Comenzando a moverse

Luego de un día muy largo, finalmente la tal Twilight Sparkle (que efectivamente era una Nivel 25 al igual que Celestia) le mostró a Beatrix dónde podía quedarse asegurándole con una sonrisa que iba a gustarle mucho Equestria.

—¡Y tranquila Bea! Sé que esto de la magia es nuevo para ti pero sé que pronto lo tomarás como algo tan natural como mover tus patas — le aseguró la alicornio lavanda con una sonrisa. — Me aseguraré que aprendas lo mejor posible.

Dicho esto Twilight cerró la puerta para que Beatrix pudiera descansar. Una habitación grande en verdad, con su baño privado, una gran cama y una pequeña puerta que daba a un balcón; algo así como una habitación de hotel. Beatrix salió al balcón a fumar un poco.

—"Bea" realmente sorprende la familiaridad con que me tratan ahora. Buéh, supongo que no está tan mal… mientras que no sean esos unicornios que me llamen así. Yo aprender magia, sigue soñando Twilight Sparkle.

Y lo peor era que la otra Nivel 25 le había pedido expresamente a la tal Sparkle que le enseñara magia; hasta habían programado una demostración en un evento social, Gran Gala del Galope le llamaban. ¿Y por qué invitaban desde ya a Beatrix? ¿Ella qué tenía que ver? Siguió fumando, ya se le ocurriría algo, de momento habían otras prioridades.

Entonces cayó en la cuenta que no le quedaban muchos puros. Revisando, se dio cuenta que le quedaban otros diez aparte que el que tenía en los labios. Y teniendo en cuenta que esa era la cantidad que fumaba en un día; veía venir un par de días con una gran jaqueca hasta que se le pasaran los síntomas de abstinencia; o si encontraba tabaco en ese mundo. Y teniendo en cuenta cómo reaccionó la tal Celestia, los cigarros no existían por lo que esperanzas habían muy pocas.

Abajo, Twilight miró a sus amigas:

—Bueno, ahí va nuestra visitante. La dejé descansar por hoy.

—Eso es bueno, la pobre parece que tuvo un día duro — observó Fluttershy.

—¿Y vieron cómo se puso cuando usamos magia? — Preguntó Rarity. — Pobrecilla, parece que el aceptar que ella tiene magia ahora será lo más difícil de aceptar.

Twilight asintió.

—Por eso creo que es una buena idea dejar que se acostumbre a Ponyville antes que comencemos con las lecciones de magia propiamente dichas — dijo Twilight. — Que observe que la magia es parte de la vida diaria como cualquier cosa. También… se pone muy a la defensiva con los unicornios y conmigo, creo que… Fluttershy, Rainbow Dash, Applejack y Pinkie, ¿creen que podrían enseñarle Ponyville mañana. Con ustedes se mostró menos a la defensiva que con Rarity.

Las cuatro intercambiaron una mirada pero asintieron alegremente. Era cierto, pero no le daban importancia; después de todo era una chica asustada.

Al día siguiente unos fuertes toques en su puerta levantaron a Beatrix. Ella soltó un pequeño gritito de sorpresa, cuando la puerta se abrió y entró un dragón. Inmediatamente la soldado miró hacia el lado de su cama en donde dejó su equipo militar, un dragón siempre significaba problemas; esas cosas eran realmente poderosas y feroces no le sería fácil salir de ésta si no tenía tiempo de colocarse sus defensas.

—Buenos días — saludó el dragón para sorpresa de Beatrix. De donde ella venía los dragones eran animales salvajes, no seres pensantes. —¿Tú eres Bea, no? Mucho gusto, me llamo Spike. Perdona si no nos saludamos anoche pero estaba quedándome con unas amigas. Este… ¿cómo estás?

Bea tardó unos instantes en recuperarse pero rápido sacudió la cabeza.

—¿Entonces no fue una pesadilla? De verdad soy… ¿una unicornio? ¿De verdad tengo magia propia? No fue una pesadilla, no fue una pesadilla…

Spike se acercó cautelosamente.

