N/A: Advertencia ante todo, este cap contiene lemon... bueno con todo lo que le edite es un lemon ligero o un lime, siempre pensando en la pureza de quienes lo leen XD naa es porque en el fic pondre varias escenas de "eso" y no quiero abarcarla en un solo cap. Debo decir que agradezco a quienes me leen y espero que este cap les guste. hoy si despidiendome ya que pondre la siguiente actualizacion hasta el domingo 11 o lunes 12 de abril pasen muy felices vacaciones
Agradezco como siempre a:
-Elys: gracias como siempre por estar pendiente de este fic.
-Gabe logan: un honor que seas chico y leas esto XD
-MMchan02 : o.o me halaga espero este cap te guste
-Conchito: como siempre amiga mil gracias por leerme y apoyarme.
-Dark anna: XD bueno me metere a tu foro a ver si me animo a poner fics que aqui no hago por pena.
-Violet: como ha pasado el tiempo dime ¿que facultad estudias? cuidate mucho estas vacaciones.
-Tinavb: El darle aqui y ahora hm... no esta mal la idea XD ya me imagino y que bueno que aun me lees, muchas gracias.
Y Con respecto a mi fic de venganza innecesaria lo continuare solo denme tiempo ya que si puedo concluyo este primero, pero terminare los fics que me hacen falta.
Cuidence.
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Triste melodía.
Cap.8: Líder.
Sabiendo que no había nada que hacer en ese lugar que no hiciera alguien más, decidió ofrecerse a doblar la ropa que se traía en las pequeñas maletas. Esta era poca, Ren había dicho que no serian muchos días pero al final decidió doblar en unos cajones la ropa de ella y él.
Sonrió levemente al pensar que aquello era muy íntimo y recordó que años atrás deseó vivir con él en una casa común para poder hacer ciertas cosas como cocinar.
Colocó un poco de sus cabellos tras su oreja al sentir como su flequillo obstruía su vista. La última vez que había cocinado había sido para Hanna el pequeño de Yoh y Anna y recordaba con claridad que al final ya no pudo hacerlo por su ocupación.
Jamas imaginó que todo terminaría así. Ya ninguno de los dos eran aquellos chicos que planeaban una boda. Las cosas eran más serias sin olvidar… que la única que había soñado todo era ella.
Sabía que no debía recordar pero aquello dolía y aunque amaba a Ren no podía perdonarlo. Él no podía imaginar cuanto sufrió por su causa, cuanto rogó para que volviese a verla y con los años lo aceptó con rencor.
Ren no la amaba, la necesitaba, la deseaba ahora que ella era sofisticada y hermosa y nada más. Pensar en tener hijos a su lado era una locura pero ya era mayor y sentía que podía pensar aquella incoherencia con normalidad.
Suspiró al ponerse de pie y soltar sus cabellos. Ya el reloj de pie marcaba las nueve de la noche y decidió mirar la habitación en la que Ren se había encerrado desde aquella tarde.
Tomando un poco de aire decidió avanzar hasta ella y tocar por lo bajo esperando una respuesta que no llegó.
"- ¿Ren? – llamó girando la perilla y entrando sigilosamente."
La habitación tenía un pequeño escritorio y una luz de noche. El lugar era pequeño pero ideal para pasar un momento a solas o leer un buen libro. Miró la estantería y luego un sofá para tres personas en el cual Ren Tao parecía estar dormido.
Parpadeó sorprendida y se acercó.
Pasó su mano frente al rostro del chico para estar segura y suspiró al saber que estaba en realidad dormido.
Reclinado en el sofá se veía casi como un niño. Un niño muy apuesto durmiendo.
Sonrió casi con ternura y decidió acercarse más. No quería despertarlo pero pensó que dejarlo dormir en ese espacio tan chico le resultaría incomodo.
"- ¿Ren? – llamó moviéndolo un poco - ¿Por qué no te vas a la cama?"
"- Interesantes palabras – murmuró adormilado mientras abría sus ojos."
"- No es eso – dijo con seriedad – estabas…"
"-Solo descansaba un poco – murmuró tocando sus ojos – creo que mejor iré a dormir."
"- ¿Estabas trabajando muy duro?"
"- Solo estoy revisando ciertas clausulas."
Tamao quiso preguntar a que se refería pero decidió seguirlo hasta que se acostó en la cama de la habitación.
Esperando que se colocara, tomó la sabana y decidió arroparlo pero le tomó por sorpresa que él la sujetara de las muñecas y la atrajera hasta colocarla sobre él.
"-¡Ren!"
"-No haré nada por ahora – murmuró con seriedad al colocarla a su lado – solo dormiremos."
"- No tengo sueño – murmuró molesta que la sorprendiera así."
"- Ya es tarde. Duerme – ordenó."
"-No es tarde, el que necesita dormir eres tú – respondió sentándose en la cama – además – ni siquiera me he puesto el pijama y… ¡Ren! – llamó asustada cuando este comenzaba a desabotonarle la ropa."
"- Deberías dormir desnuda – murmuró casi con ironía."
"- ¡No puedo hacer eso!"
"- ¿Por qué no?"
"- ¿Qué pregunta es esa? – murmuró avergonzada que el chico hubiese desabotonado toda su camisa."
"-Si – dijo con seriedad al mirar sus pechos cubiertos por aquel delicado sostén – tienes razón. Lo mejor es que te tome ahora."
