Holaaaa apareci. Aqui les dejo otro capitulo de esta historia que en lo personal me encanta (no solo porque yo sea la autora), gracias por su paciencia y me hace feliz ver que me agregan a favoritos o le dan alerta al fic.

Ahora contestare los comentarios.

Mellitacullen: Su relacion es dificil porque ambos son dificiles y testarudos. Severus la trata de esa forma aunque ella es de igual forma un tanto indiferente con el. Espero te siga gustando el fic y creeme hay sorpresas.

Andreanathalie5: Gracias por comentar y de verdad sonrio con tu comentario, el drma de este fic fue algo que pense mucho tiempo creeme. saludos.

El capitulo anterior no conteste perdon, pero JisiSnape como siempre me encantan tus comentarios, y Guest gracias por comentar la luna de miel no fue como a lo mejor se esperaba y espero no haberlos decepcionado.

A disfrutar cualquier comentario, tomatazos, abucheos, crucios, imperios son bien recibidos.

Todos los perspnajes y lugares le pertenen a J.K Rowling, ya que si fueran mios Severus no hubiera muerto, y el y Hermione ahora estuvieran juntos con Eileen (efectivamente ese nombre me encanta para la hija de ellos)

Capitulo 12: Mensaje.

El pocionista se encontraba en su laboratorio dentro de su botica, siempre el hacer esos elaborados productos que vendía en su tienda le llenaba de paz, el siempre habia sido una persona solitaria, el consideraba agradable su soledad a estar rodeado de personas molestas, siempre que deseo estar en compañía de otro ser humano, algo pasaba y todo se venia abajo.

Primero fue Lily que lo dejo por una estupides que dijo, despues de ella, esa mujer con una mirada viva, llena de aventura, esa persona que logro lo que nadie, quitar el hielo que inundaba su corazón, con su sonrisa y sus caprichos hizo que volviera a respirar, pensar que la conoció en circunstancias extrañas, ella siempre juro amarlo, creer en el, apoyarlo, pero a la primera oportunidad que tuvo lo dejo botado por creerlo un traidor, aun recordaba esas últimas palabras, su corazón ya no se permitía recordarlo pero ahora con su tonta boda las cosas habían cambiado su forma de reprimir ciertos recuerdos.

Aun le dolía la cabeza de saberse dormir junto a una mujer, lo cierto era que desde ella, no había dormido con nadie, y antes de ella tampoco, solo eran encuentros que duraban una noche, pero cuando la conoció no pudo evitar sentir algo mas, ella en ese momento era inocencia combinada con aventura.

Sin embargo Hermione era solo una niña, como se había atrevido a dormir con ella, sabiendo que ella le temía, además de haberla torturado con ese acercamiento, eso había sido caer bajo, nunca tuvo ninguna intención de acostarse con ella, solo que lo que escucho en la boda lo dejo seriamente molesto y en ese momento solo pensó en probarle que con el no se jugaba

Su cerebro en ese momento estaba en un lucha interna, en primer lugar como se atrevía a pensar que un niño como Nott sería mejor que él, solo lo lleno de una gran furia esa niña se atrevía a compararlo, esa niña insolente, lamentablemente su cerebro lo trasportaba al recuerdo de esas noches que pasaba con ella, verla dormida con una paz infinita, era increíble un aura que hace mucho no sentía, solo que el recuerde de que era la amiga de Potter, si bien es cierto inteligente como nadie que conociera, también era testaruda, no debía ser un genio para darse cuenta que si le tocabas ciertas fibras se molestaría a un grado increíble, eso le provocaba gracia, burlarse de una temperamental Gryffindor.

El pocionista observo cómo salía humo de un caldero alertándolo que la poción estaba lista, el pelinegro se acerco para colocar el liquido en una botellita de cristal. Los recuerdos de su vida pasada se hacían presentes en su cabeza, su recuerdo estaba aun en su inerte corazón, es cierto que la quiso, pero ella destruyo toda la bondad que aun podría haber albergado en su corazón, haciéndolo mas frio que antes.

