Capítulo 6:
La Magia del Silencio
Un grupo de ponis caminaba tímidamente a través de la antigua zona industrial, un complejo de viejas oficinas, negocios cerrados y lo principal: bodegas y almacenes de todas formas y tamaños. Hacía tiempo era un lugar bastante importante para la economía de Canterlot pero luego de un bache económico de tres años atrás el lugar quedó por completo vacío y los rumores decían que habían varios espectros por ahí. En circunstancias normales no se acercarían a ese horrible lugar ni obligados, pero la carta decía específicamente que tenían que dirigirse ahí si querían aprender magia. Y todos ellos querían, siendo terrestres y pegasos viviendo en una ciudad mayoritariamente unicorniana el deseo de aprender magia estaba muy presente en todos ellos, pero en ninguno tanto como en Flash Sentry e Irish Coffee, quienes deseaban aprender desde que tenían memoria.
Fue entonces cuando uno de los pegasos gritó cuando vio una sombra moverse entre los almacenes y la puerta de uno de éstos se abrió violentamente. Flash, como soldado que era, no vaciló en preparar su lanza pero la figura se solidificó transformándose en una pegaso con una larga túnica negra y azul, con una máscara sonriente. La extraña levantó un casco como pidiendo paz.
—Han venido, es un gusto chicos. Mi nombre es Cream Cone — dijo ella removiendo la máscara. — Es un placer conocerlos, pero a muchos ya los había visto, ¿verdad Suzette?
Una joven terrestre color miel con crines celeste suave le sonrió, desde el primer año ellas eran compañeras de equipo en la Academia de Reposteros Superdotados y eran muy unidas.
—¡Amiga! ¿No me digas que tú eres un Caballero del Silencio?
Cream asintió alegremente haciendo aparecer con su magia varias sillas.
—Vamos, siéntense. No se preocupen, confío en ustedes y espero que ustedes confíen en mí también; y si estoy aquí es porque quiero enseñarles magia, y supongo ustedes quieren aprender también, ¿o me equivoco? Vamos, siéntense con toda confianza.
Los invitados, que eran por lo menos quince, se sentaron en las sillas que les ofrecía Cream con algo de desconfianza pero luego miraron expectantes hacia la chica, que recorrió con la mirada hacia todos los presentes. Se dio cuenta que muchos tenían miedo, otros desconfiaban de ella, y otros la miraban con expectación como ella misma miraba a la Gran Maestra. Comprendió que en esos momentos ella era la Gran Maestra.
—Al igual que muchos de ustedes, de niña se rieron de mí porque desde que supe qué era la magia, quise aprenderla. Pregunté a mis maestros, a mis amigos unicornios, a todos y sólo obtenía risas a cambio. De cuando en cuando una palmadita condescendiente en el lomo pero no más, ¿saben qué tan frustrante fue eso?
Los presentes intercambiaron murmullos de aprobación, ellos mismos habían tenido una suerte muy parecida.
—El hecho fue que por ello me dediqué a los postres, y no es que sea mala pero…
—¡Tus postres te quedan riquísimos amiga! ¡Sobre todo tus helados! — Dijo alegremente Suzette, cosa que hizo que todos soltaran una risita. El ambiente se estaba relajando.
—Gracias por tu apoyo Suzy, — dijo Cream, — pero en fin, mi verdadero sueño fue aprender magia y pensé que jamás lo lograría hasta que conocí a la Gran Maestra. Es una chica muy poderosa y a diferencia de muchos, ella está dispuesta a regalar todo lo que sabe a cambio de ver que nosotros queramos aprender. Y yo sigo sus enseñanzas, ¿desean aprender magia? Y me refiero a que realmente quieren aprender magia.
—¡Más que nada! — Saltó de pronto Flash, que se tapó la boca avergonzado.
—No te avergüences de tus deseos de aprender — le sonrió Cream Cone. — Por eso estamos aquí, ¿no? Bueno, ustedes perdonarán es mi primera clase y no estoy segura de cómo proceder así que déjenme pensar…
—¡Tenía que ser! ¡Por eso yo quería a la Gran Maestra! — Dijo de pronto un terrestre.
