Disclaimer: Naruto © Masashi Kishimoto

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ABISMO DE ESTRELLAS

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El testigo mudo

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Sakura parpadeó un par de veces para corroborar que eso no era un sueño. Incluso se había puesto a reír agarrando a Hinata de los hombros para luego zarandearla. Una vez se detuvo, observó el techo del hospital y volvió a dirigir su mirada desencajada a la Hyuga (quien temblaba). Su rostro ante sonriente se desencajo por completo cambiando la expresión a una de terror.

—¡¿Como que no sabes quien soy?! —Hinata respingó y encogió los hombros asustada. Si no fuera por que todos sabían quien era Sakura Haruna ya habrían llamado a los policías de Suna —. Tranquila, tranquila. Lo solucionares... tu solo... tranquila.

La Haruno bajo la cabeza pensando en que pudo haber causado su perdida de memoria. «Es cierto que había caído al agua y golpeado su cabeza, pero cuando le hizo los estudios no había signos de conmoción cerebral, que por lo general puede ocurrir cuando la cabeza golpea un objeto. Así que era imposible que ella tuviera amnesia y mas cuando... ¡Ah! Sin embargo esta el asunto del sello... pero no entiendo quien querría hacerle algo a ella. ¡Por el amor de todo lo bueno! ¡No entiendo nada!»

—¿Se e-encuentra bien? —preguntó Hinata, pues quizás la única que estaba loca aquí era la de chica de cabello rosa. Sakura sonrió para no preocuparla. No importaba como, ella buscaría la solución para su amiga.

—No te preocupes Hinata, yo te ayudare a recuperar la memoria ¡Shannaro! —ese grito potente la hizo respingar y querer alejarse aun mas de la Haruno. Aunque sabia su nombre, y conocía su rostro de algún lugar, todavía no podía relacionarlo con algo de sus recuerdos... era extraño.

—Eh, gra-gracias.

«Al menos no ha perdido su timidez» pensó Sakura.

—Vamos, te llevare a la habitación, luego iré a buscar algo para que puedas comer y tomar tu medicamento. Debes estar cansada —el rostro de Hinata se iluminó cuando escuchó la palabra "comer".

—¿Podría tra-traerme unos onigiris, por favor Sakura-san? —Sakura alzó una ceja. ¿Como es que ella sabia que había onigiris, si ni siquiera había ido al comedor?... y ¿En que momento le había dicho su nombre? Prefirió no preguntar.

—Claro. Pero debes quedarte aquí.

La ojiperla asintió.

Como si fuera una niña (porque así se sentía al no recordar nada) jugó con la bata de hospital balanceándose de un lado a otro, su cabello contoneándose con ella. Se sentía inexplicablemente feliz y con muchas ganas de gastar energías.

«Efectos secundarios»

Hinata se detuvo abruptamente. Miró a todos lados en busca de la voz.

—¿Quie-

«Pues yo. ¿Quien mas?»

—¿Donde esta?

«En tu cabeza, niña. Por el mismísimo infierno, ¿Nunca antes has hablado en tu cabeza?» Lo dijo como si fuera lo mas obvio del mundo.

—Y-yo no-

«He dicho que hables en tu cabeza, sino los humanos creerán que estas loca»

«Lo siento» Hinata aun asustada miró a los costados. Ella estaba en un rincón al lado de la puerta «¿Qui-quien es usted?»

De un momento a otro ya no estaba en su habitación. El agua llegaba hasta la mitad de sus pantorrillas mojando la bata. Observó el oscuro cielo cubierto de estrellas arriba suyo, aunque el lugar donde se encontraba no era oscuro, sino luminoso. Abrió los ojos impresionada, una gran sombra cubría su cuerpo... no quería por nada del mundo darse la vuelta y verificar que había detrás suyo. Ya de por si su corazón estaba exaltado, ahora si veía lo que creía que era le daría un ataque.

«Mírame» dijo el animal.

«No quiero»

«Anda date la vuelta, niña» ya se estaba empezando a cabrear.

«¡No!»

