Disclaimer: Naruto © Masashi Kishimoto
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ABISMO DE ESTRELLAS
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El mar de los muertos
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Erase una vez unos ojos blancos... iguales a la pureza.
Erase una vez Tsukuyomi, el dios de la luna, enamorándose.
Erase una vez unos ojos blancos... iguales a la sangre.
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Erase una vez... la misma historia repetirse.
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El dolor a pesar de cuantos años o siglos pasasen seria siempre el mismo. La sensación de que uno ya no es humano es mas doloroso de lo que se cree. Ahora solo quedaban los recuerdos de un pasado marcado como una enorme y profunda cicatriz. Las decisiones que en un pasado escribieron el fin del siglo ahora traían consigo consecuencias como forma de pago.
"¿Alguna vez has viajado al mar de los muertos?"
Le había preguntado aquella mujer que tanto odiaba. Sin embargo, aquella mujer la había "amado" y "cuidado" como si fuera una pieza de invaluable colección... y quizás eso era.
En aquel entonces, cuando no había guerras y solo estaba la paz, existía la pequeña esperanza de un mundo donde no hubiera diferencias entre ellos y lo otros.
"No. Pero me lo diras ¿Verdad?"
Había respondido la niña o de esa forma lo recordaba.
"Eres tan curiosa. Buen, en algún momento, querida, nosotros iremos con nuestro dios. Él nos protegerá como yo los protejo a ustedes. Pero los que son diferentes a nosotros, llenos de maldad y avaricia, se irán al mar de los muertos."
La pequeña de cabellos blancos asintió. La mayor de las dos cepillo su cabello largo y lacio, sonriendo gentilmente; cualquiera diría que era mas hermosa que la propia luna y la persona mas gentil del mundo. Aquella mujer que escondia su verdadera personalidad al pueblo... al universo, siempre decía la verdad:
Los malos se irían al mar de los muertos.
Los buenos... nadie sabe.
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Hace un milenio atrás, cuando apenas era una aprendiz de Biju, los recuerdos de su vida pasada solo eran borrones, una imperfección en su nueva vida. No sabia su nombre, ni tampoco de donde venia.
Sin embargo, ahí estaba el vago recuerdo de haber formado parte de algo... el pensamiento de que en el pasado... era alguien importante. Pero no le dio importancia.
Tanto él como los otros Bijus no sabían quienes era, ni porque estaban allí. Solo, desde su nacimiento, se dedicaron a saber en que se basaba su tarea de ser un monstruo atrapado en el cuerpo de un humano.
Cuando niños, la sola idea de pensar que se separarían era aterradora. Y era comprensible, eran como hermanos e inseparables.
Luego, vino la peor parte.
Los recuerdos volvieron de repente como un rayo golpeando el suelo.
Un pasado lleno de alegría, felicidad y odio.
Sus amigos sufrieron las mismas consecuencias que él. El odio fue mas grande que todos los demás sentimientos, dominados por la ira decidieron tomar caminos distintos; dejando de lado la amistad que los unía, ahora siendo bestias sedientas de maldad.
La primera vez que conoció a un Uchiha, fue el ultimo día en que la poca humanidad que le quedaba vio la luz del dia. Madara utilizo el Mangekyō Sharingan en él tomando completo control sobre su cuerpo.
Había utilizado su poder para luchar contra Hashirama Senju, pero no fue suficiente para que este muriera, es mas el Hokage lo detuvo con el jutsu de sumisión; Aun libre el Kyubi fue sometido a formar parte de Mito Uzimaki, siendo esta su contenedor.
El odio por los humanos aumente conforme pasaran los años. Sin embargo, su nuevo y ultimo contenedor, Naruto, le trajo devuelto la humanidad que alguna vez había perdido.
Heredando un cariño por el rubio, Kurama se convirtió en una mejor versión de él mismo. Como muestra de agradecimiento, Kurama lo protegería cuando sea necesario... bueno, ahora no estaba haciendo un buen trabajo:
«He dicho que te calmes. Te aparecerán canas»
«Todo el día me has estado diciendo que me calme. ¡No puedo calmarme 'ttebayo! Piensa un poco en como Hinata debe estar sufriendo y ella mostrándonos una gentil sonrisa intentando aparentar. Eso me entristece ¡Es mi amiga! Tengo que hacer algo por ella 'ttebayo»
«Paso numero uno: Cálmate» Naruto quería arrancarse los pelos para ese entonces. A veces detestaba esa actitud calmada de Kurama «créeme, mocoso. Pensaras mejor si estas calmado»
«Estoy calmada 'ttebayo... ¿Ahora que?»
