Capítulo 2:
Un futuro incierto

Cream Cone y Emerald Horn colocaron a su Gran Maestra East Wind en su cama una vez llegaron a la pensión estudiantil. La chica dormía profundamente luego de realizar tantas copias mágicas; y no se diga el romper las defensas de la Academia personal de Celestia.

—Increíble que sea una poni terrestre la portadora de semejante poder mágico — dijo Emerald Horn observando a East Wind. No estaba preocupado, claro que no, él sabía bien que su Gran Maestra sólo dormía. Pero igual que siempre estaba admirado de ella.

—Oye, ten más respeto, a esta poni terrestre le debemos demasiado — le recriminó Cream Cone con un toque de reproche. — El hecho que sea una poni terrestre sólo…

—Si no la respetara ella no sería mi maestra, idiota — le recriminó el unicornio molesto. Pero al ver la cara de su compañera, se relajó. — Lo siendo, ¿de acuerdo? Es sólo que esto me está poniendo muy nervioso. Nuestro numerito de hoy va a tener consecuencias y lo sabes, de por sí desafiamos en su cara a la Princesa Celestia; y por si eso fuera poco demostramos que manejamos un tipo de magia desconocida para ella.

—Sí, creo que te entiendo; pero creo que lo mejor será consultarlo con la almohada, luego de lo de hoy necesito dormir. Todos necesitamos dormir.

—No, ve tú si quieres, yo me quedaré junto a la Gran Maestra — dijo Emerald Horn.

—Emerald… — comenzó la pegaso, pero su compañero la paró con un gesto.

—Tranquila Cream, es sólo que me preocupa un poco, ¿de acuerdo? Fuimos muy impulsivos hoy y tengo el horrible presentimiento que la Princesa Celestia hará algo por nuestro numerito en su universidad. Además mañana no tengo clases, así que dormiré temprano, ¿de acuerdo? Sólo…

—Sí, ya entendí — dijo Cream Cone sonriendo a su compañero, le enternecía que después de todo se preocupara tanto por su Gran Maestra. — Sólo no te esfuerces demasiado, ¿sí? Y si por casualidad ocurre lo que temes, grita. Pase lo que pase somos un equipo, Emerald.

Emerald Horn le hizo una leve inclinación de cabeza a Cream Cone y se quedó junto a su maestra contemplándola y preguntándose por enésima vez de dónde había salido tan admirable poni, no sólo una terrestre capaz de usar magia; sino que pregonaba el libre aprendizaje, la más noble de las causas.

—Gran Maestra… — murmuró Emerald velando por sus sueños.

East Wind flotaba, flotaba entre sus memorias reflexionando sobre lo que acababa de hacer y preguntándose una y otra vez si había hecho lo correcto. Ante ella se formó su primer recuerdo relacionado con esa vida dedicada a la enseñanda; en ese recuerdo una East Wind de seis años de edad le preguntaba a su maestra de jardín de infantes si los terrestres podían hacer magia también; porque ella quería ser como su mejor amiga. Luego de su inocente pregunta, vio claramente cómo toda la clase se rio de ella; pero por suerte su profesora, buena como ella sola, la consoló con ternura:

—¡Niños! No es bueno reírse de alguien que tiene una duda, y es una pregunta tan válida como cualquier otra, después de todo venimos a la escuela para aprender, ¿entendido?

Los niños no respondieron, pero eso no le importó a la pequeña East Widn, ella miraba a su maestra esperando su respuesta; que a pesar de la amabilidad del tono, fue devastadora:

—Lo lamento mucho East Wind, pero no. La magia pura es un don que sólo poseen los unicornios, pero tú también puedes hacer magia a tu manera. Los terrestres tienen el poder de estar conectados con la naturaleza, pueden hacer crecer comida y todo lo necesario para vivir de la tierra con más facilidad y rapidez que el resto de los ponis. A todos nos corresponde un don, East Wind.

La pequeña se sintió mal por esa respuesta pero pronto se acostumbraría, ¿o no? East Wind adulta sonreía viendo a la sombra de su pasado intentar adaptarse a la vida de terrestre pero siempre sin estar conforme. Aunque lo negara una y otra vez, la pequeña East estaba obsesionada con aprender magia. Quería hacerlo, era su mayor anhelo; pero era un imposible y eso le dolía, le dolía mucho.