«Ah ahora ya no tartamudeas» Hinata asintió. Gruñó, debía ser paciente con ella por que era solo una niña «Te prometo que no te haré nada. Mírame, por favor»

Lo había pedido de buena manera. Incluso su voz sonaba menos temerosa y mas ¿femenina? El punto es que ya no sonaba como un monstruo. Hinata dio una media vuelta topándose con unos ojos perlados iguales a los suyos. Parecían dos lunas brillantes que contrastaban con el cielo nocturno de la misteriosa habitación en donde estaba. El pelaje blanco combinado con vetas azul claro enmarcaban con gran belleza sus ojos. Ni siquiera se parecía a los Bijus comunes; este parecía a un enorme lobo común y corriente.

«Ho-hola» se presentó causando una pequeña sonrisa al Biju.

«¿Que tal?» el lobo acercó su rostro a ella y Hinata retrocedió, el animal dejo mostrar todos sus dientes agrandando aun mas su sonrisa para luego carcajear «Luces muy asustada. Comprendo que esto no es lo mas natural del mundo, pero tampoco es que muerda»

«¿Quien eres? ¿Y po-por qué estas en mi cuerpo? También tienes el Byakugan»

«Oh claro, olvide esa parte. Soy Tsukiyo, no hay mucho que debas saber de mi aparte de que soy una mujer... A lo que voy es, soy en teoría un Biju, la diferencia en que no formo parte de los nueve colas. Se podría decir que soy un caso especial» Hinata asintió «Ahora, bien sé que tu nombre es Hinata. Aparte de eso tengo que preguntarte si ¿Recuerdas lo que ocurrió anoche?»

«Ah... Recuerdo que estaba en un bosque, pero no sé para que... entonces llegaste ¿tu?» Tsukiyo asintió. Luego tendría que disculparse por ser demasiado brusca, pero la situación requería medidas desesperadas. Ademas, necesitaba que confiera en ella... mas que nada para que le rascara detrás de la oreja «Luego de eso solo recuerdo un calor intenso en mi espalda y gritos... aunque no eran los míos»

Tsukiyo recordó que momentos antes de desaparecer por completo había visto un grupo gritar el nombre de la chica. ¿Y si vieron el sello? Rogaba que no fuera así de otra forma todo se iría al diablo. ¡Demonios! Sabia que no debía haberle rasgado su vestimenta, que idiota había sido. Y no solo eso, oh no, la Hyuga había perdido la memoria y lo mas seguro es que era por su culpa.

«Lamento haber sido de esa forma y no haberte explicado el porque tome tu cuerpo como contenedor, pero es algo requería hacerlo de inmediato, por otra parte ¿En serio no recuerdas nada sobre tu vida?»

Estaba tratando de que Hinata no se interesara mucho por lo que decía, si preguntaba tendría que responder, pero incluso sino respondía la Hyuga lo averiguaría por su cuenta, y si eso ocurría todo lo que había hecho para encontrarla no serviría y la encontrarían fácilmente. Debía proteger todo lo que sabia a todo costa, y también a la chica. Al menos había logrado que se olvidara sobre el tema del Byakugan: algo menos de lo que preocuparse.

«La re-recuerdo, aunque hay cosas que se me hacen borrosas y no las ubico en un tiempo. En mi memoria hay alguien al que sigo y hablo nerviosa, pe-pero esa persona no tiene un rostro, tampoco sé porque lo hago» Hinata miró a Tsukiyo confundida.

«¿Y los nombres? ¿Como sabias que se la chica que te encontró se llamaba Sakura?»

«No lo sé, solo lo dije»

«Comprendo. Creo que sé lo que ocurre aquí; lo que pasa es que yo no soy experta en esto de poseer cuerpos, a decir verdad esta es mi primera vez haciéndolo... y supongo deben ser efectos secundarios de la transferencia. Lo mas probable es que recuperes los recuerdos en unos días o una semana, tal vez. Es temporal así que no hay que preocuparse»

«Pero, si dijiste que nunca lo has hecho antes y ¿Como sabias que eso ocurriría?»

