Advertencia: ¿Cómo amanecen los fans de Rozen Maiden? Lo digo porque esto lo estoy subiendo poco después de despertarme :p. Ahora no perdamos el tiempo en mis horarios y empecemos con el capítulo.

Decisión irrevocable

Megu nuevamente estaba en su reciente hobby de agarrar todos los floreros de la habitación para luego tirarlos por la ventana. A raíz de aquel casi accidente y por las advertencias de Suigintou, esta vez se tomaba la molestia de ver hacia dónde los lanzaba. En eso llega una enfermera y se escandaliza.

-¿Qué estás haciendo, Megu-chan?

-Estoy lanzando floreros- responde Megu con simpleza-. Es mi manera de protestar por el trato inhumano que estoy recibiendo al estar aquí encerrada.

-Pero el doctor te había dicho...

-¡Al cuerno el doctor!- Megu le lanza un florero a la enfermera, y ésta esquiva el ataque por la mínima- Apenas estoy en edad para ir a secundaria y ya siento que envejezco en este lugar, esperando una muerte que no quiere venir por mí. Lo único que quiero es salir al menos una vez al día para dar una vuelta afuera, como todos los demás enfermos de este hospital.

-Pero...

-¡No soporto estar aquí aburriéndome!- vuelve a interrumpir Megu sin tacto alguno- Aquí ni siquiera hay televisión ni tampoco hay al menos un juego de naipes para jugar solitario ¿Cómo esperas que no me aburra aquí, únicamente viendo las flores marchitarse lentamente?

La enfermera no respondió, sólo cierra la puerta y deja en suspenso a Megu. Al cabo de un minuto, la joven deja de esperar por una respuesta y vuelve a lanzar floreros a la calle hasta que se le acaban, luego se acuesta y se queda viendo el techo, muy aburrida.

-Megu-chan, mira lo que acabo de traer- anuncia la enfermera al abrir nuevamente la puerta.

-Si es un florero nuevo, ya sabes que lo voy a tirar.

-No es eso- Megu se levanta de mala gana para ver lo que traía la enfermera, y su rostro cambia de expresión-. En vista que te estás aburriendo, decidí que te traería un televisor para que no te aburras.

-¿De verdad? Yo no sabía que la televisión le quitaba lo burra a la gente, sino más bien al contrario, y lo que quita lo burra a la gente son los libros- a la enfermera le sale una enorme gota.

-No, Megu-chan, me refiero que te traigo este televisor para que tengas algo de entretenimiento mientras cumples con el reposo que te recomendó el doctor.

Megu no se sentía en realidad conforme con eso, pero también sabía desde hace mucho tiempo que no había posibilidad de acuerdo con la gente del hospital, así que aceptó con desgano y se puso a cambiar canales en busca de algún programa que le permitiera matar el tiempo. El día apenas comenzaba.


Residencia Sakurada

-¿Cómo que no se te ha ocurrido nada?- salta Souseiseki casi tan asustada como su gemela.

-Hina no quiere hacer huelga de hambre. Hina no quiere-nano.

-E-es que me falta inspiración, después de todo, una supergenio como yo necesita de una inspiración, una musa, algo sublime que me permita tener ideas mucho mejores-kashira- se excusa Kanaria, sin lograr convencer a las demás muñecas.

-Vamos, onee-sama amarilla, que si no se nos ocurre nada bueno, entonces tendremos que acoplarnos, queriendo o no, a la estrategia de onee-sama carmesí para vencer a ese conejo- urge Kirakishou haciendo un puchero-. Tiene que haber alguna otra manera, y se nos tiene que ocurrir ahora.

-Y no solo eso, sino que ya todas nos habíamos puesto de acuerdo con negar la propuesta de Shinku- vuelve a tomar la palabra Souseiseki-. Volver a ella y decirle que lo haremos como ella quiere sería un poco humillante, además que daríamos razones a Shinku para burlarse a su manera de nosotras.

-¡Eso no!- salta Suiseiseki apretando ambos puños- ¡La única aquí con derecho a burlarse de todas ustedes soy yo, y no estoy dispuesta a compartir ese privilegio-desu!- a las demás les sale una gota por cada una.

