Remember me
Sinopsis: Evania Harrison tiene la habilidad de modificar los recuerdos de las personas, ella no sabe porqué y tampoco le importa…hasta que conoce a Marcus Vulturi, hasta que empieza a tener sueños de una vida que no fue suya, hasta que se enamora de él y se ve obligada a huir de su llamada familia borrándole la memoria en el proceso. Por azares del destino, Evania termina en Forks y se hace amiga de Isabella Swan mientras ella está deprimida por la huida de su novio.
Advertencias: OOC Vulturis (Realmente no sé cómo se comportan ya que en el libro no se ve mucho de ellos, por eso la mayoría van a estar fuera de su personalidad, sobretodo Marcus). OC protagonista (Para los que no le gusten, he intentado mantener sus habilidades al mínimo, también odio las Mary Sue's), y por último Avance lento (¿Qué significa? Que las cosas no van a suceder muy rápido, pero tranquilos que llegarán. La idea está en mi cabeza ¡No me deja dormir!)
Disclaimer: Los hechos, lugares y personajes de esta historia que reconozcas no me pertenecen, son de Stephenie Meyer (y otras personas), los he tomado prestados para escribir esta locura, gracias Stephenie Meyer (y otras personas). Lo que no reconozcas sí es mío.
N/A: ¡Hola! Como el primer capítulo es corto y sé que no los va a enganchar del todo (dependiendo de vuestros gustos) publicó el segundo enseguida, así me duermo contenta.
En este nos metemos un poco en la mente de Marcus, en su razonamiento (el cuál fue bastante complicado de entender incluso para mí).
La mayoría probablemente sepa por qué Evania tuvo ese sueño en el capítulo pasado, no es tan difícil de comprender.
Os informo que no veremos mucho de las capacidades de Evania, la historia no se trata de eso, pero tener las tiene.
Pido perdón por la redacción y por la forma que está escrita la historia si os molesta, la verdad es que hace un tiempo que no publico nada, estoy algo oxidada.
Otra vez es espero que disfruten de mi bebé, también espero sinceramente que disculpen mis posibles faltas gramaticales y ortográficas, como dice mi Mamá; Nadie es perfecto, el saber no ocupa lugar, de los errores se aprende…y quinientas cosas más.
¡Saludos!
.
Remember me
.
Evania decidió que no podía quedarse en su habitación solo porque estaba asustada, así que ella se vistió – con un vestido de verano largo de color blanco y unas sandalias de tiras color tierra – se puso su sombrero de paja y, después de desayunar algo rápido, abandono el hotel.
Ella se aseguro de no adentrarse demasiado en la ciudad y de ver su hotel desde la distancia todo el tiempo.
Su mirada fue atraída por un pequeño puesto en donde había una señora mayor, la señora vendía joyas que parecían hechas a mano.
-¿Las hace usted?-preguntó con curiosidad, contemplando las hermosas pulseras tejidas de manera muy complicada con tiras de cuero.
-Oh no querida, las hace mi nieto-respondió la señora con una sonrisa.
-Son hermosas-susurro rozando una de las pulseras con sus dedos, esa tenía una joya entretejida justo en el medio. -¿Cuánto?-preguntó alzando la mirada para ver a la Señora.
-Cincuenta-respondió la mujer de inmediato.
-¡¿Cincuenta?!-exclamó Evania sorprendida ¿Cincuenta euros por una pulsera de cuero? Era muy bonita, pero…
-Esa joya de ahí es una esmeralda real, te la estoy rebajando ya. Mi nieto me mata si se entera, pero…creo que debería ser tuya
Evania frunció el ceño con desconfianza ante su respuesta ¿Una esmeralda real? ¿A cincuenta euros? Mm…
-Es muy bonita, pero no puedo permitírmela: disculpe
Sin decir nada mas, Evania siguió su camino, no quería que la señora la liara, ella debía ahorrar, no podía gastar la subvención que le daba el gobierno en una pulsera.
Mientras pensaba en ello, Evania siguió caminando sin darse cuenta. Cuando quiso acordar, ella ya no podía ver su hotel.
