Cap. 4

Bueno espero que me puedan comprender estuve con parciales y recuperatorios de la facultad, entrevistas de trabajo y una muestra de canto. Perdón por abandonarlos tanto tiempo, espero que sigan disfrutando de esta historia los que me siguen desde el inicio y muchas gracias por los comentarios positivos y recomendaciones:

Todo era negro, su cabeza daba vueltas y solo escuchaba una voz que lo llamaba, era ella lo sabia podía reconocerla en cualquier situación, pero *¿Qué pasa?, Esta triste, hace mucho tiempo que no se pone así. ¿Quién será el culpable?, Lo matare, matare al que hiso que se ponga Yona así*. Su ser le estaba pidiendo a gritos verla y preguntarle qué pasaba. Pero había un manto negro que lo tiraba hacia abajo, hacia la oscuridad y el silencio, lucho contra esta pero en un momento sus fuerzas se habían acabado, cayendo de nuevo en ese abismo que paraba el tiempo y silenciaba al mundo exterior.

El tiempo se acababa debían correr y encontrar la cura, el tiempo les jugaba en contra, *¿Por qué de nuevo sucede esto?, ¿Por qué no lo había escuchado?, ¿Por qué solo podía causarle daño?, ¿Cuándo voy a poder protegerlo? Nunca, solo podía lastimarlo* Yona se sentía culpable y preocupada de que su peor pesadilla se haga realidad.

Esa mañana.

Luego de despertarse y recuperar las cosas escondidas los 4 dragones, Yoon, Hak y la princesa caminaban hacia su destino por el camino largo.

-Me duele la espalda- se quejaba Kija no me gusta dormir en el suelo ¿cuándo vamos a poder ir a una posada y dormir bajo un techo?

- Un fotón y sin las irregularidades del suelo- dijo Yoon-

-Sin bichos- agrego Kija

-Sin tener frio, que lindo seria dormir en una posada, ¿hay dinero para eso?- pregunto Yona

- Quizás para una habitación- dijo el auto proclamado niño bonito

-Siiii- gritaron a coro Yona y Kija

-Bueno busquemos un lugar, se ve que Yona no durmió muy cómoda con Hak - dijo Jae-Ha

Yona se sonrojó mientras miraba a otro lado evitando la mirada de Hak, pero este ya estaba irritado por los comentarios de ese ojos caídos y empezó a caminar rápidamente a delante de todos deseando que aparezca algo que golpear.

Un par de horas antes del ocaso, el día estaba agradable, mucho más despejado y el sol pegaba calentando la tierra mojada. Luego de caminar un largo tramo. Llegaron a una cabaña bastante grande y con sus propios cultivos, una granja, tenían cultivos de verduras, algunas frutas y algunos pollos. Yoon se emocionó pensando en hacer una buena comida luego de un largo tiempo de hacer solo comidas con especias secas. Zeno solo pensaba en comer, Yona y Kija esperaban ansiosos en la puerta apunto de tocar, pero el niño bonito dijo- Ven no toques tú la puerta o los dueños de la casa no te abrirán pensando que eres un monstruo, vengan hay que pensar que les diremos para que nos dejen pasar-.

Y así todos se agruparon alrededor de Yoon esperando que hable pero antes que pueda producir palabra Hak lo interrumpió – sigamos caminando, no me gusta-

-Oh ahora sabes que no podrás dormir con Yona y no quieres entrar- dijo el dragón verde molestándolo.

-No es eso, no me siento cómodo, no sé me lo dice mi instinto, princesa vámonos- Hak estaba bastante molesto y no le daba buena confianza que haya una granja tan lejos de un pueblo generalmente estaban alejadas pero lo suficiente para que haya un contacto para así comerciar.

-Nosotros somos los dragones con instintos, poderes y ganas de dormir cómodos- dijo Kija

-¿Ves algo extraño?- le pregunto la pelirroja a Shin-Ah pero este luego de girar su cabeza hacia la estancia negó girando su cabeza de un lado al otro –¿Ves?, Hak no hay de qué preocuparse, no hay ningún peligro-

-Bueno ya está decidido abriremos la puerta yo y Yona así es más probable que nos dejen pasar- dijo Yoon dando la discusión por terminada.

Luego de que tocaran una señora entreabrió una ventana dejando su cabeza visible

-Hola, ¿viajeros?-

-Hola señora queríamos saber si podíamos pasar la noche aquí, le pagaremos con lo que tenemos, no haremos problemas y cocinare para todos- dijo Yoon

-por favor los caminos están muy complicados luego de la lluvia de ayer – agrego Yona

-Esperen que me cambio ya les abro- luego de unos minutos la señora salió cerrando la puerta detrás de ella. Era una señora bajita de unos 40 años era un poco rellena con el pelo castaño atado en un moño alto estaba vestida con un vestido marrón que llegaba hasta sus pantorrillas y una faja marcando su cintura,

-Ayúdenme a buscar algunos ingredientes para la cena antes de entrar así no se nos va la luz del sol-

Shin-Ah cosecho con Jae-Ha de los árboles frutales que tenía, manzanos, naranjos y del único ciruelo que había. El primero le decía cuáles eran las mejores y el segundo saltaba a agarrarlas

Zeno corría a una gallina para luego comerla y Yoon se ocupó de agarrar algunos rábanos y papas con la dueña

Yona y Hak estaban discutiendo porque no se sentía cómodo en ese lugar pero la princesa intentaba convencerlo de su error

Al terminar la señora agarro con una mano la cesta llena de comida y mando a los hombres a bañarse a un pequeño rio que tenían a unos metros detrás de la arboleda ya que estaban sucios de la tierra por ayudar, Yona se quedaría con la señora en la casa pero Hak no la quiso dejar sola.

