Advertencia: Celebro que por fin este año saliera Rozen Maiden Zero, aunque todavía no he tenido ocasión para leerlo, pero teniendo en cuenta que esto los hicieron las insignes PEACH-PIT, no dudo que algo bueno hayan de tener :D
Quienes se burlan desde lejos
Jun y las siete Rozen Maiden yacían en sus sillas con los ojos cerrados, aparentemente inconscientes, sin duda con el deseo de que ese martirio acabase lo más pronto posible. Laplace no Ma no había vuelto allí, pero algún día tendría que volver, después de todo como réferi en el juego de Alice, era su deber hacer que éste se llevara a cabo. Un juguete que se encontraba en ese campo N se acerca sigilosamente al grupo de huelguistas para picarle una mejilla a Suigintou para confirmar que en efecto estuvieran todos inconscientes, pero en cuanto estaba a punto tocarla con la punta de su dedo, una veloz mano le atrapa el brazo y le aprieta con una fuerza endemoniada.
-¡AAAARRRGGGGHHHHH!
-¿Qué intentas hacer?- Suigintou despedía un aura que aterrorizaba bastante, no estaba de humor para bromas- Mejor aléjate de aquí, a menos que quieras que te reduzca a basura.
El juguete asiente con nerviosismo y corre todo lo veloz que es capaz en cuanto se ve libre del agarre de la Maiden alada. El hambre y el aburrimiento se habían unido a su frustración de no ir a su campo N, y a causa de eso estaba más irascible que de costumbre, aunque eso a las demás muñecas y a Jun se la sudaban.
-Unyuu. Hina se está muriendo de hambre-nano.
Yo también- dice Kirakishou-. No comerme a alguna de ustedes ya era malo de por sí, y ayunar de esta manera no hace sino matarme. Cómo deseo irme a casita.
-Pero no podemos doblegarnos- dice Shinku sin abrir los ojos ni dar ninguna otra señal de estar despierta-. Nos estamos jugando nuestro honor como las creaciones de otou-sama y nuestro derecho a nuestros campos N. Rendirnos significaría la ruina para todas nosotras, debemos ser fuertes pase lo que pase.
Shinku decía esas cosas tratando de infundir ánimo en sus hermanas, pero la verdad era que ninguna se sentía en lo más mínimo inspirada, algunas ni siquiera se molestaron en escuchar lo que había dicho. Jun era el único que realmente se había quedado dormido con mucha dificultad por el hambre, así que era el único que realmente contaba con una excusa para no haber oído a Shinku.
Hospital
Megu se despierta muy entusiasmada al pensar en que sus últimas experiencias con los videojuegos había sido real, pero se toma su tiempo para abrir los ojos para prevenir algún chasco, o tal vez pensaba que de ese modo podría hacer realidad ese fantástico sueño que creía tener. Al abrir sus ojos, la maravilla ilumina su rostro al ver que todo estaba allí, al entender que no había sido todo un simple sueño.
-¡SÍIIIIIII! ¡Tengo consola, internet y televisión! Y encima tengo permiso para salir a dar una vuelta cuando yo quiera. Nunca mi estadía en este hospital había sido tan feliz como ahora... descontando a Suigintou, claro.
Para celebrar su suerte, Megu pone un juego de zombies y ahí se queda durante casi una hora, cuando sus dedos le dolían horrores por tanto presionar botones y mover las palanquitas del joystick. Deja el juego y se levanta de un brinco de su cama, pensando en lo siguiente que podría hacer para entretenerse. No era precisamente fácil, no tenía gran cosa que hacer, no tenía deberes que la distrajeran, pero eso no implicaba que no podría inventarse algo que pudiera hacer. Las opciones eran casi infinitas aunque no saliera del hospital, y ella lo sabía perfectamente, todo lo que tendría que hacer es elegir algo para hacer e ír directo a ello.
Nuevamente se tumba en la cama y se pone a pensar en ese algo. Enseguida le aparecen decenas de opciones de lo que haría mientras pudiese disfrutar de sus paseos, pero se ve obligada a descartar la mayoría de sus ideas por implicar estas la necesaria presencia de Suigintou, que aún estando allí no podía permitirse revelarla ante los médicos, enfermeras y pacientes del hospital, pues o quería arriesgarse a perderla. Tendría que replantearse muchas cosas, pero como si de un chispazo interno se tratase, la respuesta llegó a ella, haciéndola levantarse otra vez de golpe y, dando largas zancadas, se dirigió al lugar donde pondría en efecto su genial idea.
-¿Por qué no lo pensé antes?
Residencia Sakurada
Nori estaba tomando un sorbo del mejor té que haya hecho en toda su vida, o al menos lo percibía así gracias a su sensación de triunfo sobre la basura que Jun siempre dejaba acumular en su habitación. Por primera vez en años todas las habitaciones estaban limpias sin quedar ninguna por fuera, y eso para Nori era un auténtico momento de gloria y gozo, cuando escucha que alguien toca el timbre de la casa. Se levanta y va a la puerta dando alegres brinquitos hasta llegar y abre.
