Antes de seguir es importante saber un poco más de quien es Lilith, por ello antes de leer busquen en google sobre este interesante personaje, ya que lo que sigue de está historia la hará mención especialmente este y el que sigue ^^, gracias por esperar este capítulo.


El destino de mi muerte

es tu perdón

Al abrir sus ojos lo único que vio fue destrucción, estaba en medio de la ciudad que ardía en fuego y de construcciones en ruinas que llevaban años de abandono, no había nadie a su alrededor, el viento soplaba con fuerza pero no refrescaba el ardiente calor que había sino paseaba el aroma del azufre por todos lados. Bajo sus pies todos caminaban y sentían sus pasos con ansias siguiéndolos uno por uno, sabían que ella había regresado a casa pero aún faltaba que despertara completamente, bajo ese suelo en el revés varias almas condenadas eran torturadas por seres de extrañas formas que no eran humanos, sino demonios….ella siguió caminando ya sin las cadenas que aprisionaban sus muñecas y sus tobillos. Ella conocía este lugar, era Londres, pero todo estaba destruido, no había nadie a su alrededor más que edificios destruidos y autos chocados; Integra no comprendía donde se encontraba o si esto era real, todo por donde pasaba sus manos se sentía tan real que no sabía que pensar, sólo quería despertar de está pesadilla, ella en realidad estaba en el infierno, su alma estaba ahí como no lo estaba, había llegado ahí a través de un portal el cual pronto descubriría.

Camino descalza tratando de encontrar a alguien vivo, mientras a sus espaldas sigilosamente avanzaban los lilim (hijos de Lilith) que la miraban celosamente desde lejos, escondiéndose como ratas pero sin alejarse mucho de ella que no sentía su presencia, camino por las pistas dificultosamente pasando por encima de algunos autos oxidados, todo lo que veía era la tierra, una conexión entre la tierra y el infierno que ningún humano era capaz de ver.

El viento soplaba fuertemente alborotando sus largos cabellos rubios, pero ella siguió caminando sin entender nada, a medida que caminaba fue escuchando una voz que se hacía cada vez más fuerte, pronunciando su nombre. Cada vez que la escuchaba miraba atenta a su alrededor sin ver a nadie, cuando lo escucho con más claridad como si hubiera sido susurrado a su oído volvió a voltear y no vio a nadie, entonces volteo para seguir adelante pero lo que vio paralizo su corazón, a lo lejos una mujer de hermosa belleza con pronunciadas turgencias y largos cabellos rizados de color rojizo camina lentamente hacia ella pronunciando su nombre, llamándola, Integra de forma espontanea dio un paso atrás. De alguna forma sintió que la conocía, sin saber porque o cuando, pero sintió un fuerte lazo entre ambas. Ella podía escuchar sus palabras con suma claridad a pesar de la distancia llamándola una y otra vez, diciéndole "Ven a mi Integra, no tengas miedo, hija mía", ella odio escuchar esas palabras, retrocedió con miedo ante lo desconocido sin saber porque se sintió cobarde ante aquella mujer que se iba acercando más que tropezó y cayo al suelo sentada, pudo ver los ojos de aquella mujer mirándola fijamente, esos ojos, ese rostro, esos cabellos, ese aroma, esa voz, el brillo resplandeciente de su ojos celestes que se clavaban en sus ojos los conocía, pero no sabía como, no quería saberlo, Integra entro en pánico cuando por su mente cruzaron fugases recuerdos que alborotaban su mente que llevo sus manos a su cabeza y empezó a gritar que se callara, no quería escucharla, no a ella, no más, no otra vez, no quería que todo se repitiera una vez más.

Detrás de ella escucho una voz diferente, una que le dio paz y que la hiso entrar en razón, cuando volteo no vio a nadie pero siguió escuchando esa voz que la llamaba por su nombre, ella se paro dándole la espalda a aquella mujer, fue ahí cuando claramente pudo ver a su padre y a su abuelo juntos, el primero le tendió la mano dándole una dulce sonrisa, esto lleno de ira a la mujer de largos cabellos rojizos que se encontraba tras de Integra lo que hiso que desplegara sus largas alas negras parecidas a las de un murciélago, era Lilith que con ira trataba de detener a Integra, pero llegó tarde porque en aquel momento ella tomo la mano de su padre desapareciendo por completo de ahí.

Integra sólo miro a su padre, mientras todo a su alrededor cambiaba en un abrir y cerrar de ojos con un fuerte resplandor. Ella dejo de verlo para luego mirar a su abuelo Van Hellsing quien sonriente la miraba sentado en el lugar que la última vez que lo vio, estaban en un lugar lleno de nieve, sus pies no se enfriaron ni su cuerpo tembló, ella se paro mirando a su alrededor, todo era tan fresco y tranquilo, estaban en el mismo cementerio de antes, cuando volteo su padre la miraba tranquilo al igual que su abuelo sentados sobre un mausoleo.

