Les dije que actualizaría rápido, en realidad estoy en el trabajo y corrijo los capitulos. Espero les guste. las actualizaciones rapidas igual es mi forma de agradecer que no me hayan abandonado con la lectura de esta historia, no saben lo emocionada que me senti cuando me percate de sus comentarios, gracias lectores los quiero.
Se que no respondo comentarios y pido perdón pero ahora que tengo tiempo lo haré.
Mellitaculle: Gracias por tus comentarios y jamas creeme jamas abandonaría un fic. Espero te guste y si ya regrese lista a terminar la historia.
JisiSnape: Si este Lucius es un loquillo, ña personalidad que le di en este fic fue muy diferente al cannon en algunas partes espero te siga gustando. Gracias por tus comentarios
: ¿Si algun dia se amaran?, no puedo responder esa pregunta a esta altura del fic o revelaria infomacion, lo que si te puedo decir es que amo el drama. Un beso.
Respondan esto por favor. ¿Esta prohibido en FF responder los comentarios dentro del capitulo? ya que si no es asi los seguire respondiendo de esta manera.
Si alguien lee el fic de Amor en la habitacion, ya estoy en el siguiente capitulo, y perdon por atraso. Ahora si ya me extendi. Disfruten el capitulo
Todos los personajes y lugares son de J.K Rowling.
Capitulo 9: Cambiando perspectivas.
En una habitación tenuemente iluminada, se encontraba un hombre recostado en una cama, a pesar de haber vencido al mago mas oscuro en todos los tiempos, ahora estaba bajo el efecto de algo, lo último que recordaba era haber ayudado a su compañera, para que no recibiera una maldición, posteriormente un dolor se incremento en su cuerpo, y ahora sumido en un sueño profundo se encontraba, la penumbra lo invadía, por momentos sentía paz, junto con un contacto caliente, mientras una voz hacia que regresara por momentos a la realidad, primero solo eran ruidos, como si alguien llorara, posteriormente la voz se escuchaba, diciéndole que lo quería, lamentaba su estado, esa voz era tranquilizadora, pero extrañamente no la conocía, sabia que no era de su amiga, que seria la única mujer interesada en su recuperación, solo esperaba que un dia pudiera abrir los ojos.
Hermione caminaba dentro de la habitación de su amigo, estaba nerviosa ya que su hermano, le había mandado una nota explicando que había encontrado la solución para su amigo, la castaña estaba feliz, ya que Harry era como su hermano, asi que necesitaba saber que todo estaba en buenas condiciones, quería tenerlo a su lado, ya que le hacia falta hablar con el, sabia que tenia a Ron, pero el tenia menos sensibilidad que una roca, asi que esperaba que su amigo, casi hermano reaccionara pronto.
Junto a ella estaba su pelirrojo amigo serio, mientras que Pansy estaba parada en la ventana. La puerta se abrió dejando ver una cabeza platinada, con una mirada seria plasmada en su rostro, les hizo señas, que esperaran, mientras el se acercaba al salvador del mundo mágico. Abrió sus labios, mientras lo hacia beber la poción, que lo ayudaría a recobrar la conciencia, pasaron los minutos mas largos de la vida de Hermione, mientras apretaba el brazo de Ron, la paciencia dio sus frutos, cuando los ojos del azabache temblaron en señal de conciencia, las orbes verdes se vieron en todo su esplendor, los presentes mostraron alivio cuando Hermione tomo la mano de su amigo, mientras era revisado por Draco con su varita, la pelinegra se acerco un poco mas. Harry estaba desorientado pero al ver a sus amigos, se sintió en casa. Lo que le resulto extraño fue ver a Draco, pero al ver su bata de medimago, entendió sus motivos, pero al observar mas alla, vio la negra cabellera de Parkinson, fue extraño para el verla en aquella habitación.
- ¿Que me paso?,- pregunto el salvador del mundo mágico, el rubio medimago hablo.
- Recibiste una maldición, pero antes se te enterró una daga…
- Envenenada,- termino el azabache,- si eso lo recuerdo, pero después todo se volvió negro,- el rubio retomo la palabra.
