Disclaimer: Naruto © Masashi Kishimoto
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ABISMO DE ESTRELLAS
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Contando estrellas
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El primer encuentro fue la chispa que prendió la llama.
El segundo encuentro avivo el fuego.
El tercer encuentro provocó un incendio que seria difícil de apagar.
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Hace muchos años Tsukuyomi no era considerado un dios sino un demonio que podía controlar el agua como a él le plazca. Su cabello azul oscuro largo, una luna menguante pintada en su frente, ojos celestes cual zafiros y una cicatriz cubriéndole parte de su hombro. La mayoría decían que era un mensajero del rey de los demonios que buscaba dominar el mundo de los mortales; nunca lo veían pero los forasteros decían era hermoso, otros que era mujer. Sin embargo, nadie sabia como se propago la apariencia de un demonio que no habían visto.
Un día como cualquier otro, Umiko salio a recolectar unas hiervas para su hermana, esta decía que le dolía mucho la panza por lo que ella amablemente decidió prepararle un té, pero se encontró con que no había hiervas. Rápidamente, preocupada por el bienestar de su hermana, fue hacia el bosque sin darse cuenta que había traspasado los limites de Kioto.
Siguió buscando encontrando con varias plantas medicinales útiles. Sonrió dichosa empezando a recolectar sin darse cuenta de que estaba siendo observada.
Umiko no era tan hermosa como su hermana Kaguya, esta en cambio era la belleza entre las bellezas; muchos de los hombres que visitaban el palacio Otsutsuki era por su hermana, una diosa, la salvadora del mundo. Umiko se había resignado a ser la sombra de la princesa. Recordaba que de niña su hermana siempre había sido la preferida, pero no era algo que Umiko odiara porque, claro, Kaguya no tenía la culpa de ser buena en casi todo. Umiko, por otro lado, era torpe con el arco y flecha, pero buena en la curación, sus amigas incluso decían que era muy tonta y aunque tenían razón ella no se lo tomaba de mala forma, es mas solo sonreía y se limitaba a encoger los hombros.
A veces pensaba en como seria conocer un demonio. Su curiosidad era tan grande que en las tardes o mañanas se detenía a observar el límite que los dividía, un árbol sagrado de inmenso tamaño. Se preguntaba que tipo de criaturas habría allí.
Y hoy había sido el día en que rompió las barreras de lo prohibido.
Escuchó ramas romperse detrás suyo, asustada se giró observando la cantidad de árboles y sombras, no podía distinguir quien estaba allí.
—¿Quien e-es? Muéstrate.
La luz filtrándose entre los árboles, el sonido de una cascada cerca del lugar, el palpitar de su corazón, el quebrar de las ramas y... unos ojos azules.
Él se dejó ver.
—T-tu eres... Tsukuyomi.
Los días pasaron. En una noche de luna ambos dejaron de ocultar sentimientos que no creyeron existentes. Una noche de luna llena Umiko se sintió amada por primera vez...
Tsukiyo significaba noche de luna... el mismo nombre que le darían a su hija antes de que murieran.
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Quizás estaba escuchando mal. Sí, eso era, estaba escuchando mal.
Ese chico rubio no dijo 'Kurama'. No, claro que no. Se supone que él estaba muerto... ¿Verdad?
Sin embargo, sintió el nudo en su garganta hacerse mas fuerte y doloroso. Cerró los ojos dejando que sus recuerdos vagaran: La primera vez que lo vio había dejado de respirar. Aquellos ojos color fuego con tonos ámbar, la pupila en forma de hendidura vertical la apresaron desde el principio.
No creía que existiera demonio tan amenazador como imponente.
En un momento quiso huir, alejarse de aquel peligro que ese demonio representaba. Sabia que moriría si no hacia algo, pero no pudo... esa mirada... estaba siendo cazada por el peor de los depredadores. Lo único que pudo hacer (lo cual fue estúpido, muy estúpido) es decir '¿Que me miras?'. Tuvo que admitir no fue lo mas inteligente porque luego él mostró una media sonrisa enseñando los colmillos. El cabello pelirrojo hasta los hombros y mal atado le daba un aspecto desinteresado, pero para Tsukiyo fue mortífero; ella no conocía colores de pelo tan extravagantes como lo era aquel.
Ella no pudor negar lo atractivo que ser.
La curiosidad que le provocó él era como un imán, el objeto al principio tiembla dependiendo de la lejanía y una vez se esta mas cerca del imán el metal es atrapado con rapidez. Y fue aquella curiosidad la que la condeno.
¿Estaba arrepentida? No, no lo estaba. ¿Estuvo asustada? El miedo siempre esta, incluso cuando nos convencemos de que todo estará bien.
Si aquel Biju se llamaba Kurama debía ser coincidencia. Coincidencia, algo que ella no cree.
