Triste melodía.

Cap4: Noche de bodas


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"- Es increíble… - murmuró la hermosa mujer al lado de su hermano menor- es muy hermosa y sobre todo sociable – vio como la chica de cabellos rosas era el centro de atención de la mayoría de los invitados en aquel salón – me sorprende que sea la misma chica."

Ren miraba furioso la escena. Asociados y cercanos a su familia estaban reunidos esa tarde en medio del salón para su supuesto matrimonio, sin embargo cada vez que un hombre observaba a su prometida quedaba embobado por la belleza y carisma de la joven a pesar que era grosera y sarcástica con los hombres jóvenes, pero muy agradable con los de mayor edad.

Cuanto había sido el cambio de aquella tímida chica, que de pronto parecía conseguir lo que se propusiese con solo ordenárselo a alguno de los invitados. Recordaba a la joven de años atrás, aquella que era amable con todos y sobre todo con él.

"- No te enfades – dijo Jun Tao riendo por lo bajo al tomar entre sus manos un vaso de cristal mirando su contenido – es natural que con el tiempo todo cambie, nos guste o no."

"- No me interesa – murmuró fríamente – solo la necesito para obtener el poder en mi familia."

"-Claro – ironizó – viajaste miles de kilómetros para encontrar a una mujer con quien casarte – rió tras tomar un poco de la bebida en el vaso – como si no tuvieses ofertas por acá. Aunque… si lo analizas un poco- dijo con más seriedad captando la atención de su hermano – parece temer al contacto físico."

"- ¿Y?"

"- Ya eres mayor, deberías entender ciertas cosas de las mujeres."

"- No tengo tiempo para tales estupideces."

"- Ren – lo llamó negando con la cabeza – la abandonaste el día de su boda."

Ren desvió su mirada y metió las manos en su bolsillo.

"- Sabes bien que fue lo que sucedió – murmuró furioso – y todo resultó como el viejo Asakura lo dijo… - observó detenidamente a la peli rosa– es una artista famosa."

Jun le miró de reojo y suspiró con cierta tristeza, tras recordar que si Tamao había sufrido, su hermano no se había quedado atrás.

La joven de cabellos verdes dirigió su mirada de nuevo a la pelirosa. Verla de nuevo había sido una enorme sorpresa. Era aun más hermosa que en las portadas que hablaban de ella. Recordaba a la tierna chica enamorada de Ren pero ahora parecía tan altiva que se sorprendió del hecho que hubiese aceptado el trato con él.

Su hermano sencillamente no la había olvidado y había esperado el momento pero ella… comprendía que Tamao lo hubiese dejado de amar por todo pero, deseaba con ansias contarle la verdad.

"- ¿Estás seguro de todo esto? – preguntó sin observarlo – puede ser que ya todo este perdido."

"-Si es así ya no volveré a verla – fue su respuesta fría."

"- Ren – llamó esta al final rendida al verlo alejarse – ya casi comienza la reunión."

"- Iré a tomar aire – fue su respuesta breve al salir del salón a una puerta de cristal que daba a una terraza en el exterior."

Tamao mientras tanto disfrutaba el hecho de ver a Ren haciendo furiosas expresiones. ¡Se lo merecía! Se dijo tras imaginar que bien podía hacer él lo mismo aunque… la realidad no era así. Esa noche actuó como siempre, alejado de los demás, incluso de todas aquellas mujeres hermosas, solo hablaba sin importancia cuando alguien se le acercaba y aquella actitud siempre la había preocupado aunque no le gustase. ¿Se sentiría solo?

Al verlo irse hacía la terraza sonrió con malicia a los hombres que la rodeaban y se disculpó de forma arrogante para alejarse.

Se odiaba por sentir aquello pero mordiéndose el labio inferior, se atrevió a seguir sus instintos al preocuparse por él.

Levantó un poco su vestido raso color crema con un leve escote y su espalda descubierta hasta la cintura y siguió su camino.

Se dijo que aquel traje era en realidad muy lindo, pero con extraño desanimo supo al final – por Ren – que su boda sería un contrato muy breve.

