Capítulo 18:
Resoluciones
Las chicas y Spike se encontraban en una de las tradiciones favoritas del Palacio: el desayunar todos juntos, de hecho sólo dejaron de hacerlo porque su amigo dragón no estuvo presente los últimos cuatro años que estuvo estudiando en Canterlot, pero bueno. La tradición se había recuperado y todos la disfrutaban como en los viejos tiempos.
Entonces un golpe seco en la puerta del Palacio llamó la atención de todos.
—Ha de ser el periódico — dijo como si nada Spike. — Yo lo traigo.
—Se te agradece Spike — dijo Twilight mientras le servía a él y a ella misma más café.
El chico abrió la puerta y tras saludar a la nueva repartidora, Dinky, lo abrió. Y vaya que no podía creer lo que veía, y por qué no, no pudo evitar sonreír bastante satisfecho:
—Por el presente medio el Tech de Mane-Hattan y la Academia Wonderbolt anuncian que se unen al cierre estudiantil indefinido hasta que se acabe la persecución a los Caballeros del Silencio. ¿Quién tiene la batuta, el pueblo organizado o la alicornio hija de puta?—
—¿Pasó algo Spike? — Preguntó Pinkie Pie cuando Spike se acercó de nuevo al grupo. — ¿Hay buenas noticias acaso, o un anuncio de algo súper genial que quieras comprarte?
—Yo diría que sí, grandes noticias — dijo él mostrándoles la noticia a sus amigas. — El apoyo a los Caballeros sigue creciendo, otras dos de las escuelas más grandes del Reino se han unido al movimiento a favor de los Caballeros, a este paso a la Princesa Celestia no le quedará otra que ceder. En serio que se merecen dejar de ser perseguidos.
Twilight frunció el entrecejo, jamás pensó que Spike los apoyara.
—Spike, con todo respeto eso NO es una buena noticia — dijo la alicornio morada. — Por favor no me digas que tú también apoyas a ese grupo de terroristas tontos.
—De acuerdo, no te lo diré, te lo mostraré — dijo el dragón haciendo un pequeño gesto con su garra. De inmediato la canasta del pan dulce levitó hacia él. — Tú dirás.
Tres segundos después ella voló hasta él respirando agitadamente y temblando.
—¡SPIKE! ¿Cómo pudiste? ¡Pudieron haberte matado, Spike!
Spike se encogió de hombros y se acercó con su magia su taza de café para remojar una rosquilla y luego comerla como quien no quiere la cosa.
—Tranquila, ¿sí? No aprendí directamente con los Caballeros del Silencio, fueron unas amigas que hice allá en Canterlot y buenas ponis, muy buenas y amables.
—Aun así fue algo muy peligroso — se unió Fluttershy aunque más suavemente. — Spike, los Caballeros son gente muy peligrosa y los que se unen a ellos…
—En primer lugar no tengo ni idea si mis amigas eran o no un Caballeras o de esas, ¿cómo las llaman? Aprendices del Silencio o como suelen decir, amigas de un amigo.
—¿Cómo no sabes? — Dijo Twilight furiosa. — ¡Estoy seguro que al menos preguntaste!
—Claro que no — dijo el dragón. — Sabía que me interrogarían al respecto así que no pregunté para no tener que traicionar a mis amigas, ¿por quién me toman?
No podían creer lo que acabañan de oír, ¿de veras el dragón fue capaz de algo así?
—Insisto: pudieron haberte matado Spike, ¿sabes acaso quiénes fueron estas supuestas amigas? ¿Qué te pidieron a cambio de esto, dinero? ¿Poder? ¡¿Qué?!
—Nada, a lo sumo les compré lo que venden: café y helado. Y de cualquier forma su ideología es la más noble del mundo, sus métodos incluso son increíbles para enseñar, tal vez no debieron haberles robado a las Princesas pero su lucha por la educación es algo que no te queda más que admirar.
Twilight suspiró, no andaba de humor de discutir de ideologías también con Spike.
—Olvídalo, lo que quisiera saber es qué tanto sabes, ¿por favor Spike?
—Lo básico: magia del Silencio como introducción, ver tan bien de día como de noche, controlar sombras, tele-transportarme en las sombras; y luego magia poni normal como levitación, tele-transportación normal, transformación menor — y en este punto se hizo aparecer a sí mismo un bigote, — y un hechizo de transformación increíblemente poderoso pero no me atrevo a usarlo.
No dijeron nada más, ¿qué podían decir?
Mientras tanto en Canterlot las manifestaciones continuaban, a estas alturas los estudiantes de las universidades ya llevaban varios días atrincherados en sus respectivas, y también en las escuelas en donde los estudiantes mayores evitaban la entrada de los profesores.
Incluso numerosos comercios de ponis que habían sido ayudados por los Caballeros cerraron sus puertas y se unieron a los gritos estudiantiles, y no se diga a otros empleados menores (si había algo que caracterizaba a Canterlot era que la gran mayoría de los empleados de los cafés y museos eran estudiantes pagando sus .
—¡REGRESEN LA LIBERTAD A LOS CABALLEROS!
