Con el apoyo de Annie
—Entonces Annie, ¿cómo llegaste aquí? — Preguntó Bea por fin.
Estaba el grupo entero en un tren directo a Canterlot para tener una junta con las Princesas, que ansiaban conocer a alguien más del mundo de donde venía Beatrix Peace. Por suerte fue fácil introducir a Annie a su nuevo mundo una vez se reencontró con Bea, y también fue gracias a ella que Annie logró calmarse en cuanto a ser ahora una usuaria de magia. No estaba conforme pero le animaba saber que sus escudos inhibirían también cualquier salida espontánea de magia una vez recuperaran su carga y por suerte no tuvo que esperar mucho.
—¿Cómo llegué aquí? — Se rio Annie volviendo a la conversación. — ¡Pero qué pregunta señorita coman… perdón, Trix! Fue Janice y su ciencia por supuesto. Si de por sí la ciencia y la tecnología dejan en ridículo a la magia, no digamos cuando ella está involucrada.
Twilight torció el gesto molesta, pero lo dejó pasar.
—Ella examinó el Artefacto Mágico que Gaia Demetris Naturen utilizó para mandarla lejos y basándose en su firma energética, la replicó en una poderosa máquina y ¡puf! Vine a buscarla, tenía que asegurarme que estuviera bien; sabe lo mucho que le debo, perdón, que te debo Trix. Después de todo, eso fue culpa mía — dijo Annie señalando la prótesis mecánica.
—Oye, me importaba más tu vida que mi brazo, déjalo ya Annie — sonrió Bea. — Ahora, cuando lleguemos al Palacio te lo advierto: está lleno de usuarios de magia, los soldados naturalmente están entre Niveles 3, 4 y 5; pero las Princesas son de Nivel 25. Tu bocota ya nos ha metido en problemas antes, así que ten mucho cuidado Annie.
Annie se cuadró ante su comandante y siguieron adelante, aunque la joven soldado no perdía de vista a Twilight Sparkle; cosa que hacía sentir muy incómoda a Twilight, pero por suerte Beatrix Peace intervino.
—Tranquila Annie, aunque no confiemos en ella, tenemos un enemigo en común, tal como te expliqué: lo insectos gigantes son nuestro mayor problema. Nada más, deja en paz a estos Nivel 25; más por tu supervivencia que otra cosa.
—De acuerdo, por ti amiga; aunque no tengo nada que temer — sonrió imprudentemente Annie mostrándole sus escudos a Beatrix. — Este nuevo modelo de Janice es a prueba hasta de un Nivel 25; no aguanta mucho pero al menos es una mejora considerable de las que tenía antes.
—¡Increíble! Annie siempre me sorprende — dijo ella acariciando el escudo.
Entonces Annie sacó de un compartimiento de su propio equipo militar un paquete que le entregó a Bea.
—Toma, Janice manda este juego para ti, Trix, ¡uf no me acostumbro a tratarla familiarmente señorita comandante pero ya lo lograré! En fin, espero le gusten.
Y por supuesto la chica se las colocó de inmediato.
—¡Perfecto! Hasta que puedo respirar tranquila, ¿estás segura que pueden aguantar el poder de un Nivel 25?
—Así es, pero no te diré cuántas veces, no con esas aquí — dijo Annie sin dejar de ver a Rarity y a Twilight causando una molestia general pero igual que con Bea, se lo dejaron pasar. Annie era nueva en ese mundo y necesitaba adaptarse, no había necesidad de ponerse a discutir desde su llegada.
Finalmente llegaron a Canterlot en donde todos se bajaron y comenzaron a andar hacia el Palacio. Annie levantó una ceja indignada al notar un café donde varios clientes unicornios eran servidos por terrestres. Beatrix adivinó lo que pensaba y dirigió la mirada de Annie a otro café, en donde de pura casualidad un unicornio servía a dos pegasos y otro a varios terrestres, por lo que la chica se dio por satisfecha. Eso sí, el gesto en general molestaba a las seis amigas que comenzaban a mostrarse incómodas con la presencia de Annie; pero una vez más le dieron su oportunidad, los ponis siempre pensaban lo mejor de los demás.
Finalmente llegaron al Palacio, en donde fueron recibidas y enviadas directamente a las Princesas. Como siempre sonrieron.
—¡Tú debes ser Annie Lombard! — Saludó Celestia. — Me da un enorme placer conocerte.
—Sí, es bueno ver que tenemos entre nosotras a una amiga de Beatrix Peace, a la pobre muchacha le hacen falta buenas amistades de cuando en cuando — sonrió Luna.
