera un honor comer su comida Cross-sama! –el anciano la mira con devoción y Kailan se le hace más grande la gota que resbala en su nuca, comienza a ser incómodo.

- ¿Por qué paraste Yuu-yuu?!

Todos voltean viendo a Kanda sombrío caminar hacia el comedor, pero eso no les sorprende, ese siempre se ve sombrío, sino ver a Eiren llorando como mocosa atrás de él.

- ¡Estaba comenzando lo mero bueno y tú paraste! –exclama berrinchuda, jalándolo de la manga de su camisa.

- ¡Deja de molestar! –exclama molesto.

- Yuu-kun, ¿qué forma es esa de hablarle a Cross-sama? –pregunta con reproche kazumi, tensándolo.

- ¿Cross-sama? –el anciano mira a Eiren curioso.

- Es mi hermana mayor, solo que ayer ella se fue antes de que llegara y no pudo saludadlo. –explica nerviosa Kailan.

- Estaba cumpliendo con mi misión, inspeccionando la zona. –comenta Eiren con voz de sabionda, haciendo que los mayores la miren con admiración.

Kanda y Kailan la miran con ojos entrecerrados, saben que eso es una completa mentira.

- ¡Cross-sama es admirable! –exclama el anciano con devoción.

- Para usted Eiren-sama. –Eiren sonríe arrogante.

- ¿Enserio me complace ese honor? –el anciano la mira como si su artista favorito le esté dando un autógrafo.

- Claro simple mortal. –Eiren sonríe de forma encantadora y el anciano la mira como si fuera un ser supremo y benevolente.

- Sabía que lo disfrutaría. –Kailan y Kanda entrecierran los ojos.

Kazumi se muestra confundida al ver que se comporta completamente diferente a la chica que conoció ayer.

- ¡Buenos días familia! –Atsushi entra sonriendo amigable al comedor. –Kazu-chan no se siente bien, así que le llevare de comer a su habitación. –comenta amigable.

Kanda se tensó, será un maldito bastardo pero también es humano y ha sentido culpa.

- ¿Qué le pasa? ¿Otra recaída? –Kazumi se ve preocupada como su padre y Kailan.

- Nada grave, solo está cansada por tanta actividad… ya saben cómo es de cabezona. –comenta divertido y la castaña asintió con compresión.

Kotaro suspira aliviado.


Todos se encuentran desayunando, Eiren disfrutando como la familia la idolatra y disfrutando que Kazuki no esté ahí. Kanda y Kailan mirándola con ojos entrecerrados al ser una descarada.

- Nee-san, Lavi-kun no ha aparecido en todo el bendito día, se desapareció desde ayer… si sabes donde esta dime para hacerlo cumplir su responsabilidad. –le dice seria.

- Lavi ahí está. –comenta Eiren apuntando y haciendo que todos volteen viendo que efectivamente en una esquina de la mesa esta Lavi con expresión sombría y mirando a Eiren con recelo.

- ¡¿Desde cuándo?! –exclama sorprendida Kailan, no lo había notado y es mucho decir, Lavi llama la atención donde sea sino lo hace, comete pendejadas para llamarla.

- Llevo aquí toda la mañana Kai-chan, incluso te ayude a poner la mesa. –comenta resentido y con ojos entrecerrados, haciéndola sentir culpable porque no lo noto y ella ya lo hacía perdido en un bar con montones de mujeres.

- No es verdad, llevas ahí desde que empezamos a almorzar. –Eiren le saca la lengua y Lavi se tensa al sentir la sombría mirada de Kailan por haberla engañado.

- Desgraciada. –Lavi la fulmina con la mirada por delatarlo, la muy hija de puta le quita la única ventaja al ser ignorado.

- Ámame, soy la única que lo noto. –Eiren le sonríe con burla y Lavi baja la cabeza deprimido.

