Advertencia: Ya es hora de actualizar, así que vamos al ruedo xD. Rozen Maiden, sus distintas series en anime, videojuegos, figuras, peluches, OVAs y manga y sus personajes no me pertenecen, sólo la trama tan rara que aquí les expongo :p

El cierre de los campos N

Había sido apenas unos cuantos segundos de caos y confusión, pero todos los que estaban dentro de la casa de los hermanos Sakurada se sentían atrapados en una eterna tormenta de cristales rotos, ráfagas de viento desordenadas y desorientación absoluta. Shinku en cambio ya estaba segura de quién se había metido de aquella manera tan brusca, pero espera que la ráfaga terminara para hacer frente a su más grande enemiga.

-Oh, vaya. No sabía que las perdedoras estaban aquí para hacerle porras a Shinku.

-Ya sabía que vendrías tarde o temprano, Suigintou.

Jun se asusta mucho porque estaba anticipando que la pelea entre ambas muñecas resultaría nuevamente en la destrucción de la casa, razón misma para llenarse también de valor e interponerse entre ambas muñecas para salvar su hogar.

-¡Un momento! ¿No creen que mejor deberían resolver sus diferencias hablando, o por lo menos en un lugar que no sea aquí?- dice a la desesperada, a como diera lugar quería detener todo aquello.

-Los humanos no deben entrometerse- sentencia Suigintou con un dejo de desprecio, y luego voltea la vista nuevamente a Shinku-. Pensé que habías amaestrado bien a tu médium, pero veo que sigue igual que siempre.

-Jun- Shinku pasa de largo a su médium para estar nuevamente frente a Suigintou-, esto es un asunto de Rozen Maiden a Rozen Maiden, por lo que tu intervención más allá de proveerme de energía está de más- Jun se enoja por aquello-. Sin embargo, mucho me temo que hay un problema con que podamos pelear en el juego de Alice de la forma debida, Suigintou- la referida se muestra confusa por ese señalamiento de Shinku-. Supongo que deberías ir a tu campo N y ver por ti misma que hay algo que está mal.

Suigintou se queda parada en donde estaba, intentando asimilar aquellas palabras de Shinku. Souseiseki, Hinaichigo, Kanaria y Kirakishou sabían que Shinku intentaba advertir a la mayor de todas ellas acerca de las maldades que se había propuesto hacer el conejo, pero Suiseiseki veía todo como una buena broma que Shinku le estaba jugando a Suigintou, después de todo no le estaba especificando el qué estaba mal. Suigintou entonces parecía que estaba siendo convencida por el argumento incompleto de la inglesa, por lo que levanta vuelo, no sin antes darle una mirada amenazadora.

-Vuelvo en un momento. Si resulta que sólo querías distraerme para huir, entonces tomaré las Rosas Místicas de las demás y después voy por ti.

-¡Ja! Me gustaría verte intentándolo, onee-sama negra- reta Kirakishou muy segura de sí misma.

-No necesito estar completamente descansada para darte tus pataditas-desu- reta también Suiseiseki.

Suigintou no se molesta en responder a las provocaciones, en lugar de eso se va de allí volando sin despedirse. Jun suspira aliviado porque al menos así se pudo posponer la tan temida pelea. Shinku usa sus poderes para recomponer la mesa, los platos y los vasos para así continuar comiendo, pero deja el resto del desastre como estaba.

-Oye, ¿y lo demás qué? ¿Que se termine de caer?- pregunta Jun.

-Oh, lo demás- Shinku mira a uno y otro lado y continúa con su té-. Que lo limpien las demás.

Las demás muñecas miran con desagrado a Shinku, y ésta hacía como que no pasaba nada.

-¿Cómo es eso de "que lo hagan las demás"?- empieza Kanaria agitando los brazos- Se supone que Suigintou volvió un desastre el lugar por querer retarte a ti, no a nosotras-kashira.

-La limpieza no es algo que una dama de clase como yo tenga que hacer- responde secamente Shinku.

-¿Y nosotras qué somos, tus sirvientas?- salta Souseiseki, para sorpresa de todos.

