EPÍLOGO 1:
En la biblioteca todas mantenían un silencio sepulcral, interrumpido solamente por un sollozo aislado. Finalmente habían tocado fondo, desde que Starlight las había vencido destruyendo sus amadas Cutie Marks no habían parado siempre buscando la solución, la forma de recuperar sus antiguos yo para salvar a Equestria de la maniática. Pero nada de lo que habían intentado había dado frutos, ni siquiera unirse a los Caballeros del Silencio, que actualmente eran los que detenían la expansión de los Igualitarios de Starlight sin su ayuda.
Pero por fin habían perdido toda esperanza cuando buscando en la antigua biblioteca del Palacio de las Hermanas Nobles finalmente encontraron la verdadera naturaleza del hechizo de Starlight. Una maldita restricción para los criminales de antaño, en lugar de encerrarlos para siempre se les privaba de todo talento y para asegurarse que no volvieran a cometer el crimen la Cutie Mark era destruida para siempre. Era un ultimátum, no había vuelta atrás de aquello.
—¿Entonces qué haremos? — Preguntó Rarity con un sollozo.
—¡No podemos quedarnos así! — Gritó Rainbow. — No podemos simplemente aceptar esto, ¡NO ME DEJARÉ VENCER!
E iba a volar a Ponyville que estaba demasiado cerca, pero su velocidad no era nada envidiable ahora, apenas la sombra de lo que alguna vez fue. Ella lo supo y se puso a llorar desconsolada.
—Hemos fallado — dijo Twilight. — No nos rendimos nunca pero desde el principio habíamos fallado, ¡MALDICIÓN!
Fluttershy se unió a los llantos de Rainbow y Applejack miraba al vacío, llorando en por dentro como solía decir Pinkie Pie. Y la propia Pinkie sólo dibujaba caritas tristes con su casco, estaban acabadas. Las grandes protectoras de Equestria finalmente se habían dado por vencidas.
¿O tal vez no?
Pinkie rápidamente corrió hacia el librero más cercano y tomó un libro, nada, tomó otro, nada, tomó otro y seguía sin hallar nada. Y siguió así hasta dar con una respuesta, era un pequeño cuaderno antiguo, hecho de pergamino empastado en cuero; y finalmente lo arrojó ante Twilight.
—Aquí tienes. Esto puede tal vez no devolvernos nuestras Cutie Marks; pero sí darnos una oportunidad de venganza.
—¿Pinkie? — Dijo Twilight.
—¡Venganza! ¿No entiendes? Sí, seremos inútiles como heroínas pero no voy a rendirme así como así; y si tengo que dejar la lucha será después de poner en su lugar a esa maldita.
—Odio admitirlo pero tienes razón — dijo Applejack. — También quiero deshacerme de ella, vengarme. ¿Por qué no admitirlo? Ella me quitó todo me gustaría vengarme también.
Una a una las cinco rodearon a Twiilght que finalmente se rindió.
—Sí, me gustaría vengarme también. ¿Pero cómo lo sugieres Pinkie Pie?
La yegua rosa le presentó el cuaderno de nuevo.
—Un pacto. No podemos volver a ser las protectoras de Equestria y a estas alturas todas estamos hartas, ¿o no? lo único que ha impedido que nos hayamos suicidado en todos estos años es que Glimmer sigue con vida. ¿O no?
Todas asintieron en silencio, era difícil hablar de ello pero finalmente habían llegado al fondo de su desesperación.-
—Por eso sugiero hacerla pedazos — dijo Pinkie. — E irnos con esa satisfacción. Un pacto con el Diablo nos dará la oportunidad de vernos cara a cara con ella… y exterminarla y a cambio nuestra miseria acabaría de golpe.
—Pinkie, nuestras almas descenderían inmediatamente al infierno si hiciéramos algo así — dijo Twilight.
—Para mí este marasmo en el que estamos es el infierno — dijo Rarity con pesadez.
—Twilight, no se puede poner peor que esto — sollozó Fluttersy. — Si hay una forma de parar todo esto de una vez y para siempre, entonces hay que hacerlo. No me importaría irme ya… ¿por favor?
La desesperación que se leía en el rostro de todas fue lo que finalmente hizo que Twilight bajara la cabeza derrotada. Sí, era el final y habían tocado fondo. Ella misma quiso mantener un papel de buena líder pero finalmente se dio por vencida pues lo único que la había mantenido en esa posición hasta ahora a fe en sus amigas… y ahora éstas se habían rendido, bueno ella lo haría también.