—¡TODOS MERECEMOS IGUALES OPORTUNIDADES!
—¡VIVA LA GRAN MAESTRA, SAQUE LA CORONA!
—¡NOSOTROS SÓLO QUEREMOS APRENDER!
—¡CONTRATEN CABALLEROS DEL SILENCIO PARA LAS ESCUELAS!
Y los gritos seguían y seguían; y el problema era que a algún gracioso, Star Shine que había sido ayudado grandemente por los Caballeros, había tenido la brillante idea de mantener las manifestaciones durante las jornadas estudiantiles: matutina, vespertina y nocturna así que las Princesas sólo tenían unas horas de paz intercaladas durante el día. Y como siempre el mensaje final: ¿Quién tiene la batuta?
Por otro lado la Corona había pasado todos esos días en constante deliberación, no había sido fácil pues los gritos no permitían concentrarse, ponían barreras anti-ruido para poder hablar en paz pero más de un soldado (no únicamente Flash) eran aprendices del Silencio y habían recibido una gran ayuda de los Caballeros. Por todas partes se ejercía presión sobre ellas, pero finalmente pudieron llegar a una solución.
La respuesta era obvia desde el principio, Luna ya la había pensado pero la cabeza dura de su hermana no admitía que tenían que ceder. Finalmente con un poco de presión por parte de Candace y Twilight aunque fuera a distancia lo admitió.
Entonces Luna finalmente salió a confrontar a la airada multitud, tomando en cuenta el estado de las cosas era mejor que ella diera la noticia. El pueblo comprendió y se calló esperando la resolución.
—¡Pueblo de Equestria! — Dijo ella con su Voz de Canterlot. — Hemos escuchado sus peticiones, y hemos decidido darles lo que piden. Los Caballeros del Silencio serán perdonados y dejaremos de buscarlos, de este modo no tendrán que ocultarse en las sombras.
Se escucharon los murmullos de aprobación de la multitud, y Luna bajó la cabeza, esto no sería fácil pero era lo correcto.
—Sin embargo hay crímenes comprobados por parte de su grupo y alguien tiene que responder por ellos. Nosotros perdonaremos a los Caballeros del Silencio pero a cambio la Gran Maestra debe entregarse y ser sometida a proceso por lo que ha hecho.
Se hizo un silencio incómodo, que duró unos… treinta y tres segundos. Los gritos comenzaron y llegaron al extremo de tirar pedradas. Luna gruñó irritada y se metió al Palacio, esta gente no sabía cómo hacer un trato, pero siempre las masas irritadas no eran la mejor opción para negociar.
—¡NO, SALGA! ¿QUIÉN TIENE LA BATUTA? ¡EL PUEBLO ORGANIZADO O…!
Una sombra se posó sobre los manifestantes, era un enorme dragón que rugió poderosamente espantando a todos, y de su lomo saltaron seis figuras encapuchadas que corrieron hacia diferentes jóvenes y los apuñalaron sin piedad.
Comenzó el pánico, los jóvenes comenzaron a correr mientras que las seis figuras encapuchadas iban tras los manifestantes que corrían por todas direcciones y apuñalaban a otros.
Una terrestre de entre los manifestantes se volvió rápidamente y extendió su casco lanzando varios ataques mágicos contra ellas. Uno le dio de lleno a una de ellas revelando el terrible rostro de Undash.
—¡Ah, la Gran Maestra! — Se rio ella.
La chica se puso en posición defensiva.
—Te equivocas, yo soy un Caballero, no merezco el título de Gran Maestra, no le llego a los cascos a alguien tan digno, noble, poderoso…
—Es verdad que cuando iniciamos nuestra educación contigo allá en nuestra propia línea de tiempo tú no eras aún la Gran Maestra; pero eres quien por decisión unánime tomará su lugar cuando el momento llegue.
Una segunda sombra se levantó tras ella.
—Y ese momento llegará antes de lo previsto pues ciertas Princesas se hicieron para atrás en pedirnos que la trajéramos con vida. En lugar de morir en cascos de sus errores, ¿o debería decir idiotas que usaron su conocimiento para el mal?, morirá en nuestros términos. ¡Y vaya que nos vamos a divertir!
—Es una lástima que tampoco tú puedas alcanzar lo que te depara el destino, Gran Maestra Irish Coffee, — se terminó de reír Undash.
Irish Coffee extendió sus cascos para que las sombras de las dos no-muertas se levantaron contra sus dueñas y las empujaron lejos, pero por supuesto ellas se levantaron como si nada, aunque Irish ya había corrido lejos. Otros ponis también reaccionaron y comenzaron a atacar a las ponis de las capuchas. Uno de ellos logró arrancarle de golpe la capucha.
—¿Princesa Twilight?
—No, prueba de nuevo — sonrió la oscura alicornio clavándole un cuchillo en el costado.
Nadie supo en qué momento la Guardia Real se había unido al tumulto, sólo que pronto salieron disparando todo tipo de hechizos contra las asesinas de las capuchas; incluso los pegasos volaban arrojando sus lanzas contra las criaturas.
Uno de ellos le dio de lleno a la cabeza de una de ellas, que se rio de forma bastante desagradable y parecida a una poni muy conocida.
