Capítulo 13:
La expansión de las sombras, cuatro años después
La famosa Academia de Unicornios Superdotados, antiguamente conocida como la más exclusiva y la más prestigiosa escuela de todo Canterlot. Vaya que cambiaban las cosas, pues si bien seguía siendo la más prestigiosa, ahora de exclusiva no tenía nada. En un intento desesperado por recuperar a los estudiantes potenciales que se alejaban de la escuela ahora aceptaban a todo aquel que se presentara; su único requisito el que tenga la firme voluntad de aprender. Pero claro, a los Caballeros no les importaba esto, todo lo contrario; esa era la señal que sus acciones habían cambiado para siempre el sistema. No importaba cuánto la Corona anunciara que estas acciones eran hechas por el bien de los jóvenes ponis, toda Equestria sabía que los eran Caballeros del Silencio quienes habían ganado la batalla.
La joven Irish Coffee sonrió ante estas reflexiones mientras hacía la línea para que la atendieran. Finalmente llegó su turno y muy contenta llegó al escritorio de información.
—Buenos días, ¿en qué la puedo ayudar? — Preguntó aburridamente una recepcionista.
Irish tomó tranquilamente unos panfletos de su alforja y se los enseñó a la yegua.
—Buenos días, quisiera inscribirme en el curso libre de historia de la magia por favor.
La recepcionista levantó la vista para examinar a la solicitante, una terrestre marrón claro con melenas beige y una taza de café irlandés por Cutie Mark. Suspiró.
—Lo siento cariño, aún si el curso es mayoritariamente teórico hay ciertos partes en las que se requiere un uso avanzado de magia y por favor no te ofendas pero…
Irish tranquilamente levitó con su propia magia los documentos de la recepcionista.
—Aprendí magia con los mejores, no se preocupe. De hecho estoy muy avanzada hasta para muchos unicornios, ¿o prefiere que hagamos una competencia para ver quién sabe más magia de entre usted o yo? Porque estoy casi segura que yo voy a ganar.
La recepcionista no dijo nada más y registró a Irish Coffee en la lista del curso. Algunos años antes una escena como esa la habría escandalizado pero gracias a cierto grupo cuyo nombre era un tabú mayor en la Academia, los no-unicornios que usaban magia avanzada eran cada vez más comunes. Al final la recepcionista le dio el calendario oficial del curso a Irish, que le dirigió una sonrisa presumida, cosa que a la empleada no le gustó nada.
—¿Sabe? No deberían tratar a los solicitantes de este modo — sonrió Irish Coffee. — ¿No fue por eso que terminaron en esta situación? Aceptémoslo, la única razón por la que todavía tienen alumnos es porque las calles de Canterlot se han hecho muy peligrosas. Ehehe, solemos hacer la broma que ahora los soldados deberían de usar chalecos salvavidas porque se ha desatado una ola de violencia, ¿entiende? ¿Ola de violencia?
La recepcionista miró a la terrestre con cara de fastidio, no le gustaban los nuevos tiempos.
—Si tiene alguna queja contra nuestros métodos no venga entonces — dijo la recepcionista.
Irish se encogió de hombros y salió de la Academia alegremente hacia su bar, y de camino se topó con un viejo conocido: un dragón adolescente morado y verde con pequeñas protuberancias en la espalda, señal que un par de enormes alas negras que comenzaban a crecer.
—¡Ey Irish! — Llamó Spike. — ¿Qué sucede, no está abierto tu bar? Ah, iba a tomar algo.
—No estás en edad legal de todos modos — dijo Irish. — Sólo que quieras café.
—Sí, eso quería — dijo Spike. — Aún sin ser uno 'irlandés' te salen excelentes, además que quería charlar… ya sabes, siempre me gusta charlar contigo. Eres de las pocas con las que podemos hablar de ya sabes qué cosa y me caes muy bien.
—Te entiendo, te entiendo, soy la simpatía ponificada — rio Irish mientras llegaban y abría el bar. — Se viene la graduación y seguro estás nervioso, ¿estás a punto de convertirte en qué, perito contador? ¿Bachiller? ¿De qué te gradúas amigo Spike?
—Secretariado bilingüe — dijo el dragón, — es algo así como mi especialidad.
—Por lo que nos has contado has hecho eso toda tu vida, ¿no amigo? — Sonrió Irish comenzando a preparar dos cafés irlandeses como era su especialidad.
