Advertencia: ¿Qué tal, jóvenes? Aquí estoy listo, con el capítulo listo y preparado para seguir la evolución de lecturas :p . Sigamos adelante, que es lo que realmente interesa.
La venganza de las ocho muñecas
Una vez en la puerta de la casa, Jun se detiene en seco, pues una duda había tomado forma dentro de su cabeza. Shinku nota la inquietud en su médium y también se detiene, y con ella las demás muñecas.
─ ¿Ocurre algo, Jun? ¿Por qué te detienes tan repentinamente?
─ Es que hay algo que no tomamos en cuenta, Shinku ─ las muñecas prestan toda su atención a Jun, queriendo saber a qué se refería ─ ¿Alguno de nosotros sabemos dónde está Laplace y el creador de Barasuishou? No recuerdo que ella nos dijera.
─ Qué bonito. Estábamos a punto de deambular por allí sin sentido para buscar a alguien. Al parecer sí tienes algo de cerebro-desu ─ puntualiza Suiseiseki.
─ ¿Entonces qué hacemos? ─ se preocupa Kirakishou.
─ Calma, calma, que no panda el cúnico, o que no cunca el pánido, o como se diga ─ dice Kanaria con seriedad ─. Se supone que, al atravesar un espejo sin cuidado, solemos dejar un rastro que delata nuestra trayectoria, por lo que simplemente nos damos media vuelta y podemos seguirla…
─ ¿De casualidad escuchaste lo que acabas de decir, Kanaria? ─ objeta Suigintou ─ Eso sólo es factible si Barasuishou no cierra el paso tomado por ella por el espejo ¿Enserio crees que ella sería tan tonta y descuidada como para cometer un error así?
Habitación del espejo
─ No me lo puedo creer. Barasuishou es realmente tonta y descuidada ─ observa Suigintou al ver que el paso del espejo estaba abierto.
─ Tal vez la rabia la tuvo cegada ─ opina Souseiseki ─. A final de cuentas, también ella fue usada por Laplace para efectos del juego de Alice, así que podemos considerar que tenemos un enemigo común.
─ ¡Sí, ese conejo es muy cruel y malvado-nano!
─ Eso me da igual. Me importa más que avancemos…
Suigintou se precipita a meterse primero en el espejo, y es que estaba impaciente por darle su justo merecido al conejo. Las demás muñecas le siguen inmediatamente y Jun es el último en pasar. Nori, que estaba en la entrada de la habitación, era la única que no intentó entrar en el campo N. Algo le retenía de ese entusiasmo por perseguir a Barasuishou y descubrir la verdad, y ese algo era el olor del pastel que llegaba desde la cocina.
Hospital
Megu se encontraba en su habitación, comiendo unas golosinas e ignorando olímpicamente a su padre, quien se mantenía firme en su orden de que su hija lo acompañara, aunque el método que utilizaba podría haber decepcionado a los doctores que lo habían llamado.
─… cuatrocientos noventa y ocho… cuatrocientos noventa y nueve… Te lo advierto, Megu.
─ Sí, claro. Lo que tú digas ─ dice Megu sin voltear a verlo.
En ese momento llegan algunos ancianos un poco preocupados, y es que habían olvidado completamente la protección de Megu cuando se afanaron en perseguir a los médicos. Vieron con desagrado al señor Kakizaki, y este intenta retroceder, pero ya su espalda estaba contra la pared.
─ Sentimos mucho haberte dejado, Megu-chan. Nos dejamos llevar por el momento ─ dice la que parecía ser la mayor del grupo.
─ No se preocupen, de todos modos, ustedes se llevaron la peor parte ─ responde Megu antes de llevarse a la boca una trufa de chocolate ─. Yo en cambio sólo tengo que estar aquí…
─ Megu, no me ignores cuando te estoy dando una orden…
─ ¿Este sujeto tan patético enserio es tu padre? ¿Cómo es que lo has podido aguantar? ─ pregunta la misma anciana.
─ Se le da muy bien administrar su trabajo y estar allí por horas y horas, pero no tiene entrenamiento alguno para ser padre, y por eso suele parecer firme y autoritario conmigo, pero la verdad es que no tiene voz de mando conmigo, además que no es muy valeroso que se diga.
El señor Kakizaki se queda perplejo ante las palabras de su hija, y muy molesto, toma el portafolios que llevaba consigo y abre la puerta para irse.
─ ¡Estás castigada, Megu! Vuelvo en unos días porque se me acabó el tiempo que me dieron para ir al trabajo, pero mientras tanto te prohíbo que salgas de esta habitación.
Nadie dice nada hasta que el señor Kakizaki cierra de un golpazo la puerta, y los ancianos miraban de forma despectiva la puerta, como si aquel hombre pudiese volver a entrar en cualquier momento, luego vuelven su atención a Megu.
