Todos los personajes y lugares son de J.K. Rowling. Ya que si Severus fuera mia, la de cosas que haria con el(Hablar, pasear), no sean mal pensadas.
Capitulo 14: Mientras duermes.
Una hermosa mujer rubia caminaba por un cementerio el lugar era un hermoso recorrido mágico, caminaba con una mirada perdida, que era tan distinta a la soñadora que siempre tenia en sus bellos ojos azules, la sensación de estar en ese lugar le llenaba de tristeza pues recordaba que ahora estaba sola en el mundo, claro que tenia a sus amigos, pero solo eso a nadie mas. Mientras caminaba recordaba esos dias felices donde tenia a sus padres con ella, lo único que alegraba su soñadora alma era saber que sus padres estaban juntos en la inmensidad del paraíso, junto a tantas personas que ella quería, amigos que habia perdido. Llego a lugar con lapidas de mármol blancas, juntas la verlas no pudo evitar soltar lagrimas, ese dia era especial para la joven ya que sus padres cumplían años de matrimonio, la felicidad se situó en su pecho, podrían festejarlos juntos.
Después de hablar con ellos, decidió salir de ese lugar que a pesar de ser un lugar triste, era un sitio que le traia paz, iba con la cabeza agachada mientras veía una figuras que se formaban en el suelo, cuando de pronto sintió un cuerpo golpear el suyo, la rubia sintió que se caería pero una fuera que se concentro en su brazos la sostuvo, la joven bruja abrió los ojos para ver a un joven castaño, ella lo recordaba pero ese dia se veía diferente, como melancólico pensó la rubia.
- Lo siento señorita,- dijo el joven Slytherin, Luna sonrio mientras se soltaba, el joven la observo detenidamente, reconociéndola,- Luna perdón,- ella negó.
- Vas muy distraído, los nargles que están en tu cabeza, hacen eso,- el castaño por primera vez en el dia sonreía, aunque esa sonrisa no fue por completo cosa que no paso desapercibida para la rubia,- estas triste,- afirmo directamente, el solo bajo su cabeza,- solo debes saber que a la persona que quien desees ver aquí, es feliz porque te cuida desde donde esta,- el castaño la observo a sus ojos soñadores, esa inocencia es la que lo enamoraba.
- Gracias Luna me has dicho palabras muy hermosas,- la rubia sintió como sus mejillas se ponían coloradas, el castaño la miro con dulzura.
- Espero estes bien, yo me tengo que retirar,- antes de que la rubia se marchara y con ella la posibilidad de estar pasar un rato a su lado el castaño hablo.
- Puede invitarte a tomar un café,- ella sonrio mientras asentía, ella no podía negar el gusto que tenia por el joven frente a ella, pero suponía que el solo era amable. El le mostro su brazo para tomarlo, caminaron por el cementerio mágico mientras salian para aparecerse, llegaron a una hermosa cafetería donde el joven la ayudo a sentarse en una mesa. Pasaron unos minutos mientras ambos guardaban silencio. Cuando los cafes llegaron, la rubia tomo una cuchara, chocando con la mano del castaño que imitaba su acción, ambo sintieron una corriente eléctrica en su cuerpo.
- Dime que ha sido de ti despues de Hogwarts,- la rubia a pesar de querer saber a quien iba a ver al cementerio, penso en guardarse su curiosidad.
- Manejo los negocios de la familia,- comento el joven Nott,- Hermione me comento que habías llegado de viaje cierto,- la rubia asintió.
- Si, fui a cumplir el sueño de mi padre,- afirmo la rubia con una voz triste, el castaño sintió que el corazón se derretía, escuchando la voz triste con la que hablo, ella continuo,- el era un buscador de criaturas mágicas, lo hice por el, solo que nunca encontré una especie en especial,- ella sonrio con nostalgia.
- Se que el esta orgulloso del esfuerzo que hiciste,- afirmo con una mirada tierna en su rostro.