A Kazuki y Kotaro les resbala una gota de sudor en la nuca, enserio no lo habían sentido y aun les sorprende eso. Kanda disfruta que Lavi sufra, así que ese desayuno es tan bueno como la cena. La risa de Atsushi hace que todos volteen, Lavi fulminándolo con la mirada, nadie tiene derecho a burlarse de él, solo él tiene derecho de burlarse de los demás.

- Son tan divertidos. –comenta amigable y Lavi afila más su mirada hacia él.


Kailan y Atsushi van caminando a la par por las calles de Kyoto. Atrás de ellos va un mal encarado Lavi con las manos cruzadas atrás de su nuca. Los tres fueron a comprar algunos medicamentos para Kazuki, bueno, Lavi se les coló.

- ¡No me lo puedo imaginar! –Kailan ríe divertida.

- No te burles, casi me dan con los cuernos en el trasero. –le dice falsamente ofendido, su mirada y sonrisa divertida lo delata.

- Solo a ti se te ocurre entrar a un establo. –comenta burlona.

- Oye que era el único lugar que me hubiera reguardado de la lluvia, pero igual termine empapado y con resfriado, tuve que salir huyendo de esos toros.

Kailan suelta la carcajada al imaginárselo y Atsushi se le unió a la risa porque lo recordó.

- Solo eres patético. –comenta Lavi con fastidio.

- No seas grosero Lavi-kun. –lo reprime Kailan volteándolo a ver.

- Soy sincero, solo se hace el gracioso contando idioteces porque te quiere follar. –le dice deteniendo su paso a la par que Kailan que voltea a verlo furiosa.

- Eso no…

- ¡No todos los hombres son como tú! –le grita enfadada.

- Por favor es muy obvio y tú eres una ingenua al no notarlo. –Lavi le mantiene la mirada, ya se hartó de ese estúpido.

- Discul…

- ¡¿Y si así fuera a ti que?! –le pregunta brusca.

- ¿No me dirás que te gusta este pendejo? –pregunta apuntándolo despectivo.

- ¡Ese no es asunto tuyo! –Kailan se ha sonrojado del enojo y vergüenza, pero al verla sonrojarse Lavi frunce más el ceño. – ¡vámonos! –Kailan toma de la mano a Atsushi dispuesta a irse con él, pero Lavi la toma de la otra mano y la jala, yéndose por el camino contrario y provocando que ella suelte a Atsushi. – ¡suéltame idiota! –Kailan forcejea pero Lavi no la suelta. – ¡maldita sea, suéltame!

Lavi la ignora y sigue caminando, solo quiere alejarla de ese imbécil. Atsushi los mira alejarse y una sonrisa enigmática adorna su rostro.

- Si no tuviera cosas que hacer los seguiría. –un profundo suspiro de pesar sale de sus labios, lamentando realmente el no poder seguirlo.


- ¡¿Qué mierda te pasa?! –exclama enfurecida Kailan, consiguiendo soltarse del agarre.

- ¡¿Qué te pasa a ti?! –le grita enfadado. – ¡te portas como una tonta riéndote de cada estupidez que él dice para llevarte a la cama!

- ¡Ya te dije que no es como tú! ¡¿Y si así fuera qué?! –Kailan lo mira retadora, está muy enfadada.

- ¡Tú no puedes querer acostarte con él! –le grita más molesto, no, la sola idea lo enferma, Kailan no puede estar con ningún otro, él no lo permitirá, no importa si la tiene que encerrar en un lugar donde solo él pueda entrar.

- ¡Tú no eres quien para decidir eso!

- ¡Lo soy!

- ¡No jodido egoísta! ¡Tú si puedes acostarte con quien te venga en gana y yo no! ¡Y no salgas con que soy tu jodida hermana porque no lo soy! ¡Nunca fui, soy, ni seré tu hermana menor!

- ¡Es que jamás te he visto como una!

Entre más discuten más van alzando la voz y más se van acercando.

- ¡Pues no paras de decirlo!

- ¡Es porque quería verte como una jodida hermana! ¡No quería aceptar lo que me haces sentir porque eso significaría perder mi independencia, pero prefiero perderla que perderte a ti! –Lavi la toma de la cintura, acercándola a él, como si quisiera fundirla con su cuerpo.