«Piensa lo que le dirás cuando la veas y que no se te ocurra llorar» Naruto asintió «Bien, ¿Lo pensaste?»
«Aja»
«Eso es todo. Debes tener un completo control sobre ti mismo si no quieres que sea la Hyuga quien termine llorando»
Bufó. Él nunca lloraría, era Naruto Uzumaki.
Sasuke apareció por el pasillo con su típica expresión desinteresada. Observó a Naruto, quien se quedó estático en su lugar. El azabache camino hasta él mientras metía las manos en los bolsillos de su pantalón.
—¿Estas bien? —preguntó su amigo al rubio, este se sorprendió al escuchar justamente esa pregunta por aparte de él. Sasuke miró a otro lado avergonzado (sabia que nunca debió haber dicho eso) estaba siendo... muy amable, cosa que nunca pasaba. Aunque últimamente su "amabilidad" solo estaba dirigida a Sakura. Pero claro, son detalles.
—Sí 'ttebayo.
—¿Te calmaste? —un tic elevó la ceja del Uzumaki varias veces.
—¡¿Porque todos dicen eso?! ¡Estoy bien, teme! ¡No me pondré a llorar cuando la vuelva a ver, así que ya cállense todos! —Comenzó a caminar enojado, hablando entre dientes y gruñendo. Él no era tan impulsivo ¡Por lo menos podrían aparentar que no lo sabían!
Sasuke negó y suspiró dándose cuenta de que, en realidad, Naruto no estaba llevando demasiado bien la situación. Lo mas seguro es que se viera reflejado en Hinata lo que él tuvo que pasar de niño.
Fuera del recinto Sakura lo esperaba ansiosa.
—¿Lo viste?
Él asintió. Ella bajó la cabeza nerviosa, tantas dudas la estaban estresando; dos dedos en su frente llamaron la atención de la Haruno. La leve sonrisa de Sasuke provocó un sonrojo en ella.
—El dobe sabrá que hacer.
—Eso espero, el sensei Yamato no tardara en llegar —Aun sonrojada quisó buscar una forma de no sentirse tan avergonzada.
—¿Cuando lo llamaste? —los dedos de Sasuke aun estaban en su frente, bien sabia que estaba pensando ella, pero decidió hacerse el desentendido.
—Hace unos días cuando descubrí el sello... como no sabia envié un mensaje pidiendo que viniera. Gaara ya lo sabe, lo único que falta es esperar que llegue. Creo que no falta mucho.
El Uchiha asintió.
—Entonces sera mejor avisarles a los demás que esta ocurriendo.
Quitó los dedos de la zona haciendo suspirar a Sakura. Ahora empezaba a extrañar el tacto del hombre, ¿Quien podía entenderla?
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Una vez Sasuke se fue, Hinata decidió cambiarse. Se estaba colocando el short cuando escuchó a la puerta abrirse de un golpe. Asustada agarró la sabana cubriendo su cuerpo, el short cayo quedando en ropa interior. Se sentó en el piso mirando la pared. Quien quiera que haya entrado no tenia modales.
Se murió de vergüenza al escuchar los pasos de la persona.
«Es un pervertido» dijo Tsukiyo, comenzando a cerrar sus ojos tratando de dormir, pero Hinata apenas y hacia acaso a lo que decía.
Tembló cuando unos brazos cubrieron sus hombros. El aliento del hombre chocaba contra su cuello, mientras el cabello rubio acariciaba su mejilla izquierda.
—Hina.
La voz entrecortada de Naruto le asombró. Él la acercó aun mas a su pecho temblando. Prometió que no iba a llorar, pero las fuerzas se desvanecieron al ver la espalda con sellos de Hinata. Le recordaba a cuando lo rechazaban por ser un monstruo y nadie lo quería. Sabia que ella también tenia un pasado doloroso, siendo odiada por su Clan y tratada de débil por su padre; No, el no la trataría de esa forma solo por tener un Biju.
El hombro de Hinata comenzó a mojarse. Triste por entender que estaría pasando por la cabeza de Naruto, acaricio la melena dorada esperando a que se tranquilizara. De un momento para otro comenzó a tararear una canción de cuna (la cual usaba cuando su hermana, Hanabi, tenia pesadillas o no podía dormir).
Naruto se fue relajado poco a poco hasta dejar de temblar.