Nadie lo había notado, pero habían olvidado algo importante. La conmoción causada por la repentina llegada de Suigintou les había distraído lo suficiente como para olvidar ese algo.


Campo N de Suigintou

El portal por el espejo se abre, y de allí sale Suigintou para revisar lo que le había señalado Shinku. A primera vista no había nada raro: el mismo desastre, la misma desolación, la misma atmósfera deprimente, la misma oscuridad y el mismo todo, y fue precisamente eso lo que la hace enojar, pues sentía que Shinku la había vuelto a engañar.

-Tch. Esa Shinku me las va a pagar, mira que venirme con esos cuentos...

-Más bien debería ser usted la que deberá pagar si desea quedarse aquí más tiempo, señorita.

Suigintou se sobresalta y ve cómo se forma una madriguera de conejo frente a ella, y de allí emerge lentamente Laplace no Ma. Ver al conejo no ayuda en absoluto a mejorar el estado de humor de la prusiana, especialmente porque eso que había dicho le daba muy mala espina ¿Pagar para quedarse en su propio campo N? ¿Qué sandez estaba diciendo ese? Sea lo que sea, Suigintou pensaba que el conejo se estaba buscando una buena paliza, y con ella la había encontrado.

Laplace podía ver que la muñeca estaba sacando su espada para rebanarlo cual jamón, pero eso no lo preocupaba para nada, de hecho parecía un tanto divertido, y eso impulsó a Suigintou a atacarlo con toda su furia.

-¡NO VENGAS A MOLESTAR EN MI CAMPO N!

El ataque choca con estrépito contra una pared derruida que tenía en su interior infinidad de extremidades de muñecas, pero Laplace no sufre ni un solo rasguño; no fue para él ningún problema esquivar a Suigintou.

-Lamento mucho hacerle pasar un mal día, pero es mi deber como mediador y árbitro hacer cumplir el nuevo reglamento que Rozen ha implementado para el juego de Alice.

-¿Nuevo reglamento?

-Así es. El insigne creador de muñecas, Rozen, ha ordenado que a partir del día de hoy las siete doncellas conocidas como las Rozen Maiden deben pagar la módica suma de diez mil euros para poder acceder a sus campos N sea cual sea el motivo para ello, incluyendo el juego de Alice.

Suigintou ahora estaba comprendiendo lo que había querido decir Shinku, pero aún así le desagradaba que no le dijera las cosas de manera más detallada, aunque pensándolo bien, era muy poco problable que le creyera si le hubiese dicho que Laplace iba a cerrarle el acceso a su propio campo N. No podía haber empezado peor el día; había hecho que Megu le diera ánimo por casi una hora antes de salir en busca de Shinku, todo para pelear al tope contra Shinku, y resulta que ahora todo eso no tuvo sentido.

-¿Pagar por entrar a mi campo N? ¿Estás loco? Yo jamás permitiré que hagas eso, y menos porque este campo N me lo dio otou-sama... ¡Este lugar es mío, y tú no tienes ningún derecho a restringirme la entrada!

-Como le acabo de explicar, esa regla fue decretada por Rozen, por lo que si tienes algo que objetar u opinar, necesitarás decírselo a él...

-¿Estás tarado o qué? Se supone que para encontrar a otou-sama, una de nosotras debe tener todas las Rosas Místicas y convertirse en Alice ¡Y tú lo sabes muy bien, así que esa ridícula excusa no sirve!

-Pues qué lástima- Laplace se encoje de hombros, como si el inconveniente expuesto por Suigintou careciera de relevancia-. Pero así son las cosas, Suigintou. Sin el dinero especificado, pagado precisamente en euros, no puedo permitirles entrar aquí otra vez, así que si no hay otra cosa que desee decir...

Laplace abre una nueva madriguera que absorbe a Suigintou antes de que ella pudiera reaccionar y oponer resistencia. El trabajo del conejo había culminado en su primera fase.


Casa de Jun

El show de marionetas recién había empezado, y cinco de las Rozen Maiden estaban más viendo con enojo a Shinku que prestando atención al programa ¿La razón? Que al final tuvieran que ser las cinco muñecas quienes limpiaran todo el desastre mientras Shinku estaba "descansando" mientras disfrutaba de su té. Jun tampoco estaba del todo contento, pero le aliviaba que no haya pasado nada más luego que Suigintou se retirara.

