Autor: Okiro Benihime.
Clasificación: K+.
Género: Amistad, Romance, Drama, Humor.
Advertencias/Aclaraciones: Este es un fanfic AU (Alternative Universe – Universo alterno), y habrá OoC (Out of Character – Fuera de carácter). Así que desde ya voy avisando que muy a mi pesar alteraré un poco las personalidades de ciertos personajes para que encajen en la historia.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, pero esta historia es totalmente mía y la hago sin ánimos de lucro. Prohibido el plagio, piensa un poco y crea tus propias historias, es más divertido, créeme.
Uchiha-Dani-Uzumaki: ¡Jajaja! xD ¡Sólo un poco! Jaja. Algo así… ¡Ey, no me leas la mente! Ya, no quiero spoilerear, pero algo de razón tuviste en ése comentario ewe… ¡Gracias por leer! Se aprecia muchoooow :3
Marcia Andrea: Me alegra que el experimento de las personalidades haya resultado bien xD Es que me es imposible escribir sin OoC, para colmo, se me hace que siempre lo estoy cometiendo D: Trataré de sorprenderlos un poco con los capítulos, ya sabes, que no sean siempre lo mismo (: ¡Muchas gracias por leer y comentar!
Kyraa: ¡Sí! Yo también espero que sean muuuuchos, ya sabes, espero llegar algún día a los veinte o treinta y tantos :D Sería genial. Vaya, me hace muy feliz que te guste mi ff (: ¡De veras! Por supuesto ~ No pienso dejar este fic colgado, lo seguiré cueste lo que cueste :'D Lol, ¡no! Aunque sería interesante… Okno, no voy a hacerlos nekos, puedes quedarte tranquila (; ¡No te preocupes! Me encanta que me hagas preguntas xD ¡Muchas gracias por leer y comentar! Beshoss ~
Niadevilsmile: ¡Wii! ¡Nueva lectora! :D Me alegra que te guste, y gracias por seguirlo (: Se aprecia muchísimo el que leas y comentes, ¡de veras! ~
Capítulo cuatro: Sasuke Uchiha.
Ino y él… Eran vecinos.
Cerró la puerta de su casa dando un portazo y lanzó el séptimo (de seguro habían sido más, había perdido la cuenta) suspiro del día. Estaba atónito, completamente desconcertado. Pero nada le sorprendía más, que la cantidad de cosas que habían sucedido ésa mañana. En un abrir y cerrar de ojos, se había enterado que aquella rubia fastidiosa era su nueva compañera de escuela, y para dar el golpe final, su vecina. ¿Había sido aquello un acto de la buena fortuna o solamente el primer eslabón de una cadena de desgracias? Realmente no lo sabía, y no estaba muy seguro acerca de querer averiguarlo o no…
Resignación, de aquello estaba hecho el octavo —no sería el último— soplido. Tratando de calmarse, cerró los ojos un segundo. Bueno… Ya sabría cómo manejar el asunto, siempre terminaba por averiguarlo, así que sólo se preocuparía por relajarse y continuar como si nada, seguir su rutina habitual (aunque algo le decía que ya no podría volver a decirle "habitual" a nada) y actuar indiferente.
Siempre era así, y le iba relativamente bien. No pensaba permitir que una extraña muchacha derrumbase esa inmensa barrera de acero reforzado que era su orgullo.
Se quitó los incómodos zapatos de cuero azabache y estiró sus dedos, aún encerrados en aquellas medias de algodón. Se acomodó en las pantuflas grises con forma de gatito compradas por su madre, que a pesar de tener un diseño vergonzoso, eran exageradamente cómodas. Colgó su mochila negra en el hombro derecho, llaveó la puerta principal de la casa para luego colgar la llave en unos pequeños ganchitos plateados ubicados en la pared y se dirigió a su cuarto, escaleras arriba.
Al entrar a la imponente residencia Uchiha, te encontrabas con un largo pasillo con dos grandes aberturas a cada lado que llevaban a diferentes salones de la casa; hacia la izquierda estaba la sala de estar, y a la derecha la cocina-comedor.
La alfombra que acompañaba al pasillo en su trayecto, era de color verde apagado. Las paredes eran blancas con detalles en madera oscura al comienzo y al final de ésta cuando llegaba al techo. Rodeaba las aberturas que llevaban a los salones, un marco de madera del mismo tipo de los adornos de las paredes. Al final del pasillo, se encontraba una escalera que llevaba al segundo piso, donde se encontraban las habitaciones y cuartos de baños. Ni bien asomabas la cabeza al piso superior, divisabas otro largo pasillo. Dos puertas de un lado (que llevaban a las habitaciones de los hermanos Uchiha, que quedaban en la parte trasera de la casa. Las ventanas de esos cuartos daban con el patio de atrás), y tres del otro (una llevaba al cuarto de los padres de Sasuke, otra a una sala de actividades, que se usaba para distintas cosas, tanto como para estudiar como para pasar el rato jugando a algo y la otra hacia el baño. Los ventanales de estas habitaciones daban hacia el frente de la casa).
