La motocicleta de Beatrix

Al regresar de Mane Hattan, Bea por lo visto se había perdido de algo; pues Twilight no dejaba de verla sospechoso. Trataba de forzar actuar natural, pero esa niña era tan buena actriz como una piedra haciéndose pasar por una hoja. De todos modos Beatrix no le dio importancia, los asuntos de los usuarios de magia no eran cosa de ella.

—Bienvenida Bea, ¿cómo te fue en tu viaje a la gran ciudad? — Preguntó Twilight tratando de aparentar normalidad.

Y como siempre, Beatrix Peace se mostraba fría e indiferente.

—Nada fuera de lo normal, una ciudad grande y ya. Tal vez no tan grande o moderna como mi hogar natal pero al menos ya tiene energía limpia y confiable a su disposición.

Twilight asintió.

—Tu pequeño dispositivo se está haciendo famoso en Equestria, te han llegado más peticiones de otras dos ciudades. Parece que de verdad estarás fuera por mucho tiempo.

Beatrix comenzó a revisar las nuevas ciudades que le encargaron sus generadores: Maredrid, Trottingham y Clousdale. Levantó una ceja.

—Bien, y si esto sigue así dentro de nada podré comprarme mi casa. Todo sigue a la perfección.

—Una de las ciudades es Clousdale — dijo Twilight aprovechando la oportunidad. — Y si sigues insistiendo en no usar nada de magia creo que les quedarás debiendo su generador solar. Si no puedes pararte sobre las nubes o volar no creo que puedas construirles algo.

Beatrix la miró y entró a su cuarto sin decir nada mientras que Twilight la seguía viendo sospechando. Esos números apuntados en el cuaderno de la joven, ¿qué significaban en verdad? Pero más que preocupada de lo que pudiera hacer Bea, le preocupaba Bea.

—Bea, ¿por qué no te abres a tus nuevas amigas? Te hace falta.

Mientras tanto Bea tomó su Tablet y se puso a revisar el diseño de lo más útil y genial de todos los aparatos de su mundo; o al menos lo que ella consideraba de ese modo: las motocicletas. Con todo ese asunto de Cloudsdale necesitaría algo que pudiera tener un vuelo sostenido y que durara más que su jet-pack.

—Y hablando del jet-pack, esas criaturas a las que me encontré el otro día; ¿qué demonios querrían conmigo?

La Reina Chrysalis vigilaba su colmena con firmeza, siempre vigilando que todos hicieran su parte. Los Changelling eran sobrevivientes, necesitaba que todos y cada uno de ellos ayudara con al menos una pequeña parte de las tareas diarias para que se ganar su sustento; de lo contrario se debía de exiliar a ese Changelling. Y un Changelling sin colmena estaba perdido, por eso todos se ayudaban los unos a los otros; por eso todo debían poner de su parte en las responsabilidades.

Todos tenían un rol en la colmena, absolutamente todos; desde obreros hasta exploradores e incluso la propia Chrysalis quien era la que ponía los huevos para que sus niños se desarrollaran y se convirtieran en miembros de la sociedad. Los exploradores/soldados se infiltraban en los diferentes Reinos, robando amor en pequeñas cantidades para no llamar la atención; amor que luego llevaban a la colmena en donde los obreros transformaran los sentimientos en estado puro en una especie de néctar nutritivo que era el que alimentaba a todos los Changelling de la colmena. Desgraciadamente últimamente los ponis estaban más preparados que nunca para detectar y neutralizar a sus invasores evitando así que los exploradores llevaran el sustento a la colmena. Algo natural pero de todos modos los changelling necesitaban defenderse, y por eso necesitaban ponerle los cascos encima a Beatrix Peace. Si era cierto que poseía armas así de poderosas como para hacerse a sí misma invulnerable a la magia y asesinar con facilidad a un pequeño grupo de exploradores la necesitaban.

Finalmente Chrysalis terminó su inspección y voló a su nido, en donde vigilaba los huevos recién puestos.

—Crezcan, crezcan mis pequeños — dijo ella con cariño. — Sólo les deseo un futuro brillante, como toda buena madre.

El jefe de uno de sus grupos de exploración/recolección de sentimientos se presentó ante ella.

—Mi Reina, aquí estoy, ¿me mandó a llamar?

Chrysalis asintió.

—Tengo una nueva misión para ti hijo mío, espero que estés preparado para ella.

El coronel sólo se cuadró.

—Beatrix Peace ha asesinado a unos mis niños, no lo perdonaré. Pero también nos dejó de lección que no podemos atacarla a la ligera, porque a diferencia de cualquier poni, ella no dudará en tomar una vida si tiene que hacerlo. Por eso, en tu próxima excursión a Equestria necesito que recopiles información sobre ella. No llamen la atención y manténganse alejados de Peace, que por lo visto es invulnerable a nuestro camuflaje.

