NOTA:
Clasificación M por futuras escenas vulgares y eróticas.
Disclaimer: Los personajes pertenecen a DC Comic. La historia esta basada en los TEEN TITANS de la serie animada y mezclando los personajes originales junto con sus historias de los comic.
Valentía
V.
Chico Bestia gruño cuando el último catéter fue removido, su cuerpo gimió en protesta contra el dolor mientras el aire era vaciado de sus pulmones. A pocos pasos de él estaba Cyborg trabajando en una mesa pequeña llena de instrumentos de tortura médica.
El titán mecánico ni se inmuto ante los quejas que salían de los labios del joven de piel verde, concentrado en aquellas últimas muestras de sangre que había obtenido hace pocos segundos, con su ojo electrónico extendido como un telescopio mientras que el ojo humano permanecía firmemente cerrado.
—Viejo, miras como vengo a ti, y tú solo atinas a seguir maltratándome.—Comento malhumorado él titán más joven.
—Yo te advertí que era Robin quien tenía que ir.—Espeto Cyborg con calma, aun así, Chico Bestia pudo captar el leve tono de molestia en su voz.
Fue casi como un te lo dije que le hizo encogerse ligeramente de hombros, completamente perturbado.
Bueno, no un casi, era un absoluto Te lo dije.
Y eso lo dejo también algo frustrado, teniendo en cuenta que él se merecía las palabras brutales que sabía su amigo debía tener guardadas en algún lado junto con un real y no solo subyacente Te lo dije.
El cambia pieles tuvo que respirar hondo para relajar su cuerpo y volver a estar cómodo sobre la camilla, sintiendo como cada tendón protestaba por el movimiento mientras aún seguían tratando de mantener su anatomía en el estado actual. El cual era una verdadera mierda.
Cuando había salido del aturdimiento de aquel golpe contra la pared, él fue consiente entonces de la metamorfosis que había alcanzado su cuerpo, de cómo la bestia había surgido desde lo profundo de su ser para estar más que picando bajo su piel. Su espalda, hombros y antebrazos habían estado llenos del más puro bello animal, creando dos ligeras rayas negras que subían desde su cintura para acabar a solo centímetros de su cuello. Por otro lado, los colmillos habían crecido más de lo normal en su boca, y sus uñas se habían convertido en garras duras.
Demonios, había tenido que salir inmediatamente de la torre y pasear por la costa convertido en una maldita bestia necesitada de sexo. Fue la peor experiencia que había tenido nunca en su vida, y si no fuera por que Cyborg había usado el comunicador, completamente preocupado, para localizarlo, ahora no sabría que hubiera sido de él.
—Hombre, tu estas aun peor que hace una semana.—Exclamo con irritación el titán mecánico—¡Si solo no hubieras ido a molestar a Raven, ahora no estarías metido en esta mierda!
Sip, él preferia este lado de su mejor amigo.
El cambia pieles no pudo suprimir el suspiro de alivio que hizo que se ganara una mirada llena de reproche por parte del ex futbolista. Casi estuvo a punto de reír, casi, tenía tanto miedo de la reprimenda que le daría su propio cuerpo como para arriesgarse.
—Para serte honesto, no me arrepiento de nada.—El ojo lleno de ira de Cyborg hizo que le agregara con prisa algo a esa frase—Hasta ahora.
El mayor de los titanes resoplo con irritación antes de levantarse del banco en el que estaba, tomando en el proceso alguna memoria pequeña que arranco de algún lugar de la mesa. Con movimientos ágiles y precisos, impresionantes considerando su tamaño, se movió hacía los paneles de la pared, moviendo y registrando cosas a una velocidad que sorprendió un poco a Chico Bestia, logrando que se intimidara ante lo hábil que podría ser Víctor con la tecnología.
—Mira hacía ya, cabeza de chorlito.—El tono duro en la voz del titán vino junto con un movimiento de su mano para apuntar la pantalla que le quedara más cercanas al joven titán.
¡Ho por…!
Bueno, era una buena definición esa de estar metido hasta la mierda.
Alguna vez, Garfield Logan fue un prodigio de la ciencia. Crecer en medio de la nada y solo en compañía de dos científicos hicieron de él una persona cualificada para entender lo básico de la ciencia y todos sus derivados, no es que se jactara de ser un genio, tan poco es que fuera tan idiota como para creerse tan capaz, pero él entendía, muy bien, un poco demasiado bien para sí mismo en esos momentos.