"- ¡¿Q-Que?! – preguntó nerviosa y sorprendida. - ¡dijiste que estabas cansado!"
Ren se colocó sobre ella levantando su falda hasta la cintura mientras separa sus piernas. Sonrió con una mirada arrogante.
"-Mentí."
"- No… - calló cuando el chico cubrió sus labios con los suyos. Deseaba levantarse y darle una cachetada por aquella forma de tomarla pero pronto estaba abrazándolo y atrayéndolo más a ella."
Todo estaba demasiado calmo. Solo se escuchaba las respiraciones de ambos y la agitación que a Tamao le estaba causando. Deseaba aquello ya, su ansiedad crecía mas cuando Ren quitaba poco a poco su ropa dejándola desnuda de nuevo. Que la tocase era algo que no le desagradaba en lo absoluto.
Decidió quitarle la camisa a él pero al sentir sus manos temblorosas, él se separó lo suficiente para hacerlo sin perderla de vista.
La besó con posesividad y ni una pizca de ternura y es que Tamao sabía que solo deseaban tranquilidad cuando se hubiesen unido, sin embargo aquel desenfreno duró poco cuando escucharon llamar a la puerta.
"- ¡Maldición! – casi gritó Ren quien había ocultado su rostro en el cuello de la joven."
Tamao respiró agitada y deseó detenerlo cuando este se separó para ir a atender. Se cubrió con la sabana tomando asiento y le esperó.
Se sentía furiosa y se avergonzó por aquello. Lo deseaba tanto que tuvo ansias de maldecir de igual manera, pero no, ella no caería en eso.
Ren regresó a los minutos con su camisa desabotonada y aun con sus pantalones. La miraba casi furioso.
"- Me tengo que ir."
"- ¿Ir? – preguntó aun cubriéndose con la sabana."
"- Mi abuelo ha solicitado verme, así que hablaré con él."
"-De acuerdo – fue su respuesta fría al acostarse y darle la espalda."
"- Escucha – dijo al haberle quitado la sabana y sentarse en la cama obligándola a que lo observase acorralando su cuerpo desnudo– Te prometo que terminaremos esto."
"-¡No necesito que lo termines!"
"-Yo creo que si – entrecerró sus ojos – estas tan frustrada como yo y eso te está poniendo de mal humor."
"- ¡N-No es cierto! – respondió sentándose no importándole su desnudes mientras se avergonzaba que él tuviese razón."
"- Necesitamos tiempo a solas – respondió con seriedad al atraerla tomándola de una muñeca mientras observaba su cuerpo – porque solo unos minutos no bastaran."
"- ¿Por qué no? – preguntó con inocencia."
"- Porque no lo haremos solo una vez – respondió frunciendo el ceño como si aquello no fuera algo lógico – Pensándolo mejor necesitaremos más tiempo. No te garantizo que no sientas molestias luego."
"- Pruébalo – retó molesta haciéndolo sonreír con arrogancia."
"- Quien hubiese dicho que te volverías tan desafiante en estas cosas. Debo admitir que me gusta, ya que una vez que te acostumbres a mi no seré muy gentil al tomarte y créeme que a ti eso no te importará."
Estaba tan avergonzada que decidió no responder y con el ceño fruncido trataba de mantener su temple. No quería seguir delatando lo ansiosa que estaba que llegara ese día.
Ren la acercó y la besó de una forma agresiva mientras presionaba uno de sus pechos haciéndola gemir y por lo tanto cuando se separó de ella maldijo por lo alto.
"- Primero – murmuró casi para sí mismo – tomaré un baño, de agua muy fría."
Tamao lo observó irse y se sonrojó al ver porqué tomaría un baño. El cuerpo del chico delataba cuanto la deseaba haciendola estremecer y fue cuando ella se dio cuenta de su desnudez.
Aprovechó que el estuviese en el baño y decidió ponerse la pijama. Era un conjunto de pantalón y camisa manga larga que era más abrigador y reservado.
Esperó sentada a que Ren saliese y suspiró aliviada al verlo salir vestido.
"-Vaya, es bueno que te hayas cubierto un poco."
"-Lo mismo digo."
Notó que el chico sacudía sus cabellos con una toalla sobre su cabeza. Decidió preguntar aquello que la tenía tan curiosa.
"- ¿Qué es eso de las clausulas?"
"- Son una especie de reglas para tomar el liderazgo de la familia."
"- ¿Es eso lo que hablaras con tu abuelo?"
"-Es lo que planeo, pero no sé qué es lo que quiere él – murmuró siempre con seriedad y cierta desconfianza."
"-Ren… sobre este matrimonio…"
El chico se detuvo de presto y decidió darle la espalda.
"- ¿Qué pasa con eso?"
"-Sobre la anulación, pues veras…"
"- Es solo un año – respondió frío – te deseo, pero ninguno de los dos quiere ataduras de por vida."
Tamao sabía que había dicho que no lo amaba pero escucharlo le atemorizaba.
"-L-Lo sé, ¿sería incomodo verdad? – intentó sonreír mas el humor de Ren estaba igual de frío."
"-Lo último que quisiera es que estuvieras detrás de mí como antes."
El comentario fue un golpe duro. Le miró molesta y escondió el dolor que le causó sus palabras.
"-No te preocupes por eso – dijo con altanería – te deseo igual, pero estoy muy ocupada pensando en cosas que en realidad amo como la música para gastar mi tiempo en recordarte."