Había soñado con tantas cosas, con tantos detalles al recordar su vestido blanco que con su expresión fría, les había dado a entender a todos que no le importaba en lo absoluto que la boda fuese así. Lo que sí la sorprendía fue el hecho que el vestido le quedaba a la perfección. Quien quiera que se hubiese encargado de conseguirlo era muy observador con ella.

Abrió la puerta y le encontró de pie tomando lo que parecía ser licor. Imaginó que era muy poco y no se sorprendía ya que él no tomaba mucho en realidad, o era eso lo que recordaba de él.

Se acercó un poco y le vio hacer un gesto de dolor mientras tocaba las sienes de su cabeza.

"- ¿Estás bien? – preguntó rápidamente al acercarse más y avergonzarse de no planear decir algo mejor y menos interesado."

Ren se giró a ella y Tamao pudo apreciar lo apuesto que se miraba cuando se le observaba de cerca. No le sorprendía que atrajera miradas, ella incluso sentía el nerviosismo de antes al acercársele.

"- Pensé que estabas con tus admiradores – fue su respuesta cortante."

"-Salí a tomar aire – mintió."

Ren se limitó a tratar de ignorarla. Estaba preciosa y lo menos que deseaba era verse como un idiota como todos los demás ahí a dentro. Todos parecían querer dar lo que sea por ella y por lo menos él no deseaba que ella supiera cuanto podía hacerlo perder la cabeza.

Hizo otro gesto de dolor al tocar sus sienes. Diciéndose a sí mismo que Tamao era la culpable de ello desde que la había visto con esos sujetos haciéndolo contener su ira.

Observó como la mano de ella se extendió tomando el vaso de cristal que contenía el licor y como frente a él logró vaciarlo al arrojarlo.

"- ¿Qué demonios estás haciendo?"

"-Hice – corrigió extendiéndole el vaso nuevamente – tienes jaqueca, no deberías beber eso."

"- El causante no es el licor – la miró molesto."

"- Sea lo que sea – dijo sin entender aquella mirada acusadora – deberías…"

"- ¿De pronto quieres parecer preocupada por mi? – preguntó irónico."

"-No es eso – mintió al desviar su mirada – no quiero que estés sin razonamiento alguno cuando comience la ceremonia."

"- Solo debo firmar – murmuró fríamente – ni siquiera se debe pensar demasiado para eso. Después de todo he comprado el derecho de tenerte."

Escucharlo la sorprendió y ofendió. Decidida a no escucharlo más, decidió salir de ahí. Había sido muy tonto preocuparse por él cuando se repetía a sí misma que no se lo merecía.

Solo pudo dar unos cuantos pasos cuando la mano de Ren la detuvo y la hizo girar para mirarla amenazadoramente.

"- ¿No me digas que eso te duele?"

"- ¡Ja! – sonrió con malicia seductora - ¿Con quién crees que hablas?"

"- Dímelo – murmuró mirándola a los ojos - ¿Con quién estoy hablando?"

"- Con Tamao Tamamura – murmuró con altivez."

"- No, me temo que eres una Tao ahora."

"-Claro que no, mi nombre vale demasiado para cambiarlo por un apellido falso."

"- ¿En serio? Recuerdo aquellos días en los que te emocionaba la idea."

Escucharlo la hizo palidecer, desvió su mirada avergonzada que utilizara aquella sincera alegría que ella había albergado años atrás.

"- Basta – murmuró."

"- Te emocionabas, y soñabas despierta y todo ¿para qué? Al final sabes muy bien como termino todo."

Pudo ver como el puño se acercaba a él y lo detuvo.

"- No – dijo fríamente – esta vez no me golpearas"

La miró con completo enfado pero de pronto pudo notar como el rostro furioso de la joven se dejaba notar, estaba ruborizada por la ira y sus ojos estaban cristalinos. Lo sorprendió en aquel momento.

"- No sabes nada – murmuró con calma reprimiendo las lagrimas de aquellos recuerdos – pero debería agradecerte por la lección, por lo menos es bueno recordar cuanto te desprecio."

Escucharla hizo que no pudiese articular palabras. Al final, con una mirada extrañamente irónica, cambió el tema.