Annie se limitó a levantar su casco y para escándalo de todas, menos Bea, dijo:
—¡Escanea!
De su aparato tipo pulsera salió una luz verde que cubrió a las dos sorprendidas Princesas, pero no las lastimó.
—Eh… ¿qué acabas de hacer? — Preguntó Rarity escandalizada ante la acción de Annie.
Ella no respondió, se limitó a ver su pulsera y soltar un gritito de sorpresa.
—¿Estás bien? — Se interesó Luna.
—¡Ay mi madre! Magia tipo Gravitacional Nivel 25 — dijo Annie ignorando a la monarca para escándalo de las amigas. — ¿Soy yo o es un problema de proporciones mayores?
Bea suspiró con paciencia.
—Annie, por favor trata de controlarte, ¿quieres? No les des una razón para usarla contigo.
Annie asintió pero se miraba mucho más nerviosa que antes, por su parte Celestia miró con severidad, pero sin estar verdaderamente molesta, a Bea.
—¡Beatrix Peace! Sabes perfectamente que jamás les haría eso a mis pequeños ponis; ni yo ni Luna tampoco.
—Lo dije para que Annie se controlara — explicó Bea indiferente.
Por su parte Annie clavó su mirada en las dos hermanas.
—Sin mencionar que tal vez sea una pequeña poni, pero no su pequeña poni, ¿por quién me toma, por esos que las admiran ciegamente porque tienen mucha magia? Jamás me meta en el mismo saco que el resto de su gente que depende de la magia y por tanto se mantienen ignorantes de todo lo que pueden hacer si semejante cáncer no viniera a…
Bea le dio duro en la cabeza con su prótesis mecánica.
—¡Ouch!
—Annie, ¿qué te dije de tu bocota? — Le dijo Bea con un tono de advertencia. — No te estás ganando su simpatía, y no es que apruebe el régimen mágico que hay en este mundo pero en serio, nosotras sólo somos dos. Tranquilízate.
—Como demonios sea, — murmuró Annie. — ¿Ya vio señorita comandante? Me aprendí su frase…
Celestia frunció el entrecejo.
—¿Puedo hablar contigo, Beatrix Peace? A solas.
Bea asintió, dejando a Luna con Annie.
—¡Señorita comandante! — Trató de protestar Annie.
—Por tu bien, cállate y responde amigablemente. Por lo que más quieras, cálmate idiota.
Annie no supo qué decir mientras veía a su comandante cruzar la puerta con Celestia a un cuarto más pequeño. En un intento para controlar sus nervios (muy para disgusto de Celestia), Bea sacó un cigarro y lo prendió.
—Beatrix Peace, ¿qué crees que haces diciendo esas cosas? "Nosotras sólo somos dos" "No les des una razón para usar esa magia en ti". Aunque no te agrademos creía que ya habíamos convivido lo suficiente para ganarnos tu confianza. Te hemos dado campo para muchas cosas que nos desagradan, como por ejemplo que sigas insistiendo en llenarte de humo tus pulmones y…
—Princesa, confío en ustedes (lo necesario) y todo. El problema es Annie, a diferencia mía ella no sabe controlar su temperamento y es cuestión de tiempo a que haga algo estúpido, realmente estúpido. Es exactamente la misma situación en la que yo me encontraba cuando salí del hospital sin mi equipo militar y protecciones anti-mágicas, yo estaba dispuesta a morir y decidí jugar a provocarlas para acelerar el proceso; Annie constantemente lo hace, pero porque sabe que exponiéndose es la forma más rápida de llevarse con ella a cuantos usuarios de magia pueda. Le digo lo que le digo porque es la única forma de mantenerla a raya mientras que pienso en algo mejor para controlar su temperamento , ¿comprende?
Celestia miró fijamente a Bea pero luego asintió aliviada.
—Menos mal, pensé que el ver a tu amiga te habría hecho retroceder algo luego de lo mucho que has avanzado, Beatrix Peace. Pero no es la forma, no quiero que nadie viva con miedo en mi Reino de nosotras, no es la forma.
—Es algo que Annie tendrá que aprender, pero no de usted Princesa Celestia. Si usa la magia, es suficiente razón para que gente de mi mundo se ponga a la defensiva; algo peligroso cuando se mezcla con un carácter como el de Annie. La muy idiota se ha expuesto a graves peligros sólo porque presume deliberadamente como la magia queda en ridículo ante nuestra tecnología; en cierta ocasión casi muere por ello al provocar a los soldados mágicos de mi mundo.
—¿Qué fue lo que pasó?
