Todos los personajes y lugares le pertenecen a J.K. Rowling.
Aunque Severus es mio, solo se lo presto a Hermione.
Perdonen las faltas de ortografia, intento hacer lo major que puedo. Gracias a sus comentarios, alertas, favoritos son geniales, amo a esta pareja y deseo dar lo mejor para el fic.
Subire otro capitulo como recompensa a su espera.
Capitulo 6: Revelacion.
Una mujer rubia estaba dentro de una habitación infantil, dentro estaban dos cunas, mientras que el cuarto entero estaba pintado de blanco, con tapiz de nubes, era hermoso, a lo lejos unas montañas verdes estaban pintadas, mientras que las cunas de color blanco estaban perfectamente juntas, una silla estaba en medio de ellas, la mujer rubia admiraba todo con un gran amor, los recuerdos de sus bebes, ella después de todo nunca se quiso deshacer de lo que alguna vez deseo fuera para ellos, lamentablemente nunca pudo tener entre sus brazos a su pequeña más que una sola vez, eso le dolía pero fue inevitable.
Ahora que tenia a su bebe de regreso, convertida en una hermosa mujer, sentía un nudo en el estomago esperaba que la aceptara, ella misma presiono ciertas situaciones en ocasiones, sabiendo el error que cometía, pero era imposible evitarlo cuando lo único que deseaba era darle todo, lo que no tuvo en años, tomo un pequeño muñeco que aunque nadie lo creyera, Lucius lo compro, el siempre había querido a una pequeña, ahora que la tenían de regreso quería que fuera feliz, se cubrió la cara con las manos mientras gruesas lagrimas, resbalaban por su rostro, esos momento cuando recordaba el pasado hacían que su corazón se sintiera vacio.
La castaña caminaba por el pasillo que según Lucius le había indicado, buscaba la puerta escondida, donde Narcissa debía encontrarse. Suspiro mientras encontró una puerta donde dos serpientes se encontraban, toco con cautela pero nadie respondió, asi que giro el pomo de la puerta, cuando ingreso, su corazón se congelo al ver la habitación, las cunas era un lugar hermoso, pero tenia un deje de amargura papable, cuando bajo la vista observo a la mujer que le dio la vida, acurrucada, se veía increíblemente débil, llorando amargamente, el corazón de Hermione simplemente se apretó, en su corazón se retorció y mientras en su garganta se sentía un nudo, la castaña olvido el coraje, o mas berrinche que tenia se acerco a la mujer y al abrazo por la espalda, ella pareció reaccionar y cuando observo que su hija estaba con ella, la abrazo fuertemente, mientras que la heroína de guerra sintió el recuerdo de un sueño donde una mujer rubia lloraba. Los minutos pasaron dejando a ambas mujeres llorando, la castaña no se explicaba en que momento, comenzó a llorar de esa forma, solo se recargo sobre el hombro de la mujer junto a ella, hasta que los espasmos cesaron, por parte de ambas, se observaron mientras se sentaban en el suelo, la castaña observo el pequeño, animal de peluche que tenia entre las manos la rubia y sonrio.
- Estas bien Hermione,- dijo la rubia, mientras rosaba con sus delicados dedos, el rostro de la joven.
- Si y usted,- cuestiono.
- Nada importante, aquí la única que interesa eres tu,- le sonrio de manera calida.
- Claro que importa, de verdad deseo ayudar pero si no me dice que tiene, no podre saber,- la castaña le dijo a la rubia.
- Solo,- dijo cerrando los ojos,- deseo que podamos llevarnos bien,- la castaña asintió.
- Lo se y también ha sido mi culpa el que no podamos ser mas unidas, de verdad no ha sido mi intensión, es solo que el cambio fue brusco y necesito adaptarme,- afirmo.
- Comprendo también fui obstinada y bueno espero podamos hacer las cosas bien,- dijo la rubia.
- Yo también,- ambas se sonrieron, ellas sentían una conexión especial, era lógico, madre e hija eran unidas.
- Si vamos a comenzar desde cero, seria bueno charlar, ya sabes madre e hija,- la castaña sonrio.
- Claro pregúnteme lo que desee,- afirmo.
- Como fue tu infancia,- cuestiono la rubia.
- Muy buena debo decir, que quien sea me haya dejado fuera de la casa de los que fueron mis padres, acerto siempre fueron compresivos, amistosos conmigo. Me consentían y bueno me dieron todo lo que pudieron.
- Me alegro mi niña, que hayas tenido una vida increíble, con ellos de verdad siento mucho no haer estado a tu lado, pero,- la castaña la abrazo.
- No se preocupe,- le dijo al oído,- eso ya paso, fue hace mucho tiempo, entiendo sus razones y de verdad no los culpo, se que lo hicieron por mi bien eso es todo jamás desearon abandonarme,- afirmo la castaña.
