Antes de empezar quiero pedirles disculpas, ya que por error subi el capítulo equivocado U.U. Espero disfruten de este siguiente capítulo y sea de su gusto.
El verdadero objetivo
Todo fue tan rápido que no lo vio venir, ni sintió su presencia en aquel momento. Lo único que recordaba era ser arrastrada por alguna extraña fuerza que luego se volvió en un gran agujero negro a su alrededor absorbiéndola como un remolino en el agua. También la voz de Alucard, sus ojos ¡claro! él estaba ahí, le tendió su mano pero no pudo alcanzarla por más que intento.
Era la segunda vez que veía esa desesperación en sus ojos, ese miedo de perderla y no poder hacer nada… pero está vez él no pudo hacer nada para rescatarla, Elisa había sido la distracción para poder llevársela lejos de él. Isabel sólo la dejo jugar un poco aun sabiendo que él la mataría por haber tocado a esa mujer a la que había tomado como esposa y a la única que reconocía como tal o más como su igual. Ella era sólo el pasado para él, uno que había olvidado hasta hoy que sabía quien o quienes eran sus enemigos.
Para Isabel ellas eran simples piezas que le habían servido para sus planes, eran marionetas que manejaba a su gusto para hacer realidad sus planes
Luego de verla desaparecer frente a sus ojos; frente a un enemigo que lo miro a los ojos directamente de forma retadora en un instante, el instante en que ella se fue de sus manos cuando creía tenerla por fin; pudo escuchar claramente en su mente las palabras retadoras de aquella mujer de largos cabellos negros y ojos penetrantes diciendo las palabras que iniciarían su juego, había iniciado lo que tanto espero y todos serían sus marionetas, incluso él.
"Encuéntrala si puede, tienes 24 horas"
Cuando Walter y Seras llegaron a la oficina de Integra sólo encontraron escombros, miraron horrorizados la magnitud de la destrucción frente a sus ojos. Walter entro en pánico al no ver a Integra en ningún lado y Seras se abalanzó sobre los escombros en busca de Integra sin resultado alguno. Mientras Alucard se quedó parado en medio mirando el lugar donde la vio por última vez, no podía sentir la presencia de sus enemigos ni la de Integra.
-¡¿DÓNDE ESTÁ INTEGRA?!- grito Walter alterado a Alucard quien ni siquiera lo miro.
-Ellos se la llevaron- fingió sentir calma a pesar de que por dentro estaba lleno desesperación sobre lo que podrían hacerle y más aun de no sentir ni siquiera algún rastro-no pude rescatarla a tiempo- respondió Alucard secamente.
-Maestro- dijo bajamente Seras al sentir la falsa máscara de su maestro, ella sabía cuanto él amaba a Integra y lo cuan feliz era por tenerla al fin para él, ella miro al suelo angustiada y preocupada por sir Integra.
-…- trato de guardar la calma-¿al menos sabes si ella está bien o lastimada?-finalizo Walter mientras sus puños recibían a descarga de su amargura e impotencia.
-Ella está bien por ahora, sólo está inconsciente… al menos por ahora-volteo hacia ellos sin mostrar sus ojos ocultos tras el cristal oscuro, como si estos desaparecieran sus verdaderas emociones- me preocupa que sea torturada por ese vampiro que la atacó en la mansión.
-No puedes sentir su presencia, Alucard- pregunto Walter buscando una respuesta que lo calmara.
-No, al parecer ellos se valen de algún tipo de magia para evitar que los encontremos.
-¿Pero tú bebiste su sangre, no es cierto? ¿Ella también lo hizo? ¡Como es que no puedes ser capaz de encontrarla!- las palabras de Walter eran lanzadas sobre el viejo vampiro como balas de plata hiriéndolo en lo más profundo, sus palabras eran una acusación hacia quien debía protegerla.
-La encontraré- fueron las últimas palabras de Alucard antes de desaparecer, él sabía también que Walter se sentía como él, su querida Integra había sido secuestrada y ellos no habían podido hacer nada para evitarlo.
Walter se había dado cuenta muy tarde de lo hiriente de sus palabras, ese viejo amigo de luchas y hazañas había desaparecido herido por sus palabras… él sabía aquel hombre no-muerto amaba a Integra, aun así a él no le gustará tenía que aceptar que sus sentimientos eran sinceros.
-Walter- dijo Seras- creo que eso fue muy hiriente.
