Capítulo 15:
Pequeña historia de madre e hijo
El tren llegó a Ponyville luego de una jornada bastante tranquila para todos, y por suerte para Spike nadie le preguntó por qué estaba tan pensativo, la verdad era que no dejaba de preguntarse si lo que había hecho fue lo correcto… mandarle un conocimiento de tal magnitud a la Gran Maestra. Era cierto que era un Caballero del Silencio y como tal se guiaba por el credo de 'ir y enseñar a todos' pero a la vez se preguntó si esto se aplicaba a aquel conocimiento en específico. Simplemente era algo que ningún Caballero había tenido jamás entre cascos y significaría el cambio definitivo en el orden de las cosas. Eso por un lado, y por el otro no dejaba de pensar en aquello tarde o temprano tendría que hacer ahora que regresaba a Ponyville definitivamente y que había terminado una etapa de su vida, y eso era lo que más le preocupaba; ya que la sola idea de hablar a solas con él le era en verdad algo aterrador. No se diga enfrentarse a todo el grupo en caso estuvieran completos.
—Ha de sentirse raro regresar a Ponyville luego de tanto tiempo, ¿eh compañero? — Le dijo Applejack dándole un amistoso golpecito.
Spike la miró algo desorientado por salir tan abruptamente de sus pensamientos pero pronto asintió en silencio. Applejack tampoco dijo más, comprendió que el chico tenía mucho que pensar. Además que en ese mismo momento el tren silbó anunciando que habían llegado. Todas bajaron del tren ofreciéndose a llevar el equipaje de Spike, que durante su estancia en Canterlot había crecido bastante con la ropa que de cuando en cuando le compraba Celestia, la que alguna vez le daba Rarity y sobre todo los libros de la Academia, que cuidadosamente guardó en una mochila aparte junto con su preciosa túnica de Caballero.
—¡Spike, no te preocupes yo llevo esto! — Dijo Twilight usando su magia para levitar precisamente esa maleta. — Tú tranquilo y disfruta de la vista, también el viejo Ponyville ha cambiado mucho mientras no estabas, así que tu sólo relájate y disfruta de los cambios.
—Si no estoy mal me la pasaba casi todos los fines de semana contigo — se rio el joven dragón. — Pero está bien, gracias Twi. Es bueno volver luego de tanto tiempo.
—Tu cuarto te está esperando Spike, por suerte hay suficiente espacio para que coloques tus nuevos libros y tu máquina de escribir, a menos claro que quieras tener tu propio estudio; ante lo cual no me opongo, ¿no tenemos cuartos de sobra? Yo mismo tengo mi estudio aparte y mi biblioteca personal y… ¡me estoy desviando! Tal vez necesites un escritorio nuevo, y sillas y tal vez hasta…
Spike se rio alegremente y acarició gentilmente la melena de Twiilght, vaya que el efecto fue bastante cómico ahora que le llevaba bastante altura pero de todos modos fue tierno.
—Ya, ya Twi. No tienes por qué ponerte así, ¿por qué tan amable de pronto?
La alicornio morada desvió un poco la mirada y se enjuagó una lágrima.
—No te rías, ¿de acuerdo? Es sólo que estoy demasiado contenta de tenerte de regreso a mi lado Spike. De acuerdo, estabas aquí durante los fines de semana y una buena parte de tus vacaciones… pero de todos modos no es lo mismo. Estos cuatro años me he dado cuenta de lo mucho que me haces falta Spike, te extrañé mucho, pero a la vez me callé porque sé que tienes que crecer. ¡Y aquí estás de nuevo! De regreso a mi lado pero no sé cuánto tiempo, ¿no tienes que ir a la universidad también?
Spike miró con ternura a su madre y la abrazó.
Las demás se volvieron pero al ver de qué iba la escena siguieron su camino, después de todo esto era cosa de Twilight y Spike
—Ya Twi, estaré a tu lado el tiempo que me necesites.
—Te lo agradezco Spike, pero también vive tu vida, ¿de acuerdo? Como dije antes, no te dije nada porque me di cuenta que tenía y todavía tienes que crecer. Es algo agridulce.
Ni Twilight ni Spike dijeron más y regresaron al Palacio abrazados. Pronto se dieron cuenta que las otras habían dejado las maletas en el cuarto de Spike y les daban el resto del día para ellos solos.
—¿Entonces te ayudo para desempacar tus nuevas cosas Spike?
—¡Claro, hagámoslo juntos! — Dijo alegremente Spike.
Al final todo fue apacible, y gracias a las demás, un bonito momento sólo para compartir entre ambos.
Amaneció un nuevo día y Spike bajó, listo para cerrar el círculo de una vez.