Kailan tiene los ojos muy abiertos y ahora su sonrojo ya no es por coraje.

- ¿Qué… qué quieres decir? –Kailan no se lo cree, para ella se quedó dormida y está soñando.

- ¡Mierda! ¡¿Vez lo que me haces decir?! –exclama exasperado. – ¡estoy enfermo de los celos de ver que le prestas atención a otro hombre y no me notas! ¡Le quiero matar con solo ver cómo te hace sonrojar, ese derecho solo es mío, siempre ha sido solo mío!

- ¡No te creas tan importante! –exclama avergonzada, teniendo una fiesta de mariposas en el estómago al saber que esta celoso de Atsushi.

- Solo debo ser yo Kailan. –le sorprendió, es la primera vez que la llama por su nombre completo y el cómo suena su nombre en sus labios le hizo palpitar con fuerza el corazón. –por favor, solo deja que sea yo.

- ¿Por qué? –aunque le es difícil le mantiene la mirada.

- ¿No es obvio? –Lavi le sonríe levemente. –estoy más que colado por ti, siempre lo he estado.

- No te creo. –Kailan frunce el ceño, siente muy bonito oírlo pero le resulta difícil creerlo. –eres un mujeriego, solo estas celoso porque no te presto atención.

- ¡Y vaya que lo estoy! –confiesa frustrado. –y soy mujeriego, lo sé… pero solo a ti te he amado.

- Vaya forma de amar, no quiero ni pienso estar con alguien que dice amarme y va a follarse a otras. –Kailan ladea su rostro a un lado.

- Si me aceptar prometo no meterme con ninguna que no seas tú. –Lavi inclina su rostro para acercarlo al de ella y ella por mucho que lo desee aleja el suyo, se le hace tan raro y repentino que no se la cree.

- No te creo, me resulta difícil hacerlo porque se cómo eres y porque de repente vienes con eso cuando solo te las has pasado tratándome como una hermana. –le dice frunciendo el ceño.

- Lo he hecho porque no quería sentir esto, me hacía sentir débil, pero ya no puedo más porque sé que si sigo escondiéndolo llegara otro y te alejara de mí, entonces… —Lavi aprieta el agarre y la atrae más a él, no puede ni decirlo. –dame una oportunidad de mostrarte que hablo enserio, que siempre lo he sentido, solo una Kailan. Prometo no lo lamentaras, pero elígeme a mí y no a él. –Lavi la mira serio, tiene mucho miedo de que ella se sienta atraída a Atsushi porque siente que él se la puede robar por completo, necesita saber que ella no se iría con él, por eso lo saco todo, es la primera vez que se siente tan inseguro, no le importa si ella no lo ama como él a ella, ese miedo a ser rechazado es mínimo en comparación a perderla, porque sabe que si ella lo elige a él ya no la recuperara pero si elige darle una oportunidad él puede conseguir que lo ame, sabe que puede, cuando se propone las cosas lo consigue.

- Solo una. –odia no poderle negarle nada, pero es que siempre ha sido lo que ha deseado, saber que es verdad lo que dice que él la hace muy feliz. –pero sigo sin creerte del todo. Así que si es una broma prepárate para quedarte sin huesos. Te veo con otra mujer y prepárate para morir. –le dice sombría.

- Hai, hai. –responde divertido y la sorprenda uniendo sus labios con los de ella.

¡Joder! La realidad es mejor que en sus sueños, Kailan no quiere despertar si está soñando. Le responde el beso con torpeza y Lavi le encanto esa inexperiencia porque demuestra que él ha sido el primero…

- Espera… ¡ya te beso Tykki! –le dice indignado, mirándola como la peor de las mujeres.

- Solo fue de pico y a ti te han besado muchas, además…

Lavi no la dejo terminar y la volvió a besar. Ella intento separarse, golpeándole el pecho pero termino cediendo ante el beso que se hizo más profundo porque Lavi le mordió el labio haciéndola gemir y que abra la boca, entonces él aprovecho para meter su lengua. Y Lavi confirmo que Kailan se ha convertido en su droga favorita, porque con solo besarla es adictiva y mucho.