"- Solo firma esa acta y serás mi esposa."

"- Ya no deseo serlo."

"- Lo harás – ordenó – y luego – dijo al pasar a su lado – serás mía."

"- Eres un…"

"-No creo que desees armar un alboroto – dijo al mirarla de reojo con una leve sonrisa arrogante – ya me he dado cuenta que tu imagen vale millones así que no creo que hagas una estupidez, además – se acercó hasta tomarla de la cintura con fuerza – sé cómo eres en realidad y no creo que desees que lo divulgue."

Tamao se había quedado rígida hasta escuchar todas aquellas palabras de Ren. Bien, se dijo, Ren conocería a la verdadera Tamao.

"- ¿Quién te creerá? – Preguntó sonriendo con malicia."

Ren la presionó con más fuerza hacia él sabiendo que ella tenía la razón.

"- D-Dejarme sin oxigeno no cambiara las cosas – exclamó con un gesto de dolor haciendo que él dejara de hacer presión – Eres muy brusco – murmuró al suspirar aliviada."

"- Tu eres hermosa."

"- ¿Qué? – preguntó sorprendida pensando que había escuchado mal pero Ren volvió a atraerla hacia él y besarla."

No deseaba admitirlo pero ya extrañaba aquello. Lo amaba y odiaba tanto al mismo tiempo que aquel sabor le pareció agridulce.

Cuando la soltó pudo sentir como sus mejillas estaban calientes y sus labios entreabiertos mientras Ren arrogante, solamente limpiaba la comisuras de sus labios un poco manchados por el lápiz labial de la chica.

"- Esta noche serás mía – murmuró – apresúrate, debemos casarnos."

Tamao sintió aquello como un balde de agua fría sobre su espalda. Deseaba quitarse una zapatilla y arrojársela ¡No debía bajar la guardia! Sabiendo que aquel sujeto era solo un arrogante aprovechado.

"- Eso lo veremos – murmuró al caminar con elegancia y alcanzarlo cuando él abría la puerta para que ella pasara primero."

"- Lo veremos – repitió cuando ella cruzó."


Tamao había tenido tantos sueños con aquella boda que el hecho de estar frente a la mesa, firmar y hacer una pequeña reverencia ante los ancianos de la familia Tao le pareció deprimente y extraño.

No había visto a los padres de Ren y se había supuesto que estarían ahí.

Miró al que ahora era su esposo y como era tradición frente a esos sujetos, solamente le tomó de la mano. Ella sabía, desde años atrás, que cuando se casaran no podían besarse frente a ellos. Sonrió con una nostálgica amargura cuando vino a su mente los ensayos que tan fervientemente ella trataba de aprender para ese día que no había llegado a tiempo.

Ren notó el decaimiento y solamente presionó su mano sobre la de ella.

Tamao no entendiendo el mensaje, pensaba erróneamente que debía prestar atención. Suspiró y decidió comportarse como toda una dama.

Escuchó al anciano hablar sobre el orgullo de aquella familia y mencionar algo sobre el nuevo líder de la familia.

Se sorprendió al no escuchar el nombre de Ren y tal parecía que él también se había sorprendido y enfadado por aquel detalle.

Cuando al final todo había terminado, tan rápido como había empezado, comenzaron a acercarse para darle buenos deseos mientras Ren se alejaba en dirección a los ancianos.

"-Gracias – sonrió con cortesía por las palabras de un hombre mientras no perdía de vista a Ren."

Pudo apreciar como Jun Tao se cruzaba de brazos pensativa mientras miraba a su hermano marcharse con los ancianos.

"- ¿Qué ocurre? – murmuró al acercarse sigilosamente a ella."

"- Tamao – sonrió – creo que es mejor brindar por…"

"-Jun – llamó con cortesía y seriedad - ¿Qué es lo que pasa?"

"- No lo sé…"

"- Se supone que Ren es el nuevo líder ¿verdad?"

"-Nuestro padre está enfermo – dijo y notó la mirada sorprendida de la joven - ¿No lo sabías?"

"- No – murmuró - ¿es muy grave?"