Al entrar vieron una pequeña cocina de piedra el horno ya estaba encendido. También había una mesa con sillas para 6 personas las ventanas estaban cubiertas por unas cortinas azules oscuras un pequeño mueble de madera con platos y repisas con muchas cosas para cocinar.

La señora se disculpó y amago para salir por la puerta pero primero prendió un incienso de una fragancia demasiado dulce para el gusto de Hak. Salió finalmente por un segundo para luego entrar con una planta tenían desde las flores de color blanco que se disponían en formas de ramillete hasta las raíces. Al entrar y con una gran destreza en segundos la dueña tenía una masa hecha para hacer galletas Yona intento ayudar pero su destreza en cocina era muy mala por lo cual solo se dispuso a preparar té con esas flores que la señora había traído

Hak estaba muy incómodo y molesto porque ya habían pasado varios minutos y no habían vuelto sus compañeros. La señora les sirvió un plato de galletas sonriente incentivándolos a probar una, en especial a Hak esto lo había molestado aún más.

Mientras Hak veía el recorrido que trazaba la mano de la princesa hacia su boca con una galleta, Hak hiso lo primero que se lo ocurrió, agarro la mano de la princesa y dirigió la comida a su propia boca llenándola completamente, hasta rozar sus labios con los dedos de la princesa dejándola con la mano vacía mientras masticaba esa dura galleta.

Yona sentada al lado de su compañero estaba completamente quieta en esa posición, con los ojos abiertos mirándolo mientras intentaba comprender porque había echo eso.

Hak también estaba sorprendido *¿por qué hice eso?*, tomo su té de un trago para poder tragar la horrible galleta y agradeció pesada mente a la señora, sintió mucha sed y calor estaba totalmente avergonzado y tomo también la taza de la princesa sintió un olor nuevo de ese té, un olor desagradable y de reojo vio a la señora que sonreía y se giraba ocultando con su cuerpo la planta que había cortado, pero solo quedaba su tallo, las flores y las raíces no estaban.

La sed de Hak incremento drásticamente y su cuerpo empezaba a temblar de frio, vio a Yona agarrando de nuevo una galleta pero esta vez le pego un manotazo y la tiro lejos cayendo en el suelo y rompiéndose en pedazos – ¡No la comas!, esta envenenada-

-¿Pero qué dices Hak?-

-¡Chicos!- grito la señora mientras se alejaba hacia la puerta que separaba con las demás habitaciones, de allí salieron 4 hombres y 1 mujer todos armados.

Se sentía mareado increíblemente mareado y con nauseas pero no iba a dejar a Yona indefensa. Agarro lo más rápido que pudo su lanza y con la punta sin filo se dispuso a golpearlos.

-Es la chica, es la chica- gritaba uno de los hombres el cual parecía el más adulto tenía una contextura física grande pelo negro y tenía una espada en mano mientras se acercaba a ella Hak estaba peleando con los otros 2 hombres ya que uno se encontraba en el piso ya inconsciente, sus movimientos eran lentos y mientras derrumbaba a uno el otro acertó un golpe en su pierna haciéndolo sangrar, y desestabilizándolo.

Yona no tenía su arco estaba demasiado lejos y cerca de la otra pelea. Tanto la señora que les había abierto la puerta y la nueva estaban intentando agarrarla, La pelirroja agarro un palo que estaba detrás de ella para la leña y lo empuño como una espada derrumbando a las mujeres.

El hombre más grande estaba a punto de llegar a Yona con la espada en movimiento a punto de cortarla, pero Hak se puso delante recibiendo el golpe y con un giro de su lanza lo insertó en su pecho clavándolo contra la pared. Se giró para ver a Yona y se agarró de esta mientras con un fuerte mareo y entumecimiento de piernas callo con un fuerte ruido al piso llevándola consigo. Yona grito mientras se veía caer con el cuerpo lleno de sangre Hak, él nunca había caído en una batalla.

Vio un pequeño hombre acercándose a Hak con sed de sangre y las 2 mujeres levantadas de nuevo pero Shin-Ha cortó al hombre y Kija golpeo a las mujeres con su garra, los demás entraron por la puerta sorprendidos de encontrar a la Bestia del trueno en ese estado.

Shin-Ha estaba tan frustrado que golpeo una silla y la partió, siempre confiaban en él, en ver si había peligro en los alrededores, Hak había dicho que no se sentía cómodo y cuando reviso no encontró nada inusual. Se había relajado sentándose en el agua del rio mientras Zeno y Kija jugaban y Yoon los retaba con que primero se bañasen bien y luego jugaran o no les daría de comer. Estaba feliz con su grupo hacia poco tiempo que ya los aceptaba a todos como amigos, algo que siempre pensó que nunca podría tener, y no solo era con sus hermanos por la sangre de dragón, Yona, Yoon y Hak lo aceptaban, no le temían, confiaban en él y los decepciono.

Cuando escucho el grito y vio hacia la casa su corazón se paralizo viendo la figura de las personas dentro atacando a Yona y Hak se cambió a toda velocidad y sin decir nada sus compañeros lo siguieron y ahora Hak estaba en el suelo sangrando y sin moverse.