Ahí estaba uno de los temas que quería evitar, lo mejor seria contarle una parte de la verdad.

«Digamos que mi creador me previno de lo que podría llegar a suceder por ser mi primera vez. Pero, como dije, no debes preocuparte, la amnesia es temporal y no deforma tus recuerdos. Es un efecto que ocurre cuando no se tiene practica»

«En-entiendo»

«Hinata» la aludida la miró «No puedes decirle a nadie mas mi nombre. Sin embargo, si alguien se entera de que tienes un Biju es mejor que me llames Ookami, es el nombre que mi creador me dio, es poco común que se los llamen por sus nombres verdaderos a un biju»

«Comprendo» La realidad es que se sentía mareada por tanta información, ni siquiera tenia la fuerza para preguntarle que quería de ella o por que le decía aquello.

«Tu chakra esta disminuyendo, sera mejor que recuperes fuerzas»

La puerta de la habitación se abrió y Hinata apareció devuelta en su mundo. Dos mujeres entraron mirando a Hinata con una sonrisa: La de pelo castaño la reconoció como Tenten (si es que así era) y a la rubia como Temari (si la memoria no le jugaba una mala pasada). Trató de recordar algo de ellas dos, un indicioso para recuperar aunque sea una parte de sus recuerdos, pero nada vino a ella... el como las conocía era una completa laguna en su cabeza.

Tenten la abrazó fuertemente hundiendo su rostro en la unión de su hombro y cuello.

—¡Hina-chan! —lloró—. Me alegra que estuviera bien, pensé que te habíamos perdido —ese dramatismo se le hizo conocido.

—Ya déjala, le quitaras el oxigeno de sus pulmones y se volverá a desmayar —Temari le dedicó una pequeña sonrisa. Estaba feliz de que su amiga estuviera sana y salva—. ¿Como te encuentras Hina?

—Mu-muy bien Temari-san.

—Cuando los demás se enteren se pondrán muy felices, en especial cierto rubio.

—Me alegro.

Los ojos de Tenten enfocaron a los de Temari, quien estaba igual que ella.

—¿Te alegras? Hinata, ¿Escuchaste lo que dije? Naruto vino hasta aquí corriendo como alma que lleva el diablo para que te curen. Estaba desesperado, aun mas que nosotros.

—Y lo a-agradezco.

No hubo un rubor extremo en las mejillas de la Hyuga cuando nombraron a Naruto. Nada, absolutamente nada. Tenten se separo de Hinata con el rostro incomprensible. Justo cuando Temari iba a reclamarle que estaba ocurriendo, Sakura apareció con un bandeja de comida. Tenten corrió hacia ella provocando que casi tirara la comida.

—¡Sakura! ¿Que demonios le diste a Hinata para que no se acuerde de Naruto?

—Es mejor hablar con mas tranquilidad afuera. Hina come lo que te traje y no te olvides de tomar los medicamentos, en un rato vuelvo —la aludida asintió evitando las miradas de las kunoichis.

Una vez afuera las chicas se dirigieron a una habitación vacía, luego cerraron la puerta para evitar que alguien las escuchara.

—Dinos que ocurre —empezó Temari cruzada de brazos.

Sakura suspiro.

—Para ser sincera no lo sé, hoy me la encontré en los pasillos desorientada y asustada. Cuando hable con ella me preguntó quien era... parece tener amnesia, pero lo extraño es que no tiene ninguna fisura en la cabeza para provocarla y tampoco problemas psicológicos. No estoy segura de lo que tenga, es por eso que estoy asustada.

—Alto —Tenten recibió la atención de sus amigas—. Hinata había dicho el nombre de Temari cuando la vimos.

—¿Que? ¿Como es posible?

—No lo sé, aunque si tuviera amnesia tendría que ni siquiera recordar quien es.

