Escala de poder
El silencio era total en aquella capilla, donde tanto miembros del ejército como civiles le daban sus últimos saludos a la mujer que luchó hasta el final contra la injusticia y la esclavitud; y que guiando valientemente a sus soldados, logró posible la total erradicación de la magia en el país de Flarius. Finalmente entró el gobernador haciendo que todos se levantaran al mismo tiempo. Delber Peace hizo un gesto para que todos se sentaran y finalmente llegó junto al ataúd vacío que representaba los restos de su hermanita.
—Para la mayoría, una heroína. Para sus soldados, una amiga y fiel compañera — dijo Delber a través del micrófono. — Beatrix, Trixie como le gustaba que le dijeran, siempre fue muy capaz. Guiando a sus soldados en los terrenos más inhóspitos y asegurándonos la victoria en los peores escenarios. No escondiéndose detrás de sus subordinados, como lo haría cualquier otro militar sino que varios pasos al frente de su grupo, liderando cualquier ataque; siendo siempre la que se llevaba la peor parte; más aún cuando se quedaba luchando más tiempo para lograr que todos sus hombres llegaran a salvo a casa. No una comandante, una líder. Mi hermanita, la pequeña que siempre siguió adelante sin importar qué. ¿Saben? Cuando nuestros padres murieron quise ser yo el que llevara la carga, para que ella no tuviera que madurar tan pronto. No me dejó, siempre estuvo ahí para ayudarme, ofrecer apoyo o simplemente un consuelo; lo que tanto necesitaba para ella misma. Trix, mi querida Trix, te extrañaremos, yo más que nadie.
Y sin más se retiró hasta el fondo, Delber Peace no era hombre de mostrar sus emociones. Entonces otra soldado subió al podio a dar sus respetos. Era una muchacha rubia, atlética; y con una mirada llena de culpa.
—Señorita comandante era como la llamábamos. Siempre dijo que prefería mil veces Trixie o Trix, pero ninguno en su unidad teníamos el valor de llamarla así. Era una mujer digna de respeto, era tan joven pero tan enérgica. Transmitía fuerza, fuerza que nos animaba a seguir adelante siempre. Y a ella le debo mi vida, un error que no me perdonaré. Estábamos perdiendo, yo me distraje y un mago "sin-rostro" levantó su espada para aniquilarme. Con mi equipo estropeado era una muerte segura, pero ella saltó para recibir el golpe por mí. Perdió su brazo derecho por proteger a una insignificante como yo, y cuando le pregunté por qué lo hizo ella sólo me contestó: "Annie, ¿Crees que me importa más mi brazo que tu vida?" Lo menos que podemos seguir es seguir su ejemplo, para que su legado no muera nunca, ¡señorita comandante, jamás la olvidaremos!
Un aplauso por parte de toda su unidad despidió a Annie, que bajó del podio lo más rápido que pudo, no quería que la vieran llorar. Luego de ese incidente ella y Beatrix se hicieron muy unidas, y a pesar que todavía no reunía el valor de llamarla por su nombre o su apodo cariñoso, eran grandes amigas; y por lo mismo sentía que su querida comandante no había muerto como aseguraban los informes y el gobernador. Sentía que debía buscar pistas, ella quería a su amiga y líder de vuelta, si no como soldados por lo menos como amigas.
…
En Equestria, Bea se levantó ligeramente más tarde de lo que llevaba haciendo, por lo menos el hablar con la Nivel 25 tuvo sus frutos y no se le forzaría a aprender magia; por lo menos no tan rápidamente. Se levantó pero se dio de cara contra el suelo. Gruñó, además del cuerno maldito, lo que no le gustaba de ser un poni era tener que andar en cuatro patas; su prótesis mecánica era funcional y todo, pero no tenía sensibilidad lo que era una severa desventaja al momento de caminar.
—Bueno, pero de nada sirve quejarse. Un nuevo día de construcción me espera.