—¡Hola Spike! — Lo saludó Twilight a medio desayuno. — Hay unos huevos revueltos si quieres, ¿y ya tienes planes para hoy? Porque estaba pensando en que podríamos…
—Gracias Twilight, lo que hayas planeado está bien; pero antes planeo dar una vuelta por el pueblo, ya sabes, tengo que pensar un poco sobre qué haré a partir de ahora.
—¿Quieres discutirlo conmigo? — Preguntó Twilight.
—Luego, cuando haya pensado un poco por mi cuenta — dijo Spike.
Twilight no insistió más.
—Has madurado Spike.
—Gracias.
Entonces salió, luego de desayunar.
Dio una vuelta rápida por el pueblo, saludando a los viejos amigos y poniéndose al día de ciertos detalles y descubriendo que ciertas cosas nunca cambian como la entera familia Cake atendiendo su negocio cada quien especializado en un diferente tipo de postre o que la nieta de la alcaldesa que estaba cuando llegó por primera vez al pueblo había sido elegida como el reemplazo de su abuela. Pero a la larga esa vuelta al pueblo no era más que un rodeo largo a su verdadero destino: el bosque Everfree.
Deslizándose entre las sombras, finalmente entró al bosque y se internó en silencio hasta el Palacio de las Hermanas Nobles. Temblando siguió adelante y llegó al viejo Salón del Trono.
Sintió cómo las seis desagradables sombras se deslizaban a su alrededor, pero se mantuvo quieto. Entonces un toque conocido pero a la vez frío cadavérico se posó sobre su hombro.
—¿Qué quieres aquí? — Dijo ella con voz callada y seductora. — ¿Un trío tal vez? Bueno, no creo que a Night Terror le importe, en cuanto a mí, me intriga. ¿Cómo lo hacen los adolescentes? ¿Es tu primera vez mi querido Spike?
Spike tembló de repulsión pero no le dio a Midnight la satisfacción de responderle.
—Quiero hablar con Night Terror. A solas. ¿Te importaría?
Midnight se separó de él y miró a sus amigas.
—¿Qué dicen? ¿Le damos lo que quiere?
—Servimos a la Corona, ¿no? — Dijo Pink-Kill Die. — Y él es el hijo de tu yo alterno.
—Osea, que es el hijo de una Princesa — opinó Gothic.
—Lo cual lo hace también de la Realeza — secundó Jack la Destripadora.
—Así que sí, es factible hacerle un favor — se rio Fleshy Smile.
—Eso y ya nos íbamos — finalizó Undash. — En serio, ¿no teníamos que empezar a movernos si queremos llegar a Canterlot antes del anochecer?
Spike tragó saliva.
—¿Qué planean hacer en Canterlot?
Midnight se relamió los labios.
—Por mucho que te quiero Spike me temo que hay cosas que tendrás que averiguar por ti mismo. Confórmate con que te daremos lo que pides, ¡Undeads, nos retiramos!
Las seis monstruosidades se fundieron entre las sombras y desapareciendo, dejando solo a Spike con Night Terror, que se apareció por detrás de él; tan grande y temible como era.
—¿Qué quieres de mí, niñito? Tengo mucho que hacer, los Caballeros y aprendices del Silencio se han multiplicado como ratas en los últimos tiempos y el exterminio disfrazado de asaltos toma tiempo… sobre todo cuando las presas se hacen cada vez más cautelosas. Sigo pensando que en nuestro propio futuro nunca exterminamos a la peste del Silencio
—¿Entonces son ustedes los que iniciaron esa ola de violencia?
—Iniciamos, continuamos y finalizaremos — dijo indiferente Night Terror. — El momento se acerca…
—¿El momento?
—¿Todo este tiempo en Canterlot y no te has dado cuenta? Los Caballeros están presionando al límite a Celestia, las sombras se expanden a una velocidad increíble y ella está por perder la paciencia y tomará cartas en el asunto. Ellos también por supuesto, dentro de nada las dos fuerzas chocarán de forma bastante dura, obligando a salir a su Gran Maestra. Entonces y sólo entonces será nuestro momento de actuar. ¿Pero para qué arruinarte la sorpresa si pronto lo verás? Además que no creo que hayas venido hasta aquí para hablar de eso, ¿o me equivoco?
Spike cerró los puños pero se contuvo lo mejor que pudo y se inclinó ante él, eso sí, tendría que advertirle pronto a la Gran Maestra y a los otros.
—He venido a darte las gracias. Gracias Night Terror, tú me enseñaste un nuevo camino, uno que me permitirá proteger a mis seres queridos. Estarás más que loco pero te lo agradezco de verdad.
Night Terror sonrió.
—Es como te lo dije, ¿no? Ser inútil es un pecado, y pronto podrás probarte a ti mismo ante sus seres queridos, mostrarles que ya no eres un pecador.