Las Rozen Maiden (exceptuando a Shinku y Suigintou) estaban desesperadas al ver que no encontraban ninguna idea, buena o mala, para hacer a un lado la idea de Shinku de hacer una huelga de hambre para así exigirle a Laplace que les devolviera sus campos N. La idea sólo había tenido aceptación en el punto que no habrían más peleas que formaran parte del juego de Alice, pero ninguna quería pasar hambre, ya se habían acostumbrado demasiado a los exquisitos platos que todos los días les preparaba Nori.

Shinku aparece para tomar un libro del estante en la habitación de Jun, y el chico en cuestión estaba nuevamente revisando qué otras porquerías podía comprar en línea, pero desafortunadamente no había nada interesante que ver.

-¿Ya tienen una mejor idea para obligar a ese conejo sarnoso a devolver lo que es nuestro?- pregunta la inglesa con una voz vacía, pero que las demás tomaron como un reto.

-¡Piensa rápido, maldición!- Suiseiseki susurra entre dientes y le da un codazo en el costado a Kanaria, pero igual no había nada en la mente de la italiana.

-Ya veo. Entonces ninguna de ustedes sabe qué hacer- Shinku mantiene su tono vacío, pero su rostro se mostraba jubiloso-. Si sólo fuera para ustedes y sus campos N, hace rato que me habría dejado de importar, pero en todo esto también está en juego mi campo N, así que les insisto que se dejen de inventar tonterías y cooperemos ahora con la huelga, que esa estrategia siempre funciona y nos ganamos un montón de apoyo de los juguetes y de cuanta gente nos vea protestar.

-Eso me desanima todavía más- Suiseiseki niega con la mano-. Pasando hambre y encima con roñosos humanos viéndonos sufrir, eso sin duda sería el infierno-desu.

-Pues bien, entonces díganme qué se les ha ocurrido que sea más efectivo y menos humillante para ustedes, y entonces vamos a someterlo a votación.

Las otras cinco muñecas quedaron completamente desarmadas, Shinku tenía todas las de ganar, cuando de pronto la puerta de la habitación empieza a oscilar, y luego sale una tormenta de plumas negras en señal de que llegaba Suigintou.

-Genial, ya acaba de llegar la señorita pomposa y estrambótica-desu.

Jun se había olvidado de pronto de su búsqueda en línea y se lanza rápidamente debajo de la cama. Las Rozen Maiden que ya estaban allí se preparan para pelear en caso que a Suigintou no le importara que los campos N no estuvieran disponibles, pero mucho les alivió que se equivocaran. Suigintou se dirige directamente a sus hermanas, con el rostro muy serio y con los brazos en jarras.

-¿Tienen alguna idea para quitar a ese mugroso felpudo de en medio, Shinku?

-Pues sí, yo tengo una idea- responde Shinku bastante complacida-. He estado pensando en que podríamos dejar de manera indefinida el juego de Alice, y también haríamos todas una huelga de hambre para hacer que Laplace se doblegue y nos devuelva nuestros campos N.

-¿Huelga de hambre? Suena ridículo, pero me anoto.

-Claro, para ti es muy fácil- salta Suiseiseki- ¿Cómo vas a sentir hambre si no tienes estómago-desu?

Suigintou mira con muy mala cara a Suiseiseki, y esta sólo le devuelve una burlona mirada mientras que Hinaichigo y Kanaria se ponen a bailar como en el meme de Turn down for what, aunque las otras muñecas solo suspiran. Jun sale de su cama en cuanto se da cuenta que no había peligro en ese momento, pero por si acaso permanece detrás de ésta y espera a ver a dónde llegaba la conversación entre las siete creaciones de Rozen. La pelea no estalla, Suigintou sólo mira muy seria a Shinku.

-Como estaba diciendo, me da igual el método que haya que utilizar, yo sólo quiero deshacerme de Laplace y recuperar mi campo N.

-Igual yo, pero tenemos el pequeño problema de que a ciertas muñecas infantiles- Shinku mira con malicia a las demás muñecas- no les parece que sea una idea muy buena hacer esto.

-A mí tampoco me parece una gran ideota, Shinku- la inglesa ahora mira mal a Suigintou-, pero igual lo haré, pero si se me da la oportunidad de liquidar a ese Laplace, entonces mucho mejor para todas.

Shinku sonríe complacida, mientras las otras muñecas se sentían rendidas al ver que no había ya posibilidad de proponer nada distinto. La huelga de hambre iba porque iba.