En el comedor se topó con Twilight y Spike que la saludaron alegremente. Bea correspondió amablemente el saludo (a Spike) y a Twilight sólo hizo una breve inclinación de cabeza. La alicornio seguía triste de esa actitud ante ella y toda la magia pero la dejaba ser; tenía la promesa que tarde o temprano comenzaría a aceptar esa parte de ella misma y aprender magia como todos.
Por su parte Bea fue a la alcaldía en donde saludó a la emocionada alcaldesa y ambas se pusieron cascos a la obra, yendo por los materiales necesarios donde el viejo Rusty y la ferretería. Así pues una vez todo listo, Bea se puso a trabajar. Aburría un poco el repetir lo mismo que el día anterior pero no se quejaba. Además que aquí podría hacer el generador un poco más potente, lo suficiente como para alimentar tres ciudades del tamaño de Ponyville. Tenía la idea que si se corría la voz de su energía solar su pequeño negocio crecería. Siempre quiso dedicarse de lleno a la construcción y mantenimiento de electrónicos, era lo que más le gustaba; pero se tenía que acostumbrar a solo usar su pasión para darle mantenimiento a su armamento. Bueno, había más pros que contras en cuanto a quedarse en Equestria; lástima que el contra mayor (el convertirse en el ser que más le repugnaba) fuera tan grande en comparación de todo.
Y al final del día, el generador solar de Ponyville estaba listo. La joven sonrió contemplando su obra mientras que la alcaldesa aplaudía muy emocionada ante la nueva adquisición. Electricidad barata para todos, ya sentía segura su reelección. Y fiel a su costumbre, organizó una gran inauguración en la cual Bea era la invitada de honor, cosa que la chica agradeció con gentileza.
—Y no se me ha olvidado lo de tu paga — dijo la alcaldesa muy contenta dándole a Bea una gran bolsa de bits. — Setecientos, como acordamos.
—Es un gusto hacer negocios con usted, alcaldesa — dijo Bea satisfecha con su recompensa; de la cual pensaba gastar muy pronto una pequeña parte, pues se había dado cuenta que la mejor manera de hacerse clientes era mostrando sus habilidades. Mientras más clientes, más pronto sería libre.
Quería una casa propia, no sólo para alejarse de Twilight sino que con un terreno que fuera suyo podría finalmente instalar todas las mejoras y medidas de defensa que tenía a su disposición. Detectores, escudos de alto nivel; y armas. No era una genio como su cuñada Janice, que era científica militar y desarrollaba armas de alto poder, pero algo sabría hacer como simples granadas IU o cualquier otra cosa en caso un usuario de magia se pasara de listo con ella. Y podría darle mantenimiento a su prótesis mecánica sin tener que dar explicaciones, no quería que un usuario de magia viniera a preguntarle cómo era que perdió su brazo.
—Entonces quedamos mañana, presidiré la ceremonia de inauguración y tú conectarás Ponyville con el nuevo generador que has diseñado — le dijo la alcaldesa sacándola de sus pensamientos.
—Suena bastante bien — dijo Bea con una sonrisa. Sonrisa que desapareció al entrar a casa de Twilight en donde encontró reunidas a todo el grupo.
—A quien estábamos esperando. Eres tan lenta que casi me haces ir por ti — dijo Rainbow Dash.
—¿Ah, lenta yo? Espera y verás — dijo Beatrix sonriéndole a la pegaso mientras se ajustaba sus gafas. Ya tenía la idea de qué construir ahora pero esta tal Rainbow se lo acababa de confirmar. — ¿Pero para qué me querían?
—Bueno, porque mañana la alcaldesa hará una fiesta en tu honor tontita — dijo Pinkie Pie saltando hacia ella. — Y aunque yo quería una fiesta divertida y con muchas locuras, también las chicas me dijeron que era la gran inauguración del generador solar que construiste para Ponyville y que debía de ser elegante.
—Ya — dijo Bea suspirando. — Bueno, qué bien. De todos modos no entiendo por qué están todas aquí y qué pinto yo.
—Bueno, la verdad venimos como apoyo — dijo Applejack. — Al ser una fiesta elegante, necesitas un vestido que vaya con la ocasión y la única que puede hacértelo es Rarity.
