¡La besaste!
Es de noche y la lluvia no para, es fuerte al igual que el viento. En el parque que está cerca del templo esta Kanda de pie mirando con ojos muy abiertos el cuerpo de Kazuki, tirado en el suelo, inconsciente, respirando con dificultad y toda manchada de lodo donde se cayó.
El peli-azul reacciono y la cargo estilo nupcias y emprendió carrera hacia la casa.
En la sala de hospital se encuentra Kazumi y Kotaro sentados, con el hombre pasándole un brazo por los hombros a su preocupada hija, aunque él está igual de preocupado necesita ser fuerte por ambas. Un poco más alejados, dándole privacidad está sentado Atsushi, teniendo sus codos apoyados en las piernas, teniendo su cabeza inclinada hacia abajo y pasándose las manos con frustración por el cabello, los doctores no les han dado ninguna noticia y Kazuki se veía muy grave.
- Toma.
Atsushi alza un poco la mirada viendo una lata de café, alza más la mirada viendo el rostro de Kailan que le dedica una pequeña sonrisa.
- Gracias. –Atsushi le sonríe levemente, tomando la lata de café y Kailan se sienta a su lado.
- Va a estar bien… no la conozco lo suficiente pero he notado que es fuerte.
- Ella es muy fuerte. –comenta mostrándose orgulloso. –aun así no evita que me preocupe y tema… ella es como una pequeña hermana para mí. –Atsushi sonríe mostrando tristeza.
- ¡Va a estar bien! –exclama con más seguridad Kailan, posando una mano en su hombro en son de apoyo y dedicándole una sonrisa encantadora.
- Lo estará. –Atsushi le sonríe viéndose más animado y esperanzado. –Oye ¿no sientes una presencia rara?... me provoca escalofríos. –comenta confundido.
Kailan mira de reojo a un costado al sentir la misma presencia, viendo a un sombrío Lavi que intenta asesinar a Atsushi con la mirada, una potente aura sombría lo rodea, es tan intensa que le alza más el cabello… aunque lo conoce y seguro está planeando como matarlo.
Ahora que Kailan sabe que se pone celoso de Atsushi…
- Sufre desgraciado, te lo mereces… ya olvide las veces que me retorciste el hígado cuando te veía con otras. –sí, lo está disfrutando, esa parte sádica y Cross lo disfruta, la otra también, solo que piensa que es lindo verlo celoso.
Pero como no quiere que mate a Atsushi porque le cae bien, y ciertamente hay algo en él que le gusta, además es buen chico… algo dentro de ella le dice que ojala se hubiera enamorado de un chico así, pero bueno; en el corazón no se manda.
- Si me disculpas. –Kailan se pone de pie y toma a Lavi del brazo y se aleja corriendo de ahí, llevándose a Lavi consigo antes que intenta matar a Atsushi.
A Atsushi le resbala una gota de sudor en la nuca al ver lo rápido que se fue.
En una de las zonas del patio del hospital se ve a Kanda furioso, golpeando una y otra vez con fuerza un árbol, desquitándose con él. No hay nadie ahí por la hora que es, además que no ha dejado de llover a cantaros.
Kanda está empapado pero ni el agua consigue apagarle un poco la furia, la culpa.
- Oye deja de hacer eso. –Eiren llega caminando hacia donde esta él, usando un paraguas para cubrirse de la lluvia. –no es tu culpa… es culpa de ella por ser tan idiota y débil. Si sabe que está enferma no debió cometer la estupidez de correr bajo la lluvia.
Kanda deja de golpear el árbol, dejando caer con pesadez sus brazos a sus costados y voltea a verla, mostrándose más sombrío.
- Eres una jodida bruja egoísta que le vale mierda el sufrimiento de los demás… y tal vez soy igual en ese aspecto pero por lo menos a mi si me importan algunas personas, en cambio a ti no te importa nadie más que tú misma. –Kanda le habla y la mira mostrándole rencor. –ella merece ser correspondida por mí, tu no.
Al siguiente segundo que dijo eso se arrepintió de haberlo dicho, se está desquitando con ella también, pero ella lo provoco, ella se lo busco. Cuando sus ojos notaron en los ojos de ella que esas palabras le dolieron quiso conseguir borrar lo que dijo, odia esto, detesta que el ver que la lastiman le lastime más a él.
- Ahora lo noto. –Eiren suena fría al hablar. –comprendo perfectamente;… odias lo que sientes por mi… odias sentirlo por mí, preferirías sentirlo por cualquier otra menos por mi… ¿qué digo? Preferirás sentirlo por ella mil veces que sentirlo por mí. –Eiren da media vuelta. –pues quédate con ella si sobrevive, podre amarte pero no me interesa buscar la atención de alguien que prefiere amar a otra. –Eiren comienza a caminar, alejándose de él.
Kanda aprieta los puños con fuerza, conteniéndose para no intentar detenerla, para no ir por ella. Furioso golpea con su puño derecho envuelto en electricidad el árbol, destruyéndolo.
