Bueno chicos y chicas. Aquí, nuevamente, les traigo un nuevo EXTRA (y el último) de esta historia…
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- ¿Es que ya no tuvo suficientes EXTRAS? – Preguntó Milton a Malorum55.
- Bueno, lo que pasa es que, mientras buscaba entre varias carpetas que creí perdidas, encontré parte del inicio alternativo, que deseché, de lo que sería el en inicio del "Capítulo 03: Momentos Inolvidables". Por lo que ahora me gustaría mostrarlos a todos. – Le explicó el felino al conejo café.
- Bueno, mientras yo esté en él, no hay problema para mí. – Mencionó Dagmar, sentándose y lista para ver la historia.
- Okay, aquí vamos… – Indicó Malorum55 con alegría.
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EXTRA DEL EXTRA DEL EXTRA:
What if...? (¿Y si…?)
Inicio POV Vanilla
"Desperté con una sensación de dolor que no venía de mi cuerpo, sino de mi alma". Lo primero que vieron mis ojos al abrirse mis párpados fue encontrarme acostada sobre el pecho de Milton, quien dormía plácidamente. Quería creer que nada pasó mientras yo yacía desmayada, pero los muchos condones usados que estaban tirados en el suelo y en la cama me demostraban lo contrario. Me ultrajó y deshonró de la manera más ruin que podía conocer. Tan solo con ver la sonrisa que se delineaba en su rostro, una sensación de enojo e ira comenzaba a invadirme. Sin pensarlo siquiera, puse mis manos sobre su cuello y comencé a estrangularlo con todas mis fuerzas. Al principio él no parecía darse cuenta, hasta que reaccionó asustado. Con facilidad, separó mis manos de su cuello, tosiendo ante la falta de aire.
- ¡¿Estás loca?! – Me preguntó en gritos, parándose de la cama y alejándose un poco de mí.
- Sí, estoy loca; loca por haber pensado un segundo que tú podías cambiar y ser alguien mejor. – Le respondí, viéndolo de manera fulminante. Saliendo de lo que pasaba en el momento, pensé en otra cosa. – Debo irme, mis padres deben estar muertos del susto. – Dije, levantándome, pero Milton solo me empujo de vuelta a la cama.
- Tu madre te mandó un mensaje de "¿Cómo iban las cosas?". Yo se lo devolví, diciéndole que "Milton (yo) te había organizado una fiesta sorpresa, y que tal vez no llegaría hasta mañana en la mañana". – Al decir esto yo quedé aterrada. Aprovechó la situación, y por algún motivo se reía mientras revisaba mi celular.
- ¿Qué están gracioso? – Le pregunté con seriedad, a lo que mostró la pantalla de mi celular. En él, visualicé un mensaje que decía: "Pase lo que pase, protégete mucho; y trata de no tomar alcohol. Puede que termines con Milton a un lado de la cama y otros chicos del otro lado. Jaja XD te amo, mom (mamá)".
- Debes darle crédito a tu madre. Si no hubiera llegado el mensaje, no me hubiera acordado que debía usar protección contigo. – Comentó, perturbándome un poco con su risa.
- Sigue riendo. Mañana yo me iré para siempre de tu vida. – Expresé, a lo que las carcajadas de Milton se detuvieron. Por breves segundos me miró de manera triste, hasta que se tiró encima de mí.
- ¡Tú no me vas a abandonar! ¡Yo te amo! – Gritó en medio de sus ojos lloros, agarrándome fuertemente de mis manos.
- ¡Me violaste! – Le recalqué gritándole, a lo que una mirada de pena y dolor se vislumbraba su rostro.
- ¡Cometí un estúpido error! ¡Te pido que me perdones! – Me pidió, pero yo le negué con la cabeza.
- ¡Jamás te perdonaré! Me iré de tu vida y jamás me volverás a ver. – Le informé con enoje, a lo que vi como quedó pasmado. Su mirada ahora parecía vacía, y sus lágrimas brotaban mucho más.