—Aun así, Kurama sabe que él esta muerto —intervino Sakura. Los dientes de Tsukiyo rechinaron al escuchar el nombre de Kurama.
—Sí —dijo Naruto—. Pero tal vez no este del todo muerto 'ttebayo.
—¡Eso no tiene sentido! Una persona no puede estar del todo muerta —Sakura no tenia mucha paciencia en cuanto a Naruto se trataba.
—Tal vez Naruto tenga razón ¿Y si no murió como todos creemos? Tal vez el Biju de Hinata tiene algo que quiera Madara para hacerse mas fuerte, y mientras no se lo demos lo mas probable es que siga atacando como ayer.
«No es Madara, Hinata»
«¿Como lo sabes?»
«Lo he estado pensando y ese hombre no es un descendiente directo del Clan Otsutsuki. Es verdad que tiene nuestra sangre, pero se necesita un lazo aun mas poderoso para dominar un ejercito de marionetas. Por lo general esas cosas tienen mucho respeto a quien los invocó, pero no a un Uchiha. Saben que los Uchihas han muerto en masa por su "trágica" historia y no es conveniente estar como un Uchiha cuando saben que desperdiciara el poder que el inframundo le ha dado a los perros fantasmales... aunque puede que este equivocada, lo cual es una gran posibilidad.»
No es que ella hubiera visitado el mundo de los traidores ni nada por el estilo, Tsukiyo prefiere llamarlo un pequeño Tour; solo una vez tuvo la oportunidad de conocer al rey de los muertos y era mejor no reencontrarse con él... su boca apestaba a sangre. Si bien recordaba las primeras personas en visitar el inframundo fueron Adam y Eva, esa historia no tuvo un final feliz «Aun que si fuera Madara, tal vez haya tenido que matar a varios Otsutsuki para que lo respetaran cosa que es poco probable»
«¿Por qué? Pensé que habían muerto hace años?» Ya casi había perdido su tartamudeo, un buen signo de que entraba en confianza.
«Bueno, según sé ahora viven en la luna ocultos de los demás» Dijo esto ultimo con tranquilidad, pero provocó que Hinata abriera mucho los ojos.
«Me pregunto ¿Como es que sabe todo eso?»
«Tengo informantes... tenia, el ultimo murió hace dos años» sonrió recordando a su viejo amigo en sus últimos días de vida.
Hinata asintió, momentos después una pregunta proveniente de Naruto la distrajo.
—¿Hinata me estas escuchando? —ella observó a los lado cohibida ante las miradas.
—L-lo siento estaba pensando —Naruto sonrió al ver el sonrojo de ella.
Sasuke bufó.
—¿Como se llama tú Biju? —preguntó Gaara.
Ella parpadeo pensando en que decir. Tsukiyo estaba dudando sobre si decir su nombre o seguir como Ookami, el miedo estaba provocando que respirara irregularmente y los latidos del corazón aceleraran. Mientras tanto Hinata mordía su labio nerviosa, estaba tardando mas de lo normal.
—B-bueno... S-s-se...
Tsukiyo no le estaba diciendo lo que tenia que decir, se miraban la una a la otra sin saber que decirse, hasta que Hinata se impacientó:
«¿Que les digo? ¿Por qué estas dudando? H-hace un rato parecías segura»
Segundos después Tsukiyo murmuró la respuesta.
—¿Hinata? —dijo Sakura— ¿Estas bien?
Ella asintió e intento contestar.
—Su nombre es... Tsukuyomi.
—¿Tsukuyomi? ¿Como el Tsukuyomi infinito? —Hinata asintió— Que raro —dijo Yamato
Kurama frunció el ceño, era imposible que un Biju tuviera el nombre de un dios que murió hace mas de mil quinientos años. Literalmente, poseer el nombre de un dios superior era una falta de respeto entre ellos. Si lo que creía era cierto entonces ese Biju era un impostor o ocultaba algo. Él lo descubriría.
De cualquier forma sentía que pronto nada seria igual, por ejemplo el que atacó a Hinata pensaba recuperar el poder de ese Biju. Incluso no pudo creerlo, un lobo con Byakugan.
La puerta de la sala de conferencia se abrió repentinamente, un ninja observaba agitado a los allí presentes.
—Kazekage-sama tiene que ver esto.
Gaara se levantó precipitado porque a juzgar por la reacción del ninja no seria nada bueno.
—¿Que ocurre?
—Esas cosas... han dejado un mensaje —las manos de Hinata temblaron. Naruto no pudo evitar mirarla de soslayo, podía notar los pequeños temblores en sus brazos mientras mordía su labio, acción que incomodo a Naruto en una forma extraña y desconocida.
—Entiendo. Lo dejaremos hasta aquí por el momento —Gaara se despidió de ellos.
