Todos los personajes y lugares le pertenecen a J.K. Rowling. Yo solo los uso para crear esta historia.

Se que desapareci con esta historia, pero ya la tengo terminada, solo que corregire los capitulos, no por contenido solo por redaccion, los tratare de subir rapido, lo prometo si no loo hago mandenme una imperdonable. (corro para esconderme). Gracias por su paciencia y espero continue siendo de su agrado esta loca historia.

Capitulo 8: Charla.

Un par de días después, el joven rubio estaba en su oficina leyendo algunas anotaciones, que su hermana le había hecho para realizar la poción y salvar a Harry, de igual forma estaba esperando un informe de la nueva doctora, especialista en pociones, para hacer unas pruebas, hasta ahora nada había funcionado, no sufría solo que por algún motivo no despertaba, camino por el despacho hasta que la puerta anuncio visitas, el joven heredero dijo un leve pase, mientras por la puerta entraba, una joven pelinegra. El rubio reconoció a su amiga, quien le sonrió y abrazo en cuanto la vio.

- Draquin ¿como estas?,- pregunto la pelinegra sentándose en el sofá mientras el joven rodaba los ojos, sentándose junto a ella.

- Te he dicho que no me llames de esa forma Pansy,- le dijo el rubio.

- No sabia que estabas molesto,- dijo riendo,- mucha tensión sexual, porque no creo que la insufrible de tu mujercita llene tus expectativas ¿o si?,- dijo la pelinegra burlona.

- Dime que quieres,- hablo el rubio.

- Solo saludar, tiene tiempo que no te veo y quería saber si quieres invitarme a comer,- le dijo poniendo una mano en su pecho, el rubio sonrió, ella nunca cambiaria.

- Lo siento Pansy pero no puedo, estoy revisando unos papeles, para hacer una poción,- le respondió.

- ¿Para que?,- cuestiono la bruja.

- Para tu compañero Potter,- le respondió el rubio.

- Ah,- dijo sin ganas.

- ¿De verdad no te importa?, te salvo,- la reprendió.

- Fue su decisión, yo jamás le dije que me ayudara,- respondió fríamente la bruja,- ademas de cuando acá tan moralista,- dijo haciendo una mueca de sagrado,- ah entiendo se trata de tu hermanita, ahora ya eres como ella,- le dijo con burla.

- Nunca cambiaras, no se trata de ser moralista o no solo te informo que si esta mal, no despierta y eso es preocupante,- le dijo seriamente el rubio.

- Mira Draco, díselo a alguien que le importe como a tu hermanita, como no me llevaras a comer, yo me voy,- dijo acercándose para abrazarlo, cuando los cuerpos estaban juntos, la puerta se abrió, dejando ver a una mujer que al captar la escena puso una mirada triste, el rubio observo a su esposa, frente a el mientras soltaba a su amiga,- yo me voy adiós,- dijo la pelinegra, saliendo por la puerta, mientras reía por la mirada de Astoria, el rubio la observo duramente.

- ¿Que haces aquí?,- pregunto, ella se encogió de hombros.

- Venia a ver como estabas no has comido ni dormido bien, quería saber si deseabas ir a algún lugar,- hablo la bruja.

- No tengo tiempo,- dijo seriamente el rubio,- ahora si me permites, estoy muy ocupado,- dijo señalando la puerta para que se fuera, solo que la bruja haciendo todo lo contrario se acerco al joven.

- ¿Porque me tratas de esta forma?,- cuestiono.

- Como una reina,- respondió irónicamente,- crees que no te lo mereces o que,- dijo seriamente,- que yo sepa no te falta nada, vives cómodamente, tienes una bóveda a tu disposición ¿que mas quieres?,- dijo el rubio con seriedad,- eso si te dejo algo claro, no estoy para estos desplantes ahora,- la bruja lo observo enojada.

- No me refiero a eso, porque me ignoras, Draco trato de ser una buena esposa, para que tengamos un matrimonio normal, pero nunca me miras ni siquiera cuando,- se quedo callada.

