Triste melodía.

Cap11. : Pasado


Se escuchó el timbre replicar una y otra vez haciéndola incomodar mientras sus ojos iban poco a poco abriéndose.

"- Sigue durmiendo – fue la voz que la paralizó."

Tomó asiento con rapidez en la cama y pudo ver como Ren se vestía frente a ella.

Todos los recuerdos se agolparon al cubrirse con la sabana. No podía creer que de nuevo estuviera en esas condiciones. Ellos llegando del parque, cenando, durmiendo a Hanna luego una pelea y… terminaban durmiendo juntos aunque la palabra "Dormir" no era la apropiada.

"- Estúpidas… hormonas – murmuró avergonzada, frunciendo el ceño y colocando un mechón de su cabello tras su oreja."

"- Duerme – repitió – yo atenderé."

Tamao miró el reloj y supo que apenas marcaba las seis de la mañana. Un miedo la invadió al imaginar si se quedaba y le obedecía. Si estaban despiertos era probable que algo llegaran a hacer y lo más conveniente sería ponerse de pie.

Ren ya había salido de la habitación y se dirigía a la entrada del lugar y fue en el momento que lo vio, que deseó matar al visitante.

"-Buenos…días – murmuró el joven que parecía un repartidor – son para la señorita Tamamura. – señaló el gran ramo entre sus manos."

"-No puede ser… - murmuró furioso al darse cuenta de aquel ramo - ¿de quién es el gesto?"

"- Lo siento señor – exclamó ya nervioso – es confidencial y…"

Ren tomó rápidamente aquel ramo. ¡El idiota de Marco no había aprendido nada! Le enfurecía que no pudiese intimidarlo para seguir con aquellas estupideces.

"- ¿Ren? – se escuchó la suave voz de Tamao quien salía a la sala con una bata ceñida a su figura, demasiado para su gusto cuando pudo notar que aquel chico se quedaba embobado viéndola."

Ren cerró rápidamente la puerta.

"- Toma – arrojó furioso el ramo en el sofá – creo que ese idiota no ha aprendido."

"- ¿Otro? – señaló - ¿de quién…?"

"- Marco – dedujo - ¿Quién mas podría?"

"-Para tu información – murmuró ofendida – tengo más de un admirador."

"- Y no lo dudo – la miró de arriba abajo – puedes apostar que ese chico ya te…admira demasiado. – frunció el ceño – te dije que te quedaras en la habitación."

"- No puedes obligarme – sentenció retándolo ya molesta de aquella actitud – Puedo salir si quiero."

"- Pero no así."

"- ¡No tiene nada de…! –se detuvo al no poder enfocar mejor y al parpadear. Algo que sin duda alertó de inmediato a Ren cuando esta buscó equilibrio."

"-Eres una tonta – le dijo cuando la sostuvo – tienes que descansar."

"- No es mi culpa… - murmuró sintiéndose impotente de su estado – este bebé consume mucha energía."

Aquel puchero tan infantil hizo que Ren olvidase aquel ataque de celos por un momento al depositarla en la cama.

Fue por un paño frío y lo colocó en la frente de la chica.

"- Estoy bien – repitió ya molesta por todo en realidad."

"- Claro – ironizó sabiendo que su mal humor era por su estado."

Jamas imaginó tener tantos contratiempos con la peli rosa. Siendo tan amable siempre, era extraño verle así. Aunque su actitud hubiese cambiado con los años, su embarazo estaba siendo el punto clave para su ánimo.

"-Mañana… debo ir con el médico - aclaró su garganta avergonzada."

"- Iremos – suspiró este – claro, si estas dispuesta a que hablen de cómo Hanna golpeará a algunos chicos."

"-Hanna es un buen chico – defendió – solo… es la genética – se refirió a Anna."

"- Claro – alzó una ceja."

"- Y eso significa… - palideció al tocar su vientre – tendré mucho cuidado con este."

Ren la observo de brazos cruzados en silencio cuando, sin despedirse, comenzó a salir de la habitación.

Ella se quedó ahí, mirando el techo con el aquel paño sobre su frente y el pensamiento que Ren Tao no parecía prestarle atención en lo absoluto.

Aquellos días habían sido los más extraños de toda su vida. Actuaban como si fuesen una pareja y no le gustaba en lo absoluto ¿la razón? Si se acostumbraba a ello pudiese ser que al final se llevara una decepción, como había ocurrido años atrás y esta vez sentía que no lo soportaría porque podía afirmar que Ren Tao la enamoraba más y más.

Solo quería quedarse ahí hasta que el mareo pasara. No deseaba estar todo el tiempo acostada.

Se dijo que había decidido darle una oportunidad a Ren. Para tratar de llevar un matrimonio. Más bien a ella le había enternecido todo de él y por ello había aceptado.

Pero… ¿Qué le esperaría una vez terminara esta semana? Volver a la mansión de los Tao no era algo por lo que se alegrara mucho.

El terror la invadía cada vez que pensaba en ello. Los recuerdos y todo lo ocurrido solo le advertían de lo que podría pasar.

Miró el anillo en su mano y su mirada se ablandó. Era exactamente igual, igual a la de aquella vez. De pronto recordar que a sus diecisiete años conoció al Tao pero hacía solo cinco años había ocurrido todo aquel horror la hicieron entristecer.


.


"- Voló muy alto– exclamó rascando su cabeza."

"- ¡Joven Yoh! – llamó la peli rosa asustada."

"- No se ha ido lejos… supongo."

"-P-Pero… ¡Esta allá! – exclamó creyendo la dirección que señalaba. – fue usted quien insistió."

"- Lo sé… solo deseaba verlo completamente extendido."

"- La señorita Anna se enfadará – palideció."

La risa de Yoh Asakura se volvió un silencio sepulcral al pensar en la reacción de su prometida.

Desde niños, se había anunciado un compromiso con ella. Y en un año se casarían al fin. Sin embargo cuando se dio una ceremonia en conmemoración a su compromiso oficial, se les entregó un objeto que parecía un pergamino.

Este estaba enrollado así que aquel día decidió por curiosidad sacarlo y ver lo que contenía.

El viento sopló y aquello salió volando.

"- ¿Cuánto tiempo se tardará Anna? – preguntó mirando a la joven de cabellos rosas."

"- Si no me equivoco – miró su reloj de pulsera – tenemos una hora."

"- ¿Tenemos?"