Eiren está sentada en el pasillo que conecta el patio trasero, comiendo unos panecillos que le preparo Kazumi mientras mira a Kanda entrenar, se le hace agua la boca y no por los panecillos sino al ver a Kanda todo sudado, agitado y con la respiración entrecortada, y no solo se le hace agua la boca sino en otros lados.

- No entiendo porque se detuvo. –Eiren suspira con pesar, se le quiere echar encima pero ya lo intento hace un momento y la aparto mirándola con esa expresión de psicópata que solo la prende más, pero la amenazo con amarrarla sino lo deja entrenar. – ¿acaso no me desea?... no, si lo hace, se le paro con esos besos, por eso no entiendo porque no hace anotación. –Eiren se muestra confundida.

Kanda tiene un tic nervioso en la ceja derecha, no se puede concentrar con ella mirándolo así, como si quisiera que la tire al suelo y la folle, es una jodida pervertida que solo piensa en eso.

- ¡Vete a otro lado! –le grita fastidiado.

- A esa si la dejas que te observe. –le dice resentida.

Ver que se encela solo por eso le sube el ego, al fin la desgraciada siente lo que él, al menos un porcentaje de ello, mínimo pero lo está sintiendo.

- Tú no me dejas concentrarme. –le dice cortante intentando entrenar.

Eiren sonríe emocionada, a ella no la quiere ahí porque no lo deja concentrarse porque sabe que está ahí viéndolo y con Kazuki no pasa nada seguro porque la ignora.

Unos pasos chocar con la madera la hacen voltear viendo a Lavi con sonrisa de pendejo y mano marcada en la cara.

- No sé por qué no lo hice desde hace tiempo, se me quito un peso de encima y no sé cómo viví tanto tiempo sin besarla. –comenta sonriendo bobalicón.

- ¡Yey! ¡Hasta en eso hacemos al mismo tiempo, compa! –Eiren choca su mano con la de él.

- Pervertido. –Kailan pasa atrás de ellos, dándole una patada en la nuca al pelirrojo y se va indignada de ahí.

- ¡No pude evitarlo Kai-chan, tienes unos pechos divinos! –grita sin quitar esa sonrisa de pendejo, pero solo recibe una sandalia de madera en mera cara. – ¿crees que me quite mi oportunidad porque en medio del beso le toque las tetas? –pregunta mirando acongojado a su amiga.

- Naaa… Yuu-yuu no me ha quitado la mía porque le toque el…

Eiren se agacha esquivando la espada que se clavó en el suelo atrás de ella, alza la mirada viendo a un sombrío Kanda mirándola tétrico, sacándole una sonrisa nerviosa.

- Parece que va a llover. –comenta Lavi mirando el cielo sin quitar esa sonrisa de pendejo, no pensó que decirle lo que siente, saber que tiene una posibilidad de ser correspondido y besarla lo hiciera sentir tan feliz y completo.

- El cielo se está nublando. –Eiren también mira el cielo sonriendo divertida, lo admite quiere gritar como pendeja, no pensó sentirse tan feliz.

- Idiotas. –Kanda pasa alado de ellos, toma su espada y los deja en sus cavilaciones.


Caminando por los oscuros pasillos de la casa se ve a Eiren yendo de puntitas, y usa una lámpara para poder ver, con eso de su ceguera nocturna no se quiere arriesgar. Trae puesta una yukata blanca que ahí suelen usar para dormir, se la presto Kazumi y como a él le gusta lo tradicional… una sonrisa traviesa adorna su rostro, tocándose con los dedos el collar de perro que se ha puesto.

- ¡Jojojojojo…! Sé que te gusta dominar, seguro con esto caes. –Eiren se contiene para no reír como villano de novela.

Al llegar frente a la puerta de la habitación donde se está quedando él, la abre con absoluto cuidado, se adentra y cierra con el mismo cuidado la puerta, voltea y casi se le sale un pedo del susto al casi chocar contra Kanda que está de pie con brazos cruzados mirándola serio.