Pero entonces llegó él, el Gran Maestro. Siempre había estado ahí como su vecino gruñón, un anciano grifo llamado el señor "Plumas Oxidadas" (o al menos así lo apodaban los niños). Un día como cualquiera jugando al Hoof-Ball con sus amigos del barrio, East rompió la ventana del señor Plumas y no tuvo más remedio que ir a hablar con él.

—¿Sí? — Dijo el grifo, saliendo a abrirle.

—Este… hola señor Plumas. Disculpe que lo moleste pero estábamos jugando a la pelota y rompí su ventana con el balón y entonces…

El grifo gruñó, haciendo retroceder a los amigos que acompañaban a East, el tal Plumas Oxidadas les daba mucho miedo a los niños. Entonces, sin decir palabra, el grifo arrojó la pelota de vuelta a los niños y arrastró a East hacia dentro de su casa.

—Tú y yo tenemos que hablar de algunas cosas mocosa, ustedes jueguen; ella y yo discutiremos muy seriamente lo de mi ventana.

Entonces cerró la puerta con la aterrada East pensando qué podía hacerle el grifo.

—¡Por favor señor Plumas, no se enoje conmigo! Si quiere hable con mi mamá para que le de todos mis domingos hasta pagarle la ventana pero por favor no se moleste…

El grifo extendió una de sus garras y la ventana fue cubierta por un aura mágica negra, que la reparó de inmediato.

—No te preocupes por la ventana, pequeña East Wind. Lo que me interesa en este momento eres tú…

—¡Increíble! — Dijo East saltando de la impresión, olvidando su miedo. — No sabía que los grifos podían usar magia. En la escuela dijeron que sólo…

—¿Que necesitas una cosa fea en la cabeza para usar la magia? Pues no, basta y sobra con querer aprender — dijo el grifo con tranquilidad. — Y es por eso que quería hablarte, pequeña. Te he estado observando, he leído tu alma. Tienes algo especial, un deseo al que no has renunciado a pesar que todos insisten en que es un imposible. Magia, desde siempre te ha fascinado y sigues guardando esperanzas de aprender a pesar que eres una poni terrestre.

East Wind desvió la mirada.

—Sí, sé que es tonto pero…

—¿No me has escuchado, East Wind? No necesitas una cosa fea en la cabeza; basta y sobra con querer aprender. Si tú quieres aprender magia, entonces puedes aprender magia; sólo necesitas a alguien que te guíe y crea en ti, pero la capacidad de aprender está en ti, en tus deseos.

East Wind miró al grifo fascinada.

—¿Entonces, usted me enseñaría magia querido señor Plumas?

El grifo asintió.

—Así es niña, si no transmites el conocimiento, se pierde; por eso yo creo en ir y enseñar a todos, ese es el credo por el que vivo. Pero antes de enseñarte, tengo que preguntarte algo: ¿en verdad estás dispuesta a aprender magia?

—Sí, estoy dispuesta señor Plumas. Quiero eso más que otra cosa en la vida.

—¡Entonces, yo soy tu maestro!

La adulta East Wind sonrió al ver cuando le contó a su madre que el señor Plumas le había ofrecido que limpiara su casa a cambio de la ventana; sólo para tener una excusa para visitarlo, y luego decir que se encariñó con él, aunque esa última parte sí era verdad. Quería mucho a su maestro, que le develaba uno a uno los secretos de la magia de las Sombras y con ella, de todas las magias.

—No hay nada que te limite, si quieres aprender, entonces puedes hacerlo. Los ponis cometen el error de dejarse llevar por sus Cutie Marks, está bien que ese sea su talento especial, pero no por eso tienen que estancarse ahí y dejar de aprender y desarrollar nuevos talentos.

Sabias palabras que East Wind atesoró para siempre y entrenaba. Con el tiempo no sólo le enseñaba magia, sino también la ideología de los Caballeros del Silencio.

—Querida East Wind, nosotros nos basamos en un solo principio: ir y enseñar a todos, pues si el conocimiento no es transmitido, entonces se perderá para siempre.

