Disclaimer: Naruto © Masashi Kishimoto
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ABISMO DE ESTRELLAS
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La princesa del Byakugan
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Hinata se dio un momento para observar el rostro de Tsukiyo. El cabello largo y blando, ademas del Byakugan era algo común en aquellos provenientes del clan Otsutsuki... Sin embargo lo que le llamo la atención fue la tiara en su frente cubierta de diamantes y como detalle final un zafiro azul profundo.
Tsukiyo esperó a que ella reaccionara. Sentía sus mejillas arden, ya que hace años no la observaban con tanta atención. Sonrió cuando Hinata miro el zafiro con sumo detenimiento, aunque no la culpa, esa cosa gritaba '¡Mírame!'
—E-eres humana.
Dejó escapar una risita cuando escuchó a la Hyuga. Era justo lo que esperaba.
—Si lo soy.
La voz de Tsukiyo era como una melodía. Suave pero firme. Tan familiar y a la vez no. De alguna forma le recordaba a su madre.
—¿P-pero c-como? —Hinata ladeó la cabeza confundida, era como uno de sus sueños menos pensados (quizás lo mejor era pensar que era un sueño). Los rasgos faciales de la Otsutsuki se endurecieron; la realidad era tan deprimente como dura. Un golpe al hecho de que estaba muerta y que por arte de una fuerza sobrenatural estaba "viva".
Suspiró cansada.
—Es una larga historia, y tenemos todo el tiempo del mundo —Era verdad. Tenia todo el tiempo para relatar el porque de sus acciones; de todas forma el cuerpo de Hinata estaba a salvo con sus amigos, ademas de una protección extra que era la joya de cristal.
La Hyuga asintió, a su vez Tsukiyo la incitó a que se sentara a su lado.
Amabas rodeadas de paredes blancas que nadie sabia cuando extensas eran o si siquiera había un fin.
—Desde el comienzo yo sabia quien eras. Mi misión era y es ser el Biju de la heredera del clan Hyuga —se miraron entre si—. No es una decisión que yo haya querido o tomado por mi misma, sino que fue planificado. Cuando me uní a ti fue porque debía. Es extraño de decirlo, pero yo no soy un Biju en su totalidad, ya que un Biju completo puede sobrevivir sin necesidad de un cuerpo humano que lo resguarde... pero cuando alguien como yo no tiene en donde almacenar su poder corre el riesgo de morir.
Hinata se asustó al pensar que Tsukiyo pudo haber muerto.
—Aun así creo que siempre tendré que disculparme contigo. Fui muy brusca.
—No t-tiene porque disculparse. Si yo fuera usted también l-lo haría.
La risa de Tsukiyo provocó que Hinata respingara.
—Deja de llamarme de "usted", solo soy mayor por...hm... ¿Dos años? ¡Espera! Creo que unos mil años ¡Estoy hecha una anciana! ¿No tengo arrugas o si? —Hinata negó— Oh menos mal —sin quiera darse cuenta comenzaron a reír. ¿Hace cuanto que no reía así?
—Pero aun no entiendo que esta ocurriendo.
—Bueno, todo empezó cuando una pareja de enamorados rompió los limites de lo permitido. Veras en mi Clan existía una chica, ella siempre decía que no le importaba las leyes del Clan y que esas misma leyes estaban hechas para romperse.
La Hyuga notó en brillo de esos ojos idénticos a lo suyos opacarse.
—El punto es que un día ella conoció a un enemigo del Clan. Esta persona vivía apartada de los terrenos con su otra gente protegiendo su pueblo. Y... mantener una relación con un traidor significaba la pena de muerte —dejo escapar un sonrisa triste—. Sin embargo, ella nunca hizo caso a lo que le decían... ni siquiera a mi. Sabia que lo que hacia estaba mal, pero nunca miro atrás. Hasta que un día el traidor apareció muerto.
Hinata se tapó la boca horrorizada.
