Volvemos a vernos, señorita Beatrix Peace
El día había sido especialmente pesado para Annie y Bea quienes se la habían pasado el día entero haciendo trámites para sus nuevas patentes que pronto introducirían al mercado Equestriano; no requerían las enormes cantidades de material como las motocicletas y los contenedores de agua móviles para la fábrica del clima pero su proyecto estaba casi terminado, sólo faltaba una prueba pero no veían cómo lograr cosa semejante sin llamar la atención de quienes no querían: Celestia, Twilight y en especial Chrysalis. De todos modos la parte difícil había terminado y ahora podían celebrar tanto su avance en el arma como en el éxito de su futura patente. Y el único lugar para hacerlo en Ponyville era el bar de Berry.
—¡Uf! — Se quejó Annie sentándose. — En serio odio la burocracia, ¿no puedes apresurarte a introducir la internet para poder hacer trámites desde casa?
Bea sonrió divertida mientras le indicaba a Berry que le trajera dos cervezas.
—No puedo y lo sabes. Yo soy ingeniera mecatrónica no en sistemas, máquinas grandes y medianas; no software. Pero oye, ¡me tratas de tú! Me alegra mucho Annie.
—Me cuesta un poco pero si usted puede soportar la humillación de ir al psiquiatra por órdenes de esa mutante blanca que controla el sol y la otra que vive rodeada de libros, yo también puedo hacer mi esfuerzo, señorita coman… es decir Trix.
—¡Ey! — Gritó de improviso alguien junto a ellas, el doctor Whooves. — ¿Cómo que mutantes? Claramente hablan de la Princesa Celestia y la Princesa Sparkle, pero explíquense por favor, ¿a qué se refieren con 'mutantes'? ¿Acaso los alicornios son el producto de una anomalía genética? ¿Es ese el caso?
—Ah, ¿sabe de genética? — Dijo Bea de buen humor.
—Por supuesto, la magia ayuda a explicar mucho de nuestro mundo pero tiene grandes agujeros, agujeros que la ciencia puede llenar. Por cierto, un gusto señorita. Soy un gran admirador de su trabajo como inventora, soy el doctor Whooves para servirle.
—Beatrix Peace y Annie Lombard — dijeron las dos unicornios al unísono.
—Entonces, ¿me explica por favor?
Bea como siempre traía consigo su Tablet y no tuvo problema en mostrarle un mapa de ADN que tenía por ahí. El doctor miró la muestra muy interesado, ya conocía a la perfección los mapas genéticos pero de todos modos la calidad de la imagen era increíble.
—Este es al ADN de un unicornio común y corriente — explicó Bea. — De Rarity Belle, en una de sus tantas emboscadas para diseñarme vestidos pude tomar una muestra y helo aquí. También he recolectado muestras de ADN de casi todos en Ponyville y…
Encendió un comando en la Tablet y un gene se iluminó en la imagen.
—Este es el gene unicorniano, el que permite a los unicornios usar magia.
—Fascinante — dijo el doctor, — creía que era imposible detectar una causa física para la magia y ahora me dicen que es un simple gene… esto, esto lo cambia todo.
Bea sonrió, en su mundo fue un descubrimiento igualmente monumental: descubrieron que ese gene determinaba que funcionara cierta parte del cerebro que se encontraba inactiva en los no-magos, y que esto permitía a la persona utilizar la magia. Lo llamaron el 'gene de la peste' porque consideraban la magia como una enfermedad que debía erradicarse.
—Exacto, y esta es una muestra de ADN de Celestia — dijo la ingeniera mostrando otra imagen con otro gene resaltado. — No soy bióloga así que no puedo explicar mucho más de este gene… pero sí puedo decir que es producto de una malformación genética; en pocas palabras una mutación, no es la gran cosa. Ah, y la misma anomalía se encuentra en el ADN de Sparkle, Candeza y Luna con un 12.5% de probabilidad de transmitirse a la siguiente generación.
Bea se limitaba a explicar cosas que en su mundo eran conocimiento general (para los no-magos, que habían aprendido a conocer mejor a su enemigo para poder eliminarlo más fácilmente), para ella era algo medio tedioso pero para el doctor era una revelación histórica.
—¿No la gran cosa? ¡Pero esto es fascinante! — Interrumpió de pronto la enfermera Red Head, que también estaba relajándose después de una larga jornada. — Sabía que eran listas, ¿pero identificar el gene de la magia y encima el gene del alicornio? ¡Ese es trabajo de genios!
Ni Bea ni Annie se dieron cuenta en qué momento llamaron público pero pronto todo el bar escuchaba con atención, no había duda que eran fans a morir de los alicornios. Bea suspiró armándose de paciencia y sacó un cigarro pero Berry negó con la cabeza.
—¡No! La última vez me apestaste el bar.