- ¡Infiel! –exclama Lavi de forma infantil y con mucho reproche.
- ¿Por qué infiel? –pregunta indignada.
- Todavía lo preguntas. –el pelirrojo la mira como si fuera una hembra mala. –te la pasas coqueteándole en mi cara.
- Exagerado. –Kailan roda los ojos, lo admite; le sorprende que Lavi sea tan celoso pero por otro lado lo disfruta, merece pagar por los celos que le ha sacado a lo largo de los años.
- ¡No exagero!... ¿acaso te gusta? –Lavi la mira de forma penetrante.
- Ammm… —un minuto después y Lavi tiene un tic nervioso en la ceja derecha. –No.
- ¿Por qué desviaste la mirada y lo pensaste tanto?! –pregunta furioso.
- ¡Joder que no soy ciega, esta guapo! –exclama sonrojada y Lavi afila su mirada. – ¡y no te queda reclamarme! ¡Según tú me amas a mí y andabas de pervertido, besuqueándote y acostándote con otras!... a mí solo se me hace atractivo y me cae bien. –remata cruzándose de brazos, viéndose firme.
Lavi abre y cierra la boca no sabiendo que decir, está furioso y muy celoso, ahora tiene la confirmación de que a Kailan si le atrae el chico explorador, eso le enfurece y ahora desea matarlo más que nunca.
Cuando el medico entro a la sala al instante Kazumi, Kotaro y Atsushi se pusieron de pie, acercándose a donde esta él.
- Dígame como esta mi hija, sensei. –suplica Kazumi que tiene los ojos rojos e hinchados.
- Lo siento… no creo que el corazón de Kazuki resista sino recibe un trasplante en un par de días a más tardar. –le dice serio y sincero, mostrando tristeza también, ha sido quien ha atendido a Kazuki todos estos años.
- ¡Kazumi! –exclama preocupado Kotaro, sosteniendo a su hija que se desmayó y el medico se acercó rápidamente a auxiliarla al igual que Atsushi.
En la acera fuera del hospital se encuentra Kanda sentado, el techo lo cubre de la lluvia, aunque de nada sirve ya que está completamente empapado.
El peli-azul mira distraído los nudillos de su mano derecha, por golpear el árbol se le ha reventado la piel de los nudillos y sangran, por lo que abre y cierra su mano como intentando que no se le acalambren.
Oye alguien acercarse pero no le presta atención.
- Yuu-san.
Atsushi se detiene a su lado, mirándolo serio.
- ¡Por favor tome la llave de Kazu-chan! –le pide suplicante haciendo una reverencia de súplica.
Kanda lo mira de reojo y su ceño se ha fruncido.
- Su corazón no soportara dos días, necesita un trasplante pero sabe que la lista es larga… sino hemos conseguido un donante en estos años dudo que lo consigamos en dos días.
Kanda ha ensanchado los ojos mostrando sorpresa, por su culpa ella vivirá mucho menos tiempo del que se suponía.
- Estos cinco años he estado investigando, y aunque no es seguro… ella en si nació con el corazón débil. En mis investigaciones he visto que lo que debilita más su corazón es el poder de la llave… tengo la esperanza que si se la quitamos por lo menos vivirá más tiempo, al menos el suficiente para conseguir un trasplante. –Atsushi lo mira suplicante. –por favor, debemos intentarlo, es la única esperanza que nos queda para poder salvarle… y solo usted puede tomar su llave sin lastimar su alma.
Kanda no responde nada se le queda viendo con la sorpresa aun marcada en sus ojos.
- Piénselo por favor. –el azabache da media vuelta regresando dentro del hospital.
Atsushi está sentado en una silla alado de la cama donde esta Kazuki quien está conectada a varias máquinas y respira a través de una mascarilla. El azabache lee tranquilamente un libro.
- A… Atsushi-sensei…
El mencionado voltea viendo como ella intenta quitarse la mascarilla para hablar.
- No Kazu-chan, no te la quites… sé que no te gusta pero la necesitas. –le dice con reproche a la vez que cierra el libro.
- ¿Por qué… mentiste?... Yuu-kun… Yuu-kun no… no me ama… él estaba con… con otra. –Kazuki respira más agitada, dejando ver lo mucho que le cuesta hablar.
- Ay mi Kazu-chan, se ve que no entiendes a los hombres, pequeña. –Atsushi le sonrie amoroso, y le acomoda la mascarilla a la vez que le acaricia el cabello y acerca su rostro al oído de ella. –los hombres pueden amar a una mujer pero acostarse con otras… en especial cuando aún no tienen relación con la mujer que aman. El sexo y el amor son cosas muy diferentes para los hombres mientras que las mujeres enlazan esas dos cosas. –le susurra en el oído.
- Yuu-kun no…
- Todos los hombres somos así, está en nuestra naturaleza. Él te ama, lo sé, solo hay que ver como esta de preocupado, esa mujer solo es un desahogo. –cariñoso le da un beso en la frente y cuando ella está por hablar de nuevo él mueve la cabeza, negándoselo. –guarda energías para Yuu-san.