La expresión de Bea se tornó hostil mirando hacia Rarity, que retrocedió intimidada por las grandes gafas rojas de la joven.
—Con todo respeto, me da igual cómo me visto.
—Bueno Bea, tienes que entender que hay ocasiones de ocasiones — dijo Rarity animándose un poco. — Y sé que no te gusta depender de otros pero realmente me gustaría que empezáramos de cero tú y yo y me permitieras hacerte un vestido. Y no te preocupes, soy el Elemento de la Generosidad por algo, no quisiera quitarte los bits que acabas de ganarte. ¿No querrías aceptar un regalo?
—No — dijo la ingeniera mecatrónica. — Si me disculpan…
Iba a subir pero Twilight la paró y esta vez Bea si retrocedió. Un Nivel 25 era un Nivel 25.
—No hay necesidad de portarte así. No te gusta la magia pero ahora tú misma la tienes, acepto que no aprendas magia ahora pero no dejo que trates así a mis amigas.
Bea al final bajó la cabeza y volteó a ver a Rarity.
—Bueno, gracias por tu ofrecimiento pero el problema es que no me gusta depender de la generosidad de nadie. Me hace sentir incómoda, ¿entiendes?
—Querida, comprendemos pero también entiéndeme a mí, siempre estoy imaginando cosas nuevas y realmente me gustaría hacerle un favor a la gente que lo necesita. Además ayudaste a Applejack, ¿o no? ¿Por qué no lo consideras mi forma de dar las gracias por ayudar a una de mis amigas más cercanas? Por favor, Applejack ya dijo que no aceptaste más que ella pagara los materiales.
—Porque sabía que mi generador solar llamaría la atención de la alcaldía y me permitiría posicionarme como ingeniera mecatrónica en este pueblo. Fue cosa de interés, no tiene por qué regalarme nada a cambio Rarity Belle.
Rarity no dio su casco a torcer.
—Lo lamento, pero va contra mi sentido de la moda que alguien vaya a una ceremonia importante sin vestir lo adecuado.
Beatrix no sabía qué demonios hacer. En circunstancias normales hubiera usado su tazer para incapacitar a la unicornio y largarse sin decir nada más, pero aquí estaba; rodeada por ponis sin magia que le pedían que aceptara un vestido de Rarity. Y luego estaba la Nivel 25, que aun si tuviera su propio espacio no era tan inteligente como para crear una herramienta adecuada para acabar con alguien con semejante poder. Finalmente bajó la cabeza, la temible señorita comandante había sido derrotada.
—Bien, hagamos un trato. Pagaré pero por los materiales, no por tu confección.
Rarity torció el gesto, quería ser generosa pero bueno, era un progreso.
—Me parece bien Bea.
Beatrix gruñó por lo bajo. Las unicornios y alicornios seguían llamándola de esa forma tan familiar a pesar que no quería nada con ellas.
—Y una cosa más, el tal vestido debe combinar con mis pulseras.
—Pero cariño, son muy feas, ¿no te gustaría mejor algo más refinado?
—Mis pulseras se quedan — dijo Bea improvisando una mentira. — Significan mucho para mí. Son un objeto muy preciado.
Y claro que lo eran, era lo que la mantenía protegida de la magia. Pero claro, se había dado cuenta que el sentimentalismo barato significaba algo para esos ponis. No era malo, pero igual mientras siguieran usando la magia Beatrix Peace no bajaría la guardia jamás. Odiaba la magia sobre todas las cosas y eso era definitivo.
Por suerte Rarity pareció comprender.
—Ah, claro, lamento mucho haber criticado tu indumentaria. Está bien, creo que podemos trabajar con eso; y espero que aprendas a confiar más en mí querida Bea.
Beatrix entonces subió las escaleras y fue a dormir.