—Naruto-kun —El aludido no levantó la mirada, solo siguió escondido en el cuello de la peliazul—, t-todo ira bien.
—Yo debería animarte 'ttebayo. Soy pésimo.
Hinata sonrió conmovida. Quitó los brazos de Naruto y dio la vuelta observando las lagrimas caer por esos ojos azules.
Tsukiyo casi se muere de la ternura al ver a la Hyuga retirar las lagrimas con sus dedos.
—N-no lo eres... gracias.
—¿Hm? ¿Por qué? —inclinó la cabeza de forma inocente.
—Por i-intentar a-animarme.
Volvió a sonrojarse. Naruto rió por lo cómica de la expresión de Hinata.
—E-eres malo —hizo un puchero provocando que Naruto continuara riendo.
—Pero luces graciosa 'ttebayo. A todo esto ¿Por que llevas esa sabana? ¿Tienes frió? Suna es muy caluroso.
El Uzumaki acercó su rostro al de Hinata. Los ojos perlados se agrandaron ante la repentina cercanía. Hinata ya estaba hiperventilando y sintiendo los primeros síntomas de un futuro desmayo.
—Oh, cierto. Te estabas vistiendo. Lo siento —rascó su cuello.
—Esta b-bien —se mordió el labio—. Naruto-kun s-sé a que has venido.
Él asintió. Resignado cambio a modo Sabio, observó los canales de chakra de Hinata (algunos cerrados otros fluyendo lentamente), luego el sello alojado en su espalda conteniendo la energía restante.
Frunció el ceño al comprobar que el sello no estaba cerrado sino abierto. Le extraño que el Biju no haya aprovechado para controlar el cuerpo de la Hyuga... no podía creerlo, seguramente era el mismo Biju controlando los distintos puntos. El Byakugan de Hinata seguía inactivo.
«¿Esto es posible, Kurama?» Kurama se rascó la cabeza dudoso.
«Estoy igual de sorprendido que tú. Cuando lo vi creí que era una broma de mal gusto, pero al parecer si existe un Biju que controle el chakra del contenedor»
«Pero entonces, el Biju que tiene Hinata... es ¿bueno?» Se miraron confundidos.
«No estoy seguro, mocoso. Pero déjame decirte que un Biju no escoge a su contenedor al azar»
«Lo tenia planeado 'ttebayo» dijo Naruto (o grito).
—El día que te atacaron... fue esa vez ¿Verdad?
Hinata sintió.
—C-cuando fui al río, Ts-Ookami-san apareció y ocurrió eso —si no fuera porque se acordó de lo que dijo Tsukiyo habría cometido un error, aunque aun persistía la duda de por que ocultar su verdadero nombre.
—Oh, pero ¿Por qué lo hizo?
Kurama rascaba su cabeza completamente confundido.
—No lo sé —puede que no lo supiera, pero sentía que cuanto mas Tsukiyo evitara decírselo mas duro seria el impacto de la noticia. Incluso, cada vez que el canino hablaba sobre eso, se tensaba o apartaba la mirada triste.
—Bueno, no te preocupes 'ttebayo. Yo encontraré la forma de ayudarte, así que dime él te odia; créeme el odio al principio de la relación es muy normal, pueden ser un poco cabeza dura pero son cosas —guiñó el ojo sonrojando a Hinata.
«¿A que te refieren con cabeza dura, Uzumaki?»
«N-nada Kurama. Era un chiste 'ttebayo»
El Kyubi gruñó no muy convencido.
—Pero no es hombre.
Tanto Naruto como Kurama dijeron un '¿eh?'.
—¿¡Una mujer!? —el rubio se pasó de un salto agarrándose la cabeza de forma exagerada. Actitud que sorprendió a Hinata hasta el punto de que se alejara y chocara contra la pared— ¿Un Biju una mujer? Eso es imposible Hinata, seguro te mintió.
—N-no lo hizo, Naruto-kun. Pero ¿Q-que tiene de malo que sea u-una mujer? —ella no veía el problema, sin embargo para ellos encontraban el problema mas que desconcertante.
—Es que no existe un Biju mujer 'ttebayo.
Antes de que pudiera contestar un golpe propinado en la puerta los asusto. De repente no eran ni uno o dos eran varios golpes. Naruto por instinto colocó su cuerpo por delante de Hinata; debería salir pero lo primero que pensó fue en su amiga indefensa, sin poder usar el chakra para defenderse.
