Hola perdon por so subir los dias anteriores pero se me olvido guardar los capitulos en la pagina y no tenia los borradores de word. Espero les guste mi noche de bodas y no las decepciones las adoro.
Todos los érsonajes y lugares le pertenecen a J.K. Rowling
Capitulo 11: Conociéndote.
Un azabache, estaba en su escritorio, recordando el día de la boda de su amiga, aun le resultaba extraño que ella se hubiera casado con el hombre que estuvo enamorado de su madre, estaba jugando con su pluma mientras resoplaba. El joven observo a su costado la dama de cabello azabache, mientras se concentraba en su escritura el niño que vivió, detallaba con su mirada cada gesto, movimiento, era simplemente atrayente su forma de caminar, o verlo, desafiante eso era algo interesante y debería admitirlo sensual, de inmediato sintió caliente sus mejillas por aquellos pensamientos, de pronto se vio a si mismo extrañando la época del hospital, cuando escuchaba aquella voz, algo le decía que ella era la dueña, aun recordaba que su amiga le había dicho que aquella joven era la persona que lo cuidaba, no negaba que era extraño para el, pero su amiga le aseguro que fue un favor especial, ya que ella estaba muy ocupada esos días, el azabache por algún motivo pensó que la razón de sus cuidados, era que ella lo quería hacer, pero tenía que volver a la realidad. Igualmente el joven se había dado cuenta en esos días, antes del accidente la había juzgado de mala forma a Pansy, el creía que seguía siendo la misma niña inmadura, pero con la convivencia ella logro ganarse de alguna forma su respeto, era valiente y decidida, una joven con un gran espíritu.
Una voz desconocida lo saco de sus pensamientos, un hombre de gran estatura estaba frente a la pelinegra, este la saludaba con un elegante beso en la mano, mientras ella se levantaba de su asiento, tomaba su abrigo y con un leve adiós, se iba con el hombre que había llegado por ella. esa imagen le trajo recuerdos al azabache, de la de fiesta de Hermione.
En una mesa, dentro de la fiesta más extraña en el mundo mágico, el joven Harry Potter estaba sentado cómodamente, observando como su amigo pelirrojo bailaba con su novia, el sonreía pues le agradaba ver feliz a su mejor amigo. De un momento a otro sintió que alguien se sentaba junto a el, cuando giro su cuello, observo a Pansy sentada a su lado, mirando la pista de baile, el trato de ver la dirección de su mirada, cuando observo lo que tenía enfrente sonrió, su amiga Luna, estaba bailando tiernamente con Theodore Nott, el azabache vio a su compañera como jugaba con una servilleta, mientras se veía nerviosa, pasaron unos momentos de silencio hasta que la joven auror, hablo.
- Potter,- dijo con voz pausada,- quería decirte algo,- el salvador del mundo, la volteo a ver, cuando sus miradas se encontraron, sus ojos verdes, simplemente eran hermosos.
- Dime,- hablo el hombre de gafas.
- Quería darte las gracias por ayudarme ese dia en la misión,- dijo sin mas tartamudeos, el azabache asintió.
- No es nada, somos compañeros es lo que hacemos,- vio asentir con la cabeza a la joven.
- Aun a si debo agradecer cualquier cosa que necesites, podrías pedírmelo y te ayudare con gusto,- hablo seriamente.
- Gracias,- el azabache se encogió de hombros, ambos guardaron silencio, pasaron unos momentos, hasta que el azabache se disponía a hablar de nuevo, una voz más grave sonó.
- Pansy Parkinson,- el azabache vio a un hombre, con músculos cabello negro y muy alto, se acerco a la joven y le beso su mano,- que hermosa estas,- ella sonrió coquetamente.
- Adrian como estas,- el hombre la levanto para después abrazarla.
- Hace mucho que no te veía, siempre has sido hermosa pero ahora estas radiante,- ella asintió.
- Gracias sabes que siempre me ha gustado lucir femenina,- el hombre sonrió.