- Exacto, caíste en una gran inconsciencia, solo que lo mas te afecto fue el veneno de la daga, la poción que te acabamos de suministrar, la hicieron para ti, una persona de nuestra entera confianza, por ese motivo tardamos tanto en despertarte,- el azabache asintió,- ahora te sentirás aturdido pero mejoraras pronto, tendrás que quedarte hasta que te recuperes completamente, ya que lo que te dimos fue una poción nueva, debemos observar tu progreso, así que deberás tener paciencia, pasados los dias si vemos que has respondido como esperamos, te podrás ir. Ahora pueden quedarse en la habitación solo dos personas, por el momento, asi que imagino que Pansy debemos irnos,- la pelinegra asintió, posando su mirada indiferente sobre el azabache, mientras este solo estaba extrañado.
- Que te recuperes,- dijo antes de despedirse con la mano de Hermione y con la cabeza del pelirrojo.
- Hermione,- hablo el rubio,- mañana no puedes desaparecer de la mansión, que habrá una comida con,- guardo silencio,- tu prometido, no faltes,- le advirtió jugando, la castaña sabia que lo hacia por el bien de ella, para no crear discusiones.
- Claro Draco, mañana estaré allí todo el día,- dijo la heroína de guerra, mientras la puerta se cerraba dejando al trió del oro solos.
- Aun me es extraño escucharlo hablarte con familiaridad,- hablo el pelirrojo provocando risas entre sus amigos.
- Ronald,- dijo la castaña, aun tomada de la mano de su amigo,- dime Harry estas bien, la poción no te ha afectado.
- No solo estoy débil, pero supongo que es normal,- la castaña asintió,- ahora me pueden explicar que ha pasado en estos dias que dormí,- pregunto el joven de gafas.
- Nada importante,- dijo la castaña, su amigo la observo,- bueno antes de que pasara tu accidente, me entere la identidad de mi prometido, cosa que no es fácil de digerir,- aseguro la castaña.
- ¿Quien es?,- cuestiono a la castaña.
- Es Severus Snape,- ambos soltaron un gemido de frustración, sus miradas mostraban incredulidad, mientras que la castaña sonreía tristemente,- es una historia muy larga. Por lo que se, mis padres, al enterarse que moriría si el padre de mi padre, se enteraba de mi existencia, ellos decidieron atarme de alguna forma a ellos, con el matrimonio arreglado, había un lazo con alguien de su confianza, su respuesta fue el, ya que es amigo de mi padre y padrino de Draco,- afirmo la castaña.
- Pero en verdad ¿el murciélago?,- dijo el pelirrojo.
- Si fue una sorpresa, pero ahora no hay marcha atrás, no quiero dejar mi varita, pero de igual forma me es difícil aceptarlo, de hecho aun no acepto el compromiso.
- Por eso no se ha ido el hechizo,- afirmo el azabache.
- Exacto,- ella soltó un suspiro, su amigo roso sus dedos en su mejilla,- ¿que hago?,- se pregunto.
- Herms,- hablo el pelirrojo,- se que la mayoría de las veces soy un insesible, pero no quiero perderte, se que para ti demuestra un enorme sacrificio, pero debes hacer lo que creas conveniente para ti, sera tu vida la que unas a el, pero sabes que es inevitable,- la castaña suspiro, mientras lo abrazaba, el azabache alargaba su mano, mientras ella la tomaba.
- Gracias chicos, de verdad necesitaba su apoyo para sentirme mejor,- la castaña se sento en la cama, mientras que el pelirrojo estaba en la silla frente a su amiga.
- Ahora una duda que me mata,- hablo el azabache,- ¿como es tu vida en la mansión?, al parecer los tratas con familiaridad,- aseguro.
- Si de verdad que es extraña, la facilidad que tengo de relacionarme con ellos, al final entendí que para ellos, fue complicado abandonarme, estaban amenazados en un principio por Abraxas y durante la guerra a ellos no les fue mejor, Voldemort los tenia acorralados, al final de esta los tres comprendieron los errores de su pasado, al no ser efusivos ayuda a mi trato con ellos. A la única que en ocasiones tengo ganas de matar es a mi madre, con su afición de ir de compras etc y mi padre es muy celoso mientras que Draco es el mas normal,- la castaña rio.
- Menuda realidad, cuando dices que el hurón es normal,- dijo el pelirrojo.
- Ronald,- lo reprendió Hermione.