Spike miró al dragón sonreía, sí, pero también pudo ver algo más, algo reflejado en sus ojos sin vida, ¿tristeza tal vez? Fue cuando comprendió que había algo más en él, más que la sed de sangre, era ese pequeño detalle mucho más poderoso que su nueva naturaleza, lo que lo mantenía cuerdo.
—¿Eso te pasó entonces? ¿Te culpas porque no pudiste protegerlas de tomar esta decisión? ¿Sientes que lo que las llevó a convertirse en las Undead, verdad? ¿Por eso fue que decidiste convertirte en algo que odiabas, para tener una oportunidad de expiar tus culpas al mantenerte a su lado?
La sonrisa de Night Terror poco a poco se transformó en una mueca. Una lágrima negra corría en su mejilla mientras que su mentón temblaba.
—Cuando nos conocimos tú me dijiste que uno cambiaba por la poni que amaba — siguió Spike avanzando hacia su otro yo. — Y sí, eso hiciste pero no por amor sino porque no soportabas verla así y pensar que pudiste haberlo evitado.
—Vete — murmuró con una voz apenas audible.
—¿Qué cosa?
—¡QUE TE LARGUES! — Rugió el dragón no-muerto.
Spike sentía que no debía huir, que tenía que seguir indagando ahora que estaba en la pista correcta pero Night Terror pisó con fuerza frente a él, poniendo el filo de sus garras justo frente a su pequeña garganta. Y esos ojos echaban chispas de odio.
Entonces Spike escapó por su vida ante la furiosa mirada del monstruo no-muerto. Y no fue hasta que se perdió de vista cuando Night Terror cayó de rodillas y dejó escapar lagrimones negros de sus ojos muertos. Ser inútil era un pecado, un pecado por el cual su madre y sus amigas habían pagado con sus vidas y sus respectivas muertes. Rugió de nuevo con todas sus fuerzas, pero éste rugido no era aterrador sino desgarrador. Incluso Spike se frenó en seco al sentir el dolor de aquella especie de alarido, pero su sorpresa duró poco y corrió de vuelta a su pueblo.
Night Terror iba a volver a gritar, pero Midnight se apareció ante él.
—¿Se puede saber qué diablos pasa contigo?
Night Terror la miró sorprendido al principio pero luego golpeó otra pared.
—Ser inútil es un pecado. ¡Maldito niño! No había pensado en lo que ocurrió esa noche desde hace tanto, ¿cómo es que sigue doliendo? ¡SOY UN MALDITO UNDEAD, NO DEBO DE SENTIR NADA MÁS QUE UNA INCONTROLABLE SED DE SANGRE!
Midnight no dijo nada, se limitó a mirarlo en silencio pero comprendía la situación. Examinó sus alrededores con una expresión en blanco y finalmente volvió a hablar:
—¿Fue aquí mismo no? Me refiero en donde me demostraste que podías; no, que eras un monstruo como nosotras. Y tu potencial ilimitado para la crueldad.
Night Terror apretó los dientes.
—El viaje en el tiempo borró las huellas de lo que hicimos en ese entonces, pero sí.
—Por muchos años fuiste una verdadera molestia, te dije que te largaras una y otra vez pero tú insistías en quedarte conmigo. Pude acabar contigo y librarme de todo, pero no pude. Te veía a los ojos y de pronto sabía que a pesar de lo que era jamás podría matarte. Así que traté de razonar contigo.
—Me dijiste que eran monstruos, que alguien con el corazón tan puro jamás podría encajar, ya no más.
—Todo lo que quise era que vivieras tu vida felizmente, porque yo ya no podía darte más que dolor. Pero te aferraste a esa estúpida creencia… en que tu felicidad estaba vinculada a mí y que te convertirías en lo que fuera para seguir a mi lado. Me lo demostraste con todas tus fuerzas, ¿o no?
Night Terror bufó.
—¿Recuerdas qué hiciste no, Night Terror? — Siguió insistiendo Midnight.
Claro que lo recordaba:
—¡Soy un monstruo, vete de mi lado Spike! — Gritaba Midnight sin dejar de rondar alrededor del ahora enorme dragón.
—Hazme irme — respondió fríamente Spike. — Demuéstrame que realmente me quieres lejos, ¡admítelo! ¿Qué tiene de especial este maldito Palacio? Bien pueden escoger otra guarida, con lo que son ahora cualquier lugar vale… bien, lárguense.
—Yo… nosotras…
Spike confrontó a Midnight.
—No puedes, ¿verdad? Ahora que te he encontrado deberías irte con más razón que antes pero no puedes apartarte, porque también me quieres cerca, mamá.
—¡DEJA DE LLAMARME ASÍ! — Exigió Midnight a punto de perder los nervios.