Yamato observó a los demás, quienes esperaban una señal por parte del ninja. Hinata se dedicaba a escuchar los latido continuos de del corazón atormentando sus oídos, tenia unas grandes ansias por saber que decía ese mensaje, puesto que quizás le daría una pista o algo en que pensar a parte de sentir esos remordimientos. No paraba de pensar en todas esas vidas perdidas por su culpa o el olor de la sangre, era algo constante como recordar a Neji morir por protegerla. Ahora no tan solo tendría que lidiar con las pesadillas de la guerra ninja, también estaría el recuerdo de los cuerpos mutilados.
«Estoy pensando demasiado» se dijo a si misma «Debo calmarme, Tsukiyo-san esta a mi lado... mientras pueda nadie mas estará en peligro»
Hinata nunca fue una heroína como lo era Sakura o la mayoría de las kunoichi, tampoco tenia una espacial confianza en ella misma, aveces temía que el miedo la venciera y se derrumbara.
Temía ser débil.
Rogaba para volver a casa y estrechar a su hermana en un abrazo, extrañaba esa arrogancia e ironía con la que siempre le respondía... ademas de los pequeños gestos de cariño de su padre. No verlos era preocupante, luego de ese caos que provocaron los perros fantasmales estaba mas paranoica, ¿Que ocurría si los atacaba a ellos? No, era una imagen horrible. Debía mantener las esperanzas arribas, crear una ultima barrera.
—Les he avisado a sus familias que tardaremos unos cuantos días en regresar a Konoha... tal como esta la situación aquí en Suna debemos ayudarlos y encontrar una solución a lo que esta ocurriendo. No es fácil admitirlo, pero creo que algo peor se avecina, es mejor que estemos alerta. Las demás naciones ya se han enterado de lo ocurrido por lo que estarán alerta —Ellos asintieron ante las palabras de Yamato—. Si Madara esta vivo entonces es una amenaza aun mayor, buscara la forma de obtener lo que quiere a toda costa... creo que esta fue una advertencia.
—Hablaré con Kankuro, él esta a cargo de la guardia en la entrada de Suna. Si algún intruso decide poner un pie dentro del Desfiladero morirá al instante —Yamato asintio al escuchar a Temari, era una buena idea asegurar la aldea, no deseaba quería volver a ver esa gente muerta otra vez.
—Aunque nada detuvo a Akatsuki a secuestrar al Kazekage —dijo Sasuke con ironía.
Naruto susurró 'Teme' con miedo. Sakura se mordió el labio asustada al notar la ira creciente de Temari, Tenten y Lee se alejaron. Kiba y Shino observaron en silencio negando con la cabeza, el Uchiha no sabia el termino "cerrarse la boca".
—¿Que problema tienes, Uchiha? Acaso no puedes ser positivo por una vez en tu miserable vida en vez de cortarte las venas con malas opiniones.
Yamato robó los ojos.
—Dejen las discusiones para después, ven Hinata debo hablar contigo.
Ella se levantó del asiento siguiendo al ex AMBU.
—Hina... —dijo Naruto cuando cruzó detrás de él. Después de que cerraran la puerta bufó frustrado, aun esperaba el momento en que hablaran sobre lo ocurrida. Dos veces se sintió morir al verla en un estado deprimente, necesitaba que estuviera a su lado para sentirse aliviado y mientras ella no lo este seguiría pensando en la horrible sensación de perderla.
Naruto, aunque no lo admitiera había desarrollado un extraño sentimiento hacia la Hyuga. Muchas veces se encontró observándola mas de lo debido, apreciando ese sonrojo o las pequeñas muestras de afecto que no muchos le dieron. Ahora solo anhelaba que esos días volvieran y no tener que verla vivir una pesadilla que, cuando era un niño, a él le tocó vivir.
El que ella no quisiera verlo lo destrozaba, juraría que el pequeño mundo donde se dedico a conocer a Hinata, donde pasaron tantas tardes o mañanas juntos estaba derrumbándose.
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Era un pájaro. Blanco como la nieve con hermosas alas de igual color extendidas.
Estaba muerto. Colgado por una cuerda atada en el cuello y manchado de sangre. Letras de él la palabra 'Volveremos' relucía en tono carmesí.
A Gaara la escena le dio un asco tremendo. El olor creciente del cadáver era casi insoportable. Sentía la bilis revolviéndose y las arcadas retenidas en su garganta.
Los ninjas a su alrededor miraban a otro lugar horrorizados ante la crueldad de tal acto. La sangre estaba seca a causa del aire cálido, pero eso no causaba que menos impactante.
—Fueron ellos —dijo Gaara. Los demás asintieron.
—¿Sabe lo que significa esto Kazekage-sama? —pregunto uno de ellos.
—Sí... la paz ha acabado.