"-Sabíamos que pasaría, - suspiró – mi madre lo acompaña ahora por eso ninguno de los dos ha estado aquí."

"-Lo siento – murmuró con sinceridad."

"-No te preocupes, de seguro estamos preocupándonos demasiado – sonrió con amabilidad."

"- No lo creo, es muy normal además… - miró la dirección donde Ren se había marchado – Estará bien ¿verdad?"

"- Mi padre eso espero – sonrió – sobre Ren, no lo sé."

"- No preguntaba por él – frunció el ceño sonrojada."

Jun la observó por un momento, deseaba abrir la boca pero Ren la odiaría y aunque sabía muy bien que Tamao no la culpaba de nada la fidelidad era para su hermano.

Tamao notó la mirada extraña en Jun y se dijo que debía estar muy preocupada pero… ¿Cómo no estarlo? Ren no había salido en toda la noche y casi eran las dos de la madrugada.

Al despedir a todos los invitados como buena anfitriona, decidió subir a su nueva habitación. Se dijo que lo más seguro es que Ren no durmiese en aquel sitio decidiendo usar su pijama de botones y pantalón. Era una noche un poco fría y sabía muy bien que no debía arriesgarse con otra clase de atuendos.

Cuando pudo conciliar el sueño, un movimiento la despertó. Frotó sus ojos y tomo asiento viendo como frente a ella, Ren estaba sentado de espaldas.

"- ¿Ren? – preguntó al arreglar su largo cabello y pensar que estaría muy despeinada."

"-Duerme – ordenó cuando se quitaba uno de sus zapatos."

"- Pero…"

"- Ya me escuchaste – dijo al mirarla de reojo molesto."

Lo observó y se dijo que nunca aprendería ¿Cómo preocuparse por alguien tan odioso como él? Molesta, le arrojó una almohada a su espalda.

Y notó como él se giraba molesto.

"- No ando de humor para juegos."

"-Yo tampoco – murmuró desafiante al cruzarse de brazos."

Ren la miró de arriba abajo y se detuvo justo en sus pechos. Analizando casi con inocencia extendió su mano hasta tocar uno.

"- Así que en realidad no usas sostén – dijo casi para sí mismo – Vaya, han crecido más de lo que creí."

Tamao miraba sonrojada y sorprendida haciendo lo primero que le vino a la mente. Le empujó y se cruzó de brazos protegiéndose.

Ren al sentir la poca fuerza de la chica volvió a tomar asiento como si nada y comenzó a quitarse otro zapato.

"- No te preocupes, tengo que dormir, no te tomaré esta noche."

"- ¿No tomarme? – Preguntó incrédula y molesta –¿Qué te hace pensar que dejaría que lo hicieras?"

"- Lo harás – dijo arrogante sin mirarla al ponerse de pie."

"- Escucha esto Tao Ren, yo…"

"- Quiero dormir – la interrumpió – hablaremos de esto mas tarde."

Molesta por ceder, desvió su mirada y se acostó dándole la espalda al chico. Se dijo que por ahora dejaría aquello como estaba debido a la preocupación que intentaba ocultarle.

Mordió su labio inferior al sentirse nerviosa pero debía actuar sofisticada y aparentar que dormir con un hombre era algo natural para ella…

Sintió su cara tibia, se dijo que nunca podría sentirse normal haciendo aquello y más con Ren Tao. Pero ella era Tamao Tamamura y lo lograría.

Cerró sus ojos con fuerza cuando pudo sentir como él se colocaba a su lado pero cuando sintió los minutos correr se giró y se sorprendió encontrarlo dormido.

Se molestó un poco al pensar en todas las ansias que la habían recorrido y todo para que él se durmiera. Suspiró y lo observó dormir.

Todo era como antes, se dijo al apartar unos cabellos de la frente del chico. Corriendo la sabana lo arropó y se acercó a él para estar cerca de su costado. Era muy apuesto y se miraba muy calmo cuando dormía y aquello la llevó a preguntar ¿Qué clase de conversación había tenido Ren con los ancianos?