-Bueno, ¿ahora podrían salir de aquí y hacer su huelga en otro lado?- las muñecas se dan cuenta de la presencia de Jun.

-Ni hablar, Jun. Tú vienes con nosotras y harás huelga también- Jun mira estupefacto a Shinku.

-¿Yo? ¿Porqué?

-Porque eres mi sirviente, y no se supone que un sirviente se esté divirtiendo mientras su ama se martiriza en una protesta, así que no hagas preguntas ni repliques lo que te ordeno.

Shinku sale encabezando a las Rozen Maiden y al pobre Jun. Nori supo que la huelga de hambre ya no tenía vuelta atrás, así que les da todos los insumos requeridos para empezar la mentada huelga: sillas, cartones, marcadores de distintos colores, ropa limpia, agua y almohadas por si se iban a quedar a dormir afuera.

-Ya lo tenemos todo- anuncia Jun con extremo pesar- ¿Ahora a dónde nos dirigimos, Shinku?

-Nos iremos a un campo N que se encuentra cerca de los nuestros, de ese modo Laplace se dará cuenta más fácilmente de nuestra treta y querrá saber qué queremos hacer.

-Una pregunta- Hinaichigo levanta la mano como si estuviera en una clase-, ¿para qué son los cartones y los marcadores-nano?

-¡Ja! Se nota que no sabes nada, Hinaichigo- se mofa Kanaria- Es lo más obvio del mundo, los cartones y los marcadores son para que dibujemos allí cuando nos sintamos aburridas-kashira.

-No es para eso- corrige Jun-. En una protesta, la gente usualmente usa cartones o cartulinas para escribir allí la razón de la huelga, y también es frecuente que se escriba allí qué es lo que exigimos.

-Entonces es para eso- Suigintou se sostiene el mentón y empieza a pensar en qué escribir-. Jamás me hubiera imaginado que los humanos hicieran este tipo de cosas. Tal vez no sean tan estúpidos como he creído siempre.

Jun fingió recibir las palabras de Suigintou como un halago, y por otro lado sabía que había mucho que debía explicarle a las muñecas una vez que llegaran al campo N seleccionado por Shinku.


Hospital

-Aburrido... aburrido... cursi... ni lo entiendo... aburrido...

Megu cambiaba una y otra vez los canales sin encontrar nada interesante que ver. Aún no eran ni las doce del mediodía, y la joven se entera que los animes buenos no empezarían sino hasta las siete de la noche. Completamente fastidiada y abatida, Megu deja caer el control remoto y no se molesta en recogerlo, luego se cubre con las sábanas y trata de dormir sin éxito alguno.

-Demonios, le hubiera dicho a la enfermera que trajera las cartas de igual manera. Siempre estoy diciendo que espero morirme, pero no quiero que sea de aburrimiento- da una y otra vuelta para acomodarse, pero daba igual lo que intentara-. La vida en esta habitación es un asco. Estoy segura que me tratarían mejor si estuviera en la habitación de alguien lesionado o...

Entonces Megu se levanta de golpe, habiendo tenido una idea espectacular para así obtener lo que ella quisiera. No habían médicos ni enfermeras que la pudiesen detener, así que se encarama a la ventana para lanzarse de allí. No había mucho problema, sólo eran varios pisos de allí al suelo, y además se sabe de gente que ha sobrevivido de caídas mayores que esa, así que Megu no veía nada de malo.

-A ver... ¿por dónde me debería lanzar?- miraba hacia cada cosa que hubiera abajo- Si caigo en este punto me doy de lleno contra el asfalto, y ahí seguro que me muero. Si caigo en este otro punto... hay mucho pasto, pero estoy segura que algún que otro niño habrá dejado una botella o alguna otra cosa contundente o perforante, y seguro que con eso me hago un daño adicional- aún Megu no sabía qué decisión tomar, y en eso llega la enfermera que pega un grito al verla al borde de la cornisa.

-¡Megu-chan! ¡No lo hagas, mejor hablemos!

Megu se da cuenta al instante que la enfermera interpretaba sus acciones como un intento de suicidio, cosa que la divierte bastante. Aún si no se pudiese morir aún, al menos podría aprovechar para hacer que la enfermera hiciera lo que ella deseara.

-¡Lo siento, pero ya me cansé de estar aquí! ¡Prefiero morir ahora antes que permanecer en esta prisión de blanco!- empieza su número con tono dramático.