-¿Qué está sucediendo?- fue lo primero que dijo Integra por cuya mente pasaban miles de preguntas-¿quién era esa mujer?-ella fue interrumpida antes de seguir preguntando.

-Primero siéntate, Integra- dijo su padre sin responder sus preguntas más que haciendo un pequeño espacio entre él y su padre para que ella se sentara en medio, este le indico con una mano tocando el espacio dejado.

-No hay que apresurarse mi niña, estamos aquí para responder tus preguntas, pero antes- guardo un breve silencio- debes escuchar y recordar todo otra vez, absolutamente todo.

Integra se acerco a ambos, se sentó en medio confundida de lo que pasaba y cuestionando su razón.

-Integra- Arthur tomo su mano la estrecho con fuerza en la suya y con dulzura prosiguió- siempre serás mi hija pase lo que pase

-Y siempre serás mi nieta- dijo Abraham también estrechando la otra mano de Integra entre sus manos, ambos la miraron con ternura y tristeza en sus ojos.

-¿Porqué dicen es?- respondió confusa Integra- ¿qué quieren decir con eso?- dijo con un tono más fuerte que antes como si fuera una pequeña niña que esperaba la peor respuesta con sumo miedo de que venga luego.

-¿Recuerdas quien es Lilith?- pregunto su Arthur

-Sí, según la cultura hebrea fue la primera mujer que creo Dios y abandono el paraíso- se sentía confusa- Abuelo, tú nunca mencionaste nada de Isabel Bathory- dijo mirando a Abraham quien hizo una mueca como recordando si era así como dice ella- ella menciono algo sobre Lilith, dijo que yo- ella fue interrumpida antes de terminar por su abuelo.

-Ella sabe muy poco Integra, así como sabes poco tú de Lilith y más que nada de ti, muchacha- respondió Abraham presionando más fuerte la mano de Integra dándole una gran sonrisa sin poder evitar que una lágrima cayera de sus ojos azules- no la mencione porque no era el momento, ella no te lastimará a diferencia de las otras por sus celos, ella tiene otras planes para ti. Pero aún así Isabel sabe muy poco, ella cree que Lilith regresará tomando tu cuerpo.

-…- Integra quedo en silencio sin decir palabra alguna, como si al tratar de decir algo este se hubiera quedado atorada en su garganta- dime quien soy- finalmente dijo la pregunta correcta, en lo muy profundo de su ser hubiera preferido no recordar jamás lo que hiso que sus ojos enrojecieran.

-Cierra los ojos- dijo Arthur, ella lo miro dudando, él supo que tenía miedo- no tengas miedo, yo y tu abuelo estamos aquí, no te soltaremos- ellos sujetaron más fuerte sus manos respectivamente. Arthur vio como los ojos de su hija habían cambiado por completo con ese brillo celeste y extraña anomalía en alrededor de su iris.

Ella cerró los ojos lentamente mirando todo frente a ella ennublecerse poco a poco, sus pupilas cayeron hasta apagar el resplandor de su mirada para luego ver lo que ella no hubiera querido recordar, sus vidas.

A principios del primer siglo en los tiempos que el mayor imperio era Roma, en un pueblo llamado Belén había nacido el hijo de Dios, hasta aquel lugar frente a un humilde pesebre tres reyes magos con regalos habían llegado luego de largos días de viajes por el desierto para adorarlo, ahora ellos regresaban a su pueblo, Persia. Los tres hombres presurosos bajaban de sus camellos para hacer una más de sus lecturas en las estrellas, la luna roja para ellos era un mal presagio, habían pasado tres meses para regresar y hoy la luna herida brillaba teñida de sangre.

-Vamos, Gaspar- dijo presuroso Baltazar que cogía con dificultad un sinnúmero de pergaminos alrededor de su brazo- que iban cayendo por el exceso uno tras otro al suelo mientras que Gaspar entraba agitado sacudiendo sus ropas.

-Tranquilo Baltazar- dijo Melchor que acomodaba sobre la mesa un pergamino donde estaban dibujado un mapa de estrellas.

- Par de viejos, no ven que hoy hay luna roja-miro por el agujero que había en el techo subiendo las escaleras es un mal presagio luego de que el hijo de un gran rey naciera.

-Lo que yo necesito es un buen baño- dijo tirando su capa al suelo Gaspar.

-Y una buena comida, luego de comer tantas cosas horribles- continuo Melchor sonriendo y tocando su estomago.

-Estoy seguro de que está luna carmesí nos anuncia la llegada de una desgracia- bajo rápidamente hasta llegar a la mesa y leer a través de las estrellas del pergamino mirando también el firmamento una y otra vez- ¡NO PUEDE SER!- grito este sorprendido sin quitar la mirada del pergamino.