Aquello si lo había hecho enfurecer. Se odió por sentirse en una desventaja sumamente notable. Bien, ella solo amaba la música pues por su orgullo jamás admitiría cuanto deseaba que volviese a verlo como antes.
Por eso era tan rudo al besarla y es que a pesar que la deseaba, saber que ella no sentía nada le molestaba, le molestaba el hecho que había admitido que si ella no lo amaba la dejaría ir y no podía hacerlo.
Furioso por todo salió de la habitación sin responder y azotó la puerta dejándola sola mientras comenzaba a llorar.
Por lo menos no lo haría frente a él. Por lo menos no perdería su orgullo derramando aquellas lágrimas frente a él. Se repitió una y otra vez.
"- Es una mujer tonta – murmuró presionando su puño y bajando los escalones de mal humor."
¡Tamao le hacía perder la paciencia tan rápido! Y sobre todo, siempre le hacía recordar lo estúpido que era por sentir aquello, haciéndolo ver como un debilucho.
Llegando a la sala miró hacia ambas direcciones y esperó encontrarse con su abuelo, quien a simple vista parecía no estar.
"-¡Lo que faltaba! – exclamó hastiado."
"- ¿Qué es lo que faltaba? – la voz tras él le hizo girar y encontrarse con su abuelo quien estaba de pie en la esquina de la habitación."
"-Eres tu – murmuró."
"-Veo que te convoqué en mal momento."
"-En realidad sí. Estaba durmiendo."
"- Entiendo – respondió al acercarse colocando sus manos atrás y mirándolo con seriedad – iremos al grano. Tambien deseo dormir."
Ren frunció el ceño al escucharlo.
"- Cuando se te nombre líder en esa ceremonia – comenzó cerrando los ojos – solo será por apariencia."
"- ¿Qué?"
"- Tu no serás el líder aun. En realidad estas bajo nuestras ordenes."
"- ¡¿Ordenes?! – Repitió molesto - ¿De quienes estas hablando?"
"- Tu madre y yo estamos a cargo por ahora."
"- ¿A que broma es a la que estan jugando?. Mi padre murió, el líder tengo que ser yo, además – le miró con frialdad – sabemos muy bien porque tú no puedes serlo."
"-Mi edad es más avanzada y aun así tu padre se fue primero – dijo con igual seriedad – pero no puedes tomar el poder."
"- ¿Por qué no?"
"- Estas casado."
"- ¡¿Qué?!- preguntó incrédulo para luego sonreír con cinismo y mirarlo furioso - ¡Desde un principio se me dijo que casarme era la coartada para apoderarme de todo!"
"-Vaya – dijo alzando una ceja – y yo creí que te habías casado porque aun estabas interesado en esa mujer."
"- ¡Responde!"
"- Sabes bien que cuando tu padre enfermó te sugerimos eso pensando que él duraría mas y que para cuando el falleciese tu ya tuvieses un heredero pero, al morir él ni siquiera logró aprobar el matrimonio…"
"- En esa estúpida boda estuvieron todos esos ancianos idiotas – murmuró tratando de contener las ganas de golpear algo – haciéndolo legal."
"- Para ello tendrías que casarte en cien días. Esa es la clausula ya que tu padre no pudo estar presente."
"- ¿Qué tontería es esa? ¡Él murió y yo soy quien toma el mando!"
"- Anula tu matrimonio – murmuró – por cien días."
"- ¡Esa es una…!"
"-Hazlo o tu madre provocará que tu esposa lo haga."
"- ¿Qué?"
"- Ran te culpa por todo lo que paso con En asi que es capaz de todo."
"- !Maldita sea! !¿Porqué tienen que ser cien días?! – preguntó sabiendo que lo estaban acorralando."
"-En realidad te doy un tiempo básico – respondió – el tiempo será indefinido mientras encabeces esto y controles a todos eso estúpidos ancianos que dices conocer."
"- Eso puedo hacerlo en menos de cien días."
"- ¿Lo crees así? – Preguntó con cansancio – por ser joven ninguno de ellos confiará plenamente y en cien días deberás mostrar todo ese liderazgo o ellos votaran por un cambio de mando."
"- ¿Quieres decir…? – preguntó presionando sus puños y conteniendo la ira de entender ahora aquellas reglas."
"- En cien días deberás tener la mayoría de votos y si es así los demás irán accediendo a dejarlo todo en tus manos, por lo tanto a eso me refería con tiempo básico, luego deberás seguir convenciéndolos hasta obtener el control absoluto. Piénsalo."
"-!Pensar! - Repitió furioso retirandose de ahí."
Ren, recordó cual era su meta principal, antes incluso de conocer a Tamao.
Siendo llevado para entrenar a lugares distintos desde que fue un niño, casi desterrándolo, maldijo a su padre y juró ser el nuevo líder de todo aquello, así ya nadie mandaría en su vida pero… debía anular la causa por la cual también deseaba aquel liderazgo y era Tamao.
Tamao esperó y esperó pero Ren no volvió. Admitió cansada al día siguiente que lo había esperado hasta muy entrada la madrugada.
Había decidido hablar con él pero de pronto supo que se había quedado en otra habitación algo que la sorprendió cuando alguien de la servidumbre se lo dijo decidiendo pensar que se trataba de trabajo o algo más serio que el abuelo de Ren hubiese dicho pero, aquel comportamiento no mejoró en los días siguientes, le ignoraba y siempre parecía ocupado cuando deseaba hablarle mientras que Jun solamente se encogía de hombros sin saber que era lo que le sucedía a su hermano.
