—¿Levi?
Salte, me aleje, caí sentado unos dos metros, el mocoso de mierda casi hace que me de un infarto.
—Tu… ¿Cómo encontraste este lugar? —dice muy calmado mientras se sienta en el pasto. Muy bien, creo que no se percato de la escena anterior. —No te encontraba en ningún sitio, luego recordé este lugar y bueno, aquí estabas—le respondí más calmado, disminuyendo la distancia y sentándome a su lado.
—Me refiero a que como encontraste este lugar, no recuerdo haberte enseñado como llegar.
—¿No te lo había dicho antes? Dije que podría encontrarte, aun si me hubieras vendado los ojos…Ahora dime que te sucedió para que tuvieras que venir aquí— fui directo al grano, y pareció reaccionar un poco, pero luego puso un rostro sombrío, con un deje de tristeza, es raro verlo así; triste, puesto que siempre anda con la sonrisa por delante y siendo optimista, debe afectarle mucho el problema que tiene como para que lo haga actuar de esa manera.
No me respondía, simplemente se quedaba mirando hacia el inalcanzable cielo azul, en el cual la luna estaba llena, deslumbrando a todo aquel que la viera.
—Es igual que en aquel entonces, — añade luego de un rato, sin alejar su mirar al techo infinito. Yo solo le quedo observando de reojo, sin entender su comentario— La vez que te traje aquí— prosiguió ante mi silencio— La Luna se exhibe con todo su esplendor, radiante con su velo de novia, a la espera del Sol a que se aparezca por entre las montañas, pero su espera se vuelve en vano, puesto que Sol y Luna, no podían estar juntos…El Sol era inalcanzable para la Luna, y la Luna inalcanzable para el Sol…
Su voz era neutra, pero en su rostro se reflejaba tristeza, soledad. Me le quedo mirando y el agacha su cabeza, como tratando de esconder su rostro de mi mirada.
—Eren, de que hablas ¿Qué te suce…—no alcanzo a reaccionar cuando ya lo siento aferrado a mí, abrazándome con fuerza, pero sin llegar a lastimarme, mientras escondía su rostro en mi hombro. Trato de quitármelo de encima pero se empeña en abrazarme con más fuerza—Déjame así un poco mas…— su tono es apagado, quiero preguntarle que le sucede, no actúa como el engreído hijo de papi que es. Lo único que atino a hacer es corresponderle al abrazo, después de todo, para eso estoy, para servirle, aunque sea de pañuelo.
Pasan unos minutos hasta que siento que mis piernas se duermen, Eren sigue aferrado a mí como un bebe a su trapito de dormir, su respiración se ha calmado un poco, ahora es acompasada y hasta casi armoniosa, ahí me doy cuenta de que se ha quedado dormido en mis brazos.
—Tch, si vas a quedarte dormido por lo menos avisa. —Por acto reflejo, acaricio su desordenada maraña de pelo, es suave y con un olor a canela con manzanilla, olfateo su cabello inhalando su esencia, es tan adictiva.
Lo siento removerse en mis brazos y caigo en cuenta de lo que estaba haciendo. ¿Lo estaba olfateando? Ok, este mocoso me está haciendo sentir raro, eso no lo negare, creo que solo me eh dejado llevar por los acontecimientos sucedidos, me levanto y lo cargo en mi espalda, no es pesado a pesar de ser malditamente más grande que yo, en mas, es muy liviano, lo que me hace preguntarme; ¿cómo es que le cuesta tanto levantarse en las mañanas?
Llegamos a su habitación y aun seguía dormido, no entiendo el cómo puede dormir tan plácidamente a pesar de estar cargándolo como un costal, de verdad, creo que esa cama exageradamente grande y cómoda es un total desperdicio, hasta durmiendo como un perro este tipo dormiría como rey. En fin, trato de recostarlo en la cama, lo siento en la cama mientras busco su ropa de dormir, que consiste en una simple camiseta blanca y un pantalón corto negro para estos días de calor. Trato de mantenerlo sentado, o por lo menos un poco erguido para poder cambiarlo, comienzo a desabrochar su camisa blanca, botón por botón, rozando mis manos con su pecho. Me doy cuenta de que tiene un cuerpo trabajado, tanto su abdomen como sus brazos, pero no llegando a ser grotesco, sino que equilibrado. A pesar de haber estado afuera su cuerpo se siente tibio, no sé porque de pronto mis manos comenzaron a temblar y mi respiración comenzó a dificultárseme, y como si fuera poco, la escena del beso se plasmo en mi memoria.