─ Tú tranquila, Megu-chan, que no permitiremos que ese hombre tan malvado te lleve en cuanto regrese…
─ Entonces tienen bastante tiempo para preparar la manera de defenderme ─ dice Megu terminando sus golosinas ─. Cuando él dice que viene después o en unos días, lo que en realidad quiere decir es que tardará meses antes de que lo vuelva a ver, por eso no me preocupo tanto.
Los ancianos estaban sorprendidos por la serenidad que les transmitía Megu, muy a pesar de que aquel hombre la había hecho sentir mal en un principio. Por su parte, la joven estaba contenta de contar con el apoyo sincero de tantas personas en una situación como esa, pues eso le daba esperanzas y le permitía mantenerse bajo control ante su padre, cosa que no recordaba cuándo había sido la última vez. Recordando que todavía había cosas que debían hacer, Megu se va con sus avejentados amigos a la zona geriátrica, convencida de que esta vez nadie los iba a molestar.
Tienda de Enju
Barasuishou recorre el local en busca de su creador, y le causaba preocupación confirmar que, en efecto, no estaban Enju y Laplace revisando las cuentas del día anterior, ni siquiera había la impresión de haber entrado nadie. Aquello no le gustaba nada, tal vez Laplace haya mostrado su capacidad de traicionar a otros desde la calle, y habría dejado a Enju tirado en alguna parte. Afortunadamente, Barasuishou se había aprendido el camino desde la casa de Jun hasta la tienda, por lo que tendría la oportunidad de recorrer la ruta para comprobar en dónde estaban, pero había un inconveniente: no alcanzaba la manija de la puerta.
─ No puede ser… otou-sama… ─ Barasuishou salta una y otra vez para alcanzar el picaporte, pero sus intentos resultaban inútiles, además que los tacones no le permitían saltar demasiado alto.
─ ¿La tienda de Enju-sensei? Esto es increíble ─ dice Jun, revelando su presencia a Barasuishou.
Y no se encontraba solo el chico, pues con él estaban las Rozen Maiden, y todas y cada una de ellas veían la oscura tienda.
─ Vaya, pero qué lúgubre ─ opina Shinku ─. No sé cómo pueden tener clientes si este lugar está así de oscuro.
─ Onee-sama carmesí, lo que pasa es que las luces están apagadas, no es que este lugar sea tenebroso ─ corrige Kirakishou.
Barasuishou no quería estar pidiendo la ayuda de sus enemigos, de hecho, le molestaba pensar en esa posibilidad, pero Enju podría estar corriendo peligro, en donde sea que se encuentre. Antes de que pudiera darse el valor de pedir ayuda, Jun se adelanta y abre la puerta, comprobando él mismo que nadie había entrado todavía.
─ Enju-sensei no está por aquí ¿Se puede saber qué hacemos aquí? ─ refunfuña Jun viendo a la muñeca del parche.
─ Sí, responde ahora, Barasuishou ─ dice Suiseiseki ─. No hemos venido para acá sólo para ver una tienda, sino para darle a Laplace la paliza que le corresponde-desu.
─ Otou-sama está con ese conejo, yo los había visto ─ dice Barasuishou sin voltear a ver a las Rozen Maiden ─ Él me dijo que me quedara con Nori y lo esperara mientras venía aquí con Laplace, pero ese conejo tramposo nos ha traicionado, y ahora puedo ver el porqué.
A Jun y Hinaichigo les conmovía el corto relato de Barasuishou, pues podían comprender del todo que ella no era, a pesar de todo, el verdadero enemigo al cual hacer frente, sino el mismo Laplace. Souseiseki sale por adelantado de la tienda y comprueba el perímetro, y ve que las calles se encontraban solas, por lo que todos pudieron salir sin tener nada de qué preocuparse. Suigintou se eleva en el aire para dar con alguna presencia sospechosa por todo el perímetro, pero la zona estaba igual de desierta que el frente de la tienda, cosa que por alguna razón le desagradaba muchísimo.
─ ¡No veo a nadie! Esto parece un pueblo fantasma ─ avisa Suigintou antes de descender.
─ ¿A dónde habrá ido? Se nota que es muy escurridizo-desu.
No viendo de otra, el grupo se dispersa y busca en las calles aledañas, en un proceso que les toma cerca de media hora, y es Hinichigo quien encuentra algo, o mejor dicho, a alguien.
─ ¡Todos, vengan a ver lo que encontró Hina! ¡Es un humano-nano!
Todos se reúnen en donde estaba Hinaichigo, y allí pueden ver a Enju tirado entre unas bolsas de basura. Barasuishou se horroriza y corre hasta su creador para despertarlo. Afortunadamente para la muñeca amatista, Enju despierta y se levanta, aunque se sobaba la cabeza, como si hubiese recibido un golpe.