- Eres tan predecible. –Kanda entrecierra los ojos. – ¿Qué no puedes vivir sin sexo?

- No. –responde cínica y sonriendo de oreja a oreja, provocándole un tic nervioso. –menos cuando ya puedo hacerlo con Yuu-yuu porque sé que me desea también aunque se haga el difícil. –Eiren le muestra un puchero que a Kanda le marco más el tic, se la está poniendo difícil.

- Regresa a tu habitación. –ordena sombrío.

- Yuu-yuu pareces una virgen. –comenta con burla y ahora a Kanda se le ha hinchado una vena en la frente.

- Fuera. –Kanda apunta hacia la puerta como si estuviera corriendo un perro.

- Mira. –Eiren lo ignora y se apunta el collar en el cuello.

- ¿Por qué mierdas traes un collar de perro? –realmente eso le dio curiosidad.

- Para que sepan que ya tengo correa y te sientas más seguro de que no te seré infiel. –Eiren sonríe como niña buena que hizo su buena acción del día.

Kanda parpadea, realmente sorprendido, no sabe ni cómo reaccionar ante eso, se le hace tan estúpido a la vez tan… ¿lindo? Y vaya que a él pocas cosas le parecen lindas.

- Tonta. –Kanda no puede evitar sonreír con burla, mete un dedo en el collar y la jala hacia él a la vez que inclina su rostro uniendo sus labios con los de Eiren que sonríe triunfante en el beso, sabía que funcionaria.


Atsushi está de pie frente a la habitación de Kazuki, sostiene una bandeja con algunos panecillos y algo de té.

- ¡Voy a pasar Kazu-chan! –avisa amigable, abriendo la puerta.

Se adentró y cerró la puerta tras de sí, al voltearse ve a la chica acostada en la cama, con la comida donde se la dejo.

- Debes comer Kazu-chan, sino comes te debilitaras. –le dice con reproche.

- No tengo hambre. –dice berrinchuda y Atsushi suspira con pesadez.

- Que mal… y yo que te tenía una buena noticia. –comenta con lamento, sentándose en la silla alado de la cama. –se trata de Yuu-san.

- ¿Qué? –Kazuki ladea un poco su rostro dejando de cubrirlo con la almohada.

- Si comes te la digo, necesitas fuerzas. –Atsushi le sonríe amigable.

Kazuki se lo pensó un segundo, pero la curiosidad fue más grande, siempre es más grande cuando se trata de él. Así que se sentó en la cama y tomo uno de los panecillos, metiéndoselo a la boca.

- Buena chica. –Atsushi le acaricia la cabeza sin borrar su sonrisa.

- ¿Qué me ibas a decir? –le recuerda sonando impaciente.

- Bueno… hable con Yuu-san después de ver como estabas…

- ¡No debiste! –exclama avergonzada y molesta, ella confió en él, ahora seguro Yuu la odia porque la vera como una mocosa chismosa.

- Lo siento, te quiero mucho y me duele verte sufrir, necesitaba hacer algo. –Atsushi la mira apenado y Kazuki tiene el ceño fruncido, no importa porque él lo haya hecho, no tenía derecho es algo que le confió. –pero hablando entre hombres él me confeso… no sé si deba decírtelo. –Atsushi se muestra confundido.

- ¡Dime! –le pide impaciente. – ¿ama a otra verdad? –sus ojos mostraron tristeza, seguro que sí, él es fuerte, su mujer ideal debe ser fuerte como él.

- Él ama a una mujer… él te ama a ti. –Kazuki alza el rostro mostrando sorpresa.

- Pero…

- No me lo dijo, pero lo dio a entender. –Atsushi le sonríe levemente. –él dijo: no la deje que terminara porque sabía lo que me ofrecería, pero yo no puedo lastimarla más, no quiero que ella se preocupe siempre al estar al pendiente de mí. Soy mago, hago misiones peligrosas, eso solo le causarían preocupaciones y se pondría mal… yo no puedo permitirme perderla, no para siempre.