—Oye, ¿estás bien Bea? Te ves algo alterada. Quizás es mejor que vaya por Twilight…

—¡No! — Saltó Bea rápidamente. — Está bien niño, es sólo que estoy en plena crisis de nervios. Imagínate que te separan de tu mundo y de pronto te conviertes en algo que nunca antes has sido… como un perro por ejemplo. Es algo que no te terminas de tragar hasta pasado un tiempo. Y créeme, necesitaré más que una noche de sueño para aceptar esto.

Spike se rascó la cabeza algo avergonzado.

—Sí, supongo que tienes razón. Bueno, como dije soy Spike — dijo él extendiendo la garra.

Bea la tomó con su casco que no tenía sensibilidad y lo sacudió débilmente igual que Spike. Entonces Bea alcanzó su abrigo y se lo puso rápidamente. Spike no pudo sino sorprenderse que ella seguía usando esas pulseras a pesar que se había ido a acostar, bueno, tal vez estaba demasiado cansada como para notar que las llevaba puestas. Bea entonces equipó su mochila metálica especial y sacó un cigarro de su bolsillo y lo encendió. Nueve cigarros más.

—¿Qué haces? — Preguntó Spike.

—Fumo. Te metes humo a los pulmones, lo juegas y luego lo expulsas. Es relajante.

—Vaya, se ve… raro. ¿Puedo probar?

Bea negó con la cabeza.

—Es un vicio y es malo para la salud. Además que eres muy joven. Bueno, ¿y qué hacías aquí además de despertarme?

Spike sonrió.

—Nada importante, sólo guiarte al comedor, vamos a desayunar con todas.

La joven torció el gesto, todas significaba soportar a la Nive la Nivel 25; pero de todos modos siguió el juego y bajó junto con el dragón todavía con el cigarro en sus labios.

—¡Buenos días Bea! — La saludó alegremente Twilight Sparkle. — ¿Lista para tu primer día de tu nueva vida en Equestria?

Beatrix asintió secamente, temía que le dijeran que comenzara con la magia; con lo cansada que estaba la noche anterior no pudo pensar en una excusa adecuada.

—Bueno, me alegro — dijo Applejack. — Porque pensamos que lo mejor para ti sería conocer nuestro amado Ponyville. ¿Qué te parece? Verás que este lugar es muy agradable y todo lo demás?

—¿Un tour por el pueblo? — Dijo Bea. — Bueno; eso no suena tan malo.

—¡No es en lo absoluto malo! ¡Yo diría que es divertido, divertido! — Saltó Pinkie Pie. — Y mis amigas y yo seremos tus guías. Todas menos Rarity y Twilight porque te ves muy incómoda cuando le hablas a los unicornios a pesar que tú misma eres una ahora y…

Bea hizo lo que hacía en momentos como aquel, le puso un casco en la boca.

—Gracias, ya entendí. Y sí, está bien. De hecho me encantaría, dar largos paseos me ayuda a pensar; solía hacerlos en moto pero caminar también es bueno.

Dio una nueva bocanada a su cigarro y se sentó a desayunar. Todas querían ser amigables con Bea pero resultaba algo difícil mientras todavía le quedaba el cigarro; pero pronto se le consumió y fue un poco más soportable estar cerca suyo. Finalmente comieron y salieron.

—Cariño, si puedes además de enseñarle magia corrígele eso de "fumar" también — dijo Rarity (que se quedó con Twilight) usando un abanico con su magia para despejar el horrible olor. — Es un hábito de lo más desagradable.

Twilight asintió abriendo una ventana.

Mientras tanto el alegre grupo de ponis caminaba a través de Ponyville enseñándole a Beatrix todo lo que podían. Una vez se alejó de Twilight y Rarity estaba hasta de buen humor; mucho más aliviada.

—¡Bueno prepárate porque Ponyville está lleno de sorpresas! — Dijo alegremente Pinkie Pie señalando a una casita que parecía la de Hansel y Gretel. — Ahí vivo yo y es Sugar Cube Corner, la mejor pastelería de todo Ponyville. Ahí está la estatua de la Princesa Celestia, y la alcaldía, y el salón de eventos públicos, y por allá se va a la escuela y…

—Pinkie Pie, dale un tiempo a la amiga para asimilar lo que dices — dijo Rainbow Dash algo molesta por el parloteo. — ¡Ni yo puedo seguirte el ritmo cuando te pones así!

