Seducción

Kazuki está sentada en la cama de hospital. Han pasado tres días desde que la internaron, pero aun no la dan de alta porque la quieren mantener en observación unos días más. Y Kanda está de pie alado de la ventana viendo hacia afuera, por andar cuidado de Eiren no había podido ir para asegurarse que está bien, y es que no confía en dejarla sola con el viejo que se carga por padre, porque lo conoce.

- ¿Así que se van mañana? –Kazuki se muestra triste, le hubiera gustado que se queden más pero sabe que tienen cosas que hacer, son magos poderosos que tienen que hacer misiones.

- Aja.

- ¿Y cómo es ella? –pregunta realmente curiosa.

- ¿Quién? –Kanda la voltea a ver.

- La mujer que amas. –Kazuki se muestra divertida al verlo ladear el rostro, a pesar que sea frio sabe que es tímido con sus sentimientos, eso es lo que le enamoro de él y porque lo ama solo desea que sea feliz. –no la conocí mucho, se mostró algo arisca cuando llego, pensé que era como tu pero polos iguales se repelen así que como tú no debe de ser. –comenta pensativa. –le pregunte a oka-san y dijo que es divertida, pero creo que tú puedes describirla mejor… solo sé que es muy bonita, pero sé que no es solo lo físico. –comenta divertida.

- Esta loca, es egoísta, desesperante, idiota, promiscua, tarada, maldita,.. —Kazuki lo mira incrédula, sabe que es un patán, pero ¿insultar a la mujer que ama?, además no entiende porque la ama si la describe con puros defectos. –… odiosa, berrinchuda, infantil, muy celosa. –Kazuki pudo notar esa pequeña sonrisa burlona al decir lo último, como si eso le divirtiera y le gustara de ella.

- Si es celosa ¿no le molesta que estés aquí y no con ella? –pregunta curiosa y preocupada, lo que menos quiere es atraerle problemas con su novia.

- Mucho. –Kanda mira hacia afuera mostrándose divertido, recordando lo enojada que se quedó con puchero incluido.

- Entonces deberías irte, no quiero que tengas problemas con ella por mi culpa.

- Hmn.

Kazuki suspira con pesadez, como siempre Kanda hará lo que quiere.

- Yuu-kun, ¿no sabes nada de Atsushi-sensei? Mi abuelo y madre no saben nada, nos preocupa.

Yuu frunce el ceño al recordar a ese bastardo, cuando lo vea lo matara, ya subió a número uno en su lista a personas por matar.

- No. –responde cortante.

Y Kazuki inclina la cabeza, está muy preocupada por él, nunca se ha ido sin avisar o despedirse.


- Estúpido infiel, desgraciado. –gruñe molesta Eiren, haciendo un puchero.

La pelinegra está sentada en el pasillo que divide el patio de la casa, se la ha pasado ahí desde que Kanda se fue, maldiciéndolo.

- Así son todos de desgraciados comadre. –Lavi que está a su lado comiendo galletas se muestra como mujer indignada ante la infidelidad masculina.

- Espero te muerdas la lengua un día de estos y te la arenques en el proceso. –Kailan que está a su lado lo mira entrecerrando los ojos.

- Mi Kai-chan tan romántica. –dice meloso.

- Comienzo a pensar o que oyes solo lo que quieres oír o que eres masoquista. –Kailan entrecierra más los ojos.

- Lo sé, soy genial. –meloso le da un beso de pico, haciéndola sonrojar.

- Si, solo oyes lo que quieres oír. –confirma haciéndose la ofendida y ladeando su rostro a un lado.

- ¡Papá trajo sandia! –Akihiko entra al patio cargando dos sandias y un palo, sonriendo de oreja a oreja. – ¿Por qué mi beba tiene ese puchero? –pregunta meloso mirando a Eiren.

- Si oto-san viera que otro quiere tomar su lugar con una de sus hijas lo matara de una forma cruel y dolorosa. –a Kailan le resbala una gota de sudor en la nuca.

- ¡Yuu-yuu me es infiel! –se queja berrinchuda.

- Ese hijo de su mal dormir, ya vera cuando lo vea. –un aura de fuego lo rodea y la gota de sudor que resbala en la nuca de Kailan se hace más grande.

- ¿Jugaremos a romper la sandía? –pregunta curioso Lavi.

- ¡Claro! –exclama amigable y emocionado el pelinegro, mirando a Lavi como el amiguito de su hija.

- ¡Si! –exclama Lavi alzando las manos y Kailan roda los ojos, Eiren y Lavi son infantiles y el padre de Kanda los mima más, haciéndolos más infantiles, como que ha de tener paternidad frustrada porque Kanda nunca fue infantil y como estos dos lo son con creces aprovecha.

- ¡La nena de papá será la primera en jugar!

- ¡Aww! –exclama decepcionado Lavi. –yo quería ser el primero.

- ¡Yey! –exclama Eiren alzando los brazos en son de triunfo.

- Lavi-kun, acuérdate que las damas son primero, no te deprimas y se un caballero. –lo reprime como si fuera un mocoso.

- Hai, ojisan. –responde resignado, y Kailan mira más incrédula a esos tres.

- Además mi hija va primero porque es la nena de papá y porque papá quiere animarla ya que por culpa del bastardo de mi hijo se me deprimió la nena. –dice mientras acomoda la sandía en el suelo.

- ¡Oto-san es el mejor! –exclama Eiren emocionada y el pelinegro ríe de forma exagerada, llena de orgullo.

- Nee-san, si oto-san te oye decirle eso a otro lo matas de tristeza. –Kailan siente lastima a su padre.

- Ei-chan, toma, golpea la sandía. –el hombre le sonríe a Eiren mientras le extiende el palo.

- ¡Hai! –exclama poniéndose de pie.

- No es justo, se le debe tapar los ojos… bueno, con lo cegatas que esta no hace falta. –Lavi sonríe burlón.

- ¡Oto-san, Lavi-kun me está molestando! –se queja berrinchuda.

- Lavi-kun, discúlpate. –el hombre lo mira severo.

- ¡Lo siento! –dice de forma cantarina y obediente.

- Tengo que admitirlo, admiro a este hombre, sea de juego o no le hacen caso en algo. –Kailan tiene la nuca llena de gotas de sudor.

- ¡Venga, toma el palo Ei-chan!

Eiren asintió y estira su mano rosando el palo y tomando el aire, la pelinegra ensancha los ojos como si ella misma se haya sorprendido de eso. Lavi borra su mueca infantil y se pone serio. Y Kailan confundida.

- Juguetona bromista. –Akihiko le pone el palo en la mano y con la otra le acaricia el cabello, sonriéndole ampliamente, haciendo reaccionar a Eiren.

Eiren sonríe juguetona a la vez que se rasca la nuca con su mano libre. Kailan suspira con pesadez, es tan infantil. En cuanto Lavi se le quedo viendo, después mira de reojo a Kailan.

- ¡Falta el pañuelo! –exclama Lavi de pronto poniéndose de pie.

- Si, si, el pañuelo. –comenta divertido Akihiko, sacando el pañuelo de entre su ropa.


Kanda sale al patio trasero esperando ver a Eiren enojada, seguro nada más lo note empezara con algún reclamo o berrinche.

Y ahí está de pie frente al árbol de cerezo que hay en el patio, mirando dicho árbol como si tuviera algo interesante.

- ¿Ya arreglaste tus cosas?, no quiero llegar tarde al aeropuerto por tu culpa. –le dice seco al estar atrás de ella, aunque más que nada lo dijo para que note su presencia, parece absorta en ver el dichoso árbol, como si tuviera algo interesante, y la conoce, no es de las de mirar la naturaleza, seguro lo mira por algo estúpido o porque pretende ignorarlo.

Eiren voltea y estira su mano como si quisiera tocarlo, pero Kanda alza una de sus cejas al ver que no alcanzo a llegar la mano, como si no hubiera calculado bien la distancia y solo toco el aire.

- ¿Sucede algo? –Kanda la noto fruncir el ceño, se ve rara.