- ¿Eso te dijo? –pregunta sorprendida, sonrojada, no se lo puede creer.

- Si. –Atsushi le sonríe ampliamente. –yo le dije que tú eres fuerte, que puedes soportarlo, que lo amas y no importa si le corresponde o no, tu siempre piensas en él y te preocupas por él. –Kazuki se sonroja más de ser posible. –ya sabes cómo es… un orgulloso y me dijo que me deje de meter… aquí entre nos lo vi celosito por nuestra relación. –comenta cómplice.

- ¿No me estas mintiendo para animarme? –no se lo puede creer, le resulta imposible.

- No te mentiría con algo así, me conoces. –el azabache la mira ofendido ante la idea.

- Lo siento. –le dice apenada.

- Deberías ir con Yuu-san, ser firme con tus sentimientos, él te ama y se eres firme terminara dejando el orgullo de lado, vera que eres fuerte y muy sincera, entonces aceptara tus sentimientos como sé se muere por hacerlo… se le ve en la mirada, el cómo te mira y como te cuida, por eso no me creí que te rechazara. –le dice seguro.

- ¿Crees que deba ir ahorita? ¿No estará ya dormido?

- Entre más rápido mejor, o después te ganara la vergüenza… y no está dormido, lo acabo de ver entrar a su habitación. –cómplice le guiña un ojo.

- ¡Tienes razón, iré! –exclama decidida y emocionada, poniéndose de pie y corriendo hacia la puerta.

- ¡No corras, te agitaras!

- ¡Hai! –más la castaña no obedeció.

Nada más salió de la habitación el azabache mostró una sonrisa divertida y una mirada burlona.


Es débil ante ella y le caga serlo, no se puede resistir, cada segundo quiere más, pero debe parar, lo sabe, debe hacerlo… él no quiere hacerlo, no porque no la desee, se muere por tomarla, lleva meses deseando, fantaseando con que la hace suya, pero tiene que detenerse, no quiere ser solo uno más, su orgullo no lo soportaría y por mucho que le pese ese jodido órgano que odia desde que siente esto mucho menos.

Debe parar, lo sabe, pero solo quiere un poco más y parara, aunque algo le dice que será más difícil parar más adelante, debió parar en el primer beso, pero cada segundo es más difícil hacerlo.

Ahí la tiene, debajo de él, sobre su futon, completamente suya y dispuesta, con la manga del yukata cayendo coquetamente por sobre su hombro derecho, respirando agitada, labios hinchados por sus besos y sus manos como las de ella no se quedan quietas, sin contar que esa picara no deja de restregarle la rodilla en la entrepierna, excitándolo mas.

- ¿Me deseas Yuu? –le pregunta agitada cuando se rompió el beso por falta de aire, mirándolo con esos ojos nublados por el deseo, con esa mirada picara que lo vuelve loco.

¡Y joder! Que bien se oye su nombre en los labios de ella, sonando de esa forma tan provocativa, solo llamándolo Yuu y no de esa forma tan ridícula como suele llamarlo.

Y la muy desgraciada todavía pregunta si la desea, ella sabe la respuesta, sabe que lo tiene loco de deseo por ella, pero no le dará el gusto de que vea que tanto y no se lo dirá en su cara, su cuerpo reacciona ante ella, no lo puede controlar, pero aún le queda algo de orgullo para no decírselo en la cara y subirle más ese odioso ego.

- Tómame Yuu… soy toda tuya. –y ella remata sonriéndole coqueta.

Es una desgraciada que sabe cómo tentar, sabe cómo jugar, la detesta… y todavía remata más acariciándole el rostro, mirándolo así, jamás la ha visto mirar con ternura a alguien, si acaso a Kailan a veces, pero ella no cuenta, odia como le hace sentir porque lo mire así, es tan cursi y asqueroso.