—Aunque ella sabia quien había sido el causante de tal acción. Kaguya Otsutsuki mató a ese hombre a cambio de poder. Se dio cuenta de que mi amiga había dejado de obedecerla y como consecuencia lo mato. La líder, Kaguya, estaba cegada por el poder de querer ser superior y no dudo en atacar a su propio Clan cuando estos se opusieron a sus planes —se tomó un momento para después continuar—... al final Kaguya murió, al igual que ella —una solitaria lagrima se deslizó por sus mejillas—. Sin embargo, ella pidió que sus ojos fueran extraídos para dar inicio a un nuevo Clan... El Clan Hyuga.
Se miraron sin decir nada.
—Luego de muchos años Kaguya volvió a aparecer con el objetivo de destruir a la tierra que la vio morir, aunque fue en vano. Las naciones ninjas impidieron que eso ocurriese... pero existe alguien cuyo objetivo es encontrar a la heredera del Byakugan.
—Pero n-no se supone que ella dio sus ojos y estos ya no existen.
Tsukiyo negó. Como deseaba que la historia fuera contada de forma fácil, pero era tan complicada como una enredadera.
—Al parecer nadie contaba con que ese Byakugan, en vez de mezclarse, acumulara una pequeña masa de poder para el próximo heredero. Aveces la sangre de su antiguo portador puede actuar en los ojos y resguardar parte de su chakra, provocando que los ojos activen un poder escondido a una persona compatible con su primer portador... Aunque eso algo que se da si la primera heredera mujer del Clan posee sangre de la primera portadora. En este caso sé que parte de la sangre de ella fue mezclada con la de un Hyuga y eso provocó que ahora tu heredaras sus ojos.
Cualquiera sentiría la cabeza mareada después de tal extensa explicación, todos menos Hinata. Supuso era parte de siempre escuchar las quejas de los demás.
Comprendida todo a la perfección, todo, no había ningún detalle que no entendiera.
Tsukiyo esperaba miles de preguntas después de eso, pero solo una sola provocó que su corazón brincara:
—Esa chica... ¿Eras tú?
La antigua Otsutsuki.
La antigua princesa del Byakugan.
La antigua traidora.
Asintió.
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Erase una vez el silencio de la tierra.
Tsukiyo observó las estrellas resplandecer en un mar de oscuridad... y luego la muerte.
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Naruto apartó a Yamato de Hinata de un empujón con una fuerza casi bestial. Sus manos temblando al ver la sangre en el suelo y el rostro pálido de la Hyuga. La ropa estaba rasgada y sucia con el color rojo, ademas de los raspones en su brazos y piernas (los esfuerzos por intentar liberarse). Desesperado la tomó por los hombros para luego cubrirla con su chaqueta.
La luna resplandecía en lo alto del manto nocturno mientras murmullos se escuchaban a lo lejos, eran las victimas de tal horrendo ataque. Los ninjas y médicos ayudaban a quienes se encontraban en peor estado, mientras los menos afectados contemplaban a la joven de cabello negro y piel pálida.
Por un momento creyeron que su vida acabaría cuando la vieron convertirse en ese gigantesco lobo, incluso el animal había tenido tiempo para aullar y alzar sus patas con el objetivo de atacar a la vez que mostraba los colmillos y rugía. El solo recordarlo era espantoso. Gracias al cielo la situación pudo controlarse rápidamente por Sasuke Uchiha. Pero nadie pudo creerlo cuando el lobo desapareció y se convirtió en una chica.
Los gritos de ella agonizando fue oído por los allí presentes, la voz quebrantándose y el dolor presente en todo momento; sintieron pena por ella y los demás contenedores, obviamente no era tarea fácil cargar con un... monstruo.
Sin embargo, se sorprendieron aun mas cuando el salvador del mundo ninja fue corriendo hacia ella. Quizás él ni se percataba de su mirada desencajada y horrorizada. Naruto pronuncia el nombre de Hinata incontables de veces esperando que de esa forma se despertara.
Sakura se acercó hacia su mejor amigo, luego le tocó el hombro con una mano.
—Naruto... debemos llevarla a que la curen.
Asustado de que la aparten otra vez de su lado atrajo a Hinata aun mas hacia él. Los ojos llorosos de Naruto provocaron que su corazón se comprimiera.
—Sakura-chan —la voz de él apenas era audible— Quiero ir 'ttebayo.