Y así transcurrió una semana.
Una semana de verlo muy poco y escucharlo. De pronto sintió una presión extraña en el pecho como el recuerdo de años atrás. Ren había comenzado a actuar de la misma forma antes de abandonarla y aquello le asustaba.
En los últimos días aquella idea se hizo más fuerte, incluso cuando en cierta ocasión al salir de su habitación, pudo escuchar una pelea en uno de los salones y como de este salía Ren furioso.
Sabía que no se había percatado que Tamao miraba y con eso a su favor decidió acercarse al lugar.
"- Lo lamento – fueron las palabras de la chica cuando encontró de pie a la madre de Ren claramente molesta."
"-Eres tu – entrecerró sus ojos – justo hablaba con mi hijo de ti."
"-¿De mi? – preguntó extrañada."
"- Ran Tao – se presentó haciendo una reverencia que impresionó a la chica- no habíamos hecho las presentaciones formalmente."
"-Tamao… Tamamura – respondió."
"-Vaya, no usas el apellido Tao, eso es bueno – murmuró sorprendiendo a la chica – Eres alguien muy famoso, me sorprende que nadie sepa de ti aquí pero es bien sabido que los Tao podemos arreglar ese problema."
"-Lo sé – respondió con cortesía – Ren se ha encargado de todo."
"-Veo que si – entrecerró sus ojos – y más ahora que su matrimonio esta por acabar."
"- ¿Disculpe? – preguntó sorprendida y sintiendo aquel temor."
"- ¿No te lo ha dicho? – Preguntó acercándose – creo que es obvio, después de todo creo que no ha encontrado las palabras correctas. Ahora que es el líder no necesita más de una esposa."
"- No… no me ha hablado eso… - dijo con tristeza y contrariedad."
"- En una ocasión me pareció que estuviste comprometida con él, pero creo que sabes bien que la desesperación de alejarse de la familia lo motivo – se cruzó de brazos mirándola con frialdad – Supongo que al saber que tendría libertades decidió cancelarlo todo y ahora creo que será igual."
"-Pero… se suponía que necesitaba de…"
"-Lo necesitó, pero ahora ya lo tiene – murmuró – ahora, si no lo hace mi hijo lo haré yo. Creo que lo mejor es que lo sepas y que estés preparada."
Aquel sentimiento tan lejano volvió y se sintió de pronto tan tonta. Era obvio el comportamiento de Ren, era igual, igual que aquellos días y ahora por lo menos aquella mujer le avisaba lo que vendría a continuación.
Salió de ahí sin decir nada y se encerró en su habitación. Su mente estaba metida tanto en el pasado, en el dolor y humillación que no paró a analizarlo un poco.
Decidida, empacó sus cosas poco a poco. Se marcharía y dejaría al fin de tener dolores de cabeza, volvería al escenario y se dijo que todo sería igual… y fue entonces cuando se dio cuenta que lloraba.
Lloró cada vez que colocaba su ropa en aquella maleta y se repetía lo estúpida que era. Sabía que no había sido una buena idea estar con Ren cuando aun le amaba pero imaginar que tal vez todo se arreglaría la había motivado a acceder aquel disparatado acuerdo.
Volvería a estar sola pero se dijo que siempre lo había estado. Era fuerte y bien podía crear un muro de nuevo aunque ahora fuera más difícil al tener recuerdos tan recientes.
Cuando empacó todo, cerró su maleta y se puso de pie para ponerla en la cama. Se sentó sobre ella y decidió marcharse en cuanto se hubiese desahogado para no tener que hacerlo frente a nadie.
Se sintió patética de formar un carácter y ahora llorar por aquel sujeto que de pronto tuvo ganas de golpear. Se acostó contra la almohada y llorando se quedó dormida y fue el ruido de una puerta quien la hizo sobresaltar horas después.
Frotó sus ojos que estaban muy rojos y miró que Ren Tao se encontraba ahora de pie frente a la cama, malhumorado y con una toalla cubriéndole la cintura. Parecía haber salido de la ducha.
"- Creí que ya no entrabas aquí – murmuró con ironía al inclinar su cabeza."
"-Has estado llorando – afirmó frunciendo el ceño sin responder por qué estaba ahí – entre hace algunos minutos y decidí ver que te ocurría."
"- No estoy llorando – mintió – estoy muy cansada y…"
"- Esta maleta – dijo al señalarla y hacerla caer al piso molesto. No se había dado cuenta de aquel equipaje hasta que se hubo acercado – no me digas que mi esposa huye."
"- ¡No estoy huyendo! ¿Por qué no lo dices de una vez? ¿Quieres la anulación verdad?"
La sorpresa en el rostro de él confirmó todo lo que Tamao más temía.
"- Que alivio – se adelantó la joven quien se sentía herida – pronto volveré con lo que es mas importante para mí."
"- ¿Quién te lo ha dicho? – preguntó conteniendo su furia."
"- ¿Qué importa eso?"
"- ¿Fue mi madre? – el silenció de la joven respondió por ella – maldita sea."
"- En vez de ignorarme debes decírmelo. No me importa, no tienes que actuar como si eso me afectaría."
"¿Y quién ha dicho que pensaba eso? – su voz sonó fría."