- ¿Cuando que?,- pregunto el rubio,- cuando hacemos el amor, para que mirarte a los ojos, no me interesa, mejor vete que no tengo tiempo,- dijo el rubio molesto.

- Eres muy cruel Draco,- dijo la bruja antes de salir del despacho de su esposo llorando a mares. Mientras tanto el rubio se quedo congelado jamás creyó ver esa escena era simplemente increíble. Por un momento se sintió tentado a ir tras su esposa, pero se detuvo cuando la puerta sono indicando la llegada de alguien, el rubio permitió la entrada, de una manera brusca, en ese momento su esposa lo habia dejado sumamente molesto, vio entrar a un joven de cabellos castaños.

- Si estas con esa actitud mejor me voy,- dijo el hombre frente al medimago,- ¿Quién te dejo tan molesto?,- cuestiono el joven Nott.

- Que quieres estoy muy ocupado,- hablo el rubio.

- Solo saludar, oye pero calma dime que te ocurre,- hablo tranquilamente.

- Nada que te importe ahora dime ¿que se te ofrece?,- volvió a cuestionar.

- En realidad nada importante, venia a dejar a tu hermana, fui a comer con ella, despues de que ella salió del ministerio y yo puedo tardar un poco en regresar a la oficina, ya sabes soy el jefe puedo tardar,- el joven castaño dirigía una empresa que habia heredado de artículos de quidditch.

- ¿Porque tanta amabilidad con Hermione?,- cuestiono el rubio, el castaño rio.

- No me digas que eres hermano celoso,- le dijo con burla.

- No es tu asunto, responde lo que te pregunte,- rebatió molesto.

- Aunque te dijera que me gusta, sabes que no puedo intentar nada, ella esta con Snape, además esos contratos, ya no se pueden romper eso era antes o me equivoco.

- Claro que no te equivocas,- afirmo el rubio,- pero eso no responde a mi pregunta.

- No Draco, Hermione no me interesa, ella es especial claro, pero lamentablemente no es para mi,- dijo con una sonrisa,- ademas ella me esta ayudando para que conquiste a una chica, que si me interesa,- respondió el castaño.

- ¿Quien es?,- cuestiono el rubio, nunca habia visto a su amigo, interesado en nadie.

- Espera mas adelante te enteraras, por ahora no puedo decir nada, ya que primero debo conquistarla,- ambos amigos se rieron, mientras continuaban charlando.

Mientras tanto en un pasillo de hospital, una joven castaña caminaba por el pasillo vería a su amigo, como desde hace unos días hacia, cuando se acercaba observo cómo alguien salía de una puerta que parecía ser la del cuarto de su amigo, camino mas a prisa porque no reconocía de lejos a la persona, cuando llego cerca de ella, vio que se trataba de alguien quien la desconcertó.

- Pansy,- afirmo la castaña,- ¿viniste a ver a Harry?,- cuestiono la castaña.

- Claro que no Granger,- respondió la bruja, para despues hacer un gesto de burla,- es verdad que ahora eres una Malfoy,- dijo sonriendo.

- Si lo soy, pero dime ¿que hacías en el pasillo de la habitación de Harry?,- la castaña se aventuro a preguntar.

- Es un espacio libre, ahora si me permites,- dijo avanzando rápidamente ignorando la mirada de la castaña, cuando entro a la habitación de Harry dentro había una enfermera, ambas se sonrieron mientras la castaña dejaba su bolso en su lugar.

- Cat,- le llamo a la enfermera,- ¿acaba de salir una señorita de la habitación?,- pregunto la joven.

- Claro,- respondió la mujer,- se trata de Pansy, la compañera de el Sr, Potter, ella viene todas las tardes, antes de que usted llegue, dice que como el código de los aurores dice, deben cuidar de sus compañeros, por eso al no ser familiar o responsable como usted o el joven Weasley la he dejado entrar, a caso ¿he hecho mal?,- cuestiono la enfermera.