—Cambiante, Hinata. Hay que irnos —él miraba la puerta con total atención en caso de que se abriera.
Esta asintió temblorosa dirigiéndose al baño. Su mente estaba en blanco al seguir escuchando los golpes en la puerta.
Entonces, gritos desgarradores provenientes de afuera provocaron un creciente aceleramiento en el corazón de Hinata. Y no era solo gritos. Eran cadenas chocando una contra otra, igual a un tintineo... anunciando la llegada de la muerte.
Tsukiyo abrió los ojos de repente.
Habían llegado.
Termino de cambiarse de la forma mas rápida posible. Tsukiyo seguía sin hablar mientras ella le preguntaba una y otra vez que estaba ocurriendo; claro que la aludida no sabia que decir, la situación era de lo mas irreal.
Poniéndose su ultima prenda observó a la ventana: la imagen la aterró.
Los habitantes corriendo y gritando tratando de escapar de unos perros con pelaje negro y ojos color sangre. Vio a una de esas horrendas bestias agarrar a una mujer, la mordía, desgarraba y se regocijaba ante la sangre de la muerta.
El Byakugan de Hinata se activó por pocos segundos, pero esos segundos fueron necesarios para llamar la atención de la bestia.
Se miraron mutuamente. Rojo y blanco.
Muerte y vida.
El animal sonrió cínicamente.
«Corre» dijo Tsukiyo alarmándose «¡Corre!» volvió a gruñir con una voz mas fuerte.
Y así lo hizo.
Salio disparada del baño, con un veloz movimiento tomó su campera y agarrando el brazo de Naruto.
—H-hay que irnos, ahora —el Byakugan volvía a mostrarse por segundos asombrando a Naruto.
Sin ninguna palabra arrastró a Naruto fuera de la habitación.
Detrás de la puerta el lugar era un caos. Los enfermeros corrían a todas partes curando a los lastimados. El olor a sangre invadió el lugar. Las personas llegaban lastimados y gritando ayuda.
Otra vez sus ojos palpitaron. Sin embargo, continuaron activando y desactivándose varias veces provocando dolores de cabeza.
Naruto vislumbró a sus amigos viniendo hacia ellos agitados, todos estaban igual de asombrados por lo terrible de la situación.
—¡Menos mal que están bien! —dijo Sakura. A su lado Sasuke mostraba una expresión molesta mientras miraba a Hinata—. Hemos estado matando a esas cosas, pero siguen apareciendo.
—¿Que? ¿Como es posible 'ttebayo?
—No lo sabemos, Gaara y Kankuro dieron la orden de resguardar a los habitantes, ya casi nadie queda en la calle —Temari estaba transpirando, pero por sobretodo estaba bien—. Lee fue con ellos... esto es un desastre, de repente aparecen atacando a todo un país.
Shino y Kiba se acercaron a Hinata, quien aun estaba muy confundida. Los dos la abrazaron protectoramente, no hacia falta aclarar cuanto la extrañaron.
—Que bueno que estas bien Hinata —dijo Shino, ella asintió.
—Sí, e-estoy bien —mintió no queriendo que se preocuparan.
—Menos mal, Hina-chan. Estaba tan asustada, pensé que esos perros salvajes vendrían a comer a mi lindo conejito —Tenten alejo al Inuzuka y Aburame para abrazarla.
«Vinieron por ella», pensó Sasuke. Sí, era tan obvio, se lo había dicho el mismo animal minutos antes de matarlo. El Uchiha que había vencido a varios de los títeres se terminó enfrentando con uno que decía todo el tiempo 'sabes que esta aquí, dénnosla'. En ese momento no entendió a que se refería sino que solo lo mató, pero ahora que miraba a la Hyuga y pensaba en el Biju encerrado dentro de su cuerpo... pues, todo era mas claro que el agua.
—Tú —se acercó peligrosamente a Hinata. Los demás no cabían de la impresión por la acusación del Uchiha—. Esto es tú culpa, sabia que ese monstruo que llevas dentro nos traería problemas.
—¡Sasuke-teme! ¿Que dices si Hina no hizo nada? —Naruto intentó apartarlo pero fue inútil, Sasuke desvaino su kanata poniendo en cuello de la Hyuga. Esta ni se inmutaba.
—Oye Uchiha, deja a Hinata —gritó un Kiba furioso por la acusación.
Las Kunoichis fruncieron el ceño cuando la mano de la ojiperla se posó en el pecho del azabache.