La pregunta la tomó por sorpresa. Deseaba golpearlo con algo y gritarle que lo amaba y que todo aquello la lastimaba.
"- Quiero una anulación por cien días."
"- Te puedo dar una anulación para varios años si lo deseas- respondió la joven sarcástica."
"- Cien días – repitió furioso – escucha, esto es…"
"- ¡No me interesa! – gritó inclinando su cabeza – lo que digas no importa, solo dame algo que firmar y te doy la anulación."
Ren la miró con frialdad.
"-No es necesario, con solo decirlo ya se anuló – mintió – si yo lo deseo esta será la anulación."
"- Vaya que es bueno ser quien manda todo esto ¡Hacer lo que uno guste!"
"- ¿Por qué actúas así? – Preguntó entrecerrando sus ojos - ¿es que esto te está afectando mas de lo que crees?"
Tamao no lo soportó; poniéndose de pie intentó no abofetearlo sino, golpearlo con el puño algo que Ren detuvo con facilidad atrayéndola hacía sí.
"- Te irás entonces mañana mismo."
"- ¡Me iré ahora!"
"- No – dijo al aprisionarla más a él – estaremos cien días sin vernos por lo tanto ahora voy a dejarte algo para que me recuerdes."
"-!Cien días! – repitió sin temor a su amenaza – si gustas te regalo toda la vida."
"-No lo harás, Eres mía – Reiteró al acercarla más – Y te voy a mostrar ahora por qué – Comenzó a besarla y cargarla en brazos mientras ella luchaba."
La depositó en la cama y quitándose la toalla la aprisionó con su cuerpo desnudo haciéndola cerrar sus ojos.
"-Si que te avergüenzas – murmuró con burla al verla tan roja."
"- ¡M-Me las pagaras!"
"- Si, ahora veremos cuanto tendré que pagar- respondió al besarla y controlarla ya que la chica se quería liberar."
Arrancando su camisa y deslizando su falda, la joven se movía aun mas sabiendo que estaba en desventaja.
"-¡R-Ren! – Trató de reprender con dificultad ya que el estar en ropa interior sintiéndolo era sin duda placentero."
"- Ahora verás como gritaras mi nombre – dijo casi con maldad al abrir sus piernas y colocarse entre ellas mientras la besaba."
Tomaba sus labios con tanta rapidez y exigencia que molesta, decidió hacer lo mismo, rodeándolo y haciendo que se pegaran aun más.
Ninguno de los dos estaba pensando con claridad y Tamao supo que hoy si concluirían todo.
Ren se encargó de desabrochar el sostén y tocar aquellos montículos mientras seguía besándola logrando que la joven se arqueara deseosa.
"- No creo soportar por mucho – escuchó que Ren murmuraba por lo bajo al ocultar su rostro en su cuello."
Se escuchaba tan agitado que ella supo que era algo que debían hacer ya. Ella también lo deseaba y aquello les daría un descanso.
"- Hazlo… - se escuchó su suave murmullo haciendo que él se separase un poco para mirarla con el ceño fruncido."
"- Te…dolerá."
"-Lo sé… - respondió tocando las mejillas del chico – pero… - no continuó al sentir los labios de Ren. Ya no quería hablar, no era necesario."
Sintió como su braga cedía ante la fuerza de Ren quien no esperó a quitarla completamente, sorprendiéndola.
Y fue entonces cuando lo sintió entrar en ella. Poniéndola tensa, incomoda y asustada.
Ren notó lo difícil que estaba resultando aquello y la besó de manera más suave acariciando su cintura y bajando su mano a cierta zona entre sus piernas para poder lograr su cometido.
Al escucharla gemir de placer y como los músculos delicados de la chica se relajaban pudo hacerlo completamente. Entró en ella haciéndolo suspirar de alivio y placer mientras ella gemía de igual manera.
Arremetió contra ella excitándole el hecho de escucharla gemir su nombre de aquella forma pensando que cuando todo pásese Tamao terminaría avergonzada por ello.
La empujó con fuerza una última vez logrando un gemido mucho más alto en ella que indicaba que había acabado mientras él se dejaba caer sobre ella sabiendo que aun no podía llegar al final.
"-Mal…dita sea…– murmuró con la respiración entrecortada al incorporarse un poco y mirarla- Dije que ahora recordarías esto. No dejaré que te muevas hasta que termine dentro y luego volveremos a hacerlo – amenazó haciéndola asentir dócil y excitada ya que había sentido lo que en realidad conllevaba aquella intimidad."
Volvió a mover las caderas y ella gimió indefensa sabiendo que estaba muy sensible y pronto sintió la necesidad de ayudarle en aquel movimiento.
Sintió que estaba a punto de terminar cuando las embestidas fueron más largas y fuertes haciéndola gemir avergonzada y agradada por ello, pronto, Ren se tensó sobre ella cayéndole encima y sintiendo como se derramaba toda su simiente dentro de ella.
Sintió aquel líquido y se abrazó a él ocultando su rostro y haciendo un pequeño gemido que delataba su vergüenza.
"-R-Ren… - dijo respirando con dificultad y abrazándolo. Se sentía tan bien entre sus brazos que su secreto amenazaba con salir- yo…"
"- Si tienes aun fuerza para hablar – la miró dejando notar lo atractivo que era con sus cabellos revueltos y su mirada penetrante – entonces soportaras que volvamos a intentarlo dentro de unos minutos."