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Por otra parte la castaña, estaba en su recamara el día había terminado, ella se disponía a leer un momento, en todo el día se dedico a reconocer la mansión, era verdaderamente grande había habitaciones que tenían hechizos, una en particular la cual un elfo le indico que era la biblioteca, tenia curiosidad por recorrerla pero al intentar entrar algo lo impidió, así que llamo a un elfo, este le dijo que el señor podía autorizar a ciertas personas para entrar al lugar, así que lo estaba esperando para que pudiera entrar a la que seguramente seria su habitación preferida de aquella tétrica mansión.

Además se preguntaba muchas cosas con respecto a Severus, su rutina por ejemplo, no sabía ni porque pero cuando llego a las cocinas los elfos se sorprendieron ya que nunca habían visto a una mujer en la mansión, ella se sorprendió que Snape no tuviera pareja antes, después recordó lo serio que es. Los elfos le dijeron que el amo siempre le decía a uno de ellos, que le llevaran su comida a su botica el nunca iba en todo el día a la mansión, y cuando estaba en ella se encerraba en la biblioteca o en su laboratorio.

Sin poderse explicar el motivo tenia otra curiosidad el porqué el ya no enseñaba en Hogwarts, despues de la segunda guerra, estuvo a su lado, lo cuido y curo despues de la mordedura de Nagini, siempre demostró ese temple lleno de soledad, pero ahora simplemente la ignoraba, sacudió su cabeza tratando de concentrarse en su lectura, cuando de pronto la puerta se abrió fuertemente, ella brinco al ver la figura negra de su esposo, cuando sus miradas se encontraron el solo bufo y camino hacia el baño, sin saludarla, al parecer seguía molesto por su pequeña discusión de la mañana, cuando la puerta del baño se abrió vio al hombre con su piyama sus miradas se encontraron antes de que el hombre se recostara, ella cerro su libro y lo coloco en una mesa junto a ella, intento recostarse pero recordó.

- Severus,- hablo la rubia mientras sentía la cama hundirse a su lado.

- Umm,- dijo simplemente.

- Podrías abrirme la puerta de la biblioteca no pude entrar hoy,- dijo sin mas.

- ¿Algo mas?,- hablo serio, la rubia penso que podía preguntar algo, ella se volvió a sentar y vio que el estaba con un libro frente a el.

- En realidad, quería preguntarte ¿porque no das clases?,- cuestiono curiosa.

- Eso ¿porque te interesa?,- pregunto molesto, no pensaba ponerse a tener confidencias con ella.

- Porque me importas mucho,- respondió con sarcasmo.

- Niña a mi no me hablaras de esa forma, además no me interesa tener estas charlas, cualquier cosa que quieras relacionado a la mansión se lo dices a los elfos, y para evitar que me fastidies, quitare los hechizos de los lugares donde podrás entrar.

- Que amable,- respondió, un gruñido salió de su esposo. Ella termino por recostarse mientras le daba la espalda y de esa forma tratar de dormir. Mientras que el pocionista, se quedo con su libro en las manos, observando la espalda descubierta de la joven, estaba visible por su camisón de dormir, se preguntaba si no tenia frio ya que la mansión no era cálida. Después de quedo recordando un momento.

En una cama, iluminada por la luz de la luna un hombre y una mujer estaban completamente desnudos cubiertos por una cobija, el lugar era frio, claro en las mazmorras no hacia calor, el hombre pelinegro sostenía por la espalda a un joven que cuando estaba a su lado mantenía el cabello negro, mientras el jugaba con su espalda ella pasaba su mano en su fuerte pecho lleno de cicatrices, el estaba emocionado, ya que a pesar de saber su pasado ella lo comprendía, lo apoyaba le daba palabras de aliento, cada vez que llegaba herido eso le provocaba que su corazón congelado se derritiera, le dio un beso a la joven junto a el.

- Segura que no te arrepientes,- ella suspiro.

- Claro que no, me agrada haber estado contigo, que seas el primer hombre en mi vida,- ella sonrio observándolo a los ojos.

- Me alegro siempre te cuidare como tu lo haces,- ella sonrio besándolo de esa forma su cuerpo se descubrió, el la cubrio con la cobija ya que podría darle frio.