—Y dígame señor Plumas, ¿por qué se hacen llamar Caballeros del Silencio?

—Porque las Sombras son incomprendidas. Hasta ahora te he enseñado que Sombra significa el Vacío, la oscuridad que dará origen a la luz y luego a todas las cosas.

—Sí, lo recuerdo bien señor Plumas.

—Pues la mayoría dice que las sombras son el mal, y es cierto que las sombras dan origen al mal; pero también al bien, porque eso es la sombra: el origen de todo. Pero como nos siguen confundiendo con el mal, tenemos que ocultarnos bajo el mando el Silencio para así transmitir nuestro saber. Es irónico, pues aunque pregonamos la libre enseñanza tenemos cuidado de seleccionar a quiénes enseñamos porque de este modo nos mantenemos a salvo. No sé si te lo conté ya, East Wind, pero yo soy el último de los Caballeros del Silencio.

East Wind miró a su maestro.

—¿Por qué?

—Porque nos persiguieron por culpa del malentendido que te expliqué. Enseñamos a muchos y por eso es que logré sobrevivir yo, pero a menos que transmita mi conocimiento éste se perderá y los Caballeros nos iremos para siempre.

—¡No lo permitiré señor Plumas! ¡Yo seré la nueva Gran Maestra! La verdad que ustedes enseñan es hermosa y tenemos que defenderla. Ir y enseñar a todos es algo que quiero hacer, por eso enséñeme todo lo que sabe y yo lo enseñaré a otros. Porque eso es lo que hacemos los Caballeros del Silencio.

El señor Plumas sonrió.

—Me conmueves East Wind. Entonces a partir de hoy ya no te enseñaré sólo magia sino también nuestros ritos y demás.

Lo que pasó luego fue que le enseñaron combate cuerpo a cuerpo, siguiendo la tradición de los Caballeros, combate mágico, y una complicada jerarquía y protocolos del Silencio. Había muchas cosas sin sentido como usar las túnicas negras y azules, pero ella respetaba al señor Plumas, a quien ahora debía llamar Gran Maestro, y lo obedecía en todo. Los años pasaron y East Wind pronto se hizo bella y muy poderosa; y mientras tanto el señor Plumas se hacía viejo y decrépito, pero no dejó de enseñarle ni un día.

—East Wind — dijo por fin. — No me queda mucho tiempo, querida East Wind. Y aunque te lo digo siempre, quiero que sepas que te quiero mucho, eres más que mi discípula, eres mi hija. Querida hija, la hija que nunca tuve, acércate.

East Wind se acercó, y el Gran Maestro le hizo un pequeño ademán con las garras, que según los ritos significaba que le transmitía su título. Y para hacerlo oficial, tomó de entre su propia sombra la sombra de un libro y la depositó en la sombra de East Wind.

—El libro de las Sombra, el texto sagrado de los Caballeros del Silencio. Dime East Wind, ¿cuál es nuestra misión?

—Ir y enseñar a todos…

—Pues ve y enseña a todos pequeña.

—Pero no sé por dónde empezar…

—Canterlot, es la ciudad de los sueños, donde muchos jóvenes van a estudiar y hacerse mejores en las artes que desean. Cuando vine por primera vez a Equestria era mi intención quedarme ahí, pero las cosas no se dieron… tenía que ocultarme. East, te he nombrado mi heredera universal, mi casa en Canterlot; mis cuentas de banco, todo es tuyo ahora. Ve a Canterlot, enseña a quienes desean aprender. Que nuestro legado de ir y enseñar a todos viva… pero cuidado. Siempre sé cuidadosa pues no muchos entienden la verdad de nuestra fuente de poder. La sombra no es el mal sino el principio de todo.

East Wind lloró y juró que haría realidad el sueño de su Gran Maestro, sueño que tomó como suyo y que ahora cumplía poco a poco; aunque no dejaba de pensar si lo que hizo estuvo bien. Se había precipitado, de eso estaba segura; pero no sabía qué clase de consecuencias había. Por primera vez la doctrina no tenía todas las respuestas.

Finalmente despertó, con sus fuerzas recuperadas pero aún llena de dudas. Y no ayudó mucho con que lo primero que se topara fuera el rostro de Emerald Horn.