No había que decir más y el changelling se cuadró listo para su misión, entonces Chrysalis volvió a mirar a sus huevos.

—Si logramos que construya armas para nosotros, les espera a ustedes y a sus hermanos mayores un futuro brillante. Esperen y verán, y no sufran, primero me aseguraré que sufra lo que les hizo a sus hermanos. Oh claro que sí.

Beatrix se fue al día siguiente a casa del dueño del depósito de chatarra, Rusty. El viejo era un poni terrestre café con la melena gris metálico. El viejo sólo se pasaba meciéndose en su silla fabricando pequeñas esculturas de adorno con las piezas pequeñas de su depósito abriendo la puerta sólo las raras ocasiones en que un poni viniera a depositar sus cosas viejas (veinte bits por kilo) o las aún más raras ocasiones cuando lo que hacían era comprarle piezas de chatarra para usarlas de refacciones baratas.

Claro que en los últimos días había estado vendiendo mucho más de lo que se hubiera imaginado, y todo era gracias a cierta clienta que venía aproximándose precisamente ahora.

—¡Señor Rusty! Vaya que es una suerte encontrarlo despierto tan temprano.

—Niña, cuando llegas a mi edad te das cuenta muy tarde que la vida es demasiado corta para pasártela durmiendo. ¿Qué se te ofrece esta vez? ¿Vienes a revisar mi depósito como siempre?

Beatrix prendió un cigarro y asintió.

—Mi negocio hace que necesite viajar mucho señor Rusty, vine a construir mi transporte.

—Bueno, eso suena interesante. Ya sabe jovencita, diez bits el kilo.

Bea asintió y ayudada como siempre de su equipo militar se puso a buscar lo que necesitaba.

A diferencia de los demás transportes Equestrianos (sin contar el globo de aire caliente) esta cosa no necesitaba de ruedas, disponía de dos pequeños generadores especiales que servían para alterar el campo gravitacional alrededor del vehículo; lo que le permitía elevarse por los cielos; y gracias a un equipo especializado de turbinas podía volar a grandes velocidades. No era la hermosa moto oficial que dejó de regreso en su mundo; pero sería una hermosa moto.

Entonces tras pagarle a Rusty ochocientos bits en material más el derecho de guardar el armatoste en su depósito para no cargar con eso de regreso a Ponyville, se puso los cascos a la obra. Lo que le daría problemas sería el dispositivo de gravedad; lo de ella era fabricar maquinaria industrial y aunque sí tenía los planos de cómo construir esa cosa; lo de fabricar maquinaria delicada no era lo suyo. Eso sí: esas piezas podrían mantenerse aparte hasta que el resto de la moto estuviera armada, así que podría llevárselos a su cuarto para terminarlas durante la noche.

Ni siquiera almorzó ese día, se mantuvo todo el día ocupada en crear el aparato mientras que el anciano Rusty la miraba fascinado, realmente le encantaban esos tentáculos de maquinaria que salían de la mochila de la chica y la ayudaban a acelerar su proceso. Y se creyó en el paraíso al ver el pequeño tentáculo soldador que le ayudaba.

—Lo que daría yo por uno de esos para hacer estas preciosuras — dijo el viejo admirando una de las esculturas de tornillos y tuercas.

Las orejas de Bea se movieron ligeramente, ¿un pequeño soplete tipo militar? No eran complicados de construir y tal vez podría comercializar el producto. Una buena idea que apuntó y siguió adelante hasta que cayó la noche y era hora de regresar al Palacio de Twilight.

—¡Bea! Te estuvimos buscando todo el día — dijo Twilight. — ¿En dónde estabas?

—Con Rusty construyendo — dijo Bea arreglándose la melena. — ¿Por qué, necesitaban algo de mí?

Twilight torció el gesto, Bea estaba a la defensiva, igual que siempre.

—No Bea, es porque eres nuestra amiga y nos preocupamos por ti. Spike sobre todo.

Bea miró a Twilight y luego a Spike por encima de sus gafas y suspiró.

—Lo siento si te preocupé joven dragón, como dije, estaba construyendo y se me fue el tiempo. Y mañana será igual, este proyecto es importante para mí y me ayudará a cumplir mejor y más rápido con los encargos de generadores solares.

Entonces cenaron, aunque Twilight se sentía apenada al comenzar a entender que Beatrix Peace jamás sería su amiga por mucho que ella se esforzara. Aunque era un consuelo ver que Spike sí se llevaba bien con la ingeniera.