-¿Sí, qué se le ofrece?
-Buenos días, elegante dama- saluda nada menos que el malvado Enju, acompañado por Laplace en su forma humana y Barasuishou-. Escuché por ahí que en esta casa tienen unas muñecas bastante hermosas y delicadas, y por ser juguetero no me puede resistir ante la tentación de averiguar si tal cosa que oí era verdad...
-Oh, claro que tengo de ese tipo de muñecas- responde Nori olvidando completamente toda discreción-. Pero resulta que mi hermano menor, Jun-kun, se las llevó y por ahora no está en casa.
-Nosotros conocemos en persona a Sakurada-kun, y sabemos a la perfección que es un buen chico- dice Laplace con una amplia sonrisa, pretendiendo parecer amistoso-. Resulta que Sakurada-kun es un conocedor, al igual que nosotros, de la vida y obra del insigne creador de muñecas conocido como Rozen, y son precisamente sus muñecas las que nos gustaría ver.
-¿Ustedes conocen a Rozen?- ambos adultos asienten, y Nori quedaba con la boca bastante abierta- Entonces pasen, por favor. Ya les voy a hacer un poco de té.
Enju, Shirosaki y Barasuishou siguen a Nori hasta la sala y toman asiento en el mismo sofá mientras esperaban a que Nori les sirviera el té que les había prometido. Era la primera vez que cualquiera de los tres haya entrado a la casa donde residían tres de las Rozen Maiden y que también era lugar de visita de las otras cuatro. La casa se veía bastante acogedora desde el punto de vista de los tres, definitivamente no fue mala la idea de venir ahí para instalarse en cierto modo.
-Aquí tengo el té... esto...
-Llámame Shirosaki, por favor.
-Mi nombre es Enju.
-Barasuishou.
Nori se da cuenta de la presencia de la muñeca amatista, y tuvo que hacer un esfuerzo casi imposible para no soltar la charola que llevaba para abrazarla, y para disimular su error con el té, le da el suyo a Barasuishou y luego se va a servir un poco para sí misma. Una vez que los cuatro estaban sentados disfrutando de la infusión, Nori ve el momento adecuado para saciar la curiosidad que estaba sintiendo.
-¿De dónde conocen ustedes a Jun-kun, y cómo es que supieron de Rozen?
-Es una historia un poco larga- responde Shirosaki con tono elocuente-. Conocimos a Sakurada-kun gracias a una amiga de ella, Kashiwaba-chan, que le hablaba sobre aprender más de las muñecas con alguien que se dedicara a elaborarlas, y fue así como nos conocimos.
-Sakurada-kun es un buen chico, muy curioso y ávido de conocimientos en el oficio- continúa Enju dejando de momento su taza de té-. También sabe cómo expresar su curiosidad de una manera más bien constructiva, y frecuentemente le enseño cómo es que fabrico muñecas y confecciono sus vestidos. Tengo que decir que eso le fascina bastante.
-Ya me lo imaginaba- sonríe Nori antes de dar un sorbo a su taza-. Me alegra mucho saber que Sakurada-kun se junta con ustedes.
-En cuanto a lo de Rozen- interrumpe Laplace como si su charla jamás hubiese sido cortada-, confesamos que desde hace mucho tiempo supimos de él y hemos querido conocer su secreto para haber creado a las siete hermosas muñecas conocidas como las Rozen Maiden, y eso llevó a Enju-sensei a lograr crear su propia muñeca después de mucho tiempo e intentos- Shirosaki gira la mirada a Barasuishou, y Nori lo imita-. Incluso lo sabemos todo sobre los campos N, esos mundos alternos al que las muñecas de Rozen son capaces de acceder a través de los sueños o con la ayuda de un espejo u otro objeto reflectante.
Barasuishou no dice nada, sólo bebe tranquilamente su té, pero eso por sí solo era suficiente para enternecer a Nori.
-Bueno, como les iba diciendo hace un momento- Nori deja su taza vacía y recoge la de los invitados en cuanto estos terminan-, Jun-kun y las muñecas no están. Ellos están en un campo N, al parecer una huelga o algo así para hacer que un hombre malvado llamado Laplace no Ma les devuelva sus campos N- Shirosaki y Enju hacen un esfuerzo para mantener la compostura, porque la verdad es que aquello les causaba mucha gracia-. Se fueron el día de ayer, y desde entonces he estado sola en casa, limpiando y adaptándome a cocinar sólo para mí, porque al ser una huelga de hambre, no puedo hacer nada para ellos ni llevarles nada de comida.