"-Si – murmuró embelesada sin perder de vista su rostro. Lo amaba y estaba disfrutando aquello tanto que cuando sus labios volvieron a encontrarse, ella los esperaba gustosos sorprendiéndose cuando él la besaba con más calma y casi con cariño sin olvidar que aun estaba dentro de ella."
La noche fue larga y placentera, jamás había entendido los comentarios de las mujeres al hablar del sexo hasta ese día.
Se avergonzaba pensar cuanto le gustaba pero le aliviaba saber que era él el primero y después de aquello se dijo que sería el último. Lo amaba más que a nada y descubrir en realidad cuanto, le hizo derramar lágrimas cuando ya en la madrugada descansaba en sus brazos desnuda.
Él no la amaba y aunque aquella noche jamás la olvidaría si podía tratar de olvidarse para siempre de Ren.
Ya muy entrada la mañana sintió cuando él la soltó y comenzaba a vestirse dándole la espalda.
"- Ya estas despierta – murmuró con seriedad. Haciéndola entristecer y tomar aire en silencio al poner una máscara de indiferencia – Si gustas puedo pedir tu transporte ahora."
"-Eso me ayudaría mucho – dijo dándole igual la espalda y tomando la frazada de la cama – tomaré un baño antes de irme."
"-Solo serán cien días – recordó con amargura."
"-Claro, pero yo te doy todo el tiempo que…"
"-Iré por ti en cien días."
"-No quiero eso – dijo al girarse y mirarlo molesta – estaré donde más quiero y ya te ayudé lo suficiente."
"-Si, a desahogarme – miró la cama y luego a ella con frialdad."
"-A mí también me ayudaste – murmuró avergonzada de su atrevimiento pero consiente que Ren se enfadaría aun mas."
"-Baja cuando termines – dijo al dirigirse a la puerta."
"-Descuida, lo haré muy rápido."
Escuchó como azotaba la puerta logrando que ella se dirigiera al baño. Lloró un poco y al salir se colocó un vestido que era al mismo tiempo un abrigo color azul claro que resaltaba sus atributos. Se aplicó gotas en los ojos pudiendo así despejar el color rojo en estos y al ponerse maquillaje pudo ocultar su palidez.
Consiente que estaba más que bien bajó con su maleta haciendo que Jun y Ren la observaran.
"-Tamao… ¿tu…?"
"-Fue un placer estar contigo Jun – sonrió."
"- Tamao – murmuró."
"-Vámonos – dijo Ren al tomar su maleta."
"-¿No me despediré de tu abuelo y madre?"
"-No te vas para siempre."
"-Eso es lo que tú crees – desafió."
Ren la miró molesto y tomándola de la muñeca se la llevó hasta la salida de la mansión.
"-Me lastimas – dijo al salir."
"- Escucha no tengo tiempo para berrinches de una niña. Ya dije lo que haré en cien días a no ser que estés ansiosa de otra sesión de sexo."
"- ¿Sesión de sexo? – repitió indignada para luego mirarlo molesta – una fue suficiente."
"-No fue solo una vez – dijo con seriedad – fueron tres y en todas me rogabas…"
"-¡Basta!, ¡Eso ya pasó!"
"- No lo creo. En cien días iré por ti – reiteró con frialdad."
"- Puede que ya esté con alguien más – retó con altanería – después de probarlo es muy probable que…! Ah! – se detuvo al sentir dolor en su muñeca cuando Ren la tomó con más fuerza."
"- Eres mía que te quede claro y pobre del maldito que toque lo que me pertenece."
"Ya no soy nada de ti – respondió al acariciar su muñeca pensando que aquel enfado en él solo era orgullo herido – esta farsa acabó."
Ren guardó silencio sin dejar de observarla con descaro y con total seriedad. Tamao sintió el calor de la noche anterior y rápidamente decidió irse al auto que le esperaba.
El chofer colocó la maleta en la parte trasera del auto y haciendo una reverencia al Tao salió de ahí.
Tamao no se atrevió a mirarle pero estaba segura que él la observaba. Iba en el asiento de atrás y no miró más que el frente del auto y cuando estuvo segura de haber salido de la propiedad de los Tao lloró en silencio.
¡Lo odiaba! Lo amaba tanto que le odiaba por ser tan cruel.
"-¿Estás seguro? – dijo la voz de Jun mientras él no perdía de vista el camino por donde el auto se había marchado."
"-Si quiero obtener esto, debo hacerlo – murmuró furioso."
"-Ren… - llamó cuando miró el rostro ensombrecido del chico."
"-Iré a revisar algunas cosas – dijo al pasar a su lado rápidamente."
"- ¿Le dijiste que la amabas? – preguntó deteniendo el paso del chico."
"- ¿De qué serviría? Solo quedaría como un idiota."
"-Pero… en cien días…"
"-Iré por ella como ya te lo expliqué esta mañana – la miró de reojo – ella aun es mi esposa."
"- Pero… ¿es que ella no firmó la anulación?"
"- ¿Cuál anulación? – preguntó el chico con una expresión cínica."
Tomó el micrófono y elevó su voz un poco mas hasta lograr aquella nota alta. Todos aplaudieron su don y al bajar del escenario varios sujetos se acercaron para alabar la belleza de la chica.
Tamao como siempre, sonreía con coquetería y frialdad dejándolos embobados y se disculpaba cuando a lo lejos veía a Yoh.
"-Una actuación perfecta – alabó dando un par de aplausos."