- Tu no te iras de mi lado. – Dijo, soltando mis brazos. Sobé mis muñecas, viendo al mismo tiempo como Milton se quitaba el condón que aun portaban en su flácido miembro. – Tú no le negaras al padre de tus hijos. –Dijo, confundiéndome. Con rapidez, volvió a agarrarme, a la vez que lamía mis senos. Con una mano sujetándome, vi como con la otra puso su miembro, ahora viril, en mi intimidad. De un solo golpe, introdujo su miembro en mí. Grité de dolor, a la par de los movimientos bruscos que hacía desgarraban mi interior. – Te embarazaré y así nunca me dejaras. Así viviremos felices, como una familia. – Decía en su estado de locura, a lo que lloraba. Me maldecía nuevamente de creer que había algo bueno en él. Al paso de los minutos, y donde sus movimientos se volvieron más rápidos, él se detuvo, a lo que sentí como terminaba dentro de mí, llenándome con sus fluidos calientes. Sin separarse de mí besó mis labios, pero yo aún seguía en estado de shock. – Deja de llorar. Yo te amo. Realmente te amo. – Declaró con un tono de voz dulce, pero era demasiado tarde. "Ya el mal estaba hecho".
- Lo sabía. Esta chica solo era para divertirte. – Exclamó Dagmar, quien había abierto la puerta sin que ninguno de los dos nos diéramos cuenta, y que por algún motivo se encontraba desnuda, con solo un celular en mano. Vi como Milton expresaba una sensación de ira ante lo que escuchó. Se paró y, a paso ligero, le dio un puñetazo a la hiena en la barriga.
- ¡Ella no es para eso! ¡Ella es mi novia, y la amo con todo mi corazón! – Le gritó, mientras Dagmar trataba de recomponerse del golpe. Al hacerlo, ella le dio una patada en sus genitales, haciéndolo caer de rodillas, y luego cogió su cabeza y la hizo chochar contra el muro de la pared.
- Me alegra oír eso de tu parte. – Le dijo a un ya desmayado Milton. Ver que él ya no era un problema, me paré de la cama entre sollozos y dolor entre mis piernas.
- Gracias por todo. Ahora solo quiero irme a…– Traté de agradecerle, pero un flash me cegó la vista. Al restablecerse la vista, pude ver como Dagmar me mostraba la pantalla de su celular, donde se veía una foto mía de cómo estaba.
- No deberías agradecerme. – Me comentó, acercándose a mí con una sonrisa de malicia. – Tengo más fotos tuyas y de Milton, mientras dormían cálidamente desnudos. Sería una lástima que además de tus padres, todos tus amigos la recibieran. "¿Qué pensaran de la dulce Vanilla?". – Dijo con sarcasmo, provocando que mi cuerpo temblara. Agarrándome de la mano, comenzó a guiarme a otro lado. – Vamos a mi habitación. – Declaró. A medio camino, apareció ese toro Dekker,
- Duerme mejor conmigo. La última chica que durmió durante días (a la fuerza) con Dagmar salió de aquí traumada, sin pronunciar ni una palabra. – Aconsejó él, riéndose. Volví a verla, quien su sonrisa de malicia había aumentado. "¿En qué me había metido?". Entramos a su habitación y no me sorprendió ver muchos juguetes sexuales colgando y en closets de vidrio a la vista de cualquiera. De una gaveta, Dagmar sacó una pastilla y una botella de agua, y me los entregó.
- Tomate esto. No tendrás que preocuparte por que quedes embarazada. – Me informó. Miré la pastilla y dudé, pero al final me la tragué. – Bien hecho. – Dijo ella. Cuando terminé, ella rápidamente me esposó una mano, con unas esposas de felpa, a uno de los barrotes de la cabecera de su cama. – Ahora hablemos seriamente. – Comentó.
- No me hagas nada, por favor. –Le pedí, tratando de aguantar las ganas de volver a llorar. Ella arqueó una ceja, para luego coger un consolador con forma de miembro y comenzar a lamerlo. Al pensar que me metería esa cosa dentro de mí, entrelacé mis piernas con toda la fuerza que me quedaba. Ella se acercó a mí más y más, a la vez que mi miedo aumentaba. Sin embargo, ante mi mirada, ella se lo introdujo en su intimidad sin tanto esfuerzo.
- Ahora, hablando de verdad, solo quiero que hagas una cosa. – Expresaba.
- ¿Qué quieres que haga? – Le pregunté.
- Que perdones a Milton. – Me pidió, sorprendiéndome.