"- Le ayudaré a buscar – murmuró con energía."

"- ¿En serio? – sus ojos se iluminaron – gracias."

"-E-En realidad… temo que la señorita Anna… - susurró sonriendo con dificultad haciendo que Yoh suspirase sin culparla."

·"- Entonces tu busca hacía allá – señaló a las afuera de aquellos territorios."

"- ¿Allá? – preguntó temerosa."

"- Sabes bien como yo que no hay nadie."

"- P-Pero…"

"- Apresurémonos – sonrió al alejarse en una dirección más hacía la derecha."

Tamao quedó con una mano en el aire y la otra cerca de su pecho. Sabía bien que en las afueras del territorio Asakura solo existía una vieja mansión de ambiente rustico pero que sin duda alguna era tenebrosa.

Tragando saliva caminó lentamente hasta salir del patio delantero de aquella gran casa. Giró a la izquierda y se adentró al sendero que introducía el camino de aquel lugar.

Su respiración se aceleraba. ¡Aquel sitio era aun más aterrador en su interior! Arboles que crecían sin control, hiedras sin podar sin olvidar los arbustos que daban poco iluminación aunque aun estuviese el sol.

Suspiró una y otra vez y se introdujo entre los arbustos. Aquel lugar estaba a solo unos metros de su hogar. Siempre se solía decir que eran lugares inhabitables y que los dueños de esta, casi no venían a visitarla.

Miró frente a ella a lo lejos se erguía aquella gran casa que sin duda la sorprendía. No se veía tan mal y si alguien quitase algunos arbustos y la pintase un poco, pensó, fuera entonces acogedora.

Miró los arbustos y luego los arboles. Su vista no bajó hasta que por accidente vió un pedazo de papel atrapado en una de esas grandes ramas.

"- ¡Ahí! – dijo para sí misma con alegría."

Pensó por un momento ir por Yoh pero luego cuando el viento sopló, sintió temor por aquel trozo de papel. Si se soltaba de aquella rama se iría y perdería su oportunidad.

Suspiró aliviada al ver su atuendo. Unos pantalones vaqueros y una camisa con mangas color blanco. Suficiente para cubrirla si se daba algún incidente.

Suspiró y comenzó a subir por aquel árbol. Se sintió orgullosa de sí misma cuando llegó cerca de la rama que tenía sujeto el papel, recostándose en la gran rama en la que estaba para alcanzarlo.

Sus dedos rozaban el papel, ya casi lo tendría en sus manos cuando escuchó pasos y luego un fuerte gritó.

"- ¡¿Qué demonios haces?!"

Se aferró a la rama pero resbaló y cayó. Esperando lo peor cerró sus ojos hasta que se dio cuenta que sus piernas y pantalón habían quedado sujetos a ramas a solo centímetros del suelo.

Colgaba cabeza abajo y miró las piernas de alguien y luego subió un poco su cabeza para darse cuenta que frente a ella estaba un chico.

Se miraba furioso, sus ojos de un color dorado eran frívolos y la estudiaban mientras que sus vestiduras daban a entender que era un extranjero.

"- Y-Yo… - comenzó sin saber que decir."

"- ¿Quién eres? – Interrogó - ¡Habla! – gritó al verla tartamudear."

"- P-Perdone… yo solo…"

"- ¿Qué hacías acá? – volvió su pregunta al observarla como si nada."

"- ¿P-Puede ver aquello? – dijo con más alegría sabiendo que tenía una excusa – necesito… ese papel y…"

"- Te has metido en propiedad privada – murmuró frío sin mirar hacia arriba."

"- P-Pero se supone que no hay nadie y…"

"- Pero si hay alguien – dijo intimidándola."

"- ¿Quién es usted? – preguntó asustada."

"- Eso no te importa – soltó – solo baja de ahí y lárgate."

"- P-Pero…"

"- ¡Solo hazlo!"

Tamao asintió intimidada y comenzó a mover sus piernas y querer mover las ramas. Hizo un pequeño quejido al sentir sus piernas lastimadas por el golpe y ver como se había desgarrado aquel pantalón.

"- Quítatelo"

"- ¿D-Disculpe'"

"- Debes quitarte el pantalón si quieres liberarte – su rostro no mostraba emoción alguna pero el de la chica era otra historia."

Se había puesto completamente roja ante la idea.

"- ¡No puedo!"

"- ¿Pasaras la noche en la oscuridad? – preguntó de forma casi maligna – y serás blanco fácil para…"

"- P-Pero… - comenzó y se echó a llorar enfureciéndolo."

"- No seas estúpida, solo quítatelo y sal de aquí."

"- N-No sé cómo – exclamó indefensa."

El chico frente a ella la miró como si fuese un insecto, el más tonto del mundo por cierto, mientras se acercaba con una pequeña navaja que sacaba de su bolsillo.

"- ¿Q-Que…?"

"- Quédate quieta – ordenó mientras cortaba rápidamente los restos de aquella prenda al forzarlo desde la cintura."

Cayó al piso e intentó ocultar sus piernas con aquella camisa.

"- Lárgate – ordenó"

Dispuesto a marcharse él pudo notar el rostro cabizbajo de aquella chiquilla mientras en sus piernas se notaban magulladuras y cierto sangra miento.

Alzó una ceja y miró la altura de aquel árbol. En realidad era una suerte que no se hubiese roto el cuello o algún hueso.

Hizo una mueca de fastidio e incomodidad. Pero sabía que aquella chica no podía marcharse solo en braga.

Furioso al no tener otra opción, subió al árbol con una rapidez y destreza que sorprendieron a la chica en el piso.

¿Quién era aquel chico? Se preguntó cuándo comenzó a sospechar y temerle aun más. ¿De verdad viviría en aquel sitio?

Tuvo poco tiempo para formular una teoría ya que el sujeto estaba en el piso de un saltó desde la última rama y arrojó el papel en su regazo.

"- Esto te mantenía aquí – murmuró sin inmutarse – entonces ahora te largaras."

Tamao solo asintió avergonzada. Esperaría a que aquel sujeto se fuese y se podría de pie para huir, pero la sorpresa la asaltó cuando lo vio ponerse de cuclillas frente a ella.

"- Vamos adentro."

"- ¿Qué?"

"-No puedes largarte así. Te daré algo con que cubrirte – se puso de pie y le dio la espalda – camina."