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El invernadero era uno de los mejores lugares para hablar, puesto que las paredes no estaban llenas de arena y no habían quienes los escucharan. El color verde de las plantas tranquilizaron a Hinata, le recordaban a Konoha con todos esos arboles y plantas.
Yamato regó una planta y luego observo a la Hyuga. Parecía tan pequeña en su metro sesenta y débil mientras jugaba con sus manos. Le daba pena verla tener que sufrir de esa forma pero quien dijo que la vida era justa. Desde que dio su vida por Naruto en la batalla contra Pain o durante la Cuarta Guerra admitió que ella era algo que el Uzumaki no tenia: Paz.
Naruto siempre estuvo acostumbrado a que Sakura lo golpeara, a que Sasuke lo rechazara o a la amistad con los demás, pero algo que no tuvo fue un amor distinto del fraternal. Sus padres no estuvieron allí cuando él mas los necesitaba y los aldeanos lo rechazaban por llevar en su interior al Kyubi.
Cuando Hinata le dijo que lo amaba no pudo ocultar su sorpresa, ¿Enserio la heredera del Clan mas antiguo de Konoha le estaba diciendo al ninja mas atolondrado que lo amaba? Algo de no creer. Sin embargo, le alegro, esperaba que Naruto le diera una oportunidad; es difícil contestar si le dio una respuesta o no, pero eran amigos y si Yamato no se equivocaba podrían ser algo mas.
Aunque conociendo a Naruto eso seria un proceso lento... muy lento.
—Yamato-sensei —el aludido se despabilo, estaba pensando demasiado sobre los problemas amorosos de esos dos—. ¿Por qué quiere hablar conmigo?
—Hinata, ¿Controlas el elemento agua no es verdad? —ella asintio—. Bien, extrae el agua de la planta que regué.
Ella sin comprender lo hizo. Canalizó el chakra desde una distancia muy alejada para prepararse, sin embargo el agua fue atraída como metal a sus manos asustandola.
—¿Q-que...
—Eso es lo que ocurre cuando tiene un chakra aun mayor del que poseías. Al no sabes controlarlo o saber cuanta cantidad necesitas obtienes este resultado. Estas acostumbrada a utilizar una cantidad exacta de chakra, pero ahora usas mas del debido, en ves de usar un cinco por ciento usas un veinte.
—Entonces ¿C-como hago para controlarlo?
—Te aconsejaría ir a la Isla tortuga, allí existen templos donde un contenedor puede llegas a controlar el chakra de su bestia... pero dado que ha sido liberado es imposible. Lo ultimo es aprender a dominarlo.
—Comprendo —dijo en un susurro.
—Excelente, te enseñare de la misma forma que a Naruto, Kakashi no estará allí, pero no hay de que preocuparse encontrare otra forma —se detuvo un momento en pensar—. De última, también creo que podrás transformarte en Tsukuyomi como lo hace Naruto... espero no te lleves mal con tu Biju.
—N-no, es muy amable —sonrió al recordar a su nueva amiga.
—Ya veo, eso es genial. Ahora que hemos terminado debemos volver.
—¿Usted cree que esto es culpa mía? —preguntó temerosa una vez salieron del invernadero. Yamato le devolvió la mirada.
—No, no lo creo. Es culpa de quienes decidieron que las cosas fueran como lo son ahora. Son las consecuencias de nuestras acciones las que nos llevan a un problema o solución. Ellos no podrían saber que ocurriría en el futuro, pero creyeron que seria lo mejor. Aveces hasta las buenas decisiones pueden ser las incorrectas...
Quemar... Fuego... decisiones... Estrellas...
Tsukiyo unía palabras, decisiones que la condujeron a esto. Todas con un significado tan grande como infinito.
—Cambiando de tema, estoy seguro de que pronto podrás dominar el chakra del Biyu, es cuestión de practica —Hinata miró la puerta atrayendo la atención de Yamato— ¿Que ocurre?
Los ojos de Yamato se abrió enormemente, delante de ellos y detrás de la puerta de cristal había una replica exacta de Neji Hyuga.
—¿P-pero qu-
El ex AMBU apenas pudo completar una palabra, era Neji. Vivo. «Tiene que ser una mentira... es una mentira» pensó Hinata. Por supuesto que lo era, esas personas que tanto querían capturarla habían encontrado uno de sus puntos débiles. Estaban usando su tristeza para engañarla, pero incluso cuando lo supiera ver a su primo en ese aspecto "vivo" pudo mas que ella.
Neji acercó su mano al cristal murmurando el nombre de Hinata.
—Hinata no te dejes engañar, él no es-
—Lo sé —dijo seria, los ojos de Hinata se enfocaron en Yamato—, pero ese es el punto, h-hacer flaquear.