Ese maldito beso…
Esa sensación se apodero por completo de mi cuerpo, esparciendo los temblores de mis manos hasta cada centímetro de mi cuerpo, estoy en cuclillas pero siento que en cualquier momento voy a caer de espaldas, trato de volver a cerrar sus botones cuando siento algo cálido envolver mis temblorosas manos. Levanto mi rostro para encararlo.
Esmeralda.
Ahí estaba, mirándome fijo con esos ojos tan atrayentes, como si de una maldición se tratara, mis ojos quedan hipnotizados frente a los suyos, no puedo quitar la mirada de la suya, el comienza a acariciar mi rostro elevando mas mi mentón hacia su rostro.
—¿Por qué tiemblas, mi querido sirviente? — Su pulgar deslizándose por mi labio inferior, enviando una serie de sensaciones eléctricas recorriendo toda mi espina dorsal.
Cuando me doy cuenta su rostro estaba a escasos centímetros del mío, por impulso propino un fuerte manotazo dando por terminado el contacto de nuestras manos, haciéndome caer de espaldas al suelo.
Una ronca carcajada domina el silencio que yacía en la habitación. El muy maldito llegaba a llorar de la risa que le provoco mi caída.
Después de poder controlar su estúpida risa y secarse las lagrimas —L-Levi, ¿p-porque actúas a-así? — error, su risa de mierda todavía estaba presente en cada palabra que escupía.
—¡C-Cállate maldito desgraciado! Es tu culpa, además si estabas despierto perfectamente podías vestirte solo.
—Mmm, pero tú no estabas vistiéndome, al contrario— decía mientras apoyaba su codo a su mesita de noche que estaba a lado de la cama—Estabas quitándome la ropa ¿o me equivoco? — y su mirada se clavaba en mi. Sus malditos ojos. Pareciera como si me devorara con tan solo mirarme y yo lo sentía.
— ¿Y que si lo hacía? — me disponía a ponerme de pie a lo que el reacciona—por fin— a ayudarme, a lo que yo respondo apartando su mano levantándome por mi cuenta, estirando mi uniforme. —Tu estabas ''dormido'' —hago énfasis en la palabra—Y no podías quedarte así, solo hice lo que tenía que hacer, pero como veo de que solo fue una joda tuya, me retiro.
—Ow, ¿me pregunto a donde se habrá ido todo ese respeto hacia mí? — decía en tono lastimero.
—A la mierda.
—Ouch, esas palabras me hieren, — se levantaba de su lugar acercándose a mí, haciéndome retroceder, acorralándome contra la pared— aunque siempre has sido así… Desde pequeños.
Y nuevamente mi corazón se acelera arrítmicamente, siento mi rostro arder y un cosquilleo recorrer todo mi cuerpo dirigiéndose principalmente a mis piernas, siento que en cualquier momento esta me fallaran terminare de vuelta en el suelo.
—Déjame ir…—dije en un susurro.
—Levi…
Me beso.
Pero fue distinto al de la primera vez, que fue bruto y tosco, ahora, es cálido, suave y tranquilo. Nuevamente no alcanzo a reaccionar y dejo que él me lleve, apega mi cuerpo al suyo, abrazándome con necesidad.
¿Porque actúa así?
Sus manos recorren con premura mi cuerpo, tanteando a su paso y acariciando por sobre mi ropa.
¿Por qué no lo mando a volar de un solo golpe?
—Eren…—jadeo cuando siento una de sus manos colarse por entre mi camisa, deslizándola lentamente por mi espalda.
¿Por qué dejo que vuelva hacer esto?
—Levi…—me besa con gula, su lengua recorre cada recóndito lugar de mi boca, entrelazándola con la mía.
¿Por qué dejo que me confunda de esta forma?
Besa la comisura de mis labios y baja hasta mi cuello dejando un caminito de besos en el trayecto. Débilmente levanto mis brazos y me cuelgo en su cuello, enredando su cabello castaño y desordenado entre mis fríos y delgados dedos. me estremezco cuando siento algo duro rozándome a la altura de mi cadera, y una de sus manos colarse por dentro de mi pantalón, apretando mi trasero.
Susurra entre mi cuello.