- Para nada Cat, como dice entre compañeros debemos cuidarnos,- dijo la castaña aun con incertidumbre, porque la bruja vendría a cuidar a su amigo, pero eso no era lo mas intrigante, la verdadera pregunta era porque ocultarlo, la castaña se quedo pensando, su reacción era algo que no comprendía, esto resultaba muy interesante. La castaña le sonrió a la enfermera mientras ella, salía dejando a la joven con su amigo, velando su despertar.

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La castaña caminaba al dia siguiente por los pasillos del ministerio, aun su cabeza la daba vueltas, el ver a Pansy en el hospital sin tener que hacerlo, además con una excusa tan absurda como esa, verdaderamente la Slytherin tenía imaginación. La única explicación que encontraba, para ese comportamiento, era que se sintiera culpable por la misión fallida, que resulto en la lesión de su compañero, ella aun no tenia uno, pero por lo que sabía de sus amigos, sabía que entre ellos se creaba un verdadero laso, ella lo había sentido con sus amigos en la guerra, pero ese había sido otros asunto, ella los conocía eran como sus hermanos, pero la pelinegra que necesidad de preocuparse por su amigo, además la forma tan absurda en la que reacciono cuando la vio, la dejaba con una gran interrogante. Tenia que averiguar, cuando abrió la puerta del departamento de aurores, el silencio reino, no había nadie así que con la mirada encontró a la bruja que la tenia intrigada.

Por otra parte Pansy, estaba en su escritorio, mirando a la nada, estaba angustiada por lo que comenzaba a sentir, sabia que era pronto para ponerle un nombre, ya que solo habia hablado con el pocas veces, pero ese momento se congelo en su mente, cuando la salvo, el no tenia que hacerlo y aunque se repetía en su mente, que solo era por el compañerismo, no podía ser posible, el siempre la trataba con odio cosa que le molestaba, pero en si el no era malo, un caballero en toda la extensión de la palabra, pero que pasaba con ella, esa necesidad de cuidarlo, asegurarse que estuviera en optimas condiciones, le movia de pies a cabeza, no sabia nada solo que tenia la necesidad de verlo. Tan metida estaba en sus pensamientos la joven pelinegra que no escucho cuando, alguien se paraba frente a ella, vaya sorpresa que se llevo cuando observo a la leona que la observaba directamente.

- Buenos días Parkinson,- saludo la castaña.

- Gran,- guardo silencio,- Malfoy,- dijo con burla.

- Sabes si esta Moddy,- cuestiono.

- Parezco su secretaria,- rebatió. Ambas se colocaron en un duelo de miradas, hasta que Hermione resoplo sentándose en una silla frente a la pelinegra.

- Mira,- hablo con calma,- se que algo pasa con Harry,- cuando la joven frente a ella iba a negar la castaña agrego,- se que lo has cuidado, en el hospital,- luego soltó una risa,- respóndeme algo, de donde sacaste, lo de cuidar a los compañeros, nosotros no hacemos eso,- la pelinegra entrecerró los ojos, y bajo la cabeza sintiéndose descubierta.

- En Italia lo hacíamos,- dijo sin agregar nada mas.

- En fin,- agrego la heredera Malfoy,- no preguntare, porque lo cuidas, solo quiero que sepas que no debes sentirte culpable por lo de la misión,- hablo la bruja ex Gryffindor, tomando la mano de la serpiente,- el sabe el riesgo y de verdad si te salvo, no fue algo impulsivo, el es de esa forma,- la bruja frente a ella asintió.

- De todas formas, el pudo haber muerto,- dijo desanimada.

- Eso a cualquiera nos puede pasar, no te mortifiques, que estoy segura que no te culpa, y tu tampoco es nuestro trabajo,- le guiño un ojo,- por cierto esta tarde ¿iras a cuidarlo?,- pregunto la castaña pero antes de que respondiera una voz se escucho a sus espaldas.