Bea le dio una nueva calada al cigarro y recordó con indiferencia:
—Fue una lucha que duró por lo menos seis horas, desde el amanecer — dijo Bea, sin poder reprimir una sonrisa de malicia. — Pero pasó lo inevitable: nuestras máquinas no sienten cansancio, los usuarios de magia claro que sí. Seis horas de usar hechizos sin parar… eso no terminó muy feliz para ellos.
Celestia asintió, y por mucho que no quisiera admitirlo, en ese sentido las máquinas de Bea sí se escuchaban superiores a la magia.
—Como sea, cuando comenzaron a agotarse y nosotros a diezmarlos, Annie decidió que la mejor forma de celebrarlo era provocarlos, burlarse de ellos en pleno campo de batalla. El estar siempre en la primera línea en una batalla siempre es riesgoso, eres un blanco inmediato; pero al hacer eso Annie se convirtió en el único blanco de los soldados. Fueron dieciocho hechizos de ataque de alto nivel los que la golpearon esa vez, sus escudos fallaron de inmediato pero ella salió ilesa…
—¿Hasta que qué? — Preguntó Celestia imaginándose el resto.
—Un soldado enemigo corrió hacia ella y con su espada la iba a decapitar. Tuve que halarla lejos para evitar que pasara, y aunque sí hirieron a Annie, no la mataron.
—¿Y qué pasó contigo?
Bea prefirió no decir nada, en lugar de eso levantó su prótesis mecánica mostrándose la a la Princesa.
—Wow… ¿por qué lo hiciste?
—Me importaba más la vida de Annie que mi brazo, además tuvo un efecto positivo: ella se calmó un poco con sus tendencias suicidas. Sigue siendo impulsiva y es una luchadora de primera línea pero gracias a eso conoció lo que significa ser una compañera de equipo y el sacrificio por otros y de otros. Eso y… bueno, es muy fiel a mí, es una gran amiga y siempre está dispuesta a ayudarme. Por eso fue que vino, quería asegurarse que yo estuviera bien.
Celestia sintió algo de pena por la impetuosa nueva unicornio que estaba del otro lado, y por lo visto ella y su hermana comenzaron una discusión bastante fuerte aunque no llegaba a distinguir lo que se decían.
—¿Puedes controlarla, no? — dijo Celestia escuchando los improperios de su hermana, que eso sí los reconocía fácilmente y Luna jamás se ponía así a menos que alguien la hubiera sacado de sus casillas.
—Tomará su tiempo, Annie tiene la misma fobia que yo pero yo sí sé morderme la lengua — dijo Bea tristemente. — Es buena amiga, pero debe aprender a controlarse.
Celestia no le dio más vueltas al asunto y luego intentó quitarle su cigarro, vaya que le molestaba ese hábito de la tipa, pero nada. Trató otra vez con el mismo resultado.
—Creía que tus escudos fueron destruidos por Chrysalis y sólo quedaban esos que protegen en tu casa.
—Annie me trajo unos nuevos — dijo Bea como si nada. — Mucho más potentes que los anteriores, es un verdadero alivio; porque por mucho que haya avanzado no significa que confío en la magia, más con esos insectos sueltos.
Celestia asintió y dejó pasar a Bea para que Annie se tranquilizara.
—¡Señorita comandante! ¿La lastimaron?
—No, no lo hicieron. ¿No les has dado motivos aquí para lastimarte a ti, no Annie? — Preguntó con severidad Bea.
Annie torció el gesto y Pinkie respondió por ella.
—¡Tu amiga es muy malhumorada! Desafió a la Princesa Luna a que no podía entrar en sus sueños.
Luna miraba fijamente a Annie claramente molesta y deseando entrar en sus sueños mientras que Annie se guardaba en el equipo militar lo que Bea suponía era el Hypnocil, esa droga que utilizaban para no soñar. Bea le dirigió una mirada significativa a Celestia, que asintió incómoda; pero tampoco no dijo nada.
—Luna, ¿ya le explicaste a la señorita Lombard las nuevas condiciones en las que estará a partir de ahora, no?
—Así es, mi querida hermana — dijo Luna. — Tendrá que entregar su armamento ahora mismo. Sin embargo puede conservar sus defensas y herramientas de ayuda como los brazos de metal que tiene en la espalda.
—¡Jamás dejaré mis armas al servicio de la magia! — Gritó Annie.
Bea rodó los ojos.
—Annie, ¿tengo que recordarte que son dos niveles 25 y que nuestras armas se pueden inutilizar mediante un código que se supone que tienes?
Annie miró a su comandante.