- Ten cuidado que te dara frio,- ella se sonrojo y volvió a su posición original.

- Siempre estare a tu lado,- afirmo la joven con su mirada llena de vida,

- Sin importar que yo cometa errores,- el pocionista nervioso estaba por algo que pronto seria la mayor prueba de su relación.

- Claro Severus siempre, te amo y nunca te dejare,- el hombre beso su cabeza mientras suspira.

El hombre tenia ese breve recuerdo de ella, pero quien diría que lo dejaría por otro error que cometió en su vida, ahora solo quedaba amargura en su corazón, la joven suspiro, cosa que llego a los oídos del pocionista, eso hizo que regresara su vista a ella, el negó al ver su espalda al parecer estaba helando, pero ese era su asunto para que no se vestia apropiadamente, se recostó tapándose con su cobija, mientras cerraba sus ojos, y dormía plácidamente.

A la mañana siguiente Hermione estaba dormida de los mas calientita, mientras disfrutaba del olor de su almohada, era reconfórtale olía a pergamino, simplemente un olor que le fascinaba, de pronto sintió que su almohada se movia, asi que ella la abrazo fuertemente y como era habitual en ella goleo la superficie que ahora subia y bajaba, y se pregunto ¿las almohadas suben y bajan?, antes de que su cerebro aun dormido pensara una respuesta, escucho un grito despues de haberle pegado por segunda vez a su escurridiza almohada, abrió sus enormes ojos grises, cuando levanto su cabeza, una mirada fría la invadió ella se sento de golpe, mientras se tomaba la cabeza por el mareo repentino que le dio. Cuando vio a Severus noto que se sostenía un costado de su cuerpo mientras la miraba con odio.

- ¿Que te ocurre niña?, porque me golpeaste,- pregunto molesto el hombre.

- Yo no lo golpee,- hablo la joven que aun estaba sentada en la cama.

- Asi que ahora tiene anepcia,- dijo con sarcasmo,- no resulte que el dia de mañana hasta sonámbula sea,- hablo con sarcasmo.

- Pues si antes me iba a disculpar ahora no,- dijo levantándose para ir al baño,- si lo lastime es porque ya es mayorcito y su cuerpo no resiste como antes,- después de eso azoto la puerta y se metió a la ducha. La rubia suspiro al sentir el agua en su cuerpo, ahora que lo meditaba ya entendía porque su almohada se movía, pero lo que mas le desconcertó fue el olor de pergamino, ella sabia que ese aroma era muy agradable para ella, pero porque el olia de esa forma, ignoro inmediatamente ese pensamiento mientras se dedicaba a ducharse ya que ese dia, iria al departamento de aurores para saber quien estaría a cargo de ella durante su entrenamiento.

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La rubia llego por la chimenea del ministerio, odiaba definitivamente esos retretes, pero no quiso entrar a la biblioteca donde imaginaba estaba la red flu, ya que Severus estaba dentro, hay como le molestaba ese hombre, solo fue un inocente golpe, no es como si se comparara con todos los que recibió antes, bufo la rubia al pensar en su esposo, el cual esa mañana despues de su discusión simplemente desapareció, ahora caminaba con firmeza por los pasillos, y exactamente lo que no quería paso, si antes las persona casi se ponían de tapete al verla pasar ahora, era peor. Por ser la esposa de Severus, eran aun mas corteses con ella.

Finalmente llego al departamento de aurores cuando fue a su escritorio, su querida amiga Pansy la esperaba, a muchos les era extraño saber de esta amistad, pero lo cierto es que no eran tan diferentes, en los dias en que la pelinegra cuidaba a Harry, ella lo visitaba por breves momentos, en muchas ocasiones, la habia visto tomar su mano, la rubia tenia sus sospechas, asi que un dia apareció de improvisto y la vio diciéndole cosas lindas a Harry, que deseaba su recuperación, de una manera tan particular que sin lugar a dudas indicaban que estaba enamorada del joven salvador del mundo, esa noche la confronto ella admitió que no estaba enamorada, pero si sentía atracción por el, solo que aseguraba que el nunca estaría con ella por sus grandes diferencias y aunque a la rubia le hubiera encantado sacarla de su error ella sabia que era cierto, a pesar de todo el azabache no estaba interesado en ella o por lo que sabia la rubia era de esa forma, aunque sabia que todo era posible, ella quería que su amigo fuera feliz, pero lo cierto era que no mostraba interés por nadie desde su ruptura con Ginny. Ella quería ayudarlos pero no sabia como, asi que esperaría, ademas en la fiesta de su agradable boda, si claro penso con sarcasmo, la vio con un joven por lo cual posiblemente hubiera ya olvidado su gusto por su amigo.