Las mejillas de Chico Bestia se encendieron de inmediato mientras intentaba tener muy apartada su mirada avergonzada de Cyborg.
—Yo no… no sabía…—El cambia pieles trago duro un segundo después—¡Diablos, no lo mires!
Y con eso, sus parpados cayeron de forma precipitada, ocultando su pena de su amiga. Víctor solo atino a alzar una ceja con extrañeza y un poco de burla.
—Yo hice el análisis, Bestia, aunque no mire, se lo que está ahí… y viejo, tú tienes un problema mayor ahora en tus- … ejem, manos. —Comento divertido.
Hormonas.
Las malditas hormonas, o en su caso, los malditos niveles de andrógenos y testosterona.
Todo estaría bien si su cuerpo solo diera señales de esas, sería hasta cierto punto normal, por todo lo santo, era un hombre, era normal. Sin embargo, las hormonas femeninas estaban ahí, en él, en su sistema, ¿Cómo diablos habían llegado ahí?, no tenía ni la más puta idea, pero ahí estaban, dándose el gusto de hacer que su cuerpo aun luchara contra la metamorfosis y el deseo.
—¿Cómo paso eso?—Exigió aun con los parpados cerrados.
—Bien, yo tampoco lo entiendo completamente, tendría que estudiarlo con mayor profundidad que ahora pero hasta donde puedo deducir, tú y Raven tuvieron algún tipo de contacto íntimo atreves de fluidos.—Aunque no lo mirase, Chico Bestia adivino la mirada perspicaz que Cyborg le mando—Un beso, quizá. Bueno, el hecho es que de alguna forma ha enviado agentes hormonales a tu cuerpo y probablemente, tú hayas enviado agentes también a su cuerpo. Tendría que revisarla.
Y su cuerpo se tensó por completo ante aquello, sus ojos se abrieron cuanto pudieron mientras se sentaba enseguida sobre el colchón, le dirigió una mirada llena de terror al titán mecánico mientras su mandíbula caía. Su cuerpo protesto de inmediato, logrando que su mirada aterrada cambiara a una de dolor, aun así sus ojos jamás se alejaron de los de su amigo.
—¿Estás diciendo que Raven ahora está metido conmigo en esta mierda?—Pregunto con tono alarmante, su compañero solo asintió.
¡Ella lo mataría!
Lo castraría y después le enviaría directo al infierno, literalmente.
Un gemido de puro terror escapo de sus labios por eso.
No había pensado, eso era más que cierto, simplemente había disfrutado tanto de tener ese menudo cuerpo entre sus brazos, cálido y receptivo que supero cada una de sus fantasías, y bueno, eran muchas y con bastantes expectativas, pero ahora que lo veía de esta manera, simplemente se dijo así mismo que debió pensar, alejarse de aquella escena y dejar que Robin reparara su desastre, no ir en pos de ella y tomarla entre sus brazos, casi a punto de follarla contra la pared.
Esto no era lo que había querido, no quería que ella fuera a él por necesidad sexual, era más bien el deseo de que ella lo mirase como algo más, como una pareja que estaría allí siempre que lo necesitara, tanto físico como emocionalmente. Que lo mirase como una posibilidad de persona con la que vivir para siempre. Quizá y había pensado demasiado pronto para un chico de diecisiete años en casarse, pero vivía en un mundo de superhéroes donde no todo era estable y la posibilidad de morir o ser atacado por algún psicópata eran altas, así que ver planificar una vida fugas se había colocado en su mente desde que escogió a su compañera hace un tiempo.
Su compañera.
Respiro hondo e intento relajarse un poco.
La compañera que lo había mandado volando en medio de una escena candente, la cual ahora tenía, al parecer, sus hormonas sexuales en su cuerpo, y en su mente cada una de sus fantasías eróticas.
Ella estaría ¿bien?,
El joven titán cerró los ojos mientras dejaba que los recuerdos de esa tarde explotaran en su memoria. Las palabras de Cyborg aun rondaban por su cabeza, carcomiendo por dentro sus sentimientos mientras veía a Raven deslizarse por un charco de oscuridad con sus acusadores ojos mirándole. Y un jadeo salió de sus labios al recordar como la había empotrado contra la pared, con sus muslos adhiriéndose a su cadera y sus uñas dejando marca en su vientre.