—¿Emerald? ¿Te quedaste a mi lado toda la noche?

—Tenía qué, Gran Maestra. No tengo ni idea de qué va a suceder después de lo que hicimos y tenía miedo que le pasara algo.

La Gran Maestra no pudo sino sonreír, la fidelidad del joven unicornio siempre la había conmovido, luego que lo consolara y le ofreciera un nuevo camino el día en que fue rechazado por el profesor Deep Knowledge, era su estudiante más fiel. Aunque no estaba tan avanzado como Cream Cone, avanzaba rápido.

—Gracias por la ayuda Emerald. Ahora ve a dormir, ya recuperé mis fuerzas y puedo encargarme de lo que sea.

—Sí, gracias Gran Maestra — dijo él inclinándose ante ella y salió tambaleándose del sueño.

East Wind no pudo sino sonreír, aunque rápido se puso seria. A la hora de la verdad, ella podría enfrentar a los posibles peligros; pero a sus estudiantes aún les faltaba, tenía que darse prisa en sus enseñanzas para que pudieran defenderse solos.

Luna y Candace avanzaban tras Spike que le hacía de guía. Ambas sabían llegar al antiguo Palacio de Luna y Celestia, pero no tenían el valor de ir solas a enfrentarse a esos seres llamados "Caballeras Undead". Luego de la discusión, Twilight cedió que era mala idea el ver a esas versiones suyas; pero Luna y Candace querían ver de cerca a las criaturas. Al final convencieron a Spike que las acompañara, aunque él no les dijo sus razones. Sólo atravesaron el bosque hasta llegar al Palacio; a donde entraron despacio, constantemente observando las sombras que se movían. Entonces Candace soltó un grito de terror.

Ante ellos, en una bandeja de plata, yacía una cabeza de minotauro con joyas en lugar de ojos; artísticamente maquillada y embalsamada de tal modo que soltaba un agradable aroma a pino y a limón.

Luna aguantó las náuseas, pero Candace y Spike no pudieron aguantar y vomitaron cada quién, era demasiado repulsivo.

—¡Caballeras Undead! ¡Muéstrense! — Gritó Luna destruyendo el horrendo regalo con su magia. — ¡En el nombre de la Corona exijo verlas ahora mismo!

Las sombras a su alrededor se movieron, mostrando siete pares de ojos rojos y sin vida que los miraron fijamente. Una a una, las Caballeras Undead salieron a la luz; y los tres visitantes sintieron un horrible escalofrío al verlas. Era como ver a las seis protectoras de la Armonía, pero con una expresión de crueldad y malignidad en sus rostros; eso y las cicatrices de la magia oscura como era el color grisáceo de sus cuerpos, los ojos rojos y los agudísimos colmillos.

Las seis monstruosas ponis y el enorme dragón morado de alas negras se inclinaron ante ellos. Spike era el más asustado, más que todo porque fue el que vio en persona los horribles actos que eran capaces de cometer. Sobre todo el dragón que devoró las patas de Starlight Glimmer mientras la obligaba a mirar.

Night Terror notó el miedo en Spike y bufó fastidiado.

—¿Qué te asusta niñito? Si le quitas lo de los ojos rojos, así te verás cuando seas grande. Los dragones solemos crecer mucho, ¿no?

—Night Terror, no es el momento — dijo Midnight, levantándose.

—Sabes que me pone de malas interrumpir nuestros momentos de depravación sexual, estaba tan a gusto contigo entre mi…

—Por favor no — pidió Spike. — Twilight es algo así como mi mamá, no puedo pensar en siquiera en…

—Ni siquiera has entrado a la pubertad, luego te presentaré al complejo de Edipo — dijo Night Terror. — Además.

—¡BASTA YA! — Gritó Luna con su Voz de Canterlot. — El verlas aquí de por sí es lo suficientemente perturbador, no quiero traumatizarme más de lo planeado. Necesito información sobre un posible peligro, ustedes son viajeras del tiempo, y quiero saber si un movimiento de fanáticos es peligroso o no.