-Tiene razón señorita Victoria-pensó en ellos dos-¡encuéntrala!- Walter salió de la oficina dejando sola a Seras- tengo que informar de esto con suma urgencia a la reina.
Alucard no sabía donde buscar, ni donde encontrar alguna información. No podía sentir a Integra en ningún lugar ni rastros de sus plagiarios. Pensativo miro desde lo alto la ciudad, aquella mujer que vio parecía ser el líder de ellos. Esa mujer de aspecto arrogante se había atrevido a llevarse a Integra, pagaría muy caro si le hacía daño alguno, si tan sólo tocase alguno de sus cabellos él la matará sin piedad. Pero a que estaba jugando, al parecer él era su verdadero objetivo y Integra fue la pieza usada para manipularlo, sea lo que sea que tramaran sólo les quedaba veinticuatro horas para encontrar a Integra, era una advertencia.
Fuera de la ciudad, en un pueblo alejado una gran fortaleza y ejército de vampiros había sido formado. Isabel no había llegado sola a Londres, la embarcación en la que había llegado sólo representaba una de todas las que estaban a punto de desembarcar en Londres dentro de pocos minutos. Ninguna de ellas había sido detectada desde el mar y menos satélites gracias a la ayuda del soborno de la inmortalidad, por lo que pronto estaba por iniciar una cruda lucha de fuerza desigual.
Pero Londres no representaba nada importante para ella, no tenía ninguna ambición por está tierra, sólo serían la distracción para Alucard. Obstáculos que debía vencer para llegar hasta aquí, si él no llegaba a tiempo perdería lo único que había amado de verdad de toda su existencia, Integra.
Alucard recordó el rostro de aquella mujer, él sentía haber visto ya antes ese rostro pero no sabía exactamente donde, hasta que recordó quien era ella, era Isabel Bathory más conocida como la "condesa sangrienta", él apretó sus puños con amargura mientras a lo lejos Isabel reía ansiosa sabiendo que él había descubierto su identidad, la preocupación de este fue bastante al recordar la fama de aquella cruel mujer, ella solía matar a jóvenes mujeres para luego bañarse con su sangre, supo entonces que Integra estaba en peligro a su lado.
Desapareciendo en la oscuridad apareció nuevamente en la mansión, busco a Walter pero este se encontraba en ese momento en una reunión de emergencia con la reina y los otros miembros de la mesa redonda, por lo que decidió presentarse ante ellos.
Las puertas de la sala se abrieron de golpe, ante ellos Alucard. Todos mostraban una gran seriedad de la situación en sus expresiones.
-Su majestad- Alucard se inclino ante la reina estando una vez frente a ella.
-Vampiro Alucard- dijo seriamente- ¿has encontrado alguna información importante de quienes se llevaron a sir Integra?- dijo la reina.
-Sí, su majestad- este se paro ante la mirada atónita de Walter que no pudo evitar fingir su emoción- aquella mujer, la que secuestro a Integra, es su líder, pude sentirlo cuando la vi, su fuerza es extremadamente mayor a de los que estaban a su lado. Ella es un nosfheratu de casi igual antigüedad que yo, conocida como la condesa sangrienta.
-¡Isabel Bathory!- dijo sorprendida la reina- es posible que esa mujer se haya convertido en un vampiro- expreso.
-Ella fue una mujer cruel en vida, no me sorprende que haya sido maldecida al igual que yo cuando estaba en vida- guardo silencio un momento antes de proseguir- ella dijo algo antes de desaparecer, es un reto. Si no encontramos a Integra en 24 horas ella la matará.
-¿Tienes idea de cual sea su objetivo?- pregunto sir Island.
-Lo más probable es que sea yo- respondió Alucard-no sé que es lo que este planeando.
-Es lógico- respondió la reina-ella escogió muy bien en escoger a Integra siendo está tu punto más débil- Alucard sonrió entendiendo perfectamente a que se refería la reina- ella ya no es más tu ama, la has tomado como mujer, cierto?
-Sí, su majestad- su sonrisa se hizo más grande como la mueca de incomodidad de Walter- ella ahora es mi esposa, mi condesa- todos quedaron sorprendidos con la noticia a excepción de Seras, Walter y la reina.
-Silencio- exigió la reina- ahora lo más importante es rescatarla, además recuerden la nota que dejaron con anterioridad, eso revela sus intenciones, puedo decir entonces Alucard, que ellos quieren que te unas a su lado?
-Cierto, lo había olvidado- dijo Alucard- pero yo jamás traicionaría a Integra, puede estar tranquila su majestad.