Nori sacaba la basura mientras tarareaba una tonada cuando se acuerda de golpe de algo de suma importancia, así que, en cuanto termina su labor, entra casi de un salto a la casa.

-Shinku-chan, ¿no estabas diciendo algo sobre un plan antes de que llegara Suigintou-chan?

-¡Es cierto, lo había olvidado, el plan!- en ese momento Shinku lamentaba profundamente que no pudiera pausar el show de títeres, pero era el momento en que debía hablar sobre el plan que se le había ocurrido para detenerle los pies a Laplace, al cual todas se habían puesto de acuerdo en declararlo como un enemigo- Bueno, como decía antes de que Suigintou llegara, les decía que tengo un plan, y ese es...

Nunca, en todo el tiempo que había pasado desde que Shinku llegara a la casa de los hermanos Sakurada, hubo un momento en que las Rozen Maiden prestaran tan poca atención al televisor. Incluso Hinaichigo había perdido completamente el interés en el caso que estaba a punto de resolver el detective Kun-kun, y eso era realmente un logro, aunque Jun hubiese preferido que todas se hubiesen quedado pegadas a la pantalla, o que Nori no tuviera aquella genial idea en ese momento.

-¿Y bien-kashira?

-Lo que podemos hacer (porque no hay de otra, o lo hacemos todas o fracasamos) es hacer una huelga de hambre, y además anunciaremos que no habrán más peleas por el juego de Alice hasta que ese conejo levante su absurdo decreto ¿Qué opinan sobre ello? Estoy segura que algo como eso no puede fallar.

En la sala parecía que estaban rindiendo honores a un muerto, porque durante un minuto todos guardaron silencio. Sólo una suave brisa que soplaba algo indiscreta por el jardín llegó a romper aquel silencio tan rotundo, y luego de eso empezaron los intercambios de palabras.

-¿Es enserio? ¿Haremos huelga de hambre para que ese conejo sarnoso nos devuelva nuestros campos N-desu?

-Shinku, no es por ofender, pero sinceramente no creo que esa sea la mejor estrategia que puedas tener- objeta Souseiseki.

-A Hina no le gusta pasar hambre, y eso de la huelga de hambre suena como algo malo-nano.

-Onee-sama, a mí tampoco me gusta estar mucho tiempo sin comer lo que me gusta, y eso lo sé porque todavía no me han permitido comerme a ninguna de ustedes.

-En ese caso tú debes estar condenada a permanecer hundida en la máxima desesperación-desu- Kirakishou lanza una mirada de reproche a Suiseiseki.

¿De dónde sacaste esa idea tan inverosímil, Shinku?- pregunta Jun.

-¡Esa idea de la huelga no creo que sirva! Sin duda yo podría idear algo mejor-kashira.

-¡Entonces piensa tú en algo!- Shinku se cruza de brazos, muy malhumorada y refunfuñando al ver que ninguna de sus hermanas estaba, en primera instancia, de acuerdo con su propuesta- No sé ni porqué me preocupo en pensar en cómo recuperar nuestros hogares si lo único que hacen es negar a lo bruto.

Todos deciden dejar la discusión y sentarse para ver al detective Kun-kun, aprovechando que aún no había terminado de descubrir el caso. Ya habría su momento para discutir más detenidamente la idea de Shinku y tomar una decisión al respecto.


Hospital

Megu tenía muchas ganas de salir a dar una vuelta, ya tenía cerca de diez días que no salía de esa habitación que tanto repudiaba, y eso la hacía sentir muy mal emocionalmente. Quería caminar un rato, dar brinquitos como si estuviera en un campo de dientes de león, alzar los brazos frente al sol, quizás hacer el ridículo en público bailando con algún poste, todo eso porque aún no tenia la opción de terminar de morirse. En fin, el hecho era que ese encierro la tenía completamente agobiada, y para desahogarse sólo tenía dos alternativas: pasar el rato con Suigintou, o tirar los floreros nuevos por la ventana para manifestar su descontento a aquellos pacientes que sí podían salir de vez en cuando.