Kazuki se le queda viendo, Atsushi no le mentiría, no en algo así, es noble y bueno, y la quiere mucho, confía en él.
La puerta se abre haciendo que el azabache voltee viendo a Kanda que sigue empapado.
- ¡Mira Kazu-chan, Yuu-san vino a verte! –exclama animado. –los dejare a solas. –Atsushi toma su libro y camina hacia la puerta. –no la canses mucho, acaba de despertar. –le susurra cuando paso a su lado, palmeándole el hombro antes de salir.
Kanda camino hacia la cama, colocándose a un costado y ella le sonrío como siempre le ha sonreído haciendo que su culpa se haga más grande. Siempre ha sabido lo que siente por él, es muy obvia, además que un día que enfermo entre sueños se lo dijo cuándo la fue a ver, cuando niños.
Quería corresponderle, para él era lo menos que se merecía, porque ella es la persona que siempre estuvo con él, porque a ella no le importan sus defectos, lo comprende y lo apoya ante todo, siempre lo ha hecho, pero en especial porque ella estuvo ahí siempre para él cuando su madre murió, no le importo que fuera cruel con ella, ella no se dio por vencida y lo acompaño, intento consolarlo y él a su manera acepto el consuelo. Él hubiera querido corresponderle para que no sufriera, pero se le hacía cruel aceptar lo que siente sino siente él lo mismo, no de la forma en que ella quiere que lo sienta.
- Yuu-kun. –lo llama borrando su sonrisa, lo conoce muy bien, y él se ve resignado, como si fuera a hacer algo que no quiere, no le gusta verlo así. –Yuu-kun…
- No hables…
- Yuu-kun ¿me amas?
Kanda asintió con la cabeza, pero ella lo conoce bien, nota la mentira en sus ojos lo que provoco que sus ojos se llenen de lágrimas.
- Se… se sinceró por… por favor…. ¿me amas? –Kazuki se quita la mascarilla. – Atsushi miente… no sé porque lo hace, pero miente…
- No de la forma que deseas que lo haga. –le responde serio y ella le sonríe de nuevo, pero ahora con tristeza.
Es un patán, un desgraciado, pero no puede mentirle con eso, la aprecia demasiado, es como una hermana para él, siempre ha sido como una hermana para él.
- Y a… ella ¿la amas?
- Deja de hablar, te cansaras más. –Kanda le pone la mascarilla.
Kazuki se la bajo nada más se la quitó y alzo su rostro uniendo sus labios con los de él. Kanda no se movió y mantuvo su mirada fija en ella que tiene los ojos cerrados. Kazuki se separa y ella misma se pone la mascarilla, acomodando su cabeza sobre la almohada y le sonríe levemente.
- Escucha Kazuki, tal vez si quitamos la llave de tu alma pueda salvarte… necesito que me la entregues. –le dice mirándola serio.
- Siempre ha sido tuya… tómala. –ella le sonríe levemente.
Le pesa no corresponderle, porque sabe que eso le hace sufrir, pero no puede hacer nada para evitarlo, solo intentar salvarla.
Kanda ve como algo brilla con intensidad en su pecho y como una especie de energía salió del lado izquierdo del pecho, en forma esférica y al instante Kazuki perdió la conciencia cuando se divisó una llave dentro de esa esfera de energía.
Cuando Kanda la tomo con cuidado en sus manos la miro con atención, tiene entendido que si él saca la llave el alma quedara intacta, entonces él podrá regresarla al cuerpo de Kazuki. Su atención está puesta en la llave, que no se dio cuenta como Atsushi traspasa la puerta como si fuera un fantasma justo cuando Kanda consiguió sacar la llave del alma.
- ¡Esto es mío! –exclama juguetón Atsushi cuando le arrebata el alma y la llave, y corre hacia la ventana. – ¡gracias Yuu-san! –y sin más salta hacia la ventana traspasándola al igual que la puerta.
- ¡Cabrón! –Kanda furioso corre hacia la ventana, rompiéndola con su cuerpo, ese desgraciado lo engaño y le robo el alma con tanta facilidad.
Kailan y un aun enojado Lavi van entrando a la sala de espera justo cuando oyen vidrios quebrarse, lo que los alerto, vienen de la habitación de Kazuki. Ambos corren hacia esta y abren la puerta, viendo a Kazuki como se veían Piere y Ángela cuando les quitaron su alma, corren hacia la ventana viendo a Kanda correr fuera del hospital.
- ¡Mierda! –Kailan salta por la ventana.
Lavi salta atrás de ella y la alcanza corriendo a la par.
- Seguro Kailan se arriesgara por el alma de esa chica… no sabemos a qué noah nos enfrentamos, no puedo dejar que se arriesgue. –Lavi uso magia viendo en sus pies para acelerar mucho más, rebasando por mucho a Kailan que no dejo de correr intentando darle alcance.