Llorando por dentro abrió el libro y descubrió el hechizo.
—Velas negras. Necesitamos velas negras y un cuchillo.
No fue problema conseguir las velas, simplemente las compraron en Ponyville, ocultas bajo sus largas capuchas negras para ocultar su vergüenza al haber sido vencidas. Entonces regresaron al Palacio de las Hermanas Nobles y entonces Twilight rodeó su cuerno de poder y activó el hechizo.
—No hay vuelta atrás.
—Lo sabemos.
—Date prisa Twi.
Entonces todas se tomaron de los cascos y encendieron una vela negra, rezando al Ángel Caído. Una lágrima solitaria bajó por sus mejillas y entonces Twilight tomó el cuchillo y se cortó las venas. Se lo pasó a Rarity que hizo lo mismo ésta se lo pasó a Rainbow, que se lo pasó a Pinkie que se lo pasó a Applejack que se lo pasó a Fluttershy y finalmente arrojaron lejos el arma. Juntas recitaron por última vez la oración oscura mientras sentían la muerte más dolorosa que podía sentir un poni, si no se cumplía su deseo por lo menos todo acabaría ahí mismo.
Finalmente la sangre se arremolinó en el centro de la habitación, formando un pentáculo. La señal era clara, su oferta había sido escuchada.
—Ustedes me han llamado — dijo una fría voz de ultratumba resonando por todo el lugar pero en realidad se encontraba en sus cabezaz. — ¿Qué es lo que quieren de mí?
—Danos la oportunidad de vengarnos de nuestra enemiga Starlight Glimmer, déjanos darle un lento y doloroso final — dijo Pinkie Pie para sorpresa de todas. — Y a cambio…
—A cambio yo sólo acepto una cosa, y sí. Seis almas por un ridículo deseo es algo que puedo hacer. Sus almas descenderán directamente al infierno y sus cuerpos quedarán como mis mensajeros de la muerte eternamente guiados por el deseo de matar, matar y seguir matando…
Las chicas sintieron cómo se debilitaban, no les quedaba mucho.
—Y cumpliendo con mi parte del trato esa tal Starlight será su primera víctima. Sus almas no estarán ahí para verlo pero ella sufrirá un inimaginable dolor a cascos de sus cuerpos malditos. Mis servidores en el plano físico por siempre.
—Que así sea — dijo Pinkie Pie.
—¡Que así sea! — Gritaron las otras.
Entonces la última gota de sangre escapó de sus cuerpos y soltaron un último suspiro. Muy sonriente el Diablo se acercó para tomar lo que le pertenecía por derecho, cuando un brillo dorado rechazó sus garras.
—¿Pero qué?
Ante él el poder de la Risa, Generosidad, Amabilidad, Magia, Honestidad y Lealtad rechazaban su contacto. El poder de la Armonía reforzado con la Magia de la Amistad.
—¿Qué significa esto? ¿CÓMO NO PUEDO RECLAMAR LO QUE ES MÍO POR DERECHO?
Pero el poder Puro era tal que se vio en la necesidad de retirarse maldiciendo por dentro, ¿cómo pudo ser tan ciego? Él codiciaba esas seis almas precisamente por cargar esos espíritus dentro de sí; pero ahora su propia ambición lo rechazaba. Maldita sea, maldita sea, maldita sea.
Seis pares de brillantes ojos rojos se abrieron en la oscuridad.
—¿Ah? ¿Seguimos con vida?
—Yo no diría vida cariño — dijo una unicornio blanca que alguna vez fue Rarity examinando su negra Cutie Mark. — Pero aparentemente sí, seguimos aquí.
Sin más tronaron el cuello sintiendo cómo una desconocía crueldad llenaba sus corazones que ya no latían. Sonriendo intercambiaron una mirada de complicidad y sadismo.
—¿Entonces, a Ponyville?
Bueno, me imagino que muchos pensaron que añadiría la batalla contra Starlight pero seamos honestos, ya he puesto demasiado de las masacres de estas criaturas en este fic. Sólo queda un epílogo que ya está listo pero aún pienso dejarlo para más adelante. Sin más:
Chao; nos leemos!