«Hinata... debes relajarte, estas por cometer una locura. Escúchame, te lo ruego» Hilos de chakra, creados pr el subconsciente de la menor, impidieron que Tsukiyo pudiera hacer un jutsu.
«Como puedo hacerlo cuando te esta llamando monstruo»
La tranquilidad con que dijo la oración alertaron a Tsukiyo. Hinata le daba la espalda, sus manos cerradas en puños mientras sangre fluía de ellas.
Ira.
La ira contenida de ver cuerpos muertos y gente siendo lastima por algo que quizás haya sido su culpa.
La mente de Hinata se estaba dejando dominar por el odio, y ese odio afectaba de igual forma a Tsukiyo. Esta intentó controlar la adrenalina que aumentaba a medida que los segundos pasaban. De pronto las articulaciones de Tsukiyo dejaron de moverse y un terrible dolor en la sien produjo que gritara.
«¡No! D-debes luchar de o-tra form...»
No pudo terminar la frase pues Hinata, quien sabe como, liberó el chakra por si sola. Una masa enorme de poder azotó los canales rompiendo el jutsu que lo retenía.
Exteriorizó el chakra azul mostrándose la forma de cola y orejas de lobo. Los incisivos fueron reemplazados por colmillos y los ojos de Hinata activaron el Byakugan.
Los ninjas retrocedieron espantados. Naruto no podía creerlo cuando vio el odio en los ojos de la tierna Hinata.
Con su mano, Hinata quebró la katana de Sasuke y luego con una fuerza inhumana lo estrelló contra la pared. El Uchiha gimió de dolor. La parte cruel de Hinata sonrió con arrogancia, no estaba consciente de lo que hacia solo era la rabia contenida hablando por ella.
—H-hina —Tenten no pudo seguir hablando, los ojos perlados la miraron de forma cruel.
Ignoró a los presentes caminando hasta la salida del hospital.
La gente la observaba espantada, pero ni caso hacia.
Fuera del establecimiento la poco paciencia que tenia desapareció. Sangre por todas partes, cuerpos mutilados.
Un mar de muertos.
Igual al de hace un milenio atrás.
El Cuerpo de Hinata adoptó su forma parcial.
Un enorme lobo en casi su forma final. El tejido muscular comenzando a extenderse por los huesos de lobo mientras la cola brillaba en tonos azules.
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Los rastreadores dejaron de matar a las personas cuando el olor a chakra llamo su atención. Sonrieron cuando vieron a la chica transformase en un lobo.
—Nuestro trabajo esta hecho, vayámonos —dijo el líder.
—Pero señor no hemos acabado.
—Lo principal era que liberara su poder, lo hemos hecho y preferiría no estar aquí cuando ese animal comience a atacar todo lo que este a su alrededor.
Se esfumaron sin dejar rastro contentos por su cometido.
El plan había resultado a la perfección: ahora no habría problema en rastrear el chakra de Hinata. Con el sello roto era imposible hacerlo otra vez, ya que este solo se hacia por el creador del mismo.
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Por mas furiosa que estuviera Hinata o el animal, este no se movía. Solo miraba el mar de sangre en el suelo y aullaba. Uno pensaba que atacaría a la ciudad tal como lo habría hecho Naruto, pero eso no ocurrió.
El lobo veía a los muertos fijamente sin expresión alguna.
Nadie hacia nada, quien sabe si era por miedo o por curiosidad... aun así nadie dejaba de mirarla.
Todo estaba en calma, el cielo oscureciendo lentamente, las estrellas comenzando a brillar en la oscuridad y la luna alzándose en el manto nocturno.
Sino fuera porque Sasuke utilizó el Rinnegan para controlarlo quien sabe cuantas personas mas estarían muertas.
Naruto no pudo evitar mirar a Hinata (en su forma animal) incontable de veces. Kurama tampoco dejaba de pensar que demonios estaba ocurriendo, se supone que no existía otros Bijus, solo era nueve... ¡Demonios! ya nada era coherente. Incluso el chakra que emanaba la Hyuga le era familiar, pero no lograba relacionarlo con ninguno.
«¿Que haremos 'ttebayo?»
«Hay que esperar»
Esperar. Palabra que nunca le gustaba; esperar significaba algo que podría durar para siempre o solo minutos, era molesto.
Minutos después aparecieron las kunoichis, al lado de estas Yamato.
—¡Yamato-sensei! —Naruto fue corriendo hasta él. El aludido lo ignoró olímpicamente mientras caminaba hasta la bestia.