—No puedes, y es mejor que te quedes aquí, no vaya a ser que hagas un escándalo —Sakura se alejó dirigiéndose hacia donde se encontraba Hinata.
Un equipo ninja levantó el cuerpo inerte de la Hyuga y después la colocaron en una camilla.
«Ella estará bien» Kurama, al igual que Naruto, estaba igual de nervioso. Hace tanto tiempo no había experimentado tal grado de adrenalina.
«No puedo evitar sentirme asustado» Se sentó en el suelo tapándose el rostro con las manos.
«No te alarmes, un Biju no dejaría que su contenedor muera» Naruto enfocó su mirada en Kurama.
«¿Tú sabes algo de esto?»
«Estoy seguro de que esas cosas buscaban algo... y lo encontraron. La Hyuga tiene lo que ellos quieren, aunque al parecer eso no acaba allí» Naruto lo miró confuso. Kurama procedió a explicarle algo que ya debería saber, pero cuando se tiene al ninja mas torpe de toda la galaxia había que hacer un pequeño (por no decir gran) esfuerzo «El Biju tenia la joya de cristal en su frente, lo que me hace pensar que sabia algo así iba ocurrir... Aunque alguien tendría que haberle dicho que Yamato tiene las células del primer Hokage»
«¿Crees que Madara esta vivo?» El Kyubi se rascó la barbilla dudoso.
«Es una probabilidad. Lo mejor sera estar alerta, mocoso»
«¡No dejare que le pase nada a Hinata 'ttebayo!» Levantó el puño con una amplia sonrisa.
«Sí, sí. Deja de gritar, quiero dormir»
Aunque lo menos que podía hacer era cerrar los ojos y pensar con claridad.
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Oculto en un lugar desconocido, un hombre descansaba en sus aposentos mientras miraba el techo de la habitación. Las cortinas balanceándose dejando entrar un aire cálido.
Un repiqueteo en la puerta lo hizo levantarse de la cama y colocarse una bata. Dijo un 'Pase' fuerte y claro, luego de un momento apareció una mujer de cabello largo y rostro pintado de blanco resaltando sus labios carmesí.
—¿Que noticias tienes?
—La señorita Hinata ha adoptado su forma de Biju, el chakra se ha liberado por completo.
—¿Cuantos muertos? —observó el paisaje detrás de las ventanas maravillado por las olas del mar.
—Al rededor de ciento cincuenta, señor.
—Excelente. Ahora solo queda esperar, ninguna de las dos estará feliz cuando sepan lo que hemos hecho, buscaran vengarse y yo... estaré esperando con los brazos abiertos.
—Disculpe que me entrometa mi señor, pero ¿Como esta tan seguro de que harán eso?
—Porque es parte de su misión —dijo como si fuera lo mas obvio del mundo. Ella bajó la cabeza.
La mujer asintio y acto seguido se retiró de la habitación.
Lo mejor era no hacerle muchas preguntas a su "señor".
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Carraspeó cuando no pudo mover sus brazos para frotarse los ojos. Al mismo tiempo intento mover las piernas, pero estas estaban amarradas. Se asustó obligándose a abrir los ojos mientras se movía con el objetivo de soltarse. Estaba boca abajo con la sabana cubriendo parte de su cuerpo desnudo.
Hinata sintió las ataduras oprimirse con mas fuerza quemando su piel en el proceso. Chilló de dolor. Dejó que su vista vagara por la habitación, la cual estaba oscura y la ventana estaba cerrada impidiendo que entrara luz, si es que era de día.
«No puedo creer que te hayan atado» Tsukiyo, en su aspecto de lobo, bufó. Levantó una ceja completamente enojada.
«¿Que hago?» Preguntó Hinata.
«Bueno, siempre esta la opción de usar fuerza sobre humana, aunque eso produciría que te hicieras daño... así que mejor esperemos a que alguien venga»
Resignada asintio dejando de forcejear.
«Pero puedes gritar»
«No h-haré eso» se sonrojó ante la idea de que un medico la viera desnuda.