- No me sale. –Eiren hace un puchero, acercándose más a él. – ¡quiero hacerlo como los mimos y no me sale! –exclama mártir y a Kanda le resbala una gota de sudor en la nuca, se preocupa por nada, como siempre solo hace estupideces. –bienvenido. –Eiren le sonríe de forma encantadora a la vez que le acaricia el rostro, se ha acercado mucho a él al grado de que sus cuerpos están juntos.

Como siempre tenerla cerca lo tensa, se contuvo para no sonrojarse, pero es que cuando sonríe así se ve muy guapa, la tiene cerca y esa sonrisa es para él. Agradece su autocontrol porque mantuvo una expresión tranquila y relajada, dejando y disfrutando como ella le acaricia el rostro.

- Al menos desde aquí sí puedo verlo. –Eiren amplía su sonrisa haciendo que sus ojos se cierren.

- ¿El qué?

Eiren no respondió, solo se alzó, poniéndose de puntitas y unió sus labios con los de él. No es su imaginación, anda rara, además no ha hecho berrinche porque fue a ver como estaba Kazuki, eso no es normal, no en ella. Nunca la entenderá por más que la intente, y solo se dejó llevar por el beso.


Los cuatro ya se encuentran en el avión que hace media hora despego.

- Yuu, ella te va a necesitar mucho más ahora… me sorprende lo rápido que avanzo en ella, pero debe ser a que su magia es poderosa.

Kanda no puede dejar de pensar en lo último que le dijo su padre antes de abordar el avión, cuando quiso preguntarle no pudo porque se vio jalado porque el desgraciado de su padre lo empujo y se fue corriendo, chillando que no soporta las despedidas. El peli-azul mira hacia donde está la pelinegra viéndola pelear con Lavi por una bolsa de cacahuates que dan en el avión y Kailan hartar surtiéndoselos a ambos por infantiles, ella anda normal, es verdad que ayer anduvo un momento rara, pero fue leve, de hecho ha estado rara toda la misión pero ya sabe que fue por celos.

- Seguro el viejo solo anduvo de dramático. –Kanda se recarga mejor en el asiento y se dispone a dormir, ignorando a los locos que lo acompañan.


En su habitación están Eiren y Lavi desempacando, ambos se dan la espalda y tienen su maleta sobre la cama.

- Oye Lavi, ¿crees que si me pongo esto seduzca a Yuu-yuu?

Lavi voltea dispuesto a mofarse respecto a cualquier cosa que planea ponerse, pero Eiren choco contra él golpeando sus frentes y empujándolos hacia atrás ante la fuerza, tirándolos en sus respectivas camas.

Ambos tienen la frente roja con un gran chichón que parece que reventara, se dieron fuerte y debido a eso parece que sufren de retraso mental.

- ¡Joder, me dolió! –exclama Lavi. –¿Por qué chocaste contra mí? –pregunta enojado.

- ¡No lo hice a propósito! ¡Solo no calcule bien! –exclama adolorida, sobándose la frente.

- ¡Si no vez ponte las jodidas gafas!

- ¡No! –exclama berrinchuda. – ¡me quitan sex-appeal!

Lavi suspira con pesadez y se pone de pie.

- ¿A qué distancia me vez claramente?

Eiren se pone de pie, se acerca hasta que sus cuerpos quedan a como tres centímetros de distancia.

- Aquí.

- ¡No me jodas, ya estas más ciega que un topo! –exclama sorprendido. – ¡ponte las jodidas gafas por el bien de la humanidad!

- No le hago bien a la humanidad si me las pongo quitándoles el privilegio de ver mi belleza. –Eiren se cruza de brazos viéndose berrinchuda.

- Ha avanzado mucho. –Lavi la mira serio. –y muy rápido… pronto va a suceder, mejor póntelas y disfruta el tiempo que queda viendo con claridad.

- Por eso ando empecinada en que Yuu-yuu afloje, pero está peor que una virgen. –Eiren hace un infantil puchero. –quiero verlo cuando me lo haga antes que todo se apague… y como vez no tengo tiempo.

Lavi se agacha y recoge la prenda, es un babydoll provocativo, de encaje color rojo con negro.

- Venga que los colores te quedan, y como a él no le importa que casi no tengas pechos seguro cae. –Juguetón le pone la prenda encima de la cabeza.

- Idiota. –Eiren le da un puñetazo en el estómago, sacándole el aire y da media vuelta para seguir empacando.

- Desgraciada. –le dice con voz de pito y fulminándola con la mirada.


Kanda acaba de salir de bañarse, está sentado al pie de su cama secándose el cabello con una toalla. Solo trae puesto un pantalón que esta desabrochado dejando ver el bóxer. Alza la mirada cuando la puerta se abre, viendo a Eiren usando un largo abrigo, pero verle esa sonrisa y mirada le dio muy mala espina.

Ella cerró la puerta y se quitó el abrigo, haciéndolo ensanchar los ojos y que cierta parte de su anatomía despierte.

- ¿Qué mierdas traes puesto?

Aunque la pregunta correcta seria: ¿qué no traes puesto? Eso apenas y la tapa, no deja nada a la imaginación, esa prenda es demasiado transparente, no trae sostén y trae de esas bragas que ni tapan nada y se meten en el culo.

Sonriendo traviesa se acerca a él, y Kanda esta estático, si de por si es difícil resistirse a ella, ahora semi desnuda es imposible.

Eiren se sienta en sus piernas, poniendo sus manos en los hombros de él, tensándolo más. Y de pronto perdió el habla, tiene muchas cosas que decirle, primera mente que se ponga algo, luego que se largue para que lo deje solucionar el problema en su entrepierna, pero las palabras no salen.

- Funciono mejor de lo que pensé. –dice con picardía, restregándose en su entrepierna, sintiendo su dureza.

Kanda jamás en su vida se ha sentido tan idiota, primero no se puede mover, segundo no le sale el habla, tercero no está haciendo nada.

- ¿Te gusta Yuu? –pregunta provocativa, sobre sus labios.

- Tapate. –al fin le salió una palabra.

- ¿Seguro que quieres que lo haga? –pregunta metiendo su mano, tomándole el pene, haciéndolo gruñir.

La pregunta es estúpida, claro que no quiere que se tape, pero si no lo hace terminara cediendo a sus más bajos instintos y terminara cayendo en sus redes completamente.

- ¿Acaso no te gusta? –hace ese jodido puchero, y digamos que su nivel de resistencia bajo hasta un noventa por ciento.

E insiste; la pregunta es estúpida, esa ropa, si se le puede llamar ropa a eso, le encanto, se muere por rompérsela con los dientes, pero necesita recuperar ese noventa por ciento de resistencia perdido, alejarla de él, hacerla que se vista y sacarla de ahí, un reto difícil siendo que solo tiene un diez por ciento de resistencia, las lleva muchas de perder, en especial cuando no quiere nada de eso.

- A él parece gustarle. –comenta con picardía, comenzando a mover ese puño que envuelve su pene y ya solo le queda un uno por ciento de resistencia.

Es una desgraciada, no necesita hacer nada para que él la desee, haciéndolo lo está matando, esa maldita es buena en esto, y él es patético porque sabe que en si casi no ha hecho nada.

- Cuando compre esta prenda te imagine arrancármela con los dientes, que me muerdas con ellos por todos lados y que me la metías duro. –susurra provocativa sobre sus labios.

Resistencia, adiós. Kanda unido sus labios con los de ella a la vez que sus manos se dirigieron a su culo, apretándole las nalgas sacándole un jadeo que le permitió meter su lengua. Al parecer la sorprendió, no entiende porque, lo está provocando para que hiciera eso, tal vez porque cayo muy rápido, y eso lo hace sentir más patético, pero no piensa mucho en eso ahorita, solo quiere devorarla, aunque algo le dice que después se dará de topes contra la pared, no recuerda porque se está resistiendo tanto o porque lo hacía si solo desea hacerla suya, es lo que ha deseado desde hace tiempo.

Kanda se dejó caer hacia atrás, quedando acostado en la cama, con ella encima de él, sin romper el beso que es más apasionado y brusco. Y no le deja de estrujar las nalgas, sintiendo en sus dedos ese jodido pedazo de tela que se le mete al culo.

La puerta se abre dejando ver a Allen que quedo estático, después un intenso derrame nasal le sale a propulsión, desde ahí tiene perfecta vista del culo de Eiren.