Pinkie bajó la cabeza algo avergonzada pero tanto Applejack como Fluttershy le acariciaron la melena a modo de consuelo, lo que la hizo sonreír. Por su parte Beatrix dejó escapar una sonrisa también. Los usuarios de magia… de ellos todavía no puedo opinar pero viéndolo un poco mejor… esto no es tan malo.

Llegaron a la alcaldía.

—La Princesa Celestia ya avisó de tu situación e hizo la mayor parte del trámite; pero tienes que registrarte en la alcaldía. Nosotras esperamos aquí.

Beatrix asintió y entró. Fue un trámite burocrático de lo más normal, lo único era que todo el proceso fue a casco al no haber computadoras. Le tomaron su nombre, edad (25), lugar de nacimiento (País de Flarius de la otra dimensión fue lo que escribieron), cumpleaños (14 de octubre), profesión (ingeniera mecatrónica), le tomaron su huella de casco y ya. La alcaldesa hizo todo el trabajo en persona y a decir verdad era muy amable y simpática.

—Es bueno tener nuevos ciudadanos en Ponyville. Tal vez no llegaste aquí por voluntad propia, pero estoy seguro que te gustará mucho aquí. Bienvenida Bea, y espero que encuentres amigos pronto.

—Gracias, lo tendré en cuenta — dijo Beatrix. — Y bueno, un trabajo sería bueno también; imagino que tienen alguna vacante para ingenieras mecatrónicas.

—En cuanto a eso en Equestria los amigos son primero — sonrió la alcaldesa. — No sé qué sea una ingeniera mecatrónica pero imagino que será algo sorprendente. Espero que nos puedas enseñar tu ciencia alguna vez, sería muy útil en este lugar.

Bea asintió y tras despedirse amigablemente fue a reunirse con las otras, que siguieron mostrándole el pueblo. Entonces la florería llamó su atención. Trotó hacia allá fijándose en una planta olvidada en un rincón. No era muy bonita, hojas verdes sin mucha gracia. Beatrix no podía creerlo, era, era…

—¡Hola! ¿Puedo ayudarte en algo? — Preguntó una alegre voz.

Era una poni terrestre color blanco y crin rojo fuerte. Rose, la alegre florista del lugar.

—Esta planta…

—Sí, no sé en qué estaba pensando cuando la compré — dijo Rose observándola. — Para mí todas las plantas son hermosas pero no creo que esta se venda. Bueno, ya qué; es una planta llamada…

—Tabaco — dijo Beatrix emocionada. — Una bella y saludable hoja de tabaco.

—¿Te interesa? — Preguntó Rose muy contenta. — Es una ganga, treinta bits.

—En estos momentos no me encuentro bien de "bits" pero te aseguro que lo primero que haré en cuanto pueda será conseguirme esta belleza — sonrió Bea. — Por cierto, me llamo Beatrix Peace. Un placer.

—Roseluck. El placer es mío — dijo la alegre florista fijándose en la indumentaria de la extranjera, el abrigo gris y las enormes gafas rojas. — No eres de por aquí, ¿no es así?

—Nope, vengo de un lejano país. Ya qué, estoy estableciéndome todavía.

—Bueno, ¿y te gustan las plantas?

—Esta en especial — dijo Bea admirando el tabaco con sus brillantes gafas rojas.

—Bueno, estará aquí para ti, te lo aseguro. Nadie más quiere esta planta.

—Un gran alivio — dijo Beatrix volviendo a reunirse con sus guías por Ponyville y dedicándole una sonrisa a Rose que se la devolvió alegremente.

—¿Y esa quién era? — Preguntó Daisy, la hermana de Rose.

—Una nueva amiga. Su forma de vestir es rara pero es simpática.

El resto del día se pasó rápido, y siguiendo con las normas de la amistad de la familia Apple, Applejack invitó a Bea a almorzar con ellos; cosa que ella aceptó encantada. Cualquier cosa era mejor que volverse a ver con la Nivel 25, pero al final de la noche tendría qué.