«Vamos, sera divertido.» Hinata negó repetidamente «Ah, no tienes sentido del humor»
Por un momento recordó la vez que Naruto quería hacer una broma a uno de los miembros del Clan Hyuga y ella había dicho que no porque seria peligroso y los retarían. En ese instante Naruto le había dicho que era aburrida y no tenia sentido del humor, ademas había puesto la mejor cara triste del mundo logrando que Hinata aceptara a realizar la travesura. Obviamente al final los atraparon, pero gracias a eso fue el comienzo de muchas tardes juntos y travesuras.
... ¡Naruto! ¡Sus amigos!
Se había olvidado por completo que esas bestias atacaron a los habitantes de Suna y ella había perdido el control.
El pánico volvió a dominar su mente, lucho contra las ataduras en vano.
—Bien, g-gritare.
«¡Esa es mi chica!»
Aquel grito se escuchó en todo el tercer piso. No tardaron en entrar dos enfermeras que casi botan la puerta. «Quizás fue demasiado fuerte» pensó Hinata tratando de ocultar sus ojos con el flequillo, ademas de ese enorme sonrojo en sus mejillas. ¡Estaba desnuda!Sentía las sabanas acariciando su espalda provocandole frió.
—¡Ha despertado! Tranquila no entre en pánico, todo estará bien — Ya era bastante tarde para que le dijera aquello. La chica cerro la puerta para evitar que alguien viera a Hinata. Abrió las cortinas gruesas (esas que impedían que la luz entrara) y acto seguido levantó la ventana. El sol alumbró la habitación.
Hinata se removió incomoda en la cama atrayendo la atención de la enfermera. Esta sonrió acercándose a ella. Con un par de sellos eliminó las ataduras de Hinata.
—Espero no la hayan lastimado mucho, Yamato-san dio la orden para ponérselas... dijo que eran una protección en caso de que... bueno, ocurriese algo malo.
La Hyuga asintio, sabia que ese "algo malo" era por causa de ella. Ni quería pensar que ocurrió mientras estaba en estado inconsciente; apenas y recordaba esos animales de pelaje negro y ojos rojos atacando a las personas. La sola idea provocaba que su estomago revolviese.
—¿C-cuanto ha pasado? —preguntó tímida.
—¿Desde que esta inconsciente? —Hinata asintio—. Hm, no mucho. Tal vez once horas, no estoy muy segura, al menos esperábamos que estuviera dormida por mas tiempo. Lo bueno es que esta mejor, le traeré una muda de ropa limpia. En un momento vuelvo.
Se fue dejando a Hinata tapándose con la sabana.
«A todo esto ¿Recuerdas todo? Esperaba que recuperaras la memoria después de eso»
«Sí l-lo recuerdo. El nombre de mis amigos... todo»
«Genial, te dije que no pasaría mucho»
Tsukiyo tenia razón cuando dijo que la amnesia no duraría demasiado. Sin embargo, no le comentó sobre el cosquilleo que su cuerpo estaba experimentando a causa del chakra. Sentía los ojos aun mas resistentes que antes y su flujo de chakra parecía a un torrente. Era potente, pero, increíblemente, el cuerpo de Hinata resistía tal cantidad de poder.
Caminó por la habitación con la sabana cubriendo su cuerpo; se acercó a la ventana observando el paisaje de Suna. Todo parecía estar normal, pero las imágenes del ataque volvían una y otra vez: Una ciudad cubierta de sangre y una luna brillando en la oscuridad.
Absorta en sus pensamientos, Hinata respingó del susto cuando escuchó los gritos provenientes del pasillo.
—No... ¡No otra vez!
Corrió hacia la puerta para poder cerrarla con seguro, pero no fue hasta ese momento que retrocedió ante el repentino golpe. Al parecer alguien había estampado la puerta. Asustada corrió hacia un rincón de la habitación abrazando sus piernas; lo ocurrido ayer la había dejado traumatizada, tenia un miedo terrible a transformarse de nuevo y herir a los demás sin que ella se diera cuenta.
Entonces los gritos se hicieron mas claros: Era Naruto.
