Capítulo 17:
Manifestaciones estudiantiles
A todos nuestros amigos, compañeros y aprendices del Silencio, presentes:
Por el presente medio es mi deber comunicarles que nuestras sesiones estudiantiles nocturnas se han suspendido indefinidamente, no porque no quiera seguir apoyándolos con sus estudios; sino porque las circunstancias no nos dejan alternativa. Ayer en la noche una de nuestras más valiosas compañeras Caballeras (ahora bajo la custodia de la Corona) fue brutalmente atacada por estos supuestos asaltos agravados. Durante un tiempo he tenido la sospecha que no todo era lo que parecía, y finalmente se ha confirmado. No puedo explicarles con claridad a qué nos enfrentamos; pero lo que sí puedo decirles es que es algo muy peligroso, una fuerza muy oscura, y que no descansará hasta acabar con nuestro movimiento de igualdad. Las sombras son sus aliadas, mucho más de lo que son nuestras, y mientras tengamos que escondernos celebrando nuestras sesiones durante la noche estaremos en peligro; y más importante, exponiéndolos al peligro a ustedes. Por eso no nos dejan más opción que dejar en espera nuestra lucha, al menos por el momento. No quiero que nada les pase sólo por seguir mi ideología. Por favor perdónenme, quisiera seguir con su enseñanza pero su seguridad es lo primero; no cargaré con su muerte en mi conciencia.
Sinceramente suya, la Gran Maestra.
Fue un amargo trago para todos los que iniciaron su día con esa carta figurando en la primera plana del Heraldo de Canterlot y muchos más seminarios estudiantiles. ¿Los Caballeros en peligro? ¿Se retiraban por el bien de sus estudiantes? ¡Pero aquello no podía ser, simplemente no podía! Muchos de ellos habían llegado así de lejos sólo por contar con la incondicional ayuda de los Caballeros del Silencio, ¡no podían abandonarlos luego de tanto tiempo! El día ni siquiera estaba comenzando y ya una buena parte la estaba pasando mal. ¿Fuerzas oscuras que buscaban eliminar ese movimiento? ¿Pero por qué si su meta era la más noble de todas, la de ir y enseñar a todos? No, simplemente no podían aceptarlo, muchos de ellos habían llegado hasta donde estaban gracias a la ayuda de los Caballeros.
Pero las cosas no estallaron sino hasta la hora de entrada a la mayoría de las escuelas, incluyendo la Academia de Unicornios Superdotados de la Princesa Celestia. Uno de los estudiantes, el joven Ink Heart, miró a uno de los conserjes con un bote de pintura y un rodillo dispuesto a borrar un grafiti hecho la noche anterior, el símbolo de la Orden a la que tantos estudiantes incluido Ink Heart le debían tanto. Eso no le gustó a Ink Heart.
—¿Disculpe qué hace? — Preguntó el unicornio avanzando amenazadoramente al conserje.
El sujeto lo miró todavía medio dormido, después de todo era el primer turno de la mañana.
—Este… alguien se metió anoche y pintó esto. Voy a cubrirlo y…
Ink Heart pateó el bote de pintura y empujó al conserje.
—A mí me gusta cómo se ve — dijo tranquilamente el joven unicornio. — Se queda.
El conserje miró asustado al tipo y al círculo de estudiantes que se estaba formando alrededor de ambos. Una buena parte de ellos muy confundidos pero otra buena parte del lado de Ink Heart, incluso patearon aún más lejos el bote de pintura.
—Oigan yo sólo hago mi trabajo, por favor — pidió temblando el conserje.
—Y hace un estupendo trabajo — reconoció otra de las unicornios, Clever Brain. — Sus pisos siempre brillan como un espejo, ¿por qué no se va a encerarlos por ahí?
—Pero me ordenaron claramente quitar el grafiti y por favor que…
—El grafiti se queda — declaró un tercer estudiante. — Muchos de nosotros no estaríamos aquí de no ser por ellos, así que ¿por qué no mostrarle nuestro respeto a los Caballeros?
El conserje finalmente tomó el rodillo y escapó de los furiosos estudiantes, pero uno de los de seguridad del edificio lo detuvo.
—¿Qué está pasando aquí?
—Este, no quieren que haga mi trabajo — dijo el conserje señalando a los enfurecidos estudiantes.
El guardia se acercó.
—¿Algún problema?
—Sí — dijo Ink Heart señalando al grafiti, — nos gusta la nueva decoración y queremos conservarla. ¿Le importaría?
—Señores, seamos razonables, tenemos que dar una buena imagen como Academia y…
Los estudiantes estrecharon su círculo protector y avanzaron amenazadoramente hacia el guardia, que al final tuvo que salir corriendo y pedir ayuda. Más guardias de seguridad corrieron a ayudar pero los estudiantes no dieron su casco a torcer. Comenzaron a gritarles que se alejaran.
—¿Qué está pasando aquí? — Dijo Celestia con su Voz de Canterlot. — ¿Se puede saber qué significa esto? ¡Todos a sus clases ahora mismo!
—Seguro — dijo cierta poni de entre los estudiantes. — Sólo prometan que van a respetar el tributo a nuestros amigos.
—No puedo hacer eso — dijo Celestia. — Ahora retírense pacíficamente o tendré que tomar medidas. — Luego se volvió hacia el conserje. — Por favor proceda.