Estaba adolorida, lo sentía, pero el hecho de escuchar aquello, le alegró inmensamente. Ella también quería irse pronto de ahí.

Como pudo, se puso de pie. Sus muslos sangraban un poco y comenzó a cojear de un pie. Estaba muy adolorida pero se armó de valor. El chico no era un pervertido tal parecía. No la observaba ni se giraba a verla. En todo caso, si fuese por ignorarla o respetarla, lo agradecía

Se sorprendió cuando lo vio acercarse a la casa y abrir la puerta.

"- E-Entonces… ¿siempre ha vivido aquí? – preguntó extrañada pero al no recibir respuesta calló avergonzada."

"- Quédate aquí – ordenó al mirarla de reojo y ver lo que él consideró un patético intento por cubrirse."

Tamao asintió y él se fue por varios minutos. Mientras ella movía sus piernas de un lado al otro al quedarse de pie. Deseaba irse y poder sentarse.

"- Si de verdad te duele, siéntate – dijo sin una pizca de amabilidad al regresar."

Volvió a cubrirse y se sonrojó ignorando aquel ofrecimiento.

"- Toma – arrojó lo que parecía ser un pantalón – por lo menos te cubrirá."

"- Gra-Gracias… - tartamudeó nerviosa mientras comenzaba a colocárselo. Se sorprendió que el pantalón le llegase hasta los tobillos dándose cuenta que era un estilo muy propio del extranjero."

Decidió no comentar del asunto. Sintió molestias en las piernas y decidió despedirse.

"- Muchas gracias – pudo articular."

"- Vete – ordenó al dirigirle aquella mirada que la hizo sentir escalofríos."

"- S-Si – murmuró."

Se fue de ahí no sin antes echar una mirada nuevamente a aquella enigmática casa y al misterioso habitante en ella.

Suspiró y volvió a la casa Asakura.

Días de pues de lo ocurrido y a hurtadillas, había regresado a aquel sitio con el pantalón en sus manos. Sabía bien que de habérselo mencionado a Yoh o a los demás, le hubiesen prohibido aquello pero le pareció que aquel joven deseaba guardar el secreto de su estadía o bien pudiese ser que se hubiese marchado y no le hubiesen creído.

Suspiró varias veces frente a aquella intimidante puerta antes de tocar, al hacerlo y no escuchar respuesta decidió girar el mango. La sorpresa la invadió cuando se dio cuenta que estaba abierto.

"- D-Disculpe… - cari gritó – Solo he venido a devolver… - miró a todas las direcciones pero al toparse con un bulto en el piso dejó caer rápidamente la prenda y se arrodillo."

Ahora de verdad estaba asustada. Tocó varias veces el cuerpo y notó que estaba caliente, demasiado.

Trató de girarlo y con certeza supo que era aquel extraño chico. Respiraba con dificultad.

"- ¿Qué es lo que le ha ocurrido? – preguntó al tratar de sentarlo."

"- ¿Qué haces aquí de nuevo? – frunció el ceño con dificultad mientras trataba de enfocarla. Al hacerlo mejor se levantó tambaleándose."

"- Está muy mal, recuéstese y…"

"- ¡Largo! – exclamó y tosió con fuerza."

Estaba tan delirante por la fiebre que lo más seguro es que no estuviese consiente del todo. Mordió su labio inferior y decidió tomarlo de los hombros y hacerlo recostar en el sofá y tal como lo supuso, él se dejó hacer.

Solo trataría de no hablar para no perturbarlo, de pronto, pensó en Yoh y su familia ¿sería correcto ir por ayuda?

Llegó nerviosamente a la conclusión que debía avisarle a alguien más. Se puso de pie y decidió salir pero el agarre del chico la detuvo.

"-Jun… - murmuró."

Parpadeó sin comprender ¿de quién era aquel nombre? ¿Sería el de una mujer? Aquello parecía lo más probable y fue entonces cuando supo que abandonarlo podría hacerlo empeorar.

Presionó sus manos una contra la otra cuando el chico la soltó. Sabía bien que no debía hablar o él se daría cuenta. Miró la puerta y luego al chico ¡No sabía qué hacer!

Le escuchó delirar algo incomprensible y tomando aire decidió hacer lo más sensato. Ir por algún paño.

No conocía aquel sitio y aquello la desesperó. Sacó de su bolsillo un pequeño pañuelo y buscando la cocina, lo empapó para regresar junto a él.

Se puso de rodillas y lo colocó en la frente de aquel chico.

Aquel joven sintió el toque y la tomó de las manos algo que hicieron que sus mejillas se colorearan.

"-Jun… - llamó este de nuevo mientras ella se debatía si podría reconocerla o no. En respuesta solo asintió con su cabeza haciendo que él la soltase."

Lo que estaba haciendo la metería en problemas, pensó, había mentido a Yoh que iría de compras.

Sus pensamientos se interrumpieron al verlo moverse incomodo.

Miró a ambas direcciones tratando de pensar que hacer y fue entonces cuando lo supo.

Él debía comer algo y tomar líquidos, sin olvidar quitar el paño frío cuando este se calentara.

Debía de hacer muchas cosas y se apresuró. Tomó un recipiente de la cocina y lo llenó de agua poniéndolo al lado del sofá donde pudiese empaparlo.

Regresando a la cocina, pudo ver que había cierta clase de frutas y decidió hacer papilla de estas.

Cuando regresó, se apresuró a cambiar el paño nuevamente y al ir por almohadones de los otros muebles, hizo que este estuviera en una posición en la cual pudiese comer algo.

Se sonrojó al saber lo que haría, le daría de comer pero este, aun con la fiebre pareció reaccionar. Tomó la cuchara y el recipiente y él comió lentamente.

"-Si debo comer solo debes decirlo – murmuró pero como respuesta solo pudo ver como aquella persona movía su cabeza afirmativamente."

Tamao miraba el reloj de pulsera una y otra vez. Ya tenía más de tres horas de retraso y solo esperaba que su familia no se asustase.

Hizo a un lado aquel recipiente vacio y esperó sentada en el piso a que el chico se durmiese cambiando así los paños y sin darse cuenta sus ojos se cerraron también.

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"- ¡Maldita sea!"

Aquella palabra furiosa la despertó. Frotó uno de sus ojos y miró frente a ella al chico que la miraba furiosa.

Asustada se hizo a un lado.

"- ¡Te dije que no regresaras! – gritó."