-Alucard, esto es una orden: "Traila a salvo"- las palabras de la reina sorprendieron a todos, debido a que más que una orden era un ruego- no importa lo que tengas que hacer, pero no dejes que la lastimen.
A lo lejos, Integra empezaba a despertar. Estaba tirada en un espacio abierto, parecía un templo. A sus pies una especie de símbolos tallados en piedra a su alrededor, del punto donde se encontraba ella salían como pequeños canales rectos en todo el diámetro. Sus pies y manos estaban atados a cadenas cada uno sujetados al suelo a su alrededor, había sido despojada de sus ropas para ser reemplazadas por un vestido largo de color negro de mangas largas, con listones a la altura de los codos.
Se sentía algo atontada a medida que abría los ojos y su visión se iba aclarando, no reconocía nada del lugar, levanto la mirada para ver a su alrededor, frente a ella y a mayor distancia estaba una mujer sentada en una especia de silla de piedra rodeada de tres mujeres que la miraban con desprecio.
-Hasta que por fin despiertas, Integra- sonrió una mujer de largos cabellos negros que la miraba con aparente tranquilidad- he estado esperando a que abras esos bellos ojos azules- dijo Isabel.
-¡¿Quién eres?!- grito Integra- ¡¿qué es lo que estás planeando?!- en aquel momento Elisa apareció a su lado sujetando en un puño los largos cabellos de Integra que hizo que levantara la cabeza asta quedar frente a frente.
-¡Eres un insolente!- dijo con amargura Elisa- sólo eres una maldita zorra
-Jajajaja- empezó a reír Integra burlonamente, a pesar del dolor provocado al ser jalados sus cabellos tan burdamente- ¿acaso esto sólo es una estúpida venganza por celos?-invadida de ira por la arrogancia de esta Elisa estuvo a punto de golpear a Integra en el rostro a no ser por Isabel que la detuvo sujetando su muñeca.
-En ningún momento te ordene que la lastimes- dijo Isabel seriamente a Elisa, quien la miraba nerviosa y temerosa de que está la matara, sabía que había provocado su amargura aunque no lo demostrara la fría expresión de su rostro.
Elisa zafo su muñeca de la mano de Isabel y la froto con su otra mano, fingía no sentir dolor, pero en verdad Isabel había presionado con mucha fuerza su muñeca; ella miro a Integra con amargura- ¿Por qué simplemente no la matamos?- exigió con amargura a Isabel, pero en cuanto termino de hablar está la golpeo con fuerza tirándola al suelo.
-No cuestiones las cosas que hago, Elisa- está se acerco a ella y se agacho para mirarla fijamente a los ojos- lo sabrás a su debido tiempo, además cuando eso llegue no creo que seas capaz de ni siquiera tocar alguno de sus cabellos.
Integra fingió no sentirse incomoda al ver como aquella mujer la había defendido de un golpe que posiblemente la habría matado. Una vez que Isabel terminara de hablar con Elisa está volteo para acercarse a Integra.
-No esperes que te agradezca por haberla detenido- dijo Integra mirándola fríamente- pude haberla detenido sola.
-Por supuesto que no, Integra. No dudo de tu fuerza en absoluto- respondió sonriente Isabel que se acerco a ella, frente a frente está levanto con su mano el rostro de Integra para mirarla fijamente a los ojos.
-¡Oh!¡Esos mismos ojos hermosos! Como los de tu abuelo, tan azules, fríos y arrogantes- la miro con admiración- ¿aún crees que puedes tú exigir respuestas? Muchacha arrogante, aquí soy yo la que da las órdenes, esto no es Hellsing- Isabel se paro y empezó a dar vueltas lentamente alrededor de Integra.
-Pero…-dijo haciendo una pausa- soy una persona gentil y por eso te diré lo que planeo hacer contigo- volteo para mirar a sus discípulas que se encontraban en el lugar donde había estado sentada-escuchen-miro a Integra nuevamente- pero antes debo presentarme, no es educado que no dé mi nombre, soy Isabel Bathory.
Integra sabía perfectamente todo sobre ella, lo había leído en libros y todo tipo de investigación que se había hecho sobre su existencia, una de las tantas cosas que tuvo que hacer cuando su padre estaba vivo y le dejaba tareas de investigar sobre los vampiros, pero jamás pensó que la historia de Alucard se repetiría ya que no había rastros sobre si aún seguía con vida siendo un vampiro.