- Quieres bailar,- la joven titubeo un momento, ella deseaba bailar con alguien mas, pero el siempre seria indiferente a ella, la consideraba una hija de papi, así que asintió mientras tomaba la mano de su amigo e iba a la pista de baile.
El recordar esa escena hacia que por algún motivo se le retorciera el estomago, era extraña la sensación ya que nunca antes le había pasado, el azabache bajo la cabeza, para continuar con sus labores.
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Por otra parte una mujer rubia, con una eterna mirada soñadora, caminaba por los pasillos del hospital, tenia en sus manos algunos informes, que tenia que llenar, de pronto una figura familiar para ella, paso a unos metros de distancia, el solo hecho de verlo, hizo que su corazón se llenara de gozo, la rubia perdida en los recuerdos observo al joven castaño que amablemente bailo con ella en la boda de su amiga Hermione, ella había sentido emociones intensas pero sabía muy dentro de ella, que no era mujer para el. Ella una joven extravagante, mientras que el un joven elegante muy diferentes en tantos aspectos, era imposible que el sintiera algo por ella, o que simplemente le gustara, perdida en sus pensamientos siguió su trayecto, mientras avanzaba quedo perdida en el recuerdo de una tierna mirada de un par de ojos color miel.
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Mientras tanto en una mansión siniestra una joven se encontraba dentro de su habitación, recostada en una enorme cama, era aun temprano pero no quería levantarse, a pesar de ser madrugadora, las sensaciones del último par de días, aun le carcomían el alma. Era Lunes y se suponía que debía ir a trabajar, pero al estar recién casada, Moddy le dijo que podía tomarse la semana, al no querer aceptar unas vacaciones mas largas, estaba considerando seriamente aceptarlas, pero sabia que el encierro seria muy difícil, ya que en esa mansión no sabia en realidad que hacer, todo era desconocido para ella, apenas habian pasado dos dias casada con Severus, en ese tiempo solo lo veía en las noches, cuando el llegaba a dormir. La joven aun recordaba su boda, cuando era niña ella imaginaba ese dia, como todas con ilusión, pero en cambio su boda fue un desastre. Al menos para ella.
Al termino de la ceremonia, la castaña sentía sus labios palpitar por el beso tan desconcertante que había recibido de su esposo, la rubia suspiro mientras sus dedos acariciaban sus labios, la voz del ministro presentando a los nuevos Señores Snape, se hizo presente provocando aplausos por parte de los presentes. Ella solo sintió como su esposo la observaba seriamente, ofreciendo su brazo para que ella lo alcanzara, la heroína de guerra lo tomo para después comenzar a caminar por los enormes pasillos. Antes de dar inicio a la comida, los presentes felicitaron a la pareja, desde sus padres, hasta sus amigos, incluyendo a Remus y Tonks, la castaña sonrió para después ocupar su lugar en la mesa de honor, la comida fue convocada al termino de esta el baile dio inicio.
Los recién casados tenían que tomar lugar en la pista, ambos no lo querían hacer, pero debía cumplir, ambos se posaron en el centro de la pista, cuando el pocinista estrecho la cintura de ella, para pegarla a su cuerpo, se juntaron hasta sentir sus alientos cerca, la danza inicio con movimiento lentos, por lo ancho de la pista estuvieron con un baile hasta que el cambio de parejas llego, su padre la estrecho con elegancia única, mientras charlaban.
- Se que es duro hija, pero se que podrás con esto,- el rubio trato de dar palabras tranquilizadoras.
- Solo una cosa padre,- el rubio asintió,- ¿Por qué el? Había otros hijos de sangre pura, incluso por que no pensaste en casarme con Theo hubiera sido una gran elección casarme con el,- en el momento en que se formulo la pregunta una ondeante capa negra pasaba a su lado, la castaña sintió el aire provocado mientras su padre la observaba.