-¿Qué sucede Baltazar?- miro algo molesto por el grito Gaspar

-Oh por favor, no irás a hacerle caso a ese viejo loco, Gaspar- dijo entre bromas Melchor

Cuando ambo se acercaron y vieron con sus propios ojos se miraron entre ellos. Estos tres astrólogos habían visto con miedo a través de las estrellas lo que la luna roja anunciaba, la llegada de otro ser, uno maldito que anunciaba destrucción, este acababa de nacer.

-Está criatura no debe nacer- dijo con seriedad Baltazar- luego de la llegado del hijo de un gran rey llego uno que representa todo lo contrarío.

-Uno es la salvación- respondió Gaspar

-El otro es la destrucción de todo lo que existe en la tierra- finalizo Melchor-¿Puede haber una forma de destruirlo?- se pregunto asimismo dando vueltas.

-Yo puedo decirles como- hablo alguien que ellos desconocían, los tres sabios miraron con dificultad debido al intenso resplandor que desprendía de su cuerpo.

-¿Quién eres?- preguntaron

-Mi nombre no interesa, lo importante es responder su pregunta. Ese ser que está naciendo hoy es maldito ante Dios y yo les diré como destruirlo y que hacer antes de que sea muy tarde- miro a ambos esperando su respuesta, ninguno respondió- escríbanlo que les contare en un pergamino, luego mandarán a hacer una daga con la pieza de oro que quedo del regalo que llevaron al hijo de Dios y me la darán, está llegará a donde el destino la guie.

Lilith, la primera mujer creada por Dios había abandonado el paraíso para llegar luego al mar rojo, ahí dio rienda suelta a sus instintos y al erotismo, pariendo varios hijos al día los cuales eran llamados lilim, criaturas peludas. Ella había sido creada a imagen y semejanza de Dios, rechazo a Adán dejándolo solo, este pidió que ella regresará y Dios envió tres ángeles recogerla pero está se negó, como castigo estos tres ángeles matarían a miles de su hijos al día y ella en ira mandaba a su hijos lilim a matar a todos los varones y niñas recién nacidos en acto de venganza, ella al perder sus hijos empezó a robar en forma de súcubo el semen de los hombres que votaban entre sus sueños para producirse seguidamente, así dio a luz muchos hijos, pero estos eran asesinados siempre por los arcángeles.

Harta de esto y al ver que sus hijos no eran perfectos ni tenían la belleza de ella decidió crear a sus hijos a su imagen y semejanza como Dios lo hizo con ella, ella demoro miles de siglos para esto hasta que lo logro, creando seis hijos los cuales mantuvo escondidos de los ángeles que asesinaba a sus hijos, estos serían más fuertes y hermosos que todos. Ellos harían su venganza realidad, para llenar de mundo con sus hijos y vengar a los muertos. Ninguna de estás criaturas creció, ellos se mantenían en pequeñas esferas de luz que guardaba celosamente, pero ella no quería dejarlos en el infierno, lugar donde ella estaba, como no podía entrar a la tierra y decidió hacer un portal atreves de sus hijos, pero sólo uno ellos era perfecto y su cuerpo funcionaba como un portal, por ello Lilith sólo se quedo con este y mando a los otros a la tierra para evitar que sean asesinados por los arcángeles, pero vanidosa de su creación se olvido de sus otros hijos que había enviado a la tierra protegiendo solamente a uno, a través de ella regresaría de nuevo a la tierra de Adán y Eva para destruir en venganza a sus hijos.

Lilith llamo a su pequeña Integra, encantada con su hija la ponía entre sus manos y atreves del resplandor podía ver como era, hermosa, perfecta, valiente, fuerte y todas esas virtudes que ella admiraba por el tipo de mujer que era, que no era sumisa. Siempre la sacaba sin dejarla crecer aún para contemplar lo que ella sería cuando creciera.

Le hablaba siempre diciéndole que cuando llegue el momento el portal se abriría y recordaría quien era su verdadera madre, recordaría a su creadora y volverían a juntarse, pero Lilith siempre postergaba el día que la enviaría por amor a su hija, hasta que un día uno de los arcángeles la descubrió contemplando su creación. Al verse descubierta está tuvo una fuerte pelea con este pero siendo incapaz de vencerlo y cubriendo su creación con su cuerpo herido la mando a la tierra donde no podrían hacerle daño una vez que naciera.

En Roma una niña especial entre todas acababa de nacer, había sido llamada Integra producto de que Lilith lo indujera susurrándolo al odio de quien la pariera. La vanidad de Lilith era tanta que no quiso que su hija cambiara al nacer por lo que ella mantendría la misma forma siempre, la belleza que la madre le había dado al crearla.