Tamao se cohibió aun más e intentó alejarse pero al hacer un mal movimiento sus piernas reaccionaron. No habían sanado completamente pero, aquel sujeto era de verdad aterrador.

"- ¿Qué estas planeando? – preguntó desconfiado al tomarla por el cuello de su camisa lastimándola."

Esta no se atrevió a responder más que para llorar un poco. La idea de haberlo dejado ahí enfermo de pronto le había parecido lo mejor.

"- Dime, ¿eres una de las tantas bobas que envía mi madre?"

"- ¿Q-Que?"

"-¿Deseas que se te pague?- preguntó fuera de sí."

Esperó respuesta pero solo consiguió un quejido y un sollozo. Miró a su alrededor y supo que ella le había ayudado en aquel momento. Ver a esa chiquilla al despertar le había puesto los nervios de punta.

La miró de arriba abajo. Esta vez dudaba que fuese obra de su madre porque la chica era una delgaducha sin gracia, normalmente solía mandarle bellezas y chicas mucho más llamativas.

La soltó y ella cayó en el sofá tosiendo.

"- ¿Por qué lo has hecho? – preguntó con frialdad pero con un tono más bajo. Solamente logró que la chica se alejara de él y desviase la mirada sin hablar."

Por alguna razón, que esa chiquilla le temiese le molestó más de lo normal.

"- Has entrado dos veces a esta casa, es normal que…"

"-E-El pantalón… - murmuró apenada señalando la prenda en el piso – vine… a devolvérselo…"

El sujeto observó la prenda y luego se volvió a ella, asustándola.

"- Gracias – murmuró sin emoción."

"-¿Ah? – parpadeó sorprendida."

"- ¿Eres sorda? – preguntó molesto intimidándola de nuevo."

"-N-No…"

"- Escucha… - murmuró y tocó su propia frente – mi fiebre bajó así que… - desvió su mirada incomodo de tener que hacer aquello – gracias."

Tamao asintió lentamente, pero aun así estaba en la esquina de aquel sofá. No se acercaría a aquel sujeto por nada del mundo.

"- ¿H-Ha… comido algo? – preguntó sin saber qué hacer."

El mencionado miró hacia el techo como si nada y negó con su cabeza.

"- ¿E-Esta solo? – preguntó con inocencia pero se asustó cuando este la miró con recelo."

Aquel chico en realidad le daba mucho temor, demasiado. Se sentía tan incomoda a su lado que como defensa usó sus habilidades.

"-S-Si gusta… puedo prepararle algo…"

"-¿Por qué lo harías? –Preguntó aun más desconfiado – esto se está volviendo molesto y extraño."

"- Ha estado enfermo – murmuró sin mentir y aquella firmeza y extraña generosidad molestó y sorprendió al chico – en cuanto lo haga, me iré o es que… ¿usted dejaría a alguien convaleciente morir?"

"-En primer lugar no estoy convaleciente y en segundo… tal vez sí."

Frío, se dijo, aquel chico era aterrador y demasiado frío. Decidió entonces ponerse de pie y encaminarse a la cocina.

"-Debo asustarme- ironizó el chico al cruzar sus brazos y reclinarse en el marco de la puerta al verla frente a la estufa – ya conoces la cocina. Bien has podido aprovecharte de algo…"

"- ¡N-No es justo! – Dijo con un puchero al girarse a él – yo solo venía a devolverle el pantalón cuando lo vi tirado en el piso. Quise ir por ayuda pero usted mismo me detuvo y me llamó Jun."

Le había reprochado todo aquello y como respuesta él aclaró su garganta y desvió su mirada levemente ruborizado, algo que a Tamao le había sorprendido mucho.

Ella se giró y decidió revisar la nevera. Encontrando lo que le pareció útil, comenzó a preparar sabiendo que estaba bajo la atenta mirada del chico.

Algunos minutos después suspiró por su trabajo y le llamó al pequeño comedor en la cocina aunque claro, el chico no había abandonado el lugar.

"- Veamos… - dijo con seriedad sentándose mientras la chica esperaba ansiosa a que probase – esto es muy extraño no, has puesto veneno ¿verdad?"

"-P-Para su información – se sonrojó ofendida – sé cocinar."

El chico suspiró. Todo se miraba bien pero aun desconfiaba. Probó los alimentos y se sorprendió.

"- ¿Ocurre algo? – preguntó preocupada que se hubiese pasado con los condimentos."

"- He probado cosas mejores. Pero no está mal – fue su respuesta arrogante al cerrar sus ojos y seguir comiendo como si nada."

Qué forma de agradecer, pensó, decidió sacudir sus manos y salir de la cocina pero la voz fría la detuvo.

"- Te contrato entonces."

"- ¿Me qué?"

"- Te contrato. Desde ahora serás mi cocinera."

"-E-Espere un momento – exclamó – No puede decir eso como si nada. No puedo venir…"

"-¿Por qué no?"

Se puso nerviosa en aquel momento. Él le causaba también desconfianza y temor.

"- No te gritaré – prometió – si no te lo mereces – reiteró arrogante sorprendiéndola por su ego – y solo será temporal."

"-Yo… vivo con los Asakura – murmuró causando la completa atención de aquel chico – está muy cerca de acá. No creo que ellos dejen que yo…"

"-Tu nombre – exigió."

"-Ta-Tamamura Tamao – respondió apenada."

"-No tienes el mismo apellido."

"- Soy… - murmuró cabizbaja – adoptada."

El joven guardó silencio por largos minutos poniéndola nerviosa.

"- Ren"

"- ¿Hm?"

"-Mi nombre es Ren."

"-Mucho… gusto – hizo una reverencia mientras una duda le asaltaba ¿Por qué no mencionaba su apellido? Al final, dejó pasar aquello."

"- Entonces, ven mañana."

"-N-No puedo – reiteró."

El extraño joven guardó silencio y al ver que no hablaría mas, ella se marchó temerosa de que pudiese decir algo más.

Ya era muy tarde aquel día. Cuando regresó no comentó nada de su extraño encuentro pero pasado algunos días miraba a aquella dirección ¿era probable que hubiese recaído? Le preocupaba ya que después de todo era un ser humano.

Los días continuaban pasando y fue cierto día, cuando ella regresaba de hacer las compras que encontró al chico sentado en el piso frente al señor Mikihisa, quien era su padre adoptivo.

"- ¿Qué…?"