Cream lo confrontó con la mirada.
—Sí bueno, ¿tu nombre?
—Bushroot, ¿por qué, te importa?
Cream Cone se encogió de hombros.
—Algo, dime Bushroot, ¿te hace sentir bien burlarte de otros? ¿Ese es tu talento?
Bushroot bufó entre divertido y curioso de qué pretendía la otra.
—No, mi talento es ser un jardinero, uno endemoniadamente bueno si me preguntas.
Los ojos de Cream brillaron de triunfo, esto era lo que buscaba.
—Bien, ¿cómo lo haces?
—¿Mi trabajo? — Preguntó orgullosamente el poni. — Es algo que tú no comprenderías niñita pero me encanta iniciar con un buen pedazo de tierra blanda, meter mis cascos hasta el fondo para que respire, mezclar un poco de tierra abonada, fertilizante artificial y por último la bolsa con la planta. Añadir un mantillo de hojas y frutos muertos y listo.
Cream asintió y se volvió hacia su amiga Suzette.
—¿Y tú Suzy? ¿Cómo es que haces tu especialidad, las crêpes suzzette?
—Pero si es lo mejor del mundo querida, tú me has visto — se rio la compañera de Cream. — Inicias cerniendo harina de la mejor calidad haciendo un volcancito, en un bol, con tu casco haces un pequeño agujero sobre el cual viertes leche cuarteada con agua (tres terceras partes de agua uno de leche), huevos, una cucharadita de aceite de oliva, azúcar, una pizca de sal… remueves cuidadosamente hasta que te quede uniforme y…
Cream asintió y se volvió hacia otra terrestre que miraba tímidamente al suelo.
—¿Y tú, querida? ¿Cómo te llamas?
La chica sólo señaló la taza que tenía por Cutie Mark.
—Irish Coffee, y soy bartender. Mi especialidad son los cafés irlandeses.
—¿Cómo los haces? — Preguntó Cream Cone.
—Bueno, inicio preparando un expreso de la mejor calidad con granos de Saddle Arabia, preparo un poco de crema batida previamente hecha a casco, le agrego un poco de azúcar morena a la mezcla para darle consistencia y sabor…
Cream le hizo una señal para que se detuviera y arregló su melena.
—¿Vieron cómo se entusiasmaron cuando les pregunté sobre su talento especial? Ese entusiasmo, esa chispa, es la manifestación de la misma esencia de la ponidad; el qué somos nosotros. Se nos ha educado para pensar que esa esencia se manifiesta según nuestras razas: el vuelo de los pegasos, la fuerza de los terrestres y la magia de los unicornios. ¡No! La esencia somos nosotros mismos, nuestra propia alma.
—Tú dices que nuestros talentos es cómo expresamos lo que hay en nuestras almas al mundo exterior — dijo Flash comenzando a captar la idea.
—Exacto, y como el alma son ustedes mismos, ¿no es lógico pensar que son ustedes quienes controlan cómo quieren manifestar sus propias almas? Sus cuerpos no tienen por qué limitarlos, sino todo lo contrario. ¿Qué es la magia entonces?
—La manifestación de nuestras almas — dijo Irish con los ojos brillando de emoción.
Cream asintió, pero entonces uno de los pegasos levantó el casco.
—Si es tan sencillo, ¿por qué los libros de hechizos tienen frases tan largas sólo para realizar un truquito de magia, eh? ¿No deberíamos concentrarnos en 'usar el alma' y listo?
—Lo dices como si fuera fácil de lograr — se rio Cream. — No compañero, cuando comiences a entender sentirás un poder abrumador; tanto que puedes olvidar qué efecto mágico es el que deseas, la magia requiere de un gran poder de concentración; y por eso los hechizos más complejos tienen tantas palabras, son una guía para mantenerte concentrado en tu camino de qué quieres conseguir. Mientras más grande la hazaña mágica que deseas, más concentración necesitas; de ahí que cosas como la telequinesis sean automáticas pero las cosas cambien con hechizos de edad o teletransportación o lo que quieras.
Los presentes intercambiaron comentarios, sonaba esto a una clase de autoayuda pero muchos habían visto en persona el poder de los Caballeros y escucharon los rumores acerca de éstos. También vieron a Cream Cone usar magia segundos atrás.