Siguiendo su ritual de siempre, hizo unas últimas reflexiones con un delicioso puro y luego se quitó uno a uno su equipo. Primero la mochila, luego el auricular que llevaba siempre en la oreja; y por último su abrigo. No las pulseras-escudo, esas jamás. Ni siquiera cuando vivía con su gente se las quitaba, por algo era militar, tenía que estar preparada en cualquier momento en caso estallara una batalla. Eso le salvó la vida en muchas batallas incluyendo en la que perdió su brazo derecho.
…
Era más de media noche y Luna vagaba por el Reino de los sueños buscando a alguien a quien brindarle un poco de apoyo, cuando se dio cuenta que la poni de la otra dimensión dormía. Le llamaba bastante la atención esa muchacha, sobre todo desde que Celestia le dio la noticia que había comenzado a modernizar el pequeño pueblo de Ponyville. Entró. O eso intentó porque al momento de poner un casco sobre aquel desconocido Reino del Subconsciente, una sonido estridente retumbó por todo el paraje y todo desapareció de repente. La señal que Bea había despertado, ¿cómo era posible aquello?
…
Bea dormía plácidamente y muy feliz, cuando un ruido estridente la levantó de golpe. Beatrix saltó de la cama y miró hacia su mochila, o equipo militar. ¿Por qué la habrían despertado? Ojalá fuera algo urgente porque si no pasaría buena parte de la mañana siguiente dándole mantenimiento.
—Reporte — ordenó.
El auricular, que estaba en la mesita de noche, dijo esta vez en voz alta:
—Se detectó a un Nivel 25 intentando penetrar en su subconsciente durante su sueño. Repito, se detectó a un Nivel 25 intentando penetrar en su subconsciente durante su sueño.
Bea dio una cabezada, por suerte su equipo militar nunca le fallaba.
—Gracias.
La puerta se abrió de repente haciendo que Bea se sobresaltara del susto. Spike, que se había despertado por un vaso con agua, entró al cuarto.
—Spike, ¿qué haces despierto? — Preguntó Bea algo nerviosa.
—Fui por un poco de agua, cuando escuché un horrible ruido.
—Ya — dijo Bea esperando que no hubiera escuchado demasiado. — Puse mal mi alarma para despertar, no te preocupes y vuelve a dormir.
—¿Y qué es un Nivel 25? — Preguntó el dragón entrando y tomando el auricular de la mesita de noche. — Esta cosa rara lo dijo, ¿no?
—Mira niño, tal vez estés imaginando cosas, yo…
—Los dragones tenemos un oído más fino que los ponis — explicó Spike. — ¿Qué es un Nivel 25?
—Niño, no es nada, ¿sí? No quieres saber. Por favor olvida el maldito asunto y vuelve a dormir.
—Quiero saber — dijo Spike firmemente. — Actúas muy raro con los unicornios, siempre a la defensiva; luego te niegas a aprender magia; y ahora esta cosa rara decía no sé qué de alguien intentando entrar a tus sueños, tiene que ser la Princesa Luna. Algo estás ocultando, tal vez deba decirle a Twilight.
Bea palideció e iba a tomar sus armas, pero pudo dominarse a sí misma.
—No pienso hacerle daño a nadie niño, te lo puedo asegurar. Pero mi pasado es complicado y no quiero que se sepa. Es una carga que debo afrontar sola, ¿no puedes entenderlo?
—Puedo, pero Twilight siempre dice que nuestros amigos están ahí para nosotros. Puedes confiar en nosotros Bea, si no quieres hacer nada malo no veo por qué Twilight no puede hacer algo por ti.
—La amistad es un recurso valioso, lo admito, pero no soy amiga de Twilight. De todos menos de Twilight y Celestia; y ahora esa tal Luna. No me intentesa mezclarme con ellas, ni con Rarity ni con Lyra ni con ningún usuario de magia.
—¿Pero por qué? — Preguntó Spike más interesado.
—Digamos que conozco la magia, ¿sí? Mejor de lo que crees, y la magia me ha dado motivos para detestarla sobre todas las cosas. Me quitó a mis padres y a mi hermano mayor, prácticamente todo. La conozco muy bien, mejor de lo que crees y de lo que me gustaría.