- ¡Muy lento Yuu-pon! –exclama burlón cuando paso alado de Kanda, al cual solo se le ondeo pelo y ropa cuando Lavi lo arrebaso.
Kanda enfureciéndose más acelera su paso.
Atsushi va corriendo demasiado rápido, traspasando las paredes, cosas o casas como si fuera un fantasma, ganándoles mucha ventaja. Se le ve divertido mientras voltea hacia atrás, no viendo que nadie se le acerque.
- Como lo imagine, el alma de Kazu-chan es hermosa. –comenta mirando admirado el alma.
- ¿Enserio? No me parece. –Eiren salta desde un tejado quedando frente a él.
- Los celos hablan por ti. –Atsushi le sonríe juguetón, no sorprendiéndose porque lo haya alcanzado y Eiren lo mira inexpresiva. – ¿no me digas que me seguiste para quitármela?... no lo creo, sabes que te conviene que Kazu-chan muera así Samurai-kun será solo para ti… aunque es una navaja de doble filo, tal vez la culpa no lo deje estar contigo. –Atsushi se soba la barbilla pensativo.
- ¿Cómo siempre consigues engañarnos? –Eiren lo mira con ojos entrecerrados. –enserio, ni me lo imagine.
- Son tan fáciles de engañar. –Atsushi se arranca una pulsera dejando ver a Tykki, sonriéndole burlón.
- ¡Joder! ¡De todos los noah tenías que ser tú! –exclama frustrado Lavi de pie atrás de él. – ¡con razón no me caías bien desde el principio, desgraciado! –Lavi lo apunta de forma acusadora y lo mira con rencor.
- ¿Enserio?... yo pensé que no te caía bien porque usagi-chan se sentía atraída a mí. –comenta burlón, colocando el dedo de su mano libre en la barbilla.
- ¡Hijo de puta! –Lavi es rodeado por un aura sombría, solo ese bastardo es capaz de sacarlo de sus casillas.
Cuando el pelirrojo esta por atacarlo, Kanda salta por encima de él con la espada en manos quedando atrás de Tyki y sin dudarlo le enterró su espada que desprende rayos eléctricos, haciendo que Lavi ensanche su ojo, hacer eso fue demasiado imprudente con Tyki y estando Eiren frente a él.
Kanda ensancha los ojos al ver que la espada no lo hirió, fue como si lo haya traspasado.
- Cuidado. –comenta en tono bromista Tyki comenzando a caminar, traspasando a Eiren, y Kanda ensancha los ojos al ver que su espada está enterrada en un costado de la pelinegra que se muestra igual de sorprendida que él.
Los rayos eléctricos le han quemado todo el costado y donde la espada está enterrada sangra. Cuando Tiky se quitó permitió que Lavi también vea y frunza el ceño, por eso es imprudente atacar así sin más a ese loco.
- ¡Eiren! –Lavi corre hacia donde está su amiga cuando esta cae de rodillas.
Kanda ha soltado la espada y está en una especie de shock.
- ¿Te duele Koneko-chan? –Tyki mira con falsa preocupación a Eiren, aunque ese brillo divertido en los ojos lo delata.
Eiren se saca la espada, haciendo salpicar sangre que cayo algo en Lavi y Kanda. Ya fuera la espada la tiro al suelo y envolvió su mano con fuego llevándola a la herida, intentando cerrarla.
- ¿Estás bien? –Lavi le habla preocupado sin quitar su vista de Tyki, sabe lo peligroso que es confiase de él, ¡y joder!, le emputa que el cabrón siempre se divierta a costa de ellos.
Una ventisca gélida se disparó hacia Tyki, congelándolo.
- ¡Bien hecho Kai-chan! –Lavi saca su martillo, haciéndolo grande y salta hacia donde está el muro de hielo que congelo a Tyki a la vez que Kailan corre hacia donde está su hermana.
Lavi quiebra el hielo, pero el desgraciado de Tyki salió del muro de hielo traspasándolo y salto hacia atrás a la vez que los trozos de hielo salen disparados.
Lavi se lanzó a atacarlo con su martillo a la vez usando su magia, y ese cabrón como siempre esquiva sus ataques mostrando esa expresión de diversión y burla, como le muele los cojones pelear contra él.
- ¡Nee-san, ¿estás bien?! –Kailan se acercó a su lado, de lejos consiguió ver cuando ella se sacaba la espada, no entiende como termino la espada de Kanda hiriéndola, sabe que a propósito no lo haría Kanda por mucho que le desespere su hermana.
- Solo ayuda a Lavi, no podrá solo contra Tyki… que por cierto era Atushi o como se llame, uso magia para camuflajearse, una buena que ni notamos. –le dice seria, haciendo mueca de dolor, ya cerro la herida para que deje de sangrar, pero solo la cerro por fuera y duele mucho porque seguro la electricidad le quemo algo ahí adentro, quien sabe.
Kailan ensancha los ojos, ese desgraciado… una sombría Kailan se pone de pie, ese bastardo oso a engañarla, no lo dejara ir impune. Con sus manos rodeadas en magia gélida se lanza hacia Tyki.