La chica se encogió de hombros y poco a poco la multitud se alejó pero el doctor siguió charlando alegremente con ellas dos, y Bea y Annie estaban contentos de hacer un nuevo amigo no-unicornio. Como siempre, amables con todos menos con su propia raza.
…
Pero lejos de ahí, los enemigos no olvidaban siempre atentos a cuanta noticia recibieran sobre Beatrix Peace.
—Increíble, — gruñó la señora Electricity arrojando el periódico al otro lado de la mesa de reuniones. — 'NUEVO SISTEMA DE RECOLECCIÓN DE AGUA PARA LA FÁBRICA DEL CLIMA, CORTESÍA DE BEATRIX PEACE' Maldita Peace, con tantos inventos que utilizan la electricidad nosotros no podemos beneficiarnos de su trabajo.
—Sin contar que más ciudades están deshaciendo contratos con nosotros por usar sus generadores solares — se quejó el señor Electricity. — Sólo Canterlot, Stalliongrado y la Unión Unicorniana del Este nos quedan como clientes… y sólo porque ella se niega a negociar con unicornios. ¿Qué le pasa?
Chrysalis como siempre escuchaba con paciencia a ese par de idiotas quejarse, sólo les interesaba su fortuna y le era un fastidio trabajar con gente así pero bueno; eran los aliados que pudo conseguir. De todos modos pronto levantó la cabeza.
—¡Un minuto! ¿Cómo que sólo tres? ¿Y Maréxico PF?
—Acaban de ser las elecciones y el nuevo alcalde es un terrestre, así que Peace no tuvo más objeciones en construirle un generador, acabamos de recibir la carta. Mañana mismo la maldita tipa viaja para construirlo.
Chrysalis lo sopesó un momento.
—La maldita siempre está vigilada por Celestia… pero no tendremos otra oportunidad. Si atacamos con todo podremos ponerle los cascos encima. Durante este tiempo lo más que hemos podido hacer es infiltrar a mis hijos en sus plantas de energía… pero es ahora o nunca. Nos hemos escondido muy bien.
—¿Pero no los militares andan equipados con esos anteojos a prueba de ustedes? — Preguntó la señora Electricity.
—Sí, pero ahí entran ustedes, necesito que sean sus empleados ponis los que creen una distracción y en ese momento yo atacaré con todo. Bea Peace no sabrá qué la golpeó.
Los dos millonarios se miraron pensativos unos momentos pero luego asintieron furiosamente.
—¿Y luego qué pasará con ella?
—Eso déjenmelo a mí, la haré pagar por mis hijos, luego la obligaré a fabricarme armas para tomar Equestria y luego la haré pagar hasta la muerte. ¿No es que les importe, o sí?
—Pura curiosidad — dijo el señor Electricity tranquilamente.
…
—¿Entonces qué harás hoy Annie? — Preguntó Bea montándose en su moto.
La otra joven se encogió de hombros.
—Applejack me dijo que la ayudara con no sé qué reparaciones en la granja así que iré con mi equipo militar. Y eso prácticamente, luego puede que use el pago para atascarme de pastel en Sugar Cube Corner o algo así. Que te vaya bien, Trix.
—Cuídate Annie — dijo Bea apretando el acelerador mientras que los dos guardias asignados a ella se ponían el cinturón.
Como siempre el viaje tomó bastante poco y antes que los guardias se dieran cuenta ya es encontraban en la ciudad de Maréxico PF.
—Por aquí señorita Peace — le dijo el alcalde, — el terreno designado está por aquí…
Bea lo siguió tranquilamente, cuando una explosión tembló en el fondo. Todos los presentes saltaron de la sorpresa, pero poniéndose en alerta, igualmente Beatrix como una ex militar muy experimentada.
—¡Viene de la fábrica en el suroeste! — Gritó cuando identificó la estela de humo subiendo por el cielo.
—¡La planta de los Electricity! — Gritó el nuevo alcalde. — Demonios, no, ¡los antiguos empleados amenazaron con disturbios pero no imaginé esto!
No había tiempo que perder, con toda la habilidad que tenían los guardias presentes y Bea se lanzaron sobre el incendio de la fábrica tratando de salvar a posibles víctimas y también evitar que se expandiera. A una señal de los soldados, el departamento de bomberos se lanzó a la acción; mientras Bea recorría el perímetro a toda velocidad en su moto. Identificó a un poni terrestre en medio de todo el caos, suponía que era el idiota que lo inició todo ya que no había nadie más ahí pero no le importó. Se lanzó con toda la velocidad de su vehículo y lo montó sin pensarlo dos veces, ya se las vería con él por ser tan torpe.
—Vaya, a eso lo llamo eficiencia y velocidad — dijo el jefe de bomberos al ver la hazaña de la joven Peace.