La niña creció con el tiempo, tenía tan sólo cinco años y las esclavas de la casa le tenían miedo desde el día en que nació, sentían como si ella trajera algo malo consigo, una vieja esclava traída del áfrica cada vez que la veía lloraba de miedo y le hablaba en un extraño idioma que la pequeña no entendía.

La madre de la niña que acababa de llegar pudo ver como la vieja esclava asustaba a la pequeña que estaba llorando descalza sin ser atendida por nadie con lo dedos en la boca y completamente mojada.

-Esclava tonta- grito la madre al verla llorar asustando a la niña y hablándole en un idioma que ni ella entendía- he dicho varias veces que no hables otro idioma en la casa sino ella no aprenderá a hablar correctamente- está cargo a la pequeña sintiendo su humedad- como puede ser que este sin cambiar, esclavos tontos. Mandaré a que los azoten para que se les quite lo flojos que son- Julia se llevo cargando a la niña que lloraba sin cesar.

La esclava asustada podía ver claramente como unos seres peludos se acercaban a ella, estos hace un momento estaban alrededor de la pequeña sin hacerle daño alguno, es por eso que ella lloraba de miedo, sabía que la niña traía cosas malas para otros.

-No te preocupes Integra- Julia la beso- yo me encargaré de cambiarte, además debes verte bien ya que hoy celebramos que por fin te hayamos comprometido tu padre y yo con alguien importante. Lilith miraba con celos como su amor de madre era dado por otra mujer que no sea ella, pero cuando la pequeña estaba sola siempre enviaba a sus hermanos a jugar con ella, unas criaturas peludas llamadas lilim y siempre le cantaba cuando estaba sola en su cuna. Es por eso que los esclavos siempre temían acercarse a la niña por que podían ver con claridad lo que sus amos no veían, esto era hecho apropósito por Lilith que los veía indignos de acercarse a su hija, los cuales terminaban volviéndose locos.

Había crecido como una muchacha normal sin recordar su infancia en la que Lilith se alejo de ella para evitar que sea encontrada. Cuando Integra cumplió 16 años era una muchacha fuerte, decidida, valiente y poco sumisa, aquel día de su cumpleaños ella sería entregada en matrimonio a un muchacho siete años mayor, él era un hombre cruel y sanguinario de mala fama contrario al semblante dulce y engañoso de su rostro puro, había sido impactado por la belleza de su prometida a medida que ella crecía, pero ella jamás le dejaba acercarse tanto a pesar de estar comprometidos, lo trato con rechazo a pesar de las llamadas de atención de sus padres que desaprobaban su comportamiento, él sin embargo la trato con delicadeza a pesar del cruel rechazo, pero ella fue sería entregada a pesar de sus ruegos.

El día terminaba y ella fue dejada con él, ahora su marido. Terminada la fiesta y solos este dio rienda sueltas a sus deseos por ella, la sujeto fuertemente del brazo arrastrándola hasta la habitación, ella lucho en vano tratando de defenderse, él la tiro sobre la cama.

-No te atrevas a tocarme- grito ella con amargura

-Ya estoy harto de tu rechazo- se acerco a ella lentamente mientras dejaba caer sus ropas- de tu actitud hacia mi, ahora eres mi esposa y haré lo que quiera contigo.

-Jamás me sumiré a nadie- este le tiro una fuerte bofetada haciendo que ella cerrara la boca y escupiera sangre.

Él trato de sujetar sus piernas que pataleaban para empujarlo, Integra le tiro una patada haciendo que la soltara, gateo tratando de alcanzar algo con que defenderse, pero este la arrastro hasta él rompiendo sus ropas y separando sus piernas.

Ella grito de amargura y dolor por lo que pasaba, extendió sus brazos arriba de su cabeza al ver una extraña daga sobre las sábanas que había aparecido de repente, pero este vio lo que ella intentaba alcanzar y le propino un fuerte golpe en el rostro que la dejo semiconsciente. En lugar de ella este tomo la daga en sus manos y la miro con lascivia.

Al otro extremo Integra se vio a si misma sorprendida de todo lo que estaba viendo y recordando de su pasado. Ella y aquella mujer frente a sus ojos era igual a ella cuando tenía 16 años, retrocedió asustada hasta que sintió por su boca algo húmedo gotear, toco con sus dedos sus labios para luego ver la sangre en sus manos, ella tenía las heridas que aquella muchacha tenía, sintió como su corazón se sentía herido y sin poder contener más la tristeza se acerco hacía aquel hombre para defender a la muchacha pero sus golpes sólo atravesaban su cuerpo sin poder hacer nada, todo era una ilusión.