-Mierda-maldijo en voz baja dando la vuelta para intentar volver, pero en su lugar llego a una plaza con una fuente en el medio, una plaza repleta de turistas revoltosos. Ella suspiro al sumergirse en la muchedumbre, al menos no estaba sola…
Evania forcejeo con todas sus fuerzas, intentando no empujar a nadie en el proceso, ella quería salir. En algún momento, Evania termino dentro de un grupo de gente que la arrastraba sin que pudiera hacer nada, al parecer visitarían el viejo castillo.
-Disculpen…-dijo intentado librarse, pero nadie la oyó ¡Ella no quería visitar el castillo! –Dis
Algo frío se enrosco alrededor de su brazo y tiro de ella, extrayéndola del grupo de turistas entusiasmados. Evania miro a los lados, no había nadie…
-Qué extraño…-susurro, entonces miro su brazo. Sus ojos se abrieron con sorpresa y miedo al detectar la marca de una huella humana por encima de su codo.
Alguien repartía besos por su espalda con suavidad, se sentía tan bien. Evania sabía que debía estar asustada, pero ella no lo estaba, no podía estarlo.
Los suaves labios recorrieron su línea de la columna hasta su nuca.
-Didyme-. Esa voz, otra vez… ¡Un sueño! Ella estaba soñando, pero ¿Cuándo se había dormido? Lo último que Evania recordaba era la muchedumbre que la arrastraba hacía el viejo castillo en Volterra y después la marca en su brazo, entonces nada…
-Marcus…-el nombre salió de entre sus labios con un gemido. Frías manos se posaron a los lados de sus caderas y las recorrieron con suavidad, acariciándolas.
-¿Puedo hacerte mía?-susurro la misma voz directamente en su oído, un agradable estremecimiento recorrió su cuerpo.
-No tienes que preguntar, por favor hazme tuya…
-Con gusto
Entonces esas manos y esos labios estaban por todas partes.
Evania abrió los ojos de golpe, ella miró alrededor; estaba en su habitación del hotel, pero ¿Cómo había llegado allí? Ella no podía record- no, si recordaba, después de ser extraída de la muchedumbre y de ver aquella huella marcada en su brazo, ella se había asustado, así que había pedido direcciones al primer policía local que había visto, gracias a él había logrado volver a su hotel, en cuanto había llegado ella se había acostado sin cenar, asustada por los acontecimientos de su día.
-Dios, creo que esta ciudad me está volviendo loca. Y esos sueños…-. Evania no entendía porque parecía todo tan real en ellos, era como si ya hubiese vivido lo que estaba soñando, pero eso…eso era imposible ¿Verdad?
¿Quién era Marcus? ¿Y por qué se parecía tanto al hombre que había visto la noche anterior, sentado en el banco bajo aquella farola?
Evania negó con la cabeza intentando despejar sus pensamientos.
-Creo que visitaré la agencia de viajes hoy, si sigo aquí más tiempo voy a volverme loca-murmuro antes de levantarse para ir al baño.
La decisión estaba tomada.
:::::::::::::::
Marcus sabía que lo que estaba haciendo iba en contra de todo lo que Aro predicaba, pero aún así él no iba a detenerse, no podía porque esa chica, esa turista con su largo cabello negro, sus ojos verdes como esmeraldas y su cuerpo esbelto y grácil se parecía tanto a su amada, él debía protegerla porque ya le había fallado a Didyme una vez.
Él sabía que la turista no era ella, no era su amada, pero cuando la había visto sola y asustada, dando vueltas por la calle en busca de su hotel, la había confundido ¡él la había confundido!
Marcus había salido a cazar, como solía hacer cada viernes de cada semana. Él – a diferencia de sus hermanos – era un cazador solitario de una sola presa, un vampiro clásico le solía llamar Aro.
Siempre se sentaba en el mismo banco a esperar a un turista perdido, por lo general aparecían mujeres, a veces hombres borrachos y, muy de vez en cuando, niños perdidos. Marcus no tocaba a los niños, no le parecía bien arrebatar vidas tan jóvenes, él solo les señalaba el camino a su casa u hotel cuando se lo preguntaban entre lágrimas. No le importaba arrebatar las vidas de los borrachos o de las jóvenes turistas, pero él no era cruel, nunca lo había sido, acababa rápido con el sufrimiento de sus presas. Marcus era rápido y silencioso, Marcus era el único Vulturi misericordioso.