"- No es para tanto – rió encantada."
"-Ahora pareces tener más energía."
"- ¿Lo crees así? – preguntó con una leve sonrisa."
"- Por supuesto."
Ella esperó que aquello fuese verdad. Ya habían pasado casi tres meses desde su regreso. Su sonrisa se borró al recordar que aquel día era el número ciento diecinueve y no el día número cien como Ren había dicho. Nuevamente maldecía el tener una esperanza que se desvanecería igual que la primera vez.
"- ¿Deseas algo de tomar para celebrar? – preguntó al ver un camarero con bebidas."
"- No puedo – repitió – ya nos acercamos al verano – dijo al abanicarse con su mano y dejando notar su vestido azul marino que llegaba hasta sus rodillas, sostenido de unos delicados tirantes de plata para aquella presentación – además por eso traje este atuendo."
"-Por eso – levantó su copa sonriendo – y por eso también – señaló su vientre haciéndola suspirar."
"-Es difícil engañarte ¿no es así?"
"-Has bajado de peso y ciertamente – dijo sin atisbo de malicia – tus pechos están volviendo locos a estos sujetos y aunque tu vientre esté aun plano, no creo que sea por mucho – sonrió al notar la mirada impresionada de la chica – Recuerda que Anna estuvo embarazada."
"- Es curioso cómo te has vuelto experto con un solo hijo – habló en tono bromista – yo solo he tenido un mes para darme cuenta – sonrió al tocar su estomago."
"- ¿Será que el desmayo de aquel concierto fue el que te hizo pensar en ello?"
"-Eso y otros factores que no comentaré contigo – murmuró sonrojada al cruzarse de brazos – por lo general debería hablarlo con una mujer."
"-Tu solo hablas con tu medico – rió y miró el liquido de su copa – No se lo dirás ¿no es así?"
Yoh regresaba con el tema que la hacía enfadar y llorar últimamente, algo que pudo atribuírselo a sus hormonas.
"-Yoh – llamó en tono amenazante haciendo reír."
"-Esta bien, dejaré el tema pero ¿sabes? – Miró el elegante hotel en donde Tamao era invitada de honor – hemos terminado con la temporada y el contrato ¿Te parece si puedo pedirte un favor?"
"- ¿Si?"
"- Anna y yo queríamos, bueno – se sonrojó – tener un momento a solas y…"
".Cuidaré de Hanna – rió – no te preocupes."
"- ¿Te parece mañana? Solo sería por una semana."
"-Mañana está bien – sonrió y miró a su amigo aliviado."
Puede que se hubiese criado con él pero Yoh parecía más su amigo que hermano. Sonrió y esperó hasta que por la noche él la dejó en su apartamento.
Había decidido comprar uno desde el momento que supo que sería madre. Ahora tendría alguien por quien pensar y hacer muchas cosas. La idea de cómo sería el bebe la entristecía y alegraba al mismo tiempo ¿se parecería a él? ¿Cómo actuaría él si lo supiese?
Aquella pregunta la hizo enfadar. No, no lo sabría, aquel bebe era suyo y de nadie más.
Cuando supo que lo tendría lloró de alegría y supo que tendría un recordatorio de por vida con Ren pero aquel tesoro sería solo suyo y ya no estaría sola.
Al pensar en ello entró a su espacioso departamento e ingresó a un pequeño cuarto que preparó para aquel bebe.
Aun no se notaba pero sonrió con clara felicidad al tocar su vientre. Decidió ir a dormir y tener juguetes preparados para la llegada de Hanna.
"- ¿Desea hospedarse? – preguntó el chofer de aquel auto oscuro al estacionarse aquella mañana frente a un edificio de apartamentos."
"-Eso lo sabré dentro de poco.- dijo su voz fría al bajar del auto – pero lo más seguro sea que sí. Me hospedaré en el hotel de nuestra familia."
"-Como ordene – murmuró el hombre al arrancar y dejar a Ren Tao frente al edificio."
Ren miró el edificio y colocó las manos en su bolsillo. Llamó la atención en especial de las mujeres al observarlo con aquella ropa casual y su imponente imagen.
Entró y mirando al recepcionista le indicó el apartamento donde se hospedaba la joven. Se dijo que la información costó un par de billetes sabiendo que la chica deseaba privacidad pero bien había valido la pena.
Además aquel lugar era exclusivo y un poco de imagen también ayudaba a la causa. Hizo un gesto de fastidio ante lo estúpido que para él eran las personas. Bien podía ser algún asesino disfrazado y ellos le dejaban pasar.
Sacaría de aquel lugar a Tamao. Después de todo regresaba por ella.
Subió por el ascensor y se detuvo casi en el último piso, se acercó a una puerta al final del pasillo, tocó un par de veces y esperó escuchando algunos ruidos.
"-Hanna, espera debo abrir."
Empujó los juguetes un poco y abrió imaginando que a Yoh y Anna se les había olvidado alguna de las más de cien recomendaciones para cuidar de Hanna.
"- No creo que ya… - se detuvo y palideció al verlo ahí frente a ella – !R-Ren!."
"- Veo que te alegra verme – murmuró frio al notar aquella reacción cuando él ansiaba abrazarla – y veo que estas de niñera."
"-Por… una semana… - respondió de pronto cohibida al mirar al pequeño en el piso- Yoh salió de viaje con Anna."
"-Entonces, partiremos en una semana – entró arrogante como siempre."