Una a una las sombras del resto de las Undead se acercaron interesadas, ya estaban acostumbradas a estas escenas pero había algo diferente, la voz de Midnight temblaba; por lo visto Spike había dado en el clavo. Usualmente su líder y el dragón discutían inútilmente hasta que finalmente ella lo golpeaba y lo dejaba tendido inconsciente en el frío suelo, pero de todos modos Spike no se iba por mucho que ella insistiera. Y ellas no se iban por mucho que eso les dijera el sentido común.
—Somos monstruos, no tienes cabida entre nosotras — repitió Midnight.
—Entonces seré un monstruo también, ¿no me crees capaz Twilight? — Desafió Spike.
—Si eres capaz de demostrarme que eres un monstruo aceptaré que te quedes a mi lado. Pero eres incapaz, ¿qué puede hacer alguien como tú para demostrar que es tan cruel como nosotras? Eres un alma pura Spike, lárgate antes que te corrompas.
Spike dio media vuelta y comenzó a irse, dejando a Midnight con una sonrisa de triunfo, pero antes que ella reaccionara voló y la tumbó inmovilizándola por el cuello. En sus ojos brillaba más que la maldad, la desesperación; pero era más que suficiente. Una sonrisa demente se apareció en sus labios.
—¿Quieres ver de lo que soy capaz, o prefieres sentirlo? — Dijo él. — Dime, ¿qué clase de maldito animal le haría esto a su propia madre?
—No soy tu ma… ¡AAAAAAAAAAAAAAAH!
Sintió cómo sus entrañas se desgarraban cuando la poderosa masculinidad de Spike la penetraba con toda su fuerza una y otra vez. El dragón respiraba entrecortadamente, pero no perdía la concentración.
—¿Eres virgen, verdad? Dime una cosa, ¿tu himen se reconstruirá como el resto de tu cuerpo siempre que te haga esto, madre mía?
Midnight quiso gritar pero él le tapó la boca con su cola, sólo incrementando el ritmo.
—Ahora… te he reclamado como mía. ¿REALMENTE CREES QUE ALGUIEN QUE NO SEA UN MONSTRUO LE HARÍA ALGO COMO ESTO A SU PROPIA MADRE?
Entonces la arrojó del otro lado de la habitación. Spike avanzó de un salto hacia allá y le levantó la cola.
—No he terminado…
—Oh, yo creo que sí — dijo Midnight empujándolo con su magia y avanzando amenazadoramente hacia él. — Estás muerto Spike, estás tan muerto…
El dragón se encogió de hombros.
—Te reto.
Midnight apareció un enorme cuchillo y lo levantó contra el dragón, que abrió los brazos como invitándola. Finalmente la no-muerta arrojó el cuchillo y desvió la mirada.
—Lo sabía.
—Cierra la boca — amenazó Midnight. — Si quieres quedarte, quédate. Pero con una condición.
Spike levantó una ceja.
—Tomarás responsabilidad por lo que has hecho. Primero lo terminarás, — entonces ella abrió las piernas y señaló al pequeño espacio entre éstas — aquí mismo. Luego me demostrarás noche tras noche el monstruo que eres ahora. Lo que queda de mí bajo esta capa de carne muerta sabe que te amo, pero no tengo corazón para que Spike mi hijo tome esta vida. Por eso a partir de ahora serás alguien más, a quien no tome por mi hijo sino por mi amante,
—Night Terror.
Volviendo al presente (¿o era al pasado?), el monstruo Night Terror se encogió de hombros.
—Claro que recuerdo lo que hice, ¿por?
—No quiero que te dejes afectar por lo que te hayan dicho, Night Terror — dijo entonces Midnight. — Lo que hemos hecho no tiene nada que ver con culpa, tiene que ver con que así como nosotros cambiamos; y por lo mismo nuestra relación tuvo que cambiar para que siguiéramos juntos. Este es un nuevo pasado, es lógico que las cosas sean diferentes para ellos. Querido, he tomado decisiones tontas en mi vida, pero el dejar que te conviertas en un no-muerto tú también no es una de ellas. Llámalo deseo posesivo, pero te quise a mi lado todo este tiempo y ahora nada podrá separarnos. No te arrepientas de nada, las decisiones hechas con el corazón son usualmente el camino correcto. Aún si es un corazón que ya no late.
Se tomaron garra y casco.
—¿No es hora de ir a Canterlot?
—Tenemos tiempo de algo rápido antes de ir, después de todo no podemos actuar hasta que esas ratas del silencio revelen a su líder. ¿No quieres, mi querido Night Terror?
Otra aproximación al futuro y a la Equestria alterna. Espero les haya gustado; especialmente dedicado a RoRo que me preguntó cómo inició el asunto entre Night Terror y Midnight. Debido a la aceptación del cap sobre Glimmer y la Gran Maestra, este arco juntará tanto pinceladas de la otra Equestria como la lucha de los Caballeros.
Chao; nos leemos!
