Hola, juro que no se con que cara las saludo. Tengo meses sin subir nada, pero todo tiene una explicacion. No tenia tiempo y se suponia que cambiaria unas cosas del fic, pero ya no pude. Ahora ya vengo lista a terminar de publicar, subire 3 capitulos. Gracias por su paciencia y hermosos comentarios, gracias a sus alertas y favoritos

Todos los personajes y lugares son de J.K. Rowling. Ya que si Severus fuera mia, la de cosas que haria con el(Hablar, pasear), no sean mal pensadas.

Capitulo 13: Almuerzo.

La semana en la mansión del matrimonio Snape, paso sin mucha novedad, esos dias la rubia Señora Snape no le había dirigido la palabra a su esposo, ademas de poner un hechizo en la puerta de la recamara para evitar que entrara, sabia que el podía deshacerlo, pero esperaba que tuviera un poco de caballerosidad para entender esa medida como una forma de decirle que no le interesa verlo. Por suerte para Hermione, el entendía en mensaje y solo vio al dia siguiente en la mesa del desayuno pero lo ignoro olímpicamente, el pocionista sabiendo su error, no quiso forzar nada.

Esa semana en el departamento de aurores tampoco fue fácil para la rubia, ella sabía lo difícil que sería el departamento de aurores, pero con Tonks como su líder fue terrible, no sabia que ademas de exigente, fuera tan dura la metamorfomaga con ella, ahora comprendía que no porque la considerara como una hija, significaba que la apoyaría. Ella creyo que llegando el fin de semana podría descansar por fin, lamentablemente no, su madre por alguna extraña razón, se le ocurrió hacer un almuerzo en la mansión por suerte ella no ayudo a organizarla con la excusa de tener que trabajar.

El Domingo llego y la rubia estaba en la oficina de aurores, tu nueva jefa le pidió que ese dia debían ir a entrenar, desde las 5 de la mañana le habia mandado una nota a su madre diciéndole que mandaria a su elfina con su vestido y que llegaría a bañarse a la mansión. Por otra parte el pocionista le informo que estaría en la botica y que ella llegara hay para ir desde su chimenea a la mansión de sus padres.

A pesar de que ella quería verlo muerto, tenia que asistir con el, ya que no solo serian ellos, al parecer habia sido invitado otras personas, la frialdad con que se trataban ambos era lógica, pero de verdad que lo odiaba era la segunda vez que la maltratara, pero ahora que sabia que podía hacer hechizos no verbales esperaba que se comportara, suspiro con resignación la hermosa mujer que estaba en medio de pergaminos, era la única. Porque despues de entrenar por horas, Tonks le dijo que ordenara unos pergaminos, eso era cansado, ahora estaba terminando los últimos informes, la rubia se puso de pie para guardar lo utimo y de esa forma por fin salir de su oficina.

Salió por la chimenea, el pocionista le dijo que la viera en su negocio, nunca creyo atreverse ir a ese lugar, iba caminando, cuando choco contra alguien cuando la castaña levanto la mirada observo unos cálidos ojos cafés, la rubia sonrio mientras lo abrazaba, el hombre frente a ella, le sonrio cálidamente.

- Hermione,- ella lo abrazo fuertemente, mientras el hombre hacia lo mismo,- mi niña estas hermosa,- le dijo regalándole una sonrisa que siempre calmaba sus nervios.

- Remus tenia tanto que no te veía,- le sonrio,- pero siempre le pregunto a Tonks por ti,- el castaño asintió.

- Aun no me acostumbro a que seas rubia, cuando eras castaña parecías mi hija,- ambos rieron.

- Bueno ahora soy diferente,- el ojimiel asintió.

- Te vez muy linda,- le dio un beso en la frente mientras la tomaba de la cintura y caminaban,- y dime ¿A dónde vas?,- la rubia bufo.

- A la botica de Severus,- el licántropo no hablo al notar el disgusto en la vos de la heroína de guerra.

- Vamos antes te invito un chocolate a la librería, después de voy a dejar con Severus,- la rubia asintió no quería estar cerca del pocionista si era sincera, ambos riendo de las ocurrencias de Teddy, el pequeño era muy travieso, ella lo extrañaba siempre fueron muy unidos, la rubia lo adoraba, llegaron al negocio de Lupin, para entrar aun con la sonrisa plasmada en sus labios, a la rubia se le hizo extraño el licántropo fuera ese dia, ya que los domingos eran familiares para ellos, no pregunto y espero que el hombre a quien consideraba su padre trajera el liquido caliente. Ambos se sentaron en unos bancos frente al mostrador.