- Y Usagi-chan se une al juego… ¡que divertido! –exclama Tyki esquivando los ataques de ambos, haciéndolos enojar más.
Eiren intenta ponerse de pie y Kanda al fin reacciono, acercándose a ella y ayudándola a levantarse, pero se aleja cuando ella se agito con brusquedad. Los ojos de Kanda se topan con los de ella, notando rencor y él no le pudo sostener la mirada.
- Le besaste. –le dice con rencor y Kanda ensancha los ojos porque ella lo sepa.
Eiren lo mira con una frialdad con la que nunca lo ha mirado, ni cuando fue chico. Ella es una jodida masoquista que se quedó ahí espiándolo, usando esas odiosas gafas para poder hacerlo de lejos, pero no se podía ir. Y le enoja más que él ni siquiera la mire.
- Quédate con ella, yo no pienso buscarte. –Eiren pasa a su lado golpeándole el hombro.
- No tienes derecho, solo fue un beso que yo no respondí, cuando tú en mi propia cara te has paseado con otros e incluso acostado con ellos. –le habla también mostrando rencor.
Eiren lo ignoro, y siguió caminando, tambaleándose por el dolor, es más grave de lo que pensó y termino recargándose en una pared, recostándose en ella.
Kanda la mira de reojo, no se ve bien, él la ha lastimado de gravedad. Su mirada sombría se dirige hacia Tyki.
- Todo por tu culpa, bastardo. –Kanda toma su espada del suelo, aprieta con fuerza el mango al ver la sangre de Eiren en ella, lo que le estrujo más el corazón, pero regreso su vista furiosa a Tyki y se unió a la lucha.
- ¡Venga, ya me la ponen difícil! –exclama burlón, aunque mostrándose serio, ya no está para jugar siendo que lo intentan atacar los tres y todos enojados y con ganas de matarlo. –solo jugaba, no se sulfuren. –dice con mofa saltando hacia atrás.
- ¡Juega con esto bastardo! –Lavi lanza un ataque combinado de viento y fuego.
- ¡No se va a quedar así, imbécil! –Kailan lanza a su vez varias cuchillas de huelo a la vez que Kanda lanza su espada envuelta en rayos azules y con su otra mano le lanza una gran esfera de energía.
- Pero si nos divertimos mucho Usagi-chan. –le dice meloso a la vez que salta hacia atrás justo cuando un agujero negro se abrió.
Los ataques de los tres se estrellaron contra un muro, destruyéndolo.
- ¡Mierda! –Kanda se deja caer de rodillas y golpea el suelo con frustración, se le escapo ese hijo de puta, el culpable de que hiera a Eiren, y se escapó sin que él le pueda haber dado su merecido por eso y llevándose el alma de Kazuki.
- ¡Hijo de puta! –exclama Lavi molesto. – ¡¿Vez?! ¡Y tú amistándote con el enemigo! –le grita a Kailan enojado.
- ¡No sabía que lo era ni tu tampoco!
- ¡Por algo no me caía bien!
- ¡Déjame en paz! –Kailan harta, molesta e indignada le lanza magia hielo, congelándolo como paleta helada, para después darle una patada y mandarlo a volar. –nee-san vamos a llevarte al hospital, no se veía bien esa he…
Kailan se corta al no ver a su hermana por ningún lado.
- ¡Nee-san! –grita esperando recibir respuesta y haciendo que Kanda voltee, no viéndola por lo que se pone rápidamente de pie. –Tal vez ella fue al hospital mientras peleábamos, la herida era grave… nee-san imprudente. –Kailan esta frustrada, y preocupada.
Kanda se puso de pie, y corre dirección al hospital, esperando encontrarla en el camino, necesita encontrarla, ella no estaba nada bien.
- Loca imprudente. –está muy preocupado, necesita verla, saber que está bien.
Kailan corre atrás de él también preocupada por su hermana.
Un agujero negro se abre en el techo justo encima de Kazuki, de ahí se asoma un tranquilo Tyki.
- Sinceramente… no sé porque regrese. –un profundo suspiro sale de sus labios.
Akihiko está barriendo la acera de su casa mientras tararea una canción. Cuando voltea ve a Eiren apoyándose en la pared acercándose a la casa.
- ¡Eiren! –exclama preocupado, soltando la escoba y corriendo hacia ella. – ¡me tenías preocupado chamaca! ¡No sé dónde te metes y cuando regresas mira en el estado en el que lo haces! –la reprime como todo padre preocupado, viendo como se le ha manchado más la ropa de sangre donde la herida volvió a abrirse por el esfuerzo. – ¡no te mueras, aun no te llevo al parque de diversiones, al cine, te presumo con los cuates…!
El hombre deja de lloriquear y para su berrinche cuando Eiren cae desmayada en sus brazos.
Kanda corre por los pasillos del hospital con la esperanza de que Eiren esté ahí, no la encontró en el camino, pero ella es fuerte y lista, seguro llego al hospital y la deben estar atendiendo, ella está bien, debe estarlo.