─ ¡Otou-sama!
─ ¿Ba… Barasuishou? ─ Enju se da cuenta de su muñeca y le permite que lo abrazase ─ Ese Laplace no Ma… El muy descarado hijo d…
─ Enju-sensei ─ interviene Jun, dejando de lado su impresión al confirmar que fue él quien creó a Barasuishou ─ ¿Dónde está Shirosaki? ¿Le ocurrió algo malo?
─ Shirosaki… es el mismo Laplace ─ por alguna razón eso no causó mayor impresión en el chico ─. Él me dijo que no había revisado las cuentas de ayer de la tienda, y entonces me enfurecí y salí con él para regresar a la tienda, pero la sabandija esa me golpeó a traición, y de pronto estoy aquí… ¿y por qué aquí hay un ligero olor a basura? ─ sin que nadie le dijera nada, Enju voltea para ver en dónde se encontraba ─ Demonios, con que era eso.
─ ¿Usted no sabe dónde se encuentra Laplace no Ma? ─ pregunta Shinku con interés ─ Lo estamos persiguiendo para que nos rinda cuentas sobre que estaba usando el juego de Alice, nuestro juego de Alice, para lucrarse en secreto, por medio de la televisión a través de los campos N.
─ ¡Es verdad! ─ Kirakishou chasquea los dedos, pues el cuestionamiento de Shinku le había dado una idea ─ ¿Usted no sabe nada acerca del fulano canal de televisión Laplace TV?
─ ¿Laplace TV? ─ se extraña el juguetero ─ Nunca en toda mi vida había escuchado el nombre de un canal de televisión tan ridículo. Le quedaría mejor cualquier nombre, excepto Bieber TV o ElBrayan TV, pero por todo lo demás… El caso es que nunca había escuchado de eso, y no sabía que él tenía un canal de televisión para el juego de Alice. Siempre pensé también que todo esto tenía que ver con algo que había empezado Rozen para crear a Alice, a la muñeca perfecta…
Eso confirmaba que Enju y Barasuishou también eran víctimas de los engaños de Laplace, pero si así era ¿quién era Laplace no Ma realmente? ¿De verdad Rozen creó a las Rozen Maiden con el propósito de crear a Alice por medio de esa modalidad de batalla llamado juego de Alice? Ninguna de las Rozen Maiden se acordaba casi de Rozen, y Enju al parecer tampoco comprendió mucho de su legado, pero eso significaría que Laplace habría sacado provecho de la situación para engañarlos a todos y crear él mismo el juego de Alice para su propio beneficio. Esas ideas ponían muy furiosas a las Rozen Maiden, pues significaba que esas batallas que han tenido a lo largo de sus vidas no tenían ningún sentido realmente. Si así era, habría un problema que se interpondría en la confirmación: ninguno de los presentes sabía dónde quedaba la sede de Laplace TV, aunque eso no significaba que no tenían ninguna pista al alcance.
─ ¡Ya lo tengo! ─ resuelve Suiseiseki ─ ¡Clarise! Ella nos puede decir cómo encontrar aquel lugar, y de ese modo podemos encontrar a ese conejo insoportable-desu.
─ ¡No es justo! Eso estaba por decirlo yo-kashira.
─ ¿Creen que de verdad Clarise continúe allí, después de que ya le dimos la entrevista que ella quería? ─ cuestiona Souseiseki.
─ Ni idea, lo más probable es que no ─ responde Shinku ─. Pero no perdemos nada con intentarlo, y tenemos mucho que ganar si nos sale el intento.
Campo N
Increíblemente, Clarise seguía en el mismo sitio, y es que le había parecido que el lugar sería perfecto para disfrutar de su merienda mientras esperaba por nuevas instrucciones del mando central de Laplace TV, y junto a ella estaba el camarógrafo, quien también comía a gusto en ese lugar.
─ Vaya paz. Este lugar es perfecto para comer ─ opina Clarise, y su camarógrafo asiente automáticamente ─. Es tan tranquilo, supongo que las Rozen Maiden también quisieron aprovechar este lugar para hacer esa huelga de hambre, aunque me extraña que dijeran que no sabían nada acerca de los cambios programáticos del juego de Alice…
─ Eso es porque nosotras nunca tuvimos la intención de dar espectáculo con nuestras peleas. Laplace nos ha engañado a todos ─ Clarise se sorprende cuando Shinku le hablaba desde atrás.
─ ¡Q-qué sorpresa que haya vuelto, Shinku! ─ Clarise casi deja caer su comida, pero Hinaichigo y Kirakishou la ayudan para prevenir eso ─ ¿Qu-qué quiso decir con que Laplace-sama nos estaba mintiendo a todos?