- Bien tu dulce hermano,- agrego con burla. Provocando a los tres una esplendorosa carcajada
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A la mañana siguiente, la castaña se levanto temprano, con algo de pesadez, sabia que ese dia seria complicado, porque comería con Severus, desde ese día en el despacho de su hermano, no lo había vuelto a ver, le molestaba como la había tratado, de inmediato sacudió la cabeza, tomo su bata de baño y fue a bañarse, al salir de su arte de limpieza, observo su cuarto arreglado, y en la cama un vestido, hermoso color verde, era largo tipo túnica, cerrado en las mangas, tenia detalles color plata, muy Slytherin, penso para si misma, sabia que su elfina personal Lina, la habia dejado para que lo usara, asi que la llamo, al instante apareció con sus enormes ojos demostrando anhelo, ella por lo que sabia era su elfina personal, su obligación ante todo era atender a la señorita Malfoy, y cuando se casara se la llevaría, como la tradición lo dictaba.
- Señorita,- dijo con una reverencia,- me llamo.
- Si Lina,- afirmo con una hermosa sonrisa,- me podrías decir el porque de mi vestido,- la elfina asintió.
- Su madre dijo que era el adecuado, para la ocasión,- afirmo la criatura con timidez.
- Gracias serias amable de ayudarme a arreglarme, ya que supongo mi madre está ocupada,- la elfina emocionada por recibir una tarea asintió.
- En realidad no hay nadie en la mansión señorita,- la castaña asintió extrañada. La elfina con dudas, procedió a ayudarla a ponerse el hermoso vestido, delicado, con manos maestras, la castaña estuvo peinada y vestida. Mientras ella misma se maquillaba sencillamente, se puso la pulsera que su hermano le dio, mientras sonreía a la elfina.
- Como imagino que desayunare sola, me podrías poner el desayuno en el jardín,- la elfina asintió para después desaparecer, la castaña aun no se acostumbraba a algunos retratos, ya que eran groseros pues le decían que ninguna descendiente Malfoy, trabajaba o actuaba como ella, la castaña solo rodaba los ojos, viejos amargados pensaba, al llegar al jardín, le emocionaba ya que era hermoso, tenia una enorme fuente, rosales por doquier, mágicos pavo reales, elegantes por todo el lugar, la mesa era color blanco, a petición de ella, tomo asiento mientras observaba como la comida aparecía frente a ella, tomo un sorbo de jugo de calabaza, mientras las tostadas con mantequilla eran degustadas por su paladar.
En la enorme reja de la mansión, un hombre vestido de negro, aparecía. Esperaba que hubieran accedido a su petición y dejarlo en soledad con esa mocosa, entro ya que las puertas se abrieron ante su presencia, camino por los jardines delanteros de la mansión, mientras las puertas se abrían y nadie lo esperaba. Al llegar al hall, una elfina lo atendió, informándole que los señores y el joven, no estaban que solo la señorita se encontraba desayunando en el jardín trasero, el pocionista asintió mientras era guiado por la elfina, al salir por la puerta que daba al jardín, observo de espaladas a la aun castaña, le resultaba extraño el hecho de casarse con ella, pero era irremediable, era cierto que le podía haber tocado a alguien peor, pero al menos ella habia demostrado inteligencia, valentía y sobretodo lealtad, ella jamás lo juzgo y lo demostró al cuidarlo y defenderlo cuando podría haber sido enviado a azkaban despues de la segunda guerra, y si algo tenia, era saber corresponder como se debía, ella no era mala, asi que el trataría de no ser tan insoportable. Sabia que su actitud habia sido incorrecta, pero en ese momento estaba furioso el porque no lo sabia, habia usado la patética excusa, del honor, eso era lo que menos le interesaba.
Bufo al verla tan en paz, el quería sentir eso, sabia que la vida entre ellos seria complicada, pero ahora no habia marcha atrás, tenia que enfrentar su realidad, se acerco a la joven que devoraba un libro, nunca cambiaria, eso le dio a entender a Severus, que ella a pesar de los años, seguía siendo una sabelotodo.
- Buenos dias señorita Malfoy,- siseo el pocionista, la mirada chocolate de la castaña se poso en los ojos negros del pelinegro.
- Profesor Snape,- dijo en forma de saludo, ella se puso nerviosa al instante de tenerlo frente a ella. el señalo una silla mientras la joven asentía se sento frente a la joven, con elegancia su capa ondeo mientras el pocionista la observaba,- que se le ofrece pensé que llegaría mas tarde,- el pocionista ladeo la cabeza.