"- Así que lo conoces – murmuró con seriedad aquel hombre quien parecía mirar al chico con recelo. - ¿Es verdad que prometiste trabajar para él?"

"- ¡Yo no dije…!"

"-Verá – comenzó el chico sin prestarle atención – soy el encargado de mantener la casa hasta que los Tao regresen – mintió – solo será por poco tiempo."

Tamao miraba sin saber que decir. Mikihisa lo era todo para ella en aquel momento y cuando el sin vergüenza chico lo convenció diciendo que ella había irrumpido en propiedad privada, este decidió dejarla trabajar por poco tiempo solo por las tardes.

Era como si supiese que no podría negarle nada a su padre y la razón era que él la había recogido cuando fue abandonada. Y aquello merecía lo que ella consideraba un pago.

Cuando todo quedó arreglado. El hombre solamente le recordó regresar temprano para practicar y fue entonces que cierto día mientras preparaba la cena para aquel chico este pregunto.

"- ¿Qué es lo que practicas?"

Era extraño que le hablase mucho o quisiera saber algo de su vida. Encantada de responderle, dijo:

"- Mi padre… - murmuró – quiere convertirme en cantante."

El chico la miró de arriba abajo sin aprobación causando la incomodidad de la chica.

"- ¡N-No me mire así!"

"-¿Él quiere o tu quieres?- preguntó sabiendo que la chica era manipulable."

"-B-Bueno – se sonrojó – es mi sueño."

"- Extraño – balbuceó para luego quedar en silencio."

Era frío, actuaba como si nada le importase y no hablaba de él o de qué hacía ahí.

Las semanas pasaban y ella se había acostumbrado a ir todos los días a aquella casa. Yoh le había conocido junto a Anna y de pronto aquel chico de cabellos violáceos y de porte elegante se enfadaba porque tenía más visitas de las que deseaba y fue aun más cuando Yoh y Anna lo hacían seguido.

Sin darse la más mínima cuenta, ella sonreía porque él ya no estaba solo y podía asegurar que no se sentía solo.

De pronto, él la sorprendía mirándolo y ella apartaba la vista avergonzada. No supo que le ocurría y así transcurrieron sus días de confusión.

Supo, tiempo después, que el chico era dueño de aquella casa y pertenecía a una familia acaudalada y fue en ese momento que se decepcionó. Se decepcionó por el hecho que se sentía atraída por él y estaban en situaciones muy distintas.

No mostraba nada de interés a ella. Pero sabía bien que cuando tropezaba o caía algo solía ingresar a la cocina y mirarla para ver si se había lastimado.

Como cuando había quebrado un vaso de cristal y su mano estaba cubierta de sangre. Él la vendó rápido, la reprendió y le dio una palmada en la cabeza.

Y ella quedaba ahí con su rostro ruborizado y soñando despierta.

Parecía que de pronto se habían acostumbrado a estar solos en aquella casa. A tener visitas con Yoh y Anna, a esperarlo cuando este salía a entrenar y a irse ella cada noche a su hogar.

Cierta vez llegó por la tarde, como todos los días, y al abrir la puerta encontró a una despampanante mujer quien abrazaba a Ren por la espalda, algo que la hizo entristecer.

Él la presentó como Jun y fue entonces que ella se cohibió aun más. Ren parecía darse cuenta de ello y le reiteró que aquella chica era su hermana.

Esta era una preciosa joven de cabellos verdosos y de impecable vestiduras.

"- ¿Qué te ocurre con ella? – preguntó alzando una ceja al verla maravillarse por su hermana."

"-Es muy hermosa – sonrió – desearía ser como ella."

"- ¿Para qué?"

"- Pues ¿no cree que atraería miradas? – bromeó con inocencia."

"- ¿Y para que deseas eso? – preguntó con más seriedad de la acostumbrada."

"- T-Tal vez…- unió sus dedos índices completamente ruborizada – para poder atraer a la persona que me gustase y…"

Escuchó el ruido de la silla moverse sorprendiéndola. Ren Tao se había puesto de pie furioso y se había marchado de ahí ignorándola. No comprendía aquello pero el resto de la semana había pasado furioso con ella algo que la hacía entristecer.

Lo que ella consideraba poco tiempo de pronto se volvió rutinario al pasar dos años seguidos. Era año nuevo y el cumpleaños de Ren.

Decidió preparar una gran cena y un pastel para aquella ocasión.

Tarareó algo que llamó la atención de Ren quien de pronto parecía incomodarse con la cercanía de la chica.

Tamao estaba creciendo y su cuerpo parecía ponerse tan atractivo como su voz. Él lo estaba notando y le molestaba.

Ella sin embargo notaba su alejamiento. La entristecía y pensaba que él ya no la deseaba en aquel lugar.

Él Siempre había notado su presencia, se sentía extraño cuando ella llegaba a hacer cualquier tontería a su casa pero ahora… le atraía de forma distinta.

Carraspeó al sentir su aroma cuando ella colocó el postre en la mesa y molesto, se puso de pie.

Tamao se disculpó con aquellos en su mesa, tanto, Jun Anna e Yoh escucharon como la peli rosa afirmaba que se le olvidaba algo más.

Y fue así como pudo ir a la habitación del Tao. Abrió lentamente aquella puerta y su corazón se aceleró al verlo sin camisa.

Con el tiempo supo que estaba enamorada de aquel arrogante y mal educado joven pero, supo que su atracción crecía al verlo ya adulto.

"- Bajaré pronto. Puedes irte – fueron sus palabras frías al ponerse una camisa."

Tamao lo observó tristemente. Ya no era como antes, ahora él ni siquiera estaba cerca cuando ella estaba en la cocina.

La idea que ya no le agradase la ofendía, asustaba y entristecía.

"-La… señorita…"

"-Llámala por su nombre – ordenó sabiendo que últimamente le exigía aquella confianza."

"-Jun… me habló que su madre… - murmuró recordando solo haberla visto en una ocasión – traerá a sus posibles prometidas – dijo con un hilo de voz al sentirse desdichada cuando había escuchado aquello- Temo que eso causará problemas y lo mejor… es que me vaya."

Las palabras hicieron que él la mirase molesto.

"-No tienes que irte – ordenó – solo son estúpidas chicas."

"- Pero… puede ser que una de ellas… - no supo como terminar, le dolería mucho saber que él escogiese a alguna."

"- Una de ellas puede que llame mi atención ¿Qué importancia tiene?– preguntó frío."