-NO… NO..NOO..- Integra entro en pánico llevando sus manos a su cabeza- BASTA BASTA BASTA- gritaba sin parar hasta que un fuerte temblor la hiso caer al suelo, al levantar la mirada vio un extraño hombre con armadura dorada y largas alas blancas, este la miro como si supiera que ella estaba viendo todo, pero siguió su paso ignorándola ahora.

La joven muchacha sintió la punta de la daga lastimar su piel y sus ropas siendo cortadas con está, ella lo pateo nuevamente al recobrar la consciencia completamente haciéndolo caer al suelo, pero se quedo quieta al ver aquella extraña criatura y forma de hombre, pero con alas blancas que la miraba fijamente a los ojos, ella lo miro sin sorprendida que ni parpado sus ojos azules, lo que estaba frente a sus ojos era un arcángel.

Este se acercó al muchacho, al parecer este no podía verlo, sin embargo este susurro a sus oídos que la matara.

-Mátala, mátala y así tus pecados serán perdonados y las puertas del cielo te serán abiertas- decía incitándolo, pero no era visto.

-No…no… no por favor- decía ella al escuchar esas palabras sin entender lo que sucedía y sus ojos se llenaban de lágrimas- sálvame.

-Una criatura maldita como tú no puede existir, si quieres que te salve deja que lo haga- respondió mirándola a los ojos con ternura- regresa al infierno donde perteneces, hija de Lilith.

La muchacha volvió su mirada al muchacho que la miraba lleno de ira con la daga en su puño queriendo matarla, luchando dentro de si con los ojos rojos cegado por la incitación de matarla, mientras ella limpio sus lágrimas y miro a su alrededor buscando por donde escapar o con que defenderse.

-No escaparás, ni iras a ningún lado Integra- sonrió con malicia- si te mato nadie dirá nada por que eres mi mujer, diré que me atacaste, todos saben como eres. Te lo mereces- este se paro decidido a matarla mientras a su oído era incitado con palabras para hacerlo- mi familia me protegerá si te mato.

-Yo no moriré- respiro con dificultad de forma entrecortada y sus ojos cambiaban de color constantemente a un fuerte brillo celeste- no a manos de un ser tan insignificante como TÚ-grito al final recordando quien era ella o tal vez movida por sus deseos de vivir.

Ella extendió una de sus manos, sus ojos brillaron con intensidad haciendo brillar el celeste de su mirada, de su brazo extendido rodearon líneas celestes tatuadas en su piel que bajaban hasta su mano, estás brillaron con fuerza haciendo que de su palma cayera un resplandor haciendo que en si alrededor símbolos extraños la rodearan abriendo un portal entre la tierra y el infierno, para traer a su madre, la joven muchacha había recordado quien era realmente, aunque aún era débil sin poder manejar toda su fuerza y más aún desconociendo lo que ella era capaz de hacer, sólo era una niña asustada.

Él corrió hacia ella hundiendo la daga en su pecho, ella lo miro sorprendida sin decir nada tratando de respirar, los símbolos a su alrededor desaparecieron y a sus pies su sangre empezó a formar un charco de sangre que caía en cascada desde su pecho. Integra miro los ojos de aquella muchacha sin decir nada, llevo su mano a su pecho, este estaba húmedo, estaba sangrando, podía sentir el pecho herido menos el dolor.

-Yo… yo… yo soy ella-sin cambiar la expresión de sorpresa sus lagrimas caían mojando sus mejillas, su momento fue interrumpido cuando escucho la voz de aquel joven que fue en ese tiempo su prometido y esposo en ese momento

-¿Qué hice? ¿Qué hice? ¿Qué hice?- miraba sus manos ensangrentadas para luego mirarla, cuando ella cayo siendo detenida por sus brazos-INTEGRA- grito sollozando- no te mueras, no te mueras por favor, yo te amo, yo te amo… perdóname… perdóname, no te mueras, yo no quise matarte- la sujeto con fuerza, se paro y la recostó sobre la cama- sólo quería que seas mía.

-Mátate, quiero que mueras- dijo la muchacha bajamente con dificultad- es una orden- el muchacho al escuchar su voz quedo hipnotizado haciendo caso a sus palabras este saco la daga que tenia ella clavada en el pecho, la llevo a su cuello y se coto la yugular desplomándose bruscamente en el suelo- es tan fácil controlarlos, es tan fácil… este es mi destino?- miro al arcángel que tranquilo observaba todo desde un rincón satisfecho de lo ocurrido.

-Sí, ese es tu destino- miro nuevamente a Integra por un instante que se encontraba en el suelo viendo y escuchando todo- los planes de tu madre no se cumplirán, no importa cuantas veces lo intente.

-¿Sus planes? ¿Y que es de mi?- cerro los ojos para luego morir.