Tal vez no era muy buena… sin mencionar que su padre estaba enfermo ¿esperarían que él muriese para darle el poder a Ren? No, se dijo, aquello sería cruel para Ren.

Recordaba que él no se llevaba muy bien con su familia pero… después de todo era su familia.

Colocó una mano sobre el pecho del joven y se dejó vencer por el sueño.


Al sentir los rayos de sol sobre su rostro frotó sus ojos y se sentó sobre la cama. Sintió como su camisa resbalaba un poco por su hombro y como una mano la tomaba y parecía colocarla en su lugar.

"- ¿Ni siquiera sabes cómo dormir? - Preguntó un apuesto Ren ya preparado para el día."

"- Ren – murmuró extrañada al tomar la camisa y abrocharla como debía - ¿Qué hora es?"

"- Es temprano aun – dijo sin mirarla a los ojos al estirar su camisa casual color negro y actuando como si ella no existiese."

"- Si es así deberías dormir – murmuró sin fingir su preocupación."

"- No – fue la respuesta cortante al dirigirse a la puerta."

"-¡Ren! – Llamó con más seriedad - ¿Qué ocurre?"

"-Nada de tu incumbencia. Debo arreglar un par de cosas."

"- Pero…"

Sin esperar palabras de ella cerró dejándola ahí. Recordaba muy bien aquella actitud… se dijo con tristeza y es que era muy parecida a la última vez que se vieron justo antes de que él rompiese el compromiso.

Ella había sido la ingenua que había aceptado el matrimonio, se dijo presionando las sabanas con su puño, ahora ella es la que volvía a sentir esa opresión en el pecho cuando se repetía que no era la misma de antes y que no debía dejarse vencer. Había pasado por mucho y había llorado tanto por él que no se permitía decaer por algo a lo que había aprendido a acostumbrarse.

Con una serenidad fría y como toda la elegancia que aprendió, comenzó a prepararse. Se puso un vestido de mangas largas, este al mismo tiempo era un abrigo solo que era más corto y por supuesto una botas largas que combinaban con su atuendo sin olvidar el maquillaje mientras tomaba su cabello por un elegante moño. Sonrió al mirarse en el espejo.

Se recordó a sí misma quien era, todo lo que había conseguido y como lo había hecho. Era adulta para entender que nuevamente se ilusionó con aquel matrimonio que era tan falso como su actitud pero ¿Dónde cabía la verdad ahí?

Miró su maleta, estaban en invierno y su ropa solo era cálida para la época. Lo más probable es que no necesitaría comprar más después de todo estaba segura que todo terminaría muy rápido.

Decidió bajar con calma sorprendiéndose cuando llegó al recibidor y notó como de pronto era el centro de atención.

Ren estaba ahí con dos sujetos, un anciano y alguien muy conocido para ella.

"-¿Su nombre es…?- murmuró fingiendo sin mucho ánimo una sonrisa cuando el sujeto se acercó hasta tomarla de la mano."

"-Marco ¿recuerda?"

Tamao sonrió con ironía ante la mirada lasciva del sujeto pero esta fue poco ya que pudo ver como Ren se acercaba con cara de pocos amigos.

"- Creo que se me ha olvidado presentarla correctamente – murmuró lúgubre al ponerse al lado de la chica."

Marco lo miró directamente y a regañadientes la soltó para escucharlo.

"-Ella es mi esposa."

Tamao se fijó mucho en la expresión de todos ahí. Parecían tan sorprendidos que sonrió al reprimir una risa.

"- ¿Es usted Tamao Tamamura no es así? – preguntó el anciano mirándola - ¡Es más preciosa en persona!"

"- N-No es para tanto – dijo con una timidez que hicieron que Ren la observase extrañado."

"- Claro que si, ¿no es así? – se dirigió a Ren para una respuesta."

"- Lo es – respondió con seriedad al mirarla de reojo y haciendo que la joven desviase su mirada avergonzada."

"- Veo que has tenido suerte – murmuró – pero no mereces tantos privilegios, deberás esperar que En Tao muera y entonces…"

Tamao escuchó horrorizada como su teoría había resultado ser cierta. Miró a Ren que no mostraba emoción alguna y aquello la preocupó.