-Oh es perfecto, ya no necesito más presentación entonces- había leído los pensamientos de Integra- veo que la niña ha hecho su tarea, pero dejemos eso de lado que no es lo más importante. Como te darás cuenta, para un ser que ha vivido tantos años he recorrido todo el mundo y encontrado cosas muyyy interesantes, especialmente en las tierras santas, donde nació el hijo de Dios y nació el catolicismo, obviamente para un ser maldecido como yo le resulta más llamativo todo lo referente a esto.
-¿Qué tiene que ver todo eso con esto?- dijo impaciente Integra
-Tranquila, no hay por que apresurarse- luego pregunto-¿ recuerdas la otra historia de Adán y Eva?.
-¿Lilith?- dijo sorprendida Integra
-¡Por supuesto!¡ELLA!- dijo excitada Isabel- nuestra madre, la madre de los vampiros, de lo que tú te has convertido ahora- empezó a reír burlonamente- es irónico que la nieta de ese ridículo viejo terminará convirtiéndose en la mujer de Drácula jajajajaja pensar que lucho con todas sus fuerzas para que no se llevará a esa otra mujer para que lo reservara para ti.
-¡MALDITO MONSTRUO!- grito Integra airada- no sabes absolutamente nada de nosotros- finalizo Integra lastimada.
-¡Ja! que se aman, claro que lo sé, sé que él las olvido a ellas por completo y lo único que quiere eres tú- miro con seriedad a su discípulas que la miraban con amargura al sentirse ridiculizadas por su propia maestra- él... a él no le importa nada, sólo tú, ¡pero! Esa no es la razón por la que te traje aquí, lo cual ellos no saben….ellos creen que Alucard es mi verdadero objetivo, lo cual indica que todo va como esperaba.
-¡QUÉ ES LO QUE PRETENDES!- grito Elena ya no pudiendo quedarse callada y sólo escuchar.
-Por fin hablaste- aplaudió con entusiasmo Isabel- creí que te habías quedado muda, Elena. Escucha con atención lo que diré- volteo nuevamente Isabel para sujetar con fuerza el brazo de Integra obligándola a levantarse- ¡mírenla! Es atreves de está mujer que Lilith regresará. Lo que encontré hace años atrás en una excavación de arqueólogos en esas tierras olvidadas y enterradas con el tiempo fue más de lo que espere.
Todas miraron sorprendidas a Isabel que sujetaba a Integra como una muñeca de trapo, no sabían si creer lo que ella decía ni sabían por que recién lo decía ahora después de largo tiempo. Elena se amargo más está vez de lo que esperaba no pudiendo evitar responder.
-No me interesa lo que hagas con ella, sólo sigue el trato que tuvimos desde el inicio- dijo Elena sin decir todas las dudas que surgían en su cabeza de lo que en realidad estaba planeando su maestra.
- El trato- hizo una mohín de decepción Isabel- por supuesto que lo cumpliré, una vez que Lilith vuelva a nacer ella ni siquiera querrá saber nada del conde.
-Maldito vampiro, no puedo creer que seas tan ingenua de crees este tipo de cosas- dijo tratando de zafarse Integra de Isabel que sujetaba con fuerza su brazo, lo hacía que las cadenas atadas a sus pies maltrataran su carne.
-Integra- miro sus ojos que empezaban a presentar una extraña anomalía- el día que tú naciste ya estaba predicho hace varios siglos atrás, no cualquier ser puede ser el contenedor del alma de Lilith, ella había sido lanzada a los infiernos por su insolencia, pero sólo tú eres capaz de traerla nuevamente. Esa es la razón por la que naciste.
Soltó a Integra empujándola al suelo
-Acaso pretendes destruir todo con ella
-No, solamente a los humanos. Una ser tan fuerte como ella es capaz de destruirlos con facilidad y en masas, Alucard no es nada a su lado. Por cierto- miro la luna- hoy la luna está roja, tus ojos empiezan a cambiar poco a poco- Integra no sabia si creerle- los vampiros no tiene ojos azules tan brillantes cuando liberan su fuerza o están llenos de ira, sólo Lilith tiene esa característica y tus ojos están empezando a brillar con ese intenso azul, estás furiosa verdad? Jajajaja
-Maldita zo…..- Isabel la interrumpió sujetando su rostro entre sus manos.