—¿No es esa la risa de Pinkie Pie? — Dijo Minnuette con un hilo de voz.
La figura encapuchada arrojó su capucha revelando su figura, ¿Pinkie Pie? No, esta era diferente, y además tenía la lanza atravesada en plena frente. No, no era Pinkie Pie era una abominación que lucía como ella. El soldado que había arrojado la lanza temblaba del horror, pero con valor preparó una segunda.
—Ya, no te preocupes yo te ayudo — dijo Pin-Kill Die arrancándole la lanza y clavándose ella misma en la garganta, luego se lanzó contra otros soldados que aterrorizados por el espectáculo huyeron por sus vidas arrojando sus lanzas; ella simplemente tomó las lanzas del suelo y se las clavó ella misma. — ¡Ey chicas miren, soy un alfiletero!
Una llamarada mágica mandó a volar a la terrestre rosa, pero el único efecto que hubo fue que las lanzas se hicieron cenizas. Del muñón de carne carbonizada el cuerpo rosa volvía a formarse como si nada.
—Bu, esa no es forma de tratar a sus aliados Princesa Celestia — puntualizó Pin-Kill Die. — Estamos apoyando, ¿o acaso no querían callar a los manifestantes?
—Sin mencionar que ninguna es una herida mortal, simplemente los incapacitamos para que el pánico los haga callar, si los llevan al hospital se recuperarán — dijo la alicornio Midnight.
La Princesa Luna lanzó un ataque contra Midnight, que ella bloqueó con un escudo como quien no quiere la cosa.
—Vete Midnight, nadie te pidió tu ayuda.
—Nunca lo hacen, siempre hemos salvado a Equestria porque queremos no porque nos lo pidan. Quién hubiera sabido si no hubiéramos intervenido cuando el pingüino estúpido quiso congelarnos a todos. Simplemente es nuestra forma de mostrar que seguimos siendo nosotras.
—Eso es lo que creen, ustedes, sus verdaderas yos jamás harían cosas así de horribles — dijo Celestia. — Estos pequeños ponis pueden manifestar si así lo desean. ¡Váyanse Undeads!
Fleshy-Smile soltó una carcajada.
—¿Que nos vayamos? ¿Entonces ya se ha dado cuenta que no pueden vencernos?
—¡LARGO! — Gritó Celestia con su voz de Canterlot.
Las Undeads hicieron una reverencia y se retiraron.
—¿Y así no más? ¿No piensa detenerlas? — Preguntó casi gritando Irish Coffee. — ¿SE DAN CUENTA QUE SON UN PELIGRO?
—Mucho me temo que no podemos precipitarnos, es como ellas dijeron: no podemos detenerlas, aún. Necesitamos el apoyo de por lo menos cuatro alicornios para poder hacer algo útil contra estas bestias. De momento lleven todos al mejor hospital de Canterlot, la Corona toma la responsabilidad de esto.
—¿Tia? — Preguntó Luna.
—Debimos saber que no les importaría actuar frente a nuestras narices; eso nos pasa por bajar la guardia.
El ejército obedeció, nadie notó a la poni terrestre que se les quedó observando como si nada.
—Eh, ¿East? — Susurró un amigo suyo.
Ella suspiró.
—Tengo un plan Emerald. No me gusta pero esto no puede seguir así, y en serio quiero
…
Era la audiencia número diez del día siguiente, después del horrible incidente todos esperaban hablarles, o más bien gritarles ciertas cosas a sus Majestades. Lo aceptaron, era el precio de su estupidez al no poder prever el violento ataque de las Undeads.
Una joven terrestre azul marino rubia de una Cutie Mark de una casa se acercó e hizo una reverencia, el primer gesto respetuoso que habían tenido en todo el día.
—¿Entonces con qué quieres comenzar? — Suspiró Luna. — ¿O no vas a hablar y te limitarás a escupir a nuestros cascos como cierto poni hace dos audiencias?
La terrestre negó con la cabeza.
—No vengo a insultarlas ni nada. Lo de ayer me hizo darme cuenta que esto no puede seguir así. Como ustedes dicen la Gran Maestra tiene que responder por sus crímenes. Tal vez lo de ayer demuestre que ahora no hay nada que pueda protegernos de verdad pero si puedo hacer algo por los otros Caballeros, eso haré. Vengo a entregar a la Gran Maestra.
Se hizo un silencio de muerte.
—¿Es en serio? — Preguntó Luna.
La chica asintió.
—Su nombre es East Wind, dirige una residencia estudiantil en el centro de la cuidad.
Celestia miró fijamente a la joven.
—¿Y cómo sabemos si esa información es verídica?
—Lo sé.
—¿Y ella qué hará?
—Está de acuerdo conmigo — dijo la terrestre.
Luna la miró fijamente.
—Es terreno peligroso el que estás pisando señorita…
—East Wind.
De nuevo se hizo un silencio de muerte.
He regresado, vaya que fue un avance rápido pero nos acercamos al clímax. Señores espero que les haya gustado el cap, ya todos están creando sus propios planes, y como siempre me despediré con un:
Chao; nos leemos!