Kanda rompe el beso y alza la mirada viendo a Allen y como le mira el culo a la pelinegra que voltea sobre su hombro molesta por la interrupción, está por conseguirlo y vienen y los interrumpen.

La expresión de Kanda se tornó sombría, alguien está viendo algo que es completamente suyo y el muy suicida no deja de verlo. Pero no es culpa de Allen, después de todo es hombre, no puede quitar los ojos de ahí por más que lo intenta, pero de pronto su instinto le advirtió peligro, y fue lo que le hizo alzar la mirada, enserio, Kanda jamás le había dado tanto miedo en su vida.

- ¡Yo no vi nada! –exclama saliendo de ahí, tapándose la nariz.

- Sigamos. –Eiren está por besarlo para seguir donde se quedaron, pero Kanda la tumbo a la cama, y le echo una sábana encima, se puso de pie y abrió la puerta.

- ¡Te sacare los ojos moyashi! –exclama sombrío, sobresaltando a Allen que volteo y se dio cuenta de algo: Kanda celoso da más miedo que cualquier Kanda sombrío.

- ¡Que no vi nada! –Allen nada pendejo comienza a correr por su vida y no es literal.

- Sé que viste, pero no te preocupes, sacare tus ojos y aplastare tu cerebro para borrar lo que has hecho. –nadie más que él tiene derecho de ver ese culo, del coraje que especialmente Allen lo haya visto le quito la excitación, tal vez cuando pase la furia le agradecerá a Allen la interrupción pero no lamentara haberlo matado, repite; nadie ve el culo de Eiren mas que él.

- ¡Joder! ¡No es mi culpa, le hubieran puesto seguro o hubieras puesto un aviso, oí que un calcetín es opción! –sí, Allen no sabía que esos dos ya tenían esa clase de relación, apenas regresaron ese día de su misión, pero ya luego se sorprende por eso, ahora lo primero es huir por su vida.

Fue lo último que oyó Eiren que se destapo la cara y mira con puchero la puerta.

- Estúpido Allen, casi lo conseguía. –Eiren marca más su puchero, sino es Kanda deteniéndola ahora es una interrupción.


Vistiendo su uniforme de mago esta Eiren sentada en una silla de la oficina de Kamui y él está frente a ella, inclinado, revisándole los ojos con una pequeña linterna, abriéndole más los parpados para ver bien sus pupilas.

En todo momento se mostró serio y al terminar se enderezo, guardando la linterna en uno de los bolsillos de su bata.

- Siéndote sincero Eiren, te doy un mes.

- ¿De vida? –pregunta sonriendo socarrona.

- No, un mes para que tus ojos dejen de funcionar completamente. Perderás la vista. –el azabache la mira serio y Eiren borra su sonrisa.

- ¡Oh! Paso mucho antes de lo que pensé. –comenta sin mostrar sentimiento alguno. – ¿si dejo de usar mi magia fuego crees que tenga más tiempo?

- No y lo sabes… tu ceguera no es porque uses magia fuego, es porque tu magia es tipo fuego. Uses o no el fuego esa magia dentro de ti seguirá deteriorando tu pupila hasta que quedes completamente ciega. –Eiren le mantiene la mirada mostrándose seria y sus puños se aprietan con fuerza. –para ti fue tanto beneficio como desafortunado despertar tu magia a tan temprana edad y que tengas un nivel de magia muy alto… si hubieras despertado tu magia a la misma edad aproximada que tu madre y antecesores, y si hubieras tenido su mismo nivel de magia al menos hubieras tenido unos cinco años más antes de perder la vista.

- Pues sí. –Eiren se pone de pie. –los inconvenientes de ser prodigio y poderoso. –comenta con arrogancia. –supongo no te sirve un mago ciego. –Eiren cruza sus manos atrás de la nuca.

- Tengo entendido que tus ancestros fueron buenos magos, el no poder ver no fue impedimento para eso. Despertaron otros sentidos que les fueron de mucha utilidad para no depender de la vista.

- Mi madre no siguió siendo mago. Tengo entendido que dejo de serlo antes de que yo naciera.

- No lo dejo porque se quedaría ciega, lo hizo porque te iba a tener a ti y quería cuidarte. –le asegura Kamui.

Eiren solo se encoge de hombros como si le restara importancia y camina hacia la puerta, con Kamui siguiéndola con la vista. La pelinegra salió y el azabache suspira con pesadez.

- Me ruge la tripa… iré a desayunar. –dando saltitos estilo Heidi camina hacia la puerta.


Es una linda mañana y en el comedor todas las chicas están rodeando a Lavi y chillan como locas como si estuvieran viendo un artista de cine.

- ¡Lavi-sama lo extrañamos mucho!

- Lo se pollitas, yo incluso me extraño cuando duro más de un día sin verme al espejo. –dice arrogante y sonriendo como galán haciéndolas chillas más.

- ¡Lavi-sama hágame un hijo!

- No eres la primera que me lo pide y no eres la primera a la que le digo lo in…

Lavi se corta y su sonrisa se queda congelada, comienza a sudar frió sintiendo atrás de él un aura sombría muy conocida para él, olvidaba que ella madruga. Mira de reojo hacia atrás y casi se zurra del miedo, a Kailan solo le faltan los cuernos y colmillos para parecer un verdadero terrorífico demonio.

- ¡Y no eres la primera a la que le digo que ya tengo novia! –exclama rápidamente apareciendo alado de Kailan, pasándole un brazo por los hombros, muy nervioso, se siente como si estuviera abrazando una bomba que está apunto de matarlo. –así que ya no hay Lavi para todas solo para Kai-chan. –el pelirrojo comienza a reír de forma nerviosa y exagerada.

El aura de Kailan se calmó, al menos ese desgraciado lo admite frente a las demás, lo que significa que va enserio. Pero en el momento que el aura de Kailan disminuyo un aura deprimente apareció en las demás, que empezaron a llorar desconsoladas como si alguien se hubiera muerto.

- Pobres… ¿no sé qué es más difícil para ellas: tenerme y después perderme o no tenerme? –Lavi las mira con compresión, si alguien como él le dice eso se suicidaba.

Se oye una bandeja caer al suelo y alguien se abre paso entre la gente dejando ver una incrédula Lenalee.

- ¿Oí bien? –pregunta sorprendida.

- No se Lenalee, ¿yo como sabré si te lavaste las orejas? –comenta con compresión Lavi y la peli-verde lo fulmina con la mirada.

- ¿En verdad son novios? –pregunta regresando su mirada a Kailan.

- Algo así. –Kailan desvía la mirada sonrojada.

- ¿Cómo que algo así? –pregunta indignado. –Lo somos.

- ¡¿Enserio?!

Kailan y Lavi volteen mientras Lenalee se asoma, sorprendiéndose al ver a Allen todo vendado, casi pareciendo momia, usando muletas y con cara de sufrimiento.

- ¡Allen-kun! ¿Qué te paso? –Lenalee preocupada corre hacia él.

- Bakanda casi me mata solo porque… —Allen se cortó no le puede decir a su novia que le vio el culo a Eiren, aunque haya sido por accidente ella lo matara y ya tuvo suficiente paliza ayer. –porque está loco, casi me mata pero conseguí escapármele. –lagrimas salen de sus ojos. –desperté hace un momento en la enfermería y como me dio hambre vine a echarme un taquito.

- Pobrecito. –Lenalee le da un amoroso beso de pico en los labios, haciéndolo sonreír bobalicón.

- Dame más besitos. –le dice infantil, haciéndola sonreír divertida y comenzó a darle juguetones besitos mimándolo.

Kailan comienza a sentirse incomoda y asqueada, olvidaba lo melosos que son esos dos. Lavi se mete un dedo a la boca simulando vomitar.

Lenalee y Allen se congelan en el acto comenzando a sudar frio. Lavi se acomoda mejor y Kailan mira con lastima al albino.

Robóticamente la parejita voltea viendo a un sombrío Kamui al que le brillan los anteojos de forma misteriosa y a su vez le rodea un aura tan potente y sombría que le hace competencia al dúo demoniaco.

- ¡Tu! ¡Pulpo! –Kamui lo apunta de forma acusadora. – ¡has osado a profanar la inocencia de mi Lenalee!