- Hermione,- saludo la pelinegra, la rubia sonrio mientras ponía su bolso en el escritorio.

- Pansy,- le dijo alegre, al sentarse solto un bufido.

- Creo que pasaste mala noche, ¿a caso Severus es un desastre en la cama?,- pregunto con risa burlona, la rubia solo la observo con ojos entrecerrados, negando,- oh entonces es excelente,- Hermione solo suspiro,- o caso,- la pregunta no termino ya que la puerta del despacho de Moody se abrió.

- Snape,- grito a todo pulmon, la rubia se levanto y fue hacia la oficina de su jefe, escucho que la pelinegra le decía que eso no se quedaría asi, ella suspiro y entro a la oficina del viejo auror, el hombre le indico que tomara asiento mientras el hacia lo propio,- ¿Qué haces aqui?,- pregunto fríamente.

- Pues este es mi trabajo,- intento bromear pero al ver el rostro del auror se ruborizo,- en realidad no quería esas vacaciones,- dijo derrotada, para recordar,- con respecto al permiso…,- el auror le corto.

- Ya lo recibí,- dijo con firmeza,- me llego ayer su esposo lo mando,- la castaña se quedo en shock, ella no le había dicho a Severus nada como se había enterado, dejaría sus dudas para después, ya que el viejo cazador de magos oscuros la observaba con expresión seria,- bueno ya que rechazaste las únicas vacaciones que tendrás en mucho tiempo,- dijo con un deje de burla,- te asignare a tu auror a cargo, se que será feliz por eso,- ella solo asintió ya quería trabajar en misiones,- será Nymphatora Lupin,- hablo el hombre del ojo mágico,- así que levántate de este lugar y vete,- ella asintió y antes de cerrar la puerta el auror hablo,- suerte,- ella asintió y salió. Conociendo a la perfección el escritorio de Tonks, llego saludándola efusivamente, mientras que ella le dio un seco hola, la rubia la miro extrañada mientras ella ponía en su rostro una mueca seria.

- Tonks, me informo Moody que serás el auror que esté a mi cargo,- ella solo solto el aire.

- Es cierto,- dijo fría,- una cosa a partir de ahora seré algo así como tu jefa, deberás obedecerme y hacer lo que te diga sin protestar, espero estés de acuerdo o de lo contrario le diremos a alguien mas que te enseñe,- le dijo fríamente la joven entendió que ese seria su trato a partir de ahora.

- Por supuesto que estoy de acuerdo,- dijo la rubia firme.

- Perfecto, guarda esos expedientes mañana comenzaremos con tu entrenamiento,- le dijo la metamorfomaga, mientras la castaña observaba muchos documentos frente a ella, suspiro y comenzó a guardar esa montaña de pergaminos.

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Mientras tanto en la botica, el pocionista estaba enfrascado en una poción, su mente habia estado distraída todo el dia, habia hecho explotar calderos con errores tan básicos que ni Longbottom haría, el pocionista suspiraba de verdad que esta nueva vida le daba un fuerte dolor de cabeza, es niña habia llegado a revolver sus recuerdos, que el habia olvidado, pero ahora con Hermione cerca de el, su mente vagaba por momentos de su vida con la joven que le robo su corazón, ella habia sido importante para el, pero ahora ella debía estar enterrada.