- Se que Severus no es fácil de tratar, pero siempre fue la mejor elección,- ella queriendo ya evitar el tema, recargo su rostro en el pecho de su padre. Pasaron minutos hasta que una voz familiar que siempre le daba paz, llego a sus oídos.
- Me permite bailar con la Sra. Snape,- pregunto la voz dulce de Theo, por algún motivo ella consideraba a alguien muy importante para ella a ese mago, sabía que no era amor, solo una gran amistad, el fue su equilibrio en esta vida, así que se aferro a el.
- Claro Nott,- dijo su padre, permitiendo que el joven tomara la mano de la rubia para besarla, el joven puso su mano en el espalda de su amiga para comenzar con un baile lento, ella suspiro.
- Porque tan seria, deberías estar feliz te acabas de casar,- afirmo el castaño.
- Lo se pero es mi condena, no tengo idea que pasara ahora que estaré con el, en su casa,- afirmo con un puchero,- antes podía estar en casa, sabía que lo veria, pero yo podría recurrir a refugiarme en mi hogar ahora, estaré a su merced,- afirmo la joven.
- No lo digas como si fuera tu verdugo, si es un hombre complicado, pero no es malo, al final fue un héroe,- Theo adorno su rostro con una sonrisa.
- Como si eso no bastara,- bufo la joven novia,- si así tenia atención, por ser la hija de quien soy, ahora esposa de Severus,- el castaño sonrió.
- Además de ser heroína de guerra,- ella negó el siempre tan juguetón. De pronto la mirada del castaña se perdió mientras su sonrisa se evaporaba, la castaña siguió con su mirada la dirección de los ojos de Nott, al ver a Harry y Luna bailando entendió.
- ¿Cuando harás algo?,- cuestiono la rubia.
- Ella está con tu amigo,- afirmo el castaño.
- En eso te equivocas, ellos son amigos, Harry jamás estaría con Luna porque seria para el como si estuviera conmigo, es como su hermana, hubo un momento en que ambos se hicieron muy cercanos, pero eso no significa nada,- el castaño suspiro.
- ¿Hablas enserio?,- hablo incrédulo el joven.
- Si, pero tu debes actuar, Luna es hermosa y cualquier persona que sepa que esta sola, querrá estar con ella, asi que actúa,- el suspiro,- no te preocupes te dije que te ayudaría y esa ayuda comienza ahora,- ambos comenzaron a bailar por todo el lugar, mientras se acercaban a una pareja cuando chocaron con ellos, la castaña sonrio.
- Estas bien Herms,- dijo el niño que vivio.
- Claro pero molesta contigo,- el joven la miro sin comprender,- porque aun no bailas conmigo,- el asintió.
- No te preocupes Harry yo voy a sentarme,- hablo la rubia.
- No Luna porque no bailas con Theo,- la rubia no sabia como reaccionar, hasta que el castaño haciendo alarde de su caballerosidad, extendió su mano para tomar la de la joven, para ir a la pista de baile. Ella sonrió mientras bailaba con su amigo.
Durante el resto de la fiesta Hermione bailo con todos sus amigos, hasta que la hora de irse llego, en realidad ellos no tendrían luna de miel, pues al matrimonio se le hacia irónico. Después de las despedidas y lágrimas de su madre, la heredera Malfoy fue a la chimenea para escuchar como su esposo, que la tomaba de la mano, decía Mansión Prince. Esa noche no se percato de nada de la enorme casa, ya que el pocionista la guio escaleras arriba, ella suspiro este era el momento de la verdad, aquel que ella temía tanto. Ambos caminaron en silencio, ella no traía equipaje, ya que los elfos de la mansión se habian encargado de llevarlo días antes.
Llegaron a unas enormes puertas después de haber atravesado, un enorme pasillo, al entrar la castaña observo un lugar elegante, mientras que escucho las puertas cerrarse, giro su cuerpo observando como el pocionista se quitaba su capa y la dejaba en una silla, perdida ante esa acción, la castaña observo como poco a poco se iba quitando su ropa, hasta quedar en una camisa blanca, ella palideció hablaba enserio, no lo creía. Cuando el pocionista poso sus ojos negros como la noche en Hermione, le dio gracia verla tan nerviosa.