El buen poni tomó un nuevo bote de pintura y se acercó al grafiti, pero Ink Heart, con experta puntería arrojó una piedra y volcó el bote de pintura. La Princesa se acercó a amonestarlo pero otra piedra teledirigida con magia le botó la corona de la cabeza.
—¡Oigan, no hay derecho!
—¡Usted no tiene derecho a perseguir a los Caballeros del Silencio! ¡Todo lo que hacen es luchar por la libre educación! ¡BASTA DE PERSECUCIÓN!
El estudiantado rápido avanzó hacia Celestia de forma amenazadora y no tuvo más opción que retirarse, más que todo porque no quería lastimar a los jóvenes estudiantes. Finalmente ellos hicieron lo impensable y cerraron la Academia improvisando carteles de hojas arrancadas de sus cuadernos y usando los escritorios a modo de barricadas.
Celestia torció el gesto.
—¡Una manifestación estudiantil! Lo único que me faltaba,
Y tal como le decía su experiencia, aquello fue sólo el principio. Una a una las escuelas de Canterlot se fueron uniendo al cierre de las escuelas exigiendo educación libre para todos y el fin de la persecución de los Caballeros del Silencio. Incluso en una de éstas, la Escuela Superior de Magia, el joven estudiante llamado Star Shine había inventado una cantinela bastante pegajosa que se hizo popular en otras escuelas:
—¡A ver, a ver! ¿Quién tiene la batuta?
—¡¿EL PUEBLO ORGANIZADO O LA ALICORNIO HIJA DE PUTA?!
Pero volviendo a la Academia de Unicornios Superdotados, en el centro de ésta había una enorme estatua de Celestia, que a algún gracioso se le ocurrió disfrazar con una par de sábanas, negra y azul, y una máscara de cartón que representaba a las de los Caballeros.
—Nos inclinamos ante usted, ¡oh Gran Maestra!
Finalmente Celestia no tuvo más que retirarse al Palacio a discutir las cosas con su hermana. A como estaban las cosas no había nada más que hacer.
—Tia, si te soy sincera me parece que ya se habían tardado — dijo Luna. — Desde el principio sabíamos que iba a terminar así.
—La estupidez es más peligrosa que la maldad pura — razonó Celestia de mal humor. — Y este grupo de estúpidos se ha hecho de una buena cantidad de seguidores igualmente estúpidos.
—Tia, cualquiera que sea el resultado de todo, habrá que cambiar el sistema educativo. Quieras o no, ir y enseñar a todos.
Celetia la fulminó con la mirada pero mejor no dijo nada y se sumergió en una de sus lecturas. Pero a pesar del mal trago, era verdad que esta situación ya estaba prevista. Con el grupo de Caballeros ofreciéndoles a todos la educación tan a casco la manifestación estudiantil era el resultado más lógico.
—Además es una manifestación pacífica, mientras no pase de ahí no veo por qué no dejar tranquilos a los estudiantes — dijo Luna.
—Sí, supongo que tienes razón — concedió Celestia. — Pero me preocupa a qué extremos llegarán los Caballeros.
Luna suspiró molesta.
—¡Maldita sea Tia, trata de pensar por favor! Ellos no son el problema, ¿ no te parece? Tú misma dijiste que no pasaban de un montón de idiota. Aquí el problema son las malditas Undead.
…
—¡Ah! ya comenzamos — dijo Midnight entre los poderosos brazos de Night Terror. — Desde aquí puede verse a los idiotas manifestando por los otros idiotas.
Efectivamente, desde las bellas montañas que rodeaba Canterlot podía verse a la masa aglomerándose frente al Palacio de Celestia a la vez que les llegaban los gritos de los estudiantes.
—¡A ver! ¡A ver! ¿Quién tiene la batuta?
—¡¿El pueblo organizado o la alicornio hija de puta?!
—¡Liberen a los Caballeros! ¡Celestia no tiene derecho a censurar el conocimiento!
—¡Todos nacemos, pero los Caballeros nos hicieron iguales!
Gothic se encogió de hombros.
—¿Se dan cuenta que de no ser por nosotros estas manifestaciones se hubieran demorado por lo menos otros dos años? En ocasiones como esta me pregunto si realmente habremos cambiado algo con nuestro pequeño viaje en el tiempo.
—Bueno, ahora que lo piensas, no, no hemos hecho absolutamente nada — opinó la destripadora. — Se suponía que al viajar al pasado desapareceríamos pero no, luego sólo hemos acelerado lo inevitable con las manifestaciones de los Caballeros.
—Lo que importa ahora es que dentro de nada destruiremos a la Gran Maestra en persona, ahora que Luna y Candace han declinado nuestros servicios no veo por qué no podamos acabar con ella.
—Paciencia, ya esperamos cuatro años… creo que podemos esperar un poco. Después de todo ya los presionamos a este punto — se rio Undash. — Y las cosas están por ponerse feas.
—Pero al tener menos tiempo no se han extendido tanto como años
Las Undead sonrieron malignamente, sí, su arduo trabajo encubierto estaba dando frutos por fin.
El meollo de la cuestión señores, un punto al que Cyandel25 no logró llegar pero por falta de un villano como tal.
Cyandel25: cállate E. Nadie sabría de tus zombis esas de no ser por mi idea.
Mr.E: bueno, me callo. De todos modos me gustó parar este cap en este punto, el asunto de las manifestaciones estudiantiles; es para mí el mejor tema que he tocado hasta ahora en un fanfic.
Cyandel25: Chao; nos leemos!