- A quien cuidaras Parkinson,- la voz fuerte de Moody sono en el lugar, la bruja castaña se le erizo la piel, mientras que la pelinegra la fulminaba con la mirada, antes de que la ultima abriera la boca , la castaña hablo.

- A Harry,- sonrio,- le estaba preguntando que si podría cuidar a Harry, esta tarde ya que estare ocupada hasta muy tarde, y no podre ir,- el hombre asintió,- y también le preguntaba si me podría remplazar, despues algunas veces, ya que en las tardes estoy supervisando los preparativos de mi boda,- agrego observando como la bruja pelinegra la mataba con la mirada,- ella acepto.

- Perfecto Parkinson, estoy de acuerdo con Malfoy, usted debe atender a su compañero ya que sin el no puede salir a misiones, asi que deberá encargarse de el por el tiempo que este en el hospital y posteriormente también,- antes de que negara la pelinegra, el cazador de magos oscuros hablo,- Malfoy necesito que en cuanto se case, me informe si seguirá siendo auror ya que por lo que se el marido, puede negarse a dejarla seguir en labores, asi que me informa posteriormente de su boda le asignare compañero,- sin nada mas que hablar, el hombre del ojo mágico se marcho. Ambas mujeres se quedaron en silencio, hasta que la pelinegra hablo.

- Vaya vaya,- dijo con sarcasmo,- veo que por tus venas si corre sangre pura, eres una manipuladora, porque me hiciste eso,- reclamo.

- Tu cuidas a Harry clandestinamente, ahora es oficial,- después bajo la cabeza,- además enserio habrá dias que no podre ir con el ya que mi Madre esta agobiándome con lo de mi boda, asi que enserio estaré ocupada.

- Acaso ya sabes con quien te casaras,- cuestiono divertida.

- Si con el bastardo de Snape,- dijo con enojo la castaña.

- Podría haber sido peor no te quejes.

- Ya cállate,- agrego antes de marcharse a su escritorio. La pelinegra quito de su rostro su risa de triunfo cuando recordó, que estaría cerca del mago que le robaba últimamente algunos de sus pensamientos.

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Por otra parte en una mansión grande oscura, en un lugar lleno de partes de animales, y frascos, estaba un hombre vestido con una camisa blanca, desabrochada de los primeros botones, arremangado y un pantalón, de color negro, su largo cabello negro estaba atado con una cinta. El hombre se movía entre calderos, cortando y vigilando pociones, estaba enfrascado en eso, con maestría digno a su titulo del mejor pocionista de su generación, el hombre dedicaba su vida a realizar una poción exitosa. Cuando el tiempo de dejar reposar llego, se quedo de pie observando, posteriormente fue a una mesa donde saco un libro, para realizar unas anotaciones. Al termino de esa actividad el hombre, levanto el libro para leer lo que había escrito, al sostenerlo al aire, cayo una hoja, al ver lo que tiro el hombre de rasgos fuertes, frunció el seño, molesto tomo la foto de quien fue su verdadero amor, pero no era la joven pelirroja que en su juventud amo, esta era una mujer que representaba el amor de su su vida adulta.

El hombre de negro, penso por años que Lily era su único y verdadero amor, ya que ella representaba el amor, mas puro, amistad. Algo que el jamás tuvo, por ende la idealizo provocándole un dolor terrible cuando la vio muerta, ella fue su única amiga, su apoyo cuando las cosas era terribles para el, ya que el bastardo que fue su padre, o la sumisa de su madre, el decidio que ella era su amor, por como lo trataba, asi que con esa idea creció, al final la imagen de la bruja pelirroja, represento mucho en su vida, pero no amor solo cariño.

Al conocer a la mujer, de la foto que sonreía, despreocupada y mandaba besos, era diferente, ella al ser totalmente opuesta a el, vivaz, hizo que poco a poco la fuera conociendo, ella no creía que fuera malo, asi que al vivir con ella, aventuras, encuentros que le demostraban amor, o eso pensaba el.