—¿Qué Glimmer ya tenía adeptos? Bien, ¡Undeads, iremos a acabar con esos malditos de la Cutie Mark igual de una buena vez! — Gritó la alicornio del grupo de las Undeads.

—¿Y si son víctimas también? — Quiso saber la pegaso que en vida fue Fluttershy.

—Si la Princesa dice que son un peligro, eso significa que debemos hacer que corra la sangre — dijo Midnight — Y somos las servidoras más fieles de la Corona.

—¡No son los adeptos de Starlight Glimmer! — Gritó Candace viendo que los monstruos no muertos comenzaban a moverse. — Y por lo que más quieran, no se pongan así. No maten a nadie por favor…

—Somos no-muertas, nosotras matamos, esa es la naturaleza — dijo la que fue Rainbow Dash. — Es como pedirte a ti que dejes de amar.

Luna le hizo una señal a Candace para que se calmara.

—Nosotras conocemos formas ancestrales para sellar a bestias como ustedes y lo saben — dijo Luna. — Es más fácil que destruirlas.

La terrestre, que era Pinkie Pie en vida, se rio.

—Los no-muertos son seres irracionales que sólo matan a todo lo que se les pase enfrente; nosotras por nuestra pequeña afinidad con los Elementos de la Armonía tenemos la capacidad de pensar, planear y trabajar juntas. ¿Creen que en nuestra propia línea de tiempo no intentaron sellarnos?

—Esos hechizos no funcionan cuando los no-muertos sabemos lo que hacemos — se rio la versión oscura de Applejack.

Ambas Princesas se quedaron calladas sin saber qué decir, lo mismo Spike que seguía sin sacarse de la cabeza la imagen creada por Night Terror. Pero finalmente Luna recobró el dominio de sí misma:

—Caballeros del Silencio, ¿qué saben de ellos?

Midnight levantó una ceja.

—¿Los idiotas de "Ir y enseñar a todos" no? vaya que fueron un problema.

—Durante nuestros diez años de oscuridad, cuando perdimos recién nuestras Cutie Marks y vagábamos por el mundo buscando solución, nos topamos con esa secta. De hecho, muchos de nuestros poderes provienen de nuestro aprendizaje con ellos.

Las Undead cerraron los ojos y se fundieron con las sombras, apareciendo detrás de sus interlocutores.

—No entiendo, creí que sólo podrían aprender Rarity y tú Twilight, sólo ustedes son unicornios y esa es magia — dijo Candace extrañada y asustada a la vez.

—Ese es uno de los tantos problemas que acarrean los Caballeros del Silencio — dijo la alicornio. — Y me llamo Midnight, no Tw… uf, en serio no puedo ni pronunciar el que fue mi nombre en vida. Ellos enseñan magia a todos por igual, su Gran Maestra es una terrestre; y ella y Glimmer tuvieron un par de enfrentamientos durante esa época, ambas defensoras de una ideología equivocada, pero a diferencia de Glimmer la Gran Maestra jamás impuso su ley ante nadie.

—¿Entonces?

—El problema con ella es que con tal que le dijeras que querías aprender, ella te enseñaba, jamás preguntó para qué querías usar ese saber. Puso en peligro a Equestria, pero porque ponía todo el saber al alcance de todos por igual, buenos o malos no le importaba; ella quería enseñar. Una buena chica pero la ideología de un verdadero idiota — dijo Midnight.

—Pero dijiste que ustedes mismas aprendieron de ella — dijo Spike.

Midnight suspiró.

—Sí, pero no podíamos usar lo que nos enseñaba porque estábamos debilitadas por el hechizo de Glimmer, de hecho no pudimos usar esos poderes sino hasta que nos hicimos no-muertas. En fin, volviendo a la historia, fueron dos años llenos de decepción antes de renunciar, a pesar que la Gran Maestra quería seguir creyendo en nosotras. Recuerdo que antes de irnos Glimmer quiso poner sus garras en Canterlot pero los Caballeros habían convertido a todos en usuarios de magia tan poderosos que le pararon los cascos a la loca, eso fue el colmo pues nos dimos por vencidas.

—Entonces fue gracias a los Caballeros que Starlight Glimmer no se apoderó de Equestria en su línea de tiempo — dijo Candace.