—Es verdad. Tampoco se ha aterrado ante nuestra presencia, lo que indica que una parte de su memoria recuerda la confianza de Hinata hacia nosotras; por lo que podemos deducir que algo esta provocando la obstrucción de los recuerdos. Sin embargo, la pregunta esencial es ¿Recordara algo de su vida? —Temari tenia una buena hipótesis... ¿Obstrucción de recursos? Algo que le impidiera recordar su pasado, pero no a las personas que estaban involucradas en ella.

—Aunque parece no reaccionar a los nombres si no ve el rostro primero.

—¿Por que lo dices? —preguntó Tenten.

—Cuando le dijiste lo de Naruto no le presto mucha atención, pero quizás si lo ve recuerde algo.

Sakura sintió, tenia algo de sentido. Lo mas probable es que Hinata se acordara de quien era ella, pero no lo haya dicho por miedo.

—Entonces, ¿Donde esta Naruto? Si tenemos suerte quizás Hina pueda recuperar la memoria muy pronto —Tenten se sobó la parte de atrás de su cuello, estaba entumecido.

—No lo sé, pero debemos encontrarlo deprisa. Los chicos también deben hablar con Hinata, de otra forma el proceso sera mas lento.

—Bien vamos haya —Sakura fue la primera en salir, todavía prefería no decir nada acerca del sello... primero quería saber si su amiga recordaba aunque sea que ocurrió minutos antes de desmayarse, de otra forma seria buscar una aguja en un pajar.

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—¿No comerás tú ramen, Naruto? —Kiba y Shino observaba al rubio con una ceja levantada. Demasiado extraño no verlo comerse como seis porciones de ramen o mas.

—No tengo hambre —mantuvieron la boca abierta viendo como el Uzumaki se iba. Sasuke frunció el ceño al comprender que estaría pasando por la mente de su mejor amigo y rival, aunque él nunca fue bueno con los sentimientos entendió que era mejor dejarlo solo.

Naruto dejó el dinero en la mesa y se alejó del lugar. Las ganas de comer se habían ido cuando Sakura le había prohibido ver a Hinata solo por el hecho de que pasaba horas sentado esperando a que despertara. Se sentía mal el no estar al lado de ella; Hinata se había convertido en parte esencial de su vida. Incluso si nunca correspondió los sentimientos de esta se transformaron a amigos que entrenaban juntos de vez en cuando e iban a Ichiraku. Las misiones con Hinata como compañera estaban acompañadas de una tranquilidad que pocas veces habia experimentado, pero no era incomoda, mas bien era cálida y reconfortante.

Desde la guerra nunca platicaron los malos recuerdos, simplemente trataban de crear mejores. Aquellos momentos donde eran sonrisas brillantes por parte de él y sonrisas discretas por parte de ella. Los ataques de timidez de Hinata ya eran algo común en su vida cotidiana; la época en la que consideraba a la Hyuga como alguien extraño se convirtió en una persona sincera que lo demostraba por medio de gestos.

Todo en ella era nuevo.

Sin embargo la felicidad no dura para siempre. Hace una semana presencio un acto horroroso.

Recordó como Sakura le había rogado que fuera a buscar a Hinata, quien se estaba atrasando, y él aceptó. Sin embargo cuando no la encontró se empezó a asustar y como último recurso la llamó, pero ninguna respuesta. Desesperado fue a avisarle a sus amigos. En ese momento un gritó se escucho por entre los arboles, todos partieron siguiendo los gritos desgarradores de Hinata.

Naruto podía sentir el terror nacer desde lo mas profundo de su ser, la idea de perder a Hinata se le hacia imposible e irreal. Llegando al arroyó el Uzumaki pudo ver una luz azul cubriéndole el cuerpo a Hinata, luego desapareció igual que los gritos de ella. Corrió hasta la Hyuga gritando su nombre una y otra vez. El cuerpo inerte de la kunoichi acostado en el suelo, con el agua cubriendo parte del mismo.

Ni siquiera pudo distinguir que era lo que tenia en la espalda, la desesperación le impedía pensar en otra cosa que llegar a Suna y que la curen. No durmió, solo siguió corriendo hasta que por fin llegó... luego los doctores se la llevaron. Lo ultimo que noto del menudo cuerpo eran las manos ensangrentadas. Quien sea que se haya atrevido a hacerle eso no viviría para contarlo.