-No, no provoque mi ira, no me obligues a lastimar ese hermoso rostro- hizo pequeños golpecitos en sus labios cerrados y luego la soltó- es una pena que después de todo esa deliciosa sangre no pueda ser parte de mi baño, sino fuera por eso te habría desangrado como aquellas estúpidas muchachas que tuvieron ese trise desenlace- Isabel se paro alejándose de ella y Integra alejo su rostro despreciativamente- si fuera tú no me movería tanto, esas cadenas son de plata y quemarán tus muñecas si esa tela alrededor de tus muñecas se salen.
Isabel se dirigió donde su fiel sirviente Marruey y sin mirarlo a los ojos le dijo "mata 100 personas y tira sus cuerpos alrededor de ella, que la sangre corra atreves de los símbolos, eso hará que el proceso sea más rápido", terminando esto ella desapareció seguido de sus discípulas dejando sola a Integra con Marruey que la miraba indiferente.
Marruey hizo una seña para que trajeran a las victimas, Integra vio entre ellos varios niños y mujeres entre los rehenes, estaban espantados y temblorosos temiendo lo peor. Ella vio con horror como uno a uno iban siendo asesinados frente a ella, los vampiros se abalanzaban sobre ellos para desgarrar su carne con crueldad tirándolos a su alrededor, ella lucho por romper las cadenas pero está empezó a quemar su piel, pero siguió tratando en vano. Grito con fuerza pidiendo que se detengan, los maldijo amargamente mientras ellos indiferente seguían depositando los cuerpos desgarrados a su alrededor sin escucharla.
Ella agacho la cabeza con amargura y frustración, ocultando sus ojos con sus cabellos, bajo la sombra de estos sus lágrimas de amargura e impotencia empezaron a correr mojando sus mejillas. Pero el olor de la sangre se volvió tan intenso, la carne desgarrada despertó su hambre y ella se odio tanto por ello, sujeto su cabeza con sus manos y se pidió a se dijo asimisma "BASTA" sintió su instinto golpear con fuerza su cuerpo, sus ojos no se tornaron rojos sino una mancha intensamente celeste se empezó a mezclar con el intenso azul de sus ojos, estos brillaban cada vez más fuerte.
No quiero no quiero convertirme en eso.
Yo no quiero ser así, yo no soy así
Odio a sangre, la odio
No soy un monstruo
Cuando Integra levanto la mirada, ya no había bulla, no escucho ningún grito. Estaba sola, miro a su alrededor y no había más que cuerpos muertes envueltos en charcos de sangre, miro los símbolos, atreves de ellos la sangre empezó a correr para llegar hasta ella. Su ojos brillaron con más fuerza, un instinto con sed de sangre y muerte despertó en ella, ella odio la sensación. Era como si su cuerpo quisiera ir hacia esos cuerpos muertos y desgarrarlos ella misma con sus manos y bañarse en su sangre, sin darse cuenta sus brazos los había extendido tratando de alcanzar su presa.
En ese momento de ceguedad Elena apareció frente ella y sujeto una de sus muñecas, Integra ni siquiera la sintió, ella miraba fuera de si la sangre a su alrededor hasta que Elena quedo escasos centímetros de su rostro. Ella miro sorprendida sus ojos, en verdad habían empezado a cambiar que hasta sintió miedo de estar tan cerca de Integra.
-Despierta-dijo Elena
-Ha- Integra reacciono cuando escucho su voz
- Sé que odias esto, odias sentir este placer por la sangre- soltó la muñeca de Integra- no sé lo que planea en realidad Isabel, pero no tengo un buen presentimiento de esto. No suelo ser una persona piadosa y menos aún con los humanos, no me interesa su destino pero soy un ser razonable, esa mujer de la que habla Isabel, he escuchado sobre ella pero no pensé que en verdad existiera.
-¿Qué es lo que quieres?- pregunto Integra sorprendida de la forma como le hablaba
-Ayudarte- la miro para luego desviar sus ojos de los de ella con desprecio por lo que ella hacía, algo que jamás hubiera imaginado.
-¿No sería eso traicionar a tu ama?- pregunto Integra algo incrédula
-Sólo necesito matarte para conseguir lo que quiero- se agacho nuevamente pero está vez sujeto el rostro de Integra con una de sus manos- haré tu sufrimiento más corto, no dejaré que ese maldito demonio regrese, nadie podrá controlarlo y nadie garantiza que estará de nuestro lado.