—Se tardó —reclamó Sasuke.
—Lo siento, pensé que esto ocurriría... menos mal que Hinata no ha adoptado la forma final.
—¿Que hará sensei? —Naruto tocó la pata del lobo con temor.
Yamato se dio un momento para ver al animal. Lo lamentaba por la chica pero no había una posibilidad de regresarla a su estado normal. Sin embargo, cuando se dio cuenta de el cristal en su frente se sorprendió.
Era la joya de cristal, la misma que Hashirama le dio a Tsunade y esta a Naruto.
Se rió de la suerte que tenia, pero aunque la duda de donde la obtuvo el Biju quemaba como el fuego lo importante ahora era traer devuelta a Hinata.
—Utilizaremos el Jutsu de sumisión.
—¿Que? —dijeron los allí presentes al mismo tiempo.
—Lo que dije. Hinata volverá a su estado humano y podremos averiguar de que esta conformado sus sellos o intentar descifrar quien los hizo —miró a Sasuke mientras realizaba sellos con sus manos—. Mantenla inducida un rato mas, necesito que este quieta cuando lo haga.
El Uchiha asintió.
—Deberían alejarse —dijo Yamato—. Una vez sea consiente intentara liberarse.
Sakura alejó a Naruto del lugar, aunque este quería estar cerca de la Hyuga cuando volvería a la normalidad.
Madera apresó el cuerpo del lobo impidiendo su movilidad. La luna ya estaba en la cima del cielo nocturno.
—Ahora.
Sasuke dejó de controlar el cuerpo del lobo alejándose rápidamente del lugar.
Antes de que comenzara a moverse de forma descontrolada, Yamato colocó la palma de su mano en la sien del lobo produciendo que extrajera el chakra de este.
Los alaridos se hicieron presentes mientras el ninja hacia aparecer los once pilares de madera alrededor del área.
—V-vamos que pasa —murmuró.
El proceso estaba tardando mas de lo debido... sin embargo de un momento a otro el tamaño del lobo disminuyó, el chakra comenzó a suprimirse de forma lenta y segura. Naruto sonrió cuando vio que Hinata estaba regresando.
Cuando el rostro de Hinata por fin se mostró, esta gritó.
Un grito con lagrimas y el calor intenso en su espalda al igual que esa noche.
—¡Yamato-sensei deténgase! —Naruto intentó llegar hasta ella, pero Sasuke se lo impidió. Hinata sollozó cuando el proceso termino—. ¡Déjame teme, debo ir con ella!
La Hyuga levantó la mirada encontrándose con la de Naruto...
—Na...Naruto...
El dolor y cansancio la sumergieron en una maravillosa oscuridad.
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—¿D-donde estoy?
Se encontraba en una habitación completamente blanca, también silenciosa.
—Oh, te despertaste.
Saltó en el lugar. Delante suyo una joven de cabellos blanco y ojos de igual color la observaban con una sonrisa amable.
—¿Q-q-quien eres? —la muchacha se rió.
—Es increíble que no me reconozcas niña.
—¡Tsukiyo-san!
Ella asintió.
—Sí... bueno, en mi versión humana —Hinata bajó la cabeza recordando que se habia convertido en un lobo—. Cierto, fuiste cegada por la ira, justamente lo que te dije que no hicieras.
—Lo siento.
Tsukiyo acarició el cabello negro de Hinata aun sonriendo.
—Tranquila, al menos no paso nada malo —dejó escapar un suspiro. Era la hora—. ¿Recuerdas que te dije una vez que llegado el momento hablaríamos? —Hinata asintió—. Bien, este es el momento. Primero déjame presentarme. Mi verdadero nombre es Tsukiyo Otsutsuki.
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Diario 2
La vida siendo una encantadora flor en el maldito jardín... mejor dicho en esta villa de repente se me hace muy aburrida.
Vamos, podría ser mas interesante que hacer todo de forma correcta.
Es por eso que estoy pensando en volver.
Si, sé que la primera vez que me encontré con ese estúpido demonio fue algo áspera, pero podría entablar un vinculo con sus amigo. Ellos son simpáticos, menos ese idiota.
¿Quien se cree que es para llamarme mocosa?
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Hola!
Por fin termine este capitulo. Me costó un poco, pero creo que quedo bien; espero les guste.
Muchas gracias por leer y dejar sus comentarios.
Nos leemos en la próxima. :D