Habia cosas y otras cosas donde lo que habla no es la mente sino el alma. Por lo general, ella hacia cosas impulsivas (un ejemplo seria el haber dado su vida por la de Naruto) aunque estas las consideraba algo lo suficientemente justificadas para hacerlas. Sin embargo, ahora estaba pensando en grande; ¿Esa cosa era un perro fantasmal? (porque según supo podían cambiar de forma) Tal vez ¿Un genjutsu? Posiblemente, pero sus ojos ahora eran mas poderosos que antes por lo que seria fácil salir de un genjutsu.
Entonces ¿Qué? Lo mas probable es que esa cosa, porque lo era, tratara de capturarla utilizando el truco mas sucio. Irónico.
"Neji" continuo observándola con ojos perlados y vacíos. Casi se creía que estaba vivo si no fuera por que Tsukiyo le advirtió... ahora ella era una especie de salvavidas para su mente atormentada.
Luego de un momento una idea alocada vino a su mente. Mejor dicho suicidio «Suicidio, ¿Es que siempre sera un suicidio todo lo que hago?» sonrió ante la idea, tampoco era correcto sonreír en un momento como ese, tal vez debería pasar menos tiempo con alguien adicto al peligro como Naruto, o tal vez no. A veces lo que creemos correcto puede no serlo.
Pudo sentir el chakra fluyendo en sus piernas, manos y brazos, en su cuerpo. La adrenalina consumiéndola. Yamato dijo que podría dominar esa cantidad de chakra, pero por ahora se conformaba con correr rápido y alejar a esa cosa lejos de Suna. Una locura, pero no quería ver mas gente muerta.
Bien, quizás moriría... aunque la muerte, en estos momentos, sonaba relajante.
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—Las habitaciones lucen muy cómodas —acotó Sakura.
Gaara había dado la orden de que se hospedaran en Suna mientras averiguan el misterio de esos perros fantasmales y quien los dirigía. También les contó el mensaje enviado a Kakashi para estar alerta de cualquier actividad, ademas las otras naciones Ninjas estaban al tanto de el peligro que justo ahora, que iban recuperándose de la guerra, aparecía. La mayoría de los Kages mantenían presente ese miedo de que Madara estuviera vivo, pero era mejor no decir sus miedos de algo que podría llegar a convertirse en la Quinta Guerra Mundial Shinobi. Ciertamente la idea era atemorizante.
—¡Son muy lindas! —chilló Tenten saltando en su cama con alegría—, A Hina le encantara.
—Hablando de ella, me pregunto que le estará diciendo Yamato-sensei.
—Yo igual, pero ¿Que podemos hacer? Debe sentirse mal y triste. Seguramente quiere desaparecer, tú ya sabes como es ella —abrazó la almohada.
—Sí, lo sé. Cuando vuelva hablemos, tenemos toda la noche para conversar sobre el asunto, Hinata tiene que desahogarse con alguien.
—¡Claro! —gritó alegre.
—Aunque no puede creer que Sasuke-kun fuera malo con Hinata, es decir creí que... lo entendería, él sabe que a Naruto le paso lo mismo y ahora que rechace a Hinata es como si rechazara a Naruto —se cruzó de brazos mientras caminaba por la habitación.
—Quizás si hablas con él... después de todo es tu novio.
—Es difícil decirle novio a una persona que no te dice 'Te amo' o 'Me gustas', y, aunque lo intentara, él casi nunca presta atención a nada aparte de sus propios pensamientos —bufó frustrada—. Quiero creer que lo hace inconscientemente y que tarde o temprano se disculpara... pero llego a dudarlo.
—Dale tiempo, Sakura. Puede que Naruto lo haga entrar en razón.
—Eso espero.
—Él te ama, puede que no lo diga pero lo hace... ¿Sabes por qué? —Sakura negó—, Sus ojos tienen una chispa de luz cada vez que te ve, tú quizás no lo notes pero yo y Hina hemos discutido sobre ello, él ha cambiado gracias a que tú no has dejado de quererlo. Naruto y tú son su salvavidas.
Se sonrojó ante las palabras de su amiga. Ahora una sonrisa tierna adornaba su rostro y los ojos verdes eran mas radiantes.
Le alegraba un montón tener amigas que la consolaran de esa forma.
Al rato tocaron la puerta. Sakura la abrió encontrándose con la enfermera de Hinata, Aika.
—Hola, espero estén cómodas.
—Gracias y sí lo estamos.
—Me alegro ¿Esta la señorita Hinata por aquí? Le he traído las medicinas.
—No, no esta, pero si quiere puede dejármelas y yo le aviso.
—Seguro. Ah y por favor avísele que debe tomar la de la noche a las veinte tres horas —Sakura asintio—. Me retiro, que tengan un buen día.
Sakura observó los medicamentos extrañada.
—¿Que ocurre? —preguntó Tenten.
—Es raro... son píldoras para dormir.
—¿Y eso es extraño por qué?