Cuando Integra se paro sintió su cuello ser apretado con fuerza impidiéndole respirar

-Tú muerte es el perdón de él- Integra lo empujo asustada haciendo que todo a su alrededor desapareciera en un instante en un remolino, todo se fue mostrando, se vio así misma en diferentes siglos y lugares, viéndose a si misma siendo asesinada de la misma forma una y otra vez, su historia se repetía vida tras vida dando vueltas a su alrededor rápidamente recordando todo, cada momento, cada recuerdo, cada persona, todo hasta llegar nuevamente al mismo lugar, sentada entre su padre y abuelo.

-Así que esa es la salvación que él necesita-retiro sus manos de las suyas- no puedo cambiar mi destino, siempre se repetirá lo mismo- dijo sin soltar una sola lágrima- pero puedo cambiar el suyo- sonrió bajando la cabeza para ocultar sus ojos- no tengo lugar a donde ellos van, sólo a lado de ella.

Cuando su padre estaba a punto de hablar ella lo interrumpió- no es tan malo después de todo- ella miro al cielo- ya no será un niño asustado en la oscuridad, ya no más Alucard- sonrió con una inocencia que jamás ellos habían visto.

-Integra, en tus manos está su oportunidad de salvarse. Tú no fuiste creado por Él, es por eso que allá no hay lugar para ti, eres hija de Lilith, lo siento. No tienes un alma que salvar, tu cuerpo es un portal entre el infierno y la tierra que ella necesita, uno que no puede ser abierto jamás, lo siento mi pequeña niña- respondió Abraham.

-Sin embargo la daga que usa Isabel está siendo usada para abrir el portal, porque no lo hice yo misma?

-A medida que vivías varias vidas te fuiste alejando de Lilith, para protegerte. De esa forma no serías ubicada con facilidad, pero siempre eras encontrada. Esto hiso que tu cuerpo se volviera más fuerte y se acostumbrara al poder de la daga creando una especie de defensa, lo que provoco que el portal se sellará por voluntad tuya, desde tu inconsciente, sin importar cuantas veces reencarnaras, así prolongabas tu vida más tiempo. Esto no le gusto a Lilith que lo vio como un acto de rebeldía a sus planes…- Arthur fue interrumpido por Integra

-Ya recuerdo, lo hice al estar en contra de sus planes- sonrió fingidamente- que irónico de mi parte anhelar vivir tranquilamente entre los hijos de Eva, pero el poder que desarrolle se volvió contra mi, la daga se adapto a mi de alguna forma también teniendo la capacidad de romper el campo que ejerzo sobre él abriéndolo en contra de mi voluntad. Pero a la segunda clavada sobre mi pecho está puede matarme como antes, si esto vuelve a pasar sería la tercera vez, a primera vez hiso que perdiera todos mis recuerdos del pasado, por eso no recordaba nada. Pero desde mi inconsciente no permití que el portal se abriera.

-También alejaste a Lilith de ti- dijo Arthur mirando sus manos temblar, tan contradictorio a sus frías y tranquilas palabras como la expresión de su rostro.

-Fue ella la que incito a los humanos a perseguirme con esa maldita daga, al igual que ahora- apretó sus puños con amargura- hasta ese perro de Marruey se presto para ayudarla a perseguirme- Integra se paro para irse, pero la mano de su abuelo sujeto su muñeca.

-Hubiera deseado que en verdad fueras mi abuelo, tengo que irme- finalizo Integra

-Lo eres, siempre serás un Hellsing- respondió él besando su mano.

-No mueras Integra- dijo Arthur interrumpiendo a ambos, lo que dejo sorprendida a Integra- no dejes que te maten, aquella vez cuando estabas a punto de morir, no te deje. Tú no deseas esto en verdad, quédate a su lado, lucha, se feliz está vez, ambos se aman y siendo como él será la única forma como podrán estar juntos siempre.

-¡Qué!- dijo sorprendía Integra, para luego mantener un breve silencio- al principio, a medida que recobraba mis recuerdos del pasado, no estaba dispuesta a pasar los mismo nuevamente hasta que me acorde de él. Sí en mis manos está salvarlo, pasare sin importar cuantas veces esto por ese cabeza dura- sonrió al decir las últimas palabras- pero antes… debo ser yo la que detenga a Lilith, es la única forma como todo esto se termine o seré perseguida siempre por esos alados y mi madre- la joven rubia se agacho para retirar la nieve que tapaba las escrituras de la lápida donde se había sentado- ahora por fin podrás morir de verdad, Alucard- ella volvió a pararse para luego mirar directamente aceptando por primera vez ese destino que le había escrito la vida, en una lucha entre Lilith y su creador, ella estaba por medio de ella. Era hora de enfrentarla cara a cara por el bien de ella, Integra sabía que la fuerza de Lilith era demasiado para Alucard, por eso regresaría y fingiría no recordar nada para que el portal fuera abierto a manos de Isabel, luego ella mataría a Lilith, esa sería su libertad o tal vez la última vez que pudiera regresar aquí. Pero no se iría sin antes dejarse morir por las propias manos de Alucard, que irónico será cuando él sepa la verdadera naturaleza de su amo, ella hasta en cierta forma sufrió al imaginar que él la vería con rechazo, eso la mataba, tanto amor para que si al final no podrían estar juntos, a donde iría él al ser perdonado las puertas se le cerraban a una existencia como la suya. Por primera vez ella aceptaría ese cruel destino, sólo por él y nadie más, teniendo en cuenta una vez hecho eso jamás lo volvería a ver.