"-Se supone que debes dejar que te invite a pasar."
"-No es necesario – afirmó altanero – debo admitir que me sorprendió que vivieses en un apartamento. Esta vez se me dificultó encontrarte."
"- Quería algo más estable – mintió."
"-Tienes ya un matrimonio – afirmó frío - ¿eso no es estabilidad?"
"-No para mí – desafió."
"-¡Tama…! Mamá – llamó entre balbuceos el pequeño quien hizo que ambos miraran el piso."
"- Hanna, lo mejor es que te lleve a la habitación y… - Se puso de cuclillas para estar a su altura y sintió de pronto el olor a galletas que el pequeño tenía esparcidas en el piso haciendo que su estomago se revolviera - ¡Dios! – dijo al correr al baño rápidamente tomando por sorpresa a Ren."
Cerró la puerta y supo para su mala suerte que sus arcadas se escuchaban un poco. Se detuvo en la pared y lavó su rostro y boca al mirar el lavado. Haló de la cadena y salió pálida encontrándose con un Ren Tao molesto y mirándole con más intensidad.
"- Estas enferma – afirmó."
"-No es...eso – desvió su mirada."
Ren se acercó hasta tocar sus mejillas para revisar su temperatura mientras el corazón de Tamao se estaba desbocando.
"-Estoy bien – respondió por lo bajo."
"- Estas más delgada – dijo casi para sí mismo frunciendo el ceño y de pronto mostrando una expresión preocupada, algo que hizo que el corazón de la joven se enterneciera."
"- Ren, estoy bien."
"-Lo estarás. Nos iremos pronto de aquí."
"-¡No!"
"- ¿Por qué no? ¡Maldita sea!"
"- ¡Tardaste ciento veinte días en regresar! – recriminó."
"-Veo que llevabas la cuenta ¿no se suponía que no te importaba?"
"- ¡Solo vete!"
"- No – respondió."
"-No te necesito."
"- Estas enferma – recriminó frunciendo el ceño"
"-¡No lo estoy!"
"- Claro, ya lo has demostrado – respondió sarcástico."
"- ¡¿Y de quién crees que es la culpa?!- Exclamó perdiendo la paciencia ante su tono."
"- ¿La culpa? – preguntó con seriedad."
"- ¡No estoy enferma, tonto! – respondió tocando su cabeza por el mareo - ¡Estoy embarazada!"
Harta, supo que al fin había soltado la bomba logrando la sorpresa en el rostro de Ren quien la observaba de arriba abajo.
"- ¿Qué?"
"- ¡Ahora estas sordo! – dijo al borde del llanto maldiciendo a sus hormonas."
"- ¿Cuándo…?"
"- ¡Solo he estado contigo esa noche, adivina!"
Si no hubiese estado tan molesta el rostro de sorpresa de Ren le hubiese parecido gracioso pero pronto aquel semblante tomó un matiz arrogante y una leve sonrisa se dejó notar en él. Se acercó a ella y tomándola de la cintura la colocó contra la pared, la besó posesivamente, con tanta ansiedad que Tamao estuvo a punto de responder pero él ya se había separado.
"- Vaya, y pensé en una amenaza... – la miró con altanería – ahora es obvio que regresaras conmigo."
"-Nuestro matrimonio esta anulado…- respondió aun debilitada y confundida por aquel beso."
"-No creo que seas idiota pero si muy ingenua y tonta – sonrió con malicia – solo tú eres capaz de creer que una anulación matrimonial se rompe con solo decirlo."
"- Espera un momento… – intentó protestar ofendida por sus palabras."
"-Vendrás conmigo y tendrás a mi hijo en el lugar que corresponde – exclamó con posesividad fría –Después de todo, eres mía."
Continuara…
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Comenzó a llorar sorprendiéndolo y asustándolo sin querer aparentarlo.
"- Por favor… - murmuró con seriedad e incomodidad – no llores, yo…"
"-¡¿Tu qué?! – gritó para luego sollozar."
"- ¿Quieres que diga la verdad? !si es así, puedo hablar sin problemas! - le encaró molesto de no poder consolarla."
"-¡No me interesa ya! Si me voy contigo solo será por el bebe – exclamó al girarse y querer marcharse más el agarre de Ren la detuvo – suéltame."
"- Estas muy alterada – dijo con peligrosa calma tomándola en brazos."
"- ¡Bájame! – exclamó molesta sin dejar de llorar."
"- Vaya parece que las hormonas te están afectando – sin una pisca de burla la miró detenidamente haciendo que ella lo mirase dubitativa – Fausto me explicaba aquellos cambios cuando su esposa se ponía de mal humor."
"- ¡Tu eres el culpable! – Dijo al fin molesta sin dejar de llorar - ¡Tú me has dejado así! ¡La culpa siempre es tuya!"
Ren rió esta vez con burla y superioridad haciéndola llorar y aferrarse furiosa a su pecho.
"- Lo haremos ahora mismo – susurró con malicia al oído de la joven."
"- ¿Q-Que? – preguntó dejando de llorar por unos segundos y mirarlo como si no hubiese escuchado."
"- Ya hace mucho que no te he tocado – entrecerró sus ojos arrogante."
"-No quiero que lo hagas– fue su respuesta fría."
"- Te aseguro que puedo lograr que lo desees ahora – dijo al buscar los labios y tomarlos sin permiso."
Hasta luego.