- ¿No abriras?,- cuestiono la joven rubia.

- No tengo ganas, de hecho quería estar en librería,- no continuo al ver que su voz se cortaba, la rubia sabia que pasaba, era cierto que el y Tonks tenían una relación hermosa, pero si peleaban mucho, en ocasiones era verdaderamente tardadas sus discusiones.

- Y dime que mas ha hecho mi pequeñito,- la rubia siempre le gustaba hablar de su pequeño metamorfomago.

- Sonriente,- hablo el licántropo recuperando su alegría,- te extraña sabes, siempre pregunta por ti,- la rubia se enterneció.

- Lo ire a ver solo quiero tener un momento libre, ahora que entreno en el departamento de aurores, no deja mucho tiempo,- el licántropo sonrió.

- No te angusties, sabes que Teddy es un niño inteligente, cuando puedas no dejes de ir a la casa, sabes que siempre seras bienvenida,- ella asintió,- y se que no es de mi incumbencia pero sabes que siempre te considerado una hija.

- Y yo un padre,- termino la joven.

- Lo se por eso mismo me preocupa verte asi de triste, imagino que no la estas pasando bien, pero hay una tristeza y enojo,- ella asintió,- no tienes que contarme pero me encantaría ayudarte,- la rubia asintió, si habia una persona a la que le tenia confianza era a el, ya que si le decía a su padre lo que paso, el no dudaría en maldecir a su esposo, ya ni mencionamos a Draco, ademas Remus siempre habia sido un hombre maduro.

- Bueno tu conoces muy bien a Severus,- el castaño asintió,- sabes lo difícil que es su carácter,- al ver asentir al licántropo la rubia procedió a contarle todo lo que paso, desde que tuvo sus primero encontronazos con el, desde el dia que supo seria su esposo, hasta el del hospital y los ocurridos hacia casi menos de una semana, ademas del momento de gran silencio que tenían. El hombre frente a la joven, asentía, hasta que ella termino de hablar.

- No estoy nada de acuerdo por como te ha tratado, creo que ha sido muy brusco,- la rubia asintió,- pero seamos conscientes tu tampoco has actuado bien, siempre lo llevas al limite, lo insultas no digo que sea correcta su forma de reaccionar, pero debes entender el pasado de Severus, a el los golpes de la vida lo han hecho desconfiado, el sufrió por amor, y esas heridas son las mas difíciles de curar,- la rubia asintió pero al escuchar la seguridad en que hablaba el castaño, se mordió el labio suprimiendo su pregunta,- no lo digo por mi aclaro, pero si se de alguien que paso por eso.

- Quien,- no se contuvo a preguntar.

- Dora,- respondió para después beber de su chocolate, la rubia casi se le cae la quijada cuando escucho aquella declaración,- no angusties hace mucho lo supere, el punto es,- guardo silencio un momento,- que ella antes de mi estuvo con alguien por lo se muy importante para ella, ellos terminaron y Dora estaba deprimida yo tenia sentimientos por ella, asi que le di el hombro donde llorar, se refugio en mi, despues nos casamos y tuvimos a Ted,- ella suspiro, el siempre habia sido excelente,- se que dentro de ella, no la ha olvidado, en ocasiones me duele pero se que esta conmigo, el dia que ella quieras estar con el, ese dia la dejare, antes no, el punto no es ese, lo que deseo darte a entender, es que Dora amo, y cuando ese amor es destruido por uno de ellos, siempre queda el recuerdo, es difícil de olvidar y si no sales de ese dolor, es fácil caer en una amargura.

- Asi que nunca olvido a Lily,- el castaño negó.

- No aseguro nada, pero creo que Lily no es la causante de la amargura de Severus, hubo un tiempo, que a el se le vio diferente, antes de la muerte de Dumbledore, no alegre pero menos huraño, habia incluso sospechas de que estaba con alguien, pero nadie se puso a averiguar. Despues de la batalla en Hogwarts y el despertó, regreso a ser el mismo de antes, pero mas serio. Como te digo no deseo afirmar algo de lo que no estoy consciente, pero tal vez el amo por segunda vez y ahora esta mas enojado que antes, no lo se solo es una idea por el tiempo que lo vi diferente, pero no me hagas caso,- la rubia asintió,- solo comprendelo, no digo que sea fácil pero el ha pasado por cosas peores que muchos de nosotros,- ella asintió.