Siguió entando en el rincón, pero ahora sin miedo alguno que la paralizara. El recuerdo de ella susurrando el nombre del rubio actuó como un calmante: el color azul de sus ojos eran la única forma de sentirse segura y a salvo. Así es desde que lo conoció.
Mantuvo su mirada en la puerta deseado que él entrara.
—¡Déjame Teme! ¡Quiero entrar! —las quejas del Uzumaki tranquilizaron a Hinata.
—¡Que ni se te ocurra idiota! —dijo Sakura. Que bien se sentía recordar quien era la pelirosa—. Soy la única que puede entrar, así que vete.
—¡No! ¡Yo seré el primero 'ttebayo! —volvió a forcejear con Sasuke, quien le impedía el paso (era como una roca dispuesta a no moverse de allí)—. Siempre son tú y el teme, eso es abuso de poder.
—Eres molesto Naruto, nosotros tenemos mas experiencia que tú en estas cosas.
—¡Mentira! Yo soy él único que entiende lo que esta pasando Hinata. Sasuke solo la acusó de ser la causante de todo ese desastre —Hinata pudo imaginarse a Naruto mirando de mala forma a su amigo y este devolviéndole la mirada. También pensó que Sasuke tenia razón; si no fuera por ella ninguna persona habría resultado herida, pero Hinata no lo sabia... esa es la diferencia.
La enfermera, que estaba al lado de Sakura con la ropa en mano, habló:
—Por favor déjenme pasar, la señorita Hinata esta esperando —se notaba que estaba perdiendo la paciencia con esos tres, ¿Acaso no tenían otro lugar en donde discutir? Estaban molestando a los demás pacientes con todos sus gritos.
—¡Quiero entrar 'ttebayo! —Naruto hizo un puchero.
—¡Olvídelo! Es mi paciente, así que quítese de ahí. Nadie vera a la señorita Hinata aparte de mi.
Arrastrando los pies Naruto se quitó del camino, esa mujer le asustaba, si cometía un paso en falso podría acabar hecho trizas (como cuando Sakura lo lanzó por los cielos). Aunque dijo una ultimas palabras:
—Pero entrare ¿Cierto?
Ella hizo oídos sordos cerrando la puerta de un portazo. Ya mas relajada buscó con la mirada a Hinata encontrándola acurrucada en una esquina. Pobrecita, lucia tan pequeña y delicada con el cabello cayendo a los costados de sus hombros y el labio fruncido, la sabana cubriendo su cuerpo dejando a la vista los pies de la Hyuga.
—No te preocupes —dijo la enfermera de forma maternal—. Dentro de poco podrás reunirte con tus amigos. Ven, te traje tu ropa, estaba sucia y rota así que mande a que te la arreglen.
—G-gracias —murmuró Hinata.
El regalo de Tenten estaba intacto, limpio, ademas desprendía un dulce aroma a flores. Sonrió agradeciendo nuevamente a la enfermera. Unos minutos después estaba completamente vestida.
—Ah por cierto —del vestido blanco saco un collar con un dije en forma de luna menguante. Otro regalo de su amiga—. Ten, es tuyo. Lo he sacado cuando te trajeron aquí.
—Muchas gracias ah...Hm...
La mujer sonrió.
—Mi nombre es Aika.
—Gracias Aika-san —se ruborizo.
—No hay de que —los golpes continuos en la puerta provocaron que frunciera el ceño—. Vamos, debo llevarte con Yamato-san.
Hinata bajó la mirada, era hora del interrogatorio, como le dijo Tsukiyo algo peor estaba por venir y era mejor apurarse. Aika abrió la puerta dejando pasar primero a Hinata.
El tiempo pareció detenerse para Naruto cuando enfocó su vista en ella. Lucia como nueva, sin ninguna herida que le recordara a la Hinata agonizante. Ella le devolvió la mirada. Por su parte, el Naruto asustado ya no estaba, ahora sus ojos azules eran brillantes e impactantes como siempre lo fueron.
Tsukiyo pensó en como ella miraba a la persona que amaba de esa forma, de eso ya mil años. Era como el fuego y el hielo. Unos ojos tan prepotentes que hacia a sus piernas temblar y no poder contestar. Cada que se observaban era como una explosion de sentimientos, provocando que se confundiera. Al principio no sabia que era... pero luego encontró la palabra, aquella misma que sus padres habían usado: Amor.