- Lo se, solo me hubiera gustado hacer mas,- ella sorbio de su tasa mientras el hombre frente a ella, se veía con melancolía,- fui a ver a mis padres,- el castaño levanto la cabeza,- al cementerio agrego,- mi madre murió cuando estaba pequeña, ella era una bruja que experimentaba mucho, una tarde estaba en su laboratorio y entre con ella, en un movimiento malo, mezclo ingredientes peligrosos ella se giro hacia mi lanzando un hechizo de protección, no se pudo cubrir a si misma solo a mi, el lugar exploto y murió,- al joven se moría del terror al pensar que la joven de sus sueños, pudiera haber tenido un destino tan trágico. Por su parte Luna sentía un gran confort, el poder hablar de ello, solo Hermione sabia esa historia
- Pero no debes sentirte culpable,- sentencio el Theo al ver que la rubia no hablaba.
- Claro que no,- afirmo la rubia,- yo se que no fue mi culpa, nunca lo he sentido de esa forma,- el corazón del castaño se encogió al recordar su historia, el si se sentía culpable de la muerte de su madre, solo que no estaba preparado para decirlo, sentía miedo de que lo repudiara, solo Hermione y Draco sabían lo que realmente paso esa noche,- estas bien,- cuestiono la rubia, mientras tomaba la mano del castaño.
- Si Luna,- el se tenso.
- Theo,- el levanto el rostro,- solo quiero decirte, que a pesar de la ausencia de las personas que amamos, eso solo es físicamente, ellos siempre estarán con nosotros, ellos nos aman, por ese motivo yo no me siento sola,- momentos despues se levanto de la silla,- me tengo que retirar, porque tengo que ir a San Mungo, pero espero poder verte otro dia,- despues de dedicarle una sonrisa, salió por la puerta del lugar, dejando a Theo con una tierna sensación de ternura que solo ella podía dejar.
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En un pasillo en el ministerio, una joven pelinegra llegaba de la mano de un joven alto, de aspecto atlético muy guapo, tomados de la mano despues de haber salido a comer, llegaron al lugar de trabajo de la joven. Ella se levanto de puntitas para darle un beso, si bien era cierto no eran novios, ambos se permitían esas muestras de cariño, al estar el pasillo vacio sin muestra de nadie mas, se permitió besarlo ya que nunca lo hacia cuando habia publico.
El joven la tomo de la cintura primero con delicadeza, cuando quiso profundizar el beso, ella intento hacer su cuerpo hacia atrás, el joven por alguna razón no lo permitió, aprisionándola con mucha fuerza, ella puso sus manos en sus hombros haciendo fuerza, pero el al ser mas fuerte no pudo, su cuerpo choco contra la pared mientras el silencio era su único compañero, el joven profundizo mas el beso tocando a la joven en partes delicadas, ella como ultima alternativa lo mordió fuertemente, provocando que se separaran mientras el joven tocaba su labio, del cual salía un liquido de color rojo.
- Ahora entiendo te gusta difícil,- despues de esas palabras se acerco a ella, mientras la joven le propinaba un golpe en el rostro,- que demonios,- grito el joven.
- Que demonios te pasa, dije que no es no,- dijo con amargura la pelinegra.
- Pero Pansy, no te hagas la santa si todos sabemos que eras la amante de Blaise aun cuando el estaba comprometido,- la pelinegra sintió que se moria, siempre la recordarían por su pasado, pero como una buena Slytherin oculto su dolor.
- Querido podre haber sido su amante,- escupió esas palabras,- porque quise, pero que crees,- el hombre frente a ella lucia molesto,- contigo no me interesa nada mas,- el joven sangre pura la tomo de las muñecas sumamente molesto.
- A que juegas, no estoy soportándote para nada,- afirmo lleno de cólera,- todos sabemos que solo sirves para estar en la cama,- ella se rio burlonamente.
- Lamentablemente tu ni para eso sirves,- le afirmo la joven con enojo,- asi que mejor lárgate,- el la miro furioso antes de que hablara una voz resonó.
- Pasa algo,- hablo el niño que vivio, el cual los observaba.
- Nada,- dijo el joven Slytherin.
- Entonces creo que ya debes entrar Pansy,- hablo con seriedad,- tenemos trabajo,- el joven que aun aprisionaba contra la pared a la pelinegra la solto molesto.