Ella demostró el amor puede ser diveritido, le demostró una vida llena de aventura que no conocía, vivio a su lado, la amo y cuido. Penso en casarse con ella, pero antes tuvo que haber una interferencia. Cuando ocurrió lo de Dumbledore, ella lo despresio, no quiso escuchar y termino por volverse realidad el mayor de sus temores, lo abandono.

Era lógico que lo hiciera ya que el pocionista no estaba destinado a hacer amado, ella decidio hacer su vida, mientras el se sumergió en una gran amargura.

Cuando observo la poción, recordó porque la comenzó a realizar, y sin pensarlo toco su mejilla, apunto su varita al caldero, a punto de desaparecerla, cuando recordó que lo hacía por investigación. Cuando la espuma verse salió a flote, el hombre puso su atención al caldero, soltó la foto y fue por una botella puso el contenido en ella. tomo su túnica y fue hacia la puerta, camino las escaleras que estaban en el sótano y llego a su estudio, al abrir la puerta el retrato de Dumbledore, le sonreía el pocionista rodo los ojos, ese viejo siempre seria una molestia, llamo a Veneno, su cuervo puso la botella en un paquete junto con una nota, el ave levanto las alas y se marcho, viéndose majestuoso. El hombre se coloco su ropa, para ir por una copa de whiskey de fuego, levanto la copa en forma de brindis hacia el retrato, para después llevárselo a sus finos labios y beber. Pasados unos minutos de silencio, hasta que una luz verde, apareció en la chimenea antes de que Severus pudiera protestar, por el invitado no deseado, sintió un fuerte ardor en su cara para después sentir el suelo, cuando abrió los ojos, observo un hombre rubio que lo miraba con la mas grandes ganas de matarlo el pelinegro se levanto molesto, cuando el hombre lo sostuvo de sus ropas, gritándole.

- Eres un maldito bastardo, Severus como te atreviste a maltratar a Hermione, es una mujer y tu una bestia,- le gritaba el rubio cerca del rostro del pocionista,- además todavía pones en duda su,- se quedo callado.

- Virginidad,- hablo con malicia,- entiende tengo que estar seguro,- antes de que terminara con su malicioso comentario, el rubio le soltó otro golpe.

- No permitiré, me escuchas que vuelvas a hablar de esa forma de mi hija, Severus podrás ser mi amigo, pero no permitiré que la insultes, ella es una niña que vivió cosas terribles, no merece tu desprecio,- hablo mientras lo soltaba.

- Nosotros también pasamos por cosas,- rebatió,- y no me ando quejando, sin embargo ella es una mocosa que a la primera discusión corre con sus papas,- dijo burlón el hombre de negro.

- Ella no me dijo nada,- explico mientras lo miraba con ojos acusadores,- escuche cuando se lo decía a Astoria, estaba destrozada,- dijo molesto el patriarca Malfoy,- se que la odias, pero por lo menos no la maltrates, ella es muy importante para mi, se que no podemos deshacer, su matrimonio pero no quiero que sufra mas, ya fue suficiente con los horrores del pasado, enterarse que su familia la vio mientras era torturada por su tia, es terrible. Severus,- dijo mas suave,- no seas un maldito con ella, nunca te ha hecho nada para merecer tu odio, al contrario te salvo, cuando lo necesitaste despues de la guerra, solo te pido eso,- diciendo lo ultimo, dio media vuelta para marchase, erguido dignamente, para desaparecer bajo las llamaradas verdes. Mientras que el pocionista, era observado severamente por el retrato.

- Ni una palabra viejo,- diciendo eso salió del estudio, dando un fuerte portazo, pero sin quererlo las palabras del rubio se posaron en su cabeza, ella lo habia ayudado, y el era un cerdo. El no merecía nada ya que su vida era una mierda, por eso todo lo que estaba cerca de el, salía lastimado.