- Gracias Remus, solo espero no tener que seguir pasando por esas discusiones,- ambos asintieron, la castaña reacciono al ver el reloj de la pared,- me tengo que ir me espera,- el licántropo asintió, se bajo del banco para después ayudar a la joven bruja, ambos se pusieron de pie, mientras salían de la librería, iban riendo recordando eventos del pasado,- recuerdas cuando Teddy me vomito, fue lo mas gracioso,- ambos rieron, el castaño cuidaba a la bruja ya que muchas miradas se posaban en ella, cuando de pronto ambos se detuvieron en seco al ver una figura frente a ellos.

- Lupin,- se escucho el siseo en su voz,- veo que encontraste a mi esposa,- agrego mientras tomaba el brazo de la rubia, ella sintió fuerza pero no la lastimaba.

- Severus solo tomábamos chocolate,- afirmo el castaño al ver la mirada furiosa del pelinegro.

- Solo espero que para la próxima alguien me avise, cuando decidan tomar chocolate,- hablo seriamente,- nos vamos o necesitas mas tiempo,- ella asintió soltándose de su agarre, acercándose el hombre de mirada cálida para abrazarlo.

- Salúdame a todos, pronto me verán en la cabaña,- el licántropo asintió sonriendo alegremente.

- Cuidate mucho a Teddy le gustara saber que pronto iras, Severus,- dijo inclinando la cabeza, para despues darse la vuelta y caminar hacia la librería, la rubia observo la mirada molesta del pocionista, el le extendió el brazo pero ella se negó.

- Estoy muy sucia y tu ya te cambiaste, te voy a manchar la capa,- dijo la rubia para después comenzar a caminar en dirección a la botica, la castaña camino a un lado del pelinegro, mientras avanzaban llegaron a una puerta elegante, con gran des ventanales, donde se exhibían, el hombre abrió la puerta permitiendo que ella pasara, al entrar la rubia quedo maravillada al ver vitrinas con pociones y pociones, era hermoso,- ¿Todas esas tu las haces?,- pregunto interesada,- el sabia que si ella le hablaba era algo bueno aunque solo fuera por pociones.

- Si soy el único encargado del lugar,- dijo con la misma mirada de seriedad,- debemos irnos o de contrario tu madre estará molesta,- ella asintió, ambos se metieron a la chimenea, el pocionista la sujeto de la cintura, para ponerla junto a su cuerpo, mientras arrojaba los polvos flu, ella sintió el mareo habitual, al salir del lugar, observo que estaban en la sala de la mansión, pero lo que mas le sorprendió fue ver a algunas mujeres sentadas, en sillones. La rubia se puso roja ya que ella se veian impecables mientras que ella un desastre con su traje de auror, ademas de estar sucia, ella reconoció a las mujeres Greengrass, mientras que una mujer morena la observaba detenidamente, ella se puso de pie dejando de lado todo lo aristocratico en ella, la vio a los ojos para abrazarla.

- Mi niña estas enorme,- la rubia se ruborizo,- perdón que distraída soy, Anabelle Zabini,- la rubia extendió su mano para saludarla,- aunque nunca hicimos el ritual, tu madre me nombro como tu madrina cuando me confeso que habías nacido, siempre hemos sido buenas amigas, espero que me consideres alguien importante,- la rubia asintió.

- Mucho gusto Señora Zabini,- se giro a Severus que estaba serio,- mi esposo Severus Snape,- el pocionista beso la mano de la dama, para despues disculparse y salir de la habitacion, sin antes saludar a las damas.

- No te preocupes mi niña, lo hombres son serios,- ella asintió sabiendo que el era aun mas serio.

- Si me disculpan me retiro a vestirme con ropa mas descente, ustedes entenderán vengo de mis labores en el ministerio,- beso la frente de su madre, antes de salir por la puerta, para ir corriendo a su habitacion.

Mientras tanto en la biblioteca de la mansión, los hombres bebían whiskey de fuego, como refugio en esas paredes para evitar las charlas de sus mujeres, excepto Nott el habia llegado sin pareja, cuando entro el pocionista, saludo mientras observaba con ojos de muerte el castaño. Los hombres se pusieron al dia.