- Necesitaba hablar con usted,- dijo sin mas,- sobre nuestra boda,- agrego con el gesto serio puesto en su rostro.
- Claro,- respondio la castaña, por alguna razón no podía hablar, ese hombre la ponía nerviosa,- desea opinar algo sobre los preparativo.
- Claro que no de eso usted y su madre se encargan,-afirmo,- lo que me interesa es saber otros detalles,- por la cabeza de la castaña paso una palabra intimidad, el pocionista levanto una ceja al saber ese pensamiento.
- ¿Cómo cuales?,- cuestiono tratando de esconder su nerviosismo.
- ¿Dónde viviremos?,- dijo sin mas.
- En Hogwarts supongo, usted da clases y no creo que pueda vivir en otro sitio al menos que…,- el pocionista la interrumpió.
- Ya no enseño,- afirmo, la castaña se quedo sorprendida, el pocionista continuo,- es claro que no sabe nada de mi, verdad Señorita,- ella asintió,- despues de la guerra deje la enseñanza, mis motivos me los reservo,- dijo aun mas serio,- tengo una botica en el callejón diagon, asi que de eso viviremos,- ella asintió.
- De eso deseaba preguntar, profesor.
- Ya no soy profesor, dime Severus es ridículo que me hables de usted cuando dentro de poco viviremos bajo el mismo techo,- a la castaña le sorprendia la naturalidad de decir eso del hombre frente a ella, pero lo que no sabía es que el estaba nervioso, compartir su intimidad no seria fácil.
- Sobre mi carrera, yo estoy muy a gusto aprendiendo, de verdad deseo seguir…,- fue nuevamente cortada.
- Podrá hacer lo que quiera, seguir siendo auror o no hacer nada, es su decisión,- afirmo secamente,- ¿algo mas?,- la castaña negó,- ahora bien, tiene dos opciones para nuestra vivienda,- la castaña le presto atención,- una es la casa donde crecí con mis padres o vivir en la mansión, Prince esta cerca de esta lugar tu decides,- al sentir que la tuteaba, fue embarazoso.
- Donde digas,- el negó, esperando una respuesta,- me gustaría estar cerca de mi familia, asi que la mansión es mejor idea,- el pelinegro asintió.
- Entiendo em ese caso eso se hara,- hubo momentos de silencio hasta que el pocionista saco algo de su túnica y tomo con frialdad la mano de Hermione, mientras que ella sentía electricidad por su cuerpo, la castaña si habia algo que no negaba era su admiración por el, por ese motivo cuando estaba mal herido despues de la guerra no dudo en ayudarlo, el hombre vestido de negro, hablo,- la tradición dice que debe aceptar el compromiso antes de darle el anillo quiero que dejar algo en claro,- ella asintió,- la otra noche la insulte, no se repetirá antes que nada es una dama y mi deber es respetarla en todos los aspectos, sera mi esposa asi que merece mis consideraciones, solo espero usted me respete de igual forma, nunca le impediré salir, o estudiar recibir a sus amistades en la mansión, lo único que nunca aceptare es que me mienta o traicione,- ella asintió, frente a los ojos de Hermione apareció una joya hermosa, de oro blanco, antiguo, con un enorme diamante en forma de circulo, el pocionista lo beso y hablo solemnemente,- con este anillo afirmo mi compromiso, esperando concretarlo el dia de nuestra boda, con este objeto que perteneció a mi familia, recalco que en un futuro cercano, usted pasara a ser mi esposa,- puso el anillo en el dedo de Hermione, mientras besaba su mano.
El pelinegro observo hacia a un lado de Hermione, cuando ella logro apartar su mirada del pocionista, observo a su familia ella negó mientras veía al pocionista, el ya estaba de pie a un lado de ella, tomando su mano para ayudarla a levantarse, antes de avanzar hacia su familia que los esperaban la castaña hablo.
- Gracias,- antes de seguir el hablo.
- Es mi deber, solo entienda que no la llevare a cenar, ni sera un matrimonio normal, solo deseo que quede claro que si el amor no reina en nuestra unión, el respeto sera esencial,- ella asintió mientras caminaba del brazo del que seria su esposo. Ella penso en que en realidad no era malo y su perspectiva de el podría cambiar, una vez que lo conociera.