No queriendo ver más como lo mira porque seguro se sonrojara, baja el rostro, besándole el hombro, después mordiéndoselo con fuerza en una forma de castigarla por como lo provoca, pero la muy guarra gimió y de placer, no de dolor, y él se excito más, quiere probar más de esa adictiva piel.

Y desde el hombro le lame, bajando, abriéndole más la yukata en el proceso y pasa su lengua por la mediación de los pechos, haciéndola arquear la espalda de placer, eso le subió el ego, él puede provocarle eso, solo él le está provocando esas reacciones.

Afuera la lluvia está a todo lo que da, con truenos incluidos alumbrando la habitación, pero ni la lluvia ni los truenos los oye, para él solo existe la respiración agitada de ella y sus gemidos.

- ¡Yuu-kun!

La puerta se abre de golpe congelando a Kanda en el acto, quedando estático, de todas las personas que podrían descubrirlos o verlos tenía que ser especialmente ella.

Kazuki se queda estática también al ver a Kanda encima de esa mujer que casi tiene la yukata abierta, ve perfectamente donde Kanda tiene su cara escondida. No es tonta, sabe lo que estaban haciendo antes de que ella interrumpiera, lo sabe.

Su mirada se topa con los ojos rojos de la mujer, los ha visto, es la hermana de Kailan, la que estaba pintada de geisha. Con la mirada ella muestra triunfo, como si le hubiera ganado algo, como si hubiera tomado algo que ella quería tomar, y es verdad; lo ha tomado.

No entiende porque Atsushi le mintió, Yuu no la ama… o tal vez él lo malinterpreto, porque ella conoce muy bien a Yuu, sabe que no es de los que se mete con cualquier mujer solo porque sí.

Sus ojos se llenan de lágrimas, no lo soporta, duele mucho, duele aún más que cuando la rechazo, porque ahora ella tenía una ilusión mucho más fuerte, porque ahora lo está viendo en los brazos de otra. No lo soporta más, sin que las lágrimas dejen de salir de sus ojos da media vuelta y sale de ahí corriendo.

- ¡Mierda! –exclama Kanda poniéndose de pie, sin mirar a Eiren y se acomoda la ropa intentando ocultar su erección.

- A ti es a quien menos querría ver. –comenta despreocupada, apoyando su codo en el futon y mirándolo aburrida, a la vez molesta porque le arruinaron la fiesta.

- Lo sé, pero tengo que asegurarme de que no haga una tontería. –le dice cortante. –Eiren… ¿tú lo planeaste? –Kanda la conoce, la cree capaz de eso y más.

- No. –responde con simpleza y Kanda entrecierra los ojos, no creyéndole. –No me creas si no quieres, yo no necesito esas estupideces para probar nada. –le dice frunciendo el ceño, molestándose porque no le cree. – en cambio tu eres el que va a correr a seguir a otra mujer cuando estás conmigo. –Eiren afila su mirada.

- ¡Ella está enferma, joder!

- ¿Es lastima? –Eiren alza ambas cejas.

- ¡No, tú no entiendes porque eres tan jodidamente egoísta y no ves a nadie más que a ti misma!

- Si es por la misió…

- ¡Ella es alguien importante para mí! –le grita ya frustrado.

- Pensé era a mí a quien querías. –Eiren se sienta acomodándose la yukata, viéndose sombría y Kanda se pasa una mano con frustración por el pelo.

- No tengo tiempo para esto. –Kanda corre hacia la puerta.

- ¿Recuerdas tu amenaza? –Kanda se detiene en la entrada, dándole la espalda. –yo también lo puedo hacer.

- Si en verdad vieras más haya de ti misma notarias lo que provocas en mí y no tendrías por qué amenazar. –sin más Kanda sale de ahí siendo seguido por la fría mirada de Eiren.

Continuará

O.O que lio, bueno, ambas parejitas son muy diferentes, es obvio que tendran sus problemas donde no congenian con sus personalidades, en especial kanda y eiren que son muy opuestos, sin contar que kandita no le van las cursilerias u.u

spero les haya gustado el cap

muchas gracias por sus reviews

cuidense

besos

kriss