—Nunca se le ha dado una píldora para dormir a un paciente a menos que tenga pesadillas frecuentes y lo afecten mentalmente. Sin embargo, los casos son escasos.
—¿Crees que tiene pesadillas?
—No estoy segura, pero si sé que estas cosas pueden hacerte dormir por mas de una semana, ademas cuando te despiertas sientes el cuerpo pesado y es difícil hacer algún movimiento. Supongo serán de afecto leve, pero es raro considerarlo como "medicamento".
—Bueno, aun así debe tomarlas.
—Sabes Tenten, ahora que lo pienso no vi mal a Hinata en el aspecto físico, lucia normal, ademas se supone que cuando tienes un Biju te recuperas rápido como con Naruto.
—Anda a saber.
Por razones que Sakura desconoce guardo las píldoras en su mochila, siempre confiaba en su intuición y ahora esta le gritaba '¡Oculta esas pastillas! ¡Ocultalas!'
—Empiezo a creer qu-
El sonido estridente de la alarma provocó que la habitación vibrara. Sakura y Tenten tomaron sus armas y salieron de la habitación. Los demás shinobis hicieron lo mismo esperando que algo pasara, pero solo era la alarma sonando impaciente. Creyeron que era un fallo en los sistemas de emergencia, muchos murmuraron que los monstruos volvieron para matar a los demás, otros que era mejor esperar instrucciones.
Vieron a Kiba, Shino y Akamaru ir hacia ellas con total confusion.
—¿Que esta ocurriendo? —preguntó Tenten.
—No lo sabemos —contestó Shino—. En las calles no hay revuelo.
—Tampoco puedo oler algún intruso —acotó Kiba.
—¿Y Hinata? —Sakura comenzó a preocuparse al no ver a Sasuke y Naruto, se imaginaba al último completamente paranoico.
—Siento su aroma no muy lejos de aquí, esta con Yamato-sensei —eso la tranquilizó.
—Menos mal, estará bien mientras este con él —Sakura sintió ante la declaración de Tente, aunque eso no reducía sus nervios.
—Busquemos a los demás —dijo Shino, los demás lo siguieron.
Mientras caminaban escuchaban como los ninjas se quejaban con los superiores sobre la falsa alerta, por otro lado los superiores intentaban calmarlos, pero no encontraban una respuesta coherente a la repentina activación de la alarma.
Sakura esperaba encontrar rápido a sus amigos, de repente todo parecía sacado de una novela gráfica: Atacan a Suna para capturar a Hinata, la alarma de emergencia suena repentinamente, no hay explicación... No le sorprendería encontrar a Ino haciendo un cosplay de Chouji.
A los pocos minutos encontraron a Lee con Naruto y Sasuke, y, como todos, lucían bastante desorientados. Y como sospechaba Naruto estaba comiéndose las uñas mirando se un lado al otro.
—Al fin los encontramos —dijo Lee.
—Sí, los pasillos están abarrotados de gente, muchos están enojados por no saber que pasa.
Naruto interrumpió a Kiba.
—¿Vieron a Yamato-sensei? —casi se le escapa el nombre de Hinata.
Sakura suspiró:
—No.
—Sakura-chan hay que buscarla, el teme no quiere hacerme caso.
—Esta con Yamato, dobe. Deja de ser tan paranoico —aunque él no quisiera admitirlo estaba solo un poco preocupado... y eso lo molestaba de sobremanera, esa chica le recordaba a su madre y, vamos, no se parecían en nada salvo el pelo. Quizás verla tirada en la orilla del rió le recordó a la masacre de su Clan.
—Y tú teme deja de ser un amargado.
—Dejen las peleas para después —Sakura los miró con el ceño fruncido—. Lo importante ahora es saber que esta ocurriendo.
Akamaru empezó a gruñir, lo que provocó que todos lo miraran. Kiba tenia los ojos abiertos como platos.
—¿Que ocurre? —preguntó Shino.
—Es Yamato-sensei , él esta-
Una camilla llegó al complejo asustando a todos, uno de los enfermeros sostenía el suero y los demás trasladaban a un lastimado Yamato.
El mundo se detuvo para los siete shinobis. Hinata no estaba con él.
Naruto fue el primero en correr hacia él, los enfermeros empujaban e intentaban que la gente se moviera para llevarlo a una habitación. Yamato adolorido enfocó sus ojos en el Uzumaki, luego frunció el ceño, con algo de esfuerzo habló lo mas fuerte que pudo:
—Nos atacaron... Hinata escapó... para que no llegaran aquí... ¡Encuentrala!
Al momento de terminar la oración los ninjas salieron del complejo lo mas rápido que pudieron.
«Tiene que ser mentira»
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El invernadero estaba destruido. Hecho pedazos.