—Voy a darles una ayudita, ¿sí? Sólo es un empujón — dijo de pronto Cream. — Todos, ¡piensen en su talento especial y cómo les gusta usarlo! Concéntrense.
Obedecieron, o intentaron pues Cream paseaba entre los chicos y se acercaba pero luego se alejaba diciendo que deben concentrarse más. Entonces se topó con Bushroot, con sus ojos cerrados y con una enorme sonrisa. Cream sonrió.
—Es a esto a lo que me refería — dijo llamando la atención de todos. — Bush, sigue pensando en tu talento, conéctate con tu verdadero yo que se manifiesta cada vez que plantas algo.
Bush obedeció aun sin abrir sus ojos. Él había sido el primero en captar la idea de lo que quería Cream, de ahí que la pegaso lo eligiera como ejemplo en primer lugar; porque gracias a su lectura de almas supo al primer vistazo que él tenía un alma muy fuerte y un amor profundo por lo que hacía.
—Bush, usaré mi magia para hacer vibrar tu alma, nada complicado; sólo un toquecito. El resto depende de ti.
El jardinero asintió y Cream concentró su poder, al igual que la Gran Maestra lo hiciera con ella cuando se conocieron, su poder envolvió a Bush por completo; nada extraordinario, pero para Bush fue una revelación. Concentrándose y sintiendo a la vez el poder de Cream Cone de inmediato se hizo consciente de la magnitud de su propia alma por ende su poder. La encontró tan maleable y dócil como él quería, porque su alma era él. Y si quería aprender magia, aprendería magia porque su alma escuchaba a sus deseos.
—Comencemos con algo sencillo, ¿sí? El más fácil del libro: ver tan bien de día como de noche. Concéntrate en ello y luego abre los ojos Bush.
Ver tan bien de día como de noche, sus ojos necesitaban adaptarse a las sombras y a la luz a la vez; no era complicado y su alma sería la encargada de lograr el cambio, sólo un toque de ésta y…
Una chispa emergió de Bushroot y abrió los ojos. Era noche cerrada pero, ¡podía ver claramente! ¡Él, un joven terrestre había realizado con éxito su primer hechizo!
—¡Imposible! — Gritó emocionadísimo el terrestre.
Quizá los otros no habían sentido el cambio en él pero claramente vieron la chispa mágica manifestarse, ¡en serio lo había logrado!
—Ese es el secreto, concéntrense en lo que aman, en cómo manifiestan su ser al mundo; y luego basta un empujón.
Irish Coffee pensaba en sus cafés irlandeses, cómo le gustaba prepararlos y los rostros sonrientes de los clientes a quienes se los vendía; también sus otros tragos por supuesto, era una bartender con todas las de la regla. Ella amaba lo que hacía y por eso era tan buena; así manifestaba su ser a otros. ¿Cómo la hacía sentir hacer lo que amaba? Pues claro que estupenda, era como apreciar… la magnitud de su alma misma.
Cream Cone sintió el poder proviniendo de Irish.
—Wow — murmuró. — Como pueden ver gente, no necesariamente necesitan un empujón a veces sólo lo entienden… a la primera.
Una vez más una chispa mágica surgió de la joven Irish que abrió los ojos.
—¡Puedo ver!
Cream sonrió muy emocionada.
—No es un proceso rápido ni todos lo lograrán a la primera, pero les aseguro que los guiaré hasta donde pueda o hasta donde ustedes lo consideren competente. Pero que no se les olvide: mientras deseen aprender, pueden hacerlo; si el maestro falla es cosa de él y sus métodos porque mientras ustedes quieran son aptos para aprender para lo que sea. La magia no es cuestión de tener una cosa fea en la cabeza sino conocerse a sí mismos.
Los ponis intercambiaron varios comentarios muy emocionados.
—¿Qué esperan chicos? — Les sonrió Cream Cone a Bushroot y a Irish. — Vaya, díganles qué sintieron, tal vez puedan explicarse un poco mejor que yo.
Los dos intercambiaron una mirada y corrieron hacia sus compañeros.