"- ¡Mucha! – reiteró destrozada con la idea."

"- ¿Qué demonios te ocurre?"

"- ¡Me ignora! – Reprochó a punto de llorar – Ya no se acerca mucho a mi, de seguro espera a alguien. Lo mejor es que me vaya de aquí."

"- No digas tonterías – dijo entre molesto y sorprendido por las palabras de la tímida chica - ¿Qué importancia tiene que espere a alguien?"

"- ¡Es porque lo quiero! – soltó con lagrimas para luego tapar su boca de inmediato y salir huyendo de la habitación."

"- ¡Espera! – ordenó impactado por aquellas palabras tan directas y extrañas."

Corrió avergonzada de su estupidez. Pudo sentir cuando chocaba con Jun quien parecía haberla escuchado. Retrocedió y siguió su camino.

Y por primera vez en años no había ido a la casa de los Tao. Se sentía avergonzada y supo que a Ren no le importaba sus sentimientos al no haberla buscado ni para rechazarla.

Mikihisa notó como aquello afectaba a Tamao y molesto, le pidió más prácticas.

Sumisa, aceptaba aquello y trataba de perfeccionarse en lo que consideraba aun su sueño.

Pasaron las semanas y al final, decidió darlo por terminado. Ren no aparecería y no había vuelta atrás. Entristecida, decidió tratar de olvidar aquello. Debía entender que no era el tipo de mujer para alguien como él.

Un día bajó como todas las mañanas de su habitación y escuchó una voz familiar que la hizo esconderse tras la puerta para escuchar un poco.

"-¿Porqué hablaras con Yoh? – preguntó Anna fríamente al joven de cabellos violáceos que estaba frente a ella."

Tamao sintió que su corazón se aceleraba al verlo de nuevo. Estaba tan apuesto como siempre.

"- Necesito que hable con Tamao – desvió la mirada."

"- ¿Por qué no hablas con ella?"

"-No me escuchara – murmuró incomodo."

"-Ah – dijo sin emoción - ¿es por la confesión?"

Tanto Tamao como Ren en sus lugares se ruborizaron. Parecía que todo mundo les había escuchado.

"- Escucha, no es…"

"- Habla con ella – murmuró - ¿Acaso no sientes algo?"

La pregunta hizo que ella se asustara. Mientras Ren molesto por el interrogatorio respondió.

"- Quiero que hable Yoh con ella. Yo no puedo corresponderla."

Al fin… murmuró sonriendo con tristeza. Escuchó al fin aquella respuesta que la hizo derramar lágrimas en silencio.

"-Díselo entonces – ordenó – ella lo entenderá. Solo explícame que es lo que no te atrae."

Supo Ren en aquel momento, que la sonrisa de Anna era doble sentido. Presionó su puño al saber que era obvia su atracción por la peli rosa.

"- ¡Nada! – respondió frustrado – es una tonta, torpe, siempre cree que su presencia es necesaria cuando solo es una molestia…"

Un pequeño sollozo paralizó a ambos y un cuerpo alejarse asustó al chico.

"- ¡Maldita sea! – Gritó a la rubia -¿sabías que estaba ahí."

"- Claro que no – murmuró con seriedad calculadora – iré por Yoh, tu – ordenó síguela."

Molesto por la insolencia de la chica, obedeció y se apresuró.

Avergonzada por todo se adentró al bosque a las afueras de aquellos territorios sin pensar en nada más que en huir.

Sintió cuando resbaló y se lastimaba un tobillo. Este dolía mucho pero se echó a llorar por todo lo demás. Deseaba que si la encontrasen por lo menos fuese sin una lágrima en su rostro.

Comenzó a llover un poco y por aquel frío supo que no estaba "en mejores condiciones". Todo conspiraba contra ella.

"- ¡Eres una idiota! – se escuchó la voz que la volvió en sí."

Agitado se acercó al verla en el piso.

Ella inclinó su cabeza avergonzada que él la viese en aquel estado. Ren preguntó una vez más sobre cómo se sentía y al verla tan apenada supo que no respondería.

"- No… - intentó separarse pero este solo murmuró algunas maldiciones sin obedecerla cuando la tomó en brazos."

La llevó hasta su casa, la depositó en el sofá y salió un momento de la sala.

"- ¡Tamao! – Exclamó una Jun aliviada al verla – está muy inflamado – miró su tobillo- ¿Qué te ha ocurrido? – preguntó al verla acostada y con magulladuras."

"- N-No quise…"

"-Calma – sonrió al verla llorar – que bueno que has vuelto."

"- Y-Yo… – murmuró cuando limpió sus mejillas."

"- Ren ha estado de mal humor todos estos días – sonrió – no sabía el modo de cómo ir de nuevo por ti."

"- No es cierto – murmuró con tristeza."

Jun puso las manos en su cadera y en cuanto su hermano regresó, le envió una mirada de reprobación, sospechando que lo más seguro es que Ren hubiese hablado de más.

"- Iré por prensas calientes."

"-He hablado a la casa de los Asakura – miró a su hermana y a la joven en el sofá – en cuanto regrese Yoh se le avisará que te he encontrado. Vendrá hacía acá."

"- ¿Con quién has hablado?"

"- Con Anna – dijo a su hermana sabiendo que Mikihisa era capaz de matarlo."

"- Muy bien. Regreso."

Cuando estuvo seguro que Jun abandono el lugar, Ren tomó asiento en el sofá a un lado de la peli rosa.

"- ¿En qué demonios pensabas?"

"- Soy torpe, ya lo sé – recordó sus palabras al tomar asiento con dificultad."

El vestido que andaba se hacía transparente por la humedad mostrando sus crecidos pechos, la prenda se había corrido hacía arriba mostrando sus piernas mientras que su cabello ahora largo por los años la hacían ver…

"-Maldita seas – recriminó - ¡Ya no uses mas vestidos!"

"-¿Qué? – parpadeó sin comprender."

"- Ni siquiera te das cuenta."

"- ¿Qué no le agrado? – preguntó con lagrimas- ahora lo sé´."

"- ¡No es eso! – exclamó frustrado."

"- E-Es… malvado – murmuró avergonzada – no sé porque dije aquello, pero en realidad yo no le… - calló cuando los labios del chico la besaron por primera vez."

Era cálido y tranquilo, era como siempre imaginó que sería. Él se acercó y ella lo rodeó con sus brazos mientras él sentía el cuerpo de la joven, algo que logró que se separara de una vez.