Shirosaki hace un esfuerzo aún mayor para no reírse y revelar sus verdaderas intenciones. Barasuishou era la que mejor disimulaba, porque no veía con tanta gracia lo que estaban hablando. Nori se lleva las cuatro tazas y vuelve con un plato de nueces y otro de dulces.
-Aquí tienes por si quieres, Barasuishou-chan- dice Nori, logrando que la muñeca de Enju se estremeciera por el mote-. Realmente me alegra que ustedes hayan logrado darle la bienvenida a Jun-kun a su trabajo para que aprenda otras cosas, para que conozca a otras personas. Son unas personas sencillamente maravillosas.
-Oh, se me estaba olvidando algo muy importante- continúa Shirosaki, en vista que ni Enju ni Barasuishou parecían encontrar nada más para charlar-. Sakurada-chan, nos gustaría de todo corazón que nos permitieras instalar en tu humilde hogar un servicio especial de cable para ver programación especial de los campos N, nada más ni nada menos.
-¿Eso es posible?- se sorprende Nori.
-Oh, por supuesto que sí. Precisamente de eso queríamos hablar con Sakurada-kun- una vez más Shirosaki mostraba sus magistrales dotes para mentir y confundir-. Podríamos hacerlo ahora mismo y no tomaría ni un minuto, y eso le serviría para que haga seguimiento constante a su hermano y las muñecas en su loable misión de vencer a ese tal Laplace no Ma.
Nori estaba tan encantada con la idea de poder ver la huelga de su hermano y las muñecas por televisión que no lo pensó dos veces para aceptar el trato de Laplace y mostrarle el televisor para que hiciera los cambios que hicieran falta, y enseguida el árbitro toma el control remoto para sintonizar varios canales que Nori nunca antes había visto, era sencillamente maravilloso, y buena parte de la programación que veía era mucho mejor que los programas de su mundo, y francamente deseaba tomarse su tiempo para ver cómo eran, pero tal y como le había sugerido Shirosaki, la prioridad era ver lo que ocurría en aquella huelga. Enju y Barasuishou empiezan a agarrar nueces y dulces para disfrutar del espectáculo.
-¡Sugoi! Qué nítida se ve la imagen de la transmisión- admira Nori juntando las manos.
-Con esto nosotros también podremos ver cómo le va a Sakurada-kun- opina Enju por primera vez en varios minutos-. En mi casa no hay tele, mucho menos cable, así que nos preguntamos si Barasuishou y yo podemos venir aquí para ver las transmisiones.
-¡No se preocupe, Enju-sensei! Esta es también su casa- acepta Nori con una amplia sonrisa-. Sólo avísenme cuando vengan para hacer una deliciosa merienda para recibirlos a usted y Barasuishou-chan, ¿de acuerdo?
Enju y Barasuishou asienten con mayor entusiasmo del que realmente sentían, pero aún así estaban complacidos de saber que Nori no ejercía ninguna resistencia para que ellos puedan seguir los movimientos de Jun y las Rozen Maiden de aquel campo N. También ello serviría para burlarse de los vanos intentos de las muñecas de Rozen para recuperar sus campos N.
Pero por ahora no iban a seguirlos. Mejor sería empezar aquellas labores al día siguiente, porque así podrían preparar todo en la tienda para así evitar problemas, y mientras tanto Laplace sí se quedaría a ver cómo iba la huelga.
Residencia Kashiwaba
-Aquí está el pastel que hicimos, Tomoe-chan.
-Gracias, okaa-san. Aprecio que me hayas ayudado a hacerlo.
-¿Para qué estoy si no es para ayudarte?
Tomoe llega haciendo los últimos ajustes con su ropa y toma el pastel y lo introduce en una canasta que le había dado su madre recién. La joven tenía planes de ir a la casa de Jun para repartir el pastel que hizo junto a su madre, y así estaría un rato con su querida y añorada Hinaichigo. Estaba de más decir que ella no sabía nada sobre la huelga, por lo que sin duda se llevaría una sorpresa en cuanto llegase.
-Ya está, espero que lo pases bien en la casa de tu amigo, Tomoe-chan- dice su mamá en cuanto le entrega un pequeño mantel para cubrir la canasta para así proteger el pastel del polvo, los insectos y cualquier otra cosa que le pudiese caer.
Tomoe va a la puerta mientras su madre llevaba la canasta, se pone rápidamente los zapatos, recibe la dichosa canasta y se despide de su madre.
-Ten mucho cuidado al cruzar la calle, y en el regreso no olvides comprar la carne que te dije.
-Sí. estaré pendiente de todo. No me tardaré demasiado.
Tomoe se va a paso calmo rumboa la casa de Jun y a su ex-muñeca. Cómo extrañaba a Hinaichigo.
CONTINUARÁ...
Y así lo dejo por el momento, a la espera de sus lecturas y comentarios. Por lo pronto me retiro, aún hay mucho trabajo que hacer, pero he de volver, no lo duden :)
Hasta otra