—Vamos, es sencillo, piensa en lo que amas hacer; ¿qué te apasiona en la vida?
—Pues… me encanta escribir fanfictions de un manga que me gusta mucho y…
—En ese caso piensa en qué te hace sentir escribir lo que sea un fanfiction, concéntrate.
Los chicos comenzaron a pensar por sus cuentas. Cream sonrió, no se rendiría hasta que todos lograran aquel hechizo básico esa noche, y con dos aprendices que lo lograron a la primera se sentía muy optimista. Las horas pasaban y algunos ponis lo entendían más rápido que otros pero no importaba porque Cream se aseguraría que todos lo lograran. Flash fue de los últimos en descifrar el truco pero al final lo logró y el sentir el pequeño empujón de Cream desató algo en él.
—¿Crees que pueda crear un escudo mágico tan poderoso como el de Shining Armor, amiga Cream? — Preguntó el joven soldado.
—Todo puede pasar — dijo Cream. — Basta y sobra que tu fuerza de voluntad aguante. Si no cambias tu meta, porque hayas descubierto algo que te motive más a aprender, por supuesto que alcanzarás esa meta. Todo puede pasar.
—Lo que a mí me place es que no hayan invitado a ningún unicornio, son unos presumidos que saben magia desde siempre — soltó una pegaso rosa de crin verde menta.
Cream Cone negó con la cabeza.
—Por cómo está compuesto el sistema ellos dominan la magia mucho más que ustedes, tienen que entender, por eso en estos momentos los unicornios están con mi compañero aprendiendo magia avanzada. Esta es la clase de nivel básico que los elevará a ustedes al nivel del unicornio promedio. Una vez lo logren pasarán a la clase de mi amigo, que es un unicornio y de los mejores ponis que conozco; eso sí, siempre y cuando quieran seguir aprendiendo.
—¡Pero no es justo! — Protestó la pegaso, de nombre Bubblegum. — ¡Ellos saben mucha más magia que nosotros, tardaremos años en llegar a su nivel!
—No los culpes por cómo funciona el sistema, ellos no tienen la culpa de eso — la hizo notar Cream. — Además, ¿no has puesto atención a lo que te digo?, todos ustedes pueden avanzar tan rápido como deseen. Yo me tardé dos meses para alcanzar a mi amigo y eso que es un unicornio de considerable talento.
—¿No fue el que humilló al decano Deep Knowldege? — Se rio Flash Sentry.
—Sí, lo único malo que puedo decir sobre mi amigo es que es un tipo muy impulsivo pero no es malo — dijo Cream suspirando. — Eso y algo vengativo, luego de la humillación pública se puso a atormentar al decano con sus burlas hasta obligarlo a renunciar. Hizo que todos los alumnos lo empezaran a llamar por su nombre real o el apodo de 'Talentless' y así… lo último que supe es que escapó de Canterlot hecho un mar de lágrimas y que toda una comitiva de estudiantes se despidió de él entre risas y apodos.
—El sujeto era un parásito del sistema educativo — dijo Irish Coffee. — Se burló de mí sólo porque fui a preguntar por los cursos libres de la Academia. 'No señorita, sin un cuerno no hay forma que le lleve el ritmo a sus compañeros; no, no necesitamos lastres'. Me alegra lo que le hicieron, de hecho yo fui a la estación a despedirlo.
Cream suspiró.
—¡Ese Emerald! No apruebo lo que hizo pero bueno, él tiene derecho a hacer lo que quiera con sus habilidades, y lo mismo va para todos, ¿de acuerdo? Ahora continuemos.
Esa noche siguieron por un tiempo, y tal como lo pensaba Cream, los jóvenes que ya habían captado la idea guiaban a sus compañeros, le alegraba, eso era lo ideal. Al final de la noche cada uno dominó el primer truco, el de ver tan bien de día como de noche, el hechizo más básico que conocía de la Magia del Silencio.