El muchacho se dirigió hacia su cuarto sin pensarlo un segundo. Echó un vistazo a las puertas abiertas de los demás cuartos, estaba solo en su casa.
A pesar de encontrarse en completa soledad, cerró la puerta de su cuarto en cuanto entró y lanzó la mochila por ahí. La pieza de Sasuke era sencilla, como la que cualquier adolescente tendría.
Paredes pintadas de un celeste grisáceo y suelo alfombrado de gris. Una cama de una plaza y media, bien acomodada y arreglada con una colcha verde, situada contra la pared. Enfrente de ésta, una televisión con varias cajas con videojuegos y películas, consolas y equipo de música. A un costado, un estante con libros, mangas e historietas, juegos de mesa y diversas clases de cosas. Enfrente de éste, un armario con la ropa y calzado del muchacho. En el medio de estos dos muebles, se encontraba una pequeña y redonda mesita de té color blanco, en la que Sasuke hacía sus deberes, de vez en cuando tomaba una merienda, leía, charlaba con amigos, etcétera. En la última pared de la habitación, había un ventanal cubierto con una cortina azul, que llevaba a un pequeño balcón. Una única puerta de cristal separaba el exterior del cuarto de Sasuke, que si bien la infaltable protección de la cortina azulada aliviaba la luz del ardiente sol que a veces amagaba con entrar, no protegía el cuarto de molestos ruidos provocados por vecinos molestos, ni tampoco lo protegería de personas que quisieran entrar; sin embargo, como jamás nadie había tratado entrar al cuarto desde el exterior a través del balcón, Sasuke no le prestaba mucha atención a ése detalle, al de cerrar la frágil puerta de vidrio con llave.
Y nunca pensó que el momento en el que tendría que comenzar a llavear aquél portal llegaría pronto…
Abrió el closet en busca de nueva ropa que usar, quería sacarse el uniforme escolar cuanto antes. Gracias a las insistencias de su madre, había terminado por ir muy abrigado al colegio; llevando la camisa, arriba el sweater y sobre éste, una chaqueta negra, por lo que había acabado realmente acalorado (ya que el clima había mejorado en el transcurso del día).
Observó con detenimiento el interior del armario, inspeccionando con cuidado el contenido de éste. Luego de unos segundos curioseando su ropa, sacó una remera manga corta con cuello "V" de color negro, un jean oscuro, ropa interior y una campera de color azul oscuro con capucha.
Una vez tuvo todo listo, se dirigió al baño listo para darse una relajante ducha.
Abrió con lentitud la llave del agua caliente y la fue regulando junto con el agua fría. Las finas gotas caían con fuerza sobre su rostro, mojando con elegancia su cuerpo y cabello. Cerró los ojos y dejó la mente en blanco, sin pensar en nada en especial. Disfrutó cada una de las calientes gotas chocar sobre su piel, escurrirse y caer hasta el ya no tan frío piso. Se mantuvo así unos minutos, no solo lavando su cuerpo sino también su mente, su ocupada y cansada cabeza necesitaba desesperadamente aquél baño.
Dio por terminada la ducha luego de veinticinco minutos despejando su mente. Cerró el grifo, se enredó la cintura con una toalla de algodón y se dispuso a cambiarse. Una vez estuvo vestido, tomó el peine y comenzó a cepillar y desenredar su cabello azabache. Terminó rápido, su pelo casi nunca se enredaba a pesar del viento, o cantidad de movimientos que haga, siempre se mantenía perfectamente peinado. La cabellera de Sasuke era totalmente negra, un flequillo desordenado cubría su frente, y dos mechones caían a cada lado de su rostro. En la cabeza, el pelo se peinaba hacia atrás, de forma encrespada y alborotada, formaban un peinado sexy, cool y rebelde. Perfecto para Uchiha.
El chico tenía los ojos negros, alargados y serios; con un pequeño resplandor siempre presente entre esa neblina oscura. Eran como el cielo nocturno, misterioso e intrigantes, eran ojos Uchiha. Algunos decían, que a veces se podía ver un reflejo rojizo en aquél manto negruzco; un rojo vivo, color sangre, pintarrajeado en un lienzo oscuro, un escarlata que irradiaba seguridad y orgullo, un color extraño.