Gimió fuerte.
Su nariz se arrugo ante el recuerdo de su olor, ese olor. La fragancia embriagadora que aun horas después de haber desaparecido seguía haciendo que cada musculo de su cuerpo estuviera tenso y listo para saltar sobre su presa. Aun deseaba haber encontrado ese olor, para enterrar su cara entre sus piernas y beber de dónde provenía tan dulce aroma.
—Idiota, idiota, idiota.—Susurro con coraje—Tú y tus idioteces, ¿Por qué te gusta arruinar las cosas, Bestia.
Cyborg no pudo evitar una mueca de disgusto y culpabilidad ante aquellas palabras. Tan acostumbrados estaban todos en el equipo a regañar e insultar a Chico Bestia que a veces era fácil olvidar que él aún era un niño, demasiado joven e inocente que deseaba vivir con un poco de normalidad en aquella vida que se le había obligado a tener.
—Bestia…—Susurro dispuesto a consolarlo, sin embargo el sonido de la puerta lo hizo detenerse.
Con un movimiento rápido, tomo en su mano la memoria que había conectado, lo que hizo que de las pantallas desaparecieran las imágenes que emitía el estado del cambia pieles.
—Chico Bestia, ¿Te encuentras bien?— El tono temeroso e impregnado de preocupación de Starfire hizo girar con cuidado la cabeza del joven titán.
La alienígena camino con pasos lentos, temerosa de acercarse por completo a su compañero más joven, tras ella y con paso sigiloso, como era costumbre, estaba Robin. El antiguo pupilo de Batman ni siquiera trato de ir al paso con Starfire, en cuento sus ojos fueron a Cyborg apuro el paso, firme y elegante, llego a la camilla primero.
—¿Cómo esta Raven?—Exigió saber.
El tono solo hizo que una chispa de furia se hiciera presente en lo más profundo del pecho de Chico Bestia, que sin poder evitarlo, gruño a la vez que miraba a su lider. El chico maravillo alzo ambas cejas sorprendido tanto por el sonido como por ver aquellas pupilas, usualmente grandes y destellantes, convertirse en alguna clase de ojos gatunos.
—Ho Robin, él que está en la enfermería es nuestro amigo Chico Bestia, no nuestra compañera reservada.—Reprendió a su manera la extraterrestre.
—Estoy bien, Star, no te preocupes.—Dijo el cambia pieles, forzando una sonrisa en sus labios—Creo que Rae esta… bien. Ella necesita un tiempo a solas, Robin.—Declaro seria mente, frunciendo levemente el ceño.
En esos momentos el aire en el cuarto pareció espesarse. Robin frunció profundamente el ceño, Cyborg dio un pequeño paso hacia atrás mientras Chico Bestia comenzaba a ponerse de pie y Starfire, ignorando todas las señales, se apuró a ayudar al titán de piel verde.
—¿Por qué estás en la enfermería, Chico Bestia?
Y eso se puso, incomodo. El recuerdo de la hechicera frente a él, toda desordenada y agitada, regreso a su mente. Dios él jamás olvidaría esa imagen. El cambia pieles alejo a su compañera para poder erguirse orgulloso por aquello, admirando su dolor como un premio y no solo como una tortura y el error que muy seguramente había sido.
—Porque abrace a Raven, y a ella no le agrado mucho.
La pelirroja ahogo un grito por aquellas palabras antes de lanzar sus brazos alrededor del cuello de Chico Bestia, sorprendiendo al mismo, Robin por otro lado exhalo con aparente alivio y Cyborg solo negó levemente con la cabeza, sorprendido por lo rápido que su tonto compañero había salido del apuro.
—¡Que amable de tu parte, Chico Bestia!, Nuestra amiga Raven debe tener de vez en cuando un poco de contacto físico con alguien.—Dijo efusiva la chica, logrando una sonría incomoda por parte del cambia pieles—Celebro tu valentía, amigo.
—Yo no estoy tan contento con ella en estos momentos.—Murmuro el joven titán.