Mientras observaba el cielo estrellado sobre su cabeza, él lo había oído: pasos, y en ese momento había sabido que su próxima víctima se acercaba. Mientras esperaba, él se preguntó cómo sería ¿Un hombre borracho? ¿Una mujer borracha? ¿Un turista perdido en busca de direcciones?
Él no tuvo que esperar mucho tiempo, la sombra de su presa apareció en la distancia en un par de minutos. Marcus enfoco sus ojos en ella y espero, finalmente ella apareció, y Marcus se quedó paralizado al observarla.
Un cuerpo esbelto y grácil.
Piel pálida.
Cabello negro.
Pómulos altos.
Labios rosados.
Didyme.
El nombre vino a su mente de repente, sin siquiera darse cuenta.
Ella era idéntica a su difunta amada. Una copia perfecta.
La chica se acercó lentamente, Marcus se estremeció al sentir su aroma ¡Hasta olía igual que Didyme!
-Emm…-el murmulló salió de entre sus perfectos y carnosos labios rosados. –Disculpe, pero… ¿Podría indicarme el camino más cercano a la zona turística?-.
Marcus no fue capaz de contestar, él no podía, estaba abrumado por lo que estaba sucediendo ¿Acaso estaba alucinando?
-Disculpe la molestia-dijo ella apresuradamente antes de girarse para marcharse, pero Marcus reacciono en ese mismo instante diciéndose a sí mismo que debía mantener la calma, sí, ella se parecía a Didyme, pero ella no era Didyme. Didyme estaba muerta.
Muerta.
Muerta como esta chica lo estaría en unos minutos. Su corazón dejaría de latir, sus pulmones dejarían de respirar, sus labios se volverían azules, y su piel empalidecería varios tonos. El único color que quedaría en su cuerpo sería el rojo carmesí de su sangre que se derramaría por la arteria carótida de su cuello.
Marcus trago lento en la oscuridad. La chica apenas se había girado después de retorcer sus manos con nerviosismo, como lo había hecho Didyme antes de confesarle a Aro que quería irse.
No podía.
Él no podía matar a la chica. Matarla a ella sería como matar a Didyme, así que él la salvó de sí mismo, la salvó del monstruo sediento de sangre que vivía en su interior.
-Si retomas el camino por el cual arribaste y giras a la derecha y después a la izquierda encontrarás lo que buscas-contestó lentamente. La chica volvió a girarse, ella le sonrío con nerviosismo antes de agradecerle y marcharse, acelerando su paso en la distancia, sin saber lo cerca que había estado de morir sola, en la oscuridad, a manos de un monstruo.
Después de esa noche, Marcus intentó olvidar la presencia de la chica, hacer como si nunca la hubiese visto, pero entonces él la había vuelto a ver desde la ventana de su alcoba, ella estaba en la plaza, siendo arrastrada hacía el castillo por una muchedumbre de turistas ansiosos, por una muchedumbre de turistas que morirían minutos después de pisar los suelos de mármol del lugar que era su hogar.
Algo rugió en su interior.
¡NO!
¡ELLA NO DEBÍA MORIR!
¡ELLA DEBÍA VIVIR!
Marcus aún no sabía lo que lo había poseído, pero en cuestión de minutos, él la había salvado tirando de su brazo, extrayéndola así del grupo de víctimas de sus hermanos.
Tocarla había sido extraño, él – prácticamente una estatua viviente – había sentido un calor extendiéndose por su brazo, sabía que había sido su imaginación, pero…no le importaba.
Justo en ese momento, él supo que no podía dejarla, debía asegurarse de que iba a estar a salvo, a salvo de él y de sus hermanos. A salvo de las garras de la muerte.
-::Continuará::-
N/A: ¡Ta tata chan! Marcus tiene que salvarla porque ella se parece a Didyme, porque él le falló a Didyme. Es simple, es claro… ;)
¿Qué os ha parecido? Espero que lo hayan disfrutado.
¡Saludos!