"-Él lo merece – habló la peli rosa con autoridad captando la atención de todos – y lo saben muy bien."

"- Creo que esto no le concierne señorita – sonrió el anciano con arrogancia – puede ser muy hermosa pero no le da el derecho de opinar."

"- ¿Por qué no? – preguntó un Ren mucho mas mal humorado al colocar una mano en su bolsillo – creo que he tenido suficiente de esto. Hablaremos otro día."

"- Sabes bien que hay un par de asuntos que arreglar – intervino Marco con más seriedad."

"-Ya estoy casado – murmuró – así que el trato puede cancelarse."

"- Aun no – intervino el anciano – Tu padre no ha muerto."

Ren se enfureció ante el comentario y Tamao suspiró ante las tontas palabras del anciano.

"-Discúlpennos por favor – dijo haciendo una reverencia – mi esposo y yo queremos estar a solas. Deben irse."

"-Escucha, tu no…"

"-Soy la nueva dueña de la casa y la segunda al mando aquí – amenazó con malicia y cara de pocos amigos – no le sugiero insultarme en mis dominios."

El anciano tragó saliva y miró a los sujetos que le acompañaban. Mientras Ren sonreía aprobador ante la actitud de su esposa. En realidad aquello era muy útil.

"- Muy bien – dijo a regañadientes haciéndole a los demás una señal de marcharse – pero el trato se suponía debíamos arreglarlo – dijo dirigiéndose a Ren."

"-Es tarde – murmuró cerrando los ojos con seriedad y atrayendo a Tamao tomándola de la cintura - como ya te lo expliqué mi esposa en estos momentos puede estar ya embarazada."

"- ¿Qué? – dijo Tamao con sorpresa mientras las ansias de replicar se hacían más grandes, cosa que este cayó al besar su labios y volver su vista a los invitados."

"- Después de lo de anoche creo que lo está – dijo con arrogancia sonrojándola a ella y al anciano, mientras que uno de los sujetos miraba sin palabras, Marco parecía negar con la cabeza sin creer mucho en ello."

"- Ren – murmuró por lo bajo la chica molesta."

Ren levemente se acercó un poco y le respondió.

"- Creo que me tienes que dar un hijo."

Escucharlo la avergonzaba y sorprendía justo cuando los demás se retiraban.

"- Hablaremos más tarde – murmuró el anciano molesto – no creo que sea tan pronto la concepción. Es eso o esperaras a que En Tao muera."

Ren soltó a Tamao furioso por las palabras del sujeto justo cuando la puerta de la mansión volvía a cerrarse.

"- ¡¿Cómo has podido?! – levantó la voz molesta y sonrojada - ¡Ni siquiera me has tocado!"

"- Entonces lo haré – fue la respuesta simple al encogerse de hombros."

"- ¡Claro que no!"

"- No quiero tener un trato con esa familia – soltó haciéndola atraer su atención – hacer un trato con ellos me llevaría a compartir el poder de mi familia. Al principio quisieron un matrimonio arreglado."

Tamao escuchaba sorprendida. Bien pudo haber sido aquella la insistencia de Ren a casarse tan pronto pero…

"- Pero es algo que no haré. No cuando todos esos buitres están al acecho porque mi padre está enfermo. Debo tomar las riendas rápidamente."

Tamao le miraba callada y con cierta tristeza. Después de todo Ren lo estaba haciendo por su familia. Debía estar muy molesto ante toda aquella situación.

"- Pero…"

"- Hay una pequeña clausula – comenzó – Y no te negaras porque cuando has firmado la aceptaste – la miró seriamente – necesito un heredero en menos de dos años así no habrá problema en reclamar mi derecho."

"- ¿Heredero? – repitió sorprendida para luego mostrarse desconfiada – no he firmado nada de eso."

"-En el acta de matrimonio esta. Incluso es un contrato por dos años."

"- ¡¿Qué?!"

"- No tengo que repetirte que hay que leer un documento antes de firmarlo – murmuró arrogante."