Y eso último es lo que se propone a hacer. Toma el último florero que acababan de poner al lado de su cama y lo lanza furiosa por la ventana, pero ese lanzamiento casi le daba a Suigintou, que estaba justo llegando.

-¡Megu! Si tanto quieres que me vaya, podrías sencillamente decirlo.

-Lo siento mucho, Tenshi-san- se disculpa Megu con sinceridad-. No era mi intención hacerte daño o correrte de aquí, es sólo que me sentía un poco mal y me dio por tirar ese florero.

-Claro, pero te recomiendo que primero veas hacia dónde lo tiras, que casi desfiguras mi rostro.

-De acuerdo, esto no se repite- Megu invita con un gesto a su muñeca para que entrara y tomara asiento en la cama, y ella se acuesta nuevamente- ¿Y cómo te fue con eso del juego de Alice?

-Muy mal- Suigintou suspira largamente antes de empezar su relato-. No sirvió de nada que me auparas tanto porque al final no hubo pelea, y más bien me enteré que ya no puedo volver a entrar en mi campo N. Supongo que Shinku y las demás estarán pasando lo mismo que yo, aunque cuando las fui a ver parecían estar muy relajadas.

-Es que ellas se quieren mucho, y si tú te les unieras, seguro que te querrían mucho también- Megu sonríe con dulzura, y Suigintou mira a otro lado con cara de indignada.

-No digas estupideces. No hay manera que me pueda llevar con ellas.

-Eso no es cierto. Tú quieres que te abracen pero nunca lo dices- Megu se lanza sobre Suigintou antes que ella se diera cuenta y la atrapa entre sus brazos-. Aún recuerdo que la última vez que salí de aquí fui a la iglesia para ver cómo estabas, y entonces abrí tu maleta y decías en sueños que te gustaría que te regalaran un osito de felpa.

Suigintou se pone mucho más roja que la ropa de Shinku, empieza a balbucear sin sentido e intenta con fuerza zafarse de aquel abrazo, pero en ese momento Megu parecía ser muy fuerte para ella. Al final debió rendirse y permitir que Megu disfrutara de lo lindo con ese acercamiento, aunque su sonrojo no bajó de intensidad mientras tanto.

-Megu...- dice Suigintou cuando su médium finalmente la suelta- Voy a tener que tomar medidas drásticas para recuperar mi campo N. Realmente nunca pensé que algo como esto pudiera pasar... realmente nunca...

-¿A qué te refieres, Suigintou?

-Si mi campo N está fuera de mi alcance, significa también que no podré estar allí tampoco en sueños, y eso me pone muy mal porque es el lugar que otou-sama hizo para mí, no me importa que ese lugar esté feo- hace una pausa larga antes de continuar-. No me gusta hacer esto, hasta pienso que podría arrepentirme de ello, pero voy a tener que ir a hablar con Shinku y las demás Rozen Maiden.

-¿En serio? ¿Cómo harás para que las demás te ayuden a recuperar tu hogar?

- A ellas también les conviene recuperar sus campos N. El imbécil de Laplace no Ma nos ha privado a todas de nuestros hogares del otro lado del espejo, nuestros campos N, así que es de esperar que estén buscando algún modo de recuperarlos.

Megu estaba interesada por ver a Suigintou junto a sus hermanas, y eso la hizo lamentar nuevamente su encierro. Suigintou va a la ventana y dedica una última mirada a Megu antes de salir volando. Prefería mil veces quedarse para escuchar alguna de las canciones de Megu, pero no tenía opción si realmente quería vencer a Laplace y acabar con esa locura que había iniciado de improviso.

CONTINUARÁ...


Antes de despedir el capítulo, creo que es oportuno agradecer los tres reviews que recibí en apenas el primer capítulo, significando esto que la recepción ha sido buena de entrada :). Ahora sí me despido y les deseo unas felices vacaciones (cortas, pero vacaciones al fin y al cabo) y que tengan mucho cuidado de camino a donde sea que vayan.

Hasta otra