No pudo negar que el sentimiento le había sido indiferente hasta ese entonces, es mas había creído que eso era algo idea por los humanos para darle un significado a esa tales "mariposas". Aunque tuvo que admitir le gustaba ese hormigueo en la boca de su estomago.
Como le gustaría que esa historia se volviera a repetir. Extrañaba ser la joven que no prestaba atención a los mayores y decía que la vida solo se vive una vez. Extrañaba salir a cabalgar y que su mejor amigo, un halcón, le siguiera el paso mientras sentía el viento revolviendo su cabello. Aquella libertad... que le duro poco, momentos de felicidad... que se desvanecieron. Todo aquello escrito en un diario que se prendió fuego quedando en cenizas.
Tsukiyo Otsutsuki, mejor conocida como la princesa del Byakugan, murió en los brazos de una tierra que la vio cometer la peor traición:
Enamorarse.
Pero, esta seria la ultima vez viendo el mundo, así que debía cumplir una ultima misión que su amigo (casi hermano) le ha encomendado y Hinata era la única que podía hacerlo. Confiaba en ella con su vida, sabia que no la traicionaría, con Hinata tenia una ultima oportunidad de sentirse viva.
—Hola —dijo la Hyuga en un susurro apenas audible.
—Hola, Hina —Naruto se acercó aun mas a ella; «Déjà vu» pensó—. ¿Estas mejor? —Ella asintio—. Me alegro, estaba asustado.
Últimamente todo lo relacionado con Hinata lo asustaba. Pensaba que si no estaba a su lado la perdería, como detestaba sentirse impotente.
Antes de que pudiera contestar por esa repentina declaración. Sakura gritó.
—¡Vamos, Yamato-sensei no espera, ya podrán hablar mas tarde!
«¡Ha arruinado la mejor parte!» Se dijo Tsukiyo refunfuñando.
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Para Tsukiyo las casualidades no existían.
Cuando tenia seis años su tía le contaba historias sobre princesas vanidosas y príncipes encantadores, Tsukiyo siempre había amado esos hermosos relatos. Tantas veces soñó con vivir un cuento de hadas, también con enamorarse a primera vista. Claramente, cuando maduró, se sintió avergonzada de lo ilusa que era. No existía tal príncipe que la rescataría de las garras del malvado dragón. No, eso era toda una ilusión. Se había dado cuanta que no hay tal cosa a la edad de doce años, cuando su tía le contó porque sus padres habían muerto, a manos de esos asesinos. Lloró tanto esa noche y fue en ese momento en que se prometió ser fuerte, una guerrera y proteger el pueblo de esas bestias.
Las princesas de largo cabello dorado había muerto para ella, al igual que las historias de amor.
Era ella, su arco y una pelea.
Romper las reglas fue su decisión. Enamorarse de él fue su decisión.
Se ha cuestionado si el destino existe, pero mientras ella tenga la mentalidad para tomar sus propias decisiones eso es solo una historia mas.
Quizás el que Hinata sea la próxima princesa del Byakugan era parte del destino. O tal vez mala suerte.
Minutos atrás Shino y Kiba abrazaron a Hinata como si les fuera la vida en ello. Tenten, Lee y Temari la abrazaron por igual alegres de verla en buen estado. Sin embargo, no comentó el hecho de que recupero su memoria... no le parecía el momento adecuado para eso.
Gaara se acercó a Naruto para susurrarle unas palabras, las cuales Hinata no pudo oír pero si vio a Naruto asentir. El Kazekage dio la orden de que tomaran asintio pidiendo exclusivamente a que la Hyuga se sentara al lado suyo, puesto que ella era la principal causa de la reunión.
Yamato llegó momentos después lamentando su retraso.
—Creo que todos sabemos el porque de esta reunión —asintieron salvo Hinata que mantenía la mirada en sus manos—. Ayer a la noche unos ¿lobos? no lo sabes, aun no hemos conseguido información al respecto, el punto es que atacaron a los habitantes de Suna. Lo que sabemos es que muchos de los atacados comentaban que esos "lobos" decían '¿Donde esta ella?' —Observó a Hinata aunque no dijo nada.