"-¡¿Cómo puedes decir eso?! – estaba tan molesta que deseaba golpearlo - ¡No habrá hijos!"

"- ¿Por qué no? – alzó una ceja acercándose a ella."

"- Esto es fingido ¡No podemos traer un bebe al mundo sabiendo que no estaremos juntos!"

"- Lo estaremos – agregó firmemente sonrojándola."

"-N-No ¡esto está mal! – dijo al retroceder hasta detenerse cerca de una pared – No sentimos nada el uno por el otro ¡Esta mal!"

"-Ahí es cuando te equivocas – dijo molesto al colocar una mano en la pared y acorralarla."

Tamao escuchaba asustada. ¿Sería que él sabía lo que sentía? ¿Qué a pesar de todo ella lo amaba?

"- Yo… - murmuró Ren al presionar sus dientes y pensar que aquella era la hora. ¿Y si lo rechazaba? La dejaría ir ¿Qué más podía hacer?... la había estado ignorando apropósito ¿Cómo decirle que necesitaban "hacer" un bebe ya, en vez de esperar llevarse mejor?"

Su corazón se aceleró y Tamao temió lo peor justo al querer alejarse por el costado y caer por un pequeño escalón que había para acceder al recibidor de inmediato.

Ren parpadeó incrédulo al verla en el piso con el trasero en el piso.

"- ¡N-No te rías! – amenazó avergonzada al verlo esbozar una leve sonrisa."

"- Creo que la torpeza no se ha ido."

"- ¡¿Sabes con quien estás hablando?! – dijo haciendo su mano puño y mirarlo con un puchero."

"- Con mi esposa ¿con quién más? – alzó una ceja al extender una mano hacía ella."

Lo observó tan relajado y extrañamente aliviado que pensó que se miraba apuesto. Estaba jugando con fuego lo sabía pero... Al final extendió su mano y aceptó su ayuda.

"- Ren… no habrá hijos, no es correcto…"

"- Una vez lo planeamos – murmuró con seriedad casi recordándolo todo."

"- Soy una artista – usó aquella artimaña al recordar también aquellos días en los que planeaban una familia – sería solo un estorbo y solo me ofreces…"

"- Ofrezco una vida normal – dijo al colocar las manos en su bolsillo molesto porque sabía muy bien que la chica amaba el escenario – puede que haya dicho que estés esperando pero podremos esperar un tiempo."

"- Pero tu padre… ¿no será riesgoso?"

"- Ya he esperado muchos años – dijo sonriendo con arrogancia e ironía - ¿Qué son unos cuantos meses más?"

Tamao inclinó un poco su cabeza, aquella espera debía referirse a esperar las posesiones de su padre.

"- Ren – le llamó y optó por tener una expresión fría y calculadora – esta no es una buena idea, tampoco una broma. Te advierto que no cederé ante una petición tan disparatada. No habrá hijos."

"- Tengo tiempo para hacerte cambiar de parecer – dijo sin mirarla."

"- ¿Por qué? – preguntó desconfiada y rendida ante la insistencia sin comprender los motivos."

"- Me sorprende que no lo imagines – murmuró por lo bajo antes de retirarse dejando a Tamao extrañada y sobretodo insegura de todas las complicaciones de aquel contrato matrimonial"


Continuara…


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N/a: hola! Hasta que actualicé, gracias a Dios ya termine mis exámenes pero debo seguir estudiando XD así que no me salvo. Quisiera agradecer a todos lo que siguen leyendo este fic y si por el titulo del cap se pensó de un lemon obvio que habrá lemon pero no en este cap. Así mí querida amiga picara Isis que lee esto tu perversión esperara hm… veamos… solo un poquito más, poquitito mas XD en fin agradezco a los que tan amablemente me leen:

Gabe logan:.:isis:.:yumiki sama:.:conchito:.:Elys:.:shi no hime.

De verdad mil gracias y espero este cap les guste por cierto shi no hime, claro que terminare todos mis fics incluyendo el de la pareja loca de Jun x Horo que sinceramente me gustó muchisisimo también, es rara jeje así que solo regálame tiempecito para acabar estos dos fics.

Cuídense.

Hasta luego.