Cuando terminaron, Bea se fue como siempre a su cuarto; esta vez a seguir preparando sus equipos de anti-gravedad. Escuchó que alguien tocó la puerta, y como sus equipos no reaccionaron, supuso que era Spike.

—Adelante — dijo ella mientras que los tentáculos mecánicos comenzaban a conectar los cables.

—Bea, parece que hay problemas — dijo Spike mordiéndose las uñas.

—¿Te pasó algo malo mientras no estaba? — Preguntó a Spike. — ¿Acaso ella usó su magia contra ti o algo?

—Bueno sí, pero es lo que hace siempre que quiere llamar mi atención — dijo Spike. — Pero no es por eso por lo que vine, vine porque…

Se calló al ver que Bea abría un pequeño compartimiento de su equipo militar y sacaba una pulsera parecida a las que llevaba, pero esta se miraba nueva.

—Es una pulsera-escudo como los llamamos en mi hogar. Emiten una onda electromagnética negativa que interfiere con el campo tipo positivo que genera una descarga de magia; proporcionándole una protección contra la magia al usuario. Tengo una de repuesto, ¿te sirve?

Spike no supo qué decir, pero se dejó poner el artilugio mientras que Bea volvía a su trabajo. La magia no debía de ser usada para imponer la voluntad de unos sobre otros, así era como lo pensaba Bea; y no podía evitar recordar a las gentes que protegió durante la guerra. Ella quería evitar a toda costa que la gente sufriera lo que ella y su hermano sufrieron.

Entonces Spike se quitó la pulsera.

—Oye, gracias pero esto no me parece buena idea; Twilight nunca me ha hecho nada malo, no quiero comenzar a actuar desconfiado con ella. No Bea, gracias pero no. De todos modos vine aquí porque tenemos problemas. Mientras no estabas la Princesa Luna y Twilight revisaron tus cosas.

Bea se encogió de hombros.

—La libreta.

El dragoncito asintió. Entonces Bea se rio alegremente mientras tomaba la libreta y ayudada por varias lentes que surgieron de su equipo militar, logró encontrar dos diminutos cabellos; una pestaña de Luna y un poco de caspa de Twilight Sparkle. Sin mucho pensarlo, hizo que el escáner de su equipo diera una rápida revisada.

—La dejé a propósito con la esperanza que una de las de Nivel 25 lo abriera, por suerte lo hicieron las dos, encontré justo lo que necesitaba: una pequeña muestra de ADN.

Spike se puso a la defensiva.

—¿Para qué quieres eso? ¿Acaso piensas hacerles daño?

Bea negó con la cabeza.

—No mocoso, eso sería un suicidio. Si de por sí con el equipo más avanzado luchar contra un Nivel 25 es arriesgado, no digamos contra dos con el equipo básico que cargo. Lo que ocurre aquí es que su ADN me dijo justo lo que necesitaba saber: el Elemento Mágico de cada una.

—¿Elemento Mágico?
—Me refiero a qué tipo de Elemento de la naturaleza es la que utilizan. Existen diferentes tipos de Magia, según el Elemento natural dominante. Por lo que encuentro en el ADN de Sparkle, lo suyo es magia tipo Conocimiento. Un tipo de magia bastante raro y peligroso si se sabe utilizar; lo que es el caso de tu amiga.

—¿Y la Princesa Luna?

—Los primeros días que llegué aquí no entendía bien qué clase de seres eran Luna y Celestia. Levantar el Sol y la Luna, me parecía de lo más extraño; pero ya no más. El Elemento natural dominante en la firma de ADN de la que supongo era la Princesa Luna es la gravedad.

—¿Gravedad? ¿Te refieres a lo que nos hace caernos?

—Va mucho más allá de eso, Spike — se rio Bea. — De hecho como ingeniera me especializo en la física fundamental, esa es la fuente de todo conocimiento de la ingeniería. El asunto es; que mucho más que hacernos caer, la gravedad es la fuerza que hace que un planeta orbite alrededor del sol.

—¿Orbite?

—Se mueva. El asunto con sus Princesas no es que ellas muevan los astros, sino que interfieren con las fuerzas gravitacionales del planeta para acelerar un proceso natural. Honestamente no sé qué tan largos serían los días y las noches en este lugar si ellas no hicieran lo que quisieran con la gravedad.

Spike se quedó sin saber qué pensar y Bea volvió a sus aparatos.

—De hecho, lo que estoy construyendo funciona bajo los mismos principios que los poderes de ellas; pero mi fuente de poder es la ciencia.