—Sí, no es la graduación la que me mantiene pensativo sino el investimento.
Irish asintió igualmente pensativa y puso los dos cafés en el mostrador. Spike probó el suyo.
—¡Oye, legalmente no puedes venderme esto!
—Es un obsequio mocoso, ¿ves? No he quitado el letrero de VUELVO EN 5 MINUTOS — dijo Irish usando su magia para cerrar la puerta. — No digo nada si no dices nada, además quiero brindar con alguien y el que brinda sin trago, seis años de mal sexo.
Spike se rio como bobo y brindó.
—¡Por el investimento! — Celebró Irish.
—¡Porque somos dignos! — Dijo Spike.
Entonces regresó al Palacio.
—Ey Spike, ¿hoy saliste temprano de la? — Preguntó Celestia.
—Apenas si estuve — dijo Spike, — fuimos sólo a probarnos las togas; tuvieron que mandar a hacer una sólo para mí.
Celestia se rio y abrazó alegremente al dragón.
—Estoy tan orgullosa de ti Spike, no sólo continuaste tus estudios sino que lo hiciste con las notas más altas de tu generación.
—Bueno, usted me ayudaba todas las noches con los deberes.
Celestia sonrió al recordar aquellos tiempos.
—Tenía qué, tú llegaste a mí cuando lo necesitabas. Sólo hice lo que hubiera hecho por Twilight, porque… aquí entre nos, en todos mis años ella es lo más parecido que he tenido a una hija.
Spike estaba contento.
—Y hablando de Twilight, ¿las chicas no han llegado?
—Llegarán hasta mañana, dicen que tienen muchos preparativos que hacer— dijo Celestia. — Prepárate para una fiesta a lo grande según Pinkie Pie. Y ella suele cumplir al pie de la letra ese tipo de promesas.
Spike se rio imaginándose lo que esperaba y se fue a su cuarto provisional. Cuatro años, cuatro años que este cuarto había sido suyo y ahora lo dejaría para volver a Ponyville pero no así como así; se había esforzado al máximo para lograr terminar paralelamente su s otros estudios, los que sí le importaban. De acuerdo, fue divertido aprender Minotauriano como parte de sus estudios tapadera, pero no le era tan divertido ni tan importante como los otros. Y esa noche todo llegaría a su glorioso fin que a la vez sería un igualmente glorioso principio.
Estaba cansado, ¿por qué negarlo? Muy cansado, se había esforzado tanto para su meta definitiva como para su tapadera y no lo hicieran regresar a Ponyville; cosa que estuvo a punto de ocurrir en varias ocasiones, pues los crímenes violentos en Canterlot aumentaron sustancialmente. Siempre lo mismo: las víctimas eran encontradas degolladas en lo que parecía ser un robo agravado pero los casos se repetían sistemáticamente sin que la Guardia hallara a un culpable. La Gran Maestra pensaba que todo era todavía más sospechoso, que no era más que una simple tapadera cuidadosamente planeada por alguien, o bueno, algo. Pero no podía explicarse cómo lo sabía; simplemente lo presentía.
De todos modos no había por qué pensar en cosas tan deprimentes. El dragón simplemente se durmió esperando la noche, en donde su vida daría el giro final. Ésta llegó, a Spike le pareció una eternidad pero llegó.
Como cada noche de esas espaciales, él se encaminó aparentemente al sanitario, pero en realidad se fundió entre las sombras y se encaminó junto con otros ponis también entre las sombras al lugar designado: un campo baldío, irónicamente detrás de la Academia para Unicornios Superdotados; un acto de rebeldía simbólica en cuanto a lo que pensaban hacer.
Todos los ponis hicieron un enorme círculo a excepción de unos seis (entre ellos un dragón) que se pararon al centro y se inclinaron respetuosamente mientras esperaban. Todos observaban absortos, este sin dudas sería un evento para recordar. Los seis del centro en sí no creían que esto fuera posible; muchos no pensaron que tendrían o la madera o el valor de llegar tan lejos como llegaron, pero sorpresa-sorpresa, ¡aquí estaban!
Comenzaron a escucharse unos murmullos entre la multitud y los seis inclinados temblaban nerviosamente, sin dejar sus posiciones, al tiempo que tres figuras se materializaban frente a ellos; las tres ataviadas en túnicas negras y azules con máscaras sonrientes con sonrisas pintadas de azul.