La cabeza de "Neji" reposaba en un costado, al final era una marioneta que en ella aloja a perros fantasmales. Fue una sorpresa, sin duda no esperaba ser atacada por esos animales. Si no fuera por el hecho de escapar y que ellos la persiguieran Yamato estaría muerto. Gracias al cielo estaba fuera de peligro.
Por otra parte escuchaba el sonido de las cadenas cada vez mas fuerte, mas cerca. El chakra que proporcionaba estaba cansando sus piernas, claramente por la falta de costumbre, pero aun así se convenció a si misma no rendirse. Estaba llegando a los limites de Suna, divisaba un acantilado al final de todo.
De acuerdo, esa era su escapatoria.
El acantilado tenia un rió y Tsukiyo le dijo que los perros fantasmales no pueden tocar el agua o sino se evaporaban, por lo que era un punto a favor. Ahora, el lado malo era el calor sofocante; sus piernas ya no daban mas y la luz del sol la hacia sentirse mareada. Nunca estuvo acostumbrada a los climas muy cálidos.
Vio al halcón, quien venia siguiéndola desde hace rato, acercarse mas a ella. Mirándola con aquellos ojos color verde claro, moviendo su cabeza hacia atrás repetidas veces y luego volviendo a mirarla.
En momentos como estos desearía tener alas, volar libre y sentir el viento ondeando su pelo... Era un sueño lejano, se dijo.
«No falta mucho» La animo Tsukiyo. Claro para ella era fácil decirlo, por lo menos no tenia que correr.
Sin embargo, se calló. Había tropezado con una ropa dándose de lleno contra el suelo, gimió al sentir la mejilla lastimada. Menos mal que Tsukiyo le comentó de esos increíbles dotes sobre curarse rápidamente, aunque ella ya lo sabia de Naruto.
Entonces fue cuando sintió algo agarrándola del cuello de su camisa.
—levántate —dijo el halcón mientras aleteaba sus alas.
Hinata se levantó impactado por escuchar al animal hablar. Este ignoró ese detalle.
—Sigue corriendo. ¡Vamos!
Aterrada se preparo para continuar corriendo, ahora el acantilado lucia mas visible, no faltaba tanto.
«Es lo correcto» se convenció. Sin embargo, unas cadenas la tomaron de los tobillos antes de que pudiera dar un paso mas.
Los radiante y filosos dientes del perro fantasmal le mostraron una sonrisa.
—Nena —dijo con sensualidad, cosa que a Hinata le dio asco— Hueles rico... hueles a sangre.
Antes de que pudiera siquiera saborearla un Rasengan atravesó su cuerpo.
El modo sabio combinado con el chakra de Kurama mas la desesperación daban increibles resultados. El rasengan fue lo suficientemente poderoso para destruir a la bestia. Hinata se paralizó al ver a Naruto.
Su vestimenta era de un color amarillo y el chakra emanando de el era poderoso, sus facciones eran duras y frías, pero una vez fijo sus ojos en ella se aflojaron.
Hinata no pudo evitar que una solitaria lagrima escapara de su ojo mientras lo miraba. Él sin lugar a dudas era un héroe, siempre estaba ahí incluso cuando no se lo pedía, Naruto Uzumaki era una presencia constante en su vida.
—Eres rara 'ttebayo —se arrodilló a su lado ocultando sus ojos con el cabello rubio.
—Y-ya me lo has dicho antes.
A su mente volvieron los recuerdos de el examen Chunnin. Naruto asintio. Hinata se levantó del suelo esperando que él tambien lo haga, pero no lo hizo.
—¿Que pensabas ha-
—N-no tenemos tiempo de hablar Naruto-kun —evitó sus ojos desconcertados y se centro en los perros fantasmales que se acercaban—. S-solo pensaba en desaparecer y no hacer m-mas daño.
No quiso decir mas porque eso fue suficiente para darle a entender a Naruto cuanto detestaba toda esa situación y que planeaba afrontarlo sola... sin tener que lastimar a alguien mas.
—Hmph, no todo es sobre ti Hyuga.
Respingaron al escuchar a Sasuke. Los demás estaban detrás de él.
—¿Q-q-que? ¿Cuando? ¡Teme!
—Llegue al mismo tiempo, dobe.
Hinata se sonrojo, habían visto todo eso... ¡Que vergüenza! Tenten le levantó el pulgar a la vez que guiñaba. Doble vergüenza.
—Concentrate, Naruto —dijo Sakura—. Esas cosas se regeneran, no mueren.
—¿Entonces que haremos 'ttebayo?
—Ni idea.
«Supongo que no queda de otra. ¡Hinata! Concentra la mayor cantidad de chakra en tus manos, todo lo que puedas, y cuando ataques hazlo en la espalda»
«Entendido»
El brillante azul pintó las manos de Hinata manifestando una gran cantidad. Los demás no pudieron creer lo que veían, Hinata imponía una fuerza demasiado grande.