Entonces volvió a concentrarse y Spike salió de la estancia más confundido que antes, vaya que de no ser porque se ponía tan a la defensiva con Twilight; Bea le hubiera podido dar más de un dato interesante a la alicornio morada.

Al día siguiente, con sus generadores anti-gravedad firmemente protegidos en su mochila metálica, Bea llegó a terminar el trabajo en donde Rusty (tras una rápida visita a la ferretería para comprar cables, espejos y demás) y finalmente se pasó medio día fabricando las potentes turbinas a reacción y la batería solar del aparato; lo cual le era bastante fácil.

Y esa tarde de paz en Ponyville pronto se vio interrumpida por un zumbido en el aire que viajaba a toda velocidad por todo el lugar, luciéndose de habilidades y gracilidad nunca antes vista.

—Rainbow Dash, ya vimos tu nuevo truco y te felicitamos — dijo Twilight exasperada. — Ahora baja de ahí porque nos estás poniendo nerviosos a todos.

—Twilight, yo estoy aquí — dijo la pegaso cian admirando la velocidad de esa cosa.

Las otras cuatro saltaron de susto al escuchar eso.

—Un minuto, si tú estás aquí, ¿qué demonios es esa cosa? — Se escandalizó Applejack.

—¡Uy, yo quiero adivinar! — Dijo Pinkie Pie. — Es un ave, es un avión, ¡es Súper Mare!

—Pinkie, ¿qué es un avión? — Preguntó Fluttershy confundida.

Ella sólo se rio como boba y siguió viendo el aparato darle vueltas a Ponyville mientras todos los habitantes del pueblo tenían el cuello doblado hacia arriba y comenzaba a dolerles. Pero de todos modos no podían dejar de mirar, ¿qué era aquello y por qué se movía así?

—A estas alturas si fuera alguien ya se habría cansado — dijo Pinkie Pie. — ¡Tiene que ser una especie de máquina! ¡LO TENGO CHICAS! ¡ESA COSA ES EL NUEVO INVENTO DE BEA!

Rainbow enrojeció de ira.

—NO, no puede ser, dijo; ella es una unicornio, ¿cómo puede volar mucho más rápido que The Dash?
—¿Así que sí admites que es más veloz que tú? — Se burló Applejack.

Rainbow no respondió, sólo chirrió los dientes mientras las demás intercambiaban impresiones. Entonces, efectivamente Bea aterrizó su moto en medio de la plaza, sonriendo presumidamente. Incluso se había construido un casco para ayudarse en caso las cosas se pusieran difíciles.

—¿Qué es esa monstruosidad? — Preguntó la alcaldesa.

—Yeguas y sementales, les presento la motocicleta; un medio de transporte semi-aéreo de gran poder y con la capacidad de llevar bastante carga; además de unos cuantos agregados especiales como el control de voz y sistema de defensa.

—¡Whoa! — Se maravillaron todos los ponis.

Twilight por su parte se acercó mirando la moto sintiéndose frustrada. Debía de haberlo sabido, Bea tenía una forma de volar y mantenerse en el aire a pesar que no utilizaría el hechizo especial. El ingenio de la gente que vivía sin magia era sorprendente; a tal grado, que en verdad parecía que Bea lograría pasar a la historia como la primera unicornio que jamás usaría magia; no por castigo como los anteriores, sin por elección propia.

—Y con esto amiga Sparkle, estaré lista para Cloudsdale. La ventaja es que puedo mantener un vuelo sostenido siempre y cuando tenga luz directa del sol; y si no, la batería interna durará por lo menos tres horas antes que necesite bajar. Mañana mismo iré a la ciudad para ocuparme de su propio generador.

Nadie dijo nada, sólo aplaudieron ante la joven, quien simplemente se ajustó el casco y voló hacia su casa provisional. Con esto lograría llamar la atención de compradores potenciales y de paso el transporte sería más avanzado en Equestria a partir de aquel momento.

Desgraciadamente captó la atención de dos enemigos que observaban desde las sombras: un matrimonio de unicornios que hasta ahora mantenían un gran monopolio; y un ejército de changellings dispuestos a reclamar para ellos el conocimiento de Beatrix Peace.


Y con un poco de retraso, los dejo con esta entrega de este nuevo fic. Si pasan a mi biografía, sabrán que a partir de ahora este fic sólo será updateado los jueves así que no desesperen. Si un jueves updateo y el otro no, no hay pena; sólo es cosa de esperar al próximo.

Y de paso chicos, si alguien está siguiendo Crisis Infinita este fic no participará en ella; es un crossover múltiple de series de anime y algunas estadounidenses.

Sin más un muy feliz año nuevo.

Chao; nos leemos!