Capítulo 3:
Golpes entre las sombras
Era bien entrada la noche, entre las profundidades del antiguo Palacio de las Hermanas Nobles, donde un extraño y perturbador grupo de ponis cubiertas por largas capuchas que sólo dejaban ver sus brillantes ojos rojos afilaba y sacaba brillo a sus armas. Todas de tipo punzante, como cuchillos, enormes agujas, incluso una barra de hierro a la que toscamente le habían sacado una amenazadora punta. Y en uno de los patios traseros, un enorme dragón morado de alas negras hacía lo propio con sus garras y colmillos.
El rito era necesario para las Undeads, de esa forma aplazaban lo más posible el momento de la masacre; así ésta les resultaba más placentera y se aseguraban de no perder el control de sí mismas. Aunque no lo demostraran, en ellas siempre existía una genuina preocupación que su naturaleza oscura terminara por destruir lo poco que les quedaba de su conciencia. Y el más preocupado era Night Terror, pues él no tenía conexión alguna con los Elementos de la Armonía; sólo su gran amor por su madre lo mantenía cuerdo.
—Y aquí me tienen recordando estas estupideces una vez más — se rio el dragón mientras dejaba su mente divagar por aquellos sucesos de hacía milenios:
De hecho, había sido en aquel mismo Palacio en aquel mismo patio en donde estaba cuando luego de varios años de búsqueda, el joven Spike había llegado al fin de su larga búsqueda.
—¡Twilight! ¡Chicas! — Rugió el dragón entrando violentamente al recinto.
Las seis ponis encapuchadas se volvieron hacia él. Spike no había cambiado demasiado, tan sólo era más alto y le habían crecido alas; pero por lo demás era el mismo dragón.
—Déjanos Spike — ordenó la que había sido Twilight. — Déjanos y olvida lo que has visto aquí. Nosotras ya no somos nosotras, la esencia sigue ahí pero ahora estamos corruptas por las tinieblas. Ni siquiera me siento digna de usar mi antiguo nombre. Déjanos Spike, por lo que más quieras déjanos y no hables de esto con nadie. Especialmente Shining Armor.
El dragón no dio su garra a torcer.
—En ese caso te llamaré Midnight o como quieras — dijo Spike. — Pero no me iré, no ahora que las encontré. Han pasado diez años Twilight, ¡Diez años buscándolas sin sentido ni esperanza! Pero no me rendí en ningún momento; porque sé que ustedes no se detendrán por un hechizo oscuro como el que les hizo Starlight Glimmer. Y luego ¿Realmente creen que me iré así como así luego de encontrarlas? Se equivocaron de dragón, me quedo con ustedes. Me quedo contigo Twilight, ¿tienes idea de cómo la pasé cuando desapareciste?
Rainbow Dash avanzó hacia él con sus ojos relampagueando de odio y sin más lo tacleó con todas sus fuerzas para luego colocar su casco en su tráquea. Spike tosió y se retorció pero no se resistió. Entonces la que había sido Twilight apartó a la pegaso cian y miró a Spike indiferente. El dragón tembló ante los ojos rojos y sin vida pero no desvió la mirada.
—¿Por qué no tienes miedo Spike?
—¿Por qué debería de tenerte miedo Twilight? No, mamá…
La alicornio oscura le dio una poderosa patada entre las vértebras a Spike. Pero el dragón no cedió, en todo caso dejó escapar una lágrima pero del dolor del golpe.
—Yo no soy tu mamá, deja de darme lata Spike.
—Tú me sacaste del huevo, tú me criaste hasta estos diez años en que me las pasé buscándote. Y tú me vas a tolerar porque no pienso irme de aquí Twilight.
—Claro que vas a largarte porque yo te lo ordeno — dijo Twilight indiferente.
—Aunque estoy contento de hallar a mi mami no voy a obedecerla esta vez — la picó Spike. En circunstancias normales a Twilight le incomodaba ligeramente el título de mamá propiamente dicho; pero no pasaba a más. Esta vez Spike notó que no sólo la incomodaba, estaba cada vez más furiosa.
—Ya no soy esa poni a la que le tienes tanta devoción, lo fui hasta hace unas horas. Ahora estamos listas para enfrentarnos a Glimmer pero a un alto precio. Todo lo que fuimos fue nuestro precio, y tú eres parte de lo que yo fui por lo que no tienes nada que hacer aquí. Ya largo Spike…
—No, mejor que se quede, así no tendrá que ver lo que haremos — dijo la pegaso amarilla que alguna vez fue Fluttershy.