Sweet Apple Acres resultó ser el lugar más agradable desde que comenzó su visita, un lugar lleno de árboles y aire puro, no tan puro como el que se respiraba en su hogar pero bueno. Este era aire puro natural, no porque pasó por un proceso de limpieza en los diversos túneles de ventilación a lo largo de toda la ciudad.

—Bienvenida a Sweet Apple Acres — dijo Applejack. — Siéntete como en tu casa, ¡despierta abuela Smith! ¡Tenemos visita!

Una anciana durmiendo en una mecedora sacudió la cabeza medio amodorrada y le sonrió amablemente a Beatrix.

—Ah, es un gusto jovencita. ¿Eres extranjera?

—Algo así. Beatrix Peace para servirle.

La anciana inclinó la cabeza de nuevo y desapareció dentro de la cocina para seguir con sus tareas. Al poco tiempo Applejack le presentó a Apple Bloom y a Big Mac; y bueno, la joven parecía estar tranquila. Una vez Beatrix no estuviera hablando con ponis tipo unicornio como ella misma, no había problema. La conversación era agradable y finalmente Bea estaba relajándose un poco, ¡uf! Qué pesado resultaba todo aquello, pero por suerte la buena naturaleza de los ponis calmaba su agitada mente. Le agradaba aquel lugar, dejando de lado que los creadores de su mundo le jugaron una mala pasada haciéndola usuaria de magia, no estaba nada mal para olvidar todos los horrores de la guerra.

—¡Señorita! — La llamó Apple Bloom sacándola de sus pensamientos.

—¿Sí? Dime — dijo Bea.

—¿Puedo ver su Cutie Mark? — Preguntó la pequeña con interés.

—¿Mi qué?

—Cutie Mark — explicó Applejack mostrándole una especie de tatuaje que tenía en la cadera (que representaba tres manzanas). Es una marca que todos los ponis obtenemos al descubrir nuestro verdadero talento.

Bea miró su largo abrigo gris, de hecho tenía una Cutie Mark, la notó cuando se quitó el abrigo para ir a dormir. Se removió la gabardina para que la pequeña pudiera apreciarla. Era un engranaje.

—¿Qué significa? ¿Y por qué la cubre señorita? A mí me gusta mucho.

Bea le sonrió, le agradaban mucho los niños.

—No es que quiera cubrirla niña, es mi uniforme y ya me acostumbré a llevarlo. En cuanto a qué es, es mi marca de ingeniera mecatrónica.

—¿Y eso qué es? — Preguntó la niña muy emocionada.

—Construyo y reparo máquinas.

—Eso suena interesante — dijo Applejack. — ¿Qué clase de cosas construyes?

—Lo que te imagines — dijo Beatrix como si nada. —Por ejemplo bien podría construir una máquina que coseche manzanas automáticamente.

—Eh, nope — dijo Big Mac por primera vez. — Esas cosas no son buenas, la última vez que un unicornio vino aquí vendiendo máquinas terminamos en un duelo. No, la magia y la cosecha de manzanas no se mezclan

Beatrix se arregló sus gafas.

—Mis máquinas son libres de magia, y créeme; no pienso venderte nada. Sólo era un ejemplo.

—¡Pero suena genial! ¿Si no se usa magia con qué funcionan? — Preguntó Apple Bloom.

Beatrix sonrió y señaló a la bombilla que los alumbraba.

—Con electricidad por supuesto.

Apple Bloom miró fascinada la bombilla mientras que la abuela Smith reía por lo bajo.

—Bueno, como si no tuviéramos bastantes problemas para pagar la factura de luz. La electricidad no es tan barata que digamos… no me imagino tener en mi casa un armatoste que nos haga gastar de más.

Bea se encogió de hombros con una sonrisamientras tomaba un sorbo del jugo de manzana que le dieron.

—Señora, como dije, no soy vendedora, estoy aquí en calidad de visita. Pero de todos modos, si la electricidad es tan cara deberían generar la propia. Hay tantas opciones para eso.

Applejack la miró.

—No es tan fácil como dices.