Elena saco una daga de entre sus ropas y elevo su mano a la vista de Integra, era una daga de plata con mango de oro, está fue dirigida con velocidad hacia el pecho de Integra cuyos ojos reflejaban el brillo de la daga que se acercaba a su pecho para matarla, los ojos de Integra brillaron con más fuerza que antes al sentir el peligro y una extraña fuerza en forma de onda salió de Integra expulsando lejos a Elena que choco contra el suelo con gran violencia provocando que escupiera sangre. Los ojos de Integra volvieron a tener el brillo de antes, menos intenso que el de hace instantes, en ese momento su cuerpo se desplomo en el suelo luego de liberar esa extraña fuerza.
Elena la miro aterrorizada, sea lo que sea que haya sido pudo sentir un extraña fuerza manar de ella, era espantosa, nunca había sentido un poder tan fuerte como ese. Ni siquiera se comparaba con el de Isabel.
"Maldito demonio" dijo Elena mientras limpiaba la sangre de su boca, había pasado hace mucho tiempo que alguien la lastimaba al grado de hacerla sangrar.
En la ciudad de Londres la cortina del teatro se empezaba a levantar, varios navíos se detuvieron en la ciudad, el silencio se apodero del lugar, en la oscuridad de la embarcación miles de ojos rojos empezaron a brillar, la matanza se había iniciado.
Mansión Hellsing
Se encontraban discutiendo de donde podría estar Integra, viendo reportes que podrían resultar extraños que pudiera dar con la llegada de estos seres, en ese momento Alucard pudo sentir el olor a sangre, ese intenso olor bañando las calles de la ciudad, los gritos de auxilio de la gente y el ruido de la carne siendo devorada y quemada.
-Ellos están aquí- dijo Alucard excitado.
-¿Quiénes?- pregunto Walter, en ese momento unos hombres vestidos de negro entraron rápidamente acercándose a la reina.
Habían sido informados de lo que estaba pasando, Londres estaba siendo atacada por miles de vampiros y debía protegerse a la reina. Antes de salir de ahí la reina miro a Alucard y este espero órdenes.
-Alucard, derrótalos a todos. Regrésala a salvo.
-Por supuesto su majestad, es mi deber protegerla, eso no cambiara jamás- se inclino para despedirse de la reina- ella es lo único que me importa.
Lejos de la ciudad Marruey iba al encuentro de su ama, ella estaba dentro de la mansión abandonada, sentada en un viejo sillón de madera. Este se arrodillo frente a ella mostrando su fidelidad, está se paro avanzando de largo hasta la ventana.
-¿Cómo reacciono?- dijo Isabel mirando la luna
-Ella grito mucho, trato de romper las cadenas pero se rindió al ver que era inútil.
-Debemos acelerar todo rápido antes que pueda liberarse, por ser quien es ella ha heredado los mismos poderes de Lilith- debemos ser cuidadosos.
-Entiendo, mi ama- levanto la mirada esperando otra orden
-Esas… esas tontas- dijo molesta- son tan ridículas, cuando pueden tener más se conforman con tan poco- volteo hacia su sirviente.
-Como usted diga mi ama- se paro-¿qué quiere que haga con ellas?
Detrás de una cortina, escondida usando uno de sus trucos para que su presencia no sea percibida estaba Isabel, completamente desarreglada con los cabellos alborotados luego de haber tratado de matar a Integra por cuenta propia. Escuchando cada palabra, cada una era rocas tiradas en su vientre con violencia, ella estaba en lo cierto. Algo andaba mal, ella iba a ser traicionada con sus hermanas, los planes no estaban realizándose como esperaba, Isabel jamás confió en ellas ni pretendió ayudarlas.
-Ellas sólo son piezas Marruey- dio una pequeña sonrisa con los labios cerrados- cuando Alucard llegue necesitare tiempo hasta que ella libere parte de su fuerza y cuando el momento sea indicado al desteñirse la luna clavare la daga en su pecho, así ella y Lilith serán sólo un ser. Cuando eso pase le jurare lealtad y beberé su sangre, me haré más fuerte de lo que soy ahora, un verdadero ser inmortal!- su sirviente la miro satisfecho- cuando todo termine mata a quien quede viva de ellas, no las necesitaré luego de eso.
-Como usted ordene, ama.
Marruey desapareció entre las sombras dejando sola a su ama, mientras Elena se resistía a creer en lo que escucho. No permitiría que eso pase, arruinaría sus planes, ella supo que no debía permitir que la daga que Isabel tenía en sus manos y miraba con gran excitación no debía tocar a Integra, no lo permitiría.