- Tanto como profanar no, solo han tenido fajes, besos melosos y besos de te traigo ganas. –comenta Lavi.

- No ayudes. –Lenalee lo fulmina con la mirada y Kailan le da un codazo en la tripa sacándole el aire.

- ¡Yo te mato!

Allen ni tonto ni perezoso comienza a correr, es rápido tomando en cuenta que está muy lastimado y usa muletas, pero la adrenalina de querer sobrevivir lo ayuda.

- ¡Detente pulpo! –Kamui con motosierra corre atrás de él.

- ¡Espera nii-san! –Lenalee corre atrás de su hermano para evitar que le mate el novio.

- ¡Esta es la semana de intentar matar a Allen ¿o qué?! –grita dramático Allen mientras llora.

- Pobre, parece que no es su semana. –Kailan mira por donde se alejaron sintiendo lastima hacia el albino.

- Qué lindo se siente cuando el de la mala suerte es otro. –Lavi sonríe de forma encantadora y a Kailan le resbala una gota de sudor en la nuca.


Kailan termino con sus entrenamientos matutinos y se dejó caer acostada boca arriba en el pasto, sudada y respirando agitada, por lo que cerró los ojos para relajarse.

- ¿Cansada?

Kailan abre los ojos, sorprendiéndose al toparse con el rostro de su hermana muy cerca del de ella, que está en cuclillas por encima de su cabeza. No sabe si es por el cansancio o porque su hermana es ágil que no la sintió acercarse.

- No me asustes, nee-san. –le dice en forma de regaño, pero entrecierra la mirada al ver que su hermana la mira seria, conociéndola o le dirá algo importante o saldrá con una pendejada, le va más a la segunda y está preparada para ella.

- Tienes un rostro muy bonito, seguro sacaste las facciones de tu madre porque de nuestro padre lo dudo.

- Am… gracias. –es raro que su hermana la alague de esa forma, le hizo sentir incomoda, ella no es como su hermana, tío y padre que cuando los alagan por cualquier cosa se les sube mas ese crecido ego.

- Y observándote mejor tu piel es muy clara…

- La tuya también nee-san. –Kailan se está avergonzado e incomodando más.

- … y el color de tus ojos es un azul tornasol, son únicos.

- Etto… gracias… yo pienso que los ojos de nee-san también son únicos, no he visto a nadie con ese tono de rojo en los ojos. –Kailan le sonríe amigable, esperando que su hermana salga con un comentario ególatra pero no dijo nada, solo le sonrío en respuesta. – ¿sucede algo?... espera, ¿no me digas que me estas halagando tanto para que te preste dinero?... ya te he dicho que no lo haré hasta que me pagues lo que me debes. Ahora que si quiere que congele todo el piso de la escuela ya te he dicho que no lo hare…

- Comprendo. –dice burlona y dándole un pericazo en la frente.

- ¡Eso dolió! –exclama indignada, sobándose la frente, donde le quedo rojo por el pericazo.

Eiren se endereza y da media vuelta, comenzando a alejarse. Kailan aun sobándose se sienta y la mira alejarse, esta rara, cuando ella le niega uno de sus caprichos hace un berrinche, no se lo acepta así sin más.


Eiren está recargando sus brazos en la barandilla de la azotea de uno de los edificios de la orden. Trae puestos esos enormes lentes de fondo de botella y mira al frente muy concentrada.

La puerta de la azotea se abre y por ella entra Lavi teniendo las manos metidas en los bolsillos delanteros de su pantalón. Eiren si lo escucho o sintió no pareció importarle.

Lavi camino hacia ella, colocándose a su lado a la vez que le da un zape haciéndola casi besar la barandilla.

- ¡Me dolió desgraciado! –exclama sobándose la nuca a la vez que alza la cabeza.

- Te lo mereces por hacer que no estoy aquí. –le dice con mofa y sacándole la lengua. –Kamui te iba a revisar en la mañana y te has desaparecido gran parte del día… ¿Qué te dijo?

- Me queda un mes… después ya no veré nada. –Eiren se encoge de hombros, mostrando indiferencia.

- Así que solo un mes, es menos de lo que pensé. –Lavi mira al frente mostrándose serio, entonces nota que ahí, a unos metros en el patio de ese edificio esta Kanda entrenando, ahora entiende porque se puso esos lentes que tanto odia. – ¿y solo vas a aceptar el destino así? –pregunta mirándola de reojo, viéndola ponerse de cuclillas en la baranda.

- Cuida de Kailan. –es lo único que respondió antes de dar un largo salto en dirección donde esta Kanda.

- ¡Booo~ba~!... No necesitas pedirlo. –Lavi da media vuelta teniendo las manos aun en los bolsillos y camina hacia la puerta.


Kanda que está entrenando con su espada alza la mirada al sentirse alertado, y ensancha los ojos al ver una sonriente Eiren caer de quien sabe dónde con los brazos abiertos. Avienta rápidamente la espada para intentar atraparla y a su vez no lastimarla con la espada.

Eiren le cae encima haciéndolo caer de lleno al suelo, golpeándose la cabeza.

- ¿Qué demonios te pasa loca? –le reclama molesto al abrir los ojos topándose con la sonrisa de boba que pone a veces y la hace parecer más tonta.

- Yuu. –lo llama mirándolo de forma penetrante.

- ¿Qu… qué? –se molestó por haber tartamudeado, odia que ella suela ponerlo nervioso.

- Tú y Kailan tienen los ojos azules, pero son de un azul diferente. –ella le sonríe de esa forma encantadora que la hace ver más guapa.

- ¿Ah? –no entiende de que va el comentario, Eiren anda más rara de lo normal desde la misión, y lo confunde porque en ratos anda normal y luego se pone rara.

- Son lindos, siempre me han gustado. –le dice ampliando su sonrisa.

Kanda pone una mano en la nuca de ella y la acerca a él, besándola, en un intento para no sonrojarse ante la cursilería que le dijo. Eiren gustosa respondió el beso, pero cuando ella subió la intensidad del beso, Kanda lo corto, no volverá a perder el control como otras veces.

Eiren suspira resignada y se acurruca en su pecho, abrazándolo con fuerza, extrañándolo y tensándolo.

- Oye ¿no tomaste alguna cosa rara que preparo Kamui? –pregunta con sospecha, Kamui siempre les da algo para cambiarles la personalidad y ahora al parecer le dio algo para hacerla ¿tierna?

- No. –responde divertida y sin quitar la cara de su pecho.

Raro, lo abraza sin intensión de toquetearlo para ponerlo caliente, ella es infantil pero no tierna, y no se lo cree que lo sea sino es gracias a las brujerías de Kamui.

No supo cuánto tiempo se quedaron así, Kanda solo mira el cielo, viéndose relajado, es cómodo, tenerla así en sus brazos, le gusta la sensación, el calor y el aroma, además ya acostumbrarse a tenerla así no se tensa, al contrario lo ha relajado, mientras no salga con alguna guarrada por él está bien quedarse así un rato más.

Pero como la vida siempre es injusta con él y ella es una desgraciada alza el rostro, seguro solo lo quiere hacer bajar la guardia para atacarlo, pero no va a caer.

La ve acercar el rostro al suyo con intensión de besarlo y él se mantiene tranquilo sin apartar la mirada de ella, solo será un beso si lo sube de intensidad lo detendrá como el otro y ya. Pero ella se detuvo rosando su nariz con la de él.

- ¿Puedo? –pregunta burlona.

Kanda frunce el ceño y la fulmina con la mirada, no es una maldita mujer para que le pregunten esas idioteces.

- Solo hazlo idiota. –Kanda la empuja colocándole una mano en la nuca, terminando él con la distancia que los separa.

Eiren sonríe divertida entre el beso y él gruñe, mordiéndole el labio inferior en forma de castigo, pero como ella es muy guarra gimió y él termino metiendo la lengua. Casi se quiere dar un balazo, él termino haciendo apasionado el beso, molesto comienza a besarla con algo de brusquedad llevando sus manos a la cintura de ella, atrayéndola más a su cuerpo de ser posible.

El beso se rompe por falta de aire, haciéndolos separar un poco sus rostros, respiran agitados y su mirada esta nublada.