Por otro lado Kailan fue más lista y fue directo a recepción para preguntar si su hermana ha llegado ahí, si lo hizo deben tenerla registrada.
- ¡Yuu-kun!
Kanda se detiene y voltea viendo a Kotaro frente a una máquina de café. Entonces recordó a Kazuki, la preocupación por Eiren le había hecho olvidar que por su culpa Tyki se llevó el alma y llave de Kazuki. Ver al abuelo de Kazuki, ese hombre que siempre ha sido bueno con él hizo que desvié la mirada culpable.
- ¡Buenas noticias! ¡Kazu-chan despertó y el doctor dijo que el peligro pasó! ¡No sabe cómo se recuperó tan pronto! –exclama emocionado y Kanda se saca de onda, se supone Tyki se llevó el alma de Kazuki. – ¡bueno, sigue teniendo ese soplo en el corazón, pero ya no hay gravedad, incluso puede vivir varios años más sin necesidad de trasplante! –el anciano se muestra feliz. – ¿Cómo supiste que la llave era lo que más afectaba a su enfermedad? –pregunta curioso, pudo sentir que su nieta ya no posee la llave cuando la fue a ver junto con Kazuki, hace un par de minutos.
- ¿Ella tiene su alma? –Kanda no lo entiende, se supone Tyki se la llevo.
- Por su puesto… tú la regresaste nada más sacaste la llave, ¿no? –el anciano lo mira extrañado porque pregunte eso. – ¿o no fuiste tú quien tomo la llave? –ahora muestra preocupación, se supone el alma solo la puede tomar quien tenga el corazón del guardián, en este caso su nieta, y para nadie es sorpresa que Kazuki está enamorada de Kanda, solo él puede tomarla.
- Fui yo quien la tomo. –responde serio, no entiende cómo es que el alma de Kazuki regreso a ella pero se le ha quitado un gran peso de encima. –tengo que irme. –Kanda sigue su carrera, tiene que encontrar a Eiren.
El anciano lo mira alejarse algo confundido, pero seguro tiene cosas que arreglar. Él está feliz porque haya salvado a su nieta, además le haya quitado la carga a su familia de proteger la llave, sabe que en la orden estará más segura.
La ha buscado por todo jodido Kioto y no la encuentran, es como si se la hubiera tragado la tierra. Ninguno de los dos ha descansado, la han estado buscando como locos, por separado, cubriendo más terreno, aun así nada.
- ¡¿Dónde mierdas estas?! –Kanda se pasa la mano por el cabello, frustrado, desesperado, necesita verla, saber que está bien, encontrarla.
Lo último que se dijeron, como se miraron, como se trataron lo atormenta… se supone no debería ser así, ahora que los dos se sienten igual el uno con el otro no deberían ser así las cosas, no debieron ser así.
- Kanda-senpai.
El mencionado voltea viendo a Kailan igual, con esa mirada de preocupación y desesperación, eso le dio la respuesta.
- ¿Nada? –le pregunta ella esperanzada y él solo negó.
- No te preocupes por esa loca Kai-chan, hierva mala nunca muere.
Ambos voltean viendo a Lavi sentado en una barda, hace horas que se descongelo y quien sabe cuánto lleva ahí el desgraciado.
- ¿Cómo puedes decir eso? Tú viste que estaba herida y ahora no la encontramos. –Kailan lo fulmina con la mirada.
- Lo digo enserio, es hueso duro de roer, no morirá con esa bobería. –dice seguro y Kailan le gustaría estar tan segura como lo está él. –descansa, no lo has hecho en un día completo, ni siquiera has dormido.
- Aunque digas que está bien, no tengo la seguridad que lo está hasta que la vea. –Kailan se muestra seria y Lavi suspira con pesadez.
- Lo sabía. –el pelirrojo brinca cayendo de pie. –yo sé dónde está la loca, o supongo que esta. –dice comenzando a caminar, pero gime de dolor ante el puntapié en el culo que le dieron Kanda y Kailan a la par, voltea para reclamarles pero casi se zurra del miedo al verles esa expresión.
- ¿Por qué no lo dijiste antes? –preguntan sombríos.
- ¡Buaa…! –Lavi empieza a correr como alma que lleva el diablo con esos dos siguiéndolo.
Eiren comienza a abrir los ojos, viendo más borroso de lo normal, parpadea para enfocar la vista pero sigue viendo borroso.
- Al fin despiertas.
Voltea a su otro lado viendo la silueta borrosa de un hombre pero por su voz sabe quién es. Se talla los ojos con frustración, odia cuando pasa eso, ahora está durando más. Las figuras ya no son tan borrosas, no al menos de cerca, viendo como Akihiko le sonríe, estando hincado a su lado.