- ¡¿Después de lo que me hizo?¡ – Le grité con ira, pero ella no se inmutó.
- Vanilla, ¿qué esperabas de él? ¿Qué con unas cuantas semanas él cambiara completamente a un hombre nuevo? ¿Qué todo lo que antes fue desapareciera de un día para otro? – Me preguntaba, pero yo no tenía respuestas ante sus preguntas. – No digo que fue tu culpa, pero esperaste demasiado de él, cuando debías cuidarte más; pero, lo único que te puedo afirmar es que contigo vi un brillo en los ojos Milton que con ninguna puta chica, con las que estuvo antes, jamás vi. Vi lo que jamás creería encontrar en él: "Los ojos de una persona que ama a otro ser con su alma, y desea un futuro a su lado". – Expresó, dejándome sin palabras. Soltándome de las esposas, me miró fijamente. – Yo solo quiero lo mejor para él, y eres tú. Así que júrame que lo perdonaras. – Me pidió con unos ojos de súplica.
- Yo… yo… yo…– Trate de responderle, pero mi mente se encontraba en una lucha. Una voz me gritaba que sería una loca si aceptaba esto; pero otra quería darle una nueva oportunidad a Milton. Suspirando hondo, tomé una decisión. – Yo lo haré. Te juro que lo haré. – Al darle mi palabra, Dagmar me abrazó. Me sentí incomoda debido a que su cuerpo desnudo rozaba con el mío. Separándose de mí, tomó su celular y, ante mi vista, borró todas las imágenes, excepto la última, donde le recortó mi rostro y dejó mi cuerpo desnudo como su fondo de pantalla.
- ¡Abre la maldita puerta, Dagmar! – Se escuchó gritar y golpear a Milton fuera de la habitación. Dagmar le dejó entrar. Él la vio con rabia, antes de dirigirse y arrodillase frente a mí. – Perdóname. Te pido que me perdones. – Me pedía, con lágrimas en sus ojos. – Fui un completo idiota. –
- Milton yo…– Miré a Dagmar antes de terminar la frase. –… Te perdono. – Le dije, alegrándolo. Él me abrazó, y me dio muchos besos en mis mejillas. – Solo te pido que me des algo de tiempo para no odiarte. Aléjate de mí unas semanas, por favor. – Le pedí, a lo que él asintió.
- En ese caso, yo seré la que te lleve a la universidad. – Mencionó Dagmar, a lo que lo único que hice fue sonreírle. Sin embargo, caí en llanto.
- Tengo miedo que otra vez te tornes loco y vuelvas a violarme. – Le expresé, mientras Milton trataba de abrazarme.
- No lo volveré a hacerlo; y si lo hago, yo… yo… yo…– Trató de darme una razón, pero nada se le ocurría.
- Yo te prometo que lo castraré con mis propios colmillos, frente a tus ojos. – Declaró Dagmar, sonriendo.
- Acepto eso. – Les dije entre unas risas. – ¿Ahora sí, puedo irme a casa? – Les pregunté, esperando una respuesta positiva.
- No. – declaró Milton. – Si te vas en este estado, tus padres sospecharan. –
- Así que es hora que duermas. – Dijo Dagmar, acostándome en su cama y acurrucándose a mi lado izquierdo. Milton se acostó igual, acurrucándose a mi lado derecho y tapando nuestros cuerpos desnudos con la sábana.
"Aceptando esto, traté de dormir, y esperando a que la decisión que tomé fuera la mejor".
Fin POV Vanilla
Milton veía esto a través de una esfera de cristal. No solo podía ver las consecuencias de la decisión que pudo aquel día, sino que podía ver diversos mundos. Mundos donde, en vez de ser alguien especial para la mujer que amaba, era alguien terrible; o en otros donde no era nadie importante y pasaba desapercibido.
- Deja esa cosa. – Escuchó por la espalda el conejo café. Miltó giró, notando que se trataba de Dagmar, a quien le faltaba un brazo.
- No puedo. Es lo único que tengo para no olvidarla. – Le recalcó, pero ella le negó.