La oscura alicornio le dio la razón.
—Bien, de acuerdo. Spike, quédate aquí pero te quiero bien lejos para cuando regresemos. ¡Undeads, nos largamos!
Spike se quedó viendo cómo se alejaban, entre dolido y confundido. Cuando estuvo solo notó por primera vez el libro abierto en el suelo y al hojearlo, dejó escapar una pequeña lágrima.
—Twilight, ¿qué hiciste? ¿QUÉ HICISTE?
Un rugido de tristeza surgió de su garganta, un chillido desgarrador que hizo que por un segundo las recién convertidas en Udeads se volvieran hacia el Palacio; y fue por una fracción de segundo que la alicornio sintió algo en su corazón diferente a la sed de sangre.
—Spike…
—Night Terror, Night Terror — lo llamó Midnight de regreso a la realidad.
El dragón sacudió su enorme cabeza.
—Ah, Midnight, lo siento mucho. Tú bien sabes que en nuestro estado perderse en los recuerdos es lo más parecido a dormir.
La alicornio asintió.
—Como sea, estamos a punto de iniciar la caza, sólo venía a avistarte que estés atento a mi llamado. Y también para darte algo con qué me recuerdes.
Midnight le plantó un profundo beso, con su lengua invadiendo la boca del dragón; acariciando detalladamente cada uno de los colmillos.
Las otras Undeads desviaron la mirada pues sabían lo que venía a continuación; y no les importaba pero era un espectáculo más bien aburrido; siempre lo mismo, siempre lo mismo.
…
—Repíteme, ¿por qué la Princesa Celestia quiere que nos mudemos a Canterlot por una temporada? — Preguntó Applejack algo molesta. — Sabes bien que no soporto estar separada de mi granja por tanto tiempo.
—Sí Twilight, ¿a qué viene tanto secretismo? — Preguntó Spike.
Sus amigas y el dragón la acusaban con la mirada, y al final Twilight no pudo sino suspirar.
—No es algo agradable de tratar pero tienen razón: al mal paso darle prisa — dijo ella. — Es por el escándalo de la Academia de Unicornios Superdotados.
—¿Los locos que asaltaron la biblioteca y comenzaron a regalar libros? — Preguntó Rarity. — Bueno, son acciones de lo más peculiares pero no llego a entender cómo nos afecta a nosotras.
—Sí, no es que no me divierta en Canterlot pero ¿para eso no tiene ella una Guardia Real? — Preguntó Pinkie Pie sin terminar de entender.
—La Princesa teme que este grupo de radicales sea un peligro para Equestria, y efectivamente tiene a todos sus soldados en alerta — explicó Twilight. — Pero no nos llama por eso, sino que teme que ellas intervengan y nosotras tengamos que hacer algo.
—¿Ellas? ¿Quiénes son ellas? — Preguntó suavemente Fluttershy.
Twilight tomó aire otra vez.
—Este… ¿se acuerdan de lo que pasó con Starlight Glimmer?
Todas palidecieron con horror, claro que se acordaban de todo aquello. Y sin necesidad de decir más, se apresuraron a empacar sus cosas. Spike también pero Twilight lo detuvo.
—No Spike, tú te quedas.
—¡Pero Twilight! — Protestó el joven dragón.
—No Spike, es muy peligroso y temo por ti. Por lo que más quieras, mantente a salvo, eres lo más importante para mí. ¿Lo harías? Por favor Spike, como un favor personal.
Spike miró suplicante a Twilight pero al final asintió.
—Cuida bien de mis animalitos — pidió Fluttershy antes de alejarse con el resto del grupo.
Spike se quedó solo pero sonrió.
—Claro, por ti Twi, sólo por ti.
…
Era pasada la media noche, y un solitario muchacho unicornio paseaba por los largos pasillos de la biblioteca universitaria. Star Shine se sentía deprimido, hacía varios días que estaba en Canterlot y para poder sostener sus estudios tuvo que aceptar ese empleo mal pagado de guardia de seguridad. ¿Por qué la vida del estudiante pobre tenía que ser tan dura?
