Capítulo final: - Oye, si puedes oírme, lo siento, ¿sí? Espero que despiertes pronto, porque aquí te estoy esperando. Escuchó Montana aquella voz, la cual le pedía que volviera. El muchacho no respondía, ya que había perdido el conocimiento y ahora estaba en una especie de extenso océano, durante la noche, no era de miedo, sino que todo representaba el equilibrio entre la cordura y la locura, podía ver las estrellas brillar en el Firmamento y el lugar estaba en el más absoluto de los silencios.

El desierto en el que él había estado también cambió, ya que en ese lugar, a la lejanía, podía ver a esa chica en la orilla de la costa, pero ¿qué hacía? Era raro, pero ella ya no era amenazante, no, era todo lo contrario.

- Oye, si puedes oírme, lo siento. Pidió la Youkai disculpas, mientras que le hablaba en voz baja y suave, sintiendo como las corrientes de ese mar llevaban a Montana hacia ella, tal vez por arte de magia o lo que fuera, éstas lo llevaron de regreso hacia el desierto.

Extendió su mano, tratando de cambiar el curso, porque temía a esa chica, él quería despertar, quería estar en su cama, despertando en un nuevo día en su casa, pero allí estaba en una tierra que no conocía.

- Oye, no te vayas. Quédate. Le pidió ella, mientras que Montana sentía que dichas palabras le hacían efecto.


Yuuka era quien lo estaba llamando, no para torturarlo, sino por un extraño sentimiento que había florecido en ella y que pedía que ese pobre chico no muriera o que no quedara en coma para siempre.

Pronto comenzó a sentir como los músculos y luego todo el cuerpo de Montana comenzaba a reaccionar a su llamado, ella acarició sus cabellos un rato largo, para luego sentir dejar caer unas lágrimas caer sobre el rostro del joven.

- Lo siento mucho. Pidió disculpas.

Un momento, ¿La Youkai de las 4 Estaciones pedía disculpas a una de sus víctimas? ¿Por qué lo haría? ¿Acaso sentía un deseo de pasión? Ella siempre había sido muy temida porque asesinaba a cualquiera que dañara sus Jardines, pero esta vez, era distinto.

Montana comenzó a abrir los ojos lentamente, los sentía pesados, al igual que su cuerpo, era como si lo hubieran congelado y se hubiera despertado en el Futuro, sin saber quién era o cómo había llegado hasta allí.

Miró a la chica que lo había capturado, lo torturó y hasta lo golpeó varias veces, aunque los moretones desaparecían, ella no lo había asesinado, era raro, como había dicho, ya que Yuuka se caracterizaba por asesinar a los intrusos que ingresaran a sus Jardines y los dañaran.

- ¿Qué? ¿Qué me pasó? Se preguntó el joven, cuando sintió el dedo índice de la chica sobre sus labios.

- Shhh, tranquilo, ya pasó, todo ya pasó, estás a salvo. Le dijo en voz baja y muy dulce la Youkai.

- ¿Qué? Volvió a preguntar Montana, pero ella lo abrazó con ternura y luego se recostó en su pecho.

- Ya pasó, no temas, que no te voy a asesinar, aunque si llegas a ir a ver a otra mujer, ya puedes darte por muerto. Le advirtió con esa sonrisa la chica al joven.

- "Bueno, me salvé del Infierno que ella me había causado. Parece que soy su novio ahora, juro cumplir mi promesa, porque si no, mi salud estará en peligro" Juró, mientras que sentía las suaves manos de la Youkai sobre su rostro.

- Ahora estás más tranquilo aquí conmigo, antes pensabas que te iba a comer. Le dijo, mientras que se reía y evitaba esas ganas de volver a torturarlo a su ya oficializado novio.

Montana no respondió, ya que estaba bastante cansado y confundido.