—Yo trabajo de forma diferente a la de mi compañero — explicaba Cream Cone: trato de enseñarles lo básico para que puedan seguir el ritmo de los diferentes hechizos que vendrán en un futro, y eso básico me refiero a la magia que sólo nosotros conocemos: nuestra Magia del Silencio o de las Sombras. Si alguno no está de acuerdo con esto hágamelo saber, así me replanteo cómo les enseño. Estoy para servirles chicos, como cualquier maestro.
Nadie dijo nada, de hecho aprender magia por extraña que esta fuera era un gran avance para ellos. Cream suspiró aliviada.
—Bien, nos reuniremos dentro de tres días, ya les diré dónde en cuanto lo sepa; no podemos arriesgarnos a ser descubiertos. ¡Ir y enseñar a todos!
Y desapareció entre las sombras. Los chicos murmuraron emocionados entre sí y corrieron hacia sus hogares también.
—¡Oigan, creo que hay tiempo de ir a beber algo, es todavía media noche!
—¡Yo tengo que trabajar!
—¡Yo te acompaño!
Esa fue la primera noche de Cream. Por su parte Emerald los esperó a todos cerca de aquel parque natural cercano a uno de los condominios de lujo de Canterlot.
—¿Cómo les va señores? ¿Listos para iniciar el entrenamiento mágico?
Los unicornios estaban demasiado nerviosos como para decir algo, pero por suerte una chica blanca de crines rubias se adelantó y se inclinó respetuosamente.
—¡Estamos listos! ¿Qué es lo primero del currículo, señor maestro?
Emerald se rio como si nada y se arrojó sobre el pasto.
—¿Currículo? Chicos, si algo me ha enseñado la Gran Maestra es que las estructuras no sirven de nada. Hay un dicho, que los dos peores lugares para el aprendizaje son las celdas de prisión y los salones de clase.
Todos intercambiaron murmullos.
—Tú — dijo Emerald de pronto señalando a la poni que se le acercó. — ¿Qué te gustaría aprender?
—¿Yo? Pues magia avanzada.
Emerald rodó los ojos.
—¿Exactamente qué?
—Este… teletransportación avanzada — dijo la poni.
—Bien, ese es tu punto de partida.
—¿A qué te refieres? ¿No hay plan general para todos? — Dijo otro poni.
—Chicos, si de pronto hago un plan cerrado y específico lo único que lograré es que muchos se terminen frustrando y lo abandonen a medio camino. Si algo nos interesa, pero de verdad nos interesa, entonces nos enfocaremos con todas nuestras fuerzas en ese algo. Así funcionamos los ponis; por eso el punto de partida de cada quién será lo que deseen aprender o mejorar, y puede que muchos tengan intereses en común y se ayuden mutuamente. Yo soy su guía y ni modo, si lo que desean requiere de bases concretas y preparación es mi deber dárselos; pero siempre basándome en lo que quieran. Así es como funciona el aprendizaje.
Los ponis se miraron reacios al principio pero luego asintieron, tenía sentido. ¿Qué querían aprender exactamente?
—No seré tan dotado como la Gran Maestra — siguió Emerald. — Pero haré lo que pueda, ustedes me eligieron como su maestro y es mi deber guiarlos dando el 100%. Ese es el camino de los Caballeros del Silencio.
Iniciaron, no con magia de entrada pero sí analizando lo que cada uno de los unicornios que acudieron a Emerald quería aprender. Creando bases, sus planes de estudio; muchos de ellos requerían refuerzo en las áreas básicas así que Emerald se las pasó con ellos mientras los demás seguían pensando en lo que querían, por suerte muchos se trajeron los documentos copiados de las bibliotecas y tenían un punto de partida al discutir los documentos con otros ponis con intereses parecidos.
Esa noche fue el inicio de una nueva era, la de los Caballeros del Silencio. Todos lo sabían y los poderosos temían, pues algo en el ambiente les había dicho que la balanza había cambiado.
Un final algo acelerado con Emerald pero quiero enfocarme en cómo los no-unicornios aprenden la magia básica para iniciar la expansión de los Caballeros. Por cierto, este es el punto en el que mi amiga Cyandel25 se trabó y no pudo seguir avanzando con su propia versión del fic. Amiga, ¿te agrada? Un capítulo enteramente dedicado a los Caballeros, espero les haya gustado y:
Chao; nos leemos!