—¿Hola? ¿Hay alguien ahí? — Preguntó el guardia de seguridad usando su cuerno como linterna. — ¡Voy a llamar a la Guardia Real! ¡Muéstrate!
Pero nada, sólo silencio fue la respuesta del guardia. Pasó la luz de su cuerno por los múltiples estantes, cuando regresó de pronto. Entre estos había una figura alta e imponente, que leía tranquilamente lo que parecía ser un valioso libro de hechizos avanzados.
—Este… ¡alto ahí! Este lugar tiene un hechizo alarma muy poderoso y los guardias ya están en camino. Suelte el libro y acérquese sin intentar nada.
La figura se limitó a devolver el libro a su estante.
—Pobre Star.
—¿Disculpe? — Dijo él.
—Pobre de ti, Star Shine. Entras a clases como a las cinco treinta, luego medio comes algo, te cambias y haces esta ronda nocturna de doce a seis de la mañana. ¿Y todo por qué? Porque de otro modo no puedes pagar tu educación. Eso es lo que pasa cuando conviertes el conocimiento en un producto de lujo; cuando bien sabemos que debe ser algo al alcance de todos.
—¿Quién es usted?
—La poni que hizo el numerito en la Academia de la Princesa Celestia — dijo ella. — Puedes llamarme… Gran Maestra.
El unicornio retrocedió horrorizado
—Tú… tú… los jefes se han puesto como locos desde ese día, por eso los nuevos hechizos de alarma son más fuertes que nunca. ¡Vamos! ¿Por qué no vienen los guardias?
—Porque yo desactivé esos hechizos — respondió la Gran Maestra. — De hecho no hubieras notado mi presencia de no ser porque yo me revelé ante ti.
El unicornio no supo qué decir, sólo tragó saliva.
—¿Y por qué quiso revelarse ante mí, eh?
—Porque sé leer almas, es uno de los tantos trucos que voy a enseñarte.
—¿Enseñarme a mí? — Preguntó asustado Star Shine.
—Sí, he leído en tu alma que estás harto de tu situación; y tienes toda la razón de estarlo. El mundo no debería funcionar de esta forma.
—Pero la Universidad me dará un título, me enseñará a ser alguien en la vida…
—Un título no es más que un pedazo de cartón que demuestra que sabes memorizar y que pudiste pagar. Los ponis le dan mucha importancia a ese pedazo de cartón, y es porque nosotros mismos hemos dejado que las cosas escalen a ese nivel. Pero si les quitas a las universidades eso que las hace tan especiales, el conocimiento exclusivo, los ponis pronto verán que el título como lo que realmente es.
—Un pedazo de cartón — dijo Star entendiendo de pronto. — ¡Un inútil pedazo de cartón!
—¿Entonces, te unes a mi cruzada? Sólo pido que tengas ganas de aprender.
El guardia se inclinó.
—¡Oh Gran Maestra!
East Wind sonrió a través de su máscara, ya lo tenía; así pues con su magia hizo aparecer varios pergaminos y se los ofreció.
—Saber exclusivo de tu alma mater. Que tengas buena noche, te prometo que en cuanto me desocupe me dedicaré a guiarte como buena maestra; pero de momento tendrás que arreglártelas con eso.
Entonces desapareció entre las sombras dejando al fascinado unicornio revisando lo que había obtenido. East Wind se materializó en su propio cuarto de su pensión, en donde ya la esperaban Emerald Horn y Cream Cone.
—¿Cómo les fue?
—A mí de lo más bien pero, ¿Era necesario robar las recetas exclusivas de la Academia de Reposteros Superdotados? — Se quejó Cream Cone. — Estamos dejando el conocimiento superior al alcance de todos, sólo conocimiento superior.
—Todo conocimiento es un tesoro — dijo la Gran Maestra con calma. — Éste nace de la necesidad, y si ese conocimiento está ahí; significa que los ponis necesitan de él.
Cream Cone se inclinó.
—Perdóneme, Gran Maestra.
—¿Y qué hay de ti, Emerald? — Preguntó East Wind.
—Igual de bien, sin rastros ni nada; como usted dice un robo que le hace honor a nuestro nombre — sonrió el unicornio. — Pero se hará público cuando las copias comiencen a circular.
—Sí, bueno, la idea es que a esas alturas lo que hagamos no tenga remedio — dijo East Wind. — Nos urgen más Caballeros, chicos, tenemos mucho terreno que cubrir; Canterlot es una cosa pero realmente quiero abrirle los ojos a toda Equestria.