Kanda gruñe, vivió casi toda su vida sin besarla pero ahora que lo hace le es imposible dejar de hacerlo, cada vez quiere más y le cuestan mucho controlarse, ser siempre él el que la detenga.

Eiren jadea de sorpresa cuando él cambio lugares, quedando encima de ella y la beso de nuevo de una forma brusca y apasionada, alzándole una pierna a la altura de su cadera haciéndola jadear entre el beso porque eso provoco que su sexo choque con la dura entrepierna de él.

A Eiren le está costando seguirle el ritmo, él está siendo muy apasionado, le sorprende porque no lo ha provocado, es como si se estuviera conteniendo y de repente todo lo que se contenía haya explotado ahorita.

Kanda le acaricia la pierna que le tiene alzada, subiendo su mano hasta los glúteos. Y a Eiren le recorre un escalofrió por todo el cuerpo al sentir esa rasposa mano acariciándole la piel, desea sentir esas rasposas y grandes manos en todo su cuerpo.

- ¿Quieres que lo hagamos aquí en el patio Yuu? –pregunta provocativa cuando el beso se rompió.

Kanda gruñe, enojarse y excitarse a la vez es peligroso, porque le hace tener menos control. Verla ahí, debajo de él respirando agitada, con los labios hinchados por sus besos y desabrochándose el saco mientras le sonríe provocativa, eso es injusto, ella tiene muchas armas para atacarlo y él pocas defensas para resistirse, pero ahora fue él el que empezó, no supo porque, ese jodido beso lo prendió y él lo empezó.

Kanda le pone una mano encima de la que ella usaba para desabrocharse el saco y la mira de forma penetrante.

- Paremos aquí. –le dice serio.

- ¿Por qué? Es obvio que quieres, no sé porque te niegas a que lo hagamos si lo deseas tanto como yo. –le dice indignada, que él la pare cuando ella empieza lo puede aceptar, pero ahora él la provoco no es justo que la detenga.

¿Qué lo desea tanto como ella? Es absurdo, lo desea más que ella, él mejor que nadie lo sabe, incluso se follo a otra solo porque tomo la forma de ella, desde esa vez desea más a la verdadera, pero no puede ceder, no está seguro que para ella sea un capricho generado al verse amenazada por otra, y él no quiere ser uno más en su juego para sentirse superior a todo el mundo, su orgullo no lo permitiría.

Eiren intentó besarlo, pero él alejo el rostro, si lo besa duda que consiga detenerse, está muy excitado.

- Y dices que la desesperante soy yo. –Eiren lo empuja, quitándolo de encima de ella, y se pone de pie, alejándose molesta de ahí, si, le enoja que la haya provocado, poniéndola cachonda y deseosa para que después pare y todavía le evita un beso. –imbécil. –a veces siente que lo odia, es el primero y único que desea de esa forma, y es el primero y único que la ha rechazado tantas veces, incluso que la ha hecho sentir insegura.

Kanda la mira alejarse, ella no debería enojarse, no entiende lo difícil que es para él no tomarla, él enojado debería ser él.

- Yuu-pon rechazar a una mujer es lo peor que puedes hacer más si la provocas. –cometa juguetón Lavi estando inclinado a su lado.

Kanda le hunde el puño en la cara, primero porque lo asusto, segundo porque el cabrón los estuvo viendo.

- Desgraciado… yo que te advirtió porque sé que la furia de una mujer rechazada es una navaja peligrosa. –le dice rencoroso sobándose su carita. –más si es una mujer como Eiren.

- Lo que pasa entre Eiren y yo no es asunto tuyo. –le dice cortante, poniéndose de pie.

- Oye ¿puedes caminar con eso parado? Yo no podría. –comenta pensativo y Kanda voltea a verlo sombrío. –no entiendo porque no aflojas, no eres una mujer virginal y es obvio que le traes unas ganas… ¡vale me cayo! –exclama rápido al verlo en modo demonio sediento de sangre. –solo es que estoy preocupado. –Kanda lo ignora, regresa su vista al frente dispuesto a irse y dejarlo hablando solo. –creo que mi amiga del alma planea irse de la orden sola. –comienza a dramatizar y Kanda se detiene en seco. –creo que se le metió la loca idea de dejar de ser mago para la orden. –comenta sobándose la barbilla pensativo. –no me lo ha dicho, pero con lo que está pasando y como está actuando… digamos que la conozco bien. –Lavi se encoge de hombros restándole importancia. –aunque no lo parezca me preocupa, sé que se puede defender sola pero en su estado me hace dudar, además que enemigos le sobran y muchos hacen fila para tener la oportunidad para acabar con ella. –si, a lo largo de su vida ambos han ganado muchos enemigos que los odian a muerte, no sabe porque si son encantadores. –sé que no ira con su padre, es orgullosa y sé que no te dirá nada a ti porque no quiere provocarte lastima.

- Se claro imbécil. –Kanda lo voltea a ver, habla y habla solo creándole más dudas.

- Como te dije es orgullosa no dejara que Kailan, yo o su padre la cuidemos, incluso no sé si dejara que tú lo hagas, pero tienes más posibilidades que nosotros, por eso te diré lo que pasa.

- ¡Habla ya! –exige molesto le caga que le dé vueltas a las cosas, pero en especial no solo le está creando más dudas sino que lo está preocupado; ¿Eiren estará enferma? Recordó lo que su padre le dijo, como se ha estado portando y ahora Lavi le sale con eso.

- Antes de decirte cualquier cosa, ¿la amas?

- Eso no es asunto tuyo. –le dice cortante.

- Venga que soy su mejor amigo, casi su hermano no pienso revelarte algo importante sin saber si la ayudaras por lastima o porque la amas.

- Yo no siento lastima por nadie. –le dice brusco.

- Eso es mentira… la sentiste por Kazuki, estuviste dispuesto a mentirle por un lapso de tiempo estuviste dispuesto a hacerlo. Eiren me lo conto. –Lavi lo mira de forma penetrante.

Kanda frunce el ceño, le caga que alguien más sepa sus intimidades, en especial Lavi. Pero teniendo ese tipo de relación con Eiren se arriesga a eso ya que esos dos son como uña y mugre, se cuentan todo como comadres chismosas.

- Cuando amas quieres proteger a esa persona… a mí me interesa que la quieras proteger, no que le tengas lastima.

Pocas veces Lavi se pone serio y Kanda lo sabe, para que lo esté ahorita es porque en verdad lo que sea que sabe si es de seriedad… solo espera que no salga con una pendejada, también suele fingir seriedad para esas babosadas con las que sale de repente y odia no saber cuándo finge o es sincero de verdad.

- Te seré sincero, yo a Kailan la amo tanto que deseo protegerla de todo al grado de a veces desear encerrarla en una burbuja donde nada la lastime, pero sé que eso es imposible. Y me gustaría saber si tú amas a Eiren de la misma forma.

- Te lo dije; lo que sienta por ella no es asunto tuyo. –no se lo ha dicho ni a ella, ni a él mismo menos se lo dirá a Lavi. –pero nunca estaré con ella por lastima. –le dice cortante, ladeando su rostro a un lado.

Bueno, eso es más de lo que puede tener de alguien como Yuu y Lavi lo sabe.

- En un mes Eiren se quedara completamente ciega. –suelta de golpe y Kanda voltea a verlo sorprendido. –sospecho que por eso se ira de la orden, su orgullo le impide que la vean con lastima.

- Explícate. –ordena mostrándose serio.

- ¿Has oído algo de la familia Knightley?

Claro que ha oído de esa familia de magos, son poderosos, dominan el fuego como ningún otro y son caracterizados no solo por ese excelente dominio de fuego sino también porque todos son ciegos… Kanda ensancha los ojos al caer en cuenta de ello, Eiren domina el fuego mejor que cualquier mago de la orden.

- La madre de Eiren era Knightley. –Kanda frunce el ceño, comienza a sospechar de que va la cosa. –los magos de esa familia no nacen ciegos, pierden la vista a cierta edad… ¿sabes la razón?

- No.