-Vamos Megu-chan, deberías pensar en todo lo que dejas atrás, piensa en tu padre...

-Con eso sólo me convences de que me lance más rápido- interrumpe Megu con cara de póquer.

-Bueno, entonces piensa en cualquier cosa bonita que podrías perderte si haces esto. Piensa en ti, por lo menos.

-Claro, es lo único que puedo hacer porque nadie más se molesta en pensar en mí- regaña Megu y se aleja todavía más.

-¡No te hagas esto! ¡Haré lo que sea, pero por favor vuelve!

-¿Lo que sea?- Megu sonríe de manera siniestra y suelta una pequeña risita- Si así me lo pones, supongo que no tengo alternativa. Quiero una laptop, un juego de cartas, un masaje de pies cada semana, conexión ilimitada al wi-fi del hospital y mi derecho a salir a dar una vuelta una vez por día.

La enfermera traga grueso. El wi-fi del hospital era un asunto bastante delicado, pero tenía que llegar a un acuerdo con Megu si quería que volviese a entrar, así que acepta sus términos y le extiende la mano para alcanzarla.

Megu se sentía victoriosa, era la primera vez que alguien hacía algo que ella quisiera sin tener que lanzar todo lo que viera a la puerta, y eso era bastante reconfortante, principalmente porque ya no contaba nada que pudiera lanzar aparte del control remoto de su nuevo televisor. Poco a poco se va acercando a la ventana, y la enfermera le daba ánimos para que continuara, pero en eso pisa mal y resbala. Megu se cae de la cornisa.

-¡MEGU-CHAAAAAN!

Megu no grita, ni hace ningún sonido que sugiriera temor por la caída, de hecho su rostro estaba completamente inexpresivo cuando ve hacia el suelo, el suelo que ahora estaba por tocar...

Sin embargo, Megu no toca el suelo de cemento, ni la grama recién cortada, más bien queda colgando cabeza abajo, a mas o menos dos metros del suelo. Megu había tropezado en realidad con un árbol, y una de sus ramas había servido de gancho para frenar completamente la caída, sin embargo...

-¡KYAAAAAA! ¡NO ME MIREN! ¿¡PORQUÉ CAÍ PRECISAMENTE AQUÍIII!?

La rama se había enganchado en el pantalón de Megu, y en el proceso la prenda le fue removida hasta que sólo los pies pudieron mantenerse, razón por la cual Megu no terminó de caer, y ahora Megu se estaba cubriendo con las manos mientras se quejaba y rogaba que algún médico o enfermera la bajara de allí pronto. La enfermera que trató de ayudar a Megu no se lo piensa dos veces para bajar corriendo y ofrecerse para atrapar a la chica.

-¡Ya está, Megu-chan! Termina de soltarte que yo te atrapo.

-¡Sí claro! Ahora resulta que te enamoraste de mi belleza juvenil y quieres abusar de mí, pero te advierto que las lolis tenemos quien nos defienda- la enfermera no sabía sin reír o desesperarse por lo que dijo Megu.

-Vamos, Megu-chan, que de lo contrario te quedarás ahí colgando todo el día.

Megu bufa un par de veces antes de decidir que lo mejor sería hacer lo que le decía la enfermera, se suelta completamente el pantalón de los pies y se deja capturar por la enfermera, quien ahora se la llevaba en brazos de vuelta al hospital.

-¿No quieres regresar caminando, Megu-chan? Tú dijiste que querías dar una vuelta por allí...

-No hay manera de que haga eso con las bragas al aire- Megu se cruza de brazos y pone cara de molesta-. Además vengo de un susto terrible, si hasta las piernas me tiemblan descontroladamente- eso era una mentira bastante descarada, la enfermera no sentía ni veía nada anormal en las piernas de la muchacha-, y encima de eso, acabo de estar colgada cabeza abajo. La sangre se fue completamente de mis piernas, y si me pongo de pie, lo más probable es que pierda el equilibrio y me caiga, así que mejor llévame cargando a mi habitación, y me buscas otro pantalón.

La enfermera falla en contener una risa. Había que ver que Megu era una chica bastante extraña.


CONTINUARÁ...

Supongo que no habrá tenido pérdida este capítulo ¿verdad? Ya saben que pueden comentar sus observaciones en cuanto al capítulo, porque así es como ustedes contribuyen al desarrollo de esta pequeña historia :)

Hasta otra