—Bueno, una vez tengamos más alumnos todo será más rápido, ¿no cree Gran Maestra?
—No es tan sencillo Emerald — regañó la Gran Maestra. — De acuerdo, es nuestro santo deber el ir y enseñar a todos pero de esos todos no todos son material para Caballeros del Silencio.
—¿Entonces hay que negarles conocimiento? — Se extrañó Cream Cone.
La Gran Maestra se armó de paciencia.
—No, no se le niega el saber a nadie par de bobos — dijo East Wind ya molesta. — Me refiero al título en sí de Caballeros del Silencio. ¿Saben por qué los elegí a ustedes dos como mis primeros estudiantes de entre todos los jóvenes con deseos de aprender?
—Pues ahora que lo dice…
—No tengo ni la menor idea.
La Gran Maestra hizo un pequeño ademán hacia sus corazones.
—Porque ustedes tienen deseos de enseñar. El saber es para que todos lo usen para lo que deseen, esa es una verdad universal; algunos lo usarán en su propio beneficio, otros para el beneficio de la ponidad; eso no nos concierne, de lo que tenemos que asegurarnos es que el saber esté disponible a todos por igual, y para eso hay que estar dispuestos a enseñar.
Los dos ponis soltaron un "ah" de entendimiento.
—Eso, leí en sus almas y ustedes están dispuestos tanto a aprender como a compartir lo que aprendieron. Eso es ser un Caballero del Silencio: ante todo un maestro, pero también guerrero que pone el conocimiento al alcance de todos. Ambos requisitos difíciles de encontrar pero tuve la suerte que ambos se hospedaran en mi pensión
Los dos chicos sonrieron y la Gran Maestra soltó un bostezo.
—Y ahora, si me disculpan, tengo que irme a dormir y les aconsejo que hagan lo mismo. Oye Emerald, ¿sigo contando contigo para sacar copias?
El unicornio se inclinó ante ella.
—Sí, Gran Maestra. Media vez descanse pondré mi magia en ello.
Entonces se retiraron, la Gran Maestra observó a sus discípulos y muy orgullosa, hizo desaparecer sus ropas de Caballero y se echó a la cama. Esta era una tarea monumental y tenía que asegurarse de pulir a ambos chicos igual de bien; por suerte el deseo de aprender de ambos era tal que dentro de poco dejarían de ser Novicios y serían por completo Caballeros de Primera Clase; entiéndase que estarían listos para capacitar a los ponis.
Y hablando de capacitar, el enseñar se hará muy difícil; tengo que mantenernos a todos lejos de la Corona, no puedo dejar que toquen a mis Caballeros del Silencio; ni mucho menos a nuestros preciados estudiantes.
Luego se durmió, estaba agotada y a pesar del caos en su mente, la Gran Maestra concilió rápidamente el sueño. Un sueño fuertemente protegido por sombras de ilusión que camuflarían su subconsciente de los ojos indeseables de la Corona, entiéndase la Princesa Luna. Maldita sea, otro hechizo complicado que por el bien de sus estudiantes tendría que ser de los primeros en enseñarles.
—Las desventajas de vivir en Canterlot — murmuró ella todavía dormida.
…
La Princesa Celestia tuvo un día que inició de lo más bien, tras recibir el día anterior a Twilght Sparkle y sus amigas, sabía que todo sería cuestión de tiempo a que se arreglara. Con tal de evitar un ataque de las Undead, sabía que entre las seis heroínas legendarias de Equestria y la Guardia detendrían a estos fanáticos de una vez y para siempre. Y tal vez intercambie un par de palabras con esa tal Gran Maestra, ¿cómo logró ocultar su cuerno? No, tengo que saber quién es a como dé lugar, una unicornio muy poderosa; eso es un indicio.
—¿Sabes Twilight Sparkle? — Le dijo a su alumna en cuanto ella y sus amigas bajaron a desayunar. — Tengo fe en que ustedes terminarán con esto de una buena vez, ¿así que por qué no vamos a desayunar fuera? Estoy segura que un aire nos caerá muy bien previo a la victoria.
—¡Genial! ¿Entonces esto es una especie de celebración antes de la victoria? — Se rio Pinkie Pie.
—Sí, algo así — dijo la Princesa Celestia.