- Obviamente, son pocos los que lo saben y es un secreto a voces entre los mejores magos. Yo lo sé porque Eiren me lo conto y a ella su padre. –Lavi se encoge de hombros con indiferencia y Kanda frunce más el ceño, es injusto, ella dice amarlo pero le tiene más confianza a Lavi. –el conde maldijo hace cientos de años a los Knightley. Uno de los antecesores de Eiren que vivió en esa época en que el conde dominaba fue el primero en imponerse ante el Conde así que los maldijo haciendo que la misma magia de esa familia los lleve a la oscuridad. –Lavi apunta uno de sus ojos y Kanda escucha atento, digiriendo la información. –entre más fuerte es la magia de un mago Knightley más rápido llega la ceguera a sus ojos. Eiren es la más joven hasta ahora de su familia materna en quedarse ciega. El que haya despertado la magia antes que sus antecesores y haya aumentado su poder mágico, ha acelerado el proceso de quedar ciega. –Kanda aprieta con fuerza los puños, tiene más razones para odias a ese jodido monje. –Tengo entendido que la misma magia que poseen los Knightley les va quemando la pupila, ese tipo de ceguera no tiene cura al ser una maldición. Al parecer la única cura es matando al Conde, pero como sabrás no ha muerto, solo está dormido, así que la maldición seguirá hasta que sea asesinado.—definitivamente el Conde subió a número uno en su lista de personas que quiere asesinar, Tyki quedo en segundo lugar.


Kailan va caminando por los pasillos de la orden de lo más tranquila.

- ¡Kai-chan~! –exclama Lavi abrazándola por detrás, teniendo misteriosamente sus manos en los pechos de ella, que apretujo sin descaro.

Kailan le da un cabezazo en la nariz, haciéndolo caer de pompas en el suelo, desangrándose por lo que lleva una mano a su nariz, adolorido.

- Lavi-kun a veces no quiero golpearte, pero tú no pones de tu parte. –dice tétrica, volteándolo a ver mientras se truena los dedos, ha entrado a modo demoniaco.

- ¡Espera! ¡Tengo algo importante que decirte! –exclama rápidamente poniendo su otra mano al frente como si eso pudiera detenerla. – ¡es sobre Eiren, se quedara ciega! –dice muy rápido cuando la ve con intención de echársele encima.

Eso sí detuvo a Kailan que se le fue toda furia y ensancha los ojos mostrando sorpresa.

- ¿Por qué dices eso?

- Veras. –Lavi se pone de pie, a ver si puede hablar, la sangre no deja de salir mormandolo, pero sino habla la puede hacer enfadar de nuevo y ahora si se lo surte.


Eiren enojada está en su habitación haciendo una maleta, aventando la ropa con brusquedad dentro de ella.

- Quería que lo hiciéramos antes de irme para tener esa imagen de él antes de quedarme ciega, pero ya no le rogare a ese idiota… ya me rechazo mucho en el plan íntimo, nunca nadie me rechaza, ni tengo que hacer mucho para acostarme con ellos y ahí va Yuu haciéndola la mujer virginal. Si el bastardo ya no es virgen, se tiro a una puta.

Al recordar eso las prendas en sus manos se incendiaron gracias al fuego que salió de ellas.

La puerta se abre pero como sabe que seguro es Lavi no le importa, sabe que sospecha lo que hara.

- Apúrate, no me gusta esperar.

Eiren se sorprendió, esa no es la voz de Lavi. Su ceño se frunce y voltea viendo a Kanda recargado en la puerta con una maleta a sus pies y teniendo los brazos cruzados. Él no lleva el uniforme de la orden, viste casual.

- ¿Qué demonios…?

- No sé a dónde cojones planeas ir, pero iré contigo. –lo dice como si fuera una orden absoluta y a Eiren le dio un tic nervioso en la ceja derecha.

- Lavi. –las cenizas de sus ropas en las manos se incendiaron de nuevo ya que sus manos lanzaron fuego como si fueran mechas de estufa. –no necesito la lastima de nadie. –Eiren tira lo que quedo de sus blusas al suelo y se dispuso a terminar de hacer su maleta, cuando termine matara a Lavi antes de irse.

- ¿Lastima? –Kanda ríe con burla, pero su risa sonó espeluznante y Eiren se mojó de solo oírla, es tan sexy. –es lo último que sentiría por ti. –Kanda se endereza y camina hacia ella, tomándola del brazo, haciéndola voltear hacia él. –Alucinas… si piensas que te dejare ir sola a quien sabe dónde. Eres mía, así que nadie te pondrá un dedo encima mientras esté vivo… ¡mierda, deja de sangrar de la nariz! –exclama teniendo un tic nervioso en la ceja derecha.

- ¡Es que tu risa fue tan sexy! –exclama orgásmica limpiándose la sangre de la nariz con el brazo. –no puedo controlarla. –Kanda le toma el rostro y se lo alza para que quede de frente hacia el techo y así la ridícula deje de sangrar. –digas lo que digas no necesito ser protegida, seré ciega pero no inmóvil o débil. –le dice indignada, sonando mormada.

- ¿No oíste? –Kanda inclina su rostro para que quede cerca del oído. –eres mía… me vale mierda si necesitas protección o no. Yo no dejare que a lo mío lo toquen.

- ¿Hablas de tocar que me manoseen o de tocar que intenten matarme? –pregunta curiosa.

- Ambas. –le dice entre dientes, mordiéndole el lóbulo de la oreja, sacándole un gemido.

- Yuu ¿te has dado cuenta que cuando me muerdes más que dolerme me excita? Digo, he notado que lo haces cuando te enojas como si quisieras castigarme, pero consigues excitarme. Así que si no piensas bañarte cuando prendes el boiler deja de provocarme, ya me canse que me rechaces.

- ¿Rechazarte? –Kanda alza su rostro para ver el de ella, ya dejo de sangrar así que dejo de alzarle la cabeza. –que estupidez.

- ¡Es lo que has estado haciendo! ¡Hieres mi orgullo! –le dice acusadora.

- Eres tan estúpida… no sé qué te vi. –Kanda entrecierra los ojos.

- ¡Oye la pregunta sería "¿que no he visto en ti?", desgraciado, nadie le dice a un Cross un "no sé qué te vi"! –exclama indignada y con reproche.

- ¿Tanto quieres hacerlo? –Kanda la mira de forma penetrante.

- ¡Claro que sí! No solo me pones cachonda con solo besarme y me haces fantasear, sino que también quiero hacerlo antes de quedarme ciega, quiero guardar la imagen de verte desnudo, follandome y llegando al clímax.

¡Joder! Ella lo provoca y con esa boquita… sin apartar sus ojos de los de ella le pasa un pulgar por el labio inferior.

- No te quedaras ciega, matare al Conde antes de que pase…

- Yuu-pon ni mi padre lo ha encontrado y se la ha pasado buscándolo desde que nací. –Eiren roda los ojos.

Kanda se muestra serio, es verdad, tal vez no consigan cura, tal vez no lo encuentre antes de que ella quede ciega.

- Te dejare algo claro. –Kanda inclina su rostro dejándolo nuevamente cerca del oído. –juega conmigo, seme infiel o búrlate de lo que siento y juro que te matare. –le susurra sombrío.

- No me hables tan sexy y no me amenaces que me éxito, y si me dejas con las ganas juro que te amarro y te violo. –le dice berrinchuda.

Kanda coloca sus manos en la cintura de ella y la alza, sorprendiéndola. La avienta sin nada de delicadeza a la cama, haciéndola revotar en el colchón, alado de la maleta. Kanda se inclina y avienta la maleta al suelo y se endereza, comenzando a desabrocharse la camisa.

- ¿Qué? –pregunta confundida, alzándose apoyando sus codos en el colchón.

- Lo haremos. –termino de desabrocharse la camisa y se la saco, tirándola al suelo.

- ¿Enserio? –Eiren no lo entiende, está peor que una mujer en sus días o menopáusica, primero se hace el difícil, luego él empieza y la deja ganosa y ahora de la nada le dice que lo harán.

- Quieres verme hacértelo antes de que te quedes ciega. –Kanda se saca el cinturón de forma brusca haciéndolo sonar y Eiren se muerde el labio inferior, provocándolo, pero sin intención… verlo ahí de pie desnudándose para ella con esa expresión seria es muy provocativo para ella. –te complaceré esta vez, pero ya te dije lo que pasara si solo estás jugando conmigo. –le dice amenazante mientras se desabrocha el pantalón.