- ¿Sabes qué? Eres el primer chico que logra sobrevivir a la tortura que le impone una Youkai como yo, otras simplemente te darían la bienvenida, yo soy diferente, tenlo por seguro. El último que tuve como novio, aunque no llegó a ser una relación, ¿sabes dónde terminó? Le hizo esa pregunta, mientras que el chico lo negaba con la cabeza.

La Youkai de cabellos verdes tomó la mano de Montana y la apoyó en su estómago.

- Terminó aquí, sí, aquí, en mi estómago. Le contó, eso puso pálido al argentino.

- ¿Por qué? Preguntó Montana con la voz debilitada.

- Porque me había prometido que estaría conmigo, pero me mintió, destruyó mi corazón y me encargué del suyo, ¿ahora lo entiendes? Pensaba matarte porque te parecías a ese maldito, pero me di cuenta de que estaba equivocada, seré una Youkai que asesine gente, pero puedo ver a quién debo matar por diversión y por objetivo de los cuales no debo matar. Le contó todo ella, el joven no sabía qué decir en esos momentos.

- No sabía que me pareciera a ese chico que me hablas, yo tan solo estaba en una misión de encontrar a mi amigo. Le contó él sobre lo que verdaderamente pasaba, pero Yuuka lo abrazó con más fuerza, no tan letal, pero ella se sentía que esos recuerdos volvían a su mente.

- Esa persona que dijo que estaría conmigo, terminó siendo convertido en un bello pastel (o torta) blanco y castaño, la cual terminó en mi estómago, ahora su alma es mía y nunca más podrá irse de mí. Dijo ella, mientras que Montana sentía esa sonrisa aterradora.

- Te entiendo, che, pero... Iba él a decir algo que la iba a hacer sentir molesta, por lo cual decidió callarse.

- ¿Qué ibas a decir? Preguntó ella.

- Nada, era algo tonto, no importa. Respondió Montana, mientras que ella lo abrazaba tranquilamente.

- No te puedo matar, eres el único Humano que no asesiné porque entró en mis Jardines y dañó mis Girasoles. Dijo ella, mientras que el joven dirigía su mirada hacia la Youkai.

El argentino la miró, de arriba-abajo, de la cara hasta el final de su cuerpo, respiró hondo, mientras que observaba el rostro de ella, se veía perfecta, a pesar de ser una Youkai que asesinaba a cualquier Humano que ingresara en sus dominios; ahora la veía sonrojada y bastante atractiva: Esa era su debilidad, no podía resistirse a una chica sonrojada y tímida, a pesar de que sean psicópatas que intentaran sacarle los órganos interiores.

- No puedo culparte, entiendo lo que vos haces, sé que está mal matar a los invasores que se pierden, pero como dije, no te culpo. Además, cuando estaba inconsciente, al escuchar tu voz, sentí algo en mis sentidos, el miedo se iba alejando y me sentía a salvo, era como si viera a dos personas diferentes a vos y luego se unían y formaban a una sola, para luego extender la mano y ayudarme a volver a la realidad. Le contó Montana, quien pasó su mano por los cabellos de la peli verde y luego la bajó hacia el rostro de ella.

Yuuka se quedó en silencio, al igual que el chico, para luego tomar las manos de Montana, por un momento él pensó que ella lo iba a asesinar, pero en ese momento, sintió un cálido y profundo beso de la chica.

El miedo había pasado, la tormenta se había alejado afuera de Gensokyo, aunque todavía llovía, pero tranquilo y al Horizonte, el Sol comenzaba a salir de entre las nubes, aunque el Atardecer estaba cerca.

Y en aquella habitación, la luz entró por las ventanas tapadas por las persianas, revelando a una Youkai de cabellos verdes y a un joven argentino, besándose y luego de eso, dormirse los juntos en la misma cama, abrazados. La pesadilla había terminado.

Fin.


Bueno, aquí termina esta pequeña historia, espero que les haya gustado :D.

Saludos para Mailmon, Tommiboy y AARA941. Cuídense :D.