- Nos vemos otro dia dulzura,- le hablo con falso acento meloso, ella levanto una ceja y antes de atravesar el umbral de la puerta hablo la joven pelinegra.
- Creo que no te quedo claro,- hablo fríamente,- pero lo nuestro se termino,- dándose media vuelta entro al departamento de aurores, con Harry detrás de ella, la joven no siguió avanzado cuando una mano la detuvo.
- Estas bien,- cuestiono el azabache preocupado,- las cosas no se veía bien.
- Nada de que debas preocuparte Potter,- dijo la pelinegra.
- Solo si necesitas algo dime,- ella se dio la vuelta para irse a su escritorio, el joven de lente no vio la sonrisa de satisfacción que se formaba en los labios de la bruja.
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En la mansión Malfoy un joven matrimonio cenaba, ambos estaba en silencio mientras seguían consumiendo sus alimentos, Astoria habia querido iniciar una conversación con el, ya que raras eran las ocasiones en las cuales podían estar un tiempo a solas, lamentablemente no sabia que hablar. Mientras que el rubio platinado estaba observando su bebida, estaba estresado por una tarde ajetreada en el hospital, al llegar el postre la joven señora Malfoy le tomo la mano.
- ¿Estas bien Draco?,- pregunto angustiada.
- Si,- dijo secamente.
- Pero te vez mal, quieres una poción…,- el rubio no la dejo continuar.
- No se de donde sale tu interés, pero realmente dejame en paz,- le reclamo groseramente, la joven se puso de pie, bruscamente provocando que la silla cayera, se veía molesta.
- Mira Draco, no se que pasa contigo, solo intento ayudar y ser buena esposa, pero hasta yo tengo un limite, he intentado llevar un matrimonio armonioso para estar bien, tu no quieres eso, solo deseas pelear y tratarme mal, no se porque y debo decir que a estar alturas no me interesa,- se dio la vuelta y se fue dejando a Draco sorprendido por la actitud de su joven esposa.
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Las cosas en la mansión, donde el matrimonio Snape vivía habían mejorado considerablemente, pasaron de ignorarse y evitarse, a compartir la cena diariamente, una semana paso con esta pequeña tregua, ya que ambos comprendieron que el rumbo que estaba tomando su matrimonio no era el correcto, si ya debía pasar juntos el resto de sus vidas, esperaban que fuera de una forma civilizada.
Esa noche la rubia estaba en la biblioteca, metida como de costumbre en su lectura, esa noche en particular se negaba a ir a dormir ya que las pesadillas regresaron, lamentablemente no estaba Remus para consolarla, estaba nerviosa porque no quería volverse a dormir, ya habia visto suficiente sangre como para toda una vida.
El libro que leia para distraerse, cuando llegara Severus le pediría una poción para dormir sin sueños, tenia dos dias sin dormir y al dia siguiente tenia una prueba física muy importante, asi que solo debía esperarlo.
Esa noche el pocionista llegaba tarde a casa, ya que ese dia habia recibido otra nota de ella, diciéndole que quería verlo, el no respondió pero al terminar con un humor de perros, no quiso llegar para no desquitar su coraje con Hermione. Además estaba preocupado por ella, tenia dos noches que en la madrugada pateaba todo, el no entendía que le pasaba, solo repetía que no lo hicieran, lloraba por las noches impidiendo que el mismo durmiera. Ahora el pocionista ya terminando de alejar de su mente, esos pensamiento, fue a la botica de la chimenea para aparecer en la mansión, cuando llego a la chimenea había mucha luz, asi que dirigió su vista a donde siempre encontraba a cierta joven rubia, ella estaba con nariz metida en un libro, el pocionista la observo se veía exhausta, dejo caer su maletín en el escritorio haciendo que esta vibrara la joven brinco observando el lugar para saber de donde provenía el ruido, cuando vio al hombre vestido de negro, cerro su texto mientras se levantaba.
- ¿Ocuparas la biblioteca?,- cuestiono la joven Sra. Snape.
- Solo revisare unos papeles,- respondió el hombre de cabellera negra, con su mueca seria que siempre tenia plasmada en su rostro.