- ¿No me dirás que te has hecho el difícil porque piensas que juego contigo? –pregunta incrédula. –¡estas peor que una mujer! –sin poder evitarlo suelta la carcajada.

Kanda molesto se pone de rodillas al pie de la cama y la toma de las piernas, jalándola con brusquedad hacia él, sorprendiéndola, es sexy y raro que él tome la iniciativa así.

- No te burles. –Kanda le toma el chaleco, rompiéndoselo junto con la blusa, dejando al descubierto ese sostén de encaje color rojo.

- No juego contigo, pero supongo no estarás seguro hasta que pase el tiempo y lo compruebes. –le dice divertida, pero nota que él no deja de mirarle los pechos. –sé que son pequeños, pero parece que te gustan. –Eiren se quita los trozos del saco y camisa aventándolos al suelo, dándole una perfecta vista de su torso desnudo. –mas no sé si son mis pechos lo que te gusta o mi ropa interior… si es lo segundo tengo unas bragas a juego. –juguetona se alza la falda poco a poco hasta descubrir sus bragas que efectivamente son a juego, no son tan provocativas como la tanga con la que pretendió seducirlo ayer, pero sigue siendo provocativa.

- Descarada. –Kanda se inclina estampando sus labios con los de ella, llevando sus manos a los pechos, tomándolos entre ellas, sintiendo como caben perfectamente.

El beso es muy intenso y los gemidos de Eiren se mueren en ese beso, la forma en que le masajea los pechos, restriega su entrepierna dura con su sexo y la besa la está mojando mucho.

- Y tú… tienes fetiche con la lencería. –comenta con mofa cuando el beso se rompió, ya sabe cómo seducirlo futuramente, vio como se le oscureció la mirada al verle las bragas y recuerda que con el babydoll no se resistió nada, solo pararon por culpa de Allen.

- ¿Es mi culpa que esos pedazos de tela se te vean tan bien? –pregunta ronco, excitado sin dejar de restregar su dura entrepierna con el mojado sexo de ella, sentir lo húmeda que esta lo está prendiendo mucho.

- De hecho no. –Eiren se las ingenia para cambiar lugares y él no se lo esperaba, estaba por rodar para dejar los lugares como estaban pero ella se sentó en sus piernas, dándole perfecta vista de su cuerpo, semi desnuda, con esa lencería que lo vuelve loco, la falda alzada tapándole el vientre.

Ella le sonríe coqueta y se desabrocha la falda, sacándosela por arriba y aventándola al suelo, dándole una perfecta vista de su cuerpo vistiendo esa lencería que resalta más su piel y cuerpo, y efectivamente notó que tiene fetiche.

- Una de las cosas que quiero recordar cuando quede ciega es esto. –Eiren baja la mirada a la vez que le baja el pantalón y bóxer, liberando su erección.

No le gusta que ella diga que se quedara ciega, pero es la pura verdad, desea poder enseñarle todo lo que quiere ver y recordar antes de perder la vista. Que su pene sea una de esas cosas le sube el ego, en especial ver como se le hizo agua la boca y como se pasó la lengua por los labios al verlo, como si se lo saboreara.

- Me lo quiero tragar. –dice de forma golosa, pasándole el dedo por la punta provocándole un escalofrió por todo su cuerpo.

- Trágatelo, no pienso detenerte. –Kanda le sonríe de forma ladina, alzando la cadera, ofreciéndole su pene.

Eiren le sonríe de esa forma picara que la mayoría de las veces le da mala espina, ahora no, sabe que lo que planea, le va a gustar y mucho. Apoyo sus codos en el colchón para verla mejor, a la vez que ella se inclina y comienza a pasar su lengua por toda la punta, haciéndolo gruñir y entrecerrar los ojos, se siente mejor de lo que pensó.

Kanda se muerde el labio con fuerza, esa jodida lengua está torturando con placer su verga, y cuando ella se lo metió todo a la boca acariciándole los testículos arqueo la espalda y gruño fuerte. Inevitablemente movió sus caderas, follando esa boca, sintiendo como ella mete y saca su pene, como la punta toca la garganta, y como ella succiona la punta. Es jodidamente buena en eso, le está nublando la cabeza por completo, entiende porque tiene locos de deseo a los demás, esa desgraciada sabe cómo usar la boca y algo le dice que no solo la boca, y ahora toda ella es solo de él, que esos perdedores se queden con las ganas de tenerla, es suya y no piensa compartirla.

- Harás que me corra en tu jodida boca. –le dice sintiendo más pesada la respiración, le cuesta mantener los ojos abiertos, solo lo consigue porque no quiere perderse de vista a ella devorándole la verga, es tan excitante.

- ¿Quieres que me lo trague Yuu? –Eiren saca el pene de su boca, molestándolo, quiere más, y la ve alzándose como si ya no tuviera intensión de seguir y ahora está de rodillas y piernas abiertas dejando su sexo cerca de su pene.

Y todavía le pregunta si quiere que se lo trague, claro que quiere, hará que se trague todo, marcándola por todos lados con su semilla como si fuera un jodido animal, es posesivo por naturaleza y le vale mierda.

- ¿O quieres echármelo en el cuerpo? –Eiren restriega su sexo con esas mojadas bragas a lo largo de su pene, sin cubrir la punta, eso es jodidamente placentero también.

Como tentativo echarle su semen en el cuerpo, verla bañada con él, marcándola más. Que dilema, ambas opciones son tentadoras y el placer no lo deja pensar con claridad.

- ¡Mierda! –Kanda cambia lugares con ella, dejándola acostada con el arrodillado a la altura de la cadera, apoyando las piernas en sus costados y comenzó a masturbarse, ya está por venirse.

Eiren gime, verlo masturbarse es tan sensual y provocativo, se quiere tocar, quiere también sentir placer. Así que sus manos se van a sus pechos, masajeándolos, le duelen los pezones al rosar con la tela de sus sostén por lo que lo alzo liberando sus pechos y comenzó a pellizcarse los pezones sin dejar de ver como se la jala.

Kanda gruñe al verla tocarse los pechos de esa forma tan descarada y notando como disfruta hacerlo, tanto como disfrutar ver como él se la jala, no pudo resistir más y termino derramándose encima de ella, bañándola con su semen los pechos y el estómago, incluso le salpico algo en cerca de la boca.

Kanda respirando agitado y aun no recuperado del orgasmo, guió sus dedos a la cara de ella, quitando el semen y le metió los dedos a su boca entreabierta, esa guarra golosa los lamió igual como si le lamiera la verga, saboreando el semen en sus dedos.

- Mmm… sabe rico. –dice en un gemido, cuando él saco los dedos.

Sí, es posible, se puso duro y acaba de correrse, pero ella lo provoca, es su culpa por ser tan ella. ¡Y mierda! Si normalmente es provocativa, en la intimidad lo es aún más, entiende a esos desgraciados y por qué no pueden ni quieren dejarla al tenerla, sabia eso, por eso no quería hacerlo con ella, porque sabía que se haría más adicto y dependiente de toda ella, pero no será uno más que la tienen y la pierden, él la tendrá y la conservara, de eso se encarga no importa si tiene que encerrarla.

- Rico ¿ah? –Kanda le toma las piernas y las alza hasta colocarlas sobre su hombro, sorprendiéndola. –veamos que tal sabes tú.

La posición en la que quedo es incomoda, pero saber que él le va a hacer sexo oral hace que no le importe. Venga, se lo imaginaba brusco en el sexo, eso le agradaba pero Yuu no solo es brusco es intenso y provocativo, la pone a mil.

Kanda le hizo las bragas a un lado y acerco su rostro, ese jodido olor, le está nublando los sentidos, es como un jodido afrodisiaco, si así lo pone el olor a sexo de ella no quiere ni imaginar el sabor.

Eiren sintió la primer lamida en su clítoris y arqueo la espalda a la vez que gime, se sintió tan bien esa cálida lengua en su hinchado clítoris.

- Follar con una copia no se acerca en nada a la verdadera. –Kanda gruñe, sin dejar de lamerle el clítoris y meter su lengua en la entrada, disfrutando el sabor, el cómo no deja de gemir.