- Pero debimos luchar, encontrarte antes,- se justificaba la rubia.
- No se podía y lo sabe, el hechizo sobre mi era sumamente poderoso solo la edad o aceptar mi compromiso lo romperán, ya ve aunque llame hogar a la mansión solo hizo funcionar mejor mi magia, pero no he cambiado de apariencia,- la rubia asintió,- asi que no se sienta mal, de verdad no los culpo.
- Gracias de verdad eres alguien con un gran corazón,- ambas se abrazaron. Ambas salieron de la recamara para caminar por los pasillos iba a la sala de estar, para tomar te, la rubia iba riendo por las ocurrencias de su hija, era alguien graciosa y amable.
- Es cierto después de eso, Ron me dejo de hablar por días, solo porque según el fraternizaba con el enemigo, cuando el en un principio quería su autógrafo,- la castaña le relataba la historia, de cuando fue novia de Viktor Krum.
- De verdad fuiste novia de ese joven,- cuestiono la rubia.
- Si solo fue ese año, después solo nos mandamos lechuzas, hasta antes de la guerra, después perdimos contacto,- relato la castaña a la mujer rubia.
- Entiendo se ve que es un gran joven, lastima que no te puedas casar con el,- dijo la rubia.
- Es lamentable no poder elegir, solo espero que bueno, al menos pueda ser amiga de el,- la castaña tenia curiosidad de saber quien era su prometido, en ocasiones parecía aceptarlo aunque por dentro prefería morir antes de casarse por obligación.
- Ya veraz que todo sera bueno,- afirmo la rubia,- todas pasamos por eso, la confusión rabia, es aun peor para ti, porque no tuviste suficiente tiempo para preparte a la idea, a diferencia de mi o Astoria, pero se que lo lograras, eres una chica inteligente.
- Eso espero Madre,- dijo la castaña sin pensar, en realidad era algo que hace mucho planeaba decir, lo sentía de verdad, amaba a sus padres siempre lo haría, pero debía aceptar que con la mujer rubia, había cierto cariño que hacia llamarla de esa forma, cuando regreso para observar a la rubia, ella lloraba, la castaña la observo y limpio sus lagrimas,- no quiero que llore de verdad,- la rubia asintió y la abrazo.
- Ahora hija mia no tengo porque llorar me has hecho muy feliz,- dijo abrazándola y ahora sabia que la cuna del cuarto no volvería a estar vacia porque había recuperado a su bebe.
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Mientras tanto en un lugar lejano, en el ministerio de magia, una joven de cabello negro y mirada verde, caminaba ya que tenia una cita con el jefe de departamento de aurores, tenia que darle un informe, de la misión que fue a realizar a Italia, cosa que ayudo a darse cuenta que lo suyo con Zabinni se había terminado, ahora estaba soltera, pero ella no podía estarlo mucho tiempo, quería diversión solo esperaba que en un momento encontrara un suplente.
A pesar de los que muchos creyeron, ella no era la misma chica de la escuela, había algo que jamás se iria de ella, y eso era su actitud sarcástica, ademas de su buen gusto en hombres. Llego a la oficina de aurores, era sumamente temprano o eso suponía la joven, ya que los escritorios estaba vacios, camino hasta la puerta que decía A. Moddy, se acerco y toco la puerta, escucho un pase mientras giraba el pomo de la puerta observo a un hombre del otro lado del escritorio.
- Que quiere,- dijo con brusquedad el hombre al cual un ojo giraba.
- Soy Pansy Parkinson, vengo a dejarle los documentos de la misión, de Italia además los papeles de mi traslado,- explico extendiendo algunos pergaminos. El hombre leyó los papeles con mucha rapidez, mientras la joven observaba su alrededor, el tipo tenia sortilegios por todos lados, de verdad que era paranoico, la pelinegra estaba distraída que no escucho cuando la puerta se abrió solo hasta la voz, de alguien que no conocía o eso suponía sono dentro del despacho.
- Buenos dias,- dijo un hombre de mirada verde y cabello azabache,- si estas ocupado vuelvo mas tarde,- afirmo cuando vio a Pansy de pie, ignorándola cosa que le molesto a la joven ya que nadie la ignoraba.
- No Harry, pasa que necesito pedirte algo,- dijo señalando los documentos,- ella,- señalo a la joven,- es Parkinson una auror de traslado desde Italia, trabajaras con ella, a partir de ahora, enséñale como funciona el lugar,- ordeno el auror.
- Perdón pero no tengo tiempo de estar cuidando a nadie,- la pelinegra lo observo con odio.
- Trabajan junto se acabo.