La figura del centro, una terrestre, extendió su casco uno a uno y los seis lo besaron respetuosamente según su turno. La Gran Maestra hizo una leve inclinación de cabeza.
—Pueden levantarse.
—Gracias, ¡oh Gran Maestra! — Dijeron los seis al unísono y levantándose a la vez.
La Gran Maestra comenzó a caminar alrededor del grupo y finalmente levantó sus cascos frontales:
—La última vez que hice esto sólo era yo ante dos jóvenes novicios y no tenía tanto público, bueno no tenía nada de público. De cualquier modo esta situaciones son las que me hacen ver lo mucho que avanzamos en cuatro años, lo mucho que hemos transformado el sistema de forma en que ya no habrá vuelta atrás. Sin embargo nuestras acciones han traído consecuencias contra nosotros, unas mayores que otras.
—Y cuando el que te busque la Corona es una consecuencia menor sabes que las cosas andan mal — se le escapó a uno de los ponis del centro, Irish Coffee.
—Precisamente, lo cual hace su decisión aún más valiosa para todos — dijo la Gran Maestra. — Y por eso me veo obligada a preguntarles, ¿están seguros que quieren seguir con esto hasta el final? Es peligroso, somos perseguidos tanto por la Corona como otras fuerzas oscuras. ¿Quieren desde el fondo de su corazón continuar con esto?
—Queremos — dijeron al unísono.
—Lo dije y lo repito: estoy orgullosa, muy orgullosa de todos — dijo la Gran Maestra extendiendo su casco en un gesto firme y rápido, y ellos se inclinaron de nuevo. — Mis jóvenes novicios: Irish Coffee, Spike el dragón, Bushroot, Flash Sentry, Eternal Wings y Dark Mercurius, ¿juran solemnemente expandir el conocimiento por el mundo, enseñando a todos por igual?
—Sí, juramos — dijeron los seis a coro.
—¿Juran buscar siempre la forma de mejorar para ayudar a sus alumnos cada vez que acudan a ustedes?
—Sí, juramos — repitieron.
—¿Y qué harán si se topan con alguien a quien no puedan enseñar, cómo sortearán esta dificultad?
—Mejorar hasta dar con la respuesta.
Entonces entre Cream Cone y Emerald, como los veteranos que eran les tocaba hacer la siguiente parte del rito. Ambos hicieron aparecer seis túnicas negras y azules junto con sus respectivas máscaras; y entonces colocaron tanto capa como túnica invistiendo a sus compañeros. Los veteranos se inclinaron ante los nuevos para mostrar su respeto y se retiraron solemnemente.
Entonces la Gran Maestra les tocó a todos la cabeza, la residencia del saber, se inclinó ante ellos también; para luego tomar las máscaras y colocarlas delicadamente sobre los rostros de sus nuevos Caballeros.
—Completaron exitosamente su entrenamiento y han pronunciado el juramento. Por lo tanto yo los nombro y los saludo como nuevos Caballeros del Silencio. Que las sombras jamás sean confundidas con las tinieblas, que todos sean amparados por las Sombras del Silencio hasta que éstas dejen de ser necesarias para nuestra protección.
Todos en aquel terreno baldío estallaron en vítores. Los nuevos Caballeros se miraron como si no supieran qué hacer, así que Cream Cone los animó:
—Adelante, es su fiesta.
Entonces comenzaron a celebrar alegremente. Era emocionante, las sombras se expandían e irónicamente eran las sombras las que traían la luz, la luz del saber. Y la Gran Maestra deseaba que el señor Plumas la viera ahora y le dijera qué tan orgulloso estaba de ella, seguro lo estaría tanto como ella de sus alumnos tanto viejos como nuevos. Todo sonaba bastante bien… salvo esos monstruos asesinos que los perseguían.
—Pero no me dejaré vencer, señor Plumas, cumpliremos su misión… ya estamos en el camino.
Luego de un interludio de la línea de tiempo alternativa, les dejo un cap corto como inicio de la segunda parte del fic, como pueden ver ya cubrí (espero) toda la historia sobre la formación de los Caballeros y ahora me concentraré en la expansión de las sombras y más enfrentamientos de las Undead. Espero que le haya gustado y,
Chao; nos leemos!
Por cierto, por la aceptación que tuvo veo que sería una buena idea combinar con esta mitad del fic algunas pinceladas del universo alterno. Por lo menos ya tengo dos incógnitas con las qué trabajar.