Entonces el terrestre sonrió de forma extraña y antes que Bea se diera cuenta, un rayo mágico le dio con todo derribándola de su vehículo. El impacto en sí no le haría daño pero el empujó fue suficiente como para tomarla por sorpresa y hacerle perder el equilibrio.
—¡Maldición, jet-pack!
De la nueva mochila metálica salieron un par de alas que rápido estabilizaron a Bea y pudo caer limpiamente al suelo. La moto cayó estrepitosamente detrás de ella pero no importaba, Bea no dejaba de vigilar al terrestre.
—Ah, ¿un insecto tal vez? — Preguntó ella cambiando sus gafas para conducir por las confiables N-76. — Sí, ya decía yo que se habían tardado…
—No importa, pagarás por lo que le hiciste a nuestros hermanos — dijo el changelling amenazadoramente.
Bea se puso en posición de combate, pero a diferencia de la última vez no estaba armada; sólo tenía sus escudos a prueba de magia. Tendría que defenderse como pudiera usando el combate cuerpo a cuerpo… desgraciadamente sabía por experiencia que esas cosas no peleaban solas.
—Maldición — gruñó ella. — Bueno, como demonios sea: ¡toda la potencia a mis escudos! Pero antes iniciando transmisión de emergencia a Annie Lombard.
Unos cuantos bips de su equipo respondieron el comando de Beatrix Peace, que sacó un cigarro y esperó a que el changelling atacara.
Annie estaba enfurruñada, luego de pasarse el día ayudando a Applejack con las reparaciones, que consistían en soldaduras menores y alguna que otra mano de pintura impermeabilizante para los graneros Applejack la invitó a almorzar, claro eso fue genial… pero luego resultó que no era la única que estaba ayudando en la granja, también estaban Twilight ayudando a recolectar manzanas y por supuesto eso puso de malas a la joven. Odiaba con toda su alma a los Nivel 25. ¡Malditos mutantes!
—Ya, ya, las dos son mis amigas y las dos se esforzaron mucho — dijo Applejack. — Sólo trata de ser tolerante mientras comemos. Nada de comentarios negativos.
Annie gruñó.
—De acuerdo, entonces no hablaré.
Applejack suspiró pero mejor lo dejó pasar, lo mismo Twilight, ya fuera Bea o Annie esto era siempre la misma historia; incluso la vaquera no intentó forzar conversación sabiendo que sería inútil.
Entonces el equipo militar de la guerrera anti-mágica comenzó a emitir varios 'bips'
—¿Eh? Ah, de la señorita comandante — Dijo Annie. — ¡Proyecta mensaje!
El equipo proyectó un holograma que mostraba la horrible escena: Bea rodeada por changellings esperando el ataque fatal con un cigarro en los labios.
—¡NO! — Gritó Annie. — ¡MALDITOS BICHOS QUITEN SUS GARRAS DE MI COMANDANTE!
Twilight se levantó de inmediato al igual que Applejack.
—Tranquila Annie Lombard, nosotras rescataremos a Bea. Es una gran ayuda para Equestria.
—Y para algunas de nosotras una buena amiga — aseguró Applejack. — ¡Voy por las otras!
—Y yo a avisarle a la Princesa Celestia — dijo Twilight.
Ambas salieron a toda velocidad mientras que Annie se recuperaba.
—Insectos malditos, conque así lo quieren, ¿no? De acuerdo…
Y también salió corriendo, era un soldado después de todo y si su comandante estaba en peligro ella no dudaría en ir a ayudar.
Alrededor de Bea, incendio fue controlado efectivamente por soldados y bomberos, pero debido a esa distracción fatal los soldados de los alrededores fueron sometidos de improviso por un montón de changellings que ya no se molestaban en usar sus poderes para camuflarse en la multitud debido a las gafas especiales que usaban los soldados. Y tal como la última vez, los malditos insectos atacaban en enjambre y en cuestión de nada, los soldados fueron dominados y todos se lanzaron sobre Bea.
—¿Una última palabra? — Preguntó el que la había arrojado de su moto.
Ella asintió.
—Kaboom.
La motocicleta explotó, exterminando a un buen montón de changellings en un santiamén; pero el enjambre sólo zumbó enojado. Dispararon sus ataques aturdidores, pero gracias a los escudos mejorados de Bea, éstos no surtieron efecto. Ella simplemente dio otra calada a su cigarro y sonrió levantando sus cascos.
—¿En serio nos pondremos así? Ustedes son soldados, eligieron esta vida sabiendo que pueden morir. Yo también claro, pero me llevaré a todos los que pueda conmigo. En fin, sé muy bien que ustedes no me harán nada sino su querida madre, ¿no? Bien, me rindo. No tengo más equipo desde nuestro último encuentro más que mis escudos así que siéntanse seguros.