Guiado por sus pasos Naruto termino llegando al hospital sin darse cuenta, alzó la mirada hasta la gran estructura deseando que Hinata pudiera despertar pronto. Pateó una piedra melancólico y de repente los gritos de Sakura llegaron a sus oídos. Las tres kunoichis llegaron hasta él desesperadamente, Naruto dio un paso atrás para no caer.

—Pero qu-

—¡Es Hinata! ella despertó, pero espe-

Apenas escuchó lo suficiente (porque no había dejado que Sakura acabase) corrió hasta la entrada del hospital subiendo escaleras, chocando a personas en los pasillos y recibiendo insultos de estos. No importaba, ya nada importaba si Hinata estaba despierta. Casi resbalaba en la pasada por el agua en el piso, el conserje le gritó que tuviera mas cuidado pero Naruto hizo caso omiso.

Delante de la puerta recuperó energías.

«Chico estas demasiado nervioso» Kurama no pudo evitar pensar cuan divertido se veía su contenedor.

«¿Como quieres que este Kurama? Ella despertó... si yo la hubiera encontrado antes nada de esto le estaría pasando» Naruto observó la puerta blanca que tenia el nombre "Hyuga Hinata" escrita en un cartel. Las manos le sudaban y el corazón no paraba de latir fuertemente; podría ser por la exhaustiva carrera o la felicidad de ver los ojos de su amiga otra vez.

«Sabes todavía estoy muy pensativo con eso de la luz azul»

«Yo igual, pero ahora lo que mas me importa es ver a la antigua Hinata, ya habrá tiempo de averiguar lo otro».

Suspiró y abrió la puerta lentamente, sin producir sonido alguno. Vio la cabellera de Hinata y su menudo cuerpo sentado en el alfeizar de la ventana. El pelo cubriéndole parte de su rostro fue visible cuando Hinata giró su rostro para mirar al intruso.

Los ojos de Naruto y Hinata conectaron al instante. Se observaron el uno al otro: uno creyendo que era un sueño donde una sola palabra lo acabaría. El otro tratando de recordar aunque sea algo de esa persona.

Memorias incoherentes, pero al menos por una se tenia que empezar: "La vez que era una niña unos bravucones se habían metido con ella, diciéndole que se creía especial por ser del Clan Hyuga y que por eso no pedía perdón... pero se equivocaron porque si pidió que la disculpara pero ellos no la dejaron ir. Fue en ese entonces que escucho golpes, había levantado la mirada observando al niño que la defendía. Rubio, ojos azules igual al cielo. Un niño diciendo 'sere Hokage' incontables de veces. Un niño de nombre Naruto Uzumaki."

Se paró acomodando la bata blanca y miró al Uzumaki con los ojos cristalinos, aferrándose a un recuerdo que ya no se iría.

—Naruto-kun.

La voz de Hinata provocó un escalofríos en él. Ella era la única que le agregaba "-kun" cuando otros lo llaman a secas o por su apellido. Hinata tenia el privilegio de ser la única en el mundo que le dijera así, y Naruto sabia que en nadie mas le gustaría escucharlo.

Caminó lentamente hacia ella, creyendo que el mundo acabaría si hacia un movimiento brusco.

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—La has encontrado, quiero suponer —dijo el hombre.

—Lamente informarle que desapareció cerca del país del viento —el enmascarado se arrodillo para mostrar sus respetos.

—Ya veo, con que la muy desgraciada ha encontrado un contenedor en el cual protegerse. Pues eso no sera suficiente, tarde o temprano caerá —sonrió— Sigan buscando, no puede estar tan lejos el contenedor. Si es necesario activa a los rastreadores.

—Sí señor —el otro hombre se retiró.

—Ahh Tsukiyo, ¿Hasta cuando jugaremos al gato y el ratón?

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Hasta aquí.

Una vez mas gracias por leer y dejar sus comentarios. Nos leemos en la próxima.

PD: Disculpen mis faltas de ortografía.