- Pero Ron.
- Le asignare a alguien mas,- el azabache asintió, no quería convivir con ella, la recordaba y no deseaba pasar tiempo a su lado.
- Esta bien,- giro hacia la joven,- podrías hacerme el favor de acompañarme,- pregunto abriendo la puerta para ayudarla a pasar, ella molesta camino al frente del joven meneando su cadera, solo para provocarlo, llegaron a un escritorio el joven se lo señalo a la joven.
- Este sera mi lugar,- cuestiono molesta.
- Si aquí ganamos nuestros puestos con trabajo, no a base de contactos o apellidos,- le aseguro,- asi que lee todo esto,- le dio unos pergaminos,- y mas tarde hablamos,- se dio la media vuelta y se marcho. La pelinegra estaba que se caia de coraje, ese imbécil no le hablaría de esa forma, ademas no dejaría que insinuara, que los frutos de su trabajo, eran a base de dinero, si Potter quería jugar, se enfrentaría a una gran jugadora.
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En las calles del callejón diagon la castaña caminaba del brazo de un joven castaño, había salido de compras, ya que esa noche había una cena de gala donde le anunciarían por fin conocería a su prometido. Habian pasado dos semanas, ese dia su hermano regresaba de su luna de miel, mientras que ella había mejorado su relación con su madre, era raro llamarla de esa forma, pero debía aceptar que no solo ella, también su padre la trataban de maravilla, asi que estaba feliz. El joven la guio por un rico helado, mientras el se sentaba frente a ella, solto un suspiro.
- Ahora porque el suspiro,- cuestiono el joven sonriendo.
- Es que si tu fueras mi prometido todo seria mas sencillo,- afirmo la joven,- te he tratado y eres realmente agradable,- dijo con sinceridad.
- Gracias por el voto Hermione,- afirmo.
- Theo de verdad no me estas engañando y tu eres mi prometido,- dijo con una sonrisa plasmada en su rostro.
- Lamentablemente tu padre nunca confió en el mio, para comprometer a su hija, asi que lamentablemente no soy yo,- el joven deslizo su mano por la mesa, para tomar la suya,- no te angusties de verdad, el no es tan malo, solo te costara trabajo, aceptarlo,- hablo con calma.
- Tu,- dijo Hermione,- sabes quien es el,- el joven asintió,- supongo que no me podrás decir nada,- el castaño asintió,- de todas formas esta noche me enterare,- ambos guardaron silencio,- y dime tu estas comprometido con alguien,- cuestiono la joven.
- No, a mi padre nunca le importo el con quien me casara, aunque claro cuando se entero de ti, creyo que podía convencer a tu padre de darme tu mano,- el joven sonrio,- pero claro que tu padre se negó, ademas de ya estar comprometida, jamás permitiría que te acercaras a ese sujeto.
- De verdad tan malo es,- la castaña cuestiono.
- Solo es un viejo, arisco que se no quiero vivir en sociedad, pero es inofensivo,- afirmo. Ambos se quedaron conversando un rato, hasta que la castaña reconoció una melena rubia, comprando un helado, la castaña se puso de pie, para abrazarla, el joven observo la escena intrigado, solo observo como sonreían y por alguna razón la bella rubia lo intrigo, ambas damas se acercaron, mientras el joven ayudaba a que se sentaran.
- Theo te presento a Luna Lovegood el es Theodore Nott,- el joven beso el dorso de la mano de la rubia.
- Mucho gusto bella dama,- dijo el castaña.
- Mucho gusto.
- Y dime Luna de donde vines, te perdi el rastro a principios de año, desde que saliste de Hogwarts,- afirmo la castaña.
- De verdad que tu no fuiste el año siguiente, fue una suerte, porque en el dormitorio de chicas de Gryffindor hubo un ataque de nargles, por eso Ginny estaba tan rara,- la castaña rio, la inocencia de Luna era increíble.
- Entiendo,- el castaño solo observaba a la joven se veía adorable.
- Apenas llegue, estuve de viaje recolestando, alguna hierbas con ayuda de Neville, para mis especialidad, de medimaga en venenos,- afirmo la bruja.
- Me alegro de verdad y trabajas en San Mungo.
- Si por supuesto, de hecho he visto a tu hermano, es un buen medimago, aunque claro el no me saluda porque no me conoce, además solo fue una vez cuando me contrataron,- la castaña asintió,- de verdad felicidades por tu nueva familia,- la castaña asintió. La charla continuo hasta que la castaña se puso de pie.
- Por Merlin es tardísimo, tengo que llegar a la mansión,- Theo se puso de pie,- no te preocupes me voy sola,- abrazo a sus amigos mientras se marchaba a toda prisa. En la mesa el castaño y la rubia se observaban hasta que ella se puso de pie.