Sus ojos eran extraños, extravagantes.
Antes de salir del baño, dejó su ropa sucia en un canasto y colgó la toalla para que se secara. Luego, fue escaleras abajo.
Ni bien iba llegando a los últimos escalones, escuchó una voz. Dio dos saltos y ya había tocado alfombra. Casi corrió hacia la sala de estar y se encontró con él.
En cuanto esa figura se cruzó por su oscura mirada, se quedó quieto.
Alto, de espalda ancha y figura fuerte. Una cola de caballo atada en una cabellera más negra que la de él. Dos mechones de su pelo se dividían a los dos costados de su cara; era pálido, de rasgos masculinos y duros, dos líneas iban por debajo de sus ojos y a los costados de su nariz, un semblante serio y maduro.
Dos ojos negros estaban clavados en él. Dos ojos profundos y distantes, dos ojos opacos, plagados totalmente de incógnita. Esos ojos parecían saber todos los secretos del universo.
En su semblante estaba dibujada una expresión tranquila, serena, casi molesta. Pero aquella línea que por poco se curvaba hacia abajo, formó una discreta sonrisa.
—Hola, hermano.
Sasuke destensó los músculos y se cruzó de brazos. Se trataba de nada más ni nada menos que de su hermano mayor: Itachi Uchiha. Él era dos años más grande que Sasuke —tenía dieciocho años de edad, por lo que cursaba tercer año de secundaria alta, iba al mismo instituto que él, pero de seguro se había marchado a la casa de alguno de sus amigos o lo que sea.
—Hola, Itachi.
Itachi clavó la vista en su hermano menor—. ¿A dónde vas?, y ¿dónde están papá y mamá?
—Tsk. Voy a comer con los chicosn—respondió indiferente—. Y mamá y papá están trabajando, aún. Mamá vuelve a las seis y papá, no sé.
—Ya veo… Oye —llamó.
Sasuke miró a su hermano y levantó la ceja en señal de duda.
—¿Has visto quién se ha mudado?
El joven abrió los ojos grandes, y un escalofrío se paseó campante por su espalda. Se hizo el desentendido y preguntó:
—¿Quién?
Itachi hizo un ademán para que Sasuke se acercara a él, y éste lo hizo. El mayor comenzó a hablar y a hacer señas extrañas con sus manos.
—Es una rubia despampanante. Es increíble —alagó a la de ojos celestes, para sorpresa del menor—. Tiene buenos pechos.
—¿Ya se los has visto? —preguntó Sasuke torciendo la boca en un mohín de desagrado, a veces su hermano podía sorprenderle.
—Claro —aseguró Itachi sin ningún problema—. ¿Tú no?
Y Sasuke sintió como todos los colores se le subían al rostro de repente. Tensó los músculos otra vez y en su cara se creó un gesto de extremada vergüenza.
¿Verle los pechos? ¿Realmente había dicho eso? ¡Dios! Es decir, admitía que tenían buena forma y excelente tamaño… ¡En qué pensaba! Malditas y endemoniadas hormonas.
Al ver la curiosa reacción de su pequeño hermano, Itachi dibujó una gran sonrisa en su rostro, divertido.
Qué niño.
Sasuke notó que Itachi se estaba burlando de él, por lo que aún totalmente sonrojado, dio media vuelta y se fue de la casa dando un portazo, dejando a su hermano mayor riendo solo.
Comenzó a caminar avergonzado, sin poder quitarse ése momento recién vivido de la mente. Sacudió la cabeza repetidas veces en un vano intento de ahuyentar todos esos pensamientos de una buena vez, y concentrarse en llegar al restaurante donde comería con sus amigos esa noche.
El siguiente sería un largo día.
Continuará…
Cantidad de palabras: 1851.
N/A: ¡Buenas noches! Ufff, estoy cansada. ¡Me dormí completamente en los laureles! Dejé este capítulo para último momento, recién hoy lo vengo a completar Dx ! Por suerte llegué a tiempo y hoy viernes 14 como prometí tengo listo el capítulo cuatro.
En este capítulo no ha pasado mucho, lo aproveché para mostrar un poco sobre Sasuke. Su casa, su apariencia, su familia, etcétera. Tal como dice en la frase final, en el siguiente capítulo pasarán muchas cosas, así que manténganse al tanto de la próxima entrega deeeee: ¡"La Curiosidad Mató al Gato"! :D
Ya, es de noche & estoy cansada, y digo puras tonterías.
¡Nos vemos el Viernes 21 con el capítulo cinco!
¡Gracias por leer & comentar~!