Media hora despues la rubia salía con un vestido rojo, entallado a su cuerpo, hasta el piso, si algo habia aprendido de su madre es que cuando habia reuniones tenia que vestirse de esa forma, llevaba el cabello suelto en perfectos rulos, su madre decía que habia acado el cabello de los Black, rebelde como sus personalidades y que por eso ella habia estado en al casa de lo leones, camino por los pasillos hasta bajar las enormes escaleras, su elfina le había dicho que todos estaban en el comedor, asi que ella camino hasta las puertas negras, la rubia entro al comedor, donde observo sentados, a un gran grupo de gente, su padre a la cabecera, a su derecha su madre donde habia una lado vacio para ella, en frente su hermano y Astoria, su madre y hermana y quien parecía ser Zabini y su madrina, frente a el estaba Severus y junto de este Theo quien le sonreía, la rubia saludo mientras los hombres se ponían de pie, al acercarse a su hermano lo saludo y a su cuñada, despues hizo lo propio con su padre, su esposo la ayudo a sentarse, las miradas estaban puestas en ella, solo sonrio mientras su madre le apretaba una pierna para darle valor, odiaba ese tipo de reuniones, no tenia mucha experiencia y deseaba no cometer errores, la comida apareció la charla estaba sin enfocarse a ella cuando el postre aparecio, fue cuando ella se convirtió en su atracción, la rubia como siempre ataco primero.

- Asi que venias del ministerio, Hermione,- hablo la rubia. Ella despues de dar un sorbo a su te hablo.

- Si tenia entrenamiento físico,- lo dijo sabiendo su reaccion de antemano.

- Pero que horror con eso te pueden lastimar mucho,- hablo exagerando como siempre.

- De hecho Isabella,- le hablo por su nombre sabiendo que a ella le molestaría,- mi cuerpo soporta mucho creeme soy fuerte, no por nada soy una Malfoy,- el pocionista levanto una ceja, mientras Narcissa casi se ahogaba por reir mientras tomaba el te.

- Mi madre solo se preocupa por ti no tienes porque ser grosera,- hablo Daphne otra insoportable.

- De hecho querida ella no le falto al respeto solo explico lo obvio hay mujeres que parecen delicadas y son unas guerreras, como Hermione que ha luchado y sobrevivido un entrenamiento no es nada,- intervino Anabelle Zabini,- en cambio tu madre si es impertinente al hacer ese tipo de comentarios, la hermosa Hermione, solo explica que ella trabaja,- la rubia fulmino con a mirada a su suegra.

- Es muy interesante la carrera que elegiste,- hablo Blaise,- ¿Y que especialidad haras?.

- Encantamientos y maldiciones, quiero poder deshacer ciertos hechizos, ademas de ser especialista en duelo,- hablo con orgullo.

- Yo crei que lo harias en pociones como tu esposo es experto,- dijo el moreno. Ella simplemente negó.

- Pues yo aun no entiendo como una dama de sociedad, puede estar trabajando y aun mas como pudieron darle permiso, mis niñas fueron criadas para ser esposas y madres,- hablo Isabella, cuando la rubia iba a hablar una voz gruesa resonó.

- Creo que esas son ideas antiguas, si hoy en dia alguna mujer desea laborar es algo que debemos apoyar, ademas eso no la hace menos merecedora del titulo de dama,- dijo mirando a la mujer,- Hermione decidió su futuro y lo respeto si alguien no lo acepta ese es su problema no el mío.

- Ademas Isabella ya no estamos en estos tiempo, yo me siento muy orgullosa que mi hija, sea alguien productiva y mas agradezco a su esposo que le haya permitido seguir laborando, seria un desperdicio de mente si ella no la ejerciera, para algo mas que eventos sociales,- la rubia se sonrojo y no pudo evitar ver al pocionista y dedicarle una sonrisa. Momentos despues se levantaron de la mesa. En el salón las mujeres se quedaron mientras que los hombres charlaban entre ellos, ya entrada la tarde, el pocionista y su esposa se despedían, mientras que Hermione se despedia de todos, llego el turno de su amigo Theo, se dieron un abrazo, mientras el castaño le sonreía.

- Buena defensa la de hoy,- se burlo el joven.

- Ya cállate Nott, te veo en estos dias debemos decidir que haras con Luna,- el joven asintió sonriendo. Charlaron unos momentos hasta que Severus se acerco para llevarla a la chimenea.

- Nos vamos,- ella asintió.

- Madre Padre nos vemos,- les sonrio ya que anteriormente se habia despedido. Para despues desaparecer entre las llamas verdes. Cuando aparecieron en la mansión el pocionista iba a sentarse al escritorio, ella le hablo,- Severus,- el hombre giro su cuerpo mientras la veía seriamente.

- Dime,- hablo serio.

- Si lo deseas puedes volver a la habitacion,- el la vio perplejo de verdad ella decía eso,- es mi forma de darte la gracias por haberme defendido,- el pocionista asintió.

- Mas tarde subo,- ella sonrio mientras salía de la biblioteca, sin saber la razón el pelinegro sonrio, para despues sumergirse en un libro en la biblioteca de la mansión el que también era su refugio. El hombre no noto una sonrisa por parte del retrato del cuadro arriba de la chimenea.