- Fue un gusto saludarte,- dijo la rubia,- lamentablemente me tengo que ir,- el ex Slytherin, no supo que mas decir solo se despidió mientras observaba, como la mujer mas interesante que había conocido se marchaba.
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En la mansión, se respiraba un aire de tranquilidad, pero había incertidumbre ya que esa noche, se haría oficial el compromiso, de la heredera Malfoy. La joven bajaba las escaleras, mientras en la planta baja, la esperaba su familia, ya que su hermano había llegado esa misma noche con su esposa, cuando los observo a todos, su corazón brinco de gusto, ya que estaba feliz, por tener una gran familia, solo que alguien vestido de negro desentonaba en el cuadro, no comprendía porque su ex profesor de pociones estaba en la mansión, seguramente era porque al ser padrino de Draco, había ido a darle la bienvenida.
Por su parte el pocionista, estaba intrigado por lo que había pasado esa noche, sabia que la reaccion de la joven seria de molestia, y claro como no cuando esa noche se enteraría que se casaria con un hombre 20 años mayor que ella. el solo la observaba bajar las escaleras, debía admitir que había cambiado mucho, una joven con piernas largas, bella pero solo eso, era como todas las mujeres, se veía algo por fuera mientras que su interior estaba hecho de mentiras, por eso es que se negaba a casarse, pero no había marcha atrás, aunque claro si se negaba, se libraría de tener a una mocosa bajo su mismo techo.
La castaña llego al final de las escaleras mientras su padre le tomaba la mano y la llevaba a una enorme mesa, la sento junto a su madre, mientras que en frente se acomodaba su hermano, esposa y para un poco de incomodidad el profesor Snape, la castaña comenzó a comer mientras el silencio reino el lugar. Pasaron los platos completos, hasta que al terminar, su madre los invito al salón para disfrutar de una bebida, la castaña se quedo sentada junto a Astoria, tratando de charlar con ella pero sabía que era un poco tímida, así que no intento mucho al notar que ella no hablaría. La castaña se preguntaba porque no aparecia el dichoso mago, cuando decidio preguntarlo abiertamente.
- Padre,- el rubio volteo a verla, ya que estaba charlando con el pocionista y su hijo,- donde esta mi prometido, o acaso se habrá arrepentido,- afirmo la castaña. Ella no noto la mueca de disgusto por parte del pocionista y la dura mirada que su padre le dirigió.
- No te angusties que ya habrá tiempo,- hablo el rubio.
- Pero ya me harte de la espera, de verdad si es inevitable, que lo conozco que sea rápido, ya acepte casarme con el asi que mas da conocerlo, o en verdad es un cobarde al no venir a la mansión,- el rubio menor solo observo los musculos de su padrino tensarse sabia lo que venia.
- Yo que la consideraba inteligente,- hablo el pocionista,- señorita Malfoy, veo que convivir con tanto león, ha nublado, su vista,- dijo enojado.
- Perdon,- trato de razonar la castaña.
- Que no se da cuenta que soy el único hombre extra en esta habitación,- afirmo mientras se acercaba a la joven, el rubio intento detenerlo, pero el pelinegro lo ignoro,- haber descubra quien es el desafortunado de tener que soportarla.
- Pero no es posible que usted sea mi prometido,- la castaña vio con ojos temerosos, a su padre y hermano, pero solo vio como el ultimo asentía,- pero que demonios, que pensaban al comprometerme con el,- decía la castaña enfada,- es 20 años mayor.
- Que deducción mas acertada,- se burlo el pocionista.
- Pero como paso,- cuestiono.
- Fácil su padre me pidió el favor, y lo hice,- respondió con enojo contenido.
- Padre Madre,- los observo.
- Mi niña,- hablo Narcissa,- es cierto, Severus es tu prometido, en ese momento fue necesario,- la castaña la miro con enojo.
- Necesario comprometerme con el, no tiene sentido,- dijo enojada,- no lo acepto,- afirmo.
- Pues créame que tampoco a mi me complace la idea de tener que lidiar contigo, asi que solo tiene dos opciones, nos libra a ambos de esto renuniando a su magia o se casa conmigo, creame que prefiero la primera opción, ya que la idea de convivir con usted me es igualmente desagradable,- dijo con burla, la castaña se preparaba para responder cuando una voz se escucho.
- Basta los dos,- dijo la rubia,- Severus no debes ser grosero y Hermione ya habíamos hablado de esto.
- Si madre pero deduje que seria el hijo de uno de los herederos, no el amigo de mi padre.- la castaña se dio vuelta, para salir al jardín azotando la puerta, estaba realmente molesta. Esperaba que fuera un sueño, pero sabia que esa era su realidad.