Camino por su escritorio sentándose, masajeo sus sienes mientras resoplaba, cuando se escucho un sonido que penso jamás volveria a sonar, lo cual no era posible que despues de 3 años, ella regresara con ese sonido que tanto anhelo escuchar antes, con resistencia de que su mente lo hubiera engañado, sintiendo su corazón latir, abrió el cajón donde se encontraba esa botellita, cuando saco el objeto vio dentro de el un papel, el no quería leerlo pero su curiosidad gano, cuando saco el trozo de pergamino, vio una letra delicada en ella su olor estaba impregnado, no lo podía creer, cuando leyó las letras se enfado mucho, la nostalgia que pudo haber sentido, se convirtió en ira, el papel se incendio mientras el pocionista, se levantaba de la silla, en su mente venia unas cortas frases que hicieron odiar a la persona que escribió aquellas palabras.

¿Porque te casaste? ¿acaso ya me olvidaste?, el sabia que era ella, nadie mas se podía comunicar con el por ese medio, el lo habia diseñado para los dos, su relación al ser oculta, tenían que ser discretos. El pocionista fue a la chimenea donde se apareció escuchando la risa de una mujer.

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La rubia habia llegado realmente cansada, del departamento de aurores, cuando fue a las chimeneas del ministerio, decidio aparecerse directamente en la red flu de la mansión, grito el destino cuando llego al lugar, observo una enorme biblioteca, simplemente majestuosa, se veía llena de libros de conocimientos, simplemente fabulosa, la rubia observo con mucho amor los estantes, queriendo sumergirse en sus letras, cuando se acerco a un estante vio un libro que por la pasta deducía que era antiguo, antes de tomarlo una voz la saco de sus ensoñaciones, la rubia giro su cuerpo para ver al retrato de un hombre con una gran barba blanca, ella sonrio ante la mirada calida del hombre, mientras se acercaba al retrato.

- Profesor Dumbledore,- hablo la mujer.

- Señora Snape,- saludo el hombre, ella hizo una mueca al escuchar eso, parecía que apartir de ahora todos se dirigirían a ella de esa forma,- aun no se acostumbra cierto,- cuestiono el cuadro con una mirada divertida en sus ojos.

- No, pero no importa,- dijo la mujer.

- Se acostumbrara creame,- afirmo el hombre de la gran barba.

- Como al carácter de Severus,- hablo con ironia la bruja.

- Eso creo que le costara aun mas,- el hombre del retrato rio mientras la joven hacia lo mismo. De pronto las llamas se encendieron dejando ver al pocionista que caminaba hecho una furia, cuando la vio rodo los ojos, pero estos estaban impregnados con una furia latente.

- Veo que encontró su refugio,- hablo en forma de saludo, ella solo se puso seria no entendía su cambio de humor.

- En realidad piensa hablarme, podría mejor advertirme cuando se dignara a hacerlo y cuando me ignorara,- reclamo la bruja, ya que el hombre siempre la evadía mientras que ahora le hablaba a que jugaban.

- ¿No se que quieres? que te trate como una reina, entiéndelo no estas con tus padres para seas el centro de mi universo, ademas detesto convivir con una mocosa,- la rubia se molesto.

- No se moleste conmigo por tenerlo atado a mi lado, ya que si hubiera sido suficientemente hombre podría haber obtenido una esposa, y de esa forma librarnos de nuestras presencias, pero no lo hizo asi que se tuvo que conformar con su matrimonio pactado,- el pocionista la miro con ojos llenos de cólera camino hacia ella y la junto a su cuerpo, para susurrarle al oído.

- Crees que no soy hombre, te lo demostrare,- ella palideció al sentirlo tan cerca el hombre sintió como su cuepo se ponía rígido y se quedaba estático, hasta que salió volando por los aires, ya que la rubia habia hecho un hechizo no verbal sobre el.

- Eres un maldito cerdo, en tu maldita vida se te vuelta a ocurrir acercarte a mi de esa forma, eres despreciable,- dijo con amargura saliendo de la habitación, dejando al pocionista perplejo por su forma de reaccionar el no era de esa forma, jamás lastimaría a una mujer, ella renia razón era despreciable. t

omo una botella de whiskey de fuego y se quedo en su silla emborrachándose