"- No hagas eso – amenazó al verla agitada, con sus labios rosas y su rostro embelesado."

Ella tocó sus labios sin entender. Lo miró a él y luego mordió su labio inferior.

"- ¿Por qué me ha…? – preguntó en un hilo de voz."

En aquel momento, Yoh Asakura entraba a la mansión agitado en busca de Tamao.

La joven le reiteró que estaba bien y a salvo gracias a Ren quien desviaba su mirada con seriedad.

Ella no lo supo interpretar pero este, luego de algunas horas, le pidió que volviese en cuanto se recuperara.

Y así fue, semanas después regresó con más ánimo sin volver a preguntar sobre aquel beso a Ren pero cuando se quedaban solos, este la miraba, se acercaba y le besaba para luego actuar como si nada.

Pensó que hasta para aquello, Ren Tao era demasiado extraño. Pasó un año más en el que ella no comprendía aun cual era su relación con él y ella enamorada aceptaba aquello sin reproche alguno.

Cierta tarde, este, aclarando su garganta como si se le dificultase hablar, le pidió salir.

Avergonzada, nerviosa y feliz asintió sabiendo que sería su primera cita oficial.

Salieron juntos a la ciudad. La invitó a comer helado que ciertamente era lo que más le agradaba mientras su hermoso abrigo llamaba la atención de la mayoría ahí.

"- No vuelvas a ponerte algo tan ajustado – ordenó."

"-¿N-No te gusta? – preguntó con inocencia sabiendo que la opinión de él era ahora la más importante. Aquello lo sorprendió y sintió una pequeña satisfacción masculina por ello."

"- Si – asintió mirándola de una forma que la hizo sonrojar – pero…- miró a su alrededor "

Tamao no comprendió y fue cuando giró para ver a qué se refería Ren. En ese instante vio a lo lejos una pequeña joyería.

"- ¡Qué lindo! – sonrió con inocencia."

Ren se acercó, sabiendo que aquella clase de cosas solía gustar a las mujeres.

"- Ese – murmuró – es el más lindo.- señaló con alegría al ver el delicado anillo con una pequeña piedra que parecía una esmeralda."

"- ¿Por qué lo dices? – preguntó al mirarlo. Era el más pequeño y el que pasaba mas desapercibido."

"- De seguro, es el que menos atención llama – murmuró casi con cariño – nadie le querrá pero para mí es el más lindo."

"-Solo tú eres capaz de sentir compasión por eso – negó con su cabeza."

"- ¡No es eso!"

Tamao comenzó explicarle la metáfora pero este solamente miró el objeto con detenimiento.

Luego de aquella tarde que para ella fue la más feliz de su vida regresaron por un camino que se dirigía al parque.

De pronto iban ya muy callados. Lo miró una y otra vez pero este parecía ir preocupado y pensativo. Miró sus pisadas mientras caminaban entre los arboles de ese parque, girando sobre sus pies dirigiéndose a Ren notándolo tan serio como siempre.

"- C-Creo… que nunca me cansaré de lugares así – murmuró avergonzada tratando de romper el hielo."

Él la miraba tan fijamente, como si fuese la primera vez logrando así que ella se cohibiese completamente.

"- ¿T-Tengo algo en el rostro?"

Le oyó suspirar y como de pronto, él miraba un árbol cercano como si fuese lo más interesante de ese mundo.

"- Cásate conmigo."

"- ¡¿Qué?! – gritó."

"- ¡Baja la voz! – reprendió al ver que llamaban la atención. Desvió su mirada avergonzado – solo respóndeme."

"-¡Ca-Casarnos!"

"- ¿Me quieres o no? –preguntó arrogante al acercarse."

"- T-Te amo – corrigió embelesada logrando que el aclarase su garganta sintiendo como su corazón se aceleraba ante lo dicho por ella."

"-Quiero casarme contigo – murmuró con seriedad."

"- Si… quiero – murmuró inclinando su cabeza – yo… - intentó decir algo mas pero este ya la estaba besando."

De pronto, su ahora mayor sueño se volvía realidad. Él le correspondía, él parecía amarla y ahora se casarían.

Aquella misma noche Ren se encargó de pedir su mano no recibiendo la aprobación de Mikihisa.

Por primera vez, sin importarle aquello, Tamao aceptó casarse con Ren con o sin su consentimiento.

Los meses pasaban y Jun emocionada con los preparativos, pudo lograr que la peli rosa se probase aquel hermoso vestido blanco de cuello mao, sin mangas y con la espalda descubierta.

Dejó sus cabellos sueltos mientras le colocaba el velo.

"- P-Pensé que ustedes usaban otra clase de…"

"-Habrá dos ceremonias – sonrió - ¿acaso el vestido occidental no te agrada?"

"- ¡C-Claro que sí! – afirmó ruborizada."

"- Muy bien – dio dos aplausos – te ves preciosa, pero creo que hace falta las zapatillas."

"-J-Jun… -sonrió e intentó detenerla pero esta ya se había marchado."

Avergonzada, se miró en el espejo y giró para poder apreciarse mejor. Sin darse cuenta estaba sonriendo y fue entonces que por el espejo pudo ver a Ren Tao.

Se había apenado tanto que se quedó sin palabras mientras este se quedaba sin palabras por la imagen de Tamao.

"- Yo…"

"-Lo lamento – murmuró – Jun dejó la puerta abierta y…"

Ren la miró con seriedad. Se acercó y tomándola de la cintura la besó. En esta ocasión, ella supo que era distinto, algo en aquel roce era distinto. Se abrazó a él y lo más extraño era que, este no se separó de ella. Se dejó llevar y de pronto la acercaba más.

Era nuevo, se dijo, al sentir la necesidad de acercarse más a él y no separarse. Su respiración se aceleraba y de pronto sintió que lo deseaba junto a ella de una forma que la avergonzó cuando se separó agitada.

"- ¡Ren! – le llamó indefensa sin comprender que estaba frustrada. Se aferró a él ocultando su rostro en su cuello."

"- Así que al fin lo entiendes – murmuró frío e igual de frustrado."

"- ¿Por qué dices…?"

"- Te deseo – murmuró – y tu igual."

"-¡Yo no…!"

"- Es un intento muy pobre el negarlo – susurró en su oído – en cuanto nos casemos podré tenerte."