En la ciudad de Londres todo era caos, Alucard y Seras mataban cuanto veían haciéndolos polvo, él bebía la sangre de sus enemigos tiñendo de rojo su faz, con la esperanza de tener una pista de donde podría estar Integra mientras Isabel disfrutaba sentada, frente a una Integra inconsciente y atada a cadenas, la desesperación del nosferathu al no dar con la dirección. El tiempo corría sin distinción alguna ni piedad del desesperado reduciendo las horas en que ella resistirá, ignorante él, sólo sabía matar, beber y buscar. Como vivo que busca el aire para sobrevivir la buscaba, como mendigo que busca la limosna, como poeta que busca la inspiración, pero peor aún como el amante sin su amante.

Walter protegía la mansión juntos con algunos soldados de los ataques, no había una razón especial para Isabel mas que maten a todos, destruyan todo, para ella no era más que barrer el piso de la suciedad. El viejo mayordomo luchaba por proteger el nido al que Integra regresaría, decidió quedarse ahí, esperándola para cuidarla como lo hiso antes, como esa pequeña niña de cabellos rubios y ansiosa de aprender más y llevar en alto el apellido de su padre, él esperaría más que como un mayordomo, esperaría como padre. Confiado a que Alucard la rescataría a tiempo de las manos de esa mujer, podía confiar en él aunque lo detestará, algo tenían en común. Amarla tanto hasta no poder caber más en el pecho de tanto que la querían, él la regresaría a casa.

Lejos de la ciudad, Integra estaba por despertar de un sueño profundo de donde no había paso atrás, ahora ella sabía que hacer.

Al ras del suelo, ella abrió sus ojos celestes. Miro la sangre derramada en el riachuelo de las fisuras a su alrededor y vio los cuerpos cercenados; el calor de su cuerpo, su respirar agitado, su sudor humedeciendo su cuerpo, las gotas resbalando por su espalda, las pesadas cadenas que presionaban sus muñecas hacían más pesada su resistencia. Su humor se volvía agrio, su paciencia pequeña, su amargura más grande, el torno de sus ojos morados, su rostro húmedo por lágrimas que no vio venir en su profundo sueño, la cuestión de su existencia insistente en su mente, la fuerza se descontrolaba en su cuerpo despertado de un largo sueño. Integra se incorporo quedando de rodillas, la fuerza de su cuerpo parecía ser incapaz de superar el de la gravedad dejando caer sus brazos como sacos pesados lado a lado, sus cabellos estaban extendidos y teñidos de carmín, se sentía demacrada, sólo tiro su cabeza hacía atrás y miro a lo alto del firmamento.

-Ellos están por venir- pronuncio con palabras débiles sin dirección alguna, para luego reír burlonamente- la primera jugada ya a sido hecha- Integra extendió sus brazos y los tiro hacia atrás- no hay porque esperar más- los símbolos formados en la piedra a su alrededor destellaron con gran fuerza a su alrededor, la sangre escurrida cambio de color como sus ojos, hasta el cielo en todo el planeta se vio su destello de grandes columnas que eran vistas por todos lados, sin importar lo lejos que estaba. Alucard fue el primero en verlo desde lejos, sin saber porque supo que era ella.

El portal había sido abierto por fin, Integra empezó a sentir en dolor romper su pecho y a punto que partir su cuerpo.

Isabel ansiosa por más poder del que tenía no pudo evitar pararse y mirar a Integra llenando su mente de sueños y planes con la llegada de Lilith- ¡por fin! El portal a sido abierto luego de tanto tiempo- mientras tanto las tres vampiresas miraban con un miedo con jamás pensaron volver a sentir ante algo tan desconocido para ellas, dudaron un momento si lo que estaban haciendo estaba bien, en tanto Elena miraba con impotencia como el poder que emanaba de Integra parecía hacerse cada vez más grande, cada momento ella era más inalcanzable para ella sabiendo que tendría que buscar una salida antes de que Isabel las matará como acordó a sus espaldas.

Elena miro de un lado a otro, sabía que tenía que actuar rápido e impedir que ese portal sea abierto, consideraba una locura demasiado extrema los planes de Isabel, si ese portal era abierto Isabel se volvería más fuerte que antes y no podría derrotarla ni mucho menos Alucard. Ella no dudo más en atacar en ese mismo momento.