Los soldados changelling entonces se lanzaron sobre Bea inmovilizándola con una especie de cera que fabricaban en su colmena. Usualmente la inmovilizarían con magia pero sabían que era inútil en ella. Bea incluso les sonrió.
—¿Quieren que les facilite todo? Bueno.
Entonces hizo un movimiento extraño con su lengua, sacando de un compartimiento secreto en una muela falsa una píldora que masticó y quedó inerte como muñeca de trapo. Un sedante muy poderoso. También tenía una píldora de cianuro pero esa la usaría cuando tuviera frente a frente a Chrysalis. Al morir la bomba en su corazón se detonaría y bueno… se llevaría consigo a un montón de changellings claro que sí.
…
Annie mientras se encontraba en el Palacio de Twilight, rodeada de los Elementos de la Armonía y las dos Princesas del Sol y de la Luna.
—Chrysalis hizo su movimiento entonces — declaró Celestia. — Maldición, diría que Beatrix Peace se lo buscó pero de todos modos no podemos permitir que ponga sus garras en esa tecnología. Si la llega a descifrar sería el fin de Equestria.
—No lo logrará — dijo Annie. — La comandante es muy inteligente, y seguro morirá antes que Chrysalis le saque algo…
—Sí pero conociéndola se llevará a la mitad de la colmena con ella, como resultado Chrysalis no dudará en declarar la guerra — dijo Luna.
—Pero no importa, nosotras la detendremos — dijo Twilight. — Con los Elementos de la Armonía y el poder de nuestra Amistad podremos detener los planes de Chrysalis de lleno.
Las otras asintieron.
—Bea es genial, excepto cuando insulta a Twilight o a Rarity pero es buena amiga y sus ideas son grandiosas — dijo Pinkie Pie. — Cuenten conmigo.
—Y conmigo — dijo Fluttershy. — La pobrecilla es buena, pero está muy atormentada por lo que le pasó en su tierra.
—No le perdono que gracias a ella Clousdale ya no solicite el tornado impulsado por pegasos para llevar agua a la ciudad pero supongo que es su forma de ganarse la vida — dijo Rainbow. — Ayudaré a rescatarla.
—Y yo — dijo Rarity. — Es una chica joven y ha pasado por mucho, no seré su amiga pero bueno, sé que ha hecho mucho por mis otras amigas y me basta.
—Sobre todo por mí — dijo Applejack. — Me usó de gancho publicitario pero demonios que nos ha ayudado el generador solar. Yo con gusto ayudaré a rescatarla.
—Y finalmente yo — dijo Twilight. — Spike no me perdonará que deje que le pase algo, esos dos se llevan bien y creo que él se interesa más en la ciencia desde que tiene la influencia de Bea.
Todos asintieron… y sin más corrieron a la acción. Annie se iba a unir pero Celestia la detuvo.
—Lo siento Annie Lombard, pero no puedes venir. Tu temperamento explosivo no ayudará mucho. Lo siento pero te quedas.
Annie quiso protestar pero mejor se mordió la lengua y vio alejarse al grupo. Entonces corrió hacia la puerta trasera.
—¡Oye! ¿A dónde vas? — Quiso saber Spike. — ¿Vas a desobedecer a la Princesa?
Annie sonrió.
—¿Desde cuando soy vasalla de una usuaria de magia, niño? Además ella tendrá sus hechizos de detección pero yo tengo la señal de auxilio de mi comandante y sé dónde está; o bueno, mis equipos captaron las coordenadas.
Spike la miró preocupado.
—¿Y qué piensas hacer?
Annie sonrió le y activó los comandos de su Tablet.
—¿Qué se hace con los insectos? Se les aplasta.
Lejos, muy lejos de ahí (aproximadamente unos 214 kilómetros en medio de un bosque) un enorme armatoste de metal comenzó a emerger de la tierra en múltiples puntos a la vez. Era una estructura tan grande, que ni Bea ni Annie se arriesgaron a ocultarla en un solo lugar sino que la dividieron en partes individuales que se unirían en caso de emergencia. Una gigantesca estructura creada especialmente para el combate contra los Nivel 25 o para arrasar ciudades enteras, no se acercaba al poder o a la calidad del que tenían en su hogar pero aun así era un arma de gran poder.
El nombre oficial era un Tanque Antropoide M-235; pero los usuarios de magia ignorantes los llamaban Hombres-montaña de acero. Y luego los niños lo conocían simplemente como 'robot gigante'
—Entonces debo irme Spike, mi carta del triunfo está a unos quince minutos en motocicleta así que mejor me voy.
Y bueno, la batalla final se acerca… ¿o será la batalla final realmente contra Chrysalis? Espero les haya gustado y como siempre perdonen la espera pero no se me ocurría nada. Ah, una Reina contra un robot gigante, una idea tan cómica que me enamoré de ella a primera vista y hela aquí, luego de meses de espera aquí viene.
Chao; nos leemos!