—Así es — confirmó la que fue Rarity. — Equestria estaba dividida, por un lado ciudades enteras de Caballeros del Silencio; por otro los idiotas sin talento de Glimmer. Y luego la Corona, que no podía tomar un bando u otro. Al final ya saben qué pasó, matamos a Glimmer y creímos que los Caballeros estaban bien, pues su deber era noble.

—Pero como les dije, pusieron el mundo en peligro al regalarle el conocimiento a todos sin pensarlo dos veces — dijo Midnight recordando con odio todo aquello. — Enfrentamos muchos peligros, por gente ambiciosa que de no ser por los Caballeros del Silencio no podría haberse hecho con conocimientos tan poderosos. Al final tomamos la resolución de matarlos a todos.

—No fue fácil, por cada uno que exterminábamos aparecían otros diez — dijo la que fue Pinkie Pie. — Todo por su maldita ideología de ir y enseñar a todos, y de hecho hasta la fecha me pregunto si en verdad los exterminamos o se hicieron más listos.

—El asunto es que tomamos muchas vidas inocentes por culpa de los que hicieron el mal con las enseñanzas de la tal Gran Maestra — dijo la Fluttershy oscura. — Pero tuvimos qué, ese día aprendimos que la estupidez es mucho más peligrosa que la maldad pura. Los Caballeros del Silencio deben irse.

Luna y Candace se miraron preocupadas, pero al final Luna confrontó a las Caballeras:

—Y dígannos, ¿luego de que nos vayamos qué harán? ¿Ir a cazar Caballeros del Silencio?

—No es fácil — dijo Midnight. — Los malditos son muy escurridizos, pero sí. Iniciará la caza y luego la carnicería. ¿Van a prohibirnos meternos? No pueden, porque protegeremos Equestria aunque ustedes no estén de acuerdo.

Luna permaneció tranquila.

—Lo sé, de hecho es por eso que vine de todos modos; porque sé que intervendrían aunque no les dijéramos nada. Tia es una tonta que cree que lo tiene todo bajo control, pero con lo que cuentan se demuestra que hay cosas que salen de su comprensión.

—Sí, al igual que los Caballeros ella se mantiene en una ideología infantil — sonrió Night Terror. — Aunque no pone en peligro a otros por eso, por algo existimos nosotros; para que ella conserve su inocencia y nosotros nos manchamos de sangre.

Luna permaneció tranquila.

—Bien, mis guardias iniciarán la búsqueda inmediata de los Caballeros del Silencio, lo mismo que los del Sol y la Guardia de Cristal; y tendrán órdenes estrictas de interponerse en su camino si los ven atacando.

—No es nada a lo que no estemos acostumbradas cariño — dijo aburridamente la unicornio que fue Rarity.

—Pero de todos modos, si vine fue porque quería conocer a las contrapartes de las Guardianas de la Armonía; y porque quiero solicitarles algo. Si atrapan a la Gran Maestra, no la maten. Tráiganla ante mí, necesito saber algo.

—¿Sólo eso? Bueno, ella es una idiota por eso no me duele dejarla vivir — dijo Midnight. — Bien, podemos hacer eso; mucho más razonable que no actuar.

—Y cuando la capturen, llévenla al Imperio, lejos de la vigilancia de mi tía — dijo Candace. — No quiero que se entere que tratamos con seres malvados, y sí, también nosotros nos interpondremos si los captamos matando a alguien.

—Y de paso están ideando la forma de cómo eliminarnos para siempre, como dijimos, estamos acostumbradas — dijo la pegaso amarilla y crin rosa. — Bien, entendemos.

Entonces las Princesas y Spike se retiraron del recinto de las Caballeras Undead. Se respiraba un clima de confusión y tensión típico de cuando cada una de las partes involucradas en cierta reunión diplomática hacía sus propios planes.

Y así como las Undead, los Caballeros del Silencio también armarían su plan y su movimiento, todo aquello se sentía en el aire.


Helo aquí, otro cap en donde termino de plantear cómo será el desarrollo de la historia. Eyedragon, me vendría bien tu ayuda en este género… por favor, claro. Sin más me despediré con mi típico:

Chao; nos leemos!