- Toma esta pastilla es para el dolor, conseguí cerrar tus heridas. Conozco algunos trucos mágicos de curación. –juguetón le guiña un ojos. – ¡ya vera ese desgraciado que me cargo de hijo cuando lo vea, lo moleré a golpes por atreverse a lastimar a mi niña! –un aura de fuego lo rodea mientras Eiren toma la pastilla y se alza, aun le duele pero no tanto.
Tomo el vaso con agua y se tomó la pastilla mientras el viejo sigue imaginándose como matar a Kanda.
- ¡Y no intentes defender a ese sádico, conozco las heridas de su magia y de su espada!
- Aja. –Eiren voltea viendo sobre un mueble la fotografía de una mujer y un niño, por la distancia no la distingue bien.
El hombre al ver donde tiene su vista sonríe y se pone de pie, tomando la fotografía, se acerca a Eiren y se la entrega.
- Es mi esposa y Yuu cuando era lindo. –le dice meloso.
Eiren mira la fotografía, la mujer es muy hermosa, es verdad, Yuu se parece a ella, solo que ella tenía facciones más delicadas, mirada más cálida y sonreía ampliamente o eso muestra la fotografía. No pudo evitar sonreír al ver lo mono que se ve Kanda vistiendo ese aori, con esa cara de malas pulgas que da risa en un niño de no más de cinco años como parece que tiene ahí.
- ¿Tienes hambre?... ¡hice una rica sopa para que te recuperes más rápido! –meloso restriega su mejilla con la de ella y Eiren se deja, mientras la mime no hay pedo, ahora necesita ser mimada.
Kanda mira desde afuera la casa donde Lavi lo llevo, tiene un tic nervioso en la ceja derecha mientras que Kailan se muestra confundida.
- Conejo idiota, espero no estés jugando. –Kanda lo toma de las solapas y lo mira amenazante.
- ¿Qué hace nee-san en la casa de Kanda-senapi? –pregunta confundida Kailan.
- Tengo entendido que el viejo de aquí la adopto o algo así. –Lavi se soba la barbilla pensativo y a Kanda se le marca más él tic.
- Jodido viejo pervertido más te vale no te hayas pasado de listo. –ahora un aura sombría lo rodea.
- Supongo está aquí, es el único lugar en que se siente segura aquí. –Lavi se encoge de hombros restándole importancia.
Kanda suelta a Lavi, y camina hacia la casa, abriendo la puerta con brusquedad.
- No sé si entrar, me da miedo la casa de senpai… su padre debe ser como él. –Kailan se muestra acongojada.
- La verdad a mí también… me da escalofríos esa casa. –Lavi se abraza a sí mismo, frotando sus manos en los brazos.
Kanda abre de puerta en puerta en su casa, enfureciéndose más.
- Más te vale que no esté aquí viejo pervertido. –Kanda está frente a la habitación de su padre, y su aspecto y aura es demoniaco.
Con brusquedad abre la puerta y su aura aumenta.
- ¡Di: ah! –pide meloso estando de rodillas, dándole la espada a Kanda.
Eiren sentada en el futon abre la boca como si fuera una mocosa, dejando que le den de comer en la boca. Kanda le da una patada en el costado de la cara, mandando a volar su padre, girando en el aire y estrellándose en la pared.
Kanda le echa una última mirada de desprecio y mira hacia Eiren, entonces todo en él se tranquilizó al verla bien, pero ya pasando la preocupación, sintiéndose aliviado el ambiente se tornó tenso. Ella lo mira inexpresiva, él no sabe que decir.
- Oto-san aún tengo hambre. –dice mirando hacia donde esta Akihiro pegado en la pared y este se recuperó como Popeye con espinacas.
A Kanda le da un tic nervioso en la ceja derecha al oír como llamo a su padre, y al verse ignorado, pero su padre le dio una patada voladora en la nuca haciéndolo caer y Akihiko cae sentado encima de su espalda.
- ¡Abre esa boquita mi niña! –exclama meloso, dirigiendo la cuchara hacia la boca de Eiren.
- ¡Viejo hijo de puta! –Kanda se alza haciendo que su padre rodé por el suelo y furioso se le echa encima para molerlo a golpes.
- Eso no me lo esperaba. –comenta Kailan incrédula en la puerta.
- Si el papá de Yuu-pon es tan buena onda, no entiendo porque Yuu-pon es así… para mí que es hijo del lechero. –Lavi se soba la barbilla pensativa y Kailan no puede contradecirlo, ver como es el padre de Kanda le hace pensar eso a cualquiera.
Padre e hijo se golpean como si se odiaran. Pero Kanda termino ganando, lo noqueo, y lo pateo, haciendo que rodé como pelota. Kailan y Lavi se hacen a un lado para que la pelota-papá pase en medio de ellos y termine estrellándose en la pared de enfrente.
Una gran gota de sudor resbala por la nuca de Kailan y Lavi.
- Nee-san me tenías muy preocupada. –Kailan la mira con reproche.
- Lo siento, este lugar estaba más cerca, nada más llegue y caí inconsciente, y acabo de despertar hace un rato. –Eiren se rasca la nuca, sonriéndole avergonzada.