─ Sólo hay una manera de que toda la verdad quede esclarecida ─ sentencia Shinku con seriedad ─: Clarise, necesitamos que nos lleves al lugar en donde se encuentre ese canal llamado Laplace TV, pues probablemente allí podamos atraparlo.
Clarise ve fijamente a Shinku y comprueba que iba muy enserio en lo que decía, y luego ve a las demás muñecas y a Enju y Jun. No entendía qué estaba pasando, y tampoco su camarógrafo, pero sólo les quedaba hacer lo que les decían y les llevan a aquel lugar donde trabaja.
Laplace TV
Las instalaciones correspondían a un enorme edificio que se encontraba en un campo N bastante apartado del resto. En su interior había veinte pisos que se extendían largamente, y allí había un sinfín de juguetes que iban de aquí a allá, llevando papeles, algunos dando instrucciones y otros siguiéndolas… y en el último piso se encontraba cierto conejo blanco que abría la puerta de su despacho (el cual, a juzgar por el polvo acumulado, casi nunca le daba uso), se pone a recoger un montón de cosas de manera un poco desordenada y desesperada, y justo cuando estaba por salir, se lleva un susto de terror al ver a ocho muñecas y dos humanos que le dirigían miradas furibundas.
─ Laplace no Ma ─ dice Shinku reflejando odio en sus palabras ─, con que este es tu secreto. Todo este tiempo te estabas lucrando mientras hacías que nosotras nos matáramos mutuamente. Imperdonable, sencillamente imperdonable…
─ ¿Todo esto es el verdadero propósito del juego de Alice? ─ Suigintou tenía un tic en el ojo y empuñaba su espada con tanta fuerza que no podía sentir los dedos ─ Otou-sama nunca estuvo detrás de esto, y tampoco era para crear a Alice… ¡Este ridículo número de circo era simplemente para que nos convirtiéramos en payasos mientras te llenabas los bolsillos! Voy a matarte, te juro que te mato…
─ Según lo que nos dijo la recepcionista de este edificio ─ dice Souseiseki ─, este lugar hace inefectivo el viaje por las dimensiones de los campos N, por lo que no podrás abrir tus madrigueras para escapar mientras estés aquí.
─ U-ustedes no lo entienden, señoritas ─ Laplace miraba en todas direcciones en busca de algún escape, pero no tenía modo alguno de librarse de su castigo ─. Esto es sólo un malentendido… N-no deberían ponerse así, e-era n-nada más u-una br-broma…
─ ¡ENTONCES SIENTE NUESTRAS RISAS-DESU!
Las ocho muñecas le caen encima a Laplace y empiezan a lincharlo salvajemente a tal punto que Jun y Enju se horrorizan y prefieren esperar afuera mientras durase la golpiza, y por si acaso cierran la puerta, además que eso les permitiría no escuchar los gritos del conejo.
─ Ya con esto la imagen de Shinku ha cambiado para siempre para mí ─ dice Jun sintiendo un escalofrío.
─ Tampoco yo pensé que Barasuishou llegaría a este punto, pero estoy de acuerdo en que Laplace se lo merece ─ dice Enju con algo más de control que el chico ─. No sabía que Laplace tenía todo esto, y me decepciona saber que Laplace malversó el nombre de mi maestro Rozen para llevar a cabo el juego de Alice. Me siento muy estúpido por dejarme engañar tan fácilmente.
─ ¿Rozen era tu maestro? ─ se sobresalta Jun.
─ Sí. Quería crear una muñeca que pudiera superar en todos los sentidos a las Rozen Maiden, y con eso me refiero a belleza, fuerza y destreza, pero al parecer eso nunca tuvo sentido. Barasuishou y yo ya no vamos a ver la necesidad de continuar con esto, así que nos apartaremos completamente del juego de Alice.
─ Sí, y yo espero que las Rozen Maiden hagan lo mismo, ahora que han comprobado lo inútil que es seguir con esto ─ Jun suspiraba bastante aliviado, pues sabía que no tendría que pasarlo mal otra vez con esas peleas ─. De todos modos, queda la duda de cómo alcanzar a Alice, pero al menos intentarán encontrar otra alternativa, y eso me alegra mucho.
Jun se asusta cuando escucha que algo golpeaba con violencia la pared detrás de él, y con ese sonido escucha a Laplace rogando por piedad y las muñecas gritando como si fuesen espartanas en una trascendental batalla. La paliza iba a ser larga, muy larga.
CONTINUARÁ…
Me parece que el siguiente será el último capítulo de este fic, pero aun así les digo que no deben preocuparse, pues aún falta mucho por hacer, ya les diré en qué sentido en su debido momento.
Hasta otra