El joven dragón miró a Beatrix. Sin sus gafas podía apreciar claramente la tristeza reflejada en sus ojos, la tristeza y el miedo y el odio.
—¿Murieron? Tu familia digo.
—Mis padres sí. Mi hermano, perdió la razón. Siempre fue mi mejor amigo, mi mejor amigo por siempre; pero ahora, él se ha ido para siempre. Delber se ha ido, el señor gobernador se lo llevó hasta el fondo de su ser, ¿y por qué demonios te digo esto? Déjame sola reptil, por lo que más quieras déjame tranquila.
Spike miró a Bea y la abrazó. Sentía que era lo que más necesitaba, luego que su voz cambiara relatando lo que ocurrió con su familia un buen amigo era lo que necesitaba. Bea no sabía qué diablos pasaba, pero aceptó el gesto del dragón; hasta lo devolvió con su casco izquierdo. Tras quedarse así un buen rato, finalmente Bea se separó.
—Existe una escala que mide el poder mágico. Nivele son los de los niños, sus habilidades están en desarrollo y ellos aprendiendo a manejarlas. Nivel 3, el de la mayoría de los adultos; su magia se involucra con una tarea específica para facilitarla y/o acelerarla. Nivel 4, estudiados de la magia, su poder es increíble, una diferencia abismal con los Nivel 3. Muy pocos llegan a este nivel de poder pero cualquiera puede llegar ahí con el empuje necesario. Nivel 5, a este nivel sólo llegan aquellos privilegiados con un talento especial para la magia, con un poder enorme con una diferencia abismal con los Nivel 4. Es el último nivel de la escala, gente que está en su propia liga. En cuanto a los Nivel 25 es gente con un poder ridículamente grande; hablamos de cinco veces el máximo poder; un poder comparable sólo con el de un dios o con el de un demonio dependiendo del punto de vista.
Spike se sorprendió.
—¿Qué nivel es Twilight?
—Nivel 25, todos los que combinan cuernos y alas son malditos Nivel 25. ¿De casualidad la Princesa Luna es una de ellos también?
Spike asintió, por lo que Bea torció el gesto, ¿cuántas de esas cosas habían en este mundo y por qué tanto interés en ella? Daba igual, no se iba a quedar sin dormir. Si un Nivel 25 quería jugar, Bea jugaría. No era la primera vez que peleaba con uno de estos así que sacó de su mochila un frasquito de píldoras de las cuales se tomó una.
—¿Qué es eso? — Preguntó Spike.
—Hypnocil, para dormir sin soñar.
Spike no dijo nada más y cerró la puerta. Algo en Bea lo había tocado en el fondo, podía ver la enorme carga de la joven y quería apoyarla; y por lo menos se sinceró un poco con él. Lo que se preguntaba era cómo era que había descubierto a Luna intentando entrar a sus sueños y cómo era que existía una medicina que parecía pensada especialmente para la Princesa. Algo a tener en cuenta en un futuro; y por mucho que simpatizara con Beatrix Peace, sentía que era alguien de cuidado.
Bea por su parte resistía la tentación de prender otro cigarro, y se preguntaba si estaba bien confiar en Spike. Parecía sincero y todo, pero no sabía por cuánto tiempo podría guardar su secreto, tenía que darse prisa a salir de la casa de Sparkle y crear sus defensas. No era una genio como Janice como para detener a Twilight y a las otras Nivel 25 definitivamente, pero le comprarían algo de tiempo para acabar con su vida antes de dejar que los asquerosos usuarios de magia descubrieran más sobre su tecnología y verdadera fuerza.
Tenía que darse prisa.
Esta vez me adentré más en el mundo de Beatrix Peace. Digo, revelé varios detalles como la escala, que espero les haya llamado la atención desde que la mencioné; también lo de la prótesis, es uno de mis detalles favoritos de la señorita comandante.
Subiré otro poco de mi comic a mi cuenta en DeviantArt pero este sin editar para centrarme más en la historia de la guerra entre la magia y la tecnología.
Chao; nos leemos!