- Comprendo, pero no debiste irte sin…
Kailan no termina su frase ya que Kanda cerró la puerta de golpe y le puso seguro.
- ¿Qué demonios…? –Kailan reacciona y está por tumbar la puerta de una patada, pero Lavi la detiene tomándola del brazo por lo que voltea a verlo sombría, tensándolo de miedo.
- Creo que tienen cosas que arreglar. –dice cohibido y casi haciéndose chiquito.
- ¡Jum! –Kailan toma del cabello a Akihiro y se lo lleva arrastrando para llevarlo a un lugar donde pueda curarle las heridas, después de todo él cuido de su hermana ella debe pagar ayudándolo a él ahora.
- ¡Kai-chan! –Lavi corre atrás de ella.
- ¡No me tienes tan contenta, aléjate!
- ¡¿Yo?! ¡No es mi culpa que cayeras en el juego de Tyki, yo debería ser el enojado aquí!
Kailan se detiene y suelta a Akihiko haciendo que se golpee la cabeza y el alma comience a salirle de la boca. Kailan voltea hacia Lavi dispuesta a darle un puñetazo, pero él se lo sostiene con una mano como le sostiene la otra cuando intenta golpearlo, enojándola más.
- Olvidémonos de Tyki… solo piensa en mí. –le dice serio, sorprendiéndola.
Lavi une sus labios con los de ella, besándola de forma apasionada y pausada, y ella se relajó, cerrando sus ojos y respondiendo el beso.
- Idiota. –piensa divertida, esta vez supo cómo esquivar sus putazos y de paso calmarla.
Kanda se arrodilla alado de Eiren que se acostó, se tapó y le da la espalda.
- No seas infantil. –le dice entre dientes, tomando el plato de sopa y revolviéndola con la cuchara.
- Vete. –ordena berrinchuda. –no sé qué haces aquí, deberías estar en el hospital intentándote enamorar de ella. –le dice rencorosa.
- No he dejado de buscarte desde que ese imbécil escapo. –Kanda mira de forma distraída la sopa. –ella es como una hermana para mí, lo que le pasa me preocupa como a ti te preocupa la enana…
- La besaste. –le dice rencorosa, mirándolo por sobre el hombro y Kanda suspira con pesadez.
- No te queda reclamar cínica, tú has hecho cosas peores. –le dice entre dientes y entrecerrando los ojos.
- ¡No éramos nada cuando las hacia! –se defiende sentándose de golpe. –en cambio tú lo hiciste ahora que…
- Yo no la bese. –responde con cansancio.
- ¡No te quitaste! –Eiren lo apunta de forma acusadora.
- Me sentía culpable. –fue todo lo que dirá como explicación.
Y aunque le diga eso, no deja de sentirse insegura, Kazuki es una mujer especial para Kanda y eso la llena de celos, quiere ser solo ella.
Kanda toma algo de sopa con la cuchara y la guía a los labios de ella.
- ¿Me darás de comer? –pregunta sorprendida.
- Solo esta vez, no te acostumbres… abre.
- Sé más lindo al pedirlo. –le dice melosa y a Kanda le regresa el tic en la ceja derecha.
- ¡Solo abre la puta boca!
- Que poco delicado eres. –le dice berrinchuda, igual abrió la boca.
Kanda siguió dándole de comer en completo silencio, y Eiren abre la boca haciendo ruidos como todo mocoso cuando le dan de comer, viéndose divertida.
- Yuu.
Kanda alza la mirada, es raro que lo llave solo Yuu.
- ¿Algún día serás conmigo como eres con ella?
- No. –responde sin más dejando la sopa a un lado.
Eso dolió, él da a entender que la ama a ella, pero es más especial para él Kazuki que lo que es ella para él.
- Esto es una mierda, él me hace sentir insegura… yo jamás me he sentido así. –Eiren frunce el ceño.
- Ella es como mi hermana, la trato como tal. –Kanda la toma de la barbilla, acercando su rostro al de ella. –a ti te veo como mujer, te tratare como mi mujer.
Eiren se sorprende, no esperaba esa respuesta que ciertamente le hizo recuperar algo de seguridad y sentir muchas cosas cursis en todo el cuerpo, pero esas cosas cursis le gustan porque se trata de él.
Kanda une sus labios con los de ella, haciéndola cerrar los ojos y entregarse al beso, más que apasionado es de esos besos simplones que ella no está acostumbrada a dar, siempre ha besado de forma apasionada o fogosa, no así, solo disfrutando sus labios como él la está besando ahora, succionándole el labio inferior y ella lo imita tomando el superior, no hay lengua, no hay morbo en el beso, pero siente mucha entrega, esos besos se le hacían aburridos, por eso no le gustaban, pero con Kanda no son aburridos y ahora le están gustando esa clase de besos.
Continuará
bueno, era tiempo de que eiren se sienta insegura, ya ke la canija le ha hecho muchas a kandita jajajaja
spero les haya gustado el cap
muchas gracias por sus reviews
cuídense
besos
kriss