- Esos son recuerdos de otros mundos. Acciones que nunca hicimos, pero que tomas como tuyos. – Le comentó, pero él no parecía convencido del todo. – Pediste ese regalo por todo nuestro servicio en el infierno, mas no podemos ver el único mundo que queremos: "Nuestro mundo". Una jugada algo sucia. –
- Pero he visto las cosas que le hicimos a ella. En otras la violamos, matamos, la corrompimos y volvimos una de nosotros. – Decía con remordimiento.
- Tú lo has dicho: "En otras dimensiones o realidades" pero no en la nuestra. En la nuestra solo podemos rogar que viva feliz. – Declaró con una sonrisa. Sin darse cuenta, Dagmar vio que su brazo había vuelto a su forma normal.
- Tienes razón. Es que…– Con los ojos llorosos, abrazó a la hiena. –… solo quiero verla otra vez.
- Entonces, seguro que te alegrará lo que te diremos. – Escuchó decir a lo lejos. Al girar su cabeza, notó a dos demonios que no creyó volver a ver.
- ¿Que hacen aquí? – Preguntó Dagmar.
- Es el infierno. Nos gusta caminar por sus diversas secciones. – Mencionó animada aquel demonio con forma de felina lavanda demacrada, con largas garras en sus manos.
- Es cierto. Las millones de voces de las almas en su agonía eterna nos calman… o nos excitan. – Mencionó emocionada el demonio que se encontraba al lado de la felina, siendo esta de especie Pegaso de pelaje blanco (pero sucio), solo que sus alas estaban amputadas a la mitad de estas, y tenía un atuendo sucio y demacrado.
- Deja esa energía para cuando estemos solas. – Comentó la felina lavanda, guiñándole el ojo a su compañera Pegaso.
- Hagan lo que tengan que hacer después, pero díganos para que han venido. – Exclamó Dagmar, molesta por la escena. Ambas demonios se alejaron una de la otra, y se acercaron a ellos dos.
- Por sus excelentes servicios, hemos decidió darles un pequeño regalo. – Dijo a Pegaso.
- ¿Regalo? – Preguntó Milton.
- Yes. Vas a volver a ver a Vanilla, junto con Dagmar, ya que está pasando por una duda sentimental por algo que hizo, y siente que te ha traicionado. – Aclaró la demonio felina lavanda.
- No sabe lo feliz que…– Milton ni siquiera pudo terminar la frase, ya que sus lágrimas hicieron acto de presencia.
- Oye, aunque sea el infierno y nosotras seamos demonios que toman la forma de aquellos que han sufrido a merced de los malos por haber sido asesinados y apartados de sus familias;...– Explicaba, señalando su apariencia felina. –… o, en otro aspecto, de aquellas que fueron violadas y años más tarde asesinadas por el ego de la gente mala…– Ahora la felina señalaba la apariencia de la Pegaso. –… para luego torturarlos por la eternidad… No significa que no tengamos compasión de varios de ustedes. – Terminó de declarar. Sin nada más que decir, la felina abrazó a Milton, mientras la Pegaso abrazó a Dagmar. Al segundo de esta acción un haz de luz brillo, rodeándolos, destrozando las prendas de la hiena y el conejo. Todo duró en silencio por breves segundos, hasta que escucharon la voz de la persona que más amaban.
- Perdóname, Milton. – Se escuchó pedir avergonzada la coneja café crema.
- Vanilla. – Pronunció Milton el nombre de su amaba, tomándola por sorpresa, sin importarle la escena que la rodeaba. "Lo único que le importaba era tocarla, abrazarla y sentirla nuevamente"…
Continuará en "Un Caso Sin Igual".
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Bueno, espero que les haya gustado este EXTRA del EXTRA del EXTRA. ( XD ) Ya les puedo asegurar que no habrá otro capítulo para esta historia. :) No olviden sus reviews ;D
Nota de Autor:
* Para el título ("What if...?"), me basé en ese género de Comic donde tratan de desarrollar como hubieran pasado las cosas si el personaje "A" hubiera tomado otra decisión distinta, en vez de la original.
* Nuevamente, los demonios hacen referencia a las apariencias de Flames, la madre de Blaze en mis historia, donde hizo su primera aparición en "Diary of Flames"; y de Sapphire, la madre de Rouge en mis historias, donde hizo su primera aparición en "Sesión Con La Encantadora Ladrona, Rouge".