—Levi…Voy a hacerte mio…
Si, ya no había vuelta atrás.
(~*o*)~
Era doloroso, realmente doloroso, sentía que me partía y desgarraba con cada embestida que daba contra mí, pero ese dolor llegaba a transformarse en placer, puro placer cuando daba en un punto fijo en mi interior, que me hacia gritar, pero que inútilmente trataba de acallar mordiéndo la almohada y enterrando mi rostro en ella. Me sentía vulnerable por la posición en que estaba, con la cabeza enterrada en la almohada, con mis mano apretando fuertemente las finas sabanas que estaban siendo escenario de esa escena, mientras Eren se encargaba de follarme con fuerza.
Lo único que podía hacer era gemir y hasta gritar en momentos, con dolor y placer mesclados, entre suplicas y sollozos. Estaba asustado, una parte de mi quería que se detuviera, que por favor se detuviera, pero la otra no quería que este momento terminara, quería que este momento perdurara, que el tiempo se detuviera y solo fuésemos nosotros dos en este mundo.
Ilógico, ¿no?, odiar algo pero a la vez quererlo con todas tus fuerzas hasta mas no poder.
Así es como este mocoso al que le debo lealtad como mi amo me hace sentir.
Una mano me saca de mis pensamientos, Eren me toma de las manos, volteándome, el se sienta n la cama para luego sentarme sobre él y seguir sus embestidas, que cada vez eran más erráticas y certeras, ayudándose me levantaba de las caderas, haciéndome resbalar por su enorme y caliente miembro para luego hacerme caer de golpe, una y otra vez, repetidas veces, la primera estocada en esa posición hizo estremecerme de sobre manera, haciéndome perder la razón y comenzar a gemir sin control alguno.
—Levi…Ngh! — cambio nuevamente de posición, ahora yo estaba recostado en la cama de espaldas y el frente a mí, con su rostro a escasos centímetros del mío, sus ojos están cerrados y la habitación esta oscura, por lo que no puedo ver la expresión que tenía en ese momento, de algún modo, eso me molestó. Sus embestidas se volvieron aun más feroces y certeras, haciéndome entender que ya estaba por llegar al orgasmo.
Siento su pene palpitar en mi interior, yo también estoy por acabar, dos, tres estocadas mas y Eren llega al clímax, gimiendo al mismo tiempo que lo siento clavar sus dientes en mi clavícula, haciéndome gritar de dolor, el último grito de esa noche desenfrenada, haciéndome correrme de igual modo, manchando mi abdomen y parte del suyo con mi esencia.
Trato de recuperarme de lo latigazos que provoco el orgasmo que aun recorre mi cuerpo con lentitud, pero es inútil, Morfeo me toma en sus brazos y caigo dormido, antes de perder la conciencia, siento una suave caricia en mi rostro, trato de dirigir mi vista en Eren pero solo veo una sombra a lado mío, creo que me dice algo, pues logro atisbar entre la oscuridad sus labios moverse, pero creo que solo fue un susurro, que se perdió en esta noche de luna llena.
(~*o*)~
Voice-chan al habla:
Esto…uhm, ¿holi? .-. xd
Y eh aquí la anhelada actualización! *^*, Se supone que la habia escrito hace días atrás, por cada día solo avanzaba cuanto, unas ¿20 palabras? Y el bloqueo, bloqueo, bloqueo, bueno, me bloqueo xD
Aww, enserio, me da pena Erencito, que le habrá pasado para que tuviera que ir a su lugar secreto u-u
Y ustedes mis amores, que creen, nuestro baby sirviente ¿se habrá enamorado de su sexy pero extraño amo? O solo lo harán sufrir? Véanlo en los próximos capítulos! (si es que actualizo xD) okno, si lo actualizare…cada luna llena ;)
Y Pido disculpas! Puesto que siempre que actualizo, actualizo en masa, pero este chiquitín había quedado crudo (¿)
Y bueno, no creo que sea necesario aclararlo pero estos sexys personajes no me pertenecen, le pertenecen a ese condenado demonio-llama xd, isalaalpaca (¿) digo Isayama Hajime xd, yo solo uso a su sexys creaciones para que trabajen de putitos para mí y para darle un show de hard a ustedes 3
Y bueno, lo de siempre ¿algún sensual review? xD e.e
Nos leemos!~
Voice-chan fuera.