- Me retiro,- se dirigió a la puerta, ya que a pesar de compartir una comida al dia, y la cama, ella no quería incomodarlo y tentar su suerte de ese momento de paz que tenían, al llegar a la puerta volteo su cuerpo,- Severus,- lo llamo el hombre con un asentimiento de cabeza insto a que continuara,- ¿tienes alguna poción para dormir sin sueños?,- el pocionista no podía creer que ella preguntara eso, jamás penso que usaría esas pociones por lo fuertes que eran.
- No tengo ninguna a la mano,- ella bajo la cabeza, de verdad la necesitaba,- si esperas una noche mas mañana te puedo traer alguna,- ella asintió.
- Gracias,- antes de cerrar la puerta dijo,- buenas noches,- el hombre de nariz larguirucha solo escucho el sonido de la puerta al cerrarse. Hundido en sus pensamientos, el hombre se quedo observando la puerta, el a pesar de su frialdad no quería dañar a nadie, solo que por alguna razón al estar a su lado y dormir con ella, le traia paz, una que solo sintió cuando estaba con ella, bajo su cabeza para hacer su lista de hierbas que necesitaba, haría un viaje pronto para hacer algunas recolecciones, tomo un sorbo de whiskey mientras terminaba, su cabeza le dolia por el dia que tuvo, hasta que una voz patosa lo molesto.
- Hijo ve a descansar, una joven te espera,- dijo el hombre de la mirada azul, que estaba en su cuadro.
- Sabes Dumbledore, si continuas de esa forma, hare lo que una vez te dije, quemare tu asqueroso cuadro,- amenazo el pocionista.
- Sabes que no lo haras, ya que no tendrías con quien pelear,- comento burlon el cuadro.
- Sabes que lo hare viejo.- siseo el pocionista.
- Ya hijo no te molestes,- calmo el hombre de la gran barba,- solo quería decirte que la Señora Snape,- el pelinegro rodo los ojos,- esta un poco decaída,- el pocionista levanto su ceja.
- De eso hasta yo me he percatado,- ataco.
- Lo se solo que vigílala, ella paso por algo muy grave despues de la guerra, eso le dejo secuelas,- el pocionista quiso que siguiera hablando pero cuando no lo hizo, el pregunto.
- Que ocurrió,- cuestiono directamente.
- Eso mi querido hijo, solo te lo puede decir tu esposa,- el cuadro hizo un ademas de querer dormir,- bueno me marcho que ire a visitar a Minerva,- momentos despues la imagen del cuadro desapareció. El pocionista se quedo con aquella duda, porque decía que ella habia pasado por algo, todos sufrieron despues de la guerra pero ella que habia pasado en especifico, era una intriga que necia en su pecho. Minutos despues al no conseguir concentrarse, se levanto de la silla para ir a su recamara, al llegar al lugar que compartía con la rubia, camino hacia la cama, se veía tranquila durmiendo, la mitad de su cuerpo lucia destapado, ella no entendía que debía cubrirse. Fue al baño para cambiarse, una vez con su pantalón negro y una camisa blanca, se acomodo debajo de las cobijas. Cuando estaba a punto de cerrar los ojos, sintió los movimientos que hacia dos noches era su calvario, el pocionista no sabia que hacer, pero harto de la situación, decidio despertar a la rubia, ella se movia mientras el se inclino hacia ella, para moverla, al momento de que el puso sus manos en su joven esposa, ella dejo de mover su cuerpo, ella se dio vuelta ya que le daba la espalda al pocionista, con ese movimiento quedaron uno frente al otro, ella puso sus manos alrededor de su cuerpo y volvió la calma. El pocionista incomodo intento separarla, pero al no lograrlo, ya que si lo hacia con mas fuerza la podía lastimar, se recostó con ella en su pecho, al inicio le resulto molesto mientras que con el paso de los minutos se acoplo al calor de la joven, su respiración fue calmada, el no comprendía que pasaba con ella, y tampoco le preguntaría, la confianza entre ellos no era la suficiente, una hora despues, de contemplarla el hombre de mirada fría alcanzo el mundo de los sueños, sin percatarse de una mirada gris observo su rostro solo por unos momentos para despues dormir tranquilamente y por primera vez hubo paz en aquellas almas perturbadas mientras dormían.