—Pero Trix, si hacemos eso…
—Annie, ya llegaste hasta aquí para ver si estaba bien, y lo estoy Annie. Por favor, tengo hasta ahora una existencia de lo más pacífica con estas ponis y si sigues peleándote con cada usuario de magia con el que te encuentras vas a ocasionarte un problema, y a mí porque no quiero que nada te pase amiga — Dijo Beatrix. — Así que relájate un poco por favor y desactiva tu equipo. Sólo desactívalo, y piensa en esto: si tratan de reactivarlo con su magia ya sabes quién saldrá perjudicado.
Annie pareció considerarlo pero luego sonrió.
—Tienes razón, Trix — dijo con una sonrisa de lo más desagradable que revelaba que ya lo estaba imaginando. — De acuerdo…
Dobló su casco hacia ella y con la ayuda de uno de los brazos metálicos comenzó a teclear el código para desactivar lo seleccionado.
—¡Listo!
—Las granadas sobre todo — ordenó Bea que sabía muy bien lo que hacía Annie.
Annie no entendía a su comandante, pero obedeció.
—Si me dice que desactive mis escudos le juro que…
—Annie, ¿te recuerdo que estamos rodeadas de Nivel 25?
La chica se enfurruñó más pero no dijo nada y suspiró.
—De acuerdo — dijo la Princesa Celestia. — Espero que pases una gran experiencia en Equestria, Annie Lombard. Y por favor, hazle caso a Beatrix Peace, ella no se ha adaptado del todo al cambio de su mundo pero ha tenido grandes avances. Por favor… o me veré obligada a tomar medidas.
Annie avanzó.
—¿Me está amenazando? Sépase que he asesinado a más usuarios de magia de los que puedo contar y si me amenazan…
Fue suficiente, Luna le disparó con todo a la chica, pero no pasó absolutamente nada. Ella le mostró sus pulseras.
—¡Uy lo lamento! Estas tienen el poder de detenerlas hasta a ustedes, Niveles 25 y si…
—¡Annie! — Advirtió Bea.
Annie se volvió pero no dijo nada al ver la expresión de su comandante, y en esos momentos supo que algo pasaba. Tragó saliva, cuando se ponía así era por algo… ¿pero no era porque ella desafió a los Niveles 25, verdad? Porque si ese era el caso era obvio que algo le hicieron a su señorita comandante y Annie tendría que tomar medidas. Pero Bea le hizo una ligera cabezada a un lado, lo que significaba que tenía algo más que explicarle; así que se relajó.
—Luna por favor, no estás ayudando, a alguien con este carácter es mejor manejarla con cuidado — dijo Celestia. — Bien, a partir de ahora Beatrix Peace, ¿puedes encargarte de Annie Lombard? Que no lastime a nadie ni a sí misma.
—Lo he venido haciendo desde siempre — dijo Bea como si nada moviendo su prótesis, y Annie desvió la mirada ya que siempre le ocasionaba problemas a su compañera.
—En ese caso quedamos así — dijo Celestia. — Tu casa es grande, ¿supongo que puedes dejar que se quede contigo?
Bea asintió.
—Eso mismo iba a solicitarle, Princesa.
—En ese caso si ya no hay más que tratar… regresen en paz por favor.
Y se fueron. Twilight todavía miraba reprobatoriamente a Annie por su comportamiento pero no dijo nada, tal como Celestia dijo, a alguien con ese carácter era mejor manejarla con cuidado, y aunque Bea no era la mejor opción era a quien Annie aceptaba alrededor suyo así que mejor la dejaron a su cuidado.
—¿Y entonces, vienen para el próximo tren? — Preguntó Twilight.
—Náh, tengo otros planes — dijo Bea apretando un pequeño control que sacó de su abrigo.
Las ponis la miraron confusas, cuando su famosa motocicleta llegó surcando el aire y aterrizó frente a ella. Beatrix la acarició como a su vieja amiga y se subió de un salto.
—¿Vienes Annie?
—Por supuesto — dijo ella aliviada de ver algo familiar en aquel extraño paraje.
Entonces arrancaron y fueron a Ponyville a toda velocidad, llegando por fin a la casa de Beatrix en donde Annie por lo menos se sentía a gusto al ver los dos generadores de escudo que Bea tenía.
—Bueno, con esto y acompañada de mis escudos puedo respirar tranquila — dijo Annie. — O eso intentaría de no ser porque… ¿qué le pasa a usted, señorita comandante? Le digo lo que pienso a esas Nivel 25 y el problema soy yo. Oiga, aunque aprecio que me cuide danto aquí hay algo más, ¿o me equivoco? ¿Por qué de pronto quiere cooperar con esa escoria?