El Halcón la observó desde lo alto sonriendo.
Los perros fantasmales se detuvieron en frente de ellos son sus maliciosas sonrisas y los chillantes ojos rojos. Un minuto le tomó a Hinata entender que las bestias ya habían ido corriendo hacia ella no los demás. Claro, eran las ordenes de su amo: Solo a ella.
Naruto se colocó delante de Hinata bloqueando la posibilidad de que atacara. De repente se vio encontrada en una situación diferente, a estaban protegiendo. No importara como lo viera ellos no la dejarían luchar. Aun así, los perros se regeneraban y cada que ella intentaba atacar se lo impedían.
Ellos, sus compañeros, no comprendían que solo una descendiente del Clan Otsutsuki podría derrotar a esas cosas, porque solo aquella heredera que entro al inframundo sabe cual es el punto débil de los perros. Tsukiyo lo sabia y fue la primera en vencerlos, pero aquel que no posee los ojos de la princesa del Byakugan era inútil.
—¡Son demasiados! ¡No dejan de aparecer! —gritó Sakura.
«¡Demonios infernales! No te dejaran atacar.»
«Ya lo sé, pero tampoco me permitirán que me tire al acantilado»
En eso Sakura fue golpeada por una de las cadenas, Sasuke la vio siendo levantada por los aires y llegar al borde del precipicio. Corrió hacia ella, pero otro animal se interpuso en su camino. Era la primera vez que el pánico lo invadía al ver como el perro se acercaba a la Haruno y sonreía maníaco.
Hinata corrió hacia ella empujando a Sakura a un costado antes de que las garras del animal golpearan su cara. La salvo. Que alegría, pero no se salvo a si misma.
Los perros fantasmales gruñeron y desaparecieron. Su objetivo estaba hecho.
Sintió el cuerpo balancearse como una pluma mientras caía. Abrió los ojos encontrándose con los de Naruto, él también estaba cayendo.
¿Por qué? No tenia que seguirla.
Sin embargo, sonrió. No sabia por que, solo se sentía feliz. Estiró su mano cubierta del chakra azul y Naruto hizo lo mismo, su mano cubierta de un color anaranjado.
Entrelazaron sus dedos queriendo acercarse aun mas al otro.
El agua los envolvió en un manto de tonos azules.
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Un manto de estrellas.
Miles... no... millones de ellas. Lucían hermosas en el firmamento.
Sonrió recordando a Tsukiyo. ¿Estaría dormida o muerta?
No se incorporo, se mantuvo acostada en el suelo viendo el cielo nocturno brillar, las estrellas fugaces desvanecerse y ahora había una hermosa luna en el centro de todo.
Se preguntó si alguna vez se sentiría tan en paz como lo estaba ahora, quizás no.
La paz, lamentablemente, no dura mucho.
—Hyuga.
Escuchó la voz gruesa de aquel ser misterioso provenir desde su derecha. Giro la cabeza encontrándose nada mas ni nada menos que con el Kyubi.
Era extraño, no sentía miedo, la respuesta es por el hecho de que Naruto muchas veces hablaba con ella sobre él y ahora lo consideraba un conocido... pero verlo era algo distinto. Su pelaje estaba mas oscuro a causa de la noche pero los ojos ámbar brillaban como el mismísimo fuego.
—Kurama-sama.
El zorro sonrió, hace mucho tiempo no recibía respeto. Esa chica sin duda sabia como respetar a sus mayores, algo que Naruto no hacia.
—Con que contando estrellas —Hinata asintio tímida.
Esa chica, tuvo que admitir, nunca le había caído mal.
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Diario 4
Yo no siento celos... ¡No!
Alto, mejor empiezo de nuevo.
Hoy no es un buen día. Ese demonio (aun no me acostumbro a decir su nombre) me humillo enfrente de esas chicas demonios... (eso tampoco suena bien) el punto es que Kurama me saca de quicio.
Se cree que es el mejor solo por ser el líder de los demonios, por ser súper sexy y todo el cuento. ¡Pues no lo es! Es engreído y no sabe tratar a una dama. No comprendo como les puede gustar.
Por lo que sé, (he hecho una amiga) muchas de ellas amarían pasar una noche con él ¡Por favor! ¿Acaso no tienen pudor?
¡AH! me llamó una niña frente a todos los demás, ¿Que le pasa?
En fin... creo que ahora tengo un pretendiente de mi Clan, es lindo... pero no es mi tipo... es mas ni siquiera sé cuando un chico es mi tipo porque nunca he salido con alguien.
Mejor me voy a dormir, hoy fue un mal día.
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Uff! Que extenso...!
Bueno, son las tres menos quince de la noche y mañana tengo clases... la verdad es que no tengo sueños. Espero les haya gustado, así que me retiro por que sino me retan, ya saben padres.
¡Saludos y nos leemos en la próxima!