- Piensas dormir con ese vestido,- hablo el pocionista, la rubia pareció haber salido de sus pensamientos, cuando se percato que estaba de pie en el mismo lugar.
- No,- ella se acerco al ropero para sacar un camisón y su bata para dormir, el pelinegro la observaba,- el baño,- el pocionista fríamente señalo con la mano una puerta, ella rápidamente fue, no quería tener intimidad con el le aterrorizaba, su mente vagaba por las muchas formas en que podría ser obligada a cumplir su noche de bodas con Severus, no quería le temia, ella nunca habia estado con nadie asi que le aterrorizaba ese hecho. Al salir del cuarto observo a su esposo, sentado en la cama, ella palideció. Se puso de su lado de la cama y se metió debajo de las cobijas, una vez acostada, ella cerro los ojos cuando sintió la cama moverse, se quedo estatica, aun mas nerviosa se puso cuando una mano se poso por su rostro, un cuerpo caliente se poso sobre ella, era inevitable, decia mentalmete la bruja, asi como la boda esa noche también lo era cuando abrió los ojos, vio a Severus sobre ella, la rubia palideció y no abrió la boca.
- Sabes que debes cooperar cierto,- ella no hablo,- ¿por que tan nerviosa?, eres mi esposa y puedo hacer lo que desee contigo, eso tenlo por seguro, asi que solo relájate,- la forma en que le hablaba siseando, como un depredador a su victima le erizo la piel, por alguna razón no se atrevía a hablar, el pocionista sonrio,- en verdad crees que te forzare,- ella siguió si hablar,- no tengo que forzar a una niña,- dijo mientras se bajaba,- yo crei que eras una Gryffindor valiente pero eres una cobarde,- ella no supo que decir, ya que estaba en un shock total, por algún motivo los nervios la atacaron de tal forma, que prefirió mantener su boca cerrada. Mientras su esposo la ignoraba.
De esa forma fue su noche de bodas, ya ni hablaba del dia anterior, el se encerró quien sabe donde y no lo vio en la mansión en todo el dia, mientras ella se había quedado en su habitación, no deseaba verlo, estaba molesta por su actitud, el era un hombre verdaderamente difícil de tratar.
Era muy temprano así que la castaña se puso de pie, dispuesta a ducharse, había tomado la decisión de no trabajar ese dia, asi que solo se puso un pantalón y una playera, camino fuera de la habitación, mientras caminaba por los pasillos, veía la majestuosidad del lugar, era imponente tétrico pero elegante, la rubia, observaba los cuadros dormidos o solo la veían ignorándola, otros le hacían reverencia, mientras que bajaba las escaleras, que era increíblemente largas, todo era oscuro, sin ser personalizado, llego al enorme comedor, donde vio al hombre de negro, se acerco a la mesa, mientras el hombre hablaba haciendo que se sobresaltara.
- Veo que decidiste salir de tu refugio,- hablo el pocionista sin bajar la mirada del profeta.
- Y por lo que veo ahora si me hablas,- el bajo el papel mientras sus miradas se encontraban.
- No es que me interese, pero tienes obligaciones en esta casa, los elfos tienen que comenzar a seguir tus ordenes, se supone que todo eso tu madre te enseño,- dijo mordaz.
- Pero yo trabajare,- afirmo.
- Eso no te excenta de nada,- la observo,- asi vas a tu trabajo,- ella negó,- no me interesa has lo que quieras,- ella lo miro entrecerrando los ojos, el pocionista se puso de pie,- nos vemos en la noche,- antes de que ella contestara, el hombre con grandes zancadas desapareció por la enorme puerta, de esa forma ella se quedaba sola de nuevo.