—Porque no tengo opción, Annie — dijo Bea sentándose en su sofá y prendiendo otro cigarro. — Tenía que hablarte acerca de un problema que tengo, y en serio espero que escuches por una vez a tu razón. Las alicornios son el menor de dos males, así que las prefería a lo otro.
Annie se acercó interesada.
—¿Lo otro? ¿A qué se refiere?
Bea activó un comando para que una banda transportadora le trajera dos cervezas, una a ella y otra a Annie; que la aceptó felizmente pero luego miró fijamente a Bea, que tras darle un largo sorbo a su cerveza, comenzó:
—Verás, el asunto es que desde que vine tuve que ganarme la vida y…
Le contó todo, de cómo ayudaba a otros con tecnología rudimentaria y de esta forma se hizo un renombre tanto entre clientes potenciales como enemigos; específicamente los insectos gigantes, también le contó cómo estuvo a punto de morir a cascos de su Reina y escapó de milagro.
—¿Así que saben que hemos matado a toneladas de usuarios de magia y todo lo que te hacen es mandarte al loquero? ¿En serio qué demonios tienen estos ponis en el cerebro?
—Por lo visto Armonía — dijo Bea como quien no quiere la cosa, terminado su tercer puro. — Pero esa es la situación, entre morirme pronto a cascos del insecto y soportar a las alicornios, me quedo con la segunda.
—Sí, veo que no hay opción — dijo Annie. — ¿Pero en serio va a aceptar esto? ¿Dejar que ellos la protejan a usted? Los insectos… digo, ¿no irán tras de usted? Con lo que he visto de esas pacifistas idiotas no creo que puedan hacer mucho contra ellos.
Bea miró algo en su Tablet.
—Necesito un apoyo, pero no puedo hacerlo sola, aquí como me ves esas alicornios me tienen vigilada; tienen miedo que tome el asunto en mis cascos, porque saben que a diferencia suya, estoy dispuesta a luchar hasta el final…
—Que significa que una de las dos va a morirse… esa es la única salida — dijo Annie. — Oiga, ¿se da cuenta que usted piensa enfrentarse a una Nivel 25?
—No sería la primera vez — dijo Bea admirando el diseño de su arma. — Si pudiera armar una Unidad M-235 tendría la oportunidad de terminar con el asunto. Pero no puedo, vigilan que no que no construya armamento, no quieren agravar su conflicto con los Changelling; por lo visto así como nosotras tenemos fobia a la magia, ellas a la guerra.
Annie asintió y sonrió.
—Yo puedo hacerlo por usted… ya sabe, puedo escabullirme y seguir sus instrucciones; como cuando instalamos esa bomba en el palacio del Gran Maestro de los Magos. ¿recuerda?
Bea levantó una ceja y sonrió.
—Tienes una gran boca Annie, sólo sabes callarte en las misiones de reconocimiento, ¿pero en serio te volviste loca?
—Mi especialidad son las misiones de infiltración — dijo Annie. — Si puedo construir algo así sin ser notada, siempre hemos sido un equipo señorita comandante; y sigo sin poderle pagar por su brazo.
Bea suspiró.
—Me importaba más tu vida tonta, pero bueno… de hecho sí me gustaría que me ayudaras con este asunto.
—Empiezo ya mismo…
—No, no te precipites Annie — dijo Bea. — Para construir esa monstruosidad necesitamos una gran cantidad de metal para ocultar nuestro material en sus narices. Bueno, mis máquinas de clasificación de correo me han traído algo interesante.
Abrió su buzón sacando una carta del señor Filthy Rich.
—Dice que para su empresa de reparto y mensajería le vendría muy bien unas motocicletas. Bien, con esto tenemos para ocultarnos a plena vista.
—Wow, realmente aman la tecnología básica — dijo Annie. — Se nota que la magia detiene el desarrollo como se debe.
Bea se encogió de hombros.
—Me han mandado solicitudes antes, un tal Fancy Pants no deja de pedirme que me una a él y sus industrias; como si fuera a hacer negocios con los unicornios. En fin, si puedes ayudarme amiga mía, te lo agradeceré siempre. Nuestra supervivencia depende de ello. ¿Nuestra ventaja? Los insectos no saben de ti.
—Siempre estoy dispuesta a servir a mi comandante, pero ante todo a la primera amiga que creyó en mí — sonrió Annie. — Aunque será riesgoso, eso le da un atractivo extra.
Y otro cap, con un plan a futuro que efectivamente tendrá relevancia al final pero bueno, les dejo a la imaginación en qué consiste la máquina de Annie. Pronto llegaremos al final de este fic y espero les haya gustado tanto como a mí hacerlo. Chao; nos leemos!