-¡Elisa!- dijo sin despegar sus ojos de Integra- dame tu espada- extendió su brazo.

-¿Qué? Para que…- pregunto siendo interrumpida por Elena

-DÁMELA- está ni bien tuvo la espada salto velozmente hacía Integra para detenerla, pero está fue detenida por Marruey que sujeto con sus manos el filo de la espada parándose frente a Integra y luego ser golpeada por este haciéndola volar por los aires hasta quedar a los pies de Isabel que la miraba con ira por su traición, Elena escupió sangre a sus pies sin poder contener la hemorragia.

-¿Cómo te atreves a interponerte en mis planes?- Isabel se agacho ante ella para sujetar con fuerza su cuello manteniéndola en el aire.

-Basta, Isabel-grito Elisa- ella está fuera de si.

Isabel tiro el cuerpo de Elena al suelo con violencia- tienes miedo Elena, pensé por un momento dejarte viva pero veo que hice mal, ya no me sirves- está miro a Marruey quien arrodillado esperaba sus órdenes-mátala.

Úrsula protegió en cuerpo de Elena quien a penas podía pararse, en tanto Elisa se paro frente a ella retadoramente a Isabel.

-Con esas tenemos-Isabel se desplomo tranquila sobre la butaca tras ella- no tenía planeado matarlas ahora, pero ustedes aceleran las cosas de está forma- ella empezó a reír burlonamente.

-Ese no fue el trato- grito con amargura Elisa.

-¡Cuida tus palabras!- respondió con amargura callando a Elisa- yo no hago tratos con débiles, acaso creías que cumpliría sus estúpidos deseos jajajajajajaja tengo mejores planes que dedicar mi tiempo a ustedes.

-Maldita, nos usaste todo este tiempo- Elena se incorporo ayudada por Úrsula- planeaste matarnos luego de todo desde un principio, jamás tuviste intención de ayudarnos.

-¡Maravilloso! Tardaste tanto en darte cuenta de eso, oh no! Pero no fue así, sólo escuchaste mi conversación con Marruey, acaso crees que soy una estúpida para no darme cuenta de eso- Isabel se incorporo- pero en agradecimiento les dejaré ser testigo del renacer de Lilith y de mi inmenso poder, luego las mataré yo misma.

Estás fueron interrumpidas al escuchar el grito de dolor de Integra, todas voltearon sorprendidas al ver en su cuerpo tatuarse extraños símbolos que destellaban, Integra sentía romperse por dentro, como una lucha dentro de su cuerpo que desesperadamente trataba de salir, el dolor se hiso más intenso que llevo sus manos a su pecho a sentir este aparentemente abrirse, como queriendo cerrar un hueco en su cuerpo, de este empezaron a salir extrañas criaturas de diversas formas, de todo su cuerpo escapaban ansiosos, para luego uno a uno tratar de salir más allá del diámetro de circulo donde se encontraba Integra, dando vueltas todos amontonadamente , circulaban alrededor de ella cada vez más mientras su gritos se hacían más intensos.

Estás criaturas eran demonios e hijos de Lilith conocidos como lilims, uno tras otro daban vueltas velozmente a su alrededor, animas malditas que atravesaban en portal a través de Integra soltando gritos de lenguas extrañas.

Alucard llego en aquel momento como un rayo, ya ahí ni bien vio a Integra este fue directamente a ella al escuchar sus gritos de dolor. Integra pudo sentir la presencia de Alucard en aquel momento, al ver que este se acercaba desesperadamente a ella está levanto su brazo hasta quedar horizontalmente y con la palma de su mano expulso una fuerte onda que lo lanzo lejos de ella.

Al caer pesadamente al suelo Elena fue hacía él para ayudarlo, era el momento de unir fuerzas.

Este la empujo lejos de él- este no es el momento de pelear entre nosotros, conde. Debemos detenerla antes que sea muy tarde, AHORA- grito Elena

-QUE HICIERON CON ELLA- grito Alucard sin poder contener su ira, este aprisiono el cuello de Elena.

-No puedo explicarlo ahora- dijo con dificultad Elena.

-Integra- dijo con desesperación Alucard al escuchar el gemido de dolor de Integra, para luego dejar caer a Elena.

-Ya es muy tarde- hablo por fin Isabel que miraba divertidamente la escena.

Integra había terminado de estabilizar el portal, ya no a través de su cuerpo sino ahora en diversos hoyos negros que empezaban a abrirse en todos lados, agujeros sin fondo por donde ahora empezaban a salir los lilims en grandes cantidades. Pero este se centraba especialmente en el que estaba frente a Integra, por donde ahora empezaba a salir Lilith.

Ya era muy tarde.