«No estés nerviosa, solo diles lo que te he dicho. Yo estaré aquí a tu lado»
—Creemos que se referían a ti, Hina —dijo Tenten con la mayor delicadeza.
Esta vez habló Yamato.
—Sacamos esa conclusión por que una vez te transformaste se fueron, parecía que eras su principal objetivo, aunque no sabemos por qué.
—No has mantenido engañados, Hyuga —dijo Sasuke cínico—. Ya dinos que ocultas.
—¡Detente teme! Ella no hizo nada —Naruto estaba comenzando a molestarse. Odiaba ver a su amiga en ese estado y Sasuke no ayudaba mucho.
—Deténganse los dos —intervino Yamato. Tanto el Uzumaki como el Uchiha callaron, ahora Yamato centro su atención a Hinata—. Entiendo que esto sea difícil para ti, pero debemos saber que ocurre y a que nos enfrentamos. ¿Nos lo dirás?
«Tú puedes» la animo Tsukiyo.
Hinata dejó escapar el aire que llevaba retenido desde un buen rato, luego asintió mirando a Yamato.
—Hace una semana, cuando veníamos a Suna, un l-lobo me atacó dejando el sello en mi espalda —el ninja asintio, él ya lo había visto. Un sello tan complicado de hacer como difícil de romper—. L-luego de eso me dijo que lo mejor era mantenerlo como un secreto.
—¿Por qué? —cuestionó Yamato. Todos se mantenían absortos en las palabras de Hinata.
—T-tenia que estar preparada, prometió que me lo explicaría llegado e-el momento —hizo una pausa, pensando que mas decir—. Las bestias de ayer eran perros fantasmales, son marionetas que sirven con el objetivo de m-matar. Su amo les p-pidió que me encontraran para liberar el chakra aloja en mi i-interior.
—Por eso mataron gente, para enfurecerte —dijo Gaara, ella asintio.
—El que dio la orden es un descendiente o t-tiene sangre del Clan Otsutsuki.
Tsukiyo sintió al aire irse de sus pulmones. Las preguntas no se detendrían, no hasta que todo quedara claro.
Al parecer Kurama se quedo igual de helado.
El Kazekage miró a Hinata sin creer lo que decía.
—Se supone que ese Clan ya no existe. El ultimo que vivió fue el Sabio de los Seis Caminos, que murió hace dos años en la guerra.
—No lo sabes, pero nadie aparte de un Otsutsuki puede manejar así de bien a los perros fantasmales.
—Pero que quieren de ti ¿Tu Biju? —preguntó Tenten.
—Ella no lo sabe —Por mas que hayan hablado tanto tiempo, Tsukiyo aun no comprendida que era lo que esa persona (que aun no conocía) quería. Quizás fueran sus ojos, pero era difícil de entender que haría con ellos—. Solo me ha dicho que no estaremos a salvo mientras estemos quietos.
Hinata casi sonríe, nunca pensó que seria protagonista de algo tan irreal.
—Es posible que sea Madara —intervino Naruto—. Después de todo es descendiente de Indra, uno de los hijos del Sabio 'ttebayo.
Tsukiyo levantó una ceja... tal vez el chico rubio tenia razón...
—¿Como lo sabes, dobe?
—Me lo dijo Kurama.
Repentinamente el corazón de Tsukiyo se detuvo.
No. Tenia que ser una broma.
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Diario 3
Mi tía había dicho que ellos mataron a mis padres.
Debería creerle, pero no puede evitar sentirme insegura acerca de ello.
Estoy empezando a dudar sobre mi misma y mis decisiones.
Él me hace dudar.
Un demonio.
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¡Espero les haya gustado! Ame escribir este capitulo XD.
¡Se viene la acción! Prácticamente estoy gritando de la emoción.
Muchas gracias por darme ánimos a continuar la historia.
Lamento si hay faltas (horrores) ortográficos.
Nos leemos en la próxima.
Pd: ¡AH!