—Claro que lo es — replicó Beatrix. — Un generador de energía es lo más básico que puede construirse. Con los recursos que he detectado aquí bien podrías instalar un generador hidroeléctrico, aeólico o solar. Tienes un terreno muy apto para ese tipo de cuestiones Applejack. Y todas estas opciones son limpias de contaminación.

Big Mac rodó los ojos.

—Ya decía yo, vino a…

—No me malinterpretes grandote esto sólo se me salió por accidente — dijo Bea. — Mejor hablemos de otra cosa, ¿no?

Applejack sabía que Bea venía en buena fe, pero de todos modos esto sonaba muy bien.

—Bea, supongamos que me interesa. ¿Cuánto me cobrarías?

Siendo honestos Bea no tenía intención de seguir la conversación, pero esto estaba tomando rumbos que tal vez pudieran ayudarla a salir de la casa de aquella Nivel 25 de una buena vez. Como estratega militar que era, sabía que esto podía tomar el rumbo que necesitaba si actuaba con la suficiente prudencia.

—Los materiales de construcción. Si hay un depósito de chatarra cerca, algo puedo hacer.

—¿En serio sólo materiales? — Dijo Big Mac. Ciertos gemelos le habían hecho muy desconfiado cuando se trataba de unicornios y sus máquinas.

—Sí — dijo Beatrix extendiendo un casco mientras que de su mochila metálica salía una pequeña cosa que parecía una tabla de plástico. Una Tablet, en la cual Beatrix se puso a buscar sus libros de la universidad para finalmente dar con el que necesitaba. Le mostró el diseño a Big Mac. — Puros componentes eléctricos y espejos. Fácil y rápido.

—¡Whoa! ¿Qué es esto? ¿Magia extranjera? — Se emocionó la pequeña Apple Bloom.

—No uso magia niña, esto funciona sólo con electricidad.

—Pues tiene razón — dijo Big Mac que era un campesino y todo, pero no un ignorante (de pequeño era el primero de la clase) y bien podía ver que eso no requería de magia… y que podría funcionar. — Increíble, esto es…

—Ciencia — explicó Bea. — Si lo desean lo haré con gusto. Si hay algo que me ayuda a relajarme más que un buen cigarro eso es construir. Como dije, sólo quiero los materiales.

Applejack se emocionó ante aquello. No era tan buena en matemática o física fundamental como su hermano, pero ella misma hacía una que otra reparación eléctrica menor en Sweet Apple Acres y veía que aquellos los ayudaría mucho. ¡Podrían dejar de pagar electricidad y usar el dinero para la operación de cadera de la abuela! Eso sonaba genial.

—El viejo Rusty tiene el depósito de chatarra por aquí cerca — dijo Applejack. — Si todavía no tienes ganas de volver con Twilight podríamos ir y seleccionar tus materiales y…

—Con gusto — dijo Bea. — Y mañana mismo, si comienzo temprano, para finales de la tarde tendrán su precioso generador solar. Y el siguiente día puedo capacitarlos en dar mantenimiento. Nada más fácil para mí.

Y cerraron el trato, tras ir al depósito del tal Rusty (un poni terrestre que se veía muy amable) y un pequeño viaje a la ferretería, tenían todo lo necesario para comenzar. El anciano les vendió lo que pudieran a un bit por pieza; algo bastante útil, a Bea le pareció que sería alguien digno con quién hacer negocios de ahí en adelante. Finalmente tuvo que regresar a su alojamiento, para su desgracia, pero no le dio mucha importancia. Lo único que tuvo de malo su día era que durante la cena Twilight se la pasó importunándola de qué había hecho y sobre todo si ya tenía unos nuevos amigos. Tras forzar unas respuestas, se fue a la cama rápido.

Pero antes salió al balcón y sacó otro cigarro que comenzó a chupar.

—Sobreviví el día sólo con dos cigarros. Si me las arreglo para conseguir esa maldita planta de tabaco podré volver a mi ritmo. Bueno, ojalá funcione.


Y he aquí otro cap, trataré de ir más despacio que en el otro fic. Espero les siga gustando igual a quienes ya conocían a Beatrix. En esta versión como se ve trato de añadir la mayor cantidad posible de detalles para definir la personalidad de Bea. Espero les haya gustado y ya saben, ¿no?

Chao; nos leemos!