Eiren se revuelve el cabello ante el placer que está sintiendo, Yuu sabe cómo mover la jodida lengua ya lo había notado en sus besos, pero ahora que la está besando ahí… ¡joder! La está enloqueciendo.

Su sabor, su olor, toda ella es tan jodidamente adictiva, entre más prueba de ella más quiere, sabía que sería así por eso dudo mucho en ceder.

- ¡Yuu! –gime su nombre sintiendo su orgasmo cerca entonces él se detuvo, alejando su rostro y sonriéndole de una forma casi diabólica. – ¿Por qué paraste? –pregunta indignada.

- ¿Me pregunto por qué? –le dice relamiéndose los labios, quitando la humedad de ella de ellos, saboreándolo.

Eiren entrecierra los ojos, la forma en que lo dijo, como la mira da a entender que fue una especie de venganza y no sabe porque si ella ha sido muy buena con él.

Kanda le saca las bragas con algo de brusquedad, él no sabe ser delicado y a ella no le gusta que lo fuera, se pone en medio de sus piernas, y al verla ansiosa sintió como de la punta de su pene sale más pre semen.

- ¿Tanto la quieres? –Kanda con la punta le pica en la entrada, no debió hacer eso, se sintió tan bien para él, como para ella.

- Venga Yuu, hazlo. –suplica moviendo sus caderas, entrelazando sus piernas en las caderas de él en un intento de acercarlo.

- Más te vale que tengas condones aquí… seguro el conejo idiota tiene. –dice inclinándose, uniendo sus labios con los de ella haciéndola sentir su sabor mesclado con el de él. – ¡Puta madre! –exclama rompiendo el beso porque esa desgraciada apretó más el agarre en sus caderas provocando que su pene entre hasta la mitad, se siente tan bien y eso que no ha entrado todo, no se puede creer que se resistió tanto a entrar en ella. – ¡condones, joder! –exclama usando todo su autocontrol para no entrar completamente en ella y comenzar a penetrarla con fuerza, dándole como presiente que ella quiere que le dé.

- Por ahí debe de haber pero no quiero buscar. Solo mételo Yuu y follame. –le pide provocativa, apoyando sus manos en los hombros de él a la vez que le rosa los labios. –me cuido, así que no hay problema si usas o no condón.

Y Kanda no se hizo del rogar, ella lo quiere y él se muere por dárselo, vaya que se muere por hacerlo. Entro completamente en ella, ¡y mierda! Cuando él lo hizo aquella vez con la copia de Eiren uso condón, y no se siente ni la mitad de bien como hacérselo a la verdadera sin el molesto condón.

Eiren arquea la espalda, restregando sus pechos en el torso de él. Kanda nuevamente une sus labios con los de ella y comienza a moverse sin dejar de entrelazar sus lenguas en un apasionado y fogoso beso.

Tomándola de las caderas comenzó a moverse, penetrándola sin dejar de besarse. Una de sus manos subió y le tomo un pecho, masajeándolo, acariciándole con uno de los dedos el pezón.


Kanda está acostado, respirando agitado, peor que si hubiera corrido un maratón o hubiera entrenado, apenas acaba de tener su tercer orgasmo, dos dentro de ella y el primero que se derramo encima de ella. ¡Y joder! Entiende porque ella es adicta al sexo, él comienza a hacerse adicto al sexo y más adicto a ella, eso no está bien pero ya no puede hacer nada para evitarlo.

Eiren está acostada a su lado también recuperándose del orgasmo recién obtenido. Se alza quedando sentada y apoya su rostro de lado en el vientre de Kanda haciéndolo alzar la cabeza extrañado.

- En un mes no podre verte, extrañare verte Yuu-chan, pero cuenta con que vivirá tu imagen en mis recuerdos. –le habla melosa al flácido pene que acaricia con los dedos, comenzándolo a hacer reaccionar. – ¡mira, se emociona porque lo toco! –exclama aniñada.

- ¡Es normal si lo tocas, y deja de hablarle o ponerle nombre! –le grita enojado, teniendo un tic nervioso en la ceja derecha.

- ¡Jeje…! –Eiren sonriendo traviesa se alza, quedando sentada a su lado, dejando ver su desnudes sin vergüenza alguna y él odia su cuerpo por reaccionar, a este paso no parara.

- ¿Enserio te has dado por vencida a quedarte ciega? –pregunta mirándola serio al rostro mejor no le mira el cuerpo o no saldrán de esa cama nunca.

- No. De hecho me iba de la orden para buscar a mi abuelo. Tengo entendido que sigue con vida, pero dudo que me quiera después de que odia a los Cross. Por eso echo a mamá de casa cuando supo que estaba embarazada de uno… así que el plan es ir, obligarlo a verme y luego bajarle lo que sepa de la maldición a base de torturas… me ayudaras a torturarlo ¿verdad? Sé que lo disfrutaras. –Kanda solo sonrío de forma torcida, claro que la ayudara a hacer algo como torturas, no se podría perder una oportunidad única.

Eiren se acostó y se acurruco con él, abrazándolo melosa.

- Eres muy abrazable Yuu-yuu.

- Y tú eres una idiota Eiren. –le dice entre dientes.

- ¡Me llamaste Eiren! –exclama sorprendida a la vez que se endereza.

- Así te llamas ¿no? –Kanda alza una de sus cejas

- Sí, pero por lo general me llamas loca, tonta, idiota, estúpida… si, bien lindo tú. –le dice con sarcasmo.

- Es lo mismo que si te llamara por tu nombre. –Kanda voltea y la toma del cabello con una mano sin estirárselo. –te describen perfectamente. –le dice con burla rosándole los labios y no la dejo replicar ya que unió sus labios con los de ella.


Con maletas en mano y vistiendo ropa causal van camino hacia la salida de la orden Kanda y Eiren. Más bien Kanda carga las maletas y Eiren se le cuelga del brazo, así que va muy cargado.

Ambos se detienen al ver en la salida a Lavi y Kailan.

- Al fin… tardaron. –Lavi los mira con ojos entrecerrados, sabe porque tardaron, iba a entrar a la habitación por unas cosas y los oyó, como no se quiso traumar mejor desistió de tomar esas cosas, aparte siente envidia porque su amiga ya follo con él y a cómo ve las cosas para que él folle de nuevo y con Kailan pasara mucho tiempo, no lo deja ni manosearla, solo besarla.

- ¡Al fin aflojo! ¡Choca esos cinco! –exclama corriendo hacia Lavi dispuesta a chocar sus manos y este la espera con la mano alzada.

Pero Kanda no la deja tomándola del cuello de la blusa y la mira sombrío porque ande revelando su intimidad.

- Nee-san ¿por qué planeabas irte sin decirme nada? –Kailan la mira resentida y Eiren deja de intentar zafarse del agarre de Kanda para mirarla. –soy tu hermana, puedo ayudarte mejor que bakanda. –dice apuntando al peli-azul.

- ¿Qué dijiste enana del demonio? –Kanda suelta a Eiren y camina amenazante hacia Kailan.

- ¡Yey! –exclama Lavi y Eiren consiguiendo chocar sus manos como festejo porque al fin Eiren consiguió que Yuu afloje.

- Lo que oíste bakanda. –Kailan alza la mirada, fulminándola con ella.

- ¡Regresa a la orden enana!

- ¡No, iré con ustedes! ¡No dejare a nee-san sola en esto!

- ¿Eh? –Eiren mira curiosa a Lavi.

- Sabes lo cabezona que es y yo no pienso romper el dúo dinámico. –Lavi le sonríe de forma socarrona.

- ¡Yey! –exclaman sonriendo como pendejos ambos chocando sus palmas.

- ¡Enana demoniaca!

- ¡Nenaza demoniaco!

Kailan y Kanda tienen su frente pegada, se fulminan con la mirada y gruñen como perros rabiosos teniendo un fondo del infierno rodeándolos, mientras Eiren y Lavi sonríen como pendejos, teniendo sus manos unidas y un fondo de amistad los rodea.

Continuará

eiren al fin consiguio ke yuu afloje jajajajjajaja y a como veo no creo ke paren

sspero les haya gustado el cap, en lo personal el lemon se me hizo muy fogoso :3

saludos

muchas gracias por sus reviews

besos

kriss