Esa promesa intima le hizo desear mas el día de su boda.

"- Te amo… - murmuró embelesada."

Ren no respondió pero la miró de una forma que hizo que el corazón de la chica saltase de puro gozo y se diese cuenta que deseaba protegerla de todo hasta ese día.

Estaba frente al altar y él no venía. Todo en ese sitio miraban la escenas con pena mientras Tamao, avergonzada deseaba esperarlo un poco más.

Ren había estado de viaje días anteriores y supo por Jun que su padre habló con Ren dos días antes de su boda.

Después de aquello se notaba distante, se enfurecía por todo, de pronto todo lo que hacía ella estaba mal y actuaba como si no soportase verla y aquel día, después de esperar tres horas, él no se presentaba.

Devastada, se había encerrado a llorar pero pronto la preocupación la embargo. Jun, quien no sabía del porqué el retraso de su hermano, empezó a pensar lo peor y Tamao también.

Intentó comunicarse con todo conocido de Ren, después de todo era una persona influyente. Jun también ayudaba pero no había rastro.

Dos semanas después, cuando la preocupación y el miedo la embargaban escuchó el teléfono.

Tamao no abandonó la búsqueda pero regresó a la casa de los Asakura cuando Jun regresó a su país natal.

"- Diga – murmuró cabizbaja."

Escuchó una respiración y luego la voz fría del Tao.

"- Eres tú."

"- ¡Ren! – Dijo sonriendo, sosteniendo el auricular como si fuese lo más valioso y sintiendo sus lagrimas correr de felicidad – Ren, ¿Dónde estás? ¿Estás bien? ¿Qué ha…?"

"- ¡Calla! – gritó sorprendiéndola – Pensé que para este momento lo habrías entendido."

"- ¿Q-Que?"

"- Se me ha comentado que estas buscándome. No lo hagas."

"-P-Pero…"

"- No me presenté ese día porque recapacité. No deseo hacerlo – dijo en tono gélido – me parece una pérdida de tiempo teniendo candidatas mejores y de sobra. Necesitaba un matrimonio para conseguir mi estatus en la familia y se me notificó que no es necesario ahora, entonces… ¿para qué te necesito?"

"- R-Ren… - murmuró en un hilo de voz – pensé que…"

"-Imaginaste - continuó – nunca prometí nada. Estoy seguro que si hubiese insistido mas te hubiese tenido sin casarnos esa noche. Es lo único de lo que me arrepiento. Imagínate, un revolcón gratis."

Tamao escuchaba incrédula aquello. No, el no podía ser Ren.

"- Tú… no… - se quebró al sentir las lagrimas resbalar por sus mejillas."

"- Eras una mujer estúpida y de poco temple. Dime ¿piensas conseguir algo con eso? Ni siquiera puedes comer sin pedir el consentimiento de alguien."

Sin saber que mas hacer. Al sentir que su mano temblaba, comenzó a colocar el auricular en su sitio para luego echarse a llorar.

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"- Has ido demasiado lejos – dijo la suave voz de Jun Tao al verlo colgar mientras los cabellos del chico ensombrecían su mirar - ¿es lo mejor?"

"-Él dijo que así sería – murmuró al darle la espalda."

"- Pero la amas – afirmó y pudo ver como los hombros del chico se tensaban y sin más que decir se marchaba de ahí."

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"- Tamao – llamó la voz del hombre que ahora la veía comer en aquel comedor – han pasado dos meses, creo que es hora que te recuperes."

Tamao asintió sumisa ante la mirada calculadora de aquel hombre

"- Comenzaremos las practicas. Ya he concretado una presentación."

"- ¿E-Es enserio?"

"- Será fuera de este lugar, nos mudaremos."

"-Pero…"

"-¿Deseas seguir aquí? ¿Deseas ser una burla siempre? O aprenderás a tomar las riendas."

Estaba dolida, estaba tan ofendida, estaba cansada que la viesen y comenzaran a tener pena por ella y fue en ese momento que lo decidió. Su sueño era ser una cantante y lo haría como fuese.

Su padre supervisaba cada ensayo, cada momento y le enseñaba cosas que debía aprender. Gracias a malos entendidos y a momentos de prueba pudo conseguir su carácter y le motivaba conseguirlo cada vez que recordaba las palabras de Ren Tao.

Pasaron los años y pronto se encontraba entre las artistas clásicas más solicitadas. Coqueteó para conseguir cosas y lo consiguió rápidamente. Su cuerpo ahora era más detallado en las curvas y crecía en los lugares exactos.

Llegó un momento en que lo tenía todo y ella lo sabía, así que no tenía porque sufrir. Entonces aquel sentimiento por Ren se convirtió en un profundo rencor, algo que jamás perdonaría pero, sus desdichas no terminaban ya que en cierta ocasión luego de un concierto se le avisó que su padre estaba muy grave en el hospital.

Tanto Yoh como ella se apresuraron y cuando pidió hablar a solas con la peli rosa solo pudo murmurar un "lo siento" antes de dejarse vencer.

Ella no lo comprendió pero parecía que Yoh lo miraba con lastima. Como si entendiese todo.

"- ¿Qué quiso decir? – preguntó la elegante mujer a su hermano luego de limpiar un par de lagrimas."

"- Solo se disculpó – murmuró – creyó que lo odiarías…"

"- ¿Por qué lo haría? – exclamó confundida."

"- Desde ahora – sonrió cambiando el tema – me parece que seré tu representante. Solo pido respetes su memoria."

"- Antes de su estado crítico… se me notifico que habló con alguien por teléfono ¿a quién le hablaría?"

Yoh negó con su cabeza y miró la habitación donde había estado su padre. Había cometido muchos errores pero en el fondo, ese anciano solo pensaba en ella y no era él el indicado para decirle la verdad.


Continuará….


N/a: Bueno bueno aqui otro cap. larguito porque quería explicar, claro, como un resumen XD y obviamente desde el punto de vista de nadie, bueno mas de un solo personaje.

espero este cap les guste y muchisisismas gracias por leerme:

Yuki monyooki:. conchito:.:.: gabe logan.:..Elys

la verdad espero actualizar el otro viernes y es que la razon es que como que me descuidé en una materia esta area y pues waaa tengo que hecharle ganas por que la reprobé. así que esperando que sean pacientes trataré de hacer lo posible por actualizar el viernes.


Proximo cap:

"Regreso"


Hasta luego...!!!