—Ehem, pero Princesa, ¿no cree que es algo temprano para alegrarse? Digo, es verdad que nos hemos enfrentado a cosas peores pero no hay que vender las manzanas antes de haberlas cosechado — dijo Applejack algo nerviosa.
—Lo sé Applejack Apple, créeme que lo sé — dijo la Princesa. — Pero tengo un buen presentimiento, es como dices tú, se han enfrentado a cosas peores.
—Además este grupo no parece dañino, en todo caso muy molesto — dijo Twilight. — Aún recuerdo la carta que me escribió Moon Dancer, la pobre dice que estuvo al borde del ataque cuando le llegó la noticia. Años de sacrificarse estudiando para que le permitieran acceder a los hechizos más poderoso… cuando se enteró que ahora todos los tenían por igual.
—Sí, de hecho he recibido muchas cartas anulando la solicitud de presentarse al examen de la Academia — suspiró la Princesa Celestia. — Según ellos, ¿para qué si todos ya tienen todo el saber a su alcance? Pero por eso confío en que ustedes lo resolverán sin violencia.
—Cuente con nosotras Princesa, siempre detendremos al mal sin importar qué — dijo Rarity orgullosamente.
—Me pregunto si realmente serán el mal — murmuró Fluttershy algo pensativa.
Se hizo silencio, pero la Princesa sonrió.
—Sí, más razón para pedirles ayuda directamente a ustedes que sabrán resolverlo. Ahora, ¿vamos a comer o qué?
Nadie se hizo rogar y se fueron a una pequeña cafetería al aire libre muy famosa. La Princesa como siempre pidió wafles con muchísimo jarabe, crema batida, frutas frescas y chispas de chocolate. ¡Muchas chispas de chocolate! Entonces dio el primer bocado.
—¡Delicioso! ¡Sublime! Es igual de bueno que el que me preparan en la Academia de Reposteros superdotados. ¡Mesera, mesera!
Una joven terrestre se acercó sonriendo. Era muy linda, con una larga cabellera rubia y pelaje azul marino.
—Dígame su Alteza.
—Su cocinero, ¿es nuevo?
—Este… no sé su Majestad, yo sólo estoy trabajando aquí por el día de hoy, haciéndole el favor a una amiga de cubrirla. Pero si quiere le puedo preguntar al gerente. ¡Señor Admin! ¡Señor Admin!
Un pegaso negro con una cabellera blanca y bigotes,Great Administration, se acercó.
—¿Ocurre algo, East Wind?
—Nada señor Admin — sonrió la joven Gran Maestra. — Su Majestad pregunta si el chef es nuevo.
—¡Oh! ¿Por qué lo pregunta su Alteza? — Dijo el gerente sonriendo amable.
—Por estos wafles, están mejor que nunca. Ya he comido aquí antes y es la primera vez que la masa alcanza este nivel de perfección y dulzura. ¿Acaso se consiguió un chef graduado de mi Academia? ¡Enhorabuena!
El gerente soltó una risotada, igual las chicas que siempre se habían admirado del gusto de la Princesa por las cosas dulces.
—No, no su Alteza. Esos sujetos cobran muy caro, pero a ver qué tanto les dura el negocio ahora que las recetas exclusivas de su Academia están al alcance de todos. Es nuestro chef de siempre, Stinky, el que los preparó.
La Princesa se quedó congelada, igual las chicas. Por su parte East Wind se había alejado ya elegantemente, sin llamar la atención. De todos los días que tenía que cubrir a su amiga; le había tocado hoy, y vaya que valió la pena la pequeña molestia. El rostro de la Princesa no tenía precio… ¿y cuánto más se tardaría en descubrir que la segunda mejor Academia de Magia del Reino había perdido su exclusividad? Bueno, seguramente el pobre director que explotaba a alumnos como Star Shine ya le habrá pedido audiencia para ese día.
Sin que nadie la viera, East Wind soltó una risita y volvió a su trabajo; ¡ah! cómo amaba su doctrina: ir y enseñar a todos.
Un nuevo cap, algo corto pero en que se centra tanto en las acciones de los Caballeros como en los preparativos de l
as Undeads. Como dije este fic es un homenaje a mis dos escritores más admirados de este site así pues espero les guste chicos; un cap de esos relajados que sirve para ver cómo se desarrollará la